Crónicas de un Amor Prohibido

Cap 7:

El clan Von Bielfeld

-QUEEE!-fue el grito de sorpresa que lanzo el moreno al preguntar. Inicialmente creyó que el rubio se estaba burlando de él, pero ya habían sido demasiadas cosas como para tomarlo como una broma, mas conociendo el carácter del rubio que era serio y reservado.

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Flash back

-si Murata estuviera aquí, sería igual a los viejos tiempos- decía Yuuri caminando por el desierto conjuntamente con el rubio a media noche, cuando se percato que el rubio había parado repentinamente. Giro hacia tras y lo contemplo de pies a cabeza, pese a su actitud confusa, debía de admitir que el rubio estaba como quería -si te lo pudiese comer, ni los hueso dejaría- se dijo, mordiendo su labio inferior de las ganas que tenía de hacerlo suyo, pero… primero lo primero, debían hallar un lugar estable, el desierto no era bueno para un vampiro como él, ya saben el sol y esas cosas que carecían de importancia como el imbécil de el padre del rubio, que de seguro los buscaba como loco.

-¿qué ocurre?- pregunto el moreno de lo más tranquilo, tenerlo consigo bastaba para volver a sus cabales, tanto así que, desde hacía una semana que huían por petición del rubio.

-¿quién es Murata?-pregunto tímidamente Wolfram, temiendo la reacción del demonio que abrió los ojos, y simplemente prosiguió caminando, pensando que era una broma de muy mal gusto.

-¿quién pensaría que acabaríamos así?, ¡tú, el vampiro! dependiendo de ¡mi, el demonio!, cuando al inicio era ¡yo! quien lloriqueaba detrás de ¡ti! por tu protección, después de todo tu me hiciste, o eso creía hasta ese momento- Yuuri se rascaba la cabeza, rememorando ese día en el bosque cuando los licántropos intentaron matarlo, la primera vez que siguió al rubio hacia el peligro, pero su sonrisa y sus relajo concluyo al sentir nuevamente al rubio confuso sin moverse ante su mirada interrogante, agacho la mirada y se sentó en el piso, pensando una forma de salir de esa situación.

-¿mmm?- dijo el moreno sintiendo como su paciencia tocaba fondo, y su sangre comenzaba a arder, cerró los ojos para controlarse, lo que menos quería en el mundo era estimar al rubio. De nuevo.

-¿acaso te mordí o algo?-dijo Wolfram tratando de hacer memoria- eso explicaría por qué no puedo beber sangre.

Yuuri sonrió sarcásticamente, mostrando sus sientes blancos, con los ojos cerrados. No le estaba causando mucha gracia la bromita y su paciencia estaba sobre los límites de tolerancia. Abrió sus ojos que se cruzaron con las esmeraldas del rubio que inmediatamente escaparon a las pupilas negras del moreno que en leves microsegundos se tornaron rojas.

Al ver el miedo en el rubio decidió seguir avanzando como si nada hubiese pasado- no lo asustes Yuuri- se dijo como si de el rubio fuese un animalito perdido en la ciudad.

-aquella noche dijiste que me amabas y yo también lo hice, ambos estábamos predestinados desde el ini…- paro la frase en seco, y güiro muy molesto al sentir la nueva parálisis en el rubio, esa ya no se la pasaría por alto.

-¡¿QUÉ OCURRE CONTIGO? Desde que regresaste no hace nada más que actuar como un idiota, ¿que acaso no recuerdas nada de lo ocurrido hace 15 años?

El rubio bajo la mirada y negó tímidamente con la cabeza, trataba de evitar que se notase pero desde hace tres días ya no lograba anticiparse al moreno en las pláticas a sus anécdotas que buscaban la complementación del rubio con alguna riza o comentario demandante ya que él había solicitado que el moreno se las contara todas.

Yuuri lo miro furioso, estaba a punto de golpearlo, hasta que se disculpase, si el Yuuri bueno no era suficiente para él, el malo lo seria.

Se acerco hasta él y Wolfram se quedo estático. Frente a él, cuando sus miradas chocaron, fue cuando comprendió que no mentía.

Fin del Flash Back

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-No recuerdas nada sobre nosotros, el bosque, Murata…

-no…-dijo casi inaudiblemente- lo siento, todos mis recuerdos fueron borrados.

Ahora regresando al inicio:

-¡¿QUEEE?- gritaba el moreno a más no poder. ¿Cómo era posible? ¡un vampiro desmemoriado!. Agarro sus brazos y los presiono, tratando de obtener respuestas ante este acontecimiento.

-¿cómo?- volvió a preguntar presionando con más fuerza los brazos del rubio que no dejaba de agachar la cabeza.

Yuuri lo vio. Y soltó un poco el agarre

-con razón, ya se me hacia raro que estuvieras tan sumiso-dijo tranquilamente, alejándose del rubio, porque pese a su tranquilidad exterior por dentro estaba al borde de la erupción, mataría al imbécil que le había borrado la memoria, al idiota que lo había separado, bastardo al cual el rubio llamaba padre.

-¿cuál de los dos?- pregunto para confirmar sus sospechas, sabía que: demonios, vampiros y ángeles podían borrar la memoria y engañar al cerebro humano, supuso que el padre debía ser un vampiro y que quizás el fue, pero… ¿quién sabe?.

-supongo que fue papá- suspiro pesadamente, mientras Yuuri le daba la espalda y mentalmente maldecía al desgraciado que lo había alejado del amor de su vida, al imbécil que casi logra que mate al rubio por pura rabia, y lo hubiera hecho, falto muy poco.

Empuño las manos al pensar que hubiese pasado si hubiese matado al rubio y después enterarse de la verdad, su cabeza se agito rápidamente en forma negativa, la simple visión del rubio muerto y una vida sin él sele hacia algo insoportable. Ahora comprendía el comportamiento del rubio al inicio, esa sumisión y frialdad. Sonrió al pensar que pese a su olvido el rubio aun recordaba su ser ya sea por instinto o por un amor trascendental.

Yuuri sonrió triunfante y lleno de vida, tomando al rubio de la mano para guiarlo, pero más que todo para sentir su tacto y saber que pese a todo ambos estaban juntos y se amaban como siempre lo hicieron.

Continuaron caminando hasta llegar a un oasis donde l rubio se detuvo, miro al moreno y este comprendió que era momento de descansar.

Wolfram se sentó, el frío comenzaba a invadir el desierto y creyó que ese oasis era el mejor lugar para hablar y recuperar la fuerza perdida, porque aunque no lo aparentase estaba legando a su límite, la última vez que se había alimentado de Zoe había sido cuatro mese atrás, jama pensó estar tanto tiempo alejado de la demonio y su padre. De Yuuri no se podía alimentar, por el contrario, sentía que aun en contra de su voluntad el moreno se alimentaba de su ser, a cada contacto que ambos tenían.

Se sentó sobre una roca observando la espalda ancha de Yuuri- no es la primera vez…-soltó, logrando atraer la atención del moreno, que lo miraba intrigado.

-siéntate, creo que esto nos llevara mucho tiempo.

Yuuri simplemente se sentó, quería saberlo todo, todo lo concerniente al rubio.

