Sesshomaru no estaba de buen humor, su autocontrol estaba siendo puesto a prueba y solo lograba enfadarse más. Además aún no había tocado el tema con Jaken de las inconsistencias encontradas en los reportes. Lo mejor era hacerlo esta tarde.

Se encontraba en la sala con él y estaba a punto de abordar ese asunto cuando vieron a Rin bajando las escaleras y tomar rumbo a la puerta principal, iba con un vestido color humo, medias, botas y una chaqueta. Su apariencia era una clara señal de que saldría.

¿Rin? – Preguntó Jaken mirándola extrañamente –

¡Hola, abuelo! Hola, Sr. Sesshomaru – Los saludó-

¿Vas a salir? – La cuestionó Jaken - Rin había reducido sus salidas al pueblo, al menos desde que se casó su exnovio. Cuando le preguntó por qué lo hacía, solo le respondió que estaba cansada de escuchar los murmullos que la gente hacía cuando la veían aparecer.

Si, Naraku me ha invitado al cine y después a cenar – Respondió inocente – Así que los abandonaré por esta noche.

No sabía que Naraku te hacía invitaciones – dijo un poco molesto Jaken –

Pues han puesto una película que llevo días esperándola y me ha invitado a verla juntos - siguió con la explicación ignorando el comentario anterior-

¿Por qué? ¿Pasa algo? - ambos hombres se levantaron y la acompañaron hacia la puerta donde la esperaba el joven capataz.

No, nada… Diviértete – le sugirió Jaken –

¡Claro! ¡Nos vemos más tarde! - salió despidiéndose de ambos hombres – Se acercó a su acompañante que ya la esperaba en la entrada.

No regresen tan tarde –Jaken se dirigió a Naraku serio-

Por supuesto Sr. Jaken. — Le contestó Naraku –

Bueno, continuemos mejor con esta charla en el despacho – dijo Jaken –

Sesshomaru quien se había limitado a permanecer en silencio durante la pequeña conversación, lo siguió. Parecía que su mal humor solo se estaba incrementando y eso era un mal presagio.

Mientras se alejaban, Rin ni siquiera miró a Sesshomaru. Era incómodamente consciente de como la miraba. Pero él llevaba días sin siquiera hacer el mínimo intento por acercarse a ella, así que, ¿por qué iba a importarle que saliera con otro hombre?

¿Qué es tu hermano mayor, o algo así? —Preguntó Naraku en tono irónico arrancado la camioneta-

¿Quién? ¿El Sr. Sesshomaru? —Replicó Rin, molesta- No, para nada.

¿No? Pues se comporta como si lo fueras - Naraku le aseguró cínicamente- Me lanzó una mirada de perro rabioso, peor que las que lanza Ah-un.

Como si fueras su de propiedad - miró a Rin—. ¿Lo eres?

En absoluto —contestó ella, en tono despreocupado-

Bien —Naraku tomó una mano de Rin y la estre chó con suavidad—. Vamos a pasarlo bien

La sensación que tuvo al ser tocada por Naraku fue muy diferente a la que sentía cuando era tocaba por Sesshomaru. Esta vez sintió un verdadero peligro.

Gracias – dijo con una sonrisa media forzada -


Naraku era un joven que ya tenía algunos años trabajando con ellos en el rancho. Demostró ser un hombre muy inteligente y rápidamente fue ascendido como capataz principal. Tenía el pelo y los ojos negros, era alto pero no tanto como Sesshomaru, delgado por lo que muchas jóvenes del pueblo lo encontraban atractivo.

Cuando llegó al rancho, dejó en claro sus intenciones de conocerla mejor y empezó a flirtear con ella abiertamente. Por aquel entonces, ella ya había iniciado su relación con Kohaku y no mostró interés alguno en aceptar sus invitaciones.

Después de la cancelación de la boda, había empezado a cortejarla nuevamente y aquella mañana mientras la apoyaba en el parto del potrillo, la invitó al pueblo. Ella, sintiéndose un poco frustrada por la poca atención que le prestaba Sesshomaru, aceptó.

Ahora sentada en el restaurant, sentía que había sido la peor decisión que pudo tomar. La estancia en el cine no había sido tan mala, tenía verdaderas ganas de ver esa película y no era muy participe de hacerlo sola.

