Octubre, 29- 1992
Faltaban dos días para Hallowen, la época que Draco más odiaba. Si tan sólo su padre fuera una buena persona, él solo tendría que preocuparse de comer todos los dulces que quisiera y no de que su madre no cayera en un estado de depresión como todos los años.
Susupiro.
Su padre era un idiota.
-¿No coremrash nadaw? -Draco miró con claro gesto de asco hacía Harry. Parecía como si no hubiera comido hace sólo un par de horas. Igual que Ronald Weasley, pero por suerte no tenía que ver a este engullir su comida debido a la diferencias de casas.
-No, se me fue el hambre -Empujo levemente su plato hacía un lado, que fue rápidamente atrapado por Blaise.
-Comen como Trolls -Theo miraba con el mismo asco a Harry y Blaise.
-¿Alguna vez has visto comer a un Troll? -Blaise miró interesando a Theo, que negó- Eso creía -Y siguió comiendo. Draco rodó los ojos, mirando a su alrededor. Hermione todavía no bajaba a cenar, de seguro estaba con la cabeza metida en el libro que le regaló.
Sabía que le encantaría el libro, a fin de cuentas Historia de Hogwarts era su libro favorito, y el que él encontró en la biblioteca de la mansión parecía bastante antiguo. Sonrió ladinamente por su astucia.
Sí, sabía que le encantaría.
Matar... matar... quiero sangre...
Draco se tensó en su sitió, escucho como Harry dejaba caer lo que se disponía a comer. Otra vez esa voz rasposa y arrastrada.
-¿Esta todo bien? -Theo lo miraba atentamente. Draco miró a Harry que parecía igual de asustado que él. Blaise pareció notar la importancia de la platica y miró a sus amigos. Sus ojos se iluminaron de un segundo a otro.
-¡No! ¡No lo harán! -Blaise miró a su alrededor, los demás estudiantes parecían atentos a sus propios problemas, regresó sus ojos a sus amigos.
-¿No harán qué? -Theo los miraba desconfiado.
-Nada, no haremos nada -Harry miraba decidido a Draco. Este asintió- Nay de que preocuparse, Blaise.
-¡PROFESOR! ¡PROFESOR DUMBLEDORE! -Lockhart entró corriendo al Gran Comedor, llamando la atención de todos con sus gritos.
-Aquí viene otra vez el impostor -Gruño molesto Draco.
-¡PROFESOR! -Paro en medio del Gran Comedor. Con todos los ojos puestos en él.
-¿Sí, profesor Lockhart? -El director lo miró con fingido interés por encima de sus gafas de media luna.
-¡Una... una alumna! -Miró aterrado a los Aurores- ¡UNA ALUMNA HA SIDO PETRIFICADA EN EL PASILLO! -Lloriqueó, el revuelo no se hizo de esperar. Todos los alumnos gritaron para salir corriendo al pasillo, con los profesores siguiendolos y los aurores.
-¡CALMA! ¡CALMA! -LLamaba McGonagall pero nadie le hacía caso.
Draco, Blaise, Harry y Theo salieron detrás de sus compañeros. Intentando pasar para ver a la victima. Los gritos horrorizados de la niñas no se hicieron de esperar. Draco daba codazos para abrirse paso.
Los profesores ya se encontraban en frente del tumulto junto a los Aurores. Draco miro de reojo a Crabble y Goyle que estaban al lado de los profesores, la mirada de satisfacción que Goyle le dedico hizo que se le formara un nudo en el estomago.
Con más ahínco trato de hacerse pasó. Logrando ver a McGonagall que veía a la victima horrorizada, para después posar la vista en ellos, que acababan de llegar hasta el frente. Draco se quedo estático al ver quien era el alumno.
-¡HERMIONE! -El grito de Harry lo sacó de su estupefacción, para correr hacía Hermione. Siendo detenido del cuello de la túnica por alguien, no logró saber quien era.
-¡SUELTAME! ¡SUELTAME! -Gritaba Draco, intentando zafarse del agarre. Pataleando y soltando golpes con los puños cerrados- ¡SUELTAME! -La escena se hizo borrosa ante sus ojos, el nudo en la garganta le estaba impidiendo gritar.
-Calma, Malfoy -La voz autoritaria de Snape intentó tranquilizarlo, sin éxito.
-¡QUE ME SUELTES! ¡SUELTAME!
-Prefectos, guíen a sus compañeros a sus respectivas casas -La voz tranquila de Dumbledore se hizo oír por encima de los gritos del rubio.
-¡Slytherin, SIGANME!
-¡Hufflepuff, avance!
Los prefectos empezaron a sacar a los alumnos del pasillo.
Varios minutos después, Draco se dio cuenta que tanto Harry como Blaise, Theo, Neville y Ron estaban siendo detenidos por los Aurores, intentando que no se acercaran a Hermione.
La miro, sus ojos tenían una clara expresión de horror. Su boca estaba abierta en una perfecta "o" como si no le hubiera dado tiempo de gritar. El espejo era aferrado con su mano derecha, y la izquierda estaba cerrada en un puño.
¿Un espejo? Ella no lleva nunca consigo un espejo.
-¿Señor Malfoy? -Draco despego sus ojos de su amiga para mirar a la profesora McGonagall, que le devolvía la mirada con pesar. Se quedo flojo en el agarre de su profesor- ¿Esta más calmado, Sr. Malfoy? -Intento asentir con la cabeza, pero no tenía fuerza para ello.
