CAPÍTULO IV

La Fábrica de Colchones Sueño Seguro se había creado hacía cuarenta años. Los primeros 25 años fue un éxito total. Pero al final, terminó quebrando por la competencia, y la fábrica, por 15 años, fue lugar ideal para ratas, criminales y fugitivos.

Pero en esos momentos, la fábrica estaba siendo ocupada por los soldados Eggmen de la agencia criminal F.O.W.L., comandados por Steelbeak, agente de nivel tres.

- Nivel tres… Ya verán que yo no pertenezco al nivel tres… - gruñia por lo bajo el gallo, mientras caminaba de un lado a otro en la parte de producción de la fábrica.

Estaba esperando la entrada de transmisión de los superiores de F.O.W.L., para una confirmación más detallada de la rehén.

Un Eggman había encontrado su carnet estudiantil en su bolsillo, y gracias a ello, Steelbeak tenía la información necesaria de quién era la joven.

Su nombre es Lunizabeth Barker. Tiene 21 años, estudia Ciencias Sociales, es una loba… Qué extraño. Él nunca había visto un lobo en St. Canard. Hacía años que se habían mudado todos a la parte norte del continente. Pero no le dio mucha importancia. Eso le daba un punto extra a que la joven tenía esa información necesaria para la agencia. Cuyos líderes se estaban tardando mucho en llamar, para su gusto.

Se volteó a ver a la chica. La verdad es que era bastante atractiva. Aunque sólo para jugar un rato con ella. A Steelbeak no le gustan los compromisos.

La joven se hallaba amarrada con resortes de colchó a una de las cintas verticales de producción. Luego de haberla sacado del campus, le habían hecho inhalar cloroformo para sumirla en la inconsciencia.

Steelbeak se acercó a ella, y levantó su rostro con una mano, agarrándole el mentón. Si ya le sorprendía el color gris claro de su pelaje, le sorprendió más aún la suavidad de su textura. Quizás los lobos tenían mejor pelaje que los perros.

Mientras, en el techo de vidrio de la fábrica, dos sombras oscuras observaban el interior de la parte de producción.

- ¿La ves por algún lado?

- Sí. Está amarrada a una cinta. Y creo que está inconsciente.

Launchpad iba a decir algo más, pero Darkwing lo silenció con un susurro. Seguía con la mirada los pasos nerviosos de Steelbeak. No entendía que estaba esperando. No hacía nada. Sólo paseaba nerviosamente. Pero Darkwing se alertó al ver al gallo acercarse a la figura inerte de la chica secuestrada. Vio cómo el gallo tomaba el rostro de la joven y lo alzaba, y que…

Los ojos azules de Darkwing se abrieron a más no poder de la sorpresa, y en su rostro se reflejaba una expresión de horror.

- Lunizabeth – fue el susurro que dejó escapar el pato enmascarado.

Pero ese susurro fue suficiente para que su corazón comenzara a batir fuertemente contra su pecho.

- ¡No puede ser! – susurró de sorpresa Launchpad -. ¡Es Luni!

- "Sabía que había algo extraño tras todo esto" – pensó Darkwing, mientras apretaba con fuerza sus dientes. J. Gander le rendiría cuentas más tarde.

- Hay que rescatarla, DW.

- No me digas – respondió sarcásticamente el pato.

Un sonido de estática les interrumpió. A su vez que interrumpió la contemplación que Steelbeak tenía de la joven.

- Agente Steelbeak.

- ¡Presente! – exclamó, poniéndose en ridículo ante sus superiores.

- Agente Steelbeak. ¿Es esa la chica?

- Así es. La estuve investigando, y…

- Ilumina su rostro, Steelbeak. No podemos ver nada – interrumpió uno de los tres superiores de F.O.W.L.

Steelbeak acercó una linterna al rostro de la joven. Los tres superiores de F.O.W.L. se quedaron contemplando su rostro mientras murmuraban cosas inteligibles entre ellos.

- ¿Tienes su nombre, Steelbeak?

- Si. Se llama Lunizabeth Barker.

- ¡Barker! – exclamaron los tres superiores, comenzando a hablar uno sobre el otro apresuradamente.

Steelbeak no entendía lo que sucedía. Y tampoco Darkwing y Launchpad, quienes escuchaban cada palabra de la transmisión a través de uno de los ventanales abiertos del techo de la fábrica.

De repente, los superiores de F.O.W.L. se callaron, y se quedaron contemplando nuevamente a Steelbeak.

- Es ella la que estábamos buscando.

- ¡Genial!

- Utiliza el Brain Scanner y encuentra el algoritmo. Repórtate enseguida en los cuarteles de F.O.W.L. Si logras todo esto, Steelbeak, te devolveremos tu puesto de agente nivel dos.

Y la transmisión terminó. Con una mega sonrisa en su pico metálico, Steelbeak llamó a sus Eggmen, quienes llevaban en sus manos una especie de aparato en forma de casco, con un montón de cables en su superficie, una pantalla digital, un par de botones, y una especie de tanque para contener algo. ¿Materia cerebral, digamos?

