¡Hola mis queridos lectores! Wow como disfrute leyendo sus reviews xD hay varios que se están arrancando el cabello de la curiosidad y la intriga jaja

Gracias nuevamente a todos por dejarme sus opiniones :'3

Reviews que no pude responder: -Sou: Huy habrá mas cosas shidas 7u7 -Sol: Como afectara a Felix en el trato? D: ¡Descubralo pronto! muajaja(?)

Finalmente espero que este capitulo les guste, y como advertencia... puede que este cap les apaparre al kokoro y den ganitas de llorar(?)

Declaimer:

Nota: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.


Capitulo VII

"Memorias de una madre"

26 de Febrero.

París, Francia.

Sinceramente no sé porque comienzo a escribir todo esto, pero tengo la ligera sospecha que es la necesidad de expresarme. También puede ser que no se lo puedo contar a nadie ni siquiera a mi esposo por el simple temor de que algo salga mal, e impida mi cometido.

Así que estas paginas serán mi único confidente.

Quiero describir que me invade el miedo por mi pequeño. Su estado está muy delicado y creo que conseguí la única salida, aunque tiene un costoso precio que pagar.

Pero haré lo que sea por él.

¿Y cómo no hacerlo? Si aún recuerdo la grata felicidad al enterarnos que estábamos esperando un bebe, fue la alegría más grande de mi vida. Y a pesar que Gabriel es un hombre reservado, no dudo en alzarme en brazos y girar juntos al mismo tiempo que ambos nos embriagábamos de dicha pura.

Fue simplemente espectacular, como estar en un sueño al igual que los primeros meses del embarazo.

Pero como todo hermoso cuento, siempre viene días oscuros y desalentadores...

El embarazo resulto ser riesgoso y tenía grandes posibilidades de abortar. Sinceramente estaba aterrada de que ese precioso bebe pudiera morir antes de darme una oportunidad de sostenerlo en mis brazos. Ya había aprendido a amarlo con locura y a soñar cada día con verlo sonreír o de que soltara esos llantos que solamente una madre podría aliviar con dedicación y paciencia junto con su padre.

A pesar de todos los esfuerzos no pude llegar a termino, y mi pequeño Felix nació a los siete meses de embarazo… no me importo en lo absoluto que tuvieran que hacerme una cesárea de emergencia. Lo único que realmente me quitaba el aliento era estar con la incertidumbre si él iba a sobrevivir o no.

No soportaba la idea de no verlo crecer.

Fue una espera tortuosa, estaba muerta de la preocupación junto con Gabriel, él también estaba afligido y sintiéndose impotente a pesar que hizo todo lo que estaba a su alcance para pagar a los mejores médicos y estar en un costoso hospital privado.

Nuestras manos se aferraban entrelazadas para darnos ánimos mutuamente.

Hasta que por fin pudimos verlo, era tan diminuto y delicado que mi corazón amenazo con saltar de mi pecho.

Aun no podía sostenerlo, pero me conformaba verlo vivo. Su piel aún era muy rosada y apenas podía notarse un poco de cabello claro en su cabecita, sus manos eran pequeñitas al igual que todo su cuerpo. Pero era mi bebe y confiaba plenamente en que saldría adelante pasara lo que pasara.

Y así fue.

El creció como un hermoso rayo de sol, hasta que por fin después de tanta espera pudimos llevarlo a casa donde nuestra alegría solo recién empezaba.

Pero conforme pasaban los días, meses, y unos pocos años, nos percatamos que su condición era muy delicada y enfermiza. Tenía una extrema palidez y lucia cansado todo el tiempo, dormía mucho para un bebe de su edad. Gabriel se encargó de hacerle todo tipo de examenes, y así fue como nos enteramos que nuestro pequeño sufría de una anemia grave producto de la difícil gestación, y que su medula osea no producía suficiente glóbulos rojos, su sistema inmune no se desarrolló bien al parecer.