Dumbledore metió la mano en su túnica, para sacar un pañuelo con las esquinas bordadas de hilo dorado y extendérselo. Sus ojos grises miraron con confusión a Dumbledore.
-Para que se limpie las lágrimas, Señor Malfoy -El anciano lo miraba tranquilamente, tan tranquilo como si Hermione no se encontrara petrificada en frente de él.
-¿¡COMO PUEDE ESTAR TAN TRANQUILO!? -Volvió a explotar- ¿¡COMO PUEDE ESTAR TAN TRANQUILO CUANDO HERMIONE ESTA PETRIFICADA EN FRENTE DE USTED!? ¿¡COMO SI NO LA HUBIERAN ATACADO!?
-¡SEÑOR MALFOY! -McGonagall miraba escandalizada al rubio.
-¿¡QUÉ NO PLANEAN HACER NADA!? -Esta vez fue Harry el que atacó hacía el profesorado. Estaba con la cara empapada de lágrimas.
-¡HAGAN ALGO! -Blaise intentaba separarse del Auror que lo detenía- ¡HAGAN ALGO! ¡NO LA DEJEN ASÍ! -Las lágrimas bajaban por sus mejillas- Hagan algo... -Esto último diciéndolo en un sollozo bajo- Hagan algo...
Los profesores y Aurores los miraban con lastima, lo que encendió más la rabia de Draco.
-¡MLADITA SEA! ¡NO SE QUEDEN ASÍ! -Su acusación fue interrumpida por una mano que le apresó la garganta, sacándolo del agarre de Snape.
-¡MOODY! -McGonagall miraba al Jefe de Aurores que acababa de llegar y atacaba a uno de sus alumnos.
Moody miraba con su ojo bueno a Draco, que no se intimido ante la mirada del viejo. Después de unos momentos de silencio, Moody esbozo una mueca.
-¿Más tranquilo, Sr. Malfoy? -Draco pensó en las siguientes palabras que diría. Sabía que Ojoloco Moody no tenía escrúpulos, su madre siempre se lo recordaba. Alzando la barbilla le lanzó una mirada fulminante al Auror.
-Sí -Su voz salió baja y ronca. Alastor sonrió, o lo intentó.
-Muy bien -Soltó el agarre de su cuello. Sin quitar los ojos de Draco, Alastor se dirigió a los demás Aurores- Suéltenlos, no harán nada estúpido ¿O me equivoco, Sr. Malfoy? -Draco negó con la cabeza. Para después mirar a los Aurores soltar a sus amigos. Alastor le dio una ultima mirada para hablar con Dumbledore- Debemos dar aviso a los Señores Granger, El Ministro ya se esta dirigiendo hacía acá -Mirando y analizando a Hermione- Esto no pinta bien, Dumbledore. Para nada bien. Llevemos a la Señorita Granger a enfermería y no me equivoco que sus amigos querrán ir con ellos, Sirius, llévalos -Draco abrió lo ojos para mirar a su tío que estaba parado en una esquina, mirándolos fijamente. No se había dado cuenta de su presencia.
-Vamos -Sacó su varita- Mobilicorpus -El cuerpo petrificado de Hermione se elevó en el aire, en dirección hacía la varita de Sirius- Vamos -Draco, Theo, Harry, Blaise, Neville y Ron siguieron a Sirius hacía la enfermería.
-Draco, Draco...
-¿hmpshh?
-¡Draco, despierta!
El rubio pego un bote en la silla, miro a su alrededor. Tratando de orientarse. Estaba en la enfermería, no se había separado de la cama de Hermione en todo el fin de semana.
Sus ojos se desviaron a Harry, Blaise, Theo, Neville y Ron que también habían decidido quedarse. Theo y Harry estaban sentados en las sillas del lado opuesto. Blaise, Neville y Ron estaban tendidos en la cama.
Todos estaban dormidos.
-¡Draco! -Cerro los ojos, tratando de alejar las nubes de sueño. Cuando los abrió, se volteo a la voz estridente que lo llamaba.
Narcissa Malfoy estaba inclinada, tocandole la espalda.
-¿Mamá? ¿Qué haces aquí? -Su voz sonaba ronca debido al sueño.
-James y Lily me contaron lo sucedido y decidí venir -Su madre le revolvió el cabello con cariño- Los padres de Hermione no tardaran en llegar -Como si Narcissa los hubiera invocado, los Granger cruzaron la entrada de la enfermería.
-¡Mione! -El grito de la Sra. Granger despertó de golpe al resto de los niños. Ambos iban tomados de las manos con lágrimas en los ojos. La Sra. Granger se acerco a la cama de Hermione y con la palma de su mano toco la fría mejilla de su hija para después llevársela a la boca y ahogar un sollozo- ¡Mi niña! -Sus ojos se despegaron de Hermione para ver a Draco. este se removió incomodo en su asiento.
-Señores Granger -Saludo con voz baja. La Sra. Granger soltó la mano de su marido para cruzar la cama y acercarse a Draco. Abrazándolo de improvisto.
-Gracias, gracias por quedarte con ella -Draco movió sus ojos espantados a su madre, que le regresaba la mirada con una sonrisa. Luego, poso sus ojos en el Sr. Granger. Que igualmente le agradecía con la mirada.
