Hola! Soy yo he vuelto… en forma de mal fanfic Jsjsjs.

Disculpen. No me había dado cuenta que tenía un bloqueo hasta que fue demasiado obvio que tenía el estúpido bloqueo.

Pero a pesar de los meses pasados y de que había prometido este capítulo en enero. Pues aquí está. Poco a poco vamos desvelando el mundo en que se está desenvolviendo la historia y de cómo ha afectado todos los cambios que he hecho desde la primera parte.

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"Un mal inicio"

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—Los alumnos también podrán traer una lechuza, un gato, una rata o un sapo.— releía Harry. A su lado Draco iba observando las vitrinas de las tiendas. Pocas veces habían ido a Callejón Diagon. Y aunque le impresionaba la cantidad de locales y servicios. Muchos de estos se veían poco concurridos o faltos de artículos. Se preguntaba si solo habían venido en un mal día. Después de todo aunque estaban en verano, no habían muchos magos por las calles.

—¿Y vas a llevar alguna mascota?— le preguntó el rubio.

—No se, sabes que no y muy bueno cuidando animales.— aun recordaba cuando intento tener un pecesito y había terminado matándolo cuando lo puso en la tina para que se bañen juntos.

—En el colegio hay lugares especiales para algunas mascotas, como las lechuzas y los elfos suelen atenderlos.

—si. Supongo que sería más fácil de cuidar.

Draco asintió.

Siguieron caminando con sus padre más atrás. Charlando... O algo asi.

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—Estás seguro de esto James. Ellos están muy apegados.— Narcissa miraba la lista de Draco pero estaba atenta a la conversación que el mago le contaba.

—si. Quería estar totalmente seguro de que iba a ser aceptado en Hogwarts antes de hacerlo. Y aquí estamos comprando sus materiales.— la forma en la que ambos habían comenzado a relacionarse había sido tan gradual que de forma natural quedaban en mudos acuerdos cuando es necesario salir.

—no lo se. Mi pobre Dragón.

—Tendrá que aprender a ceder también. Necesito a Harry en esto. Si él es quien.. Dicen ser. Debo prepararlo.— La mujer miró a su compañero. Ella nunca había sido muy dada a relacionarse con otras personas fuera de su círculo, más James parecía perdido luego de que perdiera a su esposa. Ella podía sentir la necesidad del hombre por tener una guía. Para no sentirse totalmente abandonado.

—¿y si no?

—aun asi. Debe ser capaz de proteger a quienes ama ante cualquier eventualidad.— James había pasado por muchas batallas intentando negar lo que sabía y que relacionaba a su hijo con ese monstruo, pero por mas que peleara y peleara más claro estaba el destino de Harry.

—eres su padre yo no puedo decidir en tus decisiones.— aun asi parecía dolida. James la miró un momento. No estaba seguro en que momento ellos habían empezado a tratarse más. Podía ser porque era la única de todo este extraño grupo que parecía menos involucrada en todo el asunto. Narcissa era una mujer fuerte; sabía que si hubieran tenido más tiempo ella y Lily hubieran sido buenas amigas. Por lo que sabía, Narcissa también conocía sobre runas y magia antigua, lo que le gustaba a su Lily. Pero más que eso, Narcissa había sido quien se le había acercado a hablarle. Después de su primer regreso. Después de 2 años de ausencia en la vida de su hijo y amigos, ella se le había acercado y de inmediato le había dado el resumen de todo lo que su hijo había hecho. Probablemente sin esa ayuda él no hubiera sabido como actuar con su pequeño.

—Narcissa...

—¡madre! Esta es ¿verdad?—Draco estaba frente a ella.

—ah. Si querido.— de inmediato Narcissa compuso su mejor sonrisa —Esta es Ollivander aquí venden las mejores varitas.

—Entremos entonces.— le dijo a Harry.

Narcissa les vio ¿En serio podrían separarlos y esperar que nada malo sucediera?

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El lugar se veía algo pequeño y claustrofóbico pero podría ser por el montón de cajas apiladas una encima de otra, llenando estantes, mesones y suelo incluso.

Un hombre canoso salió de la parte trasera del mostrador. En cuanto les vio dudó un momento en su mirada, pero luego simplemente sonrió y les atendió.

