Bueno... aprovechando que hoy es domingo y no tengo mucho que hacer además de seguir escribiendo, voy a subir de corrido el resto de los capítulos que ya tengo publicados en otras páginas para que aquí ya quede al corriente y la siguiente actualización ya sea pareja en todos lados. Y pues, ya no tengo más que decir por el momento así que aquí está el siguiente capítulo, que lo disfruten.

Inazuma Eleven y sus personajes no me pertencen, son propiedad de Level 5, este fic está escrito sólo por diversión y sin ánimos de obtener nada más que un rato de satisfacción.

Espero que el breve capitulo anterior se compense con el hecho de que... con sus 3450 palabras, este es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora, no sólo en este fic, sino en toda mi corta vida de escritora de desvaríos XD

Y sin más demoras... a leer!


Capítulo 6

Era una mañana cálida, la brisa marina soplaba deliciosamente mientras los rayos del sol matinal bañaban las hermosas playas de Aharen en Okinawa, y se reflejaba en el mar cristalino dándole a todo un hermoso resplandor que dejaría a más de uno con la boca abierta de la impresión.

Por desgracia, Kirino Ranmaru no podía contarse en esos momentos entre los maravillados, por la simple razón de que no contemplaba el paisaje, a pesar de que su mirada estuviera fija en el horizonte al otro lado de la ventana de su habitación, estaba demasiado absorto en sus pensamientos como para prestar atención a su entorno.

Después de un buen rato, un largo y pesado suspiro escapó de sus labios al mismo tiempo que un aura depresiva parecía apoderarse de él. Era ya el quinto día de esa semana que pasarían en aquel hermoso lugar y según sus planes originales, para ese día había pensado en tener ya algún avance aunque fuera mínimo con Shindou, antes de que llegara el momento de confesarse.

Pero hasta ese momento, nada parecía estar saliéndole bien. Para empezar, los primeros dos días desde su llegada, no había parado de llover. Era como si alguien hubiera simplemente dejado el grifo abierto "allá arriba", obligándolos entonces a cancelar las actividades al aire libre y permanecer encerrados en el hotel. Aquello no hubiera sido tan malo, si el primer día al entrenador Endou no se le hubiera ocurrido la "brillante" idea de reunir a todos en una de las salas de actividades del lugar para ver una película, ¿sobre qué?... pues fútbol… ¿qué otra cosa si no?

Eso había arruinado su idea de empezar a pasar un tiempo a solas con Takuto, pero apenas era el comienzo del viaje y no iba a darse por vencido, claro que… al parecer no contaba con que el mentado karma, de buenas a primeras te pasa factura de lo que sea que hayas hecho mal, y en el momento menos oportuno.

*FLASHBACK*

Era el segundo día del viaje y tal parecía que la lluvia no tenía intenciones de dejarlos disfrutar de las playas aún, pero para Kirino eso era lo de menos, tenía cosas más importantes que atender. El día anterior había sido un reverendo fiasco, ni siquiera había podido hablar con Shindou durante la proyección de la película, pues el entrenador no dejaba de decirle a su amigo que prestara atención a tal o cual escena, pues según él, podría serles de utilidad. Para cuando la película había terminado ya era tarde así que todos fueron a cenar y a dormir.

Pero eso ya era cosa pasada, tenía que encontrar una manera de que la situación no se repitiera, y mientras pensaba en ello, paseando por el hotel, se topó con la manera ideal de hacerlo, así que rápidamente se dio media vuelta para ir en busca de Takuto.

-¿Qué es lo que quieres mostrarme con tanta urgencia?...- preguntaba el estratega mientras era jalado de la manga de su playera por el de cabellos rosados.

-Ya te dije que es una sorpresa…- sonrió y siguió caminando hasta que se detuvo frente a unas puertas de cristal cubiertas con unas suaves cortinas blancas. Kirino soltó la manga de su amigo y con esa misma sonrisa de antes le pidió que cerrara los ojos a lo que no se negó. Abrió entonces la puerta y dio dos pasos atrás quedando a espaldas de Shindou para poder darle un leve empujón para hacerlo caminar al interior.

-Ya puedes abrir los ojos…- susurró suavemente al mismo tiempo que volvía a pararse a su lado, quería ver la expresión ajena y ésta no lo decepcionó, pues en cuanto los ojos escarlata se posaron en la cubierta del hermoso piano de cola, una enorme sonrisa se dibujó en sus labios.