-Fui... Fuimos todos -Mirando los ojos somnolientos de sus amigos para darle unas leves palmadas en la espalda a la mujer- Es nuestra amiga...
-¡Muchas gracias! ¡Oh Dios! Gracias, gracias -Soltó a Draco para lanzarse al cuello de Harry. Draco sonrió levemente, fijando sus ojos grises en su mejor amiga. Estaba tan tiesa, se acerco a ella mientras que los demás prestaban atención a los Granger.
Entrecerró los ojos, acercándose aún más a Hermione tomo su mano derecha, que estaba cerrada en un puño y al tocarla sintió algo rugoso.
-¿Draco? -Draco pego un brinco al pensar ser descubierto. Miro a su madre, dándole una gran sonrisa- Creo que todos deberían irse a acostar.
-Pero -Harry estaba listo para negarse cuando Draco lo interrumpió.
-Sí, tienes razón madre -Dándole una mirada a Blaise, que al instante entendió.
-¡Oh! ¡Tía Cissy! -Grito el moreno, llamando la atención de todos. Se lanzó a los brazos de Narcissa- ¡Tengo tanto TANTO miedo! -Sollozó falsamente Blaise. Draco, aprovechando la distracción que le proporcionó su amigo, tomó el puño de Hermione. Sacando rápidamente lo que tenía en el puño. Blaise lo miraba por encima del hombro de Narcissa, Draco asintió con la cabeza y Blaise soltó a Narcissa- Bueno, creo que lo mejor será ir a dormir -La madre de Draco veía muy confundida a Blaise.
-Yo también, madre. Nos vemos, señores Granger -Tomando de la túnica a Theo y Harry, se dispuso a caminar. Neville y Ron trataban de despedirse mirando confusamente el extraño comportamiento de su amigo.
Draco espero hasta casi llegar a las mazmorras.
-¿Draco? ¿Qué pasa? -Preguntó Harry cuando por fin Draco lo soltó de la túnica.
-Ve por tu capa de invisibilidad y tráela -Ordenó.
-¿Para qué?
-Para que Neville y Ron puedan entrar a la Sala Común -Mirando seriamente a sus amigos- Tengo que decirles algo.
-Bien, ¿qué es eso tan importante que tienes que decirnos? -Ron estaba rojo debido al esfuerzo que tuvo que hacer al entrar bajo la capa con Neville al dormitorio. Draco y Theo habían puesto unos hechizos silenciadores y bloqueado la puerta.
El dormitorio lo compartían ellos cuatro (Draco, Harry, Blaise y Theo) sobrando una cama.
Draco se sentó en el suelo, haciendo que los demás repitieran su acción. Los miró a cada uno detenidamente para sacar el pergamino de su pantalón.
-¿Qué es eso? -Draco lo miro con reproche y Blaise de inmediato cerro la boca. Desdoblando el pergamino, se dispuso a leer:
"Godric esta equivocado. Todos lo están. Me niego a seguir esta farsa, pero por último deje un pequeño escondite, un último regalo en Hogwarts.
Cuando mi legitimo heredero lea esto, sabrá con exactitud lo que deberá hacer.
Un llamado, es todo lo que necesitas. Arrastrándose entre las tuberías se encuentra, nuestra mayor amiga y reina. Una mirada a sus ojos es suficiente, para eliminar a esos impuros presentes. En la cámara secreta por debajo del baño del segundo piso. El basilisco te espera."
Draco se quedó tieso después de leer la primera hoja.
-¿Ba-basilisco? -Tartamudeo Neville.
-¡Un maldito Basilisco! -Chilló Blaise- ¡Eso es lo que ha estado atacando a los hijos de muggles! !Auch! ¡Por los calzones de Slytherin! ¿¡Por qué me pegas!?
-Para que te calles -Theo le lanzó una mirada fulminante- Draco aún no termina -Dando un asentimiento con la cabeza hacía el otro pergamino- Continua.
-Bien, si ya acabaron -Draco les dio una mirada molesta para continuar:
De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vía dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada y todo cuantos fijaren su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. La arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.
Nota: La mirada del basilisco puede petrificar, si SÓLO se mira indirectamente.
-¿Indirectamente? ¿A qué se refiere con indirectamente? -Harry tenía el ceño fruncido.
-Sí, se refiere a que no puedes verlo de ojo a ojo -Theo tenía la mano en la barbilla, sumido en sus pensamientos. Draco estaba igual.
¿Indirectamente? Indirectamente...
-¡Ya lo tengo! -Theo y Draco se dieron una mirada al darse cuenta que habían llegado a la misma conclusión.
-¿Ya tienen qué? -Neville los miraba confuso.
-La gata de Filch vio al basilisco por el charco en el suelo. El chico de Hufflepuff por el fantasma de Gryffindor y... -Draco se calló.
-Hermione por el espejo -Termino Theo- Por esa razón llevaba el espejo, por si acaso -Después de meditar un segundo, continuo- ¿Cómo saben lo de la gata de Filch?
Draco, Blaise y Harry se miraron para después mirar a Neville, Ron y Theo.
-Por que estábamos ahí. Llegamos poco después de lo sucedido -Después de tomar una bocanada de aire, Harry continuo: Por que lo escuchamos.
Hubo un silenció tenso.
