Primer punto: Perdonen la demora (de más de un mes) no piensen que la razón por la que no había publicado era por ver los partidos (bueno, no del todo), pero aparte había tenido exámenes, trabajos y proyectos finales. Muchos. Con decirles que no he visto ningún capítulo de Fairy Tail en un mes. No creo que haya valido la pena dejarlos sin capítulo por ver partidos, ya que mi selección no llegó a octavos y el equipo al que le iba quedó en segundo :C
Segundo punto: No -.- No odio a Ultear, solo que pensé que sería buena némesis para mi fic en esta ocasión, a quien sí no soporto es a Minerva.
Cuarto punto: No piensen "Cha, este será un fic de unos 10 capítulos", no. Lo haré algo largo, de 20 si no es que más. Ya que transcurrirán alrededor de tres años dentro de la historia.
Disclaimer: A pesar de que me inspiré en Memorias De Una Geisha (libro) para crear esta historia, no tiene nada nada nadita que ver. Los personajes son de Hiro Mashima, dios de los trolls.
Warning: esta narracción puede contener lenguaje y escenas fuertes. Se recomienda discreción, así que no sean descaradados y eviten leer esto asegurándose de que no hay nadie detrás de ustedes.
Comencemos.
"Juvia Lockser era la chica más hermosa que hubiera visto en mi vida. Era la mujer más tierna que conocí. Poseía una sonrisa, un carisma, un brillo en los ojos y una ternura que solo encuentras en la mujer de 17 años. Después pasó a convertirse en una dama seductora. ¡Si tan solo la hubieras conocido, caray! No por nada se volvió una de las geishas más exitosas de Kioto y también en el amor de mi vida."
Juvia se acomodó el kimono, ya que los abundantes besos por parte de Rufus habían hecho que el cuello se desviara y dejara ver parte de su hombro. El joven Lohr cayó al pasto de jardín en el que se encontraban ya que el golpe que Gray le propició había sido lo suficientemente fuerte. Rufus reía.
-Vaya, vaya, ¡pero miren quién ha llegado a interrumpir mi diversión! ¡Gray Fullbuster! Tenía tanto sin verte...-dijo el hombre rubio poniéndose de pie y limpiándose la sangre del labio. No dejaba de reír.
-Ya puedes largarte, Rufus-respondió Gray mientras abrazada a Juvia de manera protectora, ella solo recargaba su cabeza en el marcado pecho del varón mientras gemía asustada.
-Pero Gray, si la pequeña Juvia y yo nos estábamos divirtiendo tanto-Rufus se acercó a la pareja con intenciones de jalar a la mujer hacia él. Gray la abrazó más fuerte.
-Hazme el favor de irte por donde viniste y no te vuelvas a acercar a esta dama si no quieres que te rompa la jeta-Fullbuster le había dado en donde más le dolía al hombre rubio: su ego. Este se hubiera largado si no fuera por las palabras de reto de Gray.
-No te metas conmigo, Gray Fullbuster, yo siempre obtengo lo que quiero-dijo Rufus, sacó una cajetilla del bolsillo de su saco, tomó un cigarro-Y te juro que esta dama será mía-señaló a Juvia con el cigarro para después prenderle fuego con un ostentoso encendedor de plata.
Juvia soltó un grito ahogado, Gray la abrazó más contra él, no quería que Juvia, su Juvia, fuera tomada y le pertenecería a un completo idiota como Rufus Lohr. Lo que más le aterrorizaba era saber que ese hombre estaba en lo correcto, que tenía la razón. Era todo un casanova y siempre conseguía tener en su cama a la mujer en la que pusiera la mirada, estuviera la dama de acuerdo o no. Qué más se podía decir, esa era la reputación de Rufus, una reputación que era bien conocida en el ámbito laboral de ellos.
-Y sabes que yo siempre cumplo mi palabra, Gray, tengo muy buena memoria y recordaré perfectamente a esta señorita-el rubio fumó su cigarrillo y exhaló el humo en la cara del pelinegro. Gray soltó a Juvia empujándola hacia atrás y tomó a Rufus por el cuello alzándolo unos cuántos centímetros por arriba del suelo.
-Sobre mi puto cadáver-gruñó Gray a punto de golpear a Lohr en la cara, pero la pronta aparición de Mirajane Strauss en el jardín distrajo a los hombres y a la joven mujer de cabello azul.
