Y porque todo el fannbase de Sweeney Todd siempre lo quiere: SEXO, SEXO, SEXO (:

Disfrútenlo, no sé qué tal esté, así que les agradecería si me dejaran un pequeño reviewsito y me dijeran qué les pareció. LOS AMO, Gracias por leer...

CAPÍTULO 7: PIEL CONTRA PIEL

Por la noche Eleanor se reunió con Sweeney en la trastienda. Cerraron puertas y entanas, apagaron luces, intentaban hacer el menor ruido posible. Tenían una coartada por corto tiempo. Si a la gente se le ocurría algo para justificar la auscencia de Turpin todo estaría bien, pero si alguien había visto al juez ir a la barbería ell día anterior estaban muertos.

Ambas figuras se movieron en la oscuridad dela casa hasta la sala y se sentaron lado a lado en el sofa. Entonces, como si todo el día hubiera estado aguantando el llanto, Eleanor solto a llorar desconsolada, abrazándose a un cojín del sofa, ahogando gritos de dolor. Sweeney se quedo mirándola, sin saber qué hacer ni qué decir. Finalmente, ella levanto la vista y habló:

"Todo el día me han estad preguntando por Toby, Señor Todd... les dije qu elo mandamos a América con mi tía" y siguió llorando.

Ella sabía que era necesario. Tenía un gran dolor en su alma. Sweeney no sabía qué decirle.

Pasaron unos minutos y la pastelera silenció su lanto aún abrazada contra el cojín. Cuando despegó su rosto, el barbero se acercó temerosamente a ella, como si tanto tiempo en la prisión le hubieran hecho olvidar como acercarse a alguien. La rodeó con sus brazos y la apreeto contrta su pecho. Eleanor derramó una lágrima más.

"Lo lamento, Señora Lovett"

Escuchar que su barbero se disculpara por algo después de todas las cosas que le había hecho si sentir el más mínimo remordimiento le devolvió la fe. Levanto la mirada y ahí estaban sus ojos marrones, en los que se reflejaba la luz de la ventana.

No supo quién inicio, pero al siguiente momento sus labios se estaban fundiendo en la oscuridad. Ahí sentados, Sweeney y Eleanor comenzaron a besarse muy tiernamente, casi con miedo, como si el otro fuera frágil y pudiera desmoronarse. Sweeney llevó sus manos al rostro de la pastelera, la acarició, besó sus mejillas frías y empapadas. Secó las lágrimas con sus abios y volvió a besarla. Poco a poco el beso se volvió más intenso, se convirtió en una batalla de lenguas. La temperatura de sus cuerpos comenzó a subir, a ella le temblaban las rodillas. Con un movimiento rápido, Sweeney tiró de las cintas de su vestido y deslizó el corset un poco hacia abajo. La empujo en el sofa y se dejó caer sobre ella, sintiendo el contacto de sus pechos a quemarropa. Siguió besándola y ella le abrió la camisa. Él pudo contemplar con la escasa luz los senos blancos y comenzó a bajar sus labios por el cuello de ella, que no pudo contener un gemido de placer.

A medida que iba bajando, el barbero deslizaba más el vestido y sacaba la ropa interior larga de ella. Pasó su lengua por el torso desnudo, por el vientre, por la cintura, besaba y mordisqueaba cada espacio de l apiel que se le ofrecía. Todo con ua extrema delicadeza. La respiración de la pastelera era muy agitada. Sweeney se puso de pie y le ayudó a ella a salir del vestido. Comenzó a masajear sus gluteos, la apricionó contra el sofa mientras él se iba sacando la ropa. La pastelera gemía entre sus brazos y aún con el pantalón puesto, él daba ligeras arcadas contra su pelvis, haciendo crecer su erección. Finalmente cuando el pantalón ya no podía contener más el miembro, dejó que la prenda cayera y penetro a la mujer en un movimiento rápido.