Inmediatamente estaba en tratamiento, y a pesar que no podía hacer las actividades de un niño normal; se le veía feliz. Ya con cinco años recién cumplidos, corría a mis brazos entre rizas y ambos nos tirábamos en el césped bajo la mirada brillante y risueña de su padre.

Sus ojos eran de un increíble tono entre el azul y el gris. Y cada vez que veía esos hermosos orbes, me daban ganas de besar su rostro. ¡Y no podía controlarme y cedía al impulso! Él se reía diciendo que no le gustaban los besos melosos, pero en un punto dejaba que esa lluvia de amor le cayera sin piedad.

Me di cuenta que era un niño sumamente inteligente y que tendría un gran futuro por delante. Aunque a veces sospechaba que había heredado demasiado del carácter de Gabriel. Cuando los veía juntos era como estar en presencia de dos gotas de agua. Felix era sereno y muy tranquilo cuando estaba con personas que no conocía, pero conmigo y mi esposo era más abierto y hablaba mucho más.

Todo siguió su curso tranquilamente. Ya poco importaba las veces que teníamos que visitar seguido el hospital para el costoso tratamiento de mi niño. Se volvió como una especie de rutina, y me aseguraba que cada viaje fuera divertido para él y no como una sentencia a que lo pincharan con agujas sin piedad. Aunque él lo resistía muy bien y casi no se quejaba.

Pero un día… todo eso cambio.

Íbamos camino al hospital como cualquier otro día...

Hasta que tuvimos un horrible accidente… el auto donde íbamos impacto con una camioneta que se había comido la luz roja del semaforo, produciendo así en un feo choque. Fue como en cámara lenta. Recuerdo claramente como intente desesperadamente tomar a Felix y abrazarlo para protegerlo, pero no pude hacerlo a tiempo a pesar que estaba prácticamente a mi lado.

Todo se volvió negro cuando me golpee la cabeza cuando el auto volcó. Hasta que el sonido de unas sirenas me hizo regresar a la realidad, me dolía todo el cuerpo, tenía una jaqueca terrible y me costaba respirar, pero trate de ignorar todos esos malestares para incorporarme en mis codos y ver como unos paramédicos intentaban atenderme, pero yo los aparte para buscar a mí bebe con el corazón en la boca.

Apenas si vi el auto destrozado y los restos del otro esparcidos por el lugar, a las personas curiosas y los policías. Pero nada más me importo en ese momento cuando mis ojos se posaron en mi niño.

Felix estaba cubierto de sangre de pies a cabeza, rezaba desesperadamente para que fuera una jugarreta de mi mente…. Él no se movía en lo absoluto, estaba sobre una camilla siendo levantado por varios paramédicos que no dejaban de gritar instrucciones para ingresarlo a la ambulancia. Yo grite desesperada queriendo ir a su lado, pero me lo impidieron diciéndome que lo vería en el hospital, ya que era más urgente llevarlo a el primero porque su estado no era nada bueno.

Quería morir allí mismo de la angustia…

Después de eso todo fue como una horrible pesadilla. Mis heridas no eran grabes, solo estaba algo lastimada y con cortes, quizás con una costilla fracturada. Pero no quería saber nada de mí, mi mente estaba enfocada en mi hijo.

Lo peor del accidente lo recibió Felix. Cuando lo vi en aquella camilla ya en la blanca habitación; no pude evitar llorar con desesperación mientras tomaba su pequeña y helada mano entre las mías. Él estaba conectado a todos tipos de máquinas, y un tubo salía de su boca para ayudarlo a respirar, ya que no podía hacerlo por sí solo.

Sentía mi corazón desgarrado y mi alma divida en dos. Ni siquiera el consuelo de Gabriel cuando llego pudo calmarme.

Mi pequeño rayo de sol era lo más preciado que tenía en este mundo.