-Gray-dijo ella apasible-¿Me harías el favor de soltar a este importante cliente?-inquirió. El hombre obedeció.
-No se preocupe, señorita Strauss-respondió en su lugar Rufus-El joven Fullbuster no fue ninguna molestia-se acomodó el cuello de la camisa y levantó su cigarrillo del suelo para después tirarlo en un contenedor de basura que se encontraba al lado.
-Le ofrezco una disculpa, señor Lohr-habló Mirajane.
-No tiene por qué, señorita Mirajane, pienso que para la otra, debería venir el señor Silver personalmente a hacer negocios y no mandar a su inmaduro retoño-escupió Lohr. El hombre volvió riendo al interior de la casa de té sacando otro cigarrillo, seguido por Mirajane que antes le dirigió una mirada de reprobación al pelinegro y negó con la cabeza. Eso hizo enfurecer al "retoño", que bufó al recordar que su padre, el señor Fullbuster, sentía cierto agrado y simpatía hacia Rufus por considerarlo "todo un genio para su corta edad". Suspiró.
Ahora se encontraban Juvia y Gray. Solos. La joven aún estaba demasiado asustada, no dejaba de mirar el suelo y pasarse un mechón rebelde de cabello por detrás de su oreja. El muchacho observaba un punto fijo en la tierra hasta que de la nada golpeó fuertemente en la pared, Juvia se sobresaltó.
-¡¿Por qué mierda veniste aquí con Rufus?!-le gritó Gray a Juvia.
-Pero Gray-sama, Juvia no sabía…-comenzó a llorar al ver la furia del joven pelinegro-Ella fue arrastrada aquí por Rufus… A la fuerza-
-¡Te expusiste a un gran peligro! Si yo no hubiera llegado… No sé de qué habría sido capaz ese pendejo-susurró el joven Fullbuster tratando de sacar de su mente la sucia imagen de Rufus haciendo lo que se le antojara con aquella mujer que seguía llorando-¡Deja de llorar, Juvia!-
Gray ya había levantado su brazo para golpear de nuevo la pared cuando vio una escena que lo conmovió y le rompió el corazón al mismo tiempo: Juvia se cubría la cabeza con sus brazos y sollozaba, como si esperara recibir un golpe por parte de él.
-Espera, no te golpearé, no hagas eso-bufó él. Juvia se destapó su rostro desconfiadamente.
-Gray-sama-susurró ella lentamente.
-Juvia-musitó él.
Gray tomó el rostro de Juvia suavemente con ambas manos para acercarlo al suyo. Sus labios estaban a solo milímetros de distancia, la mujer sentía un fuego abrazador recorrer su cuerpo, el hombre tenía la sensación de ser partido por un rayo. Él inclinó un poco su cabeza para poder besarla.
Un atónito Natsu apareció en la puerta que servía de salida del salón para el jardín con los ojos como platos. Tenía la boca semi abierta y parecía estático. La luz de adentro deslumbró a la pareja que había estado a milisegundos de besarse.
-Lo siento, solo buscaba el baño-dijo el muchacho saliendo de su trance y completamente avergonzado, Juvia y Gray desviaron la mirada.
Natsu ladeó la cabeza como buscando una salida, cerró la puerta de un azotón y regresó por donde vino. Juvia se mordió el labio hasta hacerlo sangrar, ya que lo hizo precisamenten en donde aún tenía la cicatriz por los golpes de Porlyusika. Con su lengüita se lamió la sangre.
-Gr…- Juvia no pudo terminar la frase al ser besada de inmediato por Gray Fullbuster de manera apasionada pero dulce. La aferró a él fuertemente por la cintura y ella colocó una mano en su hombro y otra en su cabello.
-Juvia-gruñó él en el oído de la dama-Juvia-
-Gray-sama-gimió Juvia, lo que llenó de placer al hombre e hizo que la abrazara más, mordió el lóbulo de la chica-¡Gray!-gritó al sentir un leve dolor.
El muchacho recorría su espalda con su mano, mediante suaves caricias que hacían estremecer y retorcer a la chica; ella solamente jalaba mechones de cabello negro. Bajó sus rojos labios hacia el cuello del varón y dio unas cuantas lamidas, esto excitó al hombre. Comenzó a besar su manzana dejando rastros de colorete rojo. Gray sentía deseos de largarse de ahí, de huir a su departamento o cualquier lugar cercano en el que pudiera amar a la joven sin temor a ser descubiertos. Él comenzó a mover un poco el cuello del vestido de la mujer de forma que pudiera besar su cuello y tal vez un poquito más; siguió acariciando varias partes de su anatomía. Juvia se estremeció al sentir los largos dedos masculinos tocar cierta parte de su cuerpo. Lo empujó.