Eleanor sintió un flujo de calidez en su cadera, seguida de un ligero dolor. 15 años sin sexo hacen que parezca la primera vez. La mujer arqueo la espalda y con ese movimiento ambos cayeron al suelo. Eleanor sollozo fuermente, le lastimaba, pero no permitió que Sweeney saliera de ella. Lo apreto con sus piernas y profundizó la penetración, seguida de un grito que retumbó en la habitación. El barbero comenzó a embestirla, primero lentamente, con tacto, pero después se volvió más agresivo, más rápido. Sus cuerpos se llenaron de sudor, a cada embestida la mujer gritaba y sollozaba , primero de dolor, luego de placer. El barbero salió de ella para no llegar al climax aún. Ella le reprochó con un sonidito ronco, pero después lo comprendió. Se sento sobre él, sin introducir su miembro. El barbero pudo ver los senos de la pastelera en su máximo esplendor, desde abajo comenzó a masajear los pezones, pero ella lo detuvo y le atrapó las manos sobre su cabeza. Comenzó a besarlo, a lamer su cuello, su pecho y sus cicatrices de la prisión. Al llegar a la altura del ombligo dejó que sus pezones masajearan un poco el miembro erecto, pero no pudo resistir la tentación de ponerlo dentro de su boca.

Comenzó pasando la lengua de un lado a otro, masajeandolo con sus manos, mientras el hombre cerró los ojos y levantó el rostro. Coomenzó a tocarlo completamente, era lo que siempre había querido y lo tenía ahí. El barbero hacía sonidos roncos de satisfacción, pero ella aún no quería que terminara. Se levanto e introdujo el mienbro dentro de ella nuevamente. Comenzó a cabalgarlo, con movimientos pausados y desesperantes, luego más veloces. A cada vaivén el placer aumentaba comenzó a gritar de nuevo, a decir el nombre de su barbero una y otra vez. Él tomóel control, le dejó caer sobre e lalfombrado sin deshacer la penetración, quedó sobre ella y empezó a regir el ritmo. Su torso chocaba con el de ella produciendo un leve sonido, iba y venía con muchísima fuerza, casi con cierto deje de sadísmo. Ella gritaba, le clavaba las uñas en la espalda, le tiraba el cabello y en cierto momento se mordía los labios. El barbero atacó su cuello, mordía y pellizcaba la piel pálida de Eleanor, recorría el trayecto entre su cuello y sus gluteos, en dónde se detenía para clavar sus uñas. De cierta forma ambos disfrutaban el dolor que el otro podía causarle. Ella hizo un movimiento rápido y Sweeney quedó sentado con la espalda hacia el sillón. Ella sobre de él lo cabalgaba llendo y viniendo, chocando sus entrepiernas. El la tomó del cabello, recorrió su cuello y su pecho con la lengua, con mordidas una y otra vez. Le gustaba ecucharla decir su nombre, lo excitaba cada vez más. Siguió atacando con velocidad, una y otra vez, mordiendo, pellizcando, palmeando a la pastelera, hasta que ella dejó conar un grito más fuerte que todos los anteriores , un sonorísimo "¡AAAAHHHHH!" Tras el cual se desplomó contra él.

Ambos habían llegado, estaban exahustos y no sabían a ciencia cierta qué era lo que pasaría al día siguiente. Quedaron recostados sobre la alfombra, en el suelo. Con un movimiento pausado con su aún tembloroso brazo, Sweeney jaló la ropa que habían dejado caer y cubrió los dos cuerpos. Eleanor se recostó sobre el brazo del barbero sin poder decir una palabra.

Él se quedó dormido y ella lo contempló un minuto más con los ojos húmedos. Quería sber que esa no iba a ser la última noche que pasarían así. Así es cómo ella siempre había querido estar, entre sus brazos... pero si los soldados seguían su investigación y daban con ellos, los llevarían a la horca y arderían en el infierno., no podrían volveer a besarse.

La mujer derramó una lágrima y se convenció a si misma de que todo estaría bien. Antes de cerrar los ojos, besó la mejilla del hombre a su lado y susurró un temeroso:

"Te amo" en su oído, sin saber que él seguía en realidad despierto, escuchándola respirar, que era su nuevo sonido favorito.