-mi padre…-suspiro nuevamente, cada vez que debía de hablar sobre el todo era agotador- mi padre no es una criatura normal- dijo y Yuuri asintió con la cabeza

-claro que no es normal es un imbécil que me la pagará apenas le ponga las manos encima- maldecía mental mente el moreno, escondiendo sus gestos del rubio que miraba el suelo, tratando de encontrar la mejor forma de describir a su "querido" progenitor.

-hacer mas de 1000 años fue creado al igual que cientos de inmortales.

Yuuri parpadeo- ¿inmortal?, ¿que no era un vampiro?- se dijo mental mente- bueno que importaba, lo matare de todos modos- se respondió, no quería interrumpir al rubio que según él se veía tan lindo narrando la bibliografía de su progenitor, además quien sabe tal vez le revelaría un punto débil.

-Los inmortales al igual que los demonios y los vampiros son creados de humanos. Humanos que ya sea por ambición o ansias de poder hacen algún tipo de pacto- el moreno lo miro fijo como si deseara interrumpir, el había nacido demonio, no era un lunático, el no había decido ser uno.

Se aguanto su reclamo y siguió escuchando al rubio.

-a mi padre lo crearon para eliminar a los demonios y vampiros de un reino ahora desaparecido de la antigua Europa.- Yuuri parpadeo nuevamente -demonios y vampiros, pero entonces… ¿por que tenía un hijo vampiro? !ja!, lo sabia no era su padre, seguro el también quería al rubio, pero no. El era suyo y no importaba los trucos que usara el jamás liberaría al rubio menos para cedérselo- decía mentalmente.

-fue uno de los mejores de su clase- Yuuri bufo molesto- hasta que llegó a enfrentarse con la sucesora del clan wild, la cual lo enfrento por salvar la vida de su prometido, el padre de su primer hijo.

Yuuri quería decir "aburrido", todo lo que no tuviera realicen con el rubio le parecía aburrido, pero por respeto siguió escuchándolo aunque en su cabeza las diversas formas de tortura para el susodicho padre, se ejecutaban.

-la determinación de la mujer, su fuerza y amor cautivaron a mi padre, el cual lo había decidido, había decidido que esa mujer la vampira seria su futura pareja- ahora sí, Yuuri miro a Wolfram, esa descripción de hombre se asemejaba bastante a él, ya que el también había decidido que el rubio seria suyo para la eternidad.

-como ofrenda de amor, mi padre asesino a todos los enemigos del clan de mi madre, porque esa había sido su solicitud- Yuuri casi cayó al suelo al escuchar esa palabra "madre", se compuso nuevamente en su posición y se acerco mas al rubio, para oír el resto de la historia, ahora si pondría atención, las ejecuciones mentales del molesto suegro podían esperarse.

-mi madre llena de odio hacia mi padre, le solicito eso para aceptarlo como pareja, con la esperanza de que fallase y fuera erradicado, si los licántropos ni los inmortales lo hacían, los demonios deberían poder frenarlo, alguien debía pararlo.

-tan fuerte es- dijo Yuuri mirando al rubio y acomodándose sobre sus piernas, le fascinaba oírlo, tocarlo, verlo, le fascinaba todo de él.

-sí, tanto que los erradico a casi todos, solo dejo a unos cuantos que suplicaron hasta más no poder y le juraron lealtad.

-fuuui, suena un hombre de armas tomar.

-lo es, pero mi madre también…- ahora Yuuri sonreía

-a ¿cuál te pareces más?- dijo sospechando la respuesta.

- a mi madre, saque casi todos sus rasgos

-así que mi suegra es hermosa, bueno si lo nuestro no funciona y tu padre te arrebata de mi, mmm podría ir a visitarla- el rubio contemplo molesto la sonrisa sínica del demonio, el cual desde que inicio el relato actuaba de forma insoportable, así que lo boto de sus piernas de un empujón.

-¡está bien!, ¡está bien!, no la buscare… valla, desmemoriado y celoso- se quejo el moreno.

-vas a escucharme o lo dejamos aquí- el rubio comenzaban a pararse para seguir el recorrido molesto, cuando sintió como el moreno lo jalaba por la espalda, haciendo que calleras a la arena del desierto, con el encima.

-está bien, me comportare, continua- dijo el moreno recostándose sobre el cuerpo del rubio que lo observa molesto, pero después de confirmar que pese a sus empujones el moreno no se le bajaría de enzima se resigno a continuar el relato mirando al cielo.

-mi madre, decidió rechazar la unión de ambos, y lo rechazo también como pretendiente, adjuntando que las leyes del clan solo la dejaban unirse con uno de la nobleza vampírica- hizo una pausa, al sentir como el moreno jugaba con sus dedos, haciendo leves empanadas, para luego soltarlas y recorrer el largo de estos con las yemas de sus dedos.

-al día siguiente de la excusa de mi madre, casi todo el can vampírico fue aniquilado, y mi madre para evitar más destrucción y erradicación de su clan, lo acepto, a cambio de que él le regalará una gema lunar, una extraña joya que solo se hallaba en cuarteles secretos de los Estados Unidos. Mi padre asintió, después de 10 años regreso con la jema. Incluso después de la segunda guerra mundial le pidió la erradicación de un demonio muy poderoso luego de que fui concebido.

-pues… ¿cuántos años tienes? pregunto el moreno curioso.

-90-respondió a lo cual el moreno lo miraba incrédulo.

-sí que te conservas, pero no encaja, según la fecha de boda tu deberías tener más.

-baka, que piensa que mi madre se acuesta con el primero que pilla, ¿qué nos crees?

-pues tú te acostaste con migo sin saber ¿quién era?. Desmemoriado.

Ahora su no solo empujo con sus mansos sino también con sus piernas y el reto de su cuerpo, que lo llamaran un cualquiera era el colmo de lo que podía aguantar.

Se paro y continúo caminado

-no te enojes, Wolfram- decía e moreno sonriendo

- es el colmo, me largo, prefiero estar con mi padre que seguir a tu lado, aunque no se cual es la diferencia ambos son unos imbéciles- ese comentario no le agrado al moreno, desde cuando el rubio pensaba que estar son con él era una opción- esta vez le pediré que haga las cosas bien, no quiero volver a saber nada de ti!- decía el rubio cuando de lanada sintió nuevamente el peso del moreno que lo tumbaba en la arena de nuevo y lo miraba furioso.

-dejemos las cosas en claro-dijo con esos ojos rojos, y sujetando al rubio por los cabellos.

-ya no tienes derecho a elegir, eres mío, y no iras a ningún lado- lo jalo de la cabellera del rubio que se le quedo mirando mientras el dolor comenzaba a pronunciarse, el sello nuevamente reaccionaba-¿lo entiendes?- pregunto alejándose del rubio para dejarlo revolcarse, lo había hecho aunque con un poco de tristeza, lo había hecho, había liberado todo el poder del sello y el rubio ahora solo podía gritar, para que eso cesase, lo miro con tristeza, jamás quiso lastimarlo, pero debía comprender que la sola idea de escapar no era concesible en el ahora, solo debía ver su vida junto a él, ya que de otra forma... Primero lo mataba antes de dejarlo.