-¿Escucharon? -Theo estaba confundido- ¿Escucharon a la gata gritar?
-Theo -Blaise le hizo señas para que se acercara, Theo obedeció. Cuando estaba a nada del rostro de Blaise, este le soltó un buen golpe en la nuca- ¿¡COMO CARAJOS ESCUCHAREMOS A UNA GATA GRITAR, IDIOTA!? ¿Y TE HACES LLAMAR INTELIGENTE!?
Theo se sobaba la cabeza por el golpe proporcionado- ¿¡Pero que diablos, imbécil!? ¡Sólo intentaba aclarar las cosas! -Lanzándole una mirada de odio para mirar a Harry y Draco- ¿Qué escucharon?
-Lo escuchamos hablar -Draco suspiró- Escuchamos al basilisco cuando estaba a punto de atacar -Miró a cada uno de sus amigos, esperando una reacción.
-¿Todos ustedes? -Ron parecía claramente asustado.
-No, solo Draco y yo.
-¿Qué escucharon con exactitud? -Cuestiono Neville.
-Matar... Matar... Quiero sangre -Repitió mecánicamente, Draco. Los chicos se pusieron aún más tensos.
Se escucharon golpes secos en la puerta. Provocando que los chicos saltaran en su sitio.
-¿Draco? -Draco se disponía a contestar cuando recordó el hechizo silenciador- Draco, es Adrian Pucey. Estamos juntos en clase, sólo para decirte que acaban de encontrar a otro petrificado -Los chicos se miraron entre sí. Sobre todo Draco y Harry que no habían escuchado nada esta vez- Colin Creevey, un chico de primer año de Gryiffindor, sangre sucia -Se escucho el rozar de su túnica al darse la vuelta.
-Eso es imposible, no escuche nada.
-Ni yo, créeme. Ni yo -Draco se veía claramente confundido.
-¡Vamos! ¡Que llegamos tarde! -Ron corría en frente de Harry, Theo, Blaise, Neville y Draco. Se habían quedado en la enfermeria con Hermione. Habían acordado no hablar sobre lo sucedido con nadie.
Estaban ya en febrero. Hermione llevaba casi cuatro meses petrificada junto con otros quince nacidos de muggles. Las cosas cada vez se ponían peor. Draco y Harry escuchaban el momento exacto en que el Basilisco se disponía a atacar, pero le habían prometido a sus amigos, no hacer nada al respecto. No hacer cosas buenas que parezcan malas, un dicho muggle que una vez habían escuchado a Hermione decir.
Lockhart había insistido en que aprendieran el hechizo desarmador por si acaso (lo cual era una tontería por que el enemigo era un basilisco enorme). Pero el tiro le salió por la culata (otro dicho de Hermione) cuando Snape lo había mandado a volar. Draco recordaba como Harry, Blaise y él se burlaban abiertamente de Lockhart. Mientras que Theo, Neville y Ron trataban de ser más discretos.
Fue la única y última vez que Lockhart se dirigió a Snape.
Habían ganado contra Hufflepuff y Ravenclaw en Quiddich, pero ni eso levantaba los animos para Draco y Harry. Ni navidad, que decidieron quedarse en Hogwarts por Hermione. Ni siquiera ese estúpido poema que Ginny Weasley le había dedicado a Harry pudo levantar sus animos, aunque bromeaban con eso a Ron las cosas no eran igual sin Hermione.
Y lo más extraño de todo caía en que Hagrid había dejado el colegio.
Cuando Harry quiso interrogar a sus padres por carta, estos no le dijeron nada util, sólo: Problemas con el Ministerio. Magia sin varita.
Esa ni el idiota de Blaise se la creía.
Corrían por los pasillos hacía la clase de Pociones cuando la charla lejana los detuvo.
-Esto no puede ser cierto, Dumbledore.
-Me temo que si, Minerva -Draco camino hasta quedar enfrente.
-Esto no puede atrasarse más -La voz de Alastor Moody les indicó que algo grave había pasado.
-Sus huesos reposarán en la cámara por siempre -La voz de James Potter llegó hasta ellos.
-¿La cámara? -Lockhart sonaba confundido.
-La cámara de los secretos -El sonido burlesco de Sirius era claro.
-Me parece que lo mejor será cerrar la escuela -Dumbledore sonaba con pesar- No podemos exponer a más alumnos. Los petrificados se quedaran aquí hasta que las mandrágoras de la Profesora Sprout maduren y Snape pueda hacer la poción para des petrificarlos.
-Esto esta muy mal -Lily Potter sonaba abrumada- Esto va a matarla, después de perder a su marido esto la acabará.
-¿Perder a su marido? -La voz de Lockhart no perdía ese tono de no-estoy-entendiendo-nada que cabreaba a Draco.
-Imbecil -Susurró.
-Sí, Molly Weasley perdió a su marido hace poco más de cuatro años en un atentado mortífago. Y perder a su única hija mujer la debastara.
Draco contuvo la respiración.
Ginny Weasley era la niña a quien se llevó el basilisco. Dando la vuleta poco a poco, logro ver como los colores se drenaban del rostro de Ron.
Había crecido sin un padre, ahora perdería a su hermana.
-Hay que dar aviso -Dumbledore interumpió el hilo de los pensamientos de Draco- Profesor Lockhart.
-¿Digame, Profesor Dumbledore?