-Es… hermoso, no creí que hubiera uno aquí…- los pies del castaño cenizo se movieron por sí solos quedando justo a un lado del instrumento y rozó con las puntas de sus dedos las inmóviles teclas.

-¿Por qué no tocas un poco para mí?... como cuando estamos solos en tu casa…- le pidió con una de la sonrisas más adorables que poseía, e instantes después a sala se llenaba con las primeras notas de una hermosa melodía.

Kirino cerró los ojos y se recargó levemente contra el piano mientras escuchaba la música y sentía como ésta fluía envolviéndolos. Para ser honestos, él nunca había sido aficionado a ese tipo de música y artes, si le ponían alguna ópera o pieza clásica, a los cinco minutos estaba quedándose dormido, pero con Shindou era distinto, desde siempre sus interpretaciones habían sido una excepción, pues para él eran casi como una conversación sin palabras entre ambos.

Perdido como estaba entre sus pensamientos y los armoniosos acordes, dejó escapar un leve suspiro que no pasó desapercibido para su amigo. -¿Sucede algo?...- preguntó mientras bajaba la velocidad con que sus dedos se deslizaban sobre las teclas, haciendo la canción más lenta y suave.

-¿Eh?...- al abrir nuevamente los ojos, Ranmaru se percató de que inconscientemente se había ido acercando más al otro, hasta estar a muy poca distancia, eso volvió a ponerlo nervioso, pero recordó para qué fue que había llevado en un principio a Takuto a ese lugar. –Bueno yo… a decir verdad… - buscaba las palabras correctas, y justo cuando éstas parecieron venir a su mente…

-Oh… pero qué hermosa música…- una voz femenina lo sacó de su momento ideal y al buscar de dónde provenía se topó con una mujer ya entrada en años que se notaba también era huésped del lugar. – ¿Les importa si nos quedamos a escuchar un poco más?...-

-¿Nos?...- repitió el pelirrosa y fue cuando se percató que detrás de ella había un pequeño grupo y antes de que cualquiera de los dos adolescentes pudiera decir otra palabra ya habían entado, convirtiendo así aquel momento privado en una especie de mini concierto, con lo que los planes del segundo día, quedaban arruinados.

*FIN FLASHBACK*

-¡Argh!... ¡todo por haber olvidado cerrar con llave la estúpida puerta!...- se volvió a reclamar el pelirrosa al hacer memoria sobre el fiasco que había sido lo que pudo terminar como un sutil momento romántico adelantado entre ambos, pero en vez de eso mientras Shindou siguió tocand para su cada vez más concurrido público, él había tenido que pasarse el resto de la tarde como acomodador de asientos improvisado.

-Y las cosas… solo fueron de mal en peor…- suspiró desganado apartando la vista de la ventana mientras que, muy a su pesar, recordaba lo sucedido después.

*FLASHBACK*

Ya para la mañana del tercer día, el sol brillaba en todo lo alto y con tal intensidad que era difícil creer que tan solo un día antes parecía que el cielo se estuviera cayendo. Kirino tomó ese súbito cambio de clima como el indicio de que sus planes marcharían ahora sí a pedir de boca.

Con las energías y determinación renovadas, el pelirrosa se levantó sorprendentemente temprano y se vistió para bajar a desayunar, quería llegar al comedor lo más pronto posible para poder esperar tranquilamente a que su amigo apareciera. Finalmente cuando Shindou entró al lugar aún no había mucha gente, incluso de sus compañeros de equipo, solo estaban sus senpais Sangoku y Amagi, comiendo animadamente y saludándolo desde su mesa.

Pero antes de acercarse a donde estaban o simplemente devolverles el saludo de manera apropiada según su educación, algo más sorprendió de sobremanera al de cabellos cenizos, y eso fue toparse con que Kirino también estaba ahí, sentado en otra mesa cerca de un ventanal con vista a la playa y le hacía señas para que se sentara con él.

-Buenos días…- fue lo único que se le ocurrió decir a Ranmaru y quiso golpearse mentalmente por ello, aunque a pesar de su poca elocuencia, terminó sonriendo cuando le fue devuelto el saludo.

-Buenos días Kirino…- se quedó Takuto mirándolo unos momentos con curiosidad y algo parecido a la intriga.

-¿Qué pasa?- preguntó el de coletas algo nervioso al notar la mirada fija e insistente de otro.

-Ehm… bueno yo… solo quería saber si…- Shindou parecía no ser capaz de preguntar lo que tenía en mente sin ponerse algo nervioso al pensar en la clase de reacción que obtendría.