Fue después que se dirigieran al restaurant que las cosas empezaron a ir mal, varios de los comensales rápidamente les dirigieron la mirada una vez que entraron. Ella se sintió incómoda, distinguió en una de las mesas a Kohaku y Khana, al parecer por fin habían regresado de la luna de miel.

Se les veía felices, mientras los miraba alcanzó a ver a más de una pareja acercarse y susurrar. Sin duda los chismes y murmullos no acabarían y estarían siguiéndola por más tiempo de lo que pensó.

No te preocupes, vamos a ignorarlos – alcanzó decirle Naraku solícito- La noche es aún joven.

La tomó del brazo y la llevo a la mesa reservada.

Pasado un rato, Rin se encontraba en el baño del restaurant mirando su reflejo en el espejo, trataba de tranquilizarse. No sabía cuánto tiempo más aguantaría la situación. Naraku conforme avanzó la cena empezó a tomar de más y a lanzarle insinuaciones.

De repente vio una pequeña figura en la puerta del baño. Era Khana. Su noche no podía ser peor.

Hola Rin – La saludo tímida -

Hola Khana – respondió queriendo sonar entusiasta – Veo que ya han regresado. Espero se hayan divertido en su viaje.

Si, estuvo bien - respondió -

Rin, yo quisiera… -siguió dudosa – bueno… me gustaría, si tienes tiempo un día poder charlar contigo.

Rin la miró un momento, notó que Khana había aprovechado el momento en el que ella se fue al baño para abordarla.

No hay nada sobre que charlar Khana. – Le respondió amablemente – Olvida ese asunto. Yo ya lo hice.

Me da gusto verlos de regreso – continuo con el mismo tono-

Bueno, me despido momentáneamente, mi acompañante me está esperando. – Le sonrió - Me saludas a Kohaku. Espero verlos la noche del baile.

Claro – le respondió una triste Khana - Al parecer la brecha que se había abierto entre ellas, iba a ser difícil de llenar.

Regresó a su mesa y se encontró con Naraku transformado pidiendo más Whisky, por lo que decidió que era mejor regresar a Shikon.

Él de mala gana se levantó y pidió la cuenta. Estaban en el estacionamiento cuando sintió que la estrechaba entre sus brazos e intentó besarla, ella inmediatamente puso resistencia.

¡Oh, no pequeña, ni hablar! —murmuró Naraku cuando Rin trataba de alejarse-

Llevo mucho tiempo queriendo hacer esto y no me lo vas a negar – le dijo molesto - La arrinconó y apoyó con fuerza en la puerta de la camioneta.

Antes de que Rin pudiera gritar para pedir ayuda o hacer algo, Naraku la estaba besando. Fue un beso horrible e invasivo que le estaba provocando unas espantosas ganas de vomitar.

Apestaba a whisky y cigarro. Ella forcejeaba intensamente queriendo zafarse, pero él era mucho más grande que ella. Naraku tenía las manos toscas y empezó a acariciarle con rudeza uno de sus senos, haciéndole daño.

Rin ya tenía los ojos llenos de lágrimas que amenazaban con empezar a caer mientras luchaba contra él, trataba firmemente de impedir la invadiera más, pero Naraku se limitaba a reír obscenamente mientras la sujetaba.

Mientras forcejeaban Naraku había colado una pierna entre las suyas, haciendo más presión para evitar ella siguiera resistiendo. Pensaba en la manera de en alcanzar su entrepierna con un rodillazo cuando sintió que era aliviada de ese enorme peso.

De pronto, Naraku fue lanzado al piso, solo distinguía una mata de pelo blanco que se movía mientras levantaba a un atónito Naraku para golpearlo nuevamente, no podía enfocar bien, ya las lágrimas corrían en su rostro sin poderse detener.

Muévete y te rompo el cuello —dijo Sesshomaru, con voz cortante- mientras lo volvía levantar y le apretaba el cuello.

Sus ojos dorados recorrieron a Rin de arriba a abajo, tenía el pelo enredado y la chaqueta bajo sus hombros.

Está abierta. Entra - señaló con un movimiento de cabeza su camioneta-

Rin lo miraba temerosa. Como si en cualquier momento, Sesshomaru desaparecería y se vería obligada a lidiar con Naraku nuevamente.