-Gray-sama, esto está mal, puede meterse en problemas… Y Juvia también-lloró la aprendiza de geisha. Él volvió su mirada al suelo.
-Mujer, yo…-al comenzar a hablar, la pequeña dama lo volteó a ver desafiante. Él estuvo a punto de robarle otro beso, pero a cambio solo sacó un pequeño aparato del bolsillo de su saco y lo colocó con suavidad en las manos de Juvia.
-¿Qué es esto?-
-Es fácil de usar, y es nuevo; cuando estés en problemas solo marca "2", ¿de acuerdo?-indicó Gray.
-Pero esto le pertenece a Gray-sama-respondió ella negando con la cabeza y devolviéndole el aparatito al hombre.
-No, es tuyo-declaró él con voz fría. Dio media vuelta para retirarse, pero ella lo jaló, se colgó de su cuello y lo besó. Gray sostuvo a Juvia por la cintura y se agachó un poco para que ella no tuviera que estirarse tanto.
-Gray-sama, por favor cuide de Juvia, no la deje sola-rogó ella sollozando y recargando su cabeza en el pecho de él.
-Nunca lo haré-prometió besando la cabeza de la chica.
Ambos entraron al salón, Juvia guardó el diminuto aparato desconocido en el dobladillo de su obi, y observó cómo Gray parecía buscar a alguien con la mirada.
-¿Gray-sama busca a alguien?-inquirió Juvia.
-No, solo me aseguro de que unas personas que me siguen y Rufus no se encuentren cerca-respondió dulcemente y viendo a los ojos de Juvia con una sonrisa en esos perfectos labios.
Siguieron caminando hasta una de las esquinas del lugar, que por cierto se encontraba vacía por alguna razón. Gray se disponía a sentarse, hasta que en el gran salón se presentó un grupo de personas lideradas por un enorme hombre de cabello rubio, casi blanco, altísimo, musculoso y de piel bronceada. Se acercó con paso marcado, veloz y haciendo gran estruendo hacia donde la pareja se encontraba, llegó frente a Gray y ejecutó unos cuantos movimientos de alguna arte marcial, "karate, probablemente" pensó aterrorizado el joven Fullbuster y estaba cien por ciento seguro de que el hombre lo iba a golpear por razones desconocidas, abrió los ojos como platos y atónito se quedó paralizado en su lugar, Juvia no supo qué hacer. El hombre soltó una risotada, seguido por varios de los presentes y por el séquito que lo acompañaba, Gray fingió una risa nerviosa y Juvia suspiró de alivio al reconocerlo.
-Ara ara, ¡al parecer he aterrorizado a este chaval!-siguió riendo-Juvia, pequeña, ¿cómo has estado?-preguntó a la joven alzándola del suelo para poder abrazarla.
-Juvia está muy bien, Elf-san, gracias-rió ella respondiendo al abrazo.
-Escuché por ahí que ya te habías vuelto maiko, solo quería corroborar si era cierto el rumor-sonrió el gran hombre-¡Y vaya que qué maiko más bonita! ¡Ser una geisha hermosa es de hombres!-la alagó en modo amistoso. Gray notó la incoherencia de su oración y su rostro se tornó lleno de confusión.
-Muchísimas gracias, Elfman-san-agradeció Juvia haciendo una reverencia.
Gray no entendió nada de lo que decían, ya que el hombre y la mujer hablaban en su lengua natal y él no conocía muchas palabras en japonés. A pesar de eso, no pudo evitar sentirse celoso al ver cómo ella le sonreía y él la cargaba y abrazaba.
-Gray-sama-dijo Juvia sonriendo, ahora en inglés-Él es Elfman-san, hermano menor de Mirajane-san y un gran atleta de nuestra región; acaba de ir a competir en varios países-
-Mucho gusto-le dijo Gray al inmenso hombre haciendo una mueca. Elfman tomó su mano y la estrechó con una fuerza increíble.