Ante esta deducción, Darkwing hizo un gesto de asco. Le parecía un trabajo sucio y bárbaro extraer un pedazo de cerebro de una persona. Tenía que actuar rápido si quería salvar a la sobrina del Director de S.H.U.S.H., es decir, de su entrada de ganancias como héroe.

- Launchpad, let's get dangerous.

Steelbeak, con ayuda de los dos Eggmen, levantó el rostro de la joven para poder colocar el Brain Scanner. Pero una risa macabra hizo que los Eggmen soltaran el aparato, el cual hizo mucho escándalo al chocar contra el piso.

- ¡Imbéciles! ¿¡No se dan cuenta que pueden romper el artefacto! ¡Tengan más cuidado, par de inútiles! – gritó Steelbeak, soltando la cara de la loba para chocar las cabezas de huevo de los soldados.

- I am the terror that flaps in the night!

Steelbeak y todos los Eggmen que se hallaban en la fábrica comenzaron a buscar espantados de dónde provenía aquella voz. Y sobre un montón de cajas vieron cómo una nube de humo azul se iba expandiendo.

- Soy la pesadilla andante que no te deja dormir.

- Ay, no… - suspiró Steelbeak.

- I'm Darkwing Duck! – exclamó el enmascarado, apareciendo a través de la cortina de humo, y aleteando su capa con sus brazos.

- Que alguien detenga a ese payaso, por favor – suplicó Steelbeak.

Varios Eggmen se abalanzaron contra el pato, pero éste saltó hacia otro lado, logrando que los soldados chocaran entre sí. Y comenzó la disrtracción.

Pues, mientras Steelbeak y los Eggmen se ocupaban de atrapar al pato enmascarado, Launchpad entraría sigilosamente por otro lado, para desatar a Luni y llevársela a un lugar seguro.

Tras varios saltos, Darkwing aterrizó frente al gallo, apuntándole su pistola de gas directamente al rostro.

- Suck gas, evil doer.

Pero no contaba con que Steelbeak tenía una barra de metal tras su espalda, la cual utilizó para darle un golpe a Darkwing en la cabeza, quien se quedó viendo estrellas.

Dando vueltas a lo largo de la fárica, Darkwing terminó cayendo en una de las cintas transportadoras de la sala de producción. Un par de Eggmen lo amarraron firmemente a la cinta, mientras Steelbeak encendía la máquina de las cintas.

Mientras tanto, Launchpad había sido capturado por otros Eggmen, y fue amarrado al lado de Darkwing, quien logró recuperar la consciencia.

- ¡Launchpad! ¡Deberías estar desatando a Lunizabeth y sacándola de aquí!

- Lo intenté, DW. En serio.

- Y ahora – declaró Steelbeak -, mientras ustedes serán convertidos en almohadones de decoración, yo vaciaré la cabecita de esta linda cachorrita.

- ¡Es una loba! – le gritó Darkwing.

- ¡Tsk! ¡Lo que sea! – respondió fastidiado el gallo.

Iba a colocar el Brain Scanner sobre la cabeza de la joven, pero se sorprendió al ver que los efectos del cloroformo habían terminado, y la loba estaba terminando de despertarse.

- ¡Genial! ¡La bella durmiente despertó de su sueño!

- ¿Quién eres tú? – preguntó desafiante la joven, aunque se notaba en su rostro el miedo que tenía en esos momentos.

- Bueno, ¿por qué no? – se dijo el gallo, acercándose a la loba -. Me llamo Steelbeak, dulzura. Y estás a punto de recibir un lavado cerebral.

Sin previo aviso, el Brain Scanner fue colocado bruscamente sobre la cabeza de la joven.

Mientras tanto, Darkwing estaba tratando de pensar cómo salir de aquella situación.

- Eh, DW. No es por apresurarte ni nada, pero…

- ¡Silencio, Launchpad! Estoy tratando de pensar como salir de esta situación.

Darkwing recordó que había recargado las cápsulas de ácido que se alojaba en los gemelos de su chaqueta.

- LP. Trata de desprender uno de mis gemelos.

- ¿Tienes un hermano gemelo? No lo sabía.

- ¡De mi chaqueta, de mi chaqueta! ¡Los gemelos de mi chaqueta! ¡Despréndelos y dámelos!

Launchpad se apresuró a obedecer. Desprendió los dos gemelos de la muñeca de Darkwing, y se los pasó. El enmascarado aplastó una cápsula contra otra y las tiró hacia las cuerdas que lo sujetaban.

¡Éxito! Las cuerdas se desintegraron, y Darkwing estaba libre. Se apresuró a desatar a su compañero justo antes de llegar a la máquina procesadora de almohadones de decoración.

- Vamos, LP. Tenemos que detener a Steelbeak.

Pero era demasiado tarde. Steelbeak se hallaba sumergido en las profundidades de pensamiento de Linuzabeth, investigando la información a través de la pantalla del Brain Scanner.

Varios Eggmen comenzaron a ataacarlos, pero Darkwing estaba listo. Logró deshacerse de la mayoría con sus técnicas de Kung Fu. Mientras que Launchpad, con ayuda del tubo de metal que Steelbeak utilizó contra Darkwing, comenzó a pegar a diestra y siniestra, dejando fuera de combate a varios soldados.

