Capítulo VII. La verdad.
Sasuke se sentó en la cama, estaba encorvado, cruzando las manos sobre su regazo y observando hacia un punto indefinido en la pared. Era de noche ya cuando reaccionó, no sabía cuánto tiempo había pasado allí. Intentaba comprender la situación, analizarla desde cualquier forma que diera sentido a lo que había ocurrido hoy.
Frunció el ceño mientras sus puños se apretaban con fuerza y sus dientes se unían con furia contenida. Se levantó de golpe y salió de la habitación, corrió sin mirar atrás, sin disminuir el paso hasta detenerse a la orilla del lago. Al llegar ahí, estaba totalmente agitado y sudoroso.
Gritó como nunca lo había hecho y varios rayos le rodearon de forma violenta, iluminando todo el lugar. Varios pasaron por encima de la hierba, eliminándola y dejando en su lugar un rastro de tierra.
Sakura, pensó cuando se tranquilizó. La quería de vuelta, la anhelaba. ¿Por qué le había abandonado? ¿Por qué cuando había comenzado a sentir algo? ¿Por qué cuando ella se había entregado a él tan apasionadamente? ¿Qué había cambiado?
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Sasuke llevaba varios días de no ver a Sakura, paso de la furia a la aceptación. Tal vez, ella simplemente había visto que Deidara era un mejor partido. Un soldado era finalmente más honorable que un campesino y su palabra era favorecida. Él la colmaría de joyas y hermosos objetos, una casa preciosa y no una simple cabaña en el lago, sería toda una dama y no una chica que vendía en un local de vegetales. Tal vez eso era mejor para ella. Se enteró por las mujeres del pueblo, que Sakura y Deidara se casarían ése día, eso le causó aún más pesar.
Una joven se acercó a él, vestía un vestido largo color violeta, muy elegante y adecuado para una mujer casada. Era un rostro que no esperaba ver después de tanto tiempo.
"Hinata."
"Sasuke, buenos días." Sonrió la mujer de piel blanca, ojos grises y una larga cabellera negra azulada. Aquella persona, era una de las que había cuidado de él cuando había llegado al mundo. Que a pesar de su edad real, tenía una belleza y juventud que no se marchitaba con el tiempo.
"Volviste de tu viaje." La joven asintió.
"Así es, quise visitarte." Ella notó su aspecto demacrado y le tocó la mejilla. "No tienes buen aspecto. ¿Qué te ocurre?" Sasuke suspiró y negó con la cabeza, indicando que no era nada. Ella apretó su mejilla con fuerza, tal como solía hacer cuando lo regañaba. "Sasuke."
"Suficiente." Se apartó de ella y ambos fueron a sentarse a la fuente, él dejó a cargó el puesto a dos ancianos quiénes vendían generalmente junto a él y aceptaron sin titubear. Hinata sonrió al tocar el agua que salía de la fuente, mientras esperaba respuesta de Sasuke.
"Recuerda que soy como tu segunda madre." Sasuke sonrió ligeramente, Hinata sujetó su mano. "¿Qué ocurre?" Entonces él comenzó a contarle todo lo que había pasado con Sakura y cómo creía realmente estar enamorado de ella.
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Sakura se observó al espejo, tenía un vestido blanco de la más suave y fina seda. Le habían colocado un velo unido a una pequeña corona dorada a su cabello suelto. Ya que Deidara era un hombre que había servido como héroe de guerra para el rey, se había hecho de buenos contactos y riqueza, la cual no le importaba derrochar. En sus manos sostenía su ramo, el cual poseía diversas flores. Las mujeres que cuidaban de ella, sonreían ante su reflejo y le decían lo hermosa que se veía. Ella no pudo pensar más que en él hecho de que ella no era así, que a pesar de que las ropas fueran preciosas, ella no era realmente una de las mujeres más hermosas que pudiesen existir, eso no iba bien con ella.
Había pasado poco tiempo con Deidara, quién salía constantemente a cumplir sus funciones como soldado. Él no la había tocado en estas dos semanas porque pensaba que ella aún era virtuosa y quería conservarla así.
