Una risa se escuchó en la habitación ahora casi vacía.

Aquel muchacho que trataba de proteger a los suyos se levantaba, su mirada se volvía vacía y con un leve destello rojizo.

—¿Cual es su deseo?— preguntó sereno el joven a Kisuke.

—Quiero que destruyas a Yhwach de una vez por todas.

Ante la orden Homurrath asintió, sin necesidad de pronunciar palabra alguna invocó a los cientos de pétalos.
—Busca— ordenó.

Los pétalos azules cruzaron la mansión, Miyamoto los seguía rápidamente y en medio del silencio.
Cuando salieron se detuvo.

—Los demás van a estorbar.— dijo al notar que algunos shinigamis se acercaban dispuestos a atacar.

—Creo que puedes encargarte de todo Miyamoto-kun.

—Como ordene.
Haciendo un leve movimiento de manos los pétalos se multiplicaron, Hommurath saltó a ellos y de inmediato un lobo gigante se formó. Lanzó un aullido como advertencia antes de hacer que cientos de pilares comenzasen a caer.

—Kurosaki Ichigo, Kuchiki Rukia, salgan o este lugar va a ser destrozado.

Su voz resonó por todo el Goitei, los capitanes rápidamente se alistaron para la batalla contra su enemigo.

—¿Miyamoto?— murmuró Shunsui al verlo dentro de la bestia, su sorpresa creció al sentir a su compañero a su lado y dando ordenes.
Apretó su katana ante los recuerdos.

—Capitán, ¿Qué sucede?— le preguntó su teniente.

—Nanao-chan, creo que esto va a ser muy peligroso.

—¿Cree que debamos liberarlo de nuevo?

Él la miro con una leve sonrisa. Tenia en claro que Aizen no se dejaría atrapar de nuevo y seguramente los utilizaría.
—Espero que no. Sin embargo, hay un favor que debo pedirte Nanao-chan...

El tiempo pasaba, y los dos aludidos no aparecían ante el joven, este al igual que su amo comenzaban a impacientarse.

Los capitanes le daban algunos problemas a la bestia pero, rápidamente eran atacados por los pilares, haciendo casi imposible tocar al lobo. —Pasaré a la segunda fase— dijo Homurrath a Kisuke, quien asintió —¡Kyoka, Kaoru!

Ambos espíritus se materializaron al instante, su reiatsu era visible y este tenia un tono negro.
—¡Borrad sus memorias!— ordenó. Los espíritus asintieron antes de marcharse con shumpo.

Algunos shinigamis se detuvieron ante esas palabras, otros en cambio atacaron con mayor fuerza.

—¿Qué será?— preguntó Hitsugaya mientras retrocedía. —Algo no me gusta.

Su teniente señaló a la distancia —Creo que eso— respondió.

Byakuya se acercaba veloz, al igual que los espíritus su reiatsu adquirió un tono negro y la mirada parecía no reconocerlos. —Bankai.

Uno a uno los capitanes, tenientes y oficiales comenzaron a caer en la ilusión y los falsos recuerdos, pronto el ejercito del viajero creció y con ello la búsqueda del shinigami sustituto y la capitana de la décimo tercera sede comenzó a ser furtiva.

—Co-como fue eso...— gruñó Matsumoto al esconderse dentro de su escuadrón.

Fue cuestión de minutos antes de perder a su capitán y a varios de sus amigos, ni de broma podría hacerles frente sin morir.
Redujo su energía mientras recuperaba el aliento, debía existir una alternativa para derrotarlo. Los pasos afuera de su escondite comenzaron, con cada segundo se acercaban, su pulso se acelero.

De pronto sintió un par de manos sujetarla para jalarle hacía atrás.
—Me alegra que sigas bien Matsumoto-san.— dijo el comandante antes de soltarla.

La mujer miró a su alrededor, era como si estuviese bajo el agua, sin embargo no se sentía como tal.
—¿Que es esto?

—Mi bankai, mientras exista alguna sombra podremos estar dentro.

—Comandante, ¿Qué demonios es él?

Shunsui se encogió de hombros —Parece ser un shinigami común, solo que tiene más zampakutos. Aunque lo importante es hacer tiempo, debemos distraer a todos lo necesario para que lleguen los refuerzos.

—Muy bien pero, ¿Que clase de refuerzos? Solo nos quedan menos de veinte integrantes y no creo que puedan contra él.

