Hey!
Gabriely: jajaja creo que la mayoría de los comentarios sobre ese capítulo fueron quejándose por lo mismo XD Jajaja obvio! Hipo no es Hipo sino es sarcástico XD hahaha Gracias por comentar! Besos!
Guest: Hola! Jajaja Chimuelo de secuestrador ayudándole a Hipo :D Buenoo Patapez sobrevivirá a la experiencia XD jajaja Hipo y su sarcasmo es lo mejor XD Gracias por comentar! Espero disfrutes el capitulo! Saludos!
Miu Mizuno: Hello! Patapez es un amor :D jajaja ¿Crees que Hipo les ayude a hacerse amigos de los dragones? Jajaja creo que te va a gustar el capítulo siguiente entones (el cap 8 XD) jajaja pronto...muy pronto Astrid estará haciéndole las trencitas a Hipo :D jajajaja no era necesario cortarlo ahí perooo...no pude resistirme a dejarles con la duda XD jajaja ¡Claro! Me pasé a ojearlo y ya vi porque dices que es muuuuyyy largo XD jajaja Cuando aparezcan los gemelos les vas a amar! XD jajaja ¿Todos ir a Mema? Quién sabe XD ¿Patapez y Heather? Pues nunca los había imaginado pero estuve leyendo una historia en la cual los pusieron de pareja y como que no es mala idea, pero te llevarás algunas sorpresas con Heather más adelante XD jajaja en realidad disfruto leyendo tus comentarios XD Besos! Nos leemos más adelante!
Monkeyd95: Hola! Que bueno que te gusto! Jeje habrán más P.O.V Patapez XD Gracias por leer y comentar! Saludos!
Dark-Hime7: Hey! Jaja sip sus encuentros son un poco cortos al principio :( pero ya vienen más momentos Hicctrid XD jajaja Patapez es el mejor XD (luego de los gemelos claro XD) Gracias a ti por leer y comentar! Saludos!
Capitulo 7
¿Poco Astrid? Demasiado Tierno
P.O.V Hipo
¿Queréis saber que hago entre estas sogas? No lo sé. Realmente no sé como llegué a caer en una trampa de dragones, pero aquí estoy. Salí de Mema hace unas dos horas y media, cosa que no fue nada sencillo. Queréis saber ¿cierto? Bueno, os contaré un poco de cómo conseguí salir de Mema sin que "nadie", o casi nadie, me pudiese ver.
Según mi reloj mental todos debían estar durmiendo, salí de mi cuarto preparado para cualquier imprevisto, incluso me llevé mi daga por si ocurría alguna situación de riesgo. En el camino a buscar a Chimuelo, quien se estaba quedando con los otros dragones por ordenes de mi madre, percibí estar siendo seguido por alguien. Por este motivo, tomé la ruta más larga, en el transcurso note que quien fuese se había quedado atrás. Al llegar a donde estaba Chimuelo este se arrojó sobre mí logrando derribarme y llenándome, claro, de sus babas.
Cuando conseguí sacármelo de encima, escuché pasos acercándose a mí, por lo cual, saqué mi daga. Mema es un lugar seguro, pero de todas formas no me confiaba de la noche, en ningún sitio, ni siquiera aquí. Hice bien al estar alerta, porque alguien choco conmigo, venia vestido de negro completamente y logró desbalancearme.
Quien fuese ni siquiera de detuvo, siguió su camino de prisa. Pensé en irme tras él, pero desistí al ver que realmente no me había hecho nada, ni siquiera me había prestado atención y no parecía querer meterse conmigo. Quizás había sido uno de los hijos de Manuel; son los únicos que suelen vestirse completamente de negro. Cosa de cultura suele decir el vikingo más viejo en todo Mema.
Luego de eso, subí a Chimuelo y elevé el vuelo alejándome de Mema rápidamente. En mi nerviosismo olvidé tomar mi daga, la cual se me había caído en el encuentro con aquella persona. Hice mi camino hacia Berk y estuve volando en el bosque algunos minutos. Simplemente contemplando la hermosura de aquel lugar, incluso llevé a Chimuelo a darse un chapuzón en la laguna.
Entonces volví a elevar el vuelo con la intención de acercarme un poco hacia el pueblo de Berk y poderlo contemplar desde la penumbra. Lamentablemente, un dolor horrible en la pierna me hizo desistir de esto. Decidí detenerme a descansar un momento, cerca del área de entrenamiento y mientras caminaba hacia las piedras que allí habían… ¡Zaz! Caí en la trampa.
Eso era malo. Muy malo. Realmente horrible, pero luego todo fue peor. Trágicamente vine a Berk al descubierto, ni siquiera traje mi careta, porque jamás pasó por mi mente que quedaría atrapado en una trampa. ¡Y lo más indignante! Una trampa que yo mismo ayude a diseñar… ¡Sí! Era completamente indignante. ¡Y para terminar de mejorarlo todo!
