Nunca le habían gustado los hospitales. Le parecían fríos y odiaba el ambiente silencioso y esterilizado que lo volvía todo tan antinatural. Sobre todo los odiaba porque la mayoría de recuerdos que tenía acerca de hospitales eran dolorosos para ella.
Nanoha suspiró y tuvo que estirarse en el sillón donde se encontraba, no sabía cuantas horas llevaba ahí sentada pero su cuerpo empezaba a notar las consecuencias de la mala postura. Su espalda crujió como protesta y ella volvió a colocarse en la misma posición que tenía antes, se inclinó y alargó el brazo hasta coger de nuevo la mano que no estaba vendada y que descansaba sobre la cama, con sumo cuidado, procurando no molestarla.
Pensaba quedarse ahí hasta que recobrara la conciencia, tal y como hacía siempre, tal y como Fate hacía con ella. Cuando una de las dos resultaba herida la otra se preocupaba, era algo inevitable, era algo natural. Y ahora le tocaba a ella preocuparse y esperar a que su compañera abriera los ojos y la volviera a mirar con esas pupilas carmesíes que tanto lograban hipnotizarla.
Y como las echaba de menos.
#07 LÍMITE
Tragó saliva. Le angustiaba verla en la cama, vendada y con el gotero administrándole suero directamente intravenoso. Según Shamal lo único que tenía era aquella herida en el brazo, la operación había ido bien pero Fate todavía estaba demasiado agotada físicamente como para despertarse, quizá pasarían unas horas más hasta que pudiera ver de nuevo sus ojos...
Bostezó.
Era bien entrada la noche y se había quedado sola ahí después de que sus amigas intentaran persuadirla de que se retirara a descansar pero, como siempre ocurría, desistieron al ver su determinación al quedarse con ella. Hayate le había dicho que era tan obstinada como la enforcer y había salido resoplando de ahí mientras murmuraba alguna cosa que no logró entender. Ahora que recordaba esa frase, Nanoha no pudo evitar soltar una risilla.
- Hayate-chan se equivoca.- Murmuró, inclinándose hasta besar ligeramente la frente de su amiga.- Fate-chan es más obstinada que yo, si no lo fuera no estaría inconsciente en estos momentos.
Hizo una mueca y la sonrisa desapareció de sus labios. Así era, Fate siempre se preocupaba demasiado por los demás y no le importaba el peligro que ella misma pudiera correr. Eso era una de las cosas que más quería de ella y sin embargo también era una de las cosas que más detestaba, ¿acaso no se daba cuenta de que si sufría algún daño, ella se preocuparía y entristecería? Tal y como pasaba ahora.
Recostó su cabeza al lado de la de ella, disfrutando de su rostro sereno al dormir. Le apartó un mechón y deslizó sus dedos por la mejilla, evitando la pequeña gasa que cubría una de sus heridas. Sonrió con un gesto torcido, empezaba a estar harta de aquellas situaciones que se repetían una y otra vez como un círculo vicioso. Una se ponía en peligro y sufría algún daño, entonces la otra se quedaba a su lado durante la recuperación sólo para ponerse luego ella en peligro... Pero Nanoha sabía que las dos querían demasiado su trabajo como para no hacerlo sólo por el simple temor de salir heridas.
En el fondo las dos eran igual de cabezotas.
Nanoha se sorprendió al verse a oscuras. No sabía qué había ocurrido pero las sombras la envolvían creando una angustiosa sensación de vacío, incluso parecía que flotaba en medio del espacio. Con sorpresa se dio cuenta de que sus pies estaban firmemente puestos en el suelo, al menos ahora sabía que estaba de pie.
Empezó a caminar, no porque quisiera sino porque sus pies se movieron. Poco a poco sus ojos se iban acostumbrando a la oscuridad, o tal vez era que cada vez había más luz... Seguía sin ver casi nada pero logró distinguir alguna forma a su lado, debía ir con cuidado o tropezaría con la cama o el gotero de Fate, necesitaba acercarse a la pared para poder tantear el camino, pero sus pies seguían caminando por su cuenta.
De repente el camino se iluminó aun más y descubrió que estaba llegando al final de un túnel o cueva, ¿qué se suponía que había pasado? ¿Dónde estaba? Sus pies siguieron caminando solos y a lo lejos pudo distinguir la figura de alguien recortada sobre la luz del exterior.