Deidara sonreía, ya vestido, con un traje militar de gala que tenía la chaqueta roja con hombreras doradas y otros adornos del mismo color; también tenía un pantalón pulcramente blanco, esperaba en la iglesia. Nunca nadie había rechazado algún avance de Deidara tanto como Sakura, había tenido a todas las mujeres que él había deseado, excepto a ella. Por lo que se había convertido en un gran reto, hasta que se le ocurrió la idea de manipularla. En un inicio pensaba usarla sólo una noche, pero cuando ésta siguió resistiéndose, su orgullo se sintió herido y supo que tenía que poseerla de cualquier modo.
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Hinata escuchó atentamente al Uchiha, lo tomó de la mano para confortarlo todo el tiempo y esperaba que él terminara. Una vez, que él lo hiciera, Hinata se levantó y se puso de pie frente a él.
"¿Qué estás esperando aquí, Sasuke?" Preguntó ella de pronto. "Si es cómo me has dicho, ella te ama. Estarán bien."
"Pero…"
"¿Además no crees que ése hombre pudo haber persuadido a Sakura de algún modo?"
"¿Crees que eso haya ocurrido?"
"Es lo único que se me ocurre, dado su repentino cambio."
"¿Desde cuándo sabes tanto de sentimientos?" Hinata sonrió y el viento agitó sus cabellos, observó el cielo. "Desde que tengo a alguien mirándome desde el cielo." Los rayos del sol iluminaban su bonito rostro. "Bueno, ahora debes ir a impedir una boda, ¿No crees?"
Sasuke se levantó y estrechó a Hinata con cariño.
"Gracias."
"De nada. Ahora ve." Sasuke iba a correr a la iglesia cuando Hinata lo detuvo. "Ah, y si es necesario, no te excedas con tus poderes." Él asintió y se despidió de Hinata. La joven suspiró y avanzó hacia un lugar apartado de gente, era la primera vez que lo veía así, rio para sí misma y se desvaneció, el viento agitó las ventanas y las puertas.
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Sakura estaba al lado de Deidara, el padre, un hombre anciano y delgado, estaba oficiando la ceremonia. Los pocos asistentes eran todos familiares de Deidara, ya que Sakura no tenía parientes.
Ella quería llorar, correr de ése lugar pero no quería causarle problemas a Sasuke. No, eso nunca, él la había ayudado tanto y lo amaba demasiado para ponerle en riesgo por un patán como Deidara. El martirio comenzaría apenas, estar en esta misa era una cosa pero vivir toda su vida al lado de este hombre sería desagradable.
"¿Desea usted tomar como esposo a Deidara Ikuni como esposo?" Ella dudo unos instantes y él se volvió hacia ella.
"Querida, Sakura. Te llaman." Dijo Deidara de forma tensa y en forma de advertencia. En la puerta, se escucharon unos pasos fuertes y presurosos.
"No, ella no quiere esto." Sakura se volvió hacia dónde provenía la voz y vio a Sasuke agitado y sudoroso.
"Sasuke." Su rostro se iluminó unos segundos pero después cambió a una expresión dolorosa. "No deberías estar aquí." El siguió caminando hacia el altar.
"Ambos sabemos que algo te hizo para que cambiaras de opinión. A ti no te interesan todas estas cosas." Dijo el extendiendo sus brazos. "Las riquezas de ése hombre no son comparadas a las experiencias que hemos vivido juntos. Sé que tú me amas y yo también te amo a ti." Ella sintió un nudo en la garganta. "Él no puede hacerme daño, si es ésa la razón. No tengas miedo y ven conmigo, para que seamos felices juntos." Sakura quiso avanzar hacia él, pero Deidara alzó su brazo.
"Tú no puedes ofrecerle nada bueno. Observa tu forma de vestir, la de un pobre campesino. ¡El honor es importante! ¡Y tú no tienes ni eso! No me hagas mofarme de ti." Sonrió de forma maliciosa. "Me casaré con ella y tú no podrás hacer nada."
"Pues yo sí." Dijo una mujer alta y regordeta de cabello rubio, quien portaba un vestido dorado muy extravagante. Caminó deprisa por el pasillo y aventó a Sasuke quién estaba a medio pasillo.
"Madre."