-Ya que usted es el profesor de Defensa. Contra las Artas Oscuras, es el mejor cualificado para afrontar esta situación.
-¿Ah si? -Su tono de voz sonaba inseguro- Sí, si por supuesto.
-El profesor Dumbledore tiene razón -Se escucho el golpe del bastón de Alastor Moody contra el suelo- Debería averiguar donde queda la entrada a La Cámara de los Secretos y después enviarnos un mensaje para seguirlo y sacar a la alumna del lugar.
-¿Debo hacerlo? -No hubo ninguna objeción después de eso- Sí, si lo haré -Los golpes de los zapatos de Lockhart irse fue lo que saco a los chico de su shock.
-Debemos decirle -Ron miraba con angustia a sus amigos- Nosotros sabemos donde queda la entrada a La Cámara de los Secretos. Mientras más rápido lo encuentre, menos peligro correrá Ginny.
Theo, Neville, Blaise, Harry y Ron miraban fijamente a Draco, esperando su decisión. Al final, no tuvo de otra.
-Bien, vamos.
Dando la vuelta, tomaron un atajo para llegar más rápido al salón de Defensa. Corrían sin detenerse por nada.
Cuando llegaron, entraron sin tocar y la escena que los recibio los dejo impactados.
Lockhart se encontraba corriendo por todo el salón, sacando sus cosas de los armarios para meterlas en su baúl.
-¿Profesor Lockhart? -Neville miraba algo asustado el profesor.
-Ahora no es momento, niños. Esoy algo ocupado.
-¡ESTA HUYENDO! -El grito que dio Ron detuvo el insesante ajetreo de Lockhart- ¡Esta huyendo!
-No estoy huyendo -Con una sonrisita nerviosa miró a los chicos- Sólo... terminaré mis enseñanzas un poco antes de lo esperado.
-¿Qué pasará con mi hermana?
-Bueno, en cuanto a eso... es ciertamente lamentable -Evito mirarlo a los ojos mientras sacaba un cajón y vaciaba el contenido en el baúl siguiente- Nadie lo lamenta más que yo...
-¡Pero usted es el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! -grito Neville- ¡No puede irse ahora! ¡No con todas las cosas oscuras que están sucediendo!
-Bueno, he de decir que... cuando acepté el empleo... -Murmuró, amontonando calcetines sobre la túnicas- no constaba nada en el contrato... Yo no esperaba...
-¿Quiere decir que va a salir corriendo? -Harry seguía sin poder creérselo- ¿Después de todo lo que cuenta en sus libros?
-Los libros pueden ser mal interpretados -repuso Lockhart con sutileza.
-¡Usted los escribió! -Gritó furioso Theo.
-Muchacho -Irguiéndose y mirando a Theo con el entrecejo fruncido para después mirar a los demás- Muchachos..., usen el sentido común. No habría vendido mis libros ni la mitad de bien si la gente no se hubiera creído que yo hice todas esas cosas. A nadie le interesa la historia de un mago armenio feo y viejo, aunque librara de los hombres lobo a un pueblo. Habría quedado horrible en la portada. No tenía ningún gusto vistiendo. Y la bruja que echó a la banshee que presagiaba la muerte tenía pelos en la barbilla. Quiero decir..., vamos, que...
-¿Así que usted se ha estado llevando la gloria de lo que ha hecho otra gente? -Draco tenía una sonrisa maliciosa en la cara. Lo sabía, el idiota de Lockhart era un farsante.
-Draco, Draco -Negando con la cabeza- No es tan simple. Tuve que hacer un gran trabajo. Tuve que encontrar a esas personas, preguntarles cómo lo habían hecho exactamente y encantarlas con el embrujo desmemoriarte para que no pudieran recordar nada. Si hay algo que me llena de orgullo son los embrujos desmemorizantes. Ah..., me ha llevado mucho esfuerzo, Draco. No todo consiste en firmar libros y fotos publicitarias. Si quieres ser famoso, tienes que estar dispuesto a trabajar duro.
A Draco le estaba dando un mal presentimiento el hecho de que les contará eso. Mirando a Harry y Theo les hizo una señal para que sacaran sus varitas mientras Lockhart terminaba de empacar sus cosas.
Lockhart cerró las tapas de los baúles y les echó la llave.
-Veamos. Creo que eso es todo. Sí. Sólo queda un detalle.
Sacó su varita mágica y se volvió hacia ellos.
-Lo lamento profundamente, muchachos, pero ahora... -Su excusa fue cortada a la mitad cuando Draco, Harry y Theo lo apuntaron con su varita, gritando al mismo tiempo.
-¡Expelliarmus!
Lockhart salió despedido hacia atrás y cayó sobre uno de los baúles. La varita voló por el aire. Neville la cogió y la tiró por la ventana.
-No debería haber permitido que el profesor Snape nos enseñara esto -Dijo Harry furioso, apartando el baúl a un lado de una patada. Lockhart lo miraba, con aspecto desvalido. Harry, Theo y Draco lo apuntaban con la varita.
-¿Qué quieren que haga yo? No se dónde está la Cámara de los Secretos. No puedo hacer nada.
-Tiene suerte -Blaise se acerco al lado de Harry para apuntar con su varita a Lockhart, obligándolo a levantarse- Nosotros sabemos dónde está. Y qué es lo que hay dentro. Vamos.
