Gracias a todos por los reviews!!! aqui les dejo el cap 7! DISFRUTENLO!!!!


Sucesos en la Mansión Abandonada

-Inuyasha ¿Dónde rayos estás? – pero era inútil esperar que contestara, ya que seguramente el celular del muchacho no tendría señal, comunicándolo con el buzón de voz.

-¿Y? – Le preguntó Sango a Miroku, quienes llevaban un cuarto de hora esperándolos fuera del bus - ¿Contestaron?

-No, su teléfono no tiene señal al parecer. – Sango lo miró preocupada – Deben haberse entretenido por ahí, no te preocupes – la consoló no muy convencido.

Eran las seis y quince, e Inuyasha con Kagome aún no volvían, poniéndolos a todos un poco nerviosos.

-------- O --------

De un momento a otro todo había cambiado drásticamente. Si hace diez minutos peleaban histéricamente, ahora caminaban tomados de la mano. Y no se podía decir que estaban incómodos con eso, al contrario, estaban muy a gusto.

-Ya ríndete, Inuyasha. Deja de torturar a tu corazón y dile a Kagome que la quieres – le decía su conciencia mientras caminaban.

-¿Y si ella no siente lo mismo por mi? Ya me ha dicho muchas veces que me odia y que no soporta estar cerca de mí – discutía con su mente.

-¿Qué pierdes con intentarlo? Talvez solo dice eso porque cree que tú lo sientes por ella – le replicaba.

El bosque comenzaba a quedar en las penumbras de la noche y el cielo amenazaba con una tormenta. Sin duda debían buscar donde refugiarse hasta el día siguiente, cuando la luz les permitiera ver por donde iban. Repentinamente el muchacho se detuvo y la soltó, provocando que Kagome lo mirara de reojo en señal de protesta, pero él no lo notó. Comenzó a buscar algo en su mochila y luego de unos segundos lo encontró. La luz de su linterna iluminó el camino, pero provocó grandes sombras a los lados, que resultaban muy aterradoras.

Siguieron caminando sumergidos en el eterno silencio. Esta vez, sin tomarse de la mano, cosa que inquietaba un poco a Kagome. No era que quisiera tenerlo sujeto, bueno una parte de ella si lo quería, pero al tenerlo tomado de la mano, sentía que no estaba sola en ese enorme lugar sin salida.

Cinco minutos más tarde, el ulular de un búho hizo que ella saltara del susto y abrazara fuertemente el brazo del chico, mirando hacia todos lados. De cierta forma, el sonido también lo había alarmado a él, pero debía mantenerse firme, para que su compañera no se sintiera más asustada de lo que estaba. Al notar lo que había hecho, Kagome se sonrojó notablemente.

-Perdón – se disculpó soltando al chico.

-No te preocupes – contestó el amablemente regalándole una sincera sonrisa.

-Tengo miedo – confesó Kagome - ¿qué pasará si no encontramos el camino de vuelta?

-Kagome, relájate. Por ahora solo estoy buscando donde refugiarnos por esta noche, se avecina una tormenta. Mañana temprano buscaremos el sendero para volver.

No dijo nada más. Siguieron caminando tratando de buscar de alguna cueva o un árbol hueco donde pudieran estar. Pero para su sorpresa, encontraron una gran mansión de ladrillos negros, que al parecer estaba abandonada. Tenía dos pisos, el techo, negro también, le faltaban algunas tejas. Una de las ventanas estaba rota, mientras que las demás estaban tapadas por grandes persianas de madera. La entrada era de dos puertas y una de ellas estaba caída hacia un lado. Sin duda, el lugar se veía escalofriante, pero no conseguirían algo mejor antes de que comenzara la tormenta.

Y hablando de tormenta, en ese momento comenzaba a llover. Primero cayeron unas cuantas gotas, pero luego de unos minutos, éstas fueron aumentando de tamaño y frecuencia, por lo que los chicos tuvieron que correr hasta la casa.

Inuyasha empujó un poco la puerta, y se dio cuenta de que estaba abierta. La abrió completamente, dejando que la luz de la linterna iluminara el lugar. Entró al lugar, recorriéndolo con la linterna. Pero se detuvo al sentir que Kagome no iba tras de él.

-¿Qué ocurre? – le preguntó a la chica que aún seguía para en el porche temblando de frío.

-Esto se ve muy terrorífico – contestó Kagome mirándolo insegura.

-Por favor, Kagome, no seas cobarde – y tomándola de la muñeca, la arrastró hasta adentro.

Adentró todo estaba oscuro, y como estaba abandonada, seguramente no había energía eléctrica. Inuyasha la dejó parada en el medio de la habitación y se volteó, con intenciones de salir de la edificación.