El dolor se empezaba a minimizarse, y Wolfram paraba de moverse en el suelo, y arañar su cuello, un leve hilo de saliva aun resbalaba por su mejilla mientras sus ojos se clavaban en Yuuri, mirándolo con rabia y odio, el momento grato del reencuentro había sido destruido por la realidad que los recuerdos de esos niños se mostraban en su cabeza, por todo el dolor sufrido durante todos esos años.

Podía amar a Yuuri, pero habían dos en ese hombre, el bueno al cual se había entregado por ser quien era y el demonio, ahora recordaba esa sensación, ese sentimiento que le advertía que no era la primeras vez que algo así pasaba, y que efectivamente, seguir con el seria su final, como se lo dijo su madre al preguntarle sobre su padre.

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Flash back

-mama, ¿Por qué papa no vive con nosotros?- la madre solo miro a su hijo y lo abrazo.

-por que el fuego da calor cuando estas cerca, pero… cuando lo tocas quema- Dijo la madre, mirándolo con leves lagrimas en las mejillas.

Fin del flash back

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Cerró los ojos mas por decepción que por cansancio, tal vez si desde el inicio le hubiese mostrado ese lado y no se hubiese hablando como lo había hecho jamás se hubiese sentido así de vacío y dolido, como si todo el amor que le tuviese simplemente fuese desgarrado sin importar las consecuencias de sus actos.

Sintió el peso de Yuuri sobre su cuerpo y sintió asco. Asco de saber que sería tomado por ese hombre cuyo principio y moral eran fácilmente quebrantados por un simple capricho y posesión.

Las manos de Yuuri desvestían el cuerpo de Wolfram que hacia inconsciente en el suelo, ya no le importaba nada, solo tenerlo, hacerlo suyo. Con el pasar de los años… si, con el pasar de los siglos, el rubio se acostumbraría a su nuevo yo y lo perdonaría como lo hizo y lo aceptó en el pasado.

El sueño invadió al rubio, era mejor dormir y soñar aunque sea nuevamente aquella absurda pesadilla a seguir consiente y atento a lo que le moreno le hacía.

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Lo habían logrado, después de prevalecer en el desierto por más de un mes, lo habían logrado. Yuuri se sentía aliviado, pensó que wólfram no lo lograría después de todo era un vampiro, y pese a estar cubierto con aquella capa y otras indumentaria que lo cubrían del sol, muchas veces el tuvieron que parar de golpe por los repentinos desfallecimientos del rubio.

Miro el fin del desierto y sonrió, giro la cabeza sobre su hombro y diviso al rubio que no tenía un buen aspecto, después de esa noche ambos no habían cruzado palabra alguna, de hecho se ignoraban mutuamente, a excepción de las noches que el moreno lo tomaba, y el rubio se dejaba, después de todo el cuerpo era trivial y el alma no, por dentro el rubio no se lo perdonaría por mucho tiempo.

Wolfram se sentía fatal, su cuerpo pedía alimentarse y no había de quien hacerlo, el sol le había quitado toda la energía que le quedaba, en más de una oportunidad se desvaneció y para su mala suerte el único que lo auxiliaba y lo despertaba con un beso era Yuuri, como odiaba depender de él.

Era su prisionero… pero, tenía su orgullo demasiado dañado como para perdonarlo, temerle o siquiera hablarle.

Miro sus manos y se asusto, las marcas negras estaban avanzando cubriendo su cuerpo, para ser exacto sus dedos, estaban negros y cálidos –"el sol"- se dijo queriendo hallar una razón, pero apenas vio la espalda de Yuuri negó con la cabeza, volvió a ponerse los guantes, si estaba condenado a estar con ese demonio lo que le quedase de vida le daría el gusto de hacer lo que se le vinieran en gana, pero eso si ya se vengaría el día de su muerte, porque estaba seguro de que el demonio lloraría lágrimas de sangre.

Siguió adelante mirando la espalda del moreno, y una sonrisa fugas roso su rostro ante la idea del demonio destrozado.

-"baka, ¿que pude haber visto en ti para llegar a este extremo?, ahora veo que mi padre si me quiere proteger. De demonios como tú, se requiere mucha protección.

Si te digo que me estoy muriendo, como reaccionarias.

AH!, ya se, te volverías loco y dirías como solucionarlo, si te digo que debes romper el sello, mmmm… pero eso es imposible, es casi como pedirte que te mueras.

Demonio endemoniando que harás cuando sepas lo que ocurre, que harás"

Rio nuevamente, le causaba gracia sus pensamientos de colegiala despechada, sonriendo, desde hacia cuanto que no actuaba como un ser normal, no es que los vampiros sean el alma de la fiesta, pero… él era un adolecente después de todo. Sí, era un aburrido adolecente después de todo.

-finalmente fuera del desierto, ¡haaaa!- se estiraba Yuuri, feliz de ver algo de vegetación- aire fresco y húmedo, al fin fuera sequedad y deshidratación, aunque eso no nos afecte.

Miro a Wolfram sentarse sobre una piedra, realmente le había hecho vivir un mes de tormento en el desierto, el pobre estaba más que cansado y de seguro tenía hambre

-los vampiros se alimentan de sangre, ¿no es así?

Wolfram lo miro quitándose el raro sombrero y el resto de las telas que envolvían su cabeza, ya había anochecido.

-no, se alimentamos de verduras, por eso no llaman vegetariano- dijo ironizando lo que por cultura general todo el mundo ya sabía.

-jaja- rio con media mueca Yuuri, mirándolo- para tus sarcasmos no eres mudo, pero para mantener una conversación decente si.- reprocho

-se tiene conversaciones decentes con seres decente, no con los indecentes, ni sádicos.

-¿sádico?-dijo molesto- por que sadi…-la mirada de Wolfram le impidió seguir hablando, no era necesario rememorar lo ocurrido hacia dos semanas en medio del desierto, es decir… no era una violación… o, si. No era necesario que recordaran que lo tomo todas las noches como quiso e hizo con el lo que quiso.

-odio leer tu mente, últimamente cada que lo hago solo encuentro reproches y despreció- se quejo Yuuri, por eso deje de hacerlo.

-pues yo odio no leer la tuya para saber qué es lo que pasa por la mente de un demente.

-¿demente?- volvió a mirarlo, y en sus ojos rojo carmesí por el hambre y el cansancio que el rubio mostraba, pudo ver los recuerdos de los chicos a los cuales había mantenido cautivos hasta su regreso- solo eran humanos, simples humanos...-dijo dándole las espalda y comenzando a caminar, odiaba que el rubio le reclamara sin hacerlo, odiaba entrar en su mente y solo encontrar el rechazo de este.

Se sintió derrotado y cayó nuevamente, ante la expresión de enfado del rubio, enfado y decepción, jamás hubiera esperado que Yuuri se expresara de los humanos de esa manera.

Por leves segundos el también analizo sus palabra, era cierto hasta antes de que Wolfram desapareciera, jamás se le hubiera pasado por la cabeza usar a los humanos como simples muñecos para su satisfacción, ni tratar de esa manera a Wolfram, se sentía algo arrepentido, pero al ver a Wolfram, su arrepentimiento desaparecía, ser malo era necesario, todo era necesario para mantenerlo a su lado. Si era necesario se llevaría con sigo al rubio a lo mas recóndito del infierno, pero no lo dejaría. Eso jamás.