- Basta, basta, échate hacia atrás... ¡Me has llenado de babas!- le decía Astrid a Chimuelo empujándolo, se veía hermosa allí en el suelo "jugando" con Chimuelo. Pero…
-Si tu estas aquí…donde esta...- entonces levantó la mirada y yo no sabía que decir… ¡Genial! ¡Me había descubierto! ¡Mega Genial! ¡Me he quedado mudo de repente!
-Hola, Hola Astrid.- ¿Qué más podía decirle? Ella estaba allí de pie, mirándome con esos hermosos ojos azules, completamente inmóvil.
¡Era increíble! ¡Inaudito! ¡Indignante! ¡Astrid no quería liberarme! ¡Bueno…mejor dicho…estaba poniendo pautas a cambio de la liberación de este pobre no vikingo! ¡No es que no quiero contarle donde he estado! Yo lo haría feliz, si, feliz. Feliz porque me emociona saber que ella está interesada en saber que ocurrió conmigo y dónde he estado, pero no puedo hablarle de Mema, jamás lo entendería.
Así que… aquí estoy, cruzado de brazos, en pose de indignación. A pesar de esto, mis ojos han recorrido de hito en hito el cabello de la rubia. Se veía hermoso bajo la luz de la fogata. Sus ojos azules brillaban fieramente sin despegarse del fuego…parecía que estaba perdiendo su poca paciencia, porque ya comenzaba a golpear con el pie la arena.
-¡Astrid!- gritó una voz en la lejanía.
-Patapez…- susurró la pelirrubia algo asustada.
Estoy perdido, ahora también me descubrirá Patapez. ¿Y qué viene después? ¿Patan? ¿Brutilda? ¿Bocón? ¿Mi padre? ¡Vamos Astrid, no es tan difícil volar a Chimuelo! Gritaba mi mente mientras la rubia peleaba con el pedal para conseguir que Chimuelo elevara el vuelo. Cuando lo consiguió no tuvo mucha consideración conmigo. Tuve suerte al caer bien sentado detrás de la rubia, porque si no, me hubiese terminado de lastimar mi pierna.
- Chimuelo ¿Qué haces? Baja.- le dije entre molesto y asustado. No asustado de la altura, por supuesto. Estaba asustado de la reacción que pudiese tener Astrid. Ella nunca ha volado un dragón y si la sube muy alto podría espantarla, y podría perder el dominio del pedal y podríamos matarnos. ¡Ya saben! ¡Boom...y morimos los tres...o bueno...quizás Chimuelo no muera al instante!
-Chimuelo, abajo.- le grité, pero Chimuelo no me hacia ningún tipo de caso. Siguió ascendiendo, así que me sujeté a Astrid y el olor de su cabello me golpeó la nariz. Ese olor…podría olerlo por siempre…todos los días. Me sujeté más fuertemente mientras Chimuelo seguía ascendiendo e intenté mirar las reacciones de Astrid.
Estaba relajada, bueno…un poco relajada; ya que tenía el estomago y los hombros tensados. No sé el motivo, pero podía sentirlo. Al contrario de eso, su rostro miraba todo enamorada, parecía, por un instante, enamorada del cielo, de la oscuridad…incluso parecía estar a gusto sobre Chimuelo. Me incliné un poco para observar mejor su rostro, solo pude ver un ángulo sin que ella se percatase, pero se me quedo en la mente grabado.
Esa mirada solo la he visto una vez…una vez hacía muchos años atrás. Aquel día en el cual su papa fue a la herrería. Yo tenía apenas diez años, ayudaba a Bocon con los afanes de la herrería, por lo cual le había ayudado a diseñar la pequeña hacha para la pequeña Astrid. Recuerdo que cuando la tuvo por primera vez en sus manos la miro con la misma cara que tiene ahora…completamente…enamorada.
-Eres increíble.- escucharla decir eso me lleno de esperanza…quizás…quizás, después de todo, era posible cambiar el pensamiento obstinado de los berkianos. Porque, si Astrid Hofferson ha cambiado su idea sobre los dragones, cualquiera podría hacerlo. Inclusive…mi padre.
Estuvimos volando algunos minutos. Minutos que grave en mi mente y corazón para siempre, definitivamente de los mejores momentos que he vivido. ¡Astrid es increíble! Digo…ella era increíble, pero ahora es súper mega increíble. Descendimos no muy lejos del pueblo, cosa que le agradecí a Chimuelo, porque no quiero que Astrid tenga que caminar sola por el bosque.