-El gusto es mío, muchachito-respondió riendo-Solo te advierto que si le haces algo a esta chica que pueda perjudicarla, te las verás conmigo; dañar a las damas, no es de hombres-
Todo su séquito rió divertido y Gray no evitó sentirse un tanto aterrorizado.
-Elf-san, Mira-san estaba por allá-Juvia señaló hacia una multitud que se encontraba en el centro del salón-Ella estará muy feliz de verlo-El hombre asintió y ser marchó en busca de su amada hermana menor.
-¡Visitar a su hermana después de un largo viaje, es de hombres!-gritó Elfman y sus amigos rieron.
Y efectivamente, aunque no lo pareciese, Elfman era un par de años menor que su hermana, a pesar de no tener el aspecto común de un hombre de 23. Practicaba karate, judo y una que otra arte marcial extranjera. Tenía varios campeonatos y era muy reconocido en varias partes del país, al igual que su hermana mayor. Era muy hogareño y tenía un corazón de oro, preocupado por sus amigos, su prometida y, principalmente, su familia. Se sentía extremadamente comprometido a cuidar de Mirajane a toda costa, ya que en ocasiones se sentía culpable y agobiado por no haber protegido bien a su otra hermana, su hermana pequeña.
Al otro lado del salón, la joven empresaria prodigio Erza Scarlet tamborileaba con los dedos sobre la mesa impaciente. Esperaba el momento en el que Jellal entrara por esa puerta para así tener más motivos para recriminarle la infidelidad; lo buscaba con la mirada por todo el amplio salón, pero lo único que encontró fue a su mejor amigo… Correción, ex mejor amigo Gray Fullbuster conversando amenamente con una geisha que obviamente se mostraba tímida ante la presencia del varón. Por un momento tuvo curiosidad, quiso saber de qué hablaban y también si esa mujer joven era igual de maliciosa que la mujer con la que su esposo le había sido infiel.
-Lucy-inquirió Erza serena.
-Dime-respondió la interpelada revisando su perfecta manicura.
-¿Puedes ver aquí a la puta con la que me engañó Fernández?-susurró a regañadientes la pelirroja.
-¡Erza! ¡Ten un poco de respeto y usa un lenguaje decente!-la regañó Lucy volviendo su mirada hacia los ojos chocolate de la otra dama-No, no la veo, pero podría investigar…-
-¿Investigar? ¿Cómo?-preguntó Erza Scarlet de Fernández con demasiado interés y un brillo en sus ojos.
-Pues fácil: podría preguntarle a la señorita Mirajane; ella es como la jefa de las geishas aquí o algo parecido, tengo entendido que la casa de té es suya y supongo que ha de saber el nombre de la mujer con la que Jellal te puso el cuerno cual torito de corrida-Erza se moría de la ira con el último comentario de Lucy, pero prefirió disimular para que la rubia le soltara toda la sopa.
-¿Qué más?-
-Solo eso, pero no sé si quiera darte la información-las esperanzas de la pelirroja desaparecieron-En un libro que leí, vi que ellas tienen un código de confidencialidad… O algo parecido-Erza hizo un mohín.
Natsu no ponía ni un poco de atención en la charla de las mujeres ya que estaba concentrado observando al gigante hombre albino que acababa de entrar hace unos minutos al salón, preguntándose cosas como en cuánto tiempo había logrado esos músculos, cuánto media o si acaso era un luchador de sumo. Igual se cuestionó a sí mismo si ese sujeto sería mejor en pelea que él. Para la buena suerte de Erza, Mirajane se les acercó.
-Mirajane, ¡pero qué linda se ve esta noche!-saludó con una sonrisa amplia Lucy.
-Muchísimas gracias, Lucy-san-respondió Jane haciendo una reverencia para después sonreirles a los tres individuos americanos.
-Ella es Erza Scarlet, nuestra compañera en la empresa, y una gran amiga-la presentó la rubia.
-Mucho gusto, es un placer conocerla por fin, señorita Scarlet; el señor Dreyar me ha hablado mucho sobre usted: uno de sus mayores orgullos-sonrió la bellísima mujer albina.
-El gusto es mío-respondió Erza ruborizada-Siempre he hecho lo que puedo para enorgullecer al abuelo-
-Mira-san-dijo Lucy-Veo que todas las geishas de la otra vez se encuentran presentes, excepto un par de bellas muchachas que vi la otra ocasión…-Trató de sacarle la sopa.