Posteriormente los médicos nos dijeron que su condición no estaba mejorando, que la anemia que sufría era causante de ello y que las posibilidades de sobrevivir eran casi nulas…

No sabía que hacer.

¿Era un tipo de castigo?

¿Hice algo mal en otra vida?

Me repetía eso una y otra vez mientras acariciaba con dedos temblorosos su cabello de oro. Su carita tenía innumerables rapones y moretones al igual que el resto de su cuerpo.

No había visto sus encantadores ojos.

Cada día que pasaba era como estar en un infierno en vida. No quería separarme de su lado a pesar que Gabriel me insistía que debía descansar.

¿Pero para qué? Si no iba a poder conciliar el sueño sabiendo que mi bebe estaba al borde de la muerte.

Doctor tras doctor hacían todo lo posible por él, pero su salud iba decayendo y su pequeño cuerpo no estaba resistiendo.

Me negaba completamente a que su vida se extinguiera.

A esas alturas estaba totalmente desesperada y angustiada. Y por primera vez en mi vida pensé que mi don podría ser útil. Aunque al principio no supiera como.

Nunca les tuve miedo, solo simple curiosidad. Sabía que eran poderosos pero no hasta qué punto.

Pero gracias a que le pregunte a uno de esos seres; este me dio la respuesta muy amablemente y me dijo que en realidad ellos no eran capaces de cumplir tales cosas, pero que había una raza especial de demonio que si podría hacerlo…

Mi investigación me llevo a un dichoso libro donde hablaban de unos ciertos objetos muy poderosos llamados Miraculous. Lo encontré usando las horas que debería emplear para descansar en casa mientras que Gabriel estaba al lado de Felix. Era la única forma que yo me despegara de su lado, para encontrar la forma de salvar su vida.

Cuando por fin tuve en mis manos aquel extraño prendedor azul no pude evitar sentir mis dudas. Al principio pensé que todo ese esfuerzo era absurdo, porqué... ¿Como de allí iba a aparecer un demonio capaz de ayudarme?

Si Gabriel se enterara de esto…

Pero la que me mantenía firme era la esperanza. Quizás esa era la única posibilidad que tenía mi pequeño rayo de sol, su vida poco a poco se apagaba y no sabía hasta cuando tendría oportunidad.

Sostuve el prendedor firmemente cerca de mi corazón mientras cerraba los ojos y murmuraba las palabras que lo harían aparecer ante mí. Al principio no pasó nada y ya sentía que mis ojos se humedecían de la frustración.

Pero casi inmediatamente cuando mis esperanzas comenzaban a morir; una sensación extremadamente cálida inundo mi pecho, para después pasar a ese familiar escalofrió que recorrió mi columna.

Abrí los ojos algo asustada, sintiendo mis manos calientes por el objeto. Y al frente de mi me recibió una pequeña criatura azul, sus ojos eran extraños, la esclerótica era casi del mismo tono azul de su cuerpo y con la iris rosada, dándole una mirada profunda y penetrante. No pude ocultar mi sorpresa, este demonio me miro también con intriga mientras ladeaba su cabecita. Lo más llamativo de él era que poseía una larga cola con plumas muy parecida a las de un pavo real.

Con una voz muy adorable me dijo que su nombre era Duusu, y que era uno de los pocos Kwamis que quedaban. Yo aún no salía de la impresión, pero ese pequeño me hizo volver rápidamente a la realidad cuando me pregunto del porque lo había invocado.

En ese momento deje de lado la inseguridad, el temor y todo aquello que me impediría cumplir con mi más ferviente deseo.

Le suplique si había una forma de salvar a mi hijo enfermo, que estaba desesperada porque la medicina no parecía surtir ningún tipo de efecto en él, y que apenas con cinco años de vida no podía simplemente dejar este mundo. No podía permitirlo.