-Anda dime…- pidió el defensa un tanto exasperado y sintiendo como algo de ese nerviosismo se le contagiaba.

-Ah pues… uhm… ¿te… te caíste de la cama o algo parecido?- preguntó finalmente Shindou con tal ingenuidad y hasta preocupación, que podo faltó para que Ranmaru se cayera de su silla.

-¡¿QUÉ… por qué me preguntas algo así?!- exclamó no sabiendo si reír, llorar, o ahorcar a su muy querido amigo y prospecto de algo más.

Por su parte el de orbes rojizas se encogió levemente ante la reacción de parte del pelirrosa y por una fracción de segundo pensó en meterse bajo la mesa como estrategia de huida. Pero él no era de los que corrían, además su comentario no había sido con mala intención.

-Bueno… es que aún es temprano y tú… no te levantas antes de las 8:30 ni habiendo un apocalipsis zombie pero mírate, no sólo ya estás despierto y listo, sino que llegaste antes que yo…- se explicó.

El de ojos claros se sintió un tanto ofendido con el comentario, o al menos eso intentó, aunque la verdad en el fondo lo entendía, después de todo ya había quedado estipulado que la puntualidad o madrugar no era lo suyo.

-Supongo que es raro ¿no?... pero pensé que, siempre eres tú el que tiene que esperarme o ir a buscarme, así que por esta vez creía que sería bueno ser yo quien aguardara por ti…-

Takuto abrió sus ojos al escuchar aquello y un leve tinte carmín tiño sus mejillas. Kirino vio esto y terminó igualmente sonrojado.

-¡AH! Además... bueno… tengo mucha hambre y ayer que se me hizo tarde Amagi-senpai ya se había comido todo jajaja…- se rascó la nuca mientras reía nerviosamente sin saber por qué demonios había dicho algo como eso y se preguntaba… ¿cuánto dolería golpearse la cabeza contra una palmera?, para ver si así se le acomodaban las neuronas y las ideas.

-Oh…- murmuró Shindou con algo de decepción perfectamente disimulada según él, sin saber lo que pasaba en esos momentos por la mente de su amigo. –En ese caso vamos por algo de comer- esas fueron sus últimas palabras antes de ponerse de pie y encaminarse a la mesa de buffet, aun cuando en ese momento su apetito hubiera disminuido considerablemente.

"Brillante, sencillamente… brillante, ¿es que tenía que arruinarlo verdad?" no dejó de recriminarse por un buen rato el defensa. Después de eso, el resto del desayuno ambos permanecieron en un silencio no muy cómodo. Al terminar, el de ojos rojizos se levantó dispuesto a regresar a su habitación excusándose con una cortesía algo rígida, pero fue detenido de la mano por Kirino, haciendo que ambos terminaran bastante sonrojados por el contacto.

-Yo…- empezó a hablar el dorsal tres, buscando sobreponerse a su nerviosismo sin una nueva metida de pata de por medio –te… ¿te gustaría ir a pasear por los alrededores?- fue lo primero que se le ocurrió decir para poder seguir pasando un rato a solas con él, antes de que las actividades en grupo comenzaran.

Shindou se sorprendió ante la expresión ajena, no creía que su amigo fuera consciente de que esa carita de "perdóname por lo que sea que haya hecho mal" le era imposible de resistir. Así que con un suspiro, en su rostro volvió a asomar esa sonrisa que sólo el pelirrosa era capaz de sacarle con tanta facilidad.

-Es una gran idea… escuché que aquí cerca hay un jardín botánico muy grande, ¿podríamos ir ahí?-

-¡Claro!- exclamó feliz de volver a verlo sonreír y se levantó de su asiento para salir de ahí junto con el de cabellos cenizos, eso casi sonaba a una cita, claro… aunque Takuto no tuviera la menor idea de que lo era, ¿pero por algo se empezaba no?

-Esto va a ser divertido…- sonrió el de coletas sin saber la que le esperaba…

*FIN FLASHBACK*

-Divertido… ¡divertido mis cal… zones!- gritó el dorsal tres de Raimon mientras miraba sus manos y brazos cubiertos de ronchitas rojas de diferentes tamaños. ¡Maldita la hora en que había accedido a visitar el mentado jardín ese! ¡Shindou tenía toda la culpa porque fue su idea!... bueno no, realmente no era culpa de su amigo, ni tampoco suya, sino de los condenados insectos que, después de dos días de lluvias constantes, estaban frenéticos por la humedad que se había estancado en el lugar y no dudaron en picarlos y morderlos por toda la piel descubierta que encontraron en ambos chicos.