-te amo-soltó Yuuri como si esas palabras fueran forzadas y exigidas por el rubio

-tú no me amas- dijo el rubio- solo soy irresistible-sonrió irónicamente, no causaría un nuevo enfrentamiento, no en ese estado, por ahora si era necesario bloquearía sus pensamientos todo lo que pudiera.

-sí, lo eres, y cóooomo lo eres-dijo acercándose a Wolfram, esa palabra o habían puesto de humor-tan irresistible que creo que te comería

-perdón, se te olvida que casi lo haces según lo que contaste-se quejo el rubio, sintiendo como sus caderas eran atrapadas por los brazos del moreno, que presionaba su cuerpo contra el suyo

-¿yooo?, ¡jamás! Aunque no niego que debes de saber delicioso

-si claro, y a cuantos les has dicho eso

-solo a ti

-…- giro la cabeza, aun lado, eludiendo la mirada del moreno que buscaba sus ojos.

-oye, ¿estás celoso?

-¿eh?

-sí, haces ese gesto cada vez que te molesta algo-dijo mientras una de sus manso se adentraba en sus pantalones

-pues me molesta que tu mano este dentro de mis pantalones, ¿sabes?

-pues acostúmbrate, acostúmbrate rápido, por que de esto no me voy a cansar nunca

-…- besaba su cuello, comenzando a masturbarlo, quería verlo excitarse y pedir que siguiera, pero eso era algo difícil de lograr con Wolfram, no teniéndolo de ese humor, pero al diablo su humor, mientras más se acostumbrara a el mejor.

-falta poco para llegar- dijo Wolfram divisando paisajes que se le asían familiares. Estaban cerca del territorio de su madre.

-¿para llegar a tu orgasmo?- soltó el moreno con una risilla traviesa,Wolfram suspiro, esa parte de Yuuri era demasiado primitiva.

-para llegar al territorio de mi clan, así que te recomiendo soltarme, que nada va a salir de allí aunque lo frotes diez mil veces tampoco se va a parar.

-de verdad eres un aguafiestas

-pues tu eres un inoportuno

Yuuri lo soltó riendo, era agradable saber que Wolfram seguía siendo Wolfram, siempre perdonándolo y volviendo a la normalidad.

Relamió sus labios, y los rozo contra las yemas de sus dedos, esos que segundos antes jugaban con el miembro del rubio que no, no se éxito ni un poquito.

-se acercan, por favor déjame hablar a mi-dijo Wolfram

-si me la chupas esta noche- el rubio alzo una de sus cejas, mirando a Yuuri de pies a cabeza- "¡a ti!, ni lo sueñes"-dijo mentalmente.

-no, no lo sueño, porque es una realidad, lo vas a hacer ya lo veras

-¡mierda!, deja de leer mi mete

-chúpamela y la posición de caballito durante una semana y lo hago

-madura

La conversación se vio cortada ambos miraron al oeste, de donde dos cuerpos al inicio diminutos se hacían presentes, avanzando a gran velocidad.

-Son de tu clan

-si- suspiro, pensaba que los vería, pero jamás creyó que ellos serian los primeros en recibirlo, sus ojos se posaron en Yuuri, que debía hacer, ponerse en frente y evitar el ataque, o solo dejar que las cosas tomaran su curso, por que el carácter de sus hermanos y su posición ante un demonio no eran amistosas.

Puso sus dedos en su sien, al ver los ojos de Gwendal y Conrad, los cuales abalanzaban una mano hacia atrás para tomar sus armas.

-¿te enfadaras si matos a tus hermanos?

-Yuuri, este no es el momento para bromear-Yuuri posando una mano sobre su cabeza, solo se limito a sonreír.

En menso de tres segundos los vampiros estaba a menos de cinco metros de Wolfram y Yuuri, el peli café con espada en mano miraba al moreno con la mirada firme y amenazante, su porte atlético pero en los límites de lo normal, parecía listo para atacar.

El peli gris, simplemente miraba desde arriba analizando al moreno, con una mirada fría e indiferente. Al verlo Yuuri no pudo evitar sentir algo de escalofríos, miro al rubio que era un vampiro, pero aun en su momento mas sulfúrico jamás le provoco tal sensación, se podía comparar con el miedo.

Ambos vampiros de apariencia de 24 y 35 años, con vestimentas del siglo 18, y espadas forjadas de metales resistentes, era algo digno de ver en pleno siglo XXI.

Miro hacia Wolfram y por primera vez tomo conciencia profundidad de algo. Wolfram era demasiado pequeño, al lado de sus hermanos era demasiado pequeño y débil, débil como una muñeca de papel que podía romperse en sus manos si lo apretaba, su misma apariencia decía ¡soy delicado, trátame bien!

Inclusive miro al suelo, estaba al lado de Wolfram y sus sombras se reflejaban bajo los pies de ambos, unos 15 centímetros de diferencia, si esa era la proporción más cercana, 15, otra vez miro al rubio, y miro sus manos.

-¿qué te pasa?- pregunto el rubio confuso por la actitud del moreno

-realmente eres pequeño-dijo Yuuri y Wolfram golpeo su cabeza con la palma de sus mano, mientras los hermano del rubio bajaban las armas y la guardia

-esa…¿es tú pareja?-dijo el peligris

-¡NO!- grito el rubio, pero cuando se dio cuente Yuuri ya estaba frente a sus hermanos

-sí, soy su esposo, mi nombre es Yuuri mucho gusto

-nosotros somos…

-mis cuñados ya lo sé, ya lo sé, wólfram me lo dijo todo, no existen secretos entre ambos- decía divertido mientras las venas invadían la cara del rubio y una leve sonrisa de confusión escapaba de los labios de ambos hermanos.

Los intentos de presentación de Gwendal fallaron y desde la distancia miraba al rubio algo confuso, ese hombre frente suyo de cabellera negra ojos negros y piel morena, era un demonio. El era la causa por la cual ese hombre había vuelto a aparecer en sus vidas con malas noticias.

El demonio que había marcado a su hermanito, al que tenía que matar antes de que acabara con la vida de este, ese horrible demonio era un payaso o eso aparentaba, pero al parecer el rubio lo quería o ya le hubiera saltado en cima para tratar de matarlo.

Los cuatro se dirigían al castillo, de forma tranquila, pero no pasaba por alto las miradas que ambos hermanos se dedicaban como intercambiando información, cosa que molestaba a Yuuri que no lograba leer sus pensamiento como lo hacía con el rubio, no podía creerlo esa era la verdadera fuerza de un vampiro. Miro a Wolfram nuevamente y sus piro.

-deja de mirarme a cada rato, que esperabas, soy un infante… y gracias a ti no me he alimentado como debía por más de 15 años, no esperes que sea fuerte como ellos.

Dijo el rubio cabizbajo, esa era su realidad, el ser un ser dependiente de otros, por toda la eternidad.

Yuuri negó con la cabeza-me gusta que seas así, de no ser así no seria Wolfram- dijo tomándolo del hombro con una mano y luego adelantándose

El rubio lo miraba marcharse, por leves segundos mejor dicho desde que habían llegado a salir del desierto, creyó estar con el Yuuri del cual se había enamorado, o eso creyó al sentir como su cuerpo se aceleraba y sus músculos se tensaban al tacto del otro.