La pequeña demonio me miro por tanto tiempo en silencio que me pareció una eternidad, aunque en realidad solo fueron un par de segundos. Sus ojos rosados parecían evaluarme con detenimiento. Sentía mi corazón retumbar en mi pecho como loco, invadida por la incertidumbre ¿Podrá ayudarme?

Finalmente la Kwami suspiro y esta vez su mirada se volvió algo dulce, pareciera como si comprendiera mi situación. Me dijo que había una forma, y esa era intercambiando mi vida por la de mi pequeño.

Admito que me sorprendí al principio, pero rápidamente le dije que sí, no necesitaba ni pensarlo. Estaba preparada para hacer todo lo posible por él, y en el transcurso que buscaba la forma de invocar al demonio; ya sabía que esa era una posibilidad.

Duusu asintió, tampoco tenía la necesidad de preguntarme si estaba segura o no. Ella presentía que tenía una muy fuerte determinación.

Cerró los ojos y unió sus patas, su hermosa cola se abrió como un abanico mostrándome el brillo de sus plumas, una luz azulada lo cubrió. Yo no sentía absolutamente nada aparte del latido apresurado de mi corazón, los ojos me escocieron por lágrimas frescas al mismo tiempo que un nudo permanecía en mi garganta. Pensé en Grabiel, hubiera querido que estuviera a mi lado, tomar su mano o abrazarlo mientras mi vida se extinguía, o decirle por última vez que lo amaba.

Entrelace mis dedos en mi pecho, esperando el momento mientras mi cuerpo temblaba ligeramente ante la expectación. No sabía cómo iba a pasar…

¿Sería como si me desmayara?

¿Dolería?

Eran tantas preguntas… pero aun así mi decisión no cambiaría. Invoque la hermosa carita de mi pequeño Felix, y ese amor que tenía por el hizo que la eterna espera se volviera más amena y cálida.

Pero contraria a lo que me esperaba, solo sentí un fuerte mareo que me golpeo de lleno. Tuve que apoyarme en la pequeña repisa mientras intentaba respirar profundamente para alejar esa fea sensación que se instaló también en mi estómago.

Abrí los ojos y parpadee para enfocar mejor. Aun podía ver a la pequeña criatura, pero ahora su mirada parecía triste pero comprensiva a la vez.

No comprendía lo que pasaba, se supone que debía de tomar mi vida. Ciertamente me sentía como si estuviera a punto de vomitar, me faltaba el aire y estaba sumamente mareada. Pero no había muerto, de eso estaba asegura.

Cuando quise preguntar, Duusu se acercó un poco a mí, y aun sus palabras se quedaron grabadas en mi memoria.

"Pocos son capaces de invocar a un Kwami, y requiere un deseo muy fuerte para poder cumplir con el trato. Muchos han querido poder, prolongar sus vidas, riquezas y tantas cosas tan codiciosas que realmente cumplo con mi parte sin siquiera chistar ya que son deseos que son sinceros pero vacíos… pero el amor de una madre es lo más hermoso que eh podido apreciar, intercambiar la vida sin siquiera parpadear… y por eso, eh tomado la decisión de tomar tu vida sin prisas, para que tengas la oportunidad de despedirte de tus seres queridos y pasar más tiempo con aquel niño que tanto merece tu amor"

Al escuchar tan bellas palabras, no pude evitar dejar todo mi malestar físico de lado y enfocarme en lo emocional. Sentí mi corazón llorar conmovido mientras mis ojos dejaban caer esas lagrimas silenciosas. Con manos temblorosas tome a la pequeña criatura y la acerque a mi rostro para decirle mi infinito agradecimiento y besar suavemente su frente donde reposaba un lunar de color rosa. Duusu pareció sorprendida pero me sonrió dulcemente mientras asentía.

Lo había echo, mi bebe estaría a salvo.

Después de que la Kwami desapareció, no perdí tiempo y me apresure al hospital sin importar que me sintiera algo débil. Quizás ya había tomado una parte de mi esencia, pero sinceramente mi mente estaba enfocada en ir al lado de Felix.