-Aunque lo que pasó ayer fue… mucho… mucho peor…- suspiró desganado tirándose en la cama y volviendo a sumirse en sus pensamientos.

*FLASHBACK*

-Bien chicos, ¡hoy pasaremos el día en la playa!- exclamó emocionado el entrenador Endou, más que uno de los tutores responsables de los alumnos durante el viaje, parecía uno más de ellos. Menos mal que Otonashi-sensei también estaba ahí para vigilarlos y de paso también al antiguo portero de Raimon, después de todo si algo le pasaba por despistado, ella no corría tan rápido como para poder escapar de la furia de cierto ex velocista y menos si en vez de correr usaba sus alas para volar pero… eso es como dicen… "harina de otro costal".

Los piquetes y ronchas de Shindou habían disminuido considerablemente durante la noche, aunque Ranmaru no había corrido con la misma suerte, aun así no se permitió desanimarse, ese era un nuevo día, lo que significaba una nueva oportunidad, esta vez tenía que salir bi…

-¡Capitán!...- la súbita exclamación a sus espaldas le hizo ver que había hablado demasiado pronto, y al ver acercarse a Tenma supo que no se había equivocado.

-¡Vamos a nadar un rato!- pidió el castaño sujetándose del brazo de su capitán, provocando en éste un apenas notable sonrojo y recibiendo dos miradas medio asesinas por ello.

-Lo siento Tenma… Kirino no puede asolearse por sus ronchitas y yo prometí que me quedaría con él…-

El aludido se sorprendió por las palabras de su amigo, se sentía contento de que no quisiera dejarlo solo, aunque… no le gustó mucho el que tuviera que traer a colación sus estúpidas ronchas.

-¡Ah!... pero Kirino-senpai va a estar bien y no se quedará solo, a Tsurugi no le gusta asolearse, así que se ofreció a hacerle compañía…-

-¿Lo hizo?...-

-¿Lo hice?...-

Se escucharon al mismo tiempo las voces de Ranmaru y Kyousuke mientras miraban a Tenma, el de cabellos azulados con una expresión que claramente decía "¿cuándo demonios dije yo algo así?", pero el menor simplemente lo ignoró.

-Por favor capitán… es que me da algo de miedo entrar yo solo al mar, sé que puedo ir con Shinsuke y Sangoku-senpai pero… no quiero hacer mal tercio ni interrumpirlos…-

El pelirrosa frunció el ceño levemente "ah… pero a mi si me interrumpe y me corta los planes ¿no?". Lo peor de todo es que conocía tan bien a Shindou como para saber lo que iba a responderle al otro antes de que lo dijera en voz alta.

Un par de horas después, Kirino murmuraba y mascullaba cosas contra cierto castañito que aún seguía metido en el agua con SU amigo. Tsurugi por su parte, tal como Matsukaze dijera, había permanecido sentado junto a él bajo la enorme sombrilla todo ese tiempo y solo los miraba en silencio mientras pretendía leer una revista, la cual cayó de sus manos al escuchar un repentino grito del pelirrosa a su lado.

-¡AH! ¡Es suficiente!...- mientras alzaba la voz, tironeó levemente de su coletas.

-¿Y ahora que mosca te picó?...- preguntó el de ojos ámbar al ver cómo tras el grito, Kirino se ponía de pie y quitándose la camiseta que traía, comenzaba a caminar hacia el agua, pero lejos de los otros dos, a una zona más aislada.

-El sol ya bajó y yo quiero caminar por la playa para después nadar, a mí no me da miedo hacerlo solo a diferencia de otros…- claro que le hubiera gustado estar en compañía de Shindou, pero éste parecía de lo más entretenido tratando de evitar que una ola le diera a Tenma la revolcada de su vida.

-¿Sabes? Él no lo hace con mala intención…- comentó como si nada el nefilim mientras Kirino seguía alejándose, sin importar que le escuchara o no. De todos modos un rato después dejó también su lugar pero para ir a donde estaban los otros dos y tras intercambiar unas palabras con el capitán de Raimon, vio como éste iba en la dirección que había tomado el pelirrosa mientras él sacaba a Tenma casi a rastras mirándole con cara de "ya hiciste de las tuyas, déjalo".