Se paró justo en la salida. El paisaje delante suyo estaba completamente cubierto con una capa de nieve, tan blanca que logró cegarla por un momento. Sintió como la llamaban, aunque en realidad no había oído sonido alguno. Se giró para ver a Vita un poco más lejos de ella, con Graf Eisen encima del hombro y sonriendo con suficiencia. Nanoha miró hacia arriba buscando el cielo y pudo ver unos carámbanos de hielo colgando amenazadoramente sobre su cabeza... Devolviéndole el reflejo de una niña de doce años.
Y entonces al fin lo entendió. Ese lugar lleno de ruinas en la nieve, esa época dónde aun era una niña, esa sensación de estar viviéndolo todo como un espectador... Estaba reviviendo su peor pesadilla. Y no podía hacer nada para despertar.
Se giró de nuevo para ver a Vita, la chica le decía algo pero no oía absolutamente nada. La vio sonreír y luego decir algo más antes de soltar una carcajada. No le hacía falta escucharla para saber cuáles eran sus palabras: estaba orgullosa por haber acabado la misión antes de tiempo y se quejaba porque había resultado demasiado fácil para su gusto.
Sabía qué pasaría a continuación. Quería salir de ahí, recobrar el control de su cuerpo para poder gritarle a Vita que se alejase y poder prepararse para disparar un Starlight Braker al enemigo que todavía no veía.
Sin embargo como era de esperarse no pudo hacer nada más que ver los acontecimientos como si fuera una película.
Nanoha sonrió a Vita mientras le reprochaba que fuera tan temeraria. La misión había sido fácil en cierto modo, pero había resultado dura y ahora su cuerpo empezaba a notar el cansancio de la batalla. Caminó unos pasos mientras estiraba los músculos de sus hombros que notaba agarrotados. Se apartó el pelo de la cara, el viento soplaba fuertemente en aquel lugar y levantaba pequeños remolinos de nieve a su alrededor. Vita se paró a su lado mientras comunicaba a la base que habían terminado.
La miró de reojo con una sonrisa y entonces fue cuando lo vio. Algo brillaba encima de la nieve, como si un vidrio transparente se acercara a ellos a toda velocidad.
- ¡Vita-chan!
Ya no sabía si era el recuerdo del grito que había dado en aquel momento, o el que ella misma había dado ahora como espectadora.
Apartó a su compañera de un empujón y alargó el brazo creando una barrera segundos antes de recibir el impacto. Algo chocó con ferocidad contra su escudo y la hizo tambalearse mientras notaba como el brazo le dolía como si fuera a rasgarse. Hubo un pequeño fulgor y de la nada apareció una especie de robot con dos cuchillas, una de las cuales se preparaba para atestar un segundo golpe.
Nanoha se apartó de un salto, las alas del Flash Move aparecieron en sus pies mientras retrocedía algunos metros. Vio de reojo como Vita se incorporaba en el suelo, su gorro había salido volando y se mantenía con una mano en la cabeza, aturdida aun por la situación. El robot sin embargo decidió que ella no era su objetivo y se dispuso a volver a atacar a la castaña, quien agarró a Raising Heart con ambas manos y apuntó al enemigo con determinación. Sus labios se separaron para gritar el nombre de su ataque y su energía mágica empezó a concentrarse en la punta de la vara.
De repente su cara se crispó en una mueca de dolor. De sus manos salieron varias gotas de sangre mientras trastrabillaba y perdía el equilibrio. La bola de energía sólo logró rozar al robot, sin evitar que se detuviera y le atacara sin preámbulos. Raising Heart fue más rápido que Nanoha y alzó una barrera protectora que logró evitar un golpe certero, sin embargo la fuerza del impacto provocó que la chica saliera volando unos cuantos metros, antes de caer en la fría nieve como un peso muerto y rodar por ella hasta detenerse.
Jadeó mientras intentaba incorporarse, tenía el brazo ensangrentado y le dolía cada movimiento. Tosió y la blancura de la nieve se vio manchada por su sangre. El enemigo estaba acercándose de nuevo. Agarró la vara a duras penas e intentó alzarla, ese simple movimiento le hizo soltar un quejido. Dolía. Dolía demasiado. Vio al robot pararse justo en frente suyo y de fondo pudo ver la expresión de horror en el rostro de Vita.