Ambos bajamos de mi amigo y nos quedamos observándonos en silencio. Bueno, la noche pronto daría final y…era hora de irme. Creo que Astrid lo leyó en mis ojos, porque momentáneamente su semblante decayó. Incluso quitó su mirada de la mía, por un momento estuve tentado a subirme a Chimuelo y simplemente desaparecer como había hecho antes, pero algo me hizo permanecer anclado allí.
Simplemente esperando. ¿Esperando que? No lo sé, suelo simplemente hacer caso a mis corazonadas, aun cuando estas no tengan mucho sentido. No es que mis corazonadas hayan resultado muy bien últimamente. Mis corazonadas me han hecho caer en una trampa para dragones y ser atrapado por la vikinga más vikinga en todo Berk. Bueno…mis corazonadas también me llevaron a volar cerca de la chica que siempre me ha gustado y también son las que me impulsan a permanecer aquí…esperando a que ella se despida o me golpeé o algo.
-Hipo…- habló tan suave, tan dulce…que dude por un momento que fuese la misma Astrid Hofferson que conozco.
-¿SI? – pregunté dando un paso hacia ella, tembloroso, con miedo, con dudas, pero firme a la vez.
-Esto…- y me sacó de mi sueño…me golpeó el hombro con tanta fuerza que pensé que me lo había sacado de su lugar. Si. Creo que Astrid me ha roto el brazo. Bueno, por lo menos, sé que esa es la misma Astrid de hace unos años atrás…todavía padece de ataques de ira.
-¿Por qué me golpeas?- cuestioné algo enojado.
-Por irte durante tantos años…y esto.- y luego me dio un pequeño beso en la mejilla…no pude evitar que se me tiñeran de rojo. Eso había sido lo más dulce que Astrid había hecho hacia mi persona.
-Por todo lo demás.- y se acomodó el flequillo nerviosamente. Se veía hermosa. Creo que podría soportar miles de golpes en el hombro si luego me dedicaría esa mirada tan linda. Ella bajo la mirada cuando me le quedé viendo y yo no sabía qué hacer…estaba inmóvil…ni siquiera sabía cómo responder a su gesto.
Había sido demasiado dulce, demasiado tierno…tan… ¿Poco Astrid? No es que ella no fuese tierna. Bueno, a quien quiero engañar, Astrid no es tierna…bueno…no era tierna. Ese concepto que tenía de ella creo que lo tengo que modificar un poco. Definitivamente, Astrid podía ser la vikinga más ruda, fuerte, valiente y a la vez la más tierna, frágil y dulce vikinga de todo Berk.
- Gracias...- murmuré nervioso, sentí un extraño deseo de abrazar a la rubia pero, vamos, nadie abraza a la rubia Hofferson. Aunque, ella acaba de besar mi mejilla, yo tengo derecho a darle un abrazo sin su autorizacion, pero quiero seguir viviendo un poco más.
El tiempo que llevo conociendo a Astrid me había hecho plantearme una regla de vida: Nunca toques a Astrid Hofferson. Aunque, ahora debía replantearme esa regla. Mi nuevo regla sería que nunca debes tocar a Astrid Hofferson a menos que sea ella quien decida regalarte un beso. Esta "Astrid dulce" realmente me gusta.
- Entonces...- comenzó a hablar Astrid, me sacó de mis pensamientos rápidamente.
- Debo irme...- dije sin meditar mucho mis palabras, Astrid asintió lentamente.
- ¿Volverás?- me interrogó, le miré sorprendido, pero ella estaba mirando fijamente a Chimuelo, mi amigo se había recostado y miraba hacia el cielo con una sonrisa.
- Quizás...quizás pronto.- dije a modo de despedida antes de dar algunos pasos hasta subir a Chimuelo.
- Entonces...nos veremos...pronto...- se despidió Hofferson, asentí y elevé rápidamente el vuelo. Astrid permaneció observándome hasta que me hube perdido de su mirada.
Mientras volaba no podía dejar de pensar en la reacción de Astrid, no puedo creer que le haya gustado tanto volar a Chimuelo. No puedo creer que no me odie por ser un jinete de dragón. Cada instante me hace comprender que ha cambiado, aunque no debería sorprenderme, incluso en mi, muchas cosas han cambiado. El recuerdo de Astrid dándome un beso en la mejilla consiguió sacar aquellos pensamientos de mi cabeza.
Habían cambiado muchas cosas. ¡Pero hay una que sigue exactamente igual! Algo que a pesar de que sigan pasando los años no cambiaría. ¡No cambiaría nunca creo! ¡Yo…Hiccup Hadock Horrendo III…estuve…estoy…y estaré enamorado siempre de Astrid Hofferson!