Todo paso rápido, como un borrón. Apenas recuerdo el rostro incrédulo de mi esposo cuando llegue toda agitada al mismo tiempo que nuestro hijo comenzó abrir lentamente los ojos. Gabriel me abrazo firmemente domado por muchas emociones mientras que yo volvía a llorar sin poder contener ese torrente de alivio que arrasaba mi cuerpo.

Entonces Felix despertó lentamente y parpadeo un par de veces, giro su tierno rostro muy despacio y nos miró con aquellos ojos únicos y que tanto había añorado por volver a ver.

Me incline hacia él y bese su rostro con un millar de besos como siempre había hecho mientras llorosos de felicidad se escapaban de mis labios. Luego lo abrase mientras él seguía algo confuso por todo lo que había pasado. Escuche a los médicos murmurar que era un completo milagro.

Pero yo sería la única en saber la verdad.

A los pocos días ya Felix se encontraba lo suficientemente bien como para ir a casa. A pesar que aun tenia ciertas heridas en el cuerpo; estas sanaron más rápido de lo usual. Nadie sabía por qué a pesar que le hicieron otros exámenes, y preferiría que siguiera manteniéndose como un misterio.

También curiosamente el no recordaba nada del accidente. Y después de hablarlo, Gabriel y yo decidimos no comentárselo, no queríamos que fuera algo traumático para el al tan corta edad, queríamos que creciera con normalidad. Tal vez algún día lo supiera, pero eso estaba aún muy lejos.

Una semana más tarde, mi salud decayó un poco, sintiéndome casi igual que aquella vez. Sentí la ligera presencia de Duusu, pero en aquel momento no me encontraba sola así que era normal que no apareciera físicamente.

Mi esposo se preocupó mucho, pero yo le reste importancia diciendo que era todo el peso acumulado de esos días de preocupación y sin dormir. Aunque la verdad era muy distinta. Me rompía el corazón verlo y saber que muy pronto tenía que seguir su vida sin mí y cuidar a nuestro pequeño solo.

Pero ver a Felix me bastaba, ya no se veía tan cansado, su piel tenía un tono saludable.

En general parecía un niño normal.

Y lo mejor de todo es que su anemia también había desaparecido.

No podía pedir más.

Pero ese sentimiento de tristeza no desapareció, ojala pudiera permanecer a su lado y lograr hacer todas esas cosas que siempre soñé. Como llevarlo a su primer día de escuela, verlo graduarse de primaria, o conocer a su primera novia. Sin embargo, me conformaba con estar con ambos todo el tiempo que me quedaba.

Fue lo más difícil que tuve que hacer, estar junto a ellos fingiendo que todo estaría bien de ahora en adelante. Sobre todo cuando mi cuerpo comenzó a marchitarse por una "extraña enfermedad".

La pequeña Kwami me visitaba, y cuando podía se quedaba un tiempo a mi lado después de que me quitara un poco de energía vital. Cada vez que lo hacía veía la mortificación en sus exóticos ojitos... parecía como si entre las dos se hubiera formado un vínculo. Era muy tierno cuando a veces se quedaba dormida en mi hombro acurrucada y con su bonita cola reposando en mi pecho. Por suerte Gabriel no podía verla cuando entraba a la habitación para chequear mi estado.

Pero ahora siento que estoy llegando al final de mi relato. Casi no tengo fuerzas para escribir…

Tengo miedo porque aun tengo tantas cosas que decir... y también me siento terriblemente culpable al ver como mi esposo intenta todo lo posible por hallar algún tratamiento para mí, a pesar que le digo que mi único deseo es estar en casa con él y nuestro hijo que en un hospital en hospital de diferentes parte del país sin conseguir resultado alguno.