-Así es, están casi todas… ¿O acaso te refieres a Levy y a Ultear? Si hablas de una pequeña peliazul, Levy está por allá sirviendo té, solo que se ha cortado casi todo el cabello, y si hablas de la mujer morena, Ultear… Bueno, ella enfermó-confesó Mirajane como si le contara un chisme a su mejor amiga en una pijamada.
-¿Ultear?-inquirió Erza.
-Sí, así es-
-¿Ultear es la mujer que venía con la peliazul que nos acompañó ayer? ¿Juvia?-preguntó Lucy con doble intención, con la malicia para sacarle toda la información posible a la geisha.
-¡Por supuesto que no! ¿Ultear y Juvia? ¡Ara, ara! ¡Esas dos no se pueden ver ni en pintura!-la expresión aterrorizada que mostró su rostro era digna de quedar plasmada en una pintura.
-¿Entonces Juvia y Ultear se llevan mal?-
-¡Oh, pero qué cosas estoy diciendo!-cubrió suavemente su boca con su mano derecha y su inmediata risa sonó demasiada fingida-¡Ara, ara!-
Los cuatro presentes guardaron completo silencio, un silencio incómodo que sirvió a Erza para poder armar sus piezas del rompecabezas y le dio sentido al plan de Minerva. Le hizo razonar que la tal Juvia y la tal Ultear podrían ser casi enemigas, llevar una pésima relación, de forma que la primera podría acceder de forma fácil a ayudar a Erza para deshacerse de la otra mujer.
-Lo siento, debo irme-se disculpó Mirajane y se retiró. Hecho esto, Erza habló:
-¿Quién es Juvia?-preguntó inexpresiva.
-Erza, ¿qué pasa?-inquirió Natsu preocupado colocando una mano sobre el hombro de su amiga. Ella lo quitó de inmediato.
-Te pregunté algo-respondió ella agresivamente, más que de costumbre.
-La chica de cabello azul que está con Gray-dijo Lucy señalando con la cabeza hacia la esquina del salón en la que se encontraba la pareja. Al ver que Fullbuster se encontraba entretenido platicando con la mujer, decidió encontrarse con ella en otro momento, cuando no estuviera con aquel hombre al que creía su amigo.
Gray decidió retirarse para ir a su apartamento, así que con cortesía ayudó a Juvia a levantarse y salieron al jardín. Ella sentía cómo el corazón se le quebraba al saber que se tendría que alejar de su amado americano una vez más.
-Juvia… Yo…-titubeaba el hombre-Soy tu danna… Si no mal recuerdo-
-Así es-respondió ella con una sonrisa en el rostro. Surgió una pequeña esperanza de que él le pidiera acompañarlo a su hogar, tal vez pasar la noche juntos y…
-No te quiero conmigo esta noche-declaró frío. El corazón de ella terminó de romperse.
-Gray-Sama…-sollozó.
-Mañana te irás conmigo, no hagas planes-siguió él. Ella sonrió.
Gray Fullbuster la tomó por la cintura y la acercó a él para sellar sus labios con los suyos. Introdujo su lengua suavemente en la boca de Juvia para jugar con la de ella. La mujer tímidamente imitó lo que hacía Gray-Sama de manera torpe e inexperta, colocó sus delicadas manos blancas sobre el pecho de él mientras ambos se fundían en ese apasionado beso.
-Y es una orden-ronroneó él separándose de ella. Suspiró-Me voy antes de que el Karate Kid se vuelva a aparecer-dijo refiriéndose a Elfman.
Gray se alejó para después abordar su lujoso auto mientras Juvia solo observaba como aquel hombre perfecto se alejaba. Metió la mano en su bolsillo y sacó el artefacto gris y misterioso que Fullbuster le había dado. Lo observó curiosa.
Volvió a la casa de té y se dirigió hacia la cocina para continuar ayudando a Levy, hasta que un hombre rubio, fornido y alto la detuvo jalándola del brazo.
-Oye, tú, Aqua-gruñó el hombre llamando a Juvia.
-Es "Juvia"-respondió ella corrigiéndolo.
-Como sea, ¿has visto a mi novia?-inquirió Laxus Dreyar con cara de pocos amigos. Él le llevaba a Juvia casi una cabeza de altura, ella temerosa volteó hacia los dos hombres que lo acompañaban y le dio escalofríos.
-No-recordó la orden que le había dado Mirajane. El hombre negó con la cabeza, la soltó bruscamente y siguió caminando con aquel par de hombres.
