Kira miraba constantemente de un lado a otro. Kenji la miraba. Estaba nerviosa.

- Él no va a venir a por ti, Kira. Llevas años fuera y nunca ha aparecido, crees que lo hará ahora?

- No intentes confundirme, Kakashi no me abandonaría.

- Tú le has abandonado, recuérdalo. Él tiene derecho a rehacer su vida. Le dejaste solo con tu hija. Abandonaste a tu familia.

- Cállate Kenji! Cállate ya! Sino hubieras aparecido esto no pasaría.

- Yo no te he obligado a abandonar Konoha…

Kira se quedó estática, mientras Kenji avanzaba.

- Kira, no te martirices, yo no te quiero hacer daño. Si te quisiera matar ya lo hubiera hecho.- Ella avanzó y se detuvo a su altura. Él le susurró al oído, haciendo que esta se estremeciera.- Además, has sido la única en mí, y eso, eso no va a cambiar.- Sonrió confiado y volvió a emprender la marcha.

En algún claro, cerca de un lago, caminaban cansadamente Koji con Hikari. Llevaban vagando un par de días y apenas habían descansado. Para colmo, Hikari no percibía el chakra de su madre. Koji por su parte, a pesar de su carácter frío, la alentaba constantemente para que no se diera por vencido. Entre ellos se estaba creando un fuerte vínculo.

En la torre Hogake, Kakashi discutía con Tsunade sobre cómo llevar a cabo el rescate de Hikari.

- Kakashi Hatake, te queda terminantemente prohibido salir de Konoha. Ya te he dicho infinidad de veces que mandaré un grupo de Anbus a buscarles.

Maito Gai y Yamato observaban la escena desde atrás. Conocían a Kakashi desde que era un niño. Tenía un carácter apacible y extremadamente tranquilo, vago y despreocupado, pero con todo lo que pasaba, parecía otra persona. Nervioso, intranquilo, trabajador y extremadamente preocupado. Su carácter se estaba endureciendo demasiado y era borde con su gente más cercana, y él no se había dado cuenta. Hasta a Tsunade le plantó cara.

Gai y Yamato dejaron a Tsunade a solas con él.

- Tenemos que hacer algo Gai.

- Sí, mi eterno rival está demasiado raro.

- Empiezo a creer, muy a mi pesar, que Kira no ha sido nunca una buena opción…- Yamato articuló las palabras, pero se quedó estático. Kakashi estaba detrás. Se temía lo peor, pero recibió un leve palmeo en el hombro.

- Tranquilo Yamato, yo muchas veces me he planteado lo mismo. Si tan sólo hubiera seguido mi vida ciñéndome al código de honor, esto no estaría pasando.

Vieron cómo se alejaba.

- Dónde vas Kakashi?.- Yamato le preguntó con curiosidad.

- Voy a buscarlas.

- Pero..Tsunade dij…

- Ya sé que ha dicho Tsunade. Pero bien sabe que me iría de todas formas.- Gai se enorgullecía enormemente de su amigo.

- Vamos contigo.- Kakashi se quedó quieto y miró al dueño de esa voz. Itachi acababa de unirse a sus dos amigos. Sonrió y asintió como gesto de aprobación. Abandonaron Konoha ocultando su chakra.

Al día siguiente, el grupo de Kakashi estaba ante la Hogake, rota por los nervios. No soportaba que nadie la desobedeciera. Aún así su rostro reflejaba una pequeña sonrisa, pues sabía que ese "maldito ninja copia" haría eso.

- Partid en su ayuda. Ya me escucharán cuando regresen. Incluidas Kira y su hija.

Kenji y Kira habían llegado finalmente al lugar. Era espeluznante. Había infinidad de huesos humanos por la zona y las paredes de roca estaban recubiertas de musgo entre otras cosas. Se podían apreciar distintos símbolos…parecidos a las runas. Estaba fascinada. Le parecía escalofriantemente bonito.

Llegaron a una especie de mesa custodiada por una enorme estatua de piedra con una forma humanoide. Alrededor de la mesa, se repetían los símbolos rúnicos, cada uno en una baldosa, guiado por una pequeña inscripción. Cada dos baldosas se elevaba un pequeño mástil de cristal, con algún tipo de energía que hacía temblar a Kira si se acercaba. Dos de esos mástiles estaban completamente opacos.

- Bien, Ragnarok, llegó tu momento.- Kenji miró a Kira, invitándola a subir al altar.

"Por Kami, parezco un cordero en la mesa de sacrificios".

- Kenji qué es todo esto?

- No lo sientes? Fuego…agua…tierra…luz…- sus ojos se posaron firmes en los violáceos de ella. Para Kira, ese era su final.

- No…no puede ser, es imposible.

- Sh, tranquila Kira, luego te explicaré todo.- Echó el cuerpo de Kira hacia la izquierda. Él se tumbó a su lado.

Por la mente de Kira los recuerdos viajaban fugaces. No sabía por qué estaba ahí. Por qué decidió irse. Porqué no atacaba. Se sentía indefensa. Él no había venido a ayudarla. "Tal vez Kenji tenga razón, he causado suficiente mal".

- Puede que duela un poco, pero pasará rápido, lo prometo.- De forma inconsciente ella tomó su mano.

- Kami no mezame!

En su interior algo se removió de forma abrupta. Algo quería salir. Sentía que sus entrañas se iban a desgarrar de un momento a otro. Kenji le apretó la mano más fuerte. Él parecía pasar lo mismo, o incluso peor. Apenas podía aguantar el intenso dolor de cabeza y las contracciones de su cuerpo. Empezó a gritar. Su cuerpo se tensaba cada vez más. Se sentía rota. Sus huesos y músculos los sentía desgarrados. Era insoportable…hasta que finalmente una profunda luz emanó de ella, y una figura completamente oscura salió de ella y fue directa a uno de esos recipientes de cristal, seguida por otras dos más, una de esas fue al mismo recipiente y la otra a uno distinto. Silencio. Perdería la conciencia en cualquier momento. El dolor había sido extremadamente intenso, pero por alguna razón se sentía extraña. Miró a Kenji. Estaba exhausto. Sudaba. Ahora temblaba. Se cruzaron miradas.

- Ya está, Kira-chan.

Parecía que la calma reinaba pero de pronto todos los mástiles brillaron y la luz fue directamente hacia la estatua que se cubrió poco a poco con toda esa luz. Los mástiles se partieron y la estatua pareció despegarse de la pared. Kenji cogió a Kira en brazos y la alejó. El suelo tembló demasiado fuerte. La cueva se venía abajo.

Al mismo tiempo, Kira y Kenji sintieron un fuertísimo ardor en su espalda y un agudo dolor atravesó el organismo de ambos. Kenji apretó a Kira más para protegerla. Ella volvió a gritar, completamente abatida. No soportaba ese dolor. De pronto, un estallido y un brillo cegador se elevó al cielo. Kira intentó hacer el sello de la pared invisible para protegerse, pero todo se volvió oscuro en unos segundos.

.o.

Koji activó su sharingan. No había nada extraño. Un grito le hizo girarse. Hikari acababa de desmayarse repentinamente ante su asombro. "Qué? Pero si ha dormido y comido. Hikari- chan…"