Por supuesto, ellos no se veían como debían verse. Después de todo James debía estar muerto - igual que su hijo - y Narcissa no solía salir sin su esposo. Por eso ambos usaban un glamour. De igual manera habían usado el hechizo en los pequeños, nada grave. En realidad, el cabello de Draco era más oscuro y el de Harry más pelirrojo. Sus ropajes no eran tan elegantes. Los menores se habían pero seguían siendo iguales a sus ojos, al verse en un espejo se sorprendieron, pero más alucinados con la magia en ellos.

Aunque desde aquella fatídica noche cuando el Lord oscuro se había atrevido a matar a dos familias con menores incluidos, las calles y e Inglaterra en general se había revolucionando. Si bien aquel ser había remitido sus ataques y parecía haber desaparecido del panorama, su gente, sus bestias y lacayos seguían atemorizando a los magos.

No era extraño escuchar explosiones u ondas mágicas. La gente no solía esconderse ya. Solía pelear en contra esos seres que les atacaban. Pero ello mismo había provocado menos tolerancia entre el trato a los animales mágicos.

No era de extrañar que sus padres intentaran ocultarle lo más posible el como el mundo mágico había cambiado… para mal.

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Por seguridad Ollivander les daba las varitas de uno en uno para que las probasen. Pero todas hacían bum y paw en las demás cajas. Eso hasta que un halo iluminó a Draco. Lo había conseguido. Esa seria su varita.

—Núcleo de fibra de dragón. Espino levemente flexible.— había escuchado decir al hombre mayor. Lustrosa y sin nudos o vueltas. Se veía delicada y pulcra, igual que Draco.

El igual esperaba tener una varita que se pareciera a él.

—padre,— le llamó luego de la quinta varita en sus manos. Esta había soltado unas chispas que le dio mala espina al menor —¿te tomó tanto como a mi escoger tu varita?

—no. Fue a la primera.

—oh..

—todos son diferentes Harry. A mamá... A tu mamá, también le llevó tiempo escoger la suya.

—¿si?

Entonces sucedió. Harry sintió la magia envolverlo cuando tomó la varita que Ollivander le había entregado. Parecía antigua y a simple vista un trozo de rama, tenía un par de nudos y un leve doblez. De alguna manera podía identificarse con la varita.

—curioso— le dijo el hombre mayor, todo le prestaron atención —Muy curioso. Recuerdo cada varita he vendido, señor...

—Evans.— respondió Harry. El sabia que su padre tenía el apellido Potter, pero el también le había dicho que Evans era el apellido de su madre y que sería mejor si Harry llevara ese apellido.

—señor, Evans.— repitió Ollivander —Y resulta que la cola del fénix, cuya pluma contiene tu varita, dio otra pluma. Solo una mas.— Draco y Harry aprecian emocionados ante este hecho. No era que entendieran del todo pero les llamaba la atención —es curioso. Señor Evans.— recalcó el apellido. —Que estuvieras destinado a esta varita...— fue tras el mostrador y guardó los galeones que James le había entregado —el dueño de esa varita hermana es quien, nos causa terror en esta época.

—¿quién?— preguntaron Harry y Draco. Ignorantes de lo que sucedía en el mundo mágico. El anciano miró a sus padres contrariado. No había mago que no supiere, sin importar la edad, todo lo que había sucedido durante años en Inglaterra. James y Narcissa se miraron preocupados. Aquello simplemente hacía valer aún más la dichosa profecía. Pero ellos habían mantenido en total ignorancia a sus hijos, sobre el mal que aquejaba el mundo mágico... Y muggle.

—nunca pronuncies su nombre.— le dijo el anciano a Harry —La varita escoge a amo Evans, nunca se esta claro el porqué, pero lo que se está claro es que podemos esperar grandes cosas de ti. Después de todo. El que no debe ser nombrado ha hecho grandes cosas. Terribles si. Pero increíbles.

—bien, es suficiente— James corto lo que Ollivander quisiera agregar. —Gracias señor Ollivander. Vamos chicos.

—oh... gracias a ustedes.

Y el grupo salió de ahí.

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Mientras caminaban por las calles lentamente éstas cobraban un poco mas de vida. Y los jóvenes vieron como mas y mas magos, algunos con niños como de su edad iban entrando y saliendo de las tiendas. seguramente comprando sus materiales para el nuevo año escolar.