Erza Scarlet se encontraba ya en el apartamento de Natsu y de Lucy completamente sola. Ellos habían tenido que salir un rato.
"Puto par de lujuriosos" había pensado Erza "Seguramente se largaron a fornicar". Y en cierto modo lo entendía: había estado con ellos casi una semana acostada en su sillón viendo infomerciales japoneses y comiendo palomitas de microondas. La joven pareja no había tenido oportunidad de estar ni un minuto a solas y Erza se sentía en cierto modo culpable por ello.
Decidió romper con su soledad, apagó el televisor y decidió llamar a su mejor amiga la cual no le había mandado señales de seguir viva en aquella extraña tierra oriental. Marcó el número en aquel teléfono futurista y esperó. La llamada a larga distancia, por no decir "comunicarse de un continente a otro", saldría costosísima, pero valía la pena saber algo sobre Kagura.
-¿Hola?-contestó una mujer en español.
-Kagura, hola, soy Erza-suspiró.
-¡¿Qué?! ¡Escarlata! ¡Me empezaba a preocupar al no saber nada de ti!-la regañó como madre a una hija pequeña-¿Llegaste bien a Japón? ¿Qué pasó con Jellal? ¿Qué dijo del bebé?-
-Bueno... Ese es el problema-Erza hizo un mohín.
-¿Problemas? ¡Oh, Dios! ¡Caramba! ¡Coño, Erza! ¿Qué ha pasado?-inquirió la mujer al otro lado de la línea.
-En realidad todo bien, solo que vine hasta Japón para enterarme que Jellal...-suspiró-... Me fue infiel-lo dijo como si fuera lo más normal del mundo.
-Oh, no...-masculló Kagura. Silencio absoluto. Erza ya no pudo escuchar nada al otro lado de la línea, lo que le hizo pensar que probablemente se había cortado la llamada. Maldición, tendría que marcar otra vez.
-¿Kagura?-inquirió para comprobar que la llamada había terminado, pero pudo escuchar sollozos. Mierda, su amiga había comenzado a llorar-¿Kagura, qué pasa?-
La amistad de ambas no había comenzado muy bien. De adolescentes eran rivales en el instituto a pesar de que el hermano de Kagura era el mejor amigo de Erza, cosa que fastidiaba a la pelinegra como una piedra en su zapato. Las visitas de la pelirroja fueron recurrentes en la casa de la familia Mikazuchi durante varios años, hasta que fue momento de ingresar a la universidad y Erza conoció a Jellal Fernández, quien después sería su esposo. Esto le rompió el corazón a Simón, el hermano mayor de Kagura, ya que vivió enamorado de la pelirroja desde que eran niños pequeños.
Con el paso del tiempo, Erza comprendió que no quería tener a una mujer así de enemiga, por lo que un día decidió salir de compras con ella para charlar y aunque al principio a Kagura no le pareció la idea, fue acostumbrándose a la presencia de Erza Scarlet después de varios años y se hicieron amigas. Ella estuvo en contra del compromiso de ella con Jellal al saber lo que su hermano sentía por la pelirroja.
Al mudarse Erza por negocios y matrimonio a España, Kagura hizo todo lo posible para ser transferida con ella al viejo continente. Desde aquel momento de su juventud fueron inseparables.
-Erza... No lo merecías-lloró Kagura al otro lado de la línea de manera inconsolable. La pelirroja comenzó a llorar, nadie había llorado antes al saber del la infidelidad de Jellal, ni siquiera ella, que se había aguantado las lágrimas por casi una semana.
-¡Oh, Kagura! ¡No debes llorar!-dijo Erza con una sonrisa enternecida-Todo estará bien-
-Es que lloro por ti-la pelinegra dio un respingo-No vayas a decir que no te dije que Jellal no te convenía; siempre te advertí que era mejor que te casaras con mi hermano, aunque supongo que no es demasiado tarde...-
-Kagura, Simón es como un hermano para mí-rió la pelirroja, al otro lado de la línea/mundo, la mujer se encogió de hombros ante la disparatada idea de que su mejor amiga contrajera matrimonio con su hermano mayor.