Hicieron salir a Lockhart de su despacho, descendieron por las escaleras más cercanas y fueron por el largo corredor de los mensajes en la pared, hasta la puerta de los baños del segundo piso.
Hicieron pasar a Lockhart en medio de los seis. A Draco le dio gran satisfacción verlo temblar, si tan sólo Hermione pudiera verlo, dejaría ese tonto enamoramiento que tenía por él.
-¿¡Qué quieren aquí!? -Un grito furioso los espanto a todos. En frente de ellos, una niña fantasma los miraba por sus gruesas gafas.
-¿Quien eres tú? -Blaise miraba asqueado a la niña. Era horrible.
-Myrtle Warren... ¿quienwa son ustedes?
-¡Eres una hija de muggles! -Después del grito de Ron, la fantasma se acerco a ellos rápidamente. Hasta quedar cara a cara con Ron.
-¡Y TÚ ERES PELIRROJO PERO NO TE LO RECUERDO A CADA RATO!
-Tranquila, tranquila -Blaise intentó ponerse en medio- Sólo aclarábamos ese punto. Nunca habíamos oído hablar sobre ti -La fantasma pareció tranquilizarse.
-Morí hace muchos años. En este mismo baño, tal vez por eso no habían oído de mi -Dijo para después soltarse a llorar.
Ellos no tenían mucho tiempo para charlas.
-Bueno, sí. Tal vez por eso -La cortó, Draco- ¿Haz oido algo sobre La cámara de los Secretos?
La fantasma lo medito por un segundo.
-Sí, he oído los rumores de estos años. Como hace cincuenta años, La Cámara de los Secretos se ha vuelto a abrir.
-¿La Cámara ha sido abierta antes? -Lockhart parecía confundido, al igual que ellos. Myrtle asintió.
-Sí, hace cincuenta años. Pero la última vez encontraron a quien la había abierto.
-¿Y quien fue? -Theo miraba escéptico a Myrtle.
-Parece ser que un estudiante de Gryffindor. Rubeus Hagrid, que fue expulsado -Todos los niños exclamaron ante la afirmación.
-¿El guardián de las llaves? -Lockhart seguía sin entender.
-Eso es lo que escuche -Dispuesta a irse, Draco la detuvo.
-Myrtle -Llamó- Eres una hija de muggles que murió hace cincuenta años, que fue la primera vez que se abrió La Cámara de los Secretos -Draco miraba a la fantasma pensativo mientras que ella lo miraba molesta- ¿Cómo moriste?
El aspecto de Myrtle cambió de repente. Parecía como si nunca hubiera oído una pregunta que la halagara tanto.
-¡Oooooh, fue horrible! -Dijo encantada- Sucedió aquí mismo. Morí en este mismo retrete -Traspaso la puerta y en seguida volvió a salir- Lo recuerdo perfectamente. Me había escondido porque Olive Hornby se reía de mis gafas. La puerta estaba cerrada y yo lloraba, y entonces oí que entraba alguien. Decían algo raro. Pienso que debía estar hablando en una lengua extraña. De cualquier manera, lo que de verdad me llamó la atención es que era un chico el que hablaba. Así que abrí la puerta para decirle que se fuera y utilizara sus baños pero entonces... -Myrtle estaba henchida de orgullo, el rostro iluminado- Me morí.
-¿Cómo? -Preguntó Theo.
-Ni idea -Myrtle hablo en voz baja- Sólo recuerdo haber visto unos grandes ojos amarillos. Todo mi cuerpo quedó como paralizado, y luego me fui flotando... -Dirigió a Theo una mirada ensoñadora- Y luego regresé. Estaba decidida a hacerle un embrujo a Olive Hornby. Ah, pero ella estaba arrepentida de haberse reído de mis gafas.
-¿Exactamente dónde viste los ojos? -Preguntó Draco.
-Por ahí -Contesto Myrtle, señalando vagamente hacia el lavamanos que había enfrente de su retrete.
Harry y Draco se acercaron a toda prisa. Lockhart se quedó atrás con Neville, Ron, Blaise y Theo. Que parecían horrorizados por la historia.
Parecía un lavamanos normal. Examinaron cada centímetro de su superficie, por dentro y por fuera, incluyendo las cañerías de debajo. Y entonces Harry lo vio: había una diminuta serpiente grabada en un lado de uno de los grifos de cobre.
-Ese grifo no ha funcionado nunca -Exclamo Myrtle con alegría, cuando intentaron accionarlo.
-¿Cómo lo abrimos? -Preguntó Harry.
-No tengo ni idea. Tal vez, hablando la misma lengua que recuerda Myrtle -Draco se volvió a Myrtle- ¿Recuerdas como sonaba? -Después de unos segundos Myrtle negó- Excelente -Escupió Draco. Miró fijamente a la serpiente, al igual que Harry.
Al mover la cabeza, la luz de la vela producía la sensación de que la serpiente se movía. Mirandose uno al otro, se encogieron de hombro.
Valía la pena intentarlo.
-Ábrele -Dijeron al mismo tiempo en voz alta. Pero no sonó como una palabra ante sus odios. Más bien como un extraño silbido, y de repente el grifo brilló con una luz blanca y comenzó a girar. Al cabo de un segundo, el lavamanos empezó a moverse. El lavamanos, de hecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo bastante ancha para meter un hombre dentro.
