Al día siguiente viajaron haciendo pequeñas pausas solamente para comer e hidratarse. No cruzaron muchas palabras, las justas y necesarias para dar indicaciones. Al caer la noche volvieron a buscar un lugar para acampar. Sakura y Shikamaru prepararon algo para comer y se sentaron al fuego mientras charlaban. Como siempre, Kakashi devoró lo suyo con rapidez y agradeciendo la comida se retiró a su carpa para leer y descansar, recordándoles a los dos que volverían a partir a primera hora. El ambiente tenso del viaje lo agotaba más de lo normal -Sólo nos queda un día de viaje -se consoló.
Apenas se estaba asomando el sol cuando el peli-gris salió de su carpa. Por lo visto, Shikamaru seguía dormido en la suya, pero no logró percibir el chakra de su ex-alumna. Extrañado, decidió dar una vuelta para ver dónde había ido. -De seguro volvió a ir por agua -pensaba. Luego de unos minutos logró hallarla y comenzó a acercarse sigilosamente, casi por instinto. Al llegar a la orilla de un río pudo divisar a la peli-rosa. Una ola de calor recorrió su cuerpo al comprobar que la joven se estaba dando un baño completamente desnuda. Era como un hermoso espejismo, como un ángel, como una diosa, era perfecta. Inconscientemente fue acercándose al agua, sin cuidar de ocultar su presencia, estaba hipnotizado.
Sakura sintió que alguien se acercaba y se dio vuelta rápidamente, ocultando sus pechos con los brazos -¡Kakashi! -gritó sorprendida al notar de quién se trataba.
La voz de la peli-rosa lo trajo de vuelta a la realidad y velozmente se repuso escondiendo sus emociones tras su rostro indiferente -Deberías ser un poco más cuidadosa, pudo ser otro el que te encontrara -le dijo con su voz calmada de siempre.
La joven aún lo miraba con su cara de asombro. No lograba decir nada. Los ojos de su ex-sensei estaban fijos en ella y esto la dejaba congelada. No entendía porqué se quedaba ahí parado, cualquiera se iría para darle su espacio. Comenzó a inquietarse y se abrazó con más fuerza, queriendo desaparecer de la vista del peli-gris.
Esta acción no pasó desapercibida para Kakashi -¿Crees necesario taparte? -le preguntó. ¿Por qué había dicho eso? Quería retirarse del lugar ¿O no quería? Estaba librando una lucha interna que no lo dejaba moverse. Su mente era un caos, aunque no lo expresara.
La pregunta del peli-gris la descolocó. -¿Qué pretende? -pensaba- ¿Quiere burlarse de mí? -su sorpresa e incomodidad se esfumaron dejando paso a su rabia. Ese hombre la sacaba de quicio, no podía entenderlo ¡Ya estaba! No sacaba nada actuando como una niña cohibida, ella ya era una mujer y se iba a comportar como una, no iba dejar que ese hombre la intimidara. Bajo sus brazos suavemente dejando su busto al descubierto con aire de seguridad. Cambio su expresión imitando el rostro inexpresivo de su ex-sensei, pero con ojos soberbios -Tienes razón -dijo finalmente- no tengo nada que ocultarte ya -su tono era claro y tenaz. Comenzó a caminar despacio a la orilla donde se encontraba él y sus cosas.
El cambio de actitud de la peli-rosa lo desconcertó, lo manifestaba en sus ojos, los cuales se veían intranquilos. Veía cómo la joven salía del agua, con su hermoso cuerpo al descubierto y sentía la necesidad de lanzarse hacia ella. Ya fuera, Sakura tomó la toalla que traía en su mochila y se envolvió, sin desviar la mirada de la suya. No podía pensar en qué decir, sólo podía poner su concentración en dominarse. Fue ella quien rompió el silencio -¿Para qué me estabas buscando?-.