Aun así entre su inocente conversación sobre la nueva escoba que Draco quería, también iban algunos murmullos sobre lo dicho por el hombre mayor en la tienda de varitas.

De vez en cuando solían desviarse mirando las vitrinas. Unos pocos materiales más y se irían a casa..

—no importa cómo lo veas, el mensaje de ese hombre fue muy raro— le murmuró Draco mientras se acercaban a un escaparate que tenía varias escobas y artículos de quidditch —¡Oh mira es la nimbus 2000! es hermosa.

—si es bonita, aunque se ve incómoda— respondió al comentario de su amigo y luego en un tono más bajo comentó —me he dado cuenta de que no sabemos cómo son las cosas fuera de casa realmente.

—¿que quieres decir?— había exclamado Draco mientras avanzaban —las escobas no son cómodas, no importa cómo lo intentes— y rió un poquito.

—ven miremos la vitrina de mascotas— respondió Harry mientras tomaba la mano de Draco —digo que nuestro padres y tíos tiene trabajos y vida fuera de la casa, la de papá y padrino junto al tío Remus parece ser muy peligrosa, pero nosotros nunca sabemos sobre eso.— murmuró mientras llegaban a la otra tienda.

—eso es porque no quieren asustarnos.

—oh! que linda lechuza..

—mira ese kneazle...

—no quieren que sepamos lo que pasa, lo entiendo, pero... iremos a Hogwarts nos enteramos de otras muchas cosas no solo aprender magia y que tal si...

—¿temes quedar como ignorante frente a otros?

—temo que nos separemos.

—¿por qué pensarías eso?— Draco le miró sorprendido. Ambos habían querido ir a la misma casa.

Harry no podía decirle a Draco que había escuchado la conversación de su padre y tío Remus la noche anterior. No podía decirle que su padre planeaba llevarlo de viaje en cuanto las clases terminaran.

sobre todo porque estas aún no empezaban.

Pero lo que más temía era a la conversación que había escuchado entre unos hombres de aspecto fiero que habían aparecido cuando tío Remus fue a visitarlo unas noches atrás. Recuerda que padre les pidió que no entraran pero igual él había escuchado la conversación... "que podía ser aquello del Lord oscuro y su guarida?"

Draco por otro lado pensaba en que Harry tenía razón, si bien parecía un poco paranoico, él también le había dado cuenta que conocía muy poco de lo que era la vida fuera de su casa, ahora que estaba paseando por callejón diagon podía ver como todo parecía austero y poco vivo.

Él no se había imaginado una magia más opaca que esa.

Como si se debilitara poco a poco. como un hechizo mal hecho o que perdía su fuerza con el tiempo.

Draco apretó un poco la mano de Harry. —papá tiene diarios en casa, podemos revisar algunos, de seguro salen noticias que interesen ahí.

—¿sabes dónde los guarda?— su padre solía quemar los periódicos.

—en su despacho, por supuesto— y le sonrió. Luego miró en la vitrina. Aún miraban las mascotas —¿entremos por un par de amigos te parece?

Harry asintió.

—niños, esperen un poco— aquella había sido la madre de Draco.

—¡la carta decía que podíamos llevar una mascota!

—¡padre! ¡Me gustaría una lechuza!— había dicho Harry de pronto.

Si lo pensaba. Incluso si estaba alejado de Draco podría enviarle cartas con la lechuza que se comprase.

Aún no sabía cómo le cuidaría pero seguro no era tan difícil.

Miró a Draco y ambos entraron.

Sus manos no se habían separado en ningún momento. Harry había empezado a sentir temor. Si… si su padre le separaba de Draco, él estaría solo… no quería estar solo, no sin Dragón.

¿Por que su padre quería hacerle aquello?

¿No había sido un buen hijo?

—¿Harry estas bien?

—ah?!— pestañeo un poco. Luego le sonrió algo forzado —si. Estoy bien.

—mira…— de pronto los ojitos de Draco se iluminaron y señaló la sección de los felinos.

Habían varios Kneazle de color rojizo y más claros, alguno llegaban a un bonito fresa y castaño claro.

A Harry le gustaban los animales en general. Aunque habían pocas ocasiones en las que podía jugar con algunos.

—¡quiero ese!— se volteó a su madre. —¡mama! ¡Quiero ese Kneazle! El más oscuro.