"Ni digas más, esta chica no es apropiada para casarte." Le sujetó una mejilla con fuerza. "¿Así que pensabas casarte aprovechando mi ausencia?" Los presentes rieron ante esto. "¿Cómo puedes hacerle esto a tu madre?" Ambos comenzaron a discutir y Sakura se fue alejando de forma discreta y caminó hacia dónde estaba Sasuke, el cual tomó su mano y corrieron fuera de ahí, dejando los asuntos de familia para sus miembros.
Una vez que llegaron al local, Sakura se sintió nerviosa porque muchas personas le miraban con curiosidad. Algunas chicas con algo de molestia, mientras que los hombres con cierto rubor en su rostro.
Levantaron todo y se marcharon sin decir nada. En la carreta, Sakura recargó su cabeza en el hombro de Sasuke y este no hizo nada más que volver su rostro a un lado ruborizándose. Continuaron así hasta llegar a casa, la cual era más hermosa que nunca.
Al entrar a casa ella removió el tocado de su cabeza y sacó el pesado vestido de su cuerpo, lo colocó sobre dónde ella solía dormir y lo dejó a un lado. Sintió los brazos de Sasuke rodear su cintura y recargar su barbilla en su hombro.
"¿Qué te dijo para que te casarás con él?" Preguntó y ella se apartó ligeramente y se volvió hacia él.
"Dijo que te haría daño, tuve miedo de que realmente consiguiera hacerlo." Sasuke besó su frente con dulzura. Sasuke extendió su mano lejos de ella y unos rayos comenzaron a emanar, iluminando la oscura habitación.
"Te olvidaste de algo importante." Sasuke sonrió ante su expresión atónita. "Aún si yo no tuviese esto, haría lo que fuese para que volvieses aquí." Los rayos se detuvieron. La estrechó y ella se recostó en su pecho. "Antes de que tu vinieras, no importaba que no hubiese nadie en casa más que yo. Pero tu presencia en casa se ha vuelto para mí algo tan agradable y habitual, que cuando te marchaste, no podía sentir más que esta casa era más grande de lo que en realidad es."
"Sasuke. Perdóname, no debí hacerte pasar por esto. Fue tan duro para ti como para mí." Lo abrazó con más fuerza. "Perdón."
"Sólo si haces una cosa."
"¿Qué cosa?" Ella se apartó ligeramente y él estrechó sus manos.
"Que seas mi esposa." Sakura sonrió, aunque él apenas podía ver sabía cuál era su respuesta. Ella tomó su rostro entre sus manos y se sostuvo en la punta de sus pies para besarlo.
"Espero que mi respuesta fuese lo suficiente clara."
"Tal vez aún no sea lo suficiente." Volvió a besarla y ambos se entregaron con mayor intensidad ésa noche, ambos se sentían dichosos y alegres al estar juntos. Ya que nadie podría separarlos nunca más.
Ya nos acercamos al final. :) Fué rápido, de hecho había pensado que Sasuke hiciera una aparición con sus poderes pero pensé que sería demasiado cliché.
Espero que no haya quedado duda sobre la diosa de qué es Hinata y que obviamente está enamorada del sol, que es Naruto. (Ah, que parejas tan raras hago. xD)
Gracias por leer y por sus hermosos comments. Eso me anima mucho.
Saori Haruno : Hola, espero que te haya gustado este nuevo capi. Y si se enteró de la verdad. :) Gracias por tu comment.
COLOMBIANIDAD: Muchísimas gracias por tus comments, espero te guste este nuevo capítulo.
mussa-luna: Pensé exactamente lo mismo sobre Sasuke, pero digamos que no había entendido bien esto de las relaciones sociales. haha xD
Yume no Kaze : Muchas gracias, ah, ésas malvadas personas que quieren arruinar parejas maravillosas. xD Lo de mi compu, si estoy padeciendo los estragos de ése virus, mi tesis y mis artículos fué lo peor, voy a tener que volver a hacerlo, al menos ya pronto tendré vacaciones definitivas. Espero te haya gustado.
Ladyrose23: Muchas, muchas gracias. :) Pues ahora si que un soldado tiene más reconocimiento que alguien que trabaja en el campo, en la mayoría de las culturas la gente que se dedica a actividades como la agricultura, ganadería, etc. siempre están en las clases más bajas de la población, muy poco por encima de los esclavos. Por éso pensé que tendría más "voz" por decirlo así contra Sasuke.
