¡Noe al habla! Vengo a desearles un feliz año nuevo, que el 2015 les traiga felicidad y al 2014...bueno, déjenlo en pedazos (?)
Y como un regalo para que comiencen con toda la alegría este año~ Les traigo actualización /o/
Decidí que lo mejor era publicarlo en dos partes...se me hacía muy largo publicarlo entero (para lo que estoy acostumbrada a escribir normalmente)
Ademas, me divertiré un momento por como los dejaré (?)
Como siempre, agradezco a mi hermosa Beta Reader Adry-chan -corazón gay- (?) Que con los comentarios que hace de mi FanFic, ademas de ayudarme, ¡Me pone contenta! y no se imaginan cuanto :'D
También gracias por leerme, en serio se los agradezco de todo corazón~
Bueno, basta de sentimentalismo.
Sin más preámbulo les dejo el capitulo 7, espero que les guste~
Noiz se encontraba frente al estilista, acorralado entre sus brazos. No podía escapar de aquella situación. El japonés se encontraba viéndolo fijamente, eso hizo que el menor comenzara a sentirse nervioso, su corazón comenzó a latir rápidamente al sentir esa mirada. "¿Qué es esto?" Pensaba el rubio al sentir una presión en el pecho que lo abrumaba; era una nueva sensación que habitaba en su cuerpo. En ese momento solo podía maldecir por sus adentros, deseando no sentir esas emociones tan confusas ya que no sabía qué hacer con ellas.
— ¿Porque lo hiciste?… —Koujaku bajó la mirada interrogando al menor, refiriéndose a lo que habían hecho aquella noche, aún estaba afirmado con ambos brazos en la pared. Cerró sus puños mirando nuevamente al rubio, quería saber el porqué de sus acciones, no quería dejarlo pasar un día más, se tenían que aclarar algunas cosas entre ellos ahora.
—Ya te lo dije, todos buscan algo a cambio por lo que hacen—Seguía con aquella idea de que cuando las personas realizan una buena acción es por algo a cambio; lo había aprendido en los años que vivió en Midorijima, la gente solo le buscaba por algo de dinero.
—No todos. ¿Por qué piensas así? Yo no buscaba algo a cambio…—Las palabras del mayor fueron interrumpidas cuando el rubio esbozó una pequeña sonrisa pero no una de alegría, reflejaba melancolía.
—Todos lo hacen…Sin importar las razones—El rubio recordó por todo lo que tuvo que pasar cuando huyó de su casa en la niñez. Dormir en la calle, no saber dominar bien el idioma japonés y por esas razones llegó a pasar necesidad hasta encontrar un lugar donde quedarse. Tenía dinero y mucho, por eso era que varias familias lo habían aceptado en su casa y luego de sacarle un poco de dinero, lo botaban en la calle, duraba como una semana o menos y estuvo en cuatro casas diferentes; era insultado por las personas, al no sentir dolor lo llamaban monstruo o inadaptado al ser diferente a los demás.
—Todas esas cosas que realizabas por mí…Preocuparte en Plantinum Jail, por ejemplo—Tragó saliva para contarle algo que Seragaki le había dicho hace unos días, algo que tenía que ver desde que terminó en el centro de emergencias por las graves heridas que tenía. Recordaba poco de eso pero según Aoba, había estado dormido por unos cinco días—Y me ibas a visitar al hospital los días que permanecí dormido…
El estilista se impresionó un poco por aquello que le había dicho el menor, el único que sabía de sus visitas era el de cabellos azules y lo más seguro era que Aoba le hubiera contado sobre sus visitas aún prometiendo que sería un secreto entre ellos dos, lo más probable era que aquel secreto se le "pasará" por alto, mencionando esa situación sin darse cuenta de lo que había dicho.