Lo siguiente lo recordaba de manera difusa. El robot destrozado, los brazos de su amiga rodeándola, la voz que la llamaba desesperadamente... Recordaba a Vita con lágrimas en los ojos volteando para ver a quien acababa de aparecer detrás suyo, hubo gritos que no lograba escuchar y entonces la vio.
Fate-chan se abalanzó contra ella, cayendo al suelo de rodillas y cogiéndole la cara con ambas manos. Nanoha tenía los ojos medio cerrados, a punto de caer de nuevo en la inconsciencia, sin embargo no quería dejar de ver aquellos ojos rojizos que se anegaban de lágrimas mientras le decían algo.
Abrió los ojos de golpe.
Su respiración era pesada debida a la impresión que le había causado aquel recuerdo. ¿Por qué soñaba con eso ahora? No tenía sentido. No tenía sentido acordarse de un hecho que pasó hace años y que además no le era nada agradable. La mirada angustiada de Fate se había grabado tan nítida en sus memorias que aun ahora podía verla claramente con total exactitud. Esa mueca de preocupación, ese dolor en su mirada por verla herida, esos ojos llorosos, aquel labio que temblaba mientras decía algo... algo que nunca llegó a escuchar pero que en el fondo sabía que era.
Notó como le apretaban la mano. Se dio cuenta de que estaba recostada en la cama del hospital al tiempo que alzaba la cabeza para ver a la persona a quien pertenecía aquella mano que aferraba la suya. La enforcer la miraba con una sonrisa calmada en la cara, con sus ojos borgoñas entrecerrados a causa del cansancio.
- Buenos días.- Susurró y Nanoha se incorporó de golpe abriendo la boca para responder al saludo. Pero sólo le salió un jadeo sordo seguido de una serie de hipidos.- ¿Nanoha...?
Fate la vio cubrirse la boca con las manos, limpiándose las lágrimas en un vano intento por dejar de llorar. La castaña tragó saliva sintiéndose estúpida por llorar de esa forma. Tenía tantas cosas que decirle, cosas como que le alegraba que estuviera bien, que era una temeraria y merecía una reprimenda... Que la quería... Tantas cosas, que le parecía una pérdida de tiempo llorar.
Soltó un respingo al notar algo rozando su mejilla, Fate se había incorporado y la miraba con preocupación. La rubia le sonrió y volvió a acariciar su mejilla con suavidad, con aquella mano llena de vendajes que sólo logró hacerla llorar más. Nanoha se derrumbó sobre su regazo y agarró las sabanas mientras intentaba controlar el llanto. El sueño le había afectado más de lo que pensaba... Y estaba tan contenta de que Fate hubiera recobrado el conocimiento...
Poco a poco logró dejar de llorar, mientras la mano de su amiga le acariciaba el pelo con cuidado, repitiendo el gesto una y otra vez, confortándola sin necesidad de palabras.
- Que tonta... –Dijo al fin, alzando la cabeza para limpiarse las lágrimas con el dorso de la mano.- Debería ser yo quien te confortara, tú eres la enferma.
- Nanoha...
Se quedó con las palabras en la boca al verla tan cerca. La castaña se había acercado a ella y la miraba fijamente a escasos centímetros de su cara, y Fate se encontró sonrojándose y tragando saliva al ver aquellos ojos azules más brillantes que nunca, fijos en los suyos y transmitiéndole miles de sentimientos. Nanoha cerró los ojos y soltó un suspiro que hizo estremecer a Fate cuando lo sintió en su piel.
- Me alegra tanto que estés bien... – Susurró, aferrándose al pijama de su amiga.- Tanto...
Agachó la cabeza apoyando la frente en su pecho. Podía escuchar los latidos de su corazón y eso le hizo soltar un nuevo suspiro de alivio.
- Lo siento. –Murmuró Fate, frunciendo el ceño.- Te he preocupado tanto... Lo siento.
- Tú hiciste lo mismo.
- ¿Eh?
Nanoha alzó de nuevo la cabeza y sonrió a la vez que apartaba un mechón despeinado de aquel largo cabello rubio.
- Cuando me hirieron a mí.- Se explicó.- Lo primero que vi al despertar fueron los ojos de Fate-chan... Y pronto empezaste a llorar mientras dabas gracias porque estuviera bien.
Fate apartó la mirada. El recuerdo no era agradable, prefería mil veces estar ella en aquella cama, herida, antes que ver a Nanoha de nuevo en aquel estado.