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El catillo era enorme, de piedra el estilo del mismo era gótico, sus ventanas en punta y la copula extremadamente sobre cargada de detalles arquitectónicos.

Todos ellos caminaban sobre el mármol rojo como la sangre, por algo ese catillo se llamaba Pacto de Sangre II, caminaron hasta el inicio la base de las escalera, y en la sima de estas, a unos 10 metros de altura y distancia de ellos, el trono y sobre él una mujer.

Yuuri no pudo evitar abrir la boca por el asombro, la mujer de cabellera rubia, ojos verdes y mirada fría. Piel clara, que bestia ese vestido negro encajado cruzando las piernas dejando ver una de estas desnuda, al aire libre maximizando su sensualidad. Era la madre del rubio. Si que lo era, igualita al rubio en versión femenina y adulta, claro que si el rubio se comportaba como ella el moreno lo mataba.

Wolfram cero la boca del moreno con una de sus manos, mirándolo molesto.

-compórtate-dijo arrodillándose frente de la mujer.

Yuuri vio el acto del rubio o mejor dicho regreso a la realidad al sentir su tacto, era increíble, si una vez a había visto en un castillo abandonado la imagen de la mujer pero esa pintura no hacia crédito a su verdadera belleza.

-madre, me presento a ti- dijo el rubio con voz neutra, y el moreno lo observaba incrédulo, era la primera vez que veía al rubio tan sumiso voluntariamente, miro a la mujer y vio como los ojos de esta cambiaban de color.

-vienes después de escapar de tu padre, y traes a un demonio contigo-dijo la mujer

-el no escapo-Yuuri se manifestó para defender al rubio.

-no, no lo hizo- en menos de un parpadeo, la mujer había desaparecido.-tú lo secuéstrate

La voz no tenía un punto fijo de origen se escuchaba en toda la enorme sala, y los hermanos del rubio habían desaparecido.

-¿lo amas?- pregunto la mujer aun sin mostrar su ubicación.

-es mío- dijo- no lo dejare

-no lo amas- sentencio la mujer

-eso no es verdad- protesto el moreno, mirando como el rubio no se levantaba ni movía un dedo, prevalecía arrodilladlo en dirección del trono de la mujer-¡Wolfram!- llamo molesto por la actitud indiferente del rubio.

-debería matarte o…-una mano acaricio la mejilla del moreno, a lo cual Yuuri salto, que era eta mujer había parecido de la nada, ni la había sentido y ahora lo abrazaba y rozaba su mejilla con la suya-simplemente quitártelo.

-no me jodas- Yuuri expandió sus sombra, en forma de aura negra, que se solifico y atravesó a la mujer por el corazón- ya lo dije, no lo dejare

El cuerpo caía al suelo sin vida, pero luego se disolvía en un enjambre de murciélagos por el aire.

-¡Wolfram, vámonos!-demando Yuuri, pero Wolfram no hacía caso, no se movía de su posición.

WOLFRAM!-dijo elevando la voz - no me obligues a usar el sello- amenazo, pero al hacerlo sintió como era atravesado por el estomago, miro el origen del dolor, y vio una mano, girando, dio vuelta su cabeza y era la madre del rubio.

-no seas brusco con él, no vez que es solo un niño- decía la mujer sonriendo.

-Wolfram- dijo sin prestar atención a su herida ni expresar gesto alguno cundo la mano de la vampira salía de su cuerpo, y aparecía frente del rubio- levántate – ordeno Yuuri molesto.

-honny-chan, no lo hagas- dijo Cecile, con voz dulce pero con una mirada fría.

-Wolfram, levantarte. Te lo ordeno- estalló Yuuri enfurecido, liberando el sello, peor por más que lo hacía no se movía- lo liberaré por completo, luego no te quejes- libero el sello por completo.

El cuerpo de Wolfram mostraba un brillo negro, las marcar se expandiéndose por su rostro cubierto por sus mechones rubios, el dolor era evidente, pero el rubio no se movía, solo mordía su labio inferior, para contenerse y cerraba sus ojos con firmeza, para contrarrestar el deseo de revolcarse y arrancarse la piel.

-¡WOLFRAM!- Yuuri gritaba, molesto y comenzaba a acercarse a él, para llevárselo a la fuerza, no dejaría al rubio con esa mujer por nada del mundo, no lo entregaría. Si su plan era buscar refugio en su territorio ahora solo era escapar de allí.

-¡no re atrevas!- amenazo la pelirubia, mirándolo con los ojos escarlata, y de la nada ambos hermanos mayores del rubio aprecian- o será tu fin. Demonio.

Gwendal, apareció con una cruz de planta detrás de yurro apuntado su cuerpo con la cruz, sin importar que su mano sangrara. O emitiera esos humos por las quemaduras que esta le causaba.

Conrad, por su parte estaba frente del moreno, apuntando su espada en medio de los ojos del moreno, para desgracia de Yuuri esa espada no era normal, tenía algo, algo que lo hacía sentir amenazado, algo que le recordaba a la espada del padre loco.

-WOLFRAM- volvió a llamar el moreno-si no quieres que mate a tu entrometida familia, diles que bajen sus armas, ahora, antes de que pierda lo último de paciencia que me queda- dijo Yuuri entornando sus ojos rojos al igual que el resto de los presente.

-ma, madre- llamo el rubio, entre gemidos de dolor

La rubia miro al menor girando su cabeza levemente a un costado y se arrodillo para ponerse a su altura.

Fisionó las yemas de sus dedos en el cuello del menor de sus hijos, aminorando el dolor, ya que las marcas pasaban a la mujer, ella estaba absorbiendo el poder del sello.

-¿sabes lo furioso que debe estar tu padre?- pregunto la mujer al rubio ahora tomando lo de su mentón, obligando a que sus miradas se enfrentaran- seguro puso el grito al cielo, siento pena por Zoe, la debe estar pasando realmente mal.

-madre -dijo susurro

-pese a ser un demonio igual a él, Zoe jamás te lastimaría, de hecho ella te tiene como amo, debería llamarla, ella seria mejor pareja para ti de lo que él lo es.

La sangre y de Yuuri ardía con cada frase de la mujer, de por sí sentía celos y la necesidad de matar a esa Zoe, ¿quién era?, cual era la relación con el rubio.

-Wolfram, es la última advertencia-nuevamente amenazo el moreno.

-lo mismo va para ti demonio-respondió Conrad, mirándolo molesto

-si supieras con quien hablas no dirías eso- Yuuri reía a medida que respondía, hacia mucho que no sentía ese cosquilleo, esa sensación de sangre.

-pero supongo que somos iguales, ambos con la misma pena- sonrió la mujer, al rubio- mi pequeño bebe- lo abrazo.

Algo pasaba en el ambiente, simplemente Yuuri miro a ambos rubios, y se sitio algo aterrado aunque no supo porque, quizás porque el poder del sello había desaparecido por fracciones de segundo, o quizás por que el rubio estaba más que decidido a morir antes de llevarle la contra a esa mujer que le había dado la vida, esa era la verdadera naturaleza de un vampiro, seguir ciegamente su creadora sin importar la orden.

-bajen las armas, hijos míos, ese demonio será nuestro invitado- ambos hermanos bajaron sus armas, de mala gana mirando al pelinegro amenazante.