-¿A dónde vas? – le preguntó Kagome, nerviosa de quedarse sola.

-Trataré de abrir las persianas para que entre algo de luz – respondió antes de salir de la sala, dejándola con tan solo la luz de la linterna.

Una vez más se sumergía en el profundo silencio. Con la linterna comenzó a alumbrar la habitación, tratado de buscar algún interruptor para la luz eléctrica o alguna vela. Pudo divisar que donde estaba era la sala. Había unos grandes sofás que estaban cubiertos por grandes lonas blancas. En ese momento, vio que entraba luz desde la habitación continua, seguramente Inuyasha había logrado abrir la persiana de madera. Alumbró hacia las paredes, y vio que la sala también tenía una ventana. Una débil línea de luz entró por la ventana. Inuyasha ahora se disponía a abrir esa. Pero antes de que la abriera por completo y grito de dolor invadió la habitación.

Kagome salió rápidamente de la habitación y luego de la casa, para encontrar a Inuyasha, a quien le sangraba la mano derecha. La miró con gesto de pedirle perdón, pero ella solo se concentraba en ver el estado de la herida.

-¿Cómo te hiciste eso? – preguntó mirando la sangre gotear.

-Había una lámina de cobre muy filosa… - Kagome se acercó a él y le tomó la mano para examinarla, cosa que hizo que Inuyasha se sonrojara levemente.

-Vamos adentro – ordenó Kagome.

Entraron a la sala nuevamente y la chica le indicó que se quedara ahí unos minutos mientras buscaba una vela, ya que definitivamente no había electricidad. ¿Era ella ahora la valiente? Inuyasha sonrió, feliz y satisfecho de que ella se preocupara tanto por él.

Kagome entró a la habitación que hace poco tiempo atrás había sido iluminada. Descubrió que era la cocina y estaba en muy buen estado. Buscó entre los cajones si encontraba un par de velas. Y así fue, encontró unos candelabros, con unas velas azules un poco gastadas, pero bastarían para estar ahí esa noche. Se descolgó su mochila de los hombros y buscó los fósforos que tenía en el interior. Encendió las velas y fue al encuentro de Inuyasha, quien tratada de parar el sangramiento, tapando la herida con su otra mano.

-Deja eso – ordenó Kagome –, hay que saturarlo.

-¿Qué? – no pudo disimular el miedo que le provocaban esas palabras –. No, si se me va a pasar si la tengo sujeta…

-Ay, por favor, ahora tú no seas cobarde. – La luz de las velas iluminó toda la sala. Kagome destapó uno de los sillones y le indicó a Inuyasha que se sentara, que a duras penas, lo hizo.

Kagome comenzó a revolver su mochila, buscando el pequeño maletín de primeros auxilios, que le habían entregado por cualquier emergencia. Por fin lo encontró, sacando de él una botellita de alcohol y un poco de algodón. Tomó la mano del muchacho nuevamente y lo miró a los ojos.

-Esto seguramente de va a doler, pero aguántate ¿si?

Kagome comenzó a pasar el algodón empapado de alcohol por la mano del chico, quien, para no gritar de dolor, se mordió la otra mano. Poco a poco, el líquido fue cicatrizando la herida, absorbiendo también la sangre. Una vez limpia, Kagome cortó gasa y le dio dos vueltas a la mano, para que el corte no se volviera a ensuciar.

-Mm… gracias – dijo Inuyasha con voz casi inaudible.

-No hay de que…

Inuyasha se levantó del asiento y con la linterna comenzó a recorrer la casa, dejando nuevamente a Kagome sola en la sala. Por alguna razón, pensó que ella ya no se sentía asustada, porque había sido mayor el susto de verlo sangrando. Vio que atravesando la cocina estaba la escala para subir al segundo piso, pero al poner un pie en el primer peldaño, este crujió fuertemente, antes de romperse. No era seguro subir, de eso estaba convencido.

En la sala se encontraba Kagome, mirando todo a su alrededor. Sin duda, es su tiempo, aquella casa debió hacer sido hermosa. Pero por alguna extraña razón la habían abandonado. Un ruido proveniente de donde Inuyasha había ido la despertó de sus pensamientos. Se levantó para ir a ver que ocurría, pero al entrar, no vio a nadie.

-¿Inuyasha? – lo llamó, pero este apareció por detrás, tomándola de la cintura, provocando que diera un salto.

-Hey, pequeña, ¿por qué te asustas? Soy yo – dijo un tanto burlón.