Me lastimaba que ahora los ojos de Felix poseían un brillo triste, claramente preocupado por mi salud. Pero yo me encargaba de volver hacerlo sonreír, le leía cualquier cosa para llenar un poco esa sed de conocimiento que siempre pareció tener. Ahora él podría tener un gran futuro por delante.

Y lo siento por no poder pertenecer más a él…

Quizás pueda escribir una pequeña carta aparte para ti Gabriel. Explicándote brevemente lo que hice, no quiero de verdad que te sientas culpable por el resto de tu vida. Y a lo mejor encuentres esto después, o también pueda pedirle a Duusu que lo esconda. Porque siento que si ves esto demasiado pronto después de que me haya ido; será un duro golpe para tus emociones a pesar que siempre supiste sobre mi don. Lamento no comunicártelo antes, pero sabía que hubieras intentado hacerme cambiar de opinión o invocar una legión de demonios si hubiera sido necesario para que yo no tuviera que morir. Y es por eso que siempre estuve locamente enamorada de ti…

Posteriormente cuando leas esto Gabriel; quiero que sepas que los demonios no son malos si se habla con los indicados y le das una oportunidad. Si no fuera por Duusu realmente no sé qué hubiera sido de mí.

No los odies por lo que yo hice por favor. Es mi más humilde suplica.

No puedo describir con palabras lo que siento por ti porque nunca me alcanzaría la vida.

Gracias por darme los mejores años. Eres único y con un gran corazón es toda esa capa de hielo. Recordar el día de mi boda y de cómo me enamoraste todos los días después de ello, es prueba suficiente.

Y para Felix… yo sé que serás una gran persona, lo veo reflejado en tus ojos. Está más decir que siempre estaré contigo en tu corazón… y sinceramente espero que me perdones por no estar a tu lado para verte crecer.

Eres mí más preciado tesoro desde el día que me dijeron la maravillosa noticia que estaba esperando un hijo. Y no cambiara por nada del mundo los momentos que pase contigo.

Agradezco este don que tengo porque me dio la oportunidad de ver mi niño fortalecerse. Y aunque no sé si lo comprenderás este raro poder; confió plenamente que sabrás mis motivos y del porque lo hice. Pero lo entenderás mejor cuando tengas tu propia familia, mi pequeño.

Te quiero con toda mi alma… y lo que más deseo en este momento, es que cuando mi espíritu haya partido; este sosteniéndote entre mis brazos y sea lo último que vea antes que mis ojos se cierren para siempre…

Me despido con lágrimas en las mejillas pero con una gran sonrisa en el corazón, pero nunca será un adiós…

Te amo mi amado Grabiel, mi querida alma gemela.

Y también a ti Felix, mi pequeño rayo de sol…

Con amor...

Mama.

Gabriel dejo escapar lentamente el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta. Vio esa letra de tan fina caligrafía en aquellas páginas del pequeño cuaderno.

Sus hombros cayeron, mientras se apartaba las gafas con dedos temblorosos para quitar todo rastro de silenciosas lágrimas con el dorso de su mano. Se sentía abrumado por muchas emociones, tantas revelaciones en tan pocas páginas de la mujer que amo con todo su corazón.

Alzo la mirada a esa pequeña criatura que flotaba en frente de él, de color lila al igual que sus ojos y con alas de mariposa. Este lo observaba con nostalgia y quizás algo de comprensión. Mientras que más allá de la habitación se encontraba apartada la exótica criatura azul con semejanza a la de un pavo real.

Aquel mismo ser que había tomado la vida de su esposa por la de su hijo, y que ahora lo miraba desde lejos con timidez y tristeza.

Apretó los labios hasta formar una fina línea blanquecina. Se vio obligado a cerrar los ojos para respirar profundamente y tranquilizar aquella ira silenciosa. Pensó en las palabras de ella, dispuesto a no dejarse llevar por ese crudo sentimiento.

Siempre confió en ella y esta vez no sería diferente.