Por su parte Yuuri estaba confundido, quería matarlos deseaba hacerlo, pero ahora después de llevarle la contra simplemente esa mujer lo trataba como un invitado, incluso le sonreía, y el rubio, bueno Wolfram, estaba más distante que nunca, casi podía jurar que era un completo desconocido.

-espero que mi hijo no te cause muchos problemas…- decía la rubio mientras dirigía todos al salón de negocios, donde de la nada al pasar por una pasillo, en dirección del subterráneo, Yuuri pudo ver sobre las escalera en los piso superiores, como otros vampiros lo miraban interrogantes pero todos atentos a cualquier orden de la rubio, finalmente comprendió algo. Esa mujer era tan peligrosa como un demonio.

-…pero debes comprender, es mi pequeño, mejor dicho nuestro pequeño…-hizo una leve pausa según bajaban y nuevamente sonrió- mi esposo y yo lo queremos más de lo que tú puedes imaginarte, el es nuestro todo, es nuestro vinculo más importante.

-ah-dijo moreno con gesto molesto, como un niño que escucha los reproches de su madre.

-es nuestro pacto de amor-Yuuri parpadeo

-¿pacto?-dijo, miro al rubio y a los hermanos que parecían muy distantes de la conversación, a decir verdad parecían que solo ambos estuvieran es ese lugar.

-sí, mientras el viva, mi esposo protege mi clan, yo seré mujer, el no asesina libremente como antes, es un pacto en el cual todos ganamos… hasta tu.

-no entiendo

-mi esposo, bueno el es un poco precipitado, una bestia sádica que solo vive para pelear, tener todo lo que quiere.

-si Wolfram me menciono algo.

-entonces ya te abras dado cuenta del parecido de carácter- dijo sonriendo- el también me forzó a estar con él una eternidad, pero…

-no lo logro

-cuando realmente quieres algo, lo dejas ir, y lo cuidas desde la distancia

-yo no lo creo y si intenta convencerme no lo lograra.

-no intento, nada, la decisión es solo de mi hijo.

-pues la decisión ya fue tomada.

-entonces…. ¿Serias capaz de asumir las consecuencias?.

-acaso quedara embarazo o algo- dijo sin poder evitar reír, la idea era tentadora, lástima que fuera un hombre y no pudiera tener hijos.

-serias capaz de matar a mi esposo y… cargar con el peso de la muerte de Wolfram- la mujer lo miro sonriendo, y Yuuri la miro con despreció, como odiaba a esa vampira y su juego de palabras.

-entonces se quedara viuda, y lo segundo no pasara.

-¿seguro?- Yuuri asintió con la cabeza no valía la pena responder lo más evidente, mientras la reina reía -¡Wolf!- llamo la mujer

-Sí, madre

-tu mano

-¿eh?-dijo Wolfram sorprendido, cuando su madre se había percatado de eso- no creo que…

-¡Wolf!- el rubio extendió su mano, algo nervioso, la mirada de Yuuri era fría amenazante.

Cecile retiro el guante del la mano del rubio, y jalo su mano hacia la vista del moreno, mostrándole esos dedos negros, que llegaban hasta más de la mitad de su palma.

-¿Wolfram?- dijo el moreno, sintiendo que caería al suelo, se sentía tan débil.

-¿seguro de que no lo mataras?... pero, ¡querido, ya lo estás haciendo!- retiro al mano de su hijo de la vista del moreno y la acerco a sus labios, besándolos-debes de tener hambre, demasiada, después de ese tedioso viaje por el desierto.

-que significan esto-dijo Yuuri aun sin salir del asombro mirando furioso a Wolfram.

-significa, mi querido yerno que te lo estas comiendo, te estás devorando su energía vital cada vez que usas el sello, lo hacer de forma inconsciente, peor lo haces. Sin mencionar que por tu culpa no puede alimentarse, y Zoe no puede pasarle su energía para mantenerlo estable, por si no lo sabías un infante necesita más alimentación que adulto.

Yuuri miraba incrédulo a ambos, el de verdad estaba matando al rubio lentamente.

-eso no puede ser verdad. Wolfram… dilo, di que no es verdad

-el no dirá nada, ya había tomado esa tonta decisión hace quinde años, de seguir a tu lado hasta su muerte, pero su padre se puso como loco cuando le dije que un demonio merodeaba a nuestro retoño, sin decir palabra alguna fue en busca de Wolf, y bueno ya sabes lo que paso. Si mi esposo es un poco precipitado en todo lo relacionado con mi pequeño- beso nuevamente los dedos de Wolfram y miro divertida al moreno.

-te daré toda la sangre que necesites para recuperarte, deberán partir mañana mismo al amanecer, o él los atrapara.

-¿Eh?-dijo Yuuri

-el ya sabe que están aquí, de hecho ya está en camino, con la firme intención de matarte, y esta vez sí lo hará, la ultimas ves se contuvo, por el estado de Wolfram y te perdono la vida.

Yuuri parpadeo mirando al rubio que jalaba su mano de la mano de su madre y bajaba las escaleras.

-Wolfram… entonces tu.

-no le preguntes, sus recuerdos no regresaran tan fácilmente lo sabes, pasaran años y será lenta su recuperación de memoria, quizás ya haya muerto antes de recuperar todo sus recuerdos

-como puedo evitar su muerte.

-renuncia a el

-debe haber otra forma

- deja que mi marido te mate

-ínsito otra forma, que no implique mi muerte o renunciar a él- bufo el moreno, cruzando los brazos mirándola, como le caía mal, pese a la pose sexi que la vampira ponía, abrazando a su rubio, parecía una visión, dos bellezas por el precio de una, pero ,no. Apenas abría la boca esa mujer de piernas largas destruía toda fantasía sexual existente.

-cambiemos de tema-se manifestó el rubio, poniéndose nuevamente los guantes, Yuuri había reaccionado mejor de lo que esperaba, peor esa mirada de enfado que le dedicaba, no lo dejaba en paz, se preguntaba en el fondo que pasaría una vez saliera del territorio de su madre, las cosas nuevamente cambiarían para él.

-y sobre que hablamos- comenzó a ironizar Yuuri- sobre lo maravilloso que esta el clima-dijo mirando al rubio con enojo- o tal vez de el resto de cosas que me estas escondiendo- su voz sonaba amenazante y caminaba en dirección del rubio y su madre, que lo miraba de forma indiferente.

-¡vamos Wolfram!, da un tema de conversación, por favor, la intriga de saber tus gustos me mata-Wolfram bajo la mirada, si, Yuuri estaba furioso y se contenía por el hecho de estar en territorio de su madre y su posible desventaja.

-mi esposo estará aquí dentro de unas horas, no les gustaría esperarlo para conversar-dijo cecile, sonriendo

-¡¿Qué?- gritaron ambos- imposible, hace un momento dijo que tardaría unos días

-bueno, no es que mi marido no se muera de ganas por verte de nuevo, así que acelero el paso supongo.

-que se tomo un avión y vino a verla-ironizo Yuuri, siguiendo la corriente a la provocación de la mujer

-si- dijo la rubia, poniendo un dedo sobre su mentón mirando al techo de el comedor, el techo era realmente un obra de arte natural, las estalanitas posicionada una sobre otra, haciendo múltiples cortinas de v sobre ellos, tanto así que el mas mínimo golpe brusco amenazaba con soltarlas del techo y dejarlas caer sobre sus cabezas.