El gato que Draco señalaba se encontraba en la parte más alta. Su pelaje era diferente al resto, su color oscuro si bien se notaba castaño era extraño entre un mar de felinos tan iguales.

Narcissa tomó al gato y se lo acercó a Draco. Este comenzó a acariciarle bajo la barbilla y tras las orejas. Empezó a ronronear de inmediato.

Mientras Draco sonreía, Harry comenzó a sentirse extraño nuevamente. 'Otra vez le presta atención a cualquiera menos a mi' había pasado por su mente. Pero de inmediato negó esos pensamientos. No podía sentirse celoso por un gato.

Cuando Draco se acercó a Harry este le miraba con molestia.

—¿me quieres ayudar a ponerle nombre?

Pero Harry negó mientras hacía una mueca arrugando la nariz y se fue a otro lado. Hacia las lechuzas.

Draco no entendió que había hecho mal.

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Mientras miraba a las aves, pensaba en que si no podía estar con Draco durante las vacaciones bien podía comprarse una lechuza y enviarle mensajes a su amigo.

En eso estaba cuando vio en lo más alto a una lechuza blanquecina. Esta la miró con sus ojos dorados y Harry supo que la quería. Su padre en ese momento se le había acercado, puso una mano sobre su cabeza.

—¿todo bien hijo?

este le miró curioso. James miró más allá, donde Draco acariciaba insistentemente al gato y Narcissa intentaba preguntarle algo.

—le daba más atención al estúpido gato que a mi— y siguió mirando la lechuza pensando en todos los mensajes que le enviaría a Draco cuando no se vieran.

James se pasó una mano por la nuca de forma insistente, solía hacer eso cuando no entendía algo.

No estaba seguro que decirle a su hijo. Hace poco, luego de lo sucedido en el cumpleaños de Draco. Remus y Sirius le habían contado lo sucedido, le habían hablado que los Malfoy tenían parte veela y que Draco usaba atracción sin querer en Harry. Que a veces el menor se iba a sentir de esa forma con Draco y que no podían hacer nada para evitarlo. Al menos no hasta que Draco aprenda a controlar esos poderes.

Narcissa le había dicho que al inicio solo era para encontrar pareja pero que si lo encontraba los efecto solo funcionarian en dicha persona hasta que sus esencias se mezclaran.

James no quiso saber más de del tema después de eso. La conversación de alguna forma era similar a las que solían tener en el colegio cuando Sirius y Severus jugaban al tira y afloja con sus coqueteos.

Ese era un tema del que quería hablar hasta que su hijo fuera más grande. Aunque no estaba del todo contento con esa elección; sentía que Harry no tenía opción... Por eso queria llevarselo.

Bueno, sí, quería que su hijo aprendiera magia poderosa, para enfrentarse a lo que fuera a suceder en el futuro, pero también quería que su hijo tuviera… Opciones, que no solo se centrara en Draco, que experimentara.

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Una vez comprada la lechuza, Harry se acercó a Draco, sabía que había actuado mal también que había sentido celos y se sentía tonto por celarse de un animalito como un kneazle.

Le entregó un collar para el gato, tenía el color favorito de Draco, verde musgo. Harry decía que era el verde de slytherin pero no sabía que era por el color en los ojos de su amigo.—Aun no decido un nombre— había dicho el rubio mientras aceptaba el regalo.

—que tal Frida— le dijo mientras intentaba recordar de donde se le había venido el nombre. Lo había leído en un libro, estaba seguro, de esos que su padre había guardado porque eran de su madre.

—¿Frida? suena curioso. Pero creo que es niño— le dijo mientras lo levantaba para verle sus partes.

—Frit entonces— le sonrió —Significan lo mismo.

—¿y qué significa?

—paz.— y le sonrió a Draco. El Kneazle era manso y algo flojo aparentemente. Por lo que el nombre le venía bastante bien.

Después Harry le mostró la lechuza. y Draco de inmediato pensó en: —Hedwig— a Harry le pareció un bonito nombre.

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El mes de agosto pasó con una velocidad sorprendente. Incluso si Harry y Draco se vieron poco.

La noche antes de irse a Hogwarts, James le había hablado de su madre - como solía hacer siempre - después le había mirado y dicho —no importa si dicen que te pareces a mi, cuando veo tus ojos, sé que veo a Lily— luego, Harry había sido testigo de las lágrimas que comenzaron a caer por las mejillas de James.