Logrando recuperar su cordura volvió a controlar sus emociones y rápidamente habló -Ya nos vamos, apresúrate -sin esperar respuesta, dio media vuelta y desapareció. Saltaba veloz por las ramas, pensado en lo estúpido que había sido y lo fácil que fue para la peli-rosa dejarlo desarmado -Me lo he buscado -se decía. Al llegar al lugar donde acampaban, despertó a Shikamaru y le ordenó que se apresurara en recoger sus cosas, deseaba partir en seguida.
-¿Y Sakura? -preguntó al notar que la peli-rosa no estaba cerca.
-Se despertó antes que nosotros. Debe haber ido a dar una vuelta al río -respondió sin mirarlo.
Cuando la kunoichi apareció, se encontró con sus compañeros esperandola. Ya habían empacado todo, sólo faltaba lo de ella. Rápidamente se apresuró a guardar sus cosas y en tan sólo unos minutos estaba lista.
-Bien, vamos -ordenó Kakashi, después de comprobar que no dejaran nada atrás.
El sol se estaba escondiendo cuando llegaron a las puertas de Sunagakure. Fueron recibidos por ninjas de la arena que los escoltaron a las oficinas del Kazekage.
En el lugar estaba Gaara, sentado tras su escritorio, en su cara se notaba el cansancio. Seguro no descansaba correctamente hace días. De pie y apoyada en el escritorio estaba Temari, quien se ruborizo al ver entrar al chico Nara.
-Me alegro de que llegaran sin inconvenientes -los recibió el pelirrojo, con su rostro serio de siempre y su mirada serena ¿De verdad se alegraba?
-Gracias -respondió Kakashi- es un gusto volver a verlo Kazekage-sama -los tres le hicieron una pequeña reverencia.
-No hace falta tanta cordialidad -les dijo el ex-jinchuriki y se levantó del asiento para aproximarse hacia ellos y tenderles la mano. Su hermana lo imitó. -Es cierto que nos encontramos en una emergencia, pero antes de ponernos a trabajar deseo que se repongan del viaje y descansen. Hemos dispuesto de habitaciones para ustedes en mi casa. Lamento no poder acompañarlos en estos momentos, pero Temari los llevará-.
Los tres estaban algo pillados por la cálida recibida que les daba Gaara -No hace falta que se molesten recibiendonos en su hogar, podemos buscar un hostal -le dijo el peli-gris con tono despreocupado.
-No es ninguna molestia -contestó el Kazekage- ustedes son amigos-.
Por su tono, no había forma de rechazar el ofrecimiento. Aceptando y agradeciendo, se despidieron acordando de verse para la cena y hablar acerca de la misión. Siguieron a Temari quien les preguntaba cosas del viaje y por los demás amigos y conocidos de Konoha. Luego se acercó a la peli-rosa y la tomó por el brazo -Estoy mucho más tranquila ahora que estás aquí, Sakura -le dijo con un semblante lleno de preocupación- muchos de mis compañeros están en el hospital, los médicos estaban esperando tu llegada. Desde que salvaste a Kankuro, acá en Suna te tienen una gran estima -le confesó la rubia.
-Gracias, pero... ¿no sería mejor que partiera al hospital de inmediato? -preguntó Sakura preocupada.
-Mañana temprano podrás presentarte allá. También es importante que descanses para poder trabajar correctamente. A la noche, Gaara les entregará toda la información necesaria -la tranquilizó un poco la rubia.
-Daré todo mi esfuerzo para poder encontrar una cura y ayudar a los afectados, lo prometo -dijo sincera la médico y Temari le dedicó una sonrisa llena de gratitud.
Al llegar a la casa del Kazekage quedaron sorprendidos. No era una casa, era una mansión. Entraron por la puerta principal y fueron recibidos por sirvientes dispuestos a acatar órdenes. Temari les dijo que no necesitaban nada por el momento y estos se alejaron. La rubia les pidió que la siguieran y los guió por pasillos -Ésta es tu habitación, Shikamaru- le dijo con un leve rubor en sus mejillas.
-Gracias... -respondió el chico algo incómodo. Entró y dejo sus cosas en el suelo.