P.O.V Astrid
¡Todavía el corazón me late en la boca! ¡Él es increíble! Chimuelo es increíble…pero Hipo es más increíble aun. Bueno creo que estoy demasiado emocionada, no suelo comportarme así, pero no pude resistirme, tenía que demostrarle lo que sentía de alguna manera. ¡No sé si fue la más acertada! Pero mi corazón late desbocado dentro de mi pecho, y algo me dice que el de Hipo también estaba igual.
Al final, he conseguido hacerme amiga de un dragón, aunque ese dragón no cuenta ya que es el dragón de Hipo. Pero ahora me siento más segura, creo que podre montar algún dragón en menos tiempo. ¡Volar sobre Chimuelo fue emocionante! ¡Increíble! ¡Magnifico! ¡Simplemente por un momento desee que jamás terminase!
¡Claro! ¡Nada es para siempre y tengo que buscar a Patapez! ¡Pero el aroma de Hipo se quedaría para siempre impregnado en mi recuerdo! Además, Hipo no se ha dado cuenta, pero he podido acariciarle el cabello. ¡Al fin pude saciar mi curiosidad! Y definitivamente si, era tan sedoso como se veía. Claro, él estaba tan embobado por el beso en la mejilla que seguro ni se percató.
Jamás había estado tan ¿emocionada? No lo sé, pero podría acostumbrarme a este sentimiento. Sí, definitivamente, podría acostumbrarme. Permanecí a observando en silencio a Hipo alejarse, iba hacia el norte, tan pronto consiguiese un dragón y lo entrenara…iría a por Hipo…y descubriría su escondite. Emprendí mi caminata hacia el área de entrenamiento cuando Hipo solo fue un punto invisible.
-¡Astrid! ¡Al fin te encuentro!- me dijo Patapez saliendo del bosque. Venía corriendo, tenía la respiración acelerada y un gesto de miedo en el rostro.
-¡Patapez! – dije algo exaltada por el pequeño susto que me había pegado.
-¿Dónde estabas?
-¿Yo? Bueno, es una historia larga, escuché ruidos en el bosque y fui a investigar…pero no era nada alarmante. Sera mejor dejar lo de nuestra investigación para mañana. ¿No lo crees?- cuestioné bostezando.
-Sí, estoy realmente cansado, llevo minutos caminando por el bosque solo, a merced de la oscuridad. No quiero volver a entrar nunca más.- se quejó Patapez y pude ver que un escalofrió le recorrió el cuerpo.
- ¿Estás bien?- interrogué al ver su gesto de miedo.
-No lo sé, escuché ruidos raros allá adentro. Incluso vi algo negro volando. ¡No vuelvas a hacer algo así!- me advirtió el rubio.
- Lo siento, me he olvidado de ti.- dije intentando tranquilizarle.
- Perdimos nuestra oportunidad...- dijo el rubio tranquilizando su respiración y cambiando de tema.
-Bueno, podemos intentar luego, quizás mañana o pasado mañana. Cuando creas que estás listo.- le dije con una sonrisa mientras caminábamos.
-Sí, creo que es mejor, no hice mis estadísticas y… ¿Oye Astrid…y esa flor?
-¿Qué? ¿Qué flor?- cuestioné confundida.
-¿Esta?- preguntó sacando una flor de entre mi cabello. Era azul, muy bonita, pero si de algo estoy segura, es que yo no la puse ahí.
-Yo…no lo sé…quizás…me la puse sin darme cuenta.- comenté nerviosa y acomodándome el flequillo. Seguramente fue Hipo, aprovechó mientras bajábamos entre los árboles y la colocó. Realmente estaba en mi mundo, por lo cual, no me percaté de eso, pero fue un detalle bonito de su parte…incluso tierno.
-Se te ve bien.- me dijo y me la colocó nuevamente, ledediqué una sonrisa y seguimos caminando en silencio. Patapez se fue hacia su casa y yo hacia la mía, estando allí me saqué la flor y la deposité sobre mi mesa de madera antes de sentarme en la cama y quedármele viendo. Ahora tendría algo que me recordaría este día, quizás no fuese un objeto eterno, ya que pronto se marchitaría, pero…el tiempo que dure…será un recuerdo hermoso.
Con ese pensamiento surcando mi mente fui cayendo en un estado de descanso. Había sido un día largo, lleno de emociones, de sentimientos, de momentos incómodos y cómodos a la vez. Creo que uno de los mejores días que he vivido desde hace años. Y es realmente algo sarcástico que el protagonista de este día fuese…Hiccup "pescado parlanchín" y un dragón. Los últimos dos seres que me hubiesen llamado la atención años atrás. ¿Irónico verdad? Lo es. Pero si pudiese, volvería a vivir esos momentos…durante toda mi vida.
"Los mejores recuerdos no están en las fotos ni en nuestra memoria, están en nuestro corazón."
El capítulo no es muy largo, pero pronto subiré el capitulo ocho :D Besos!!