—Nunca dije que eran de nuestro mundo— respondió antes de soltar un suspiro —Ayer me encontré con uno de los protegidos de nuestro oponente, y al parecer tenia en su poder un collar bastante peculiar, Nanao-chan fue a protegerlos.

Rangiku asintió —Bien, puedo distraerlos con mi shikai si usted lo hace explotar con hado. No hace mucho daño pero, nos permitirá escapar.

—Creo que Grimmjow-kun esta cerca de la puerta norte, vino al escuchar tanto alboroto e Ichigo-san esta junto a Renji-kun.


Los rugidos se escuchaban por varios distritos, los shinigamis en esas áreas regresaron al Goitei, algunos alumnos se atrevían a ir para proteger al que sería su salida del Rungokai.

Mientras tanto los tres pequeños retrocedían dentro de la vivienda.
—¿Donde están esos dos?— cuestionó el capitán Iba.

—N-no se a que se refiere señor— respondió Shizuku.

El hombre golpeó la pared.

—¡Ustedes los ocultan! ¡Este lugar apesta a su energía!

Jin apretó el collar, no le fallaría a quien se lo entregó y tampoco a su nuevo amigo.
—¡Bakudo 9: Horin!

La energía naranja apresó al capitán pero, no duraría mucho.
—Maldición...— murmuro Nanao mientras luchaba por mantener el kido —¡¿Qué esperan? Solo ustedes pueden ir por refuerzos!

Homura tomó la mano de su hermano y amigo, y los llevó a lo más recóndito de la vivienda. No debían detenerse, aunque aquella shinigami estuviese en peligro.

—J-jin.. ahora... no hay... tiempo— dijo Homura.

Su compañero asintió se colocó el collar, con suavidad buscó un pequeño botón y lo apretó. De inmediato frente a ellos un pequeño portal se abrió hacia un largo pasillo iluminado por lamparas y de blancas paredes.
No dudaron en cruzar el escuchar como la pelea empeoraba.

—Vamos— dijo el pequeño de cabello negro para encabezar la búsqueda.

El portal se cerró cuando se alejaron un par de metros aliviándoles temporalmente, sin embargo los pasillos parecían eternos, hasta que se encontraron con una figura alta y de cabello negro.

—¿Porque están aquí? Han acabado las visitas y esta es área restringida.— cuestiono serio.

Jin se quitó el collar —¡El señor Miyamoto esta en peligro!

—¿Quién te dio esto?— menciono más serio al tomarlo.

—Era alguien tan pálido como usted y con unos ojos rojizos.

El antiguo espada soltó un suspiro —Iskander. Si él lo hizo, significa que Aizen-sama no fue tan astuto para verlo.— sus ojos se posaron sobre los menores —¿Saben usar shumpo o sonido?

Cuando ellos negaron se agachó.
—Uno suba a mis hombros, los otros dos irán en mis brazos.— ellos obedecieron, Shizuku y Jin decidieron que Homura fuese en los hombros del guardia —Deben sujetarse con fuerza.

Utilizando el sonido llegó en segundos a la sala central de la división catorce.

—Ulquiorra ¿Acaso eres niñero?— preguntó divertido Stark quien vigilaba las cámaras.

El aludido lo fulminó con la mirada.
—Enciende la alerta Roja.— respondió antes de bajar a los niños —E inicia el escaneo.

—¡A la orden capitán!

Stark rápidamente tecleaba mientras un leve sonido inundaba el lugar, varios pasos se hicieron presentes.
—¡Demonios!— masculló un Ichigo de cabello largo y de color negro con luces azules al entrar junto a Bazz B.

—Sabía que el capitán iba a meter la pata al ser tan parecido.— mencionó el Quincy al recibir una pequeña bolsa con dinero de su compañero.

—Dejen eso de lado, debemos ir por ellos antes de que Homurrath taicho entre en el modo destructivo.— dijo Stark serio —Llamen a alguien para que cuide a estos pequeños, aun parecen algo asustados.

—¡Nadie esta asustado!— reclamó la pequeña rubia.

Ichigo se acercó a ellos —Se me hacen conocidos... quizá mi capitán los vio en otro viaje y trajo algo de recuerdo, pollo te toca cuidarlos.

—¡¿Porque yo?!

—Es el turno del tercer oficial de ir— respondió Ulquiorra, a lo que Bazz chasqueo la lengua.

Sin más remedio se acercó a los niños —Vamos, que estas discusiones se acaloran fácilmente y estoy en desventaja aquí.