— ¿Te lo contó Aoba, no? —Hizo una breve pausa antes de seguir hablando, ahora era su turno. Era el momento de mostrarle a Noiz que no todas las personas hacían algo con doble intención—Veras…Sí, te iba a ver los días que te encontrabas dormido—Koujaku hizo una suave pausa para proseguir con su relato—Me preocupé mucho, por alguna razón en algún rincón de mis pensamientos no quería que te murieras o algo así. No quería perderte, mocoso—El de cabello negro carraspeó levemente—No sé en qué momento comencé a tratarte así pero quiero que sepas que no es porque quiero que me recompenses con algo…No soy esa clase de persona, es solo que…—Bajó la mirada procesando las palabras que salían de su boca; estaba apretando su ropa con fuerza y podía decirse que tenía los ojos medio cristalinos además de los labios entreabiertos por quedarse sin más que decir.
—No entiendes, no necesito de los cuidados de nadie…Aunque cuando son de tu parte…Yo…—Su voz temblaba un poco, aquella presión que sentía en su pecho. Todas esas emociones nuevas para él, aun no las podía manejar como él quería. Eso lo frustraba aun más—Me confunde la manera en que…—Una pequeña lágrima se deslizo por una esquina de sus ojos. "Estoy… ¿Llorando? Mierda" Pensó el chico de los piercings, no quería que el estilista lo viera así, se sentía débil además le temblaban sus manos "¿Qué me está pasando?". No se recocía a sí mismo ya que esa era la primera vez que el menor experimentaba lo que era el llanto, haciéndolo sentir muy confundido consigo mismo, estaba abrumado. Quería salir de esa situación en ese instante.
— ¿Noiz, estas bien? —Lo que faltaba, el japonés lo había llamado por su nombre. Era claro que no se encontraba bien porque todas esas emociones que no conocía se estaban acumulando dentro de su cuerpo. ¿Cómo no quería derramar otra lágrima enfrente del estilista si él le miraba con tal preocupación? Se libró de su agarre para dirigirse hacia su cama, al menos para no mirarlo de frente hasta que esas sensaciones se calmaran.
Ahora Koujaku trataba de mantener distancia no mirándolo; estaba observando la ventana esperando que las palabras salieran solas de su boca aún si lo que decía no resultara como lo esperado—Yo también estuve algo confundido…—Su voz se escuchaba un tanto nerviosa aunque trataba de dirigirse al menor de forma calmada y con pasos cortos pero firmes. Se sentó en el colchón cerca del rubio, que se encontraba acostado con su cara enterrada en la almohada, acariciándole con suavidad los cabellos a ver si de esta manera las palabras fluían.
El menor a su vez, solo podía escuchar las palabras del estilista, por el momento no podía mirarlo de frente pero movió su rostro hacia el mayor cuando comenzó a hablar después de acariciarle el cabello un par de segundos.
—Esto es algo raro ¿Sabes? Tratándose de ti, nunca lo hubiera imaginado…—EL estilista se reía algo incrédulo por dentro, nunca pasó por sus pensamientos el hecho de llegar a sentir algo por el mocoso—Lo he meditado bastante antes de llegar a tu casa. La razón por la cual estuve tan al pendiente de ti, de que no cometieras cualquier estupidez con la que pudieras arriesgar tu vida u otras cosas es porque…—Dio un suspiro y cerró sus ojos. Sus manos le temblaban, su boca se secaba y su pie se movía des intencionadamente, decir esas palabras a un…Niñato y para pero, no a cualquier niñato, si no a ese niñato…Eso también era nuevo para el japonés.
El rubio, quien se hallaba acostado, se sentó en la cama a medida que el estilista continuaba hablando, afirmándose al colchón con ambas manos sin dirigirle la mirada aún por todo lo que sentía.
—Muy en el fondo me importas y si algo te llegara a pasar yo—Cerró uno de sus puños por tan solo pensar en esa opción. La mano que estaba cerca del menor la deslizó por las sabanas verde musgo hasta encontrarse con la del rubio y una vez juntas, entrelazó sus dedos con suma delicadeza.
Su corazón no dejaba de latir, sentía que en cualquier momento lo iba a abandonar, quedándose tieso ante la acción del estilista, aún sin creer lo que estaba pasando— ¿Te estás confesando? —Noiz se rió un poco todavía con la mirada desviada.