Ésa había sido la primera vez que vio llorar a su padre. Éste le había dicho que estaba orgulloso y sabía que haría cosas maravillosas en Hogwarts y dejaría en lo alto la casa de Gryffindor como su madre lo hizo.

Harry entendió que su padre esperaba mucho de él. Y él no le quería fallar. Si se iba a Slytherin definitivamente sería una decepción para él.

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El viaje a Hogwarts no fue lo que esperaba, Draco y él habían estado solos en un vagón, luego habían aparecido dos niños más y Draco quien parecía más amistoso había hecho conversación de inmediato. La niña no le agradó mucho y el pelirrojo ciertamente le miraba con rareza.

Cuando preguntaron por las casas a las que asistir, Draco había dicho de inmediato que slytherin pero Harry había mencionado gryffindor.

Draco había quedado en silencio, le miraba serio. Haciéndole una muda pregunta.

"¿Gryffindor?"

Pero Harry no respondió, solo miró a la ventana. No podía decirle a Draco porque no iría a la misma casa con él; mucho menos con esos dos niños extraños presente.

—puedes ser gryffindor también— murmuró, viendo el reflejo del rubio que seguía mirándole.

—sabes que soy de slytherin— fue la rápida y automática respuesta de Draco. Harry lo sabía.

—solo los magos tenebrosos van allá.

Harry volteo tan rapido su cabeza que sintió su cuello sonar, pero miró mal al pelirrojo. Draco de igual manera miró al otro niño. El pelirrojo les miró con evidente miedo.

—sí, solo los magos poderosos y tenebrosos van a slytherin, por eso es la casa de mi familia.— le había respondido de forma altanera Dragón.

—Draco, no...

—nada,— le dijo a Harry, con la mirada dolida pero una sonrisa burlona bailando en sus labios —tu en tu casa y yo a la mía. Esta bien.

Pero no lo estaban… Nada podía estar bien después de eso.

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Cuando pasaron adelante a ver a qué casa serían elegidos, Harry fue primero. Después de varios minutos donde su corazón y mente parecían divididos habia rogado por ir a gryffindor, el sombrero había aceptado con algo de dudas y gritado su casa.

No vio la cara de Draco, sólo se acercó con una falsa sonrisa donde los otros gryffindor le aplaudían. cuando tocó a Draco; incluso antes de que el sombrero se posara por completo en su cabeza había dicho la casa de las serpientes. Entre aplausos mustios de esa casa, había escuchado cosas de sus compañeros que no le había agradado. "mortifago" era lo que más resonaba entre murmullos de los alumnos mayores, Harry sabía lo que era un mortifago, pero ni Draco ni su familia lo era.

Tal vez, si debio irse a slytherin como había pensado al inicio.

Pero ya había hecho su elección, errónea o no. Sólo le quedaba sonreír y hablar con quienes serían sus compañeros de casa.

Fingir que su corazón no dolía por abandonar a su amigo.

Definitivamente buscaría la forma para arreglar su pelea con Draco. No todo estaba perdido.

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Continuará~

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Frida/Frit- Hedwig*: Frida es un nombre femenino que significa paz y Hedwig significa batalla. Ambos provienen del germánico.

Me pareció curioso.

Kneazle: es un gato de dos colas. Peludo y de color entre castaño y rojizo. A veces se cruzan con gatos normales.

Notitas!: yey! He vuelto. Con un capítulo pobre y extraño. No está visto desde un punto de vista en específico. Pero necesitaba escribirlo de esta forma.

Se que han quedado más lagunas a los eventos que suceden. En el siguiente capítulo. Vemos un gran salto en el tiempo pero al menos sabremos que pasa con esta relación, entre Draco Y Harry ahora que ambos están en casas diferentes. También habrán mas cachorros ;p

Que mas.. que mas… O si. Por si no se dieron cuenta. Harry aquí no es Harry Potter, como ya lo mencioné. Aunque fue una decisión deliberada de parte de James también ayudó a que puedan esconderse.

Con respecto a lo que sucede con esta guerra y demás pues aún faltan dos capítulos. Hay personajes que aún tienen que aparecer y contar su historia como corresponde. :p