—¡Señor pálido!— dijo Jin para llamar la atención de Ulquiorra —¿Que le pasaría a al señor Miyamoto de seguir así?

Stark abrió un archivo rápidamente en la pantalla principal antes de permitir a Ulquiorra explicarlo.
—Nuestro capitán posee varias katanas, cada una se encuentra posicionada en un nivel. En la cúspide esta Iskander, cuando algo amenaza con tratar se someterlo él libera la oscuridad que se ha absorbido en los niveles anteriores, transformando a Miyamoto-sama en un vasto lorde de elite y todo termina para el mundo donde esté.

Jin se quedo en silencio, mientras que los hermanos compartieron una mirada de temor, sin decir más se acercaron al Quincy y se marcharon.
—Ulquiorra, tan sincero como siempre— dijo Ichigo antes de sonreír ligeramente —Pero fuiste más suave que otras veces, te felicito.

—Chicos, esto no va bien para quien hizo esto. Juushiro-dono e Ichimaru-san vienen en camino y no están nada contentos.— mencionó el teniente al recibir la notificación de su llegada.

Un suspiro se escuchó de parte del oficial pelinegro. Seguramente ellos se llevarían las mejores batallas por proteger a sus seres queridos.

—¿A quien más propones Kurosaki? Ya tenemos a dos, mínimo se necesitan siete personas para hacerle frente.— comentó el hollow par sacarlo de sus pensamientos.

—Estaba pensando, ¿Porque no utilizar las reliquias? Aquellos niños... Ya los recuerdo, el capitán dijo que entrenó a otras versiones de ellos y que están encerrados en algunas.

—Cierto, dijo que su poder era bueno pero, que ese mundo no era rescatable sin destruirlo en el proceso. Los dejo, tengo que ir por las drogas con Aporro y Kurotsuchi, decidan quien más.— menciono Stark antes de marcharse.

Ichigo se acercó al panel de control y comenzó a teclear. —Cuatro y contando, ¿Vas a venir?

—No lo sé, hoy iba a pasar por Sora e ir a comer temprano.

—Sora podría quedarse a jugar con Mitsuki y Kenshin, Byakuya los cuida hoy.

—Aun debo llamar a Inoue.

—¿Y que esperas?— dijo Ichigo algo divertido —Aunque también ella puede venir.

—No dejaré que ustedes dos vuelvan a competir en una misión. Y menos con Miyamoto-sama en modo destructivo.

—Sigo diciendo que te ves tan distinto al preocuparte por ella. Aun recuerdo tus días de cuarto espada y como odiabas casi a muerte los sentimientos.

Un leve sonrojo apareció en las mejillas del espada. —Soy su pareja, es normal que me preocupe por alguien que me importa.

—Claro— el Kurosaki rodó los ojos antes de seguir tecleando —Y si llamo a Rukia ¿Dejarías ir a Inoue a competir conmigo? Sería un dos contra dos.

—Bien, lo haré. Solo porque ya tengo a alguien para dominarte enseguida.— respondió. Ulquiorra se quedó en silencio un par de minutos, mientras observaba a su compañero terminar de hacer el análisis.

Tantas cosas habían cambiado en algunos años, ahora ellos eran los tutores de los mejores alumnos del Rungokai, aquellos que algún día los sustituirían. Sin negar que había entendido la complejidad de los sentimientos, adoptando algunos en el proceso.

Tomó su celular y marcó el numero de su novia, el desfase de tiempo aún jugaba en su contra.
—Ulquiorra, escuché que hay alerta roja y que van dos capitanes ¿Están bien ellos?

El espada miró la pantalla, todavía quedaban tres pisos de los siete intactos.
—Sí, aun no llega al límite. Inoue ¿Quieres venir y hacer una competencia?

Tuvo que despegar un poco su oído del celular al escuchar un grito de emoción.

—Tomaré eso como un sí, iré por Sora a dejarlo con el capitán Kuchiki, solo espero que lo entienda.

—Vamos Ulquiorra, él te admira y puedo casi jurar que se ha leído todos los libros sobre hollow que hay en la biblioteca.

—Inoue, te estas perdiendo del tema, quiero que vengas a la división lo más pronto.

—Como ordene tercer oficial Ulqui-san.

Ulquiorra cortó la llamada y miró a su compañero de rango quien sonreía satisfecho.

—Tu turno, quiero verla cuando este de regreso o lo pagaras caro— dijo antes de marcharse.