-madre- dijo el rubio mirándola y mirando la posición de las estalanitas, recordando que esa habitación era especial para tratar con amigos no muy confiables y su padre.

-nos vamos, fue un error haber venido-dijo Yuuri tomando la mano del rubio y comenzándolo a jalar, pero este no avanzo.

-¡Wolfram!- llamo, al sentir que el rubio no avanzaba.

-el no puede irse- anuncio Zoe, que aparecía como arte de magia.

-…- el silencio envolvió el ambiente, Wolfram miraba atónito como su mano izquierda era tomada por Zoe, y la derecha jalada por Yuuri, la niña demonio había aparecido de la nada y lo había sujetado apenas vio al pelinegro tomar su mano.

-¿Zoe?- dijo el rubio, y ella lo miro regalándole una sonrisa tierna, para luego fruncir el seño y mirar a Yuuri, que le devolvía la mirada amenazante, ambos reconociéndose.

-¡oh!, querida que alegría verte, y dime ¿dónde está mi marido?

-afuera- el corazón de Wolfram simplemente se paró en seco, y miro a Yuuri, que no le correspondió la mirada, solo seguía jalándolo.

Cerró los ojos, acaso el pelinegro tenia noción de lo que se les venía encima, ahora comprendía a su madre, esa mujer sí que era una persona a armas tomar, lo había traído a esa habitación, para impedir que escaparan tan fácilmente, para evitar que explotaran en una batalla y más que todo para garantizar su protección y la de él.

-madre-dijo sin abrir los ojos.

Ante el llamado de su hijo menor la mujer solo se asomo a su espalda, y extendió sus manos hacia las muñecas de sus dos opresores.

Fue menos de un segundo que ambos demonios cayeron como si nada al suelo, y las manos del rubio estaban libres de sus agarres, la rubia los había tocado apenas con las yemas de sus manos y fuerza de los demonios se desvaneció.

-¡cariño!, debes entrenar mas… tus habilidades apestan, deberías ser capaz de controlar a tus mascotas, transformarte y manipular a tu pareja, ese es el don de un vampiro, por ello somos tan temidos, respetados y añorados. Criaturas bellas, llenas de gracia, eternas, misteriosas…. No dejes que el amor siegue tus instintos, los vampiros no nos guiamos por el corazón, no lo tenemos…. A nosotros solos nos sirve esto- puso un dedo sobre la frente del rubio y sonrió.

-tu padre no tardara, es hora de poner un fin a todo esto.

-pero…

-pero nada, Zoe, quédate al lado de mi hijo

-¡ah! o eso si que no- termino de reaccionar Yuuri- ¡tú no lo tocas!

-me estas retando, remedo de demonio-dijo la pelilila con una sonrisa forzada en los labios.

-no es un reto. Es una amenaza

-pues… mira como tiemblo de miedo- la pelilia comenzó a temblar exageradamente, casi como si bailara alguno de esos bailes modernos que comienzan a aparecer, esos llamados regentore-mix.

-¡tú!…

-Yuuri- llamo el rubio - el techo- señalo y Yuuri de muy mala gana lo miro comprendiendo que una lucha en ese lugar no era adecuada, en especial para el infante vampiro, que de seguro no hubiera logrado esquivar o salir ileso de las estalanitas, demonios Wolfram era más débil que la palabra, casi un mísero humano.

-te protegeré- dijo tentado a no dejar pasar la oportunidad de matar al demonio- además así será uno menos, no creas que no me olvido de lo que esta nos hizo, fue su culpa todo lo ocurrido en el bosque escondido.

-¡¿yo?- chillo la niña- ¡dirás tú!, remedo de demonio. ¡yo solo quería comerte!, pero no. el muy estúpido tenía que ser inconsciente de su naturaleza y correr a las faldas de un vampiro piadoso, y claro…. Que se aprovecho y lo llamas hacerlo de manera inconsciente, teja de joder. Que eso te lo crea tu abuela!.

Wolfram parpadeo

-ósea… Yuuri, tu… ¿me tendiste una trampa?-pregunto inocentemente.

-¡Kya!-grito la niña saltando al brazo del rubio- amo, es la primera vez que lo oigo hablar tanto, que felicidad, sabía que estaría feliz de verme.

-ah, sí… claro- dijo Wolfram mirando a su demonio posesionado de su brazo, no es que le disgustara, pero juraría que hasta antes de reencontrar a Yuuri, ella y todos los demás lo trataban con lejanía y respeto, ahora todos le brincaban sin respeto alguno, hasta su madre había confabulado en contra suya trayéndolo a esta habitación, ¿Qué? Ya no le importaba, en tiempos pasados ella jamás hubiera dejado a su pequeño en medio de una batalla en medio de demonios y su padre.

-no te quejes que ya no eres un niño, has dejado de ser un neonato hace quince años, ahora asume tu roll de vampiro independiente con pareja incluida- la rubia reprocho a su hijo después de leer sus pensamientos

-¡madre!- llamo el rubio al ver el aura negra de Yuuri que desde hacía un buen rato se comenzaba a manifestar, listo para atacar a Zoe, sin importarle arrancar el brazo del rubio en el intento.

-no te preocupes amo, no dejare que esa bestia vuelva a lastimarte

-yo te mato- la sombra de Yuuri se abalanzo sobre Zoe, la cual simplemente desapareció, con el rubio

-¿pero qué?

-eres muy lento, bastardo-la demonio susurro en su oído y Yuuri ataco de nuevo.

-Yuuri- grito Wolfram desde las gradas, a tiempo de que las estalanitas comenzaban a caer como gotas de lluvia, y la mujer vampiro negaba con la cabeza.

Todo se lleno de oscuridad y partículas de polvo que flotaban en lo que fue la sala y habitación de negocios.

-hijo mío, aprende a controlar a tus demonios interno, o perdón, mejor dicho a los externos, si deseas convencer a tu padre.

-decirlo suena fácil- se quejo el infante mirando como ambos no paraban de pelear destruyendo todos los cimientos del catillo.

Ambos rubios subían las escaleras, debían hacer frente al peor de los demonios, al inmortal de su padre, miro a su madre, de por sí estar con ella al lado y tener fuera de vista a ambos demonios lo tranquilizaba como hacía mucho no lo había estado.

-lo calmare por ti, pero eso no significa convencerlo, Wolfram, debes de ser firme en tu decisión o, simplemente el impondrá su voluntad.

Cerró los ojos, ¿qué significaba, ser firme?, acaso había dudado en el pasado, esa era la razón por la cual su padre le había borrado la memoria.

Miro el pasillo superior, y los pilares de este temblaban, ambos demonios estaban luchando a más no poder, por el.

Suspiro, volviendo a tener conciencia de su cansancio, de su falta de ganas de continuar con el moreno, no odia seguir con alguien así de posesivo, menos cuando anteponía su voluntad a la suya, sin importarle sus sentimientos.

-mierda- se dijo -sueno como una chica- se recrimino, mirando al suelo, fruñendo el seño, deseaba simplemente desaparecer y morir en paz, porque la lucha estaba perdida. Como convencer a su padre de su determinación en seguir con el demonio si ni el estaba seguro de querer hacerlo, como decir: ¡Papi!, me dejas estar con un alcohólico, drogo y que además es una bestia sin sentido común que me viola cada que se le da su regalada gana, sin mencionar que me está matando.