Cuando volvió abrir los ojos, se colocó inmediatamente las gafas al mismo tiempo que se levantada tras haber recuperado la compostura.

Ahora comprendía aquella solitaria carta que ella le dejo y que encontró debajo de la almohada poco tiempo después de su perdida. Aun recordaba la confusión y las ganas de retroceder el tiempo, desesperado por tenerla de nuevo en su vida… mentiría si dijera que no intento volver a traerla con un pacto, pero desgraciadamente no funcionaba en personas fallecidas…

¿Cuánto tiempo pensó que un malévolo demonio la engaño para intercambiar su vida?

Apretó su mano libre en un puño.

—Aun no comprendo porque después de doce años es que se deciden entregarme esto—dijo con voz peligrosamente neutra alzando el pequeño cuaderno.

Duusu aparto la mirada mientras se encogía levemente—Fue petición de ella, quería que te lo diera en el momento indicado y me pareció que ese día era hoy.

Gabriel no dijo nada. Se pasó una mano por su cabello rubio antes de caer en cuenta del gran error que había cometido hace unas semanas.

—¿Me están diciendo que aquella chica a protegido a Felix todos esos días?

Esta fue el turno del Kwami lila para responder—Así es.

El diseñador apretó el cuaderno entre sus dedos tensando también la mandíbula.

Cuando se había enterado que su hijo lo estaba frecuentando un demonio, no dudo en movilizarse con rapidez. Había invocado a Nooroo para hacer un traro… que se llevara aquella chica de vuelta al mundo demoniaco o a cualquier otra parte con tal de que se alejara de Felix. Pero el Kwami se mostró inseguro, y se negó hacerlo al ver que esa no era su deseo verdadero y volvió a desaparecer frente a sus narices…

Al principio se había sentido molesto y decepcionado, diciéndose que fue una pérdida de tiempo obtener aquel objeto llamado Miraculous para invocar al Kwami después que descubrió el libro escondido en la habitación que tantos años compartió con su esposa.

—No sé cómo paso todo esto, yo no cumplí con el trato—murmuro Nooroo con preocupación negando suavemente.

—Un demonio me visito tiempo después, alegando que el si había cumplido con mi deseo—explico Gabriel con una expresión estoica—A cambio él quería mi alma—frunció los labios ante el recuerdo.

Los dos Kwamis se miraron con sorpresa.

—Pero me negué de inmediato porque jamás pensé intercambiarla—continuo esta vez posando nuevamente su mirada en el cuaderno—Ese demonio se esfumo molesto y lleno de rabia.

—Los Akumas debieron escucharnos mientras platicábamos—dijo la pequeña criatura algo más seria—Se lo conté a Duusu porque usted se me hizo familiar y pensé que tenía algo que ver con la joven mujer que tanto le afecto a ella cuando cumplió con su respectivo trato—dijo suavemente viendo de reojo a su compañera Kwami.

Duusu asintió algo afligida—Posteriormente nos enteramos por medio del vínculo que tenemos todos los Kwamis, que aquella muchacha fue injustamente engañada—dijo acercándose solo un poco—Tikki parecía muy angustiada ya que no podía verla y ayudarla, y así fue como supimos también de que Felix estaba en peligro.

Gabriel escucho con detenimiento y con tranquilidad. Los escruto a ambos con las mirada antes de hablar—¿Cómo se enteraron esos demonios que Felix es capaz de percibirlos?

La Kwami azul suspiro con resignación—Hay dos opciones, o fue por medio de la chica demonio…

—…O por nosotros—finalizo Nooroo—Ya veo que los Akumas escucharon toda la conversación—dijo avergonzado y algo temeroso de la reacción del humano.

Duusu asintió algo abatida. Luego se acercó más volando hasta quedar justo en frente del rostro del hombre.