-Okay, okay. Entendido, señora-respondió con exagerado acento español-¿Y ahora qué harás? ¿Qué hay del bebé?-
-Bueno, Jellal lo sabe-comenzó Erza-Pero no quiero que se acerque a él, no hasta que las cosas estén solucionadas... En fin, tengo los suficientes recursos monetarios para mantenerlo yo sola... Y claro, con un poco de ayuda moral de su adoradísima, súper responsable y súper agradable tía-Kagura rió.
-Olvidaste "hermosisisisísima tía"-corrigió la otra mujer a carcajadas.
-Y demasiado modesta-agregó Erza-Por cierto, me encontré con aquella desagradable mujer-
-¿Minerva? ¡¿En Japón?! ¿Qué diablos hacía ahí?-
-Bueno, me contó que estaba en un viaje de negocios-
-No me vayas a decir que habl...-
-Hablé con ella-confesó Scarlet.
-¡Oh, Erza! ¡No podías ser más estúpida!-la regañó Kagura de verdad molesta-¿Y le contaste lo de Jellal?-
-Así es-
-¡Cojones, mujer! ¡Esa es una completa gilip...-
-Me dijo que debo vengarme-silencio total al otro lado de la línea.
-¿De Jellal?-inquirió Kagura al fin.
-No, de la mujer con quien me engañó-.
El joven Gray Fullbuster ingresó a su apartamento, se quitó la camisa, los zapatos y los arrojó por algún lugar de la sala. Ni siquiera se molestó en encender la luz. Estaba realmente cansado, agotado y lo único que deseaba era irse a su cama para dormir hasta mediodía, aún no se acostumbraba a Japón. Revisó su teléfono celular antes de acostarse y vio que tenía un recordatorio. "Llamar a S lo antes posible" decía. ¡Mierda! Lo había olvidado por completo. Pensaría que era un chiquillo idiota, irresponsable, fracasado y sin esperanzas de tener éxito en la vida... Terminó de marcar aquel número americano y dijo en inglés:
-¿Hola?-
-¿Quién diablos habla?-gruñó la voz al otro lado del teléfono-¿Es acaso el hombre atractivo, exitoso e inteligente que me hará ganar más dinero que el que yo he juntado? ¿O acaso habla Gray?-
-Soy Gray, papá-masculló el pelinegro a regañadientes.
-¡Ah! Hola, ¿y ese milagro de que te acuerdas de tu padre? ¡Una semana y no me habías llamado! Pero ni qué decir de tu hermano, ¡vaya! No hay día en el que no me marque por teléfono para preguntar cómo estoy y contarme las buenas nuevas... Porque él siempre trae buenas nuevas-
-En primera: Lyon no es mi hermano; en segunda: no había tenido tiempo, papá, he estado ocupado conociendo los movimientos de la empresa aquí en Japón, he estado en la oficina todos los días con Makarov y Macao, ni siquiera he hablado mucho con Lyon desde que llegamos aquí-
-¿O seguramente te has ido a embriagar con el hijo de Igneel?-
-Para nada, papá, tampoco he charlado mucho con él, solamente la primera noche fuimos juntos todos a la cena de bienvenida, pero el resto de los días...-explicó Gray tratando de sonar convincente. Le molestaba que su padre describiera a Lyon como atractivo, exitoso e inteligente, un muchacho que ni siquiera era su hijo biológico.
-Bueno, bueno, prefiero que sea tu hermano quien me hable de negocios-Gray volvió a hacer una mueca-Puedo suponer que te has divertido conociendo y viajando en lugar de cumplir con tus deberes, así que ¿qué tal las mujeres allá?-El muchacho se quedó atónito.
-Oh, bueno... Como ya te dije, yo sí me he esmerado en cumplir con mi deber-tragó saliva y continúo-Pero si quieres que te diga la verdad... Hay una chica que...-fue interrumpido por una risa de Silver que demostraba estar enternecido, de inmediato cambió a una carcajada burlona.
-¿Una chica? ¿Una chica? ¿Solamente una?-Gray asintió al otro lado del teléfono, las carcajadas de Silver inundaron la habitación a través del teléfono del muchacho-¡Por favor! ¡Estás en el lugar donde las más bellas mujeres del mundo existen! ¡No puedes conformarte solo con una! ¡Conoce más! Sal con ellas, incluso tres a la vez, no puedes estancarte con una sola...-
-Pero ella tiene algo especial...-rezongó Gray con una sonrisa enamorada.