Ve —insistió Sesshomaru con un tono suave-

Rin se dirigió por fin al vehículo. No volvió la mirada en ningún momento.

Ya en la camioneta alcanzó a escuchar el sonido de unos golpes secos. Cuando veía una pelea siempre tratada de separar a los contendientes, pero bajo estas circunstancias, no se involucraría. ¡Naraku se lo merecía! ¿Qué habría pasado si Sesshomaru no hubiera llegado? ¡Temblaba de solo pensarlo!

Momentos más tarde, Sesshomaru subía a la camioneta.

Rin se detuvo al ver la mano de Sesshomaru, esta tenía sangre. Volteo a verlo directamente a los ojos de manera interrogativa.

No es mía - le respondió arrancando el vehículo–

¡No he podido hacer que parara! —Empezó nuevamente a llorar una atormentada Rin—

Nunca imaginé se fuera a emborrachar y perder los estribos — Sesshomaru seguía manejando—. ¡No imaginaba que fuera así!

Antes de llegar al rancho, Sesshomaru detuvo la camioneta. No sería conveniente que Jaken o Kaede la vieran en esas condiciones.

¿Por qué aceptaste salir con él? – le preguntó conteniendo su voz -

Rin dudó antes de contestar.

Usted me ha ignorado estos días —dijo por fin Rin—

Sí, lo sé —dijo irónicamente Sesshomaru—. Pensé que no podía arriesgarme a salir contigo. Pero mira lo que ha pasado por no hacerlo.

Rin abrió los ojos ante su declaración.

Desde que conozco Naraku ha sido amable conmigo... nunca imaginé que las intenciones que tuviera conmigo fueran más allá de una película y la cena - continuo Rin- No pensé que trataría de propasarse conmigo, no cuando trabaja con nosotros. Pero cuando ha empezado a beber…

Eres muy inocente —dijo ya molesto— Él claramente tenía intenciones amorosas contigo.

Rin lo miró sorprendida.

¡Pues yo no nunca le di motivos para que pensara que las aceptaba! ¿Acaso una no puede ser amable con alguien sin que esta persona piense que están coqueteando con él? – siguió –

No tengo mucha experiencia con los hombres, solo he salido con Kohaku. – Mencionó triste - Esta noche ha sido por mucho la peor de mi vida

¿Ha pasado algo más? - le preguntó al ver que ella permanecía en silencio –

Los he visto – respondió por fin –

Sesshomaru la miraba interrogativo sin comprender.

A Kohaku y Khana – dijo con voz melancólica - Estaban en el restaurant.

Usted ya sabe quién es Kohaku, todo el pueblo lo sabe y Khana era una amiga, ambos se enamoraron y yo terminé el compromiso para que ellos pudieran estar juntos. Al parecer yo si era un obstáculo entre ellos.

Se veían muy felices. Kohaku se veía tan feliz como nunca lo había visto, al menos no conmigo.

Sesshomaru la miraba atentamente.

Pequeña – Sesshomaru lo tomó del rostro –

Había algo en el noto de su voz que hizo que empezara a sollozar nuevamente. Sesshomaru dejó que se desahogara.

¿Aún lo amas? – escucho que le preguntaba -

Pues desde muy pequeños hemos estado juntos – respondió por fin más tranquila- Me dolió verlo con otra persona. Se suponía que sería conmigo con quien compartiría esos momentos.

Esa no es la respuesta a mi pregunta – Le dijo –

Sesshomaru tenía la ligera sospecha que lo que ella decía sentir por Kohaku era un amor idealizado e infantil y él la ayudaría a reconocerlo.

Tal vez esto te ayude a aclarar un poco tu mente – le dijo mientras se acercaba a ella peligrosamente- Ya estaba cansado de contenerse.

Ella se sobresaltó un poco al sentir su rostro muy cerca.

No tienes nada que temer, Rin —murmuró—. Te aseguro que yo nunca te haría daño. Sobre todo después de la terrible experiencia que has pasado.

Rin de alguna manera sabía que lo que decía Sesshomaru era verdad. Él era más grande y fuerte que Naraku y aun así se sentía segura con él.

Sesshomaru se acercó más para delinearle la boca y la besó, empezó a acariciarla suavemente con una inesperada dulzura. Ella cerró los ojos para disfrutar la increíble sensación que le dejaban esas manos y labios.