-Las de ustedes están por acá -los llamó Temari. La siguiente fue la habitación de Kakashi quien dio las gracias y se encerró inmediatamente -La tuya está más allá, cerca de la mía -siguieron andando. -Ponte cómoda y descansa, vendré a buscarte para la cena- le dijo la rubia mientras abría la puerta de la habitación.
Sakura le dio las gracias y entró al cuarto que dispusieron para ella, mientras Temari cerraba la puerta y la dejaba sola. Era un cuarto confortable. Dejó sus cosas dentro de un closet. -Desearía partir inmediatamente al hospital -pensaba a la vez que se estiraba en la cama, pero al estar recostada se dio cuenta que estaba completamente cansada. Suspiró y la imagen de su ex-sensei vino a su mente. Recordó lo sucedido esa mañana. Era muy frustrante no saber lo que pasaba por la cabeza de Kakashi. Él estaba ahí parado sin hacer nada más que mirarla, hubiera deseado que al menos se le acercara y la besara. Se ruborizo al imaginarlo. Lo cierto era que desde que estuvieron juntos, sólo ansiaba estar entre sus brazos. Su amiga tenía razón, debía hacer algo. -Debo actuar como hoy en el río, como una mujer segura -se dijo. En ese momento había creído ver en lo ojos del peli-gris una pequeña muestra de asombro, agitación o pasión, no sabía qué, pero tampoco sabía si se lo había inventado ella. Verdad o no, debía continuar de esa manera. -Lo haré entender que ya no soy una chiquilla indecisa -decidió finalmente.
Pasaron un par de horas cuando Temari llamó a su puerta. Sakura había logrado tomar una pequeña siesta. Fue a abrir aún somnolienta. -Sakura, la cena está lista -le dijo la rubia. La peli-rosa asintió y le dio las gracias por avisarle, luego le preguntó dónde se encontraba el baño para ir a asearse rápidamente. La otra señaló una puerta junto a la suya y le dijo que la esperaría en el comedor y después se alejó.
Cuando ya estaba lista, Sakura se encaminó por el pasillo y se topó con Kakashi que también venía saliendo de su cuarto. Sus miradas se encontraron y recordó lo que había estado pensando hace un rato atrás. -¿Me estabas esperando? -dijo con voz tranquila, pero con una pequeña muestra de picardía. A pesar de que su cuerpo y su rostro mostraban quietud, por dentro estaba completamente nerviosa, su corazón latía aceleradamente.
El peli-gris, extrañado por la actitud de su ex-alumna, la miraba sin cambiar su impenetrable semblante serio. No podía entender a la peli-rosa. -¿A qué juega? -se preguntaba. Podría ignorarla y alejarse, pero su cuerpo comenzó a avanzar hacia ella. No podía evitar sentirse molesto. Primero le decía que no podía volver a ocurrir nada entre ellos y luego le hablaba de esa manera... ¿Traviesa? ¿Coqueta? No lo sabía con exactitud, pero sí sabía que algo quería lograr con eso. Quizás sólo quería que las cosas fueran como antes, pero Sakura era lo suficientemente inteligente para entender que eso no podría pasar, ya nada sería como antes. Cuando estuvo muy cerca de ella, rozando sus frentes, la peli-rosa dio un paso hacia atrás, pero se topó con la pared, entonces Kakashi la aprisiono contra ésta posando sus manos a cada costado, con su ojos negros y penetrantes en los de la joven -¿Qué es lo que quieres? -le pregunto con una fría voz.
Sakura se estremeció. Sentía que toda la seguridad que había logrado se le escapaba del cuerpo. No sabía cómo actuar ¿Qué era lo que quería? Abrio la boca, pero de ella no salía ni una palabra. Bajo su mirada para escapar de los profundos ojos de su ex-sensei y exhaló buscando poder calmarse. Reuniendo valor, volvió a levantar la vista, buscando la de él -Quiero todo de ti -logró decir finalmente.