Pero volviendo con Shindou, éste se apresuró a llegar donde estaba su amigo, pero teniendo cuidado de ya no volver a meterse en el agua, ni aunque fueran los pies, tal como Kirino estaba en ese momento. -¡Espera! ¡Sal de ahí!-

Ranmaru lo escuchó, pero en ese momento se sentía lo suficientemente molesto como para no hacerle caso, a ver que sentía siendo el ignorado y el dejado de lado. Así que apresuró su paso alejándose de la zona de playa que correspondía al complejo turístico. Por su parte el estratega lo único que quería era que saliera del agua, ¿es que acaso no había visto las banderas de alerta que advertían sobre la presencia de medusas en esa zona de la playa?

La respuesta a su pregunta llegó apenas unos instantes después y del peor modo posible. Casi en cámara lenta vio como el de ojos azules se detenía en seco frente a él, doblando y contrayendo su cuerpo mientras dejaba escapar un grito de dolor así que no lo pensó dos veces para ir a ayudarlo.

-¡RANMARU!- se apresuró a revisar que no hubieran quedado restos de tentáculos en la piel ajena y lo alejó del agua mientras el otro no dejaba de quejarse por el escozor que sentía en la zona que rápidamente se hinchaba.

-Me… me duele Takuto…- consiguió decir entre jadeos, importándole poco que un par de lágrimas se le escaparan, una picadura de medusa no era para estar haciéndose el fuerte.

Escuchar esas palabras, saber de viva voz de su amigo lo mucho que estaba sufriendo, provocó en Shindou lo que ni siquiera le había pasado al tener que lidiar con el trío de excapitanes de Protocolo Omega. Su mente quedó totalmente en blanco, no sabía qué hacer, no había plan o estrategia que le sirviera en esos momentos, al menos hasta que recordó algo pero…

-Perdóname…- susurró sin ser capaz de mirar a su amigo a la cara antes de hacer… bueno lo que tenía que hacer.

~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~

Los gritos de Kirino habían terminado por llamar la atención de sus amigos y compañeros quienes fueron en busca de Endou y Haruna, más para cuando ellos llegaron, no había ya grito alguno, lo que se encontraron, fue a Shindou llevando al pelirrosa en brazos, ambos con la vista baja y las caras totalmente rojas.

-¿Qué sucedió chicos?...- preguntó alarmada Otonashi al verlos pero ninguno dijo una sola palabra, así que el entrenador se acercó y tomó a Kirino de los brazos del otro y en cuanto lo hizo, poco faltó para que Takuto echara a correr, aunque no sin antes decir atropelladamente que más tarde iría a ver a su amigo.

-¿Uh… y ahora?...- se cuestionó Endou fijando su atención en el chico que cargaba –necesitamos que nos digas ¿qué fue lo que pasó?, te escucharon gritar Kirino…-

Lo último que quería el de coletas era tener que responder, pero si él no lo hacía no había nadie más, así que con un tono de voz apenas audible les contó sobre la picadura de medusa y el "remedio" que le había aplicado Shindou.

-Oh… oohhh… jejeje… bueno creo… que mejor te llevamos a que te revisen- sonrió Mamoru de esa manera tan… bueno tan "endouesca" –luego descansa el resto del día y también parte de mañana, porque en la noche hay una fiesta después de todo ¿no?-

*FIN FLASHBACK*

-¡Y… y ¿cómo se supone que me pare en la fiesta?... ¿con qué cara voy a verlo después de lo que pasó?!...- lo gritos en la habitación de Ranmaru se reanudaron mientras de la depresión pasaba a la rabia, ¿cómo era posible que todo le hubiera salido tan mal? Ahora todo estaba arruinado, ya no habría más oportunidades ni acercamientos antes de la fiesta de cumpleaños…

-Tal vez… significa que esto no debía ser…- murmuró decaído otra vez al pensar siquiera en que tendría que renunciar a confesar sus sentimientos y conformarse con seguir siendo "el mejor amigo".

-Entonces… ¿te vas a dar vencido tan pronto?... senpai?-

Continuará…


NOTA: para quienes no lo sepan, uno de los remedios caseros más conocidos aunque no muy recomendados para mitigar el dolor de una picadura de medusa, es la orina así que… ya se imaginarán lo que tuvo que hacer el pobre de Shindou y porqué Haruna y Endou los encontraron color jitomatito maduro XDDD.

Esta vez no habrá preguntas, por la simple razón de que... ESTOY MUERTA! no pegué e ojo en todala noche así que ahora me iré a dormir un rato aunque sea y nos estamos leyendo en la siguiente continuación el próximo martes pues hasta aquí ya me puse al corriente. No olviden sus comentarios, dudas, candidaturas y bla bla bla zzzzz...

BYE!