- Lo de Nanoha fue peor.- Dijo casi en un susurro.- Me preocupé mucho...
- Ahora sé exactamente lo mucho que te preocupas por mi.- Los ojos carmesíes volvieron a encontrarse con los azules, que sonrieron con cierta tristeza.- Porque yo me preocupo exactamente lo mismo por ti.
Se quedaron mirando fijamente por lo que parecieron horas hasta que finalmente fue la castaña quien rompió el contacto antes de empezar a soltar una risilla.
- ¿De qué te ríes? –Cuestionó la rubia.
- Estaba pensando que eres un caso perdido.- Fate alzó una ceja y ella rió de nuevo.- De toda la gente, deberías ser una de las que mejor hubiera aprendido la lección cuando sufrí el accidente. Siempre estabas a mi lado y te lo hice pasar bastante mal con mi recuperación.- Ella fue a protestar pero Nanoha simplemente le puso un dedo en los labios, silenciándola y frunciendo el ceño.- Sabes qué ocurre cuando llegamos al límite, sabes que no es bueno sobre esforzarse, sabes que me preocuparé por ti si sufres algún daño y sabes en qué se basan mis enseñanzas. Pero sigues siendo igual de temeraria que siempre. Dime... ¿de qué me sirve enseñar a mis alumnos que no deben exigirse demasiado, si la persona que más quiero que aprenda esa lección no me hace caso?
Fate se quedó en silencio y finalmente sonrió de medio lado, tenía razón, sabía todo eso y sin embargo no podía evitar esforzarse al máximo, aunque las consecuencias fueran esas.
- Pero Nanoha hace lo mismo.- Observó.- No esperes que los alumnos hagamos caso si la maestra no se aplica su propia lección.
Ella soltó una de sus características carcajadas y dio un golpecito a la nariz de Fate mientras murmuraba "Touché". Tenía que admitir que en eso la había pillado, como había pensado momentos antes, las dos eran igual de obstinadas. Quizá Hayate tendría razón al final.
Nanoha se recostó en la cama y alargó el brazo para instar a Fate a ponerse a su lado, cosa a la que accedió rápidamente. Usando el brazo de su amiga como almohada, la rubia se acurrucó contra su pecho y suspiró con cansancio, cerrando los ojos dispuesta a descansar.
- ¿...Fate-chan?.- Preguntó la instructora al cabo de unos minutos, recibiendo un murmuro como respuesta.- ¿Porqué seguimos esforzándonos hasta el límite, aun a sabiendas de que saldremos lastimadas y preocuparemos a quienes nos quieren?
- Porque somos unas cabezotas
- Eso pensaba.
To be continued...
Notitas varias:
Veis? He sido buena y no he tardado mucho en actualizar XD Aquí tenéis la segunda parte y he de comentar que aun queda una tercera donde se explicará un poco mejor todo... o algo así XD Pero en fin. Al parecer no os ha gustado que pusiera a Fate en peligro porque he recibido pocos comentarios, es igual, es simplemente que me gusta saber qué os parece y bueno, si hay algún fallo siempre va bien que te lo digan. O eso creo, claro.
En cuanto al cap, poco que decir. Quizá no pintaba nada el sueño de Nanoha ahí, no sé, pero me apetecía explicar(inventar) su accidente y Ah! Por si no os habéis dado cuenta la frase que dice Nanoha... "sé exactamente lo mucho que te preocupas por mi" Lo dice ella realmente en StrikerS en el capitulo 20 (min 19 XD) y por la cara que ponen las dos a mi parecer esa es la continuación de la frase, Nanoha se preocupa exactamente lo mismo por ella. (Comentar también que la frase final me ha comido la cabeza, estaba por poner 'Porque somos Kannazuki no miko' WTF? XD)
Ah, se me olvidaba. Lo dije en el primer cap pero recuerdo que este fic responde a una tabla de vicios de una comunidad de livejournal (link en mi profile) y de ahí que los títulos estén fijados ya de antemano, así que si todo sale bien habrán 30 (...uff, espero que aguantéis porque además la cosa parece lenta xD) También decir que según tengo entendido el conjuro de Arukas, Krutas, Eygias lo utiliza Fate para concentrar su poder (igual que Nanoha y el Magical Lyrical)
PD.- Joder, que notitas más largas...U