Las palabras de la joven fueron como un chispazo que encendió su cuerpo y su ser. No pensó en nada, simplemente bajo su máscara de forma fugaz y juntó sus labios con los de Sakura, besándola de manera violenta y apasionada.
La peli-rosa lo imitó y entrelazó los brazos por el cuello de su ex-sensei. Él, con una mano, la tomó por la cintura para apegar su cuerpo al de ella. Se frotaban ferozmente, sin dejar de besarse. Cuando se separaron para tomar aire, él posó la mano que estaba en la pared, en la mejilla de Sakura, mientras no quitaba la vista de sus ojos. Ambos respiraban agitadamente y se miraban, no eran necesarias las palabras. Iban por un segundo beso, cuando escucharon que alguien se acercaba. Rápidamente se separaron y por el pasillo apareció uno de los sirvientes, quien al notarlos los saludó con un gesto de cabeza y se alejó.
Kakashi volvió a mirar a su ex-alumna, pero sin decir nada se fue tras el hombre para dirigirse a cenar. Su mente era un caos y necesitaba ordenar sus pensamientos. Sakura se quedó un rato más en el lugar, esperando que su cuerpo y sus sentidos volvieran a la normalidad -Espero que él haya entendido que no deseo que esto se acabe -pensó y también se dirigió al comedor.
Ya en la cena, sentados a la mesa, se encontraban los tres ninjas de Konoha junto con los tres hermanos del Desierto. A medida que transcurría la velada, la conversación giró sobre temas como el viaje, asuntos de la aldea, y demases. Kakashi y Sakura cruzaban miradas continuamente, pero sigilosas. Estaban sentados frente a frente. El peli-gris, más tranquilo, sentía como la alegría crecía en su interior. La única forma de entender lo que había sucedido en el pasillo era que su ex-alumna había cambiado de opinión con respecto a ellos, había decidido arriesgarse y entregarse a él. Por su parte, Sakura sentía algo parecido. Por fin podía alegrarse por que había pasado la otra noche con su ex-sensei, y lo que acababa de suceder minutos antes. Animada con esos recuerdos decidió seguir comportándose de forma traviesa y sin darle muchas vueltas, movió su pie y recorrió la pierna de Kakashi de abajo hacía arriba.
Kakashi se tensó al sentir el sutil roce en su pierna. Sin perder su compostura, miró a Sakura, pero ésta estaba conversando con Temari como si nada. Una pequeña sonrisa, que nadie podía ver por su máscara, se asomo en sus labios, ella ciertamente estaba jugando con él, pero eso ya no le molestaba, le estaba tomando el gusto a la nueva actitud de su ex-alumna.
La cena terminó tranquilamente y el Kazekage decidió que era hora de que hablarán sobre la misión. Le entregó un informe a Sakura donde estaba toda la información recogida con respecto al misterioso veneno y sus consecuencias, ella se puso a examinarlo. Gaara tenía otra carpeta donde se encontraba todo lo relacionado con el pergamino robado, se las ofreció a Kakashi y Shikamaru para que le echaran un vistazo y comenzó a explicarles la situación.
Luego de unos minutos, Sakura pidió permiso para retirarse y poder estudiar el caso con más calma. El pelirrojo no puso objeción y la joven se fue rápidamente a su cuarto dejando a los demás pensando el posible paradero del pergamino. Estuvo largo rato analizando exámenes, resultados, fotografías, etc, mientras anotaba cosas en ellos. Finalmente ya tenía una idea por dónde empezar a trabajar la mañana siguiente y decidió ir a darse una ducha para luego descansar. Se puso su pijama en el baño, el cual consistía en un pequeño short y una polera de tiritas, y se devolvió a la pieza. Entró, cerró la puerta y prendió la luz de la habitación, pero sintió algo raro ¡Había alguien más en la pieza! Se volvió sobre sus talones para ver quién estaba ahí, pero no pudo alcanzar a ver nada pues la luz se apagó, dejándola sumida en la oscuridad.
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