-¿¡Que diablos!? -Blaise se acerco alarmado hacía ellos- ¿¡Que fue eso que dijeron para que se abriera!? -Sus ojos reflejaron temor y asombro- ¡HABLARON COMO UNA MALDITA SERPIENTE!
Draco y Harry se miraron asombrados, ¿hablaron como una serpiente?
-Da igual -Theo se acerco a ellos- ¿Quién bajara? Porque, déjenme decirles. Yo no lo haré -Antes de que Blaise hablara, Theo prosiguió- Llámame cobarde si quieres, pero no bajaré. Prefiero quedarme aquí.
-No te iba a decir cobarde -Le reprendió Blaise- De echo, iba a decir que yo tampoco bajaré. Están locos si piensan que lo hare.
Draco volteó a mirar a Neville y Ron, que se habían distraído. Lockhart aprovecho la distracción para quitarle su varita a Ron.
-¡Aquí termina la aventura, muchachos! -dijo. Levanto la varita de Ron y gritó: ¡Obliviate!
La varita estalló con la fuerza de una pequeña bomba. Sacando a Lockhart volando hacia atrás y estrellándose en la pared. Todos se quedaron tiesos.
-¿Qué fue eso? -Draco fue el primero en hablar.
-Eso fue mi culpa -Un Ron muy rojo miraba a Lockhart inconsciente en el suelo- En vacaciones de Navidad sin querer rompí mi varita al caer encima de ella. Intenté repararla pero parece ser que no funciono.
-Bien -Neville miraba asombrado a Ron- Nos salvaste la vida, o la memoria.
Draco dio una ultima mirada despectiva a Lockhart y volvió a preguntar:
-¿Quien bajara? -Ron volvió a quedar blanco como la nieve.
-Yo lo haré. Es mi hermana.
-Yo iré contigo -Neville puso la mano en el hombro de Ron- No te dejaré sólo.
-Esto nos hace ver como cobardes -Objetó Harry.
-Somos serpientes, no leones. ¿Qué esperabas? -Ante la mirada de reproche de Harry, Draco suspiró- Bien, también iremos -Volteando hacía Theo y Blaise- Busquen a Alastor ¡QUE MIERDA! ¡SOLO BUSQUEN A UN MALDITO AUROR! ¡Lo más rápido que puedan! Nos adelantaremos -Ante el asentimiento de cabeza de Blaise y Theo. Se metió por la tubería y se dejó caer.
Abrió los ojos, con una sensación de entumesimiento en el cuerpo. Intentó levantarse.
-No se apure, Srita. Granger. La poción tardará un poco en hacer efecto por completo -Madame Pomfrey se acerco a ella para ayudarla a sentarse.
Hermione miró a su alrededor, habían mínimo otros quince niños intentando levantarse de sus camillas, con los Aurores y uno que otro profesor ayudando.
-¿Que fue lo que pasó? -Su voz sonar ronca, se toco la garganta.
-¿Que es lo ultimo que recuerda?
Hermine indagó en su mente hasta recordarlo todo.
-¡Un Basilisco! ¡Era un Basilisco! -Grito alarmada, intentando levantarse. Pero Madame Pomfrey se lo impidió.
-En efecto, señorita Granger. Era un Basilisco -La miró con reproche- Pero no tiene nada de que preocuparse, los Aurores se encargaron de él. Mejor dicho, Ronald Weasley, Neville Longbottom, Draco Malfoy y Harry Potter se encargaron de él -Hermione miro a la enfermera confundida- Hay muchas cosas de las que se perdió señorita Granger, muchas.
Resultaba ser que había estado petrificada por cinco meses. Desde finales Octubre hasta inicios Abril. Una eternidad para ella.
Sus amigos había entrado a La Cámara de los Secretos para rescatar a Ginny Weasley, el Basilisco se la había llevado. Blaise y Theo habían corrido hacia los Aurores para informar de todo. Los primeros en llegar a la escena fueron los Longbottom, los Potter y Sirius Black.
Neville venció al Basilisco con la espada de Godric Gryffindor, que fue llevada a él por Fawkes, el fénix de Dumbledore.
Todos estaban a salvo.
Después de un último chequeó, Madame Pomfrey la dejo salir. Corrió por los pasillos, era la hora de la cena. Como hace cinco meses, lo cual le proporciono un escalofrío pero sabía que estaba a salvo, por ahora.
Llegó al Gran Comedor al final del discurso de Dumbledore.
-la poción despetrificadora. En poco estarán con nosotros...
Hermione atravesó la entrada, los alumnos se voltearon hacia ella. Sus ojos vagaron hasta llegar a los de Draco y Harry, que el verla rápido se levantaron de su asiento. Corrió hacia ellos lo más rápido que pudo con una sonrisa en el rostro. Se lanzó a los brazos de Draco.
-¡Lo hicieron! ¡Lo lograron! -Chillo entusiasmada Hermione. Escucho la suave risa de Draco.
-Solo hicimos una parte -Hermione lo soltó para abrazar a Harry.
-Gracias.
-No fuimos nosotros -Hermione lo miro con la ceja levantada para después separarse del abrazo- Te contaremos lo que paso, pero deberías comer antes.