—Siento de verdad por todo lo que paso tu familia. Ella era una gran madre y excelente esposa… nadie pudo predecir que su hijo heredaría tal don y que a estas alturas estaría vinculado emocionalmente con un demonio femenino—unió sus patitas apenada—No pensé que al contarle una parte de la historia a Nooroo, desencadenaría todo este desastre—sus inusuales ojos comenzaron a llenarse de lágrimas—Solo espero que ella pueda perdonarme…—dijo con voz ahogada cubriendo su carita con sus patas.

Pero lo que no se esperó la pequeña Kwami en su momento de culpa y dolor; fu sentir como algo rozaba las plumas de sus cabeza suavemente en un gesto reconfortante. Duusu se quedó quieta por un segundo antes de abrir nuevamente sus ojos y ver como el hombre naturalmente frio la miraba fijamente mientras la acariciaba.

—Ahora comprendo perfectamente lo que quiso decir mi esposa cuando se refirió a ti. Tienes unos sentimientos tan puros como los tuvo ella… estoy seguro que estuvo plenamente feliz por todo lo que hiciste, permaneciendo a su lado y ayudándola a sobrellevar el secreto. Eso es un apoyo que yo no pudre brindarle—murmuro con voz suave apartando lentamente sus dedos.

Gruesas lágrimas caían de los ojos color rosa al mismo tiempo que asentía sumamente agradecida.

Posteriormente Gabriel volvió a su postura firme, y su mirada glacial se posó en la ventana—En cambio, yo llevo la mayor culpa en esta situación—dijo tensando la mandíbula al mismo tiempo que sacaba su teléfono y marcaba velozmente antes de llevarse el auricular en el oído—Nathalie, quiero un avión privado a primera hora de la mañana hacia París—dijo tratando de moderar el tono de voz.

Estaba furioso consigo mismo. Siempre pensó que todo lo hacía para proteger a su hijo estaba bien. Y durante todos esos años lo único que hizo fue interponer un gran muro entre los dos. Saber que Felix había heredado aquel extraño don lo había dejado fuera de sus cabales y lo hundió en la paranoia. Por eso lo trato tan cruelmente, para que viera por sí mismo que nadie más iba a creerle y que solo estaba en su imaginación.

Creyó erróneamente que eso podría mantenerlo a salvo… y no terminara como su madre.

Pero ahora recordaba la expresión de Felix cuando se lo dijo… y quiso maldecirse mil veces así mismo.

Su amada debía de estar completamente decepcionada de él y no de la Kwami.

Tenía que arreglar las cosas con su hijo y solo había una forma de hacerlo.

Nooroo observo al humano con sorpresa mientras sostenía suavemente a su compañera que aun lloraba quedamente. El calculador hombre parecía decidido, y más aún cuando corto la llamada y los miro con determinación.

—Necesito que vengan conmigo, tienen mucho que contarme sobre ustedes.

Continuara...


Omg soy una bruja insensible :'v Pero espero que comprenda mejor lo relacionado con la madre de Felix y algo sobre Gabriel :'3 *se seca los lagrimones*

Ahora solo falta saber que sucedió con Felix y el trato de Plagg 7u7 También del estado de la pobre de Bridgette :'v Y abrochense esos cinturones porque el capitulo siguiente sera mas largo e intenso muajaja

Por cierto, Gabriel no tiene el don. Es solo un dato rápido que quiero aclarar xD Después entenderán(?)

Y quería hacerle una pequeña pregunta con sus sugerencias, hice un dibujo especial para el cap siguiente, y sinceramente estaba indecisa si ponerlo como portara del ffc mientras durara el capitulo para que se hicieran una idea de lo que quiero darme a entender o que simplemente anuncie que lo pueden ver en nuestra pagina de facebook o en mi cuenta de Tumblr :'3

¡Nos veremos en el próximo capitulo! ¡Dejen sus opiniones!

Próxima actualización: 14/06/2017

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¡Únanse, las esperamos!