-tierra trágame- dijo al aire, como deseaba volver a ser el vampiro orgulloso sin preocupación alguna más que conseguir comida a tiempo, ese Wolfram parecía tan lejano.

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Mientras tanto en el sub suelo…

-¡muérete!, ¡muérete de una maldita vez!, peste- Zoe sujetaba el cuello de Yuuri que yacía semi-inconsciente- ¡déjanos vivir en paz de una maldita vez!.

-¿Qué? si no lo hago- dijo con los ojos cerrados

Desde el suelo se veía una sombra comenzando a llenar el lugar, la sombra negra que emanaba de Yuuri se posesionaba sobre todos los bordes de la habitación en forma de estacas apuntando a Zoe.

-jajaja-rio Zoe- ¿no te lo había dicho?... ¡qué dejaras de joder!, ¡maldito imbécil!- Los ojos de la demonio se afilaron y su forma comenzó a cambiar, paralelamente la sombra del moreno ataco a la pelilila.

-¡agh!- dijo Yuuri al sentir como su pecho era quemado por un aura azul que emanaba de la mano de la pelilila, cuyo cuerpo había crecido hasta tomar la forma de una mujer de 20 años.

Las estacas de sombra del moreno no la habían lastimado en lo mas mínimo, estas solo se habían disuelto ante el aura azul de la mujer demonio que sonreía, mirándolo ojo con sus ojos zafiro, pero por alguna razón el moreno no se sentía amenazado, solo sorprendido.

-¿por que eres mas fuerte que yo?, ¿Por qué?- se quejo el moreno comprendiendo las palabras que el rubio una vez le había dicho "!ellos te mataran!", tan fuerte era ese demonio, no recordaba que fuese así de fuerte, y si lo era… ¿qué tan fuerte era el padre?, de verdad tenía alguna oportunidad contra estos dos, esa era la razón por la cual Wolfram lo había abandonado, por ser un simple perdedor que no conocía nada sobre el mundo místico de las criaturas de la noche, ese mundo tabú, para él y los humanos, quizás su hermano tenía razón al decir que lo mejor era abandonar toda esperanza de un futuro con el rubio, porque eso no iba a pasar aunque eso fuese lo que ambos deseasen con todo el corazón.

-¡eres un imbécil!... un bastardo imbécil-miro con odio al moreno, como no odiarlo, si él era la razón por la cual el rubio jamás la amaría, o la quería tanto como ella esperaba, la causa de su debilidad y su pronta muerte.

-por él me volverá fuerte, más fuerte de lo que soy ahora. Más fuerte que ninguno. Jamás dejare que nadie vuelva a lastimarlo, nadie lo lastimara, nadie, y eso te incluye a ¡ti!.

Yuuri la miro y una parte de él muy en el fondo se sintió morir, "lastimarlo", desde que conoció a Wolfram siempre lo había lastimado de una u otra forma. ¿Eso era lo que quería? ¿Seguir hiriendo lo que más amaba, atándolo a su existencia sin importarle nada más que su propia satisfacción?,

-no me importa- dijo, volviendo a ponerse en pie- ¡no me importa!, ¡si lo lastimo o lo mato con el pasar del tiempo!... el me pertenece, ¡es mío, no lo dejare, eso jamás primero muerto!.

-si es tu deseo- al pelilia nuevamente comenzó a atacar.

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-esposo mío, tanto tiempo sin verte- dijo la vampira, mirando al inmortal avanzar hacia ella.

Abrió sus brazos para recibirlo, pero este paso de largo

-¡mierda!- se quejo la rubia- no nos vemos desde hace 15 años y me ignoras, ¿qué clase de esposo eres?- dijo haciendo un leve puchero.

-luego arreglare cuentas con tugo como se debe, ahora dime… donde esta?- la rubia se sonrojo, y sonrió, señalándole la el suelo

El inmortal se dispuso a continuar, pero su camino se vio obstruido por los dos hijos de la rubia que extendían su mano.

-¡Cecile!- dijo el pelinegro con mechón blanco aun lado.

-sabes las reglas, no se admiten as espadas dentro de mi castillo.

La miro enfadado, pero no le importo deshacerse de las espadas, como su esposa se lo demando, para luego pasar a ambos hijos de la vampira por alto y abrir las puertas para hallar detrás de ellas al rubio que apenas lo vio retrocedió instintivamente, como siempre para luego cerrar fuertemente los ojos, esperando algún golpe, pero este jamás llego.

Abrió sus ojos lentamente y su padre ya no estaba allí, miro hacia atrás y solo logro divisar la espalda dirigiéndose a las gradas.

-me alegra que ya hallas vuelto a la normalidad- dijo el hombre sin voltear a verlo

Agacho la cabeza, ¿qué debía hacer ahora?, repetir la misma historia, que le había contado el moreno, Zoe y sus sueños. Una batalla perdida.

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El padre del rubio había llegado hasta los restos de lo que fue la sala de negociación, y miro cómo el moreno era reducido a un bulto de papas, que rebotaba como una pelota de futbol de un lado a otro, Zoe lo estaba haciendo añicos, y con ganas, sonreía y se veía como la niña demonio desfrutaba torturarlo.

-creí a verte dicho que lo mataras, No que jugaras con el- dijo el hombre haciéndose notar.

Zoe, levanto la mirada, que hasta ese momento solo se enfocaba en el moreno, y sonrió.

-¿por qué no te sientas y disfrutas tanto como yo de la función?- la voz de Zoe era melódica y indulgente, llena de satisfacción y orgullo de sus habilidades. No hacía más que repetir al moreno que ese era el verdadero poder de un demonio incubo femenino y no su imitación de subcubo.

Incubo, subcubo, Yuuri no comprendía nada, solo sentía como su cuerpo era arrasado una y otra vez por el poder de aquella demonio femenino. En medio de su inconsciencia podía oír la voz de un hombre, reconociéndola después de unos segundos como el padre del rubio.

Una vampira muy fuerte y manipuladora, esa era la madre del rubio y sus hijos misteriosos que de por si despertaban esa aura de peligro, un inmortal con dos espadas de terror que podían doblegar a hasta a esa demonio femenino. Y por ultimo Zoe, el demonio femenino, que demostraba el verdadero poder de un demonio enfadado.

Esa era la familia y mascota del rubio, el vampiro infante con poderes limitados, su marca, imposibilitado para alimentarse y por ello débil tanto como un humano y ahora al borde de la muerte.

Quizás era lógico que las cosas resultaran así, después de todo un diamante nunca está desprotegido, siempre tendrá quien lo proteja y quien lo ambicione. Y en el proceso de cuidar y hurtar nadie puede evitar con un leve choque destruirlo.

Autor:

Mil disculpas por mi ausencia, no tenia maquina por un tiempo (se murió mi disco duro), pero ahora he vuelto, aquí les dejo un largo capítulo espero que les agrade, y también revisen obsesión o deseos del corazón, ya lo subí, así que creo que he cumplido por lo menos con la mitad de mis obligaciones. Sobre Doncel bueno esperen un poquito. (Estoy escribiendo como loca, lo he perdido todo T-T)