Parecía que el contacto de Sesshomaru tenía la finalidad de tranquilizarla. Empezó a contraerse con cada caricia.

Durante su relación con Kohaku no había pasado tanto en el plano sexual. Rin y Kohaku eran muy jóvenes e inocentes cuando iniciaron la relación así que decidieron esperar y descubrir poco a poco sus emociones. No había tenido más contacto con otros chicos así que pensó que lo que sentía al ser besada y acaricida por Kohaku sería lo normal en las parejas. Hasta que conoció a Sesshomaru Taisho. Cada caricia, cada beso que le daba la hacía sentirse prisionera de su propia curiosidad sexual.

Sintió una de sus manos en sus pequeños senos y lo miró fijamente.

Tienes miedo, ¿verdad? – Preguntó Sesshomaru-

Creo que sí — Rin dijo con voz entrecortada—

¿Te sentirás más relajada si prometo no pasar de cierto límite? – Sesshomaru parecía no reconocer su propia voz -

¿Cierto... límite? – Murmuró Rin-

Sesshomaru asintió.

Uno besos más y luego te llevaré al rancho donde te irás a la cama. A la tuya, no a la mía —añadió.

¿No le gusto...? – Preguntó triste-

¿Gustarme? —Preguntó él con voz ronca —. ¡No solo me gustas, te deseo! La única forma que he encontrado de protegerte y no verme como el patán como el que has salido esta noche ha sido mantener la distancia contigo.

¿Me desea? —preguntó con ojos brillosos.

Sí, ¿Te sorprende escucharlo? —Deslizó la mano hacia su fijador, donde la punta de sus senos se erigían—.

Tú también me deseas —susurró reclinándose sobre ella—. Puedo verlo...

Sesshomaru dirigió su boca un poco más abajo del rostro y cubrió sus senos con sus labios, Rin sintió la presión que hacía su lengua en sus pechos. Era tan delicado en su tacto, que se sentía como una flor de sakura floreciendo en primavera.

Empezó a sentir como la rigidez inicial iba desapareciendo y se suavizaba contra el cuerpo de Sesshomaru, logrando inmediatamente que sus labios se empezaran a entreabrir dejando salir suaves quejidos.

Rin sintiéndose más atrevida entrelazó sus dedos en su blanca cabellera, su pelo se sentía tan suave, lo sujetaba contra sí sin dejar de gemir

Me estoy excitando demasiado —murmuró más tarde Sesshomaru—. Y tú también. Será mejor que te lleve de una vez a la casa y descanses.

Rin no pudo responderle. Incluso una pregunta tan simple como cuál era su nombre, no podría responderla por el estado aturdido en la que se encontraba.


Ya estaban en la casa y afortunadamente ni su abuelo ni Kaede los esperaban.

Parece que ya subieron a dormir – manifestó Rin –

Tienes que irte a la cama. – escuchó a Sesshomaru decirle –

Rin sonrió ante sus palabras.

Sr. Sesshomaru… —se detuvo- ¿Cómo supo que podría pasar algo así?

No lo sabía —dijo, frunciendo el ceño— Jaken me pidió irte a buscar.

¿Sabe por qué? -siguió preguntando -

No – la expresión de Sesshomaru le indicaba que no mentía-

Desde que llegue he prestado atención a Naraku por detalles que noté en su trabajo- empezó a explicarle-

¿Detalles? ¿Qué detalles? – lo interrumpió preocupada -

Nada que tengas que preocuparte —contestó —

Ya se parece al abuelo – Dijo con un puchero- ¡Nunca me dice nada!

Una pequeña sonrisa suavizó el rostro de Sesshomaru, empezaba a adorar esos gestos.

Gracias por salvarme - Se acercó y le dio un pequeño beso en la mejilla -

Anda vete, que si te quedas un rato no sé si pueda contenerme – dijo afectado -

Rin se apartó y subió finalmente a su recámara. Se detuvo una vez que aseguró su puerta, cerró los ojos. La noche había empezado como una terrible pesadilla pero Sesshomaru se había encargado de convertirla en un sueño. Un sueño dulce, sensual, que no quería que acabara.


¡lo prometido es deuda! Aquí el siguiente capítulo de este día.

Nos vemos hasta nueva publicación.

Que tengan una linda semana.

PeyHana