-Escuché un ruido aquí, pensé que eras tú…

-¿Un ruido? Yo estaba por el otro lado de la casa… - comentó con aire despreocupado -. Tal vez era un fan…

-¡No digas eso! – ordenó la chica, temblando de miedo – No quiero estar aquí, mejor vámonos.

Y lo tomó de la muñeca, tironeándolo hacia la puerta. Pero él la detuvo.

-Kagome no me iré de aquí con esa gran tormenta – dijo serio y con tono de reproche -. Tú quisiste seguir a ese conejo, ahora paga las consecuencias.

Se volteó furiosa y fue hasta la sala, para sentarse en el sofá.

-¡ARG! ¡Si Bankotsu estuviera aquí, en vez de tú, él haría lo que yo quisiera! – reclamó cruzándose de brazos.

-¿y tú crees que lo haría porque te ama? – preguntó

Kagome lo miró enojada, pero no dijo nada. Inuyasha suspiró y caminó tranquilamente hacia la sala, recordando todos los sucesos ocurridos la última semana.

-Vaya, me embarraste la cabeza con pudín, reprobé francés – se sentó a su lado, sin mirarla – hiciste que me perdiera en un bosque enorme y aterrador, y aún así yo… te amo.

Su corazón comenzó a latir velozmente, tanto que se le quería salir del pecho. Pero en ese momento recordó el sueño.

-Solo lo dices por que soy la única que no suspira al verte pasar, - dijo con pesar - y si me conquistaras, claro sería una más del gran Inuyasha Taisho ¿no?

Y dicho esto, se levantó del asiento, para irse a la cocina o a algún lugar lejos de él.

-Lo que te digo es verdad – dijo levantándose también. Kagome se quedó parada de espaldas a él, quieta, tratando de escuchar -, nunca me había sentido así por alguien. Eres la única con quien me sonrojo, la única en que pienso todo el día en besar, porque tus labios son una droga para mi… El otro día que te vi con Bankotsu, la sangre me hirvió de puros celos, no soportaba verte bailando de esa manera con él… por eso le dije a Miroku que…

Kagome se había volteado y caminado hacia él. Lo conocía desde hace tantos años, que sabía cuando mentía y cuando no. Y en sus palabras no había ni una gota de ironía.

-Shh – musitó poniéndole un dedo en los labios para que guardara silencio – cállate y bésame – ordenó mirándolo a los ojos.

Una llama de fuego se encendió en los ojos dorados de Inuyasha. La tomó de la cintura atrayéndola fuertemente a su duro abdomen.

-------- O --------

-Inuyasha, es la tercera vez que te llamo. Mira si estás tratando de convencer a Kagome por los 20 dólares, no lo hagas más, te los daré, pero regresa ahora ¿si? – Hablaba Miroku por su celular con el buzón de voz del chico - Son las 7 de la noche ya, y la tormenta los debe tener todos mojados.

Colgó nuevamente y miró a Sango, negándole con la cabeza. Myoga, junto con Sesshomaru, Kouga y Ginta, habían ido a buscarlos, en medio de la tormenta, y aún no regresaban.

-Tsubaki – habló Myoga por el wokitoki – no están por ningún lado, es probable que se hayan salido del sendero. ¿No han llamado o algo?

-No…

-Bueno, cualquier cosa avísanos, seguiremos buscando.

-------- O --------

Inuyasha acercó su rostro al de la muchacha, pero justo en el momento que sus labios se unirían en un profundo y apasionado beso, un ruido ensordecedor, proveniente de la cocina, provocó un respingo de parte de ambos.

-Ahora si estoy segura de que tú también lo escuchaste – afirmó Kagome mirándolo temerosa a los ojos.

-Si, vamos a ver…

El albino deshizo el abrazo y fue hasta la cocina para ver que había provocado ese ruido. Vio algo blanco ocultarse tras la puerta que llevaba a las escaleras. Kagome llegó a su lado, temblando de miedo. Inuyasha sabía que si era un fantasma, al abrir la puerta no podría verlo, pero si era un humano, no podría subir los dañados escalones.

Caminó decidido hacia la puerta y la abrió de golpe, encontrando detrás a un pequeño niño, de unos siete años, vestido completamente de blanco, que lo miraba asustado.


Estaban a puntoo! a puntooo!!! qn sera ese niño?? sera en verdad un fantasma? weno eso solo lo se yo MUAHAHHA xD

Me encanta este cap! y les cuento que el proximo si les va a fascinar :D :D pero no les adelantare nada

weno dejen reviews pa ver si les gusto :D

un beso y nos vemos pronto

chauuuu

PD: CLICK EN GO!! XD