-Da igual -Blaise recogió comida de la mesa mientras que el Gran Comedor era invadido por aquellos que apenas habían salido de la enfermería- Te lo contaremos todo ahora -Hermione miro contenta a Blaise para seguirlo y salir de Gran Comedor con Draco, Harry y Theo por detrás. Neville y Ron llegaron a ellos cuando habían cruzado la puerta.
Caminaron durante un rato hasta llegar a un pasillo abandonado. Hermione volvió a sentir un escalofrió.
-Tranquila -Draco la tomo de la mano- Hay muchos más Aurores ahora, y ya no hay Basilisco. No pasara nada -Entraron a un aula vacía y se sentaron.
Después de terminar de comer. Hermione les pregunto lo sucedido.
-Bueno, antes que nada. Resulto ser que Lockhart era un farsante -Con una sonrisa en la cara, Draco le conto como descubrieron lo de Lockhart. Hermione estaba indignada.
-¿¡Como pudo hacer algo tan bajo y vil!?
-Y eso no es todo -Esta vez fue Ron quien contó la hazaña de como dejaron a Lockhart sin memoria.
Le contaron todo, desde que ella quedo petrificada hasta como habían bajado a la Cámara. Como había pasado el derrumbe que dejo a Draco y Harry detrás. Como habían llegado hasta el cuerpo casi sin vida de Ginny Weasley. El Basilisco y como había logrado matarlo Neville mientras Ron se escondía junto a su hermana. De como fue Ginny la que había abierto La Cámara de los Secretos, esto último solo lo sabían ellos y unos cuantos Aurores junto a Dumbledore y el Ministro.
Pero faltaba algo, algo que no cuadraba en todo eso.
-No me están contando todo -Interrumpió el incesante parloteo de Ron. Se miraron entre ellos para después mirarla a ella.
-Eso es todo -Hablo Draco con condescendencia.
-¡NO, NO LO ES! -Exploto Hermione- ¡Me han estado ocultando cosas! ¡Estoy harta de que me mientan!
-¿De que hablas Hermione? -Harry parecía nervioso. Eso la enojo aún más.
-¡SABEN DE QUE HABLO! -Los miró detenidamente.
-No, no lo sabemos -Theo la miraba como si fuera una simple niña que no entendía nada. Se levanto.
-¿¡Por que nunca me dejan ver el Profeta!? -Draco desvió la mirada cuando pregunto- ¿Por que nunca me dan una respuesta concisa de porque hay tantos Aurores? ¿Por que Slytherin y Gryffindor se odian tanto? -Blaise iba a interrumpirla pero Hermione no le dejo hablar- ¡Y saben que no sólo es por rivalidad! ¡Es odio puro! ¿¡Por que tanta distinción entre Sangre Sucia y Sangre Pura?
-Ya te dijimos que algunos magos piensan que...
-¡YA SE LO QUE ME DIJERON! -Interrumpió a Harry. Bajo su tono de voz para su última pregunta- ¿Quién es El-que-no-debe-ser-nombrado? -Miró atentamente las expresiones de cada uno. Draco y Theo se tensaron. Harry y Blaise miraron detrás de sí nerviosos. Neville y Ron perdieron la sangre del rostro, pero aún así ninguno respondió- ¡Bien! ¡No me digan! -Se dio la vuelta dispuesta a irse.
-¿A donde vas? -La tensa voz de Draco llegó hasta ella.
-A buscar verdaderos amigos que no me traten con inferioridad.
-¡Nosotros no te tratamos así! -La voz indignada de Blaise la urgió a voltear, pero no lo hizo.
-¡Si lo hacen! ¡Al no contarme nada me tratan como alguien que no es digno de confianza! ¡Los amigos confían entre ellos! -Gritó para salir corriendo hacia su Sala Común.
Hermione logró evitar con exito a sus amigos los últimos meses de clase. Por suerte, Dumbledore había canselado los examenes. Sonaba extraño que ella lo dijera, pero así no tendría que estar todo el día en la biblioteca donde facilmente la encontrarían.
Empezó a juntarse con Ginny Weasley, era una gran niña que había sido engañada por un potente hechizo.
En clases hacía sus trabajos con Lavander y Padam, que le habían empezado a hablar por ser amiga de quines "vencieron" al Basilisco. A Hermione no le agradaban, pero así podía evitar a Draco, Theo, Blaise y Harry.
Con Neville y Ron la tuvo más difícil, gracias a ellos había pasado más tiempo en su cuarto que en la Sala Común de Gryffindor. Hagrid regresó a Hogwarts, pero para ser sincera, Hermione ni se fijó por estar tan atenta a no cruzarse con ellos.
Y segundo año termino. Con Slytherin llevándose la Copa de la Casa y la de Quiddich.
En el compartimento de vuelta se sentó con Ginny, Lavander y Padma. Colocó un hechizo para que la puerta no se pudiera abrir por fuera. Cuando le preguntaron porque ella solo se encogió de hombros y dijo:
-Secuelas del ataque.
Ginny pareció entender y Lavander y Padma no hicieron más preguntas. Cuando el expreso llegó al Andén nueve y tres cuartos se despidió lo más rápido posible y no tardó mucho en cruzar la entrada al mundo Muggle.
No se encontró ni con Narcissa Malfoy ni con los Potter porque de ellos no abría podido huir tan fácilmente. Cuando por fin logró llegar a su habitación y acostarse en su cama fue cuando se dio cuenta de lo sola que se sentía sin ellos.