—Creo que sí—Koujaku estaba un poco nervioso con un leve sonrojo en su cara como prueba de ello—Desde anoche no he podido sacarte de mis pensamientos. Me gustan las mujeres, pero…—El azabache carraspeó un poco antes de volver a hablar—Contigo siento algo diferente. Noiz, al parecer...—El rubio por fin levantó la mirada hacía el estilista, tenía un leve tono carmesí en su rostro pero no tanto como el mayor—Me he enamorado de ti…—Miró aquellos ojos verdes y teniendo entrelazada la mano del rubio con la suya, posó su cabeza en el hombro del menor.
—Yo…—El menor estaba algo sorprendido por aquella confesión y por como lo había hecho el estilista. Haberlo tomado de la mano era algo que provocó que sus emociones se paralizaran y solo pudiera escucharlo a él—También siento lo mismo, anciano. Mira que enamorarme de un vejestorio como tú es caer bajo—Noiz se rió mirando hacia la ventana mientras el estilista retiraba su frente del hombro del menor.
—Mocoso…Que manera de joder el momento—Apretó una de las mejillas del rubio como si lo estuviera regañando aunque solo lo hacía para molestar al menor. La verdad es que él tampoco se imaginó que alguna vez estaría interesado en un mocoso inmaduro como él o siquiera en un mocoso o en un hombre…
— ¡Oi! Eso duele—Dijo el rubio un tanto molesto así que para vengarse no se le ocurrió mejor idea que golpear con uno de sus puños la pierna del mayor, riendo por su "plan maestro" que era igual al de un niño de primaria.
Como el líder de Ruff Rabbit todavía no era consciente de la fuerza que usaba, al parecer había golpeado lo bastante fuerte a Koujaku como para hacerlo gemir levemente de dolor comenzaba y frotarse la parte en donde recibió el impacto.
—Serás imbécil ¿Por qué terminamos a los golpes? —Ladró Koujaku sobándose el golpe.
—Tú comenzaste…
— ¡Esa no es excusa para golpear como bestia!
—Perdón mamá—El rubio se mostraba más animado ahora, le encantaba pelear con el estilista además de verlo enojado, sabía que esas cosas no cambiarían entre ellos. Ahora ya no estaba ebrio, ni nada por el estilo; estaba más que consciente de las acciones que iba a realizar; sin perder el tiempo, antes de que el estilista pudiera comenzar a regañarle como de costumbre, se acercó a su boca y lo besó profundamente.
El mayor solo se limitó a seguir el beso que había interrumpido su regaño hacía el mocoso. Beso tras beso, ambas lenguas se encontraron; el menor con su lengua trazaba círculos dentro de la boca del estilista, chocando la bolita del piercing que tenía con los dientes del japonés. "Besa tan bien…Maldición" pensaba el líder de Benishigure mientras recordaba el punto débil del menor, entre los besos, tomó aquella bolita de metal y la tiró con sus dientes, teniendo como respuesta un gemido ahogado por parte del menor, haciéndolo que se separara del besó y mirara la parte baja del estilista.
— ¿Se te puso así solo por un beso? —Preguntó entre risas Noiz al ver el bulto que sobresalía del pantalón del azabache.
—Tch…Mierda—Antes de que pudiera hacer algo por sí mismo, el menor ya se encontraba frente del estilista arrodillado, éste ya sabía lo que estaba pensando hacer el rubio.
¿Reviews?
No me demorare mucho con el otro capitulo porque ya esta listo. Como dije, lo quería publicar en dos partes.
Bueno...aclaro que esos recuerdos que tuvo Noiz cuando huyo de su casa (seguro ya saben que es Alemán) los invente yo. No es de Nitro+Chiral
Salvo los personajes de mi historia que si son de su propiedad.
¿Que les pareció?
Gracias por sus Reviews y nos vemos en el próximo capitulo. Bye~