-¿Algo especial? ¡Hijo, no seas patético ni me hagas reír! No te mandé allá a conseguir una sola chica, te he mandado a conocer, deberías salir con más mujeres... ¿O acaso quieres que mi dinero, nuestro dinero quede en manos equivocadas? ¿En manos de una mujer interesada o la primera que conozcas?-
-No-
-Estás advertido...-
Antes de que Gray pudiera responder, Silver colgó dejando a su hijo con las palabras en la boca y con Juvia en su mente. Tenía ganas de contarle a su papá lo maravillosa que era, lo fascinante que era su olor, el azul de sus ojos, el celeste de su cabello, lo suave de su piel y sus labios... ¡Maldita sea! Sus sensuales labios rojos y gruesos que resultaban letales para Gray. Aquel movimiento de sus caderas al caminar que resultaba tan hipnotizante, la forma en la que acomodaba su cabello, su sonrisa, la inocencia y ternura que ya no se encuentra en la mujer de 17 años... Juvia no merecía eso, ella no debía ser geisha, Juvia debía ir a la escuela, tener amigas de su edad, un hogar al que llegar cada tarde con un padre y una madre, hermanos, tener hobbies y citas, ser como cualquier adolescente... Merecía una vida normal, no ser la esclava de una mujer ambiciosa, vivir en una okiya espantosa, usar zapatos que dañaran sus pies, ser golpeada y maltratada por las geishas mayores. Gray sacudió la cabeza furioso: él le daría una vida feliz a Juvia, ella la merecía, él merecía a Juvia, la deseaba, quería ser feliz con ella...
Por su cuenta corría que la mujer de cabello celeste dejara en poco tiempo aquel espantoso lugar en el que habitaba.
Juvia llegó cansadísima a la okiya, llamó a la puerta y Levy le abrió, ya que ella se había adelantado por terminar antes sus deberes.
-Vamos arriba, tengo algo que contarte-insistió la pequeña peliazul, la otra la siguió hasta el diminuto cobertizo que tenían por habitación, en el que apenas y cabía un diminuto buró y un par de catres.
-¿Y bien?-inquirió Juvia al llegar a la recámara.
-Vi a Meredy tomando mucho sake, casi tanto como Cana-contó con una cara de espanto-Y fumando algo que los rusos le ofrecían-Juvia se mostró horrorizada, su amiga pelirrosa era dos años menor que ella.
"Me enteré que se llaman Sting y Rogue, le insintían que fumara algo de una pipa, luego le invitaron un cigarro, y luego un puro. Después llegó un tal Rufus-Juvia se estremeció al escuchar aquel nombre-Y le ofreció una copa de vino, después otra y otra, hasta que los tres hombres me ordenaron llevarle algo de sake.
-¿Y qué pasó?-inquirió la peliazul más alta.
-Los perdí de vista, los cuatro se desaparecieron por el resto de la noche; salí de la casa de té aproximadamente a medianoche y me dirigí aquí, Meredy llegó unos minutos antes que tú... Completamente ebria y con olor a tabaco-Juvia se llevó la mano a la boca.
-¿Y Madre no la vio?-
-Nop, ella ya estaba profundamente dormida cuando llegué-explicó Levy.
-Bueno, yo también tengo algo que contar-confesó Juvia cabizbaja.
-¿En serio? ¿Qué sucede?-
-Gray-sama le dio esto a Juvia-dijo Loxar sacando de su bolsillo el extraño artefacto.
-Oh, vaya, es un Titanio FT777-le explicó la chica tomando el aparatito.
-¿Un qué?-
-Es un celular, se llama Titanio FT777; Mavis había prometido darnos uno a cada una en la okiya-Levy se encogió de hombros-Al parecer ya no me tocará-
-Bueno, al parecer Gray-sama se lo dio como obsequio a Juvia, ella nunca había visto un teléfono celular antes... No en persona-hizo una mueca.
-Supongo que el tal "Gray-sama" quiere seguir en contacto contigo-Levy le dio un codazo con una sonrisa burlona entregándole el celular a su nueva dueña-Pero será mejor que lo escondas muy bien, Porlyusica te lo podría quitar y castigarte-.
I know, I know, súuuuuuper chafa, pero como que estoy inspirada y a la vez no. Dejen reviews, muuuuchos reviews, aunque sean chiflidos y/o mentadas de madre, pero que sean con amor 3 Publicaré pronto, lo prometo, bebés. Gracias por leerme y los ama Angélica Grigori :*