Con su característico caminar silencioso, Darkwing recuperó su pistola de gas que se hallaba en el suelo, y se acercó por atrás al agente de F.O.W.L. Pero algo le hizo de tenerse antes de llegar a él.

- ¡Nooo! ¡No puede ser! – gritó desesperado el gallo, inspeccionando como loco la pantalla del artefacto. Luego, se dirigió directamente a la joven, sacudiéndola por los hombros -. ¿Dónde está? ¿¡Dónde está el algoritmo!

- ¿De qué algoritmo hablas?

- ¡El algoritmo! ¡El algoritmo! ¡Ellos me dijeron que tendría que estar en tu mente!

- No sé de qué algoritmo hablas. Por si no lo sabías, soy una estudiante humanista. Lo máximo que tengo de matemáticas en mi cabeza son las cuentas de cuánto me cuesta el almuerzo todos los días.

- ¡No es posible! Entonces, ¿dónde está?

- No dentro de mi cabeza, eso sí.

- ¿Qué voy a hacer ahora? Si no vuelvo con ese algoritmo, ¡soy gallo muerto!

- Yo diría más bien gallo rostizado – comentó Darkwing detrás de él.

Steelbeak se volteó y contempló al pato con ojos desorbitados. Darkwing disparó su pistola, y una nube de humo verde se expandió, haciendo que el gallo comenzara a toser violentamente. Darkwing lo buscó a tientas para capturarlo, pero el villano ya no estaba.

- ¡Yuhoo!

Darkwing miró hacia arriba, y vio como Steelbeak y varios Eggmen ascendían hacia el techo abierto sobre un globo termodinámico. Estaban escapando, y con el Brain Scanner en sus manos.

- ¡Vuelve aquí, gallina! – le gritó el enmascarado.

- Siento arruinarte las ilusiones, Darkdull. Pero tenemos que irnos. La fábrica está a punto de desmoronarse, si sabes a qué me refiero.

Y con su risa malvada, Steelbeak logró huir de la fábrica.

- Oye, DW, ¿a qué se refería con que la fábrica está a punto de desmoronarse?

Darkwing le iba a responder, pero se calló de golpe. Aguzando su oído, el enmascarado logró percibir un sonido "tic-tic" en varios puntos de la fábrica. Y la razón le cayó como un balde de agua fría.

- ¡Esto va a explotar! – exclamó repentinamente.

Tenían que salir de allí lo más rápido posible. Recordando que no estaba solo, Darrkwing divisó a Lunizabeth desmayada, y aún amarrada a la cinta vertical. El gas que le lanzó a Steelbeak la habrá noqueado.

Trató de desatarla, pero las amarras eran resortes de colchón estirados. No podía usar sus manos. Buscando desesperadamente a su alrededor, logró encontrar unas pinzas. Con ellas, cortó los alambres, y tomó en brazos a la joven.

Corrió hasta donde se encontraba Launchpad, y utilizando su pistola, lanzó un gancho hacia el techo de la fábrica, el cual los ascendió automáticamente a la azotea. Siguieron corriendo hasta saltar por el borde oeste del edificio, cayendo limpiamente sobre el Ratcatcher. Encendiendo los motores, Darkwing salió disparado, alejándose lo más posible de la fábrica.

Segundos después, la fábrica explotó, dejando una montaña de ruinas. Pero ellos estaban a salvo. Darkwing Duck una vez más salvó el día.

ST. CANARD – 10:39 PM

- Sólo espero que Gosalyn esté metida en su cama durmiendo – comentó el enmascarado -. De lo contrario, estará en graves problemas.

- Yo solo me alegro que hayamos logrado rescatarla – comentó Launchpad, refiriéndose a la loba.

Darkwing se volteó a ver a la joven, quien se encontraba inconsciente en los brazos de su compañero.

Pocos minutos después, Drake Mallard y Launchpad McQuack entraron a la casa Mallard a través de los sillones azules rotantes que llevaban a la Torre Darkwing. La casa se hallaba tranquila, por lo que Drake supuso que su hija adoptiva efectivamente estaba durmiendo. En esos precisos momentos, el timbre sonó. Launchpad y Drake intercambiaron una mirada.

- Llévala a su habitación, LP. Yo contestaré.

Launchpad cargó a Luni hacia las escaleras, mientras Drake se dirigía hacia la puerta. No se sorprendió en lo más mínimo al ver de quién se trataba.

- Darkwing…

- J. Gander – respondió, con una mirada dura en su rostro.

El Director de S.H.U.S.H. entró a la casa Mallard con una mirada de preocupación. Fue a la casa de Mallard para ver cómo iban las cosas. Y sintió un gran alivio al encontrar al pato allí. Significaba buenas noticias.

- ¿Has logrado…?

- ¿Rescatarla? Si. No hay nada que Darkwing Duck no pueda hacer. Launchpad la llevó arriba a su habitación.

Drake se vio en seguida abrazado por J. Gander a nivel de la cintura. Ante esto, no pudo más que contener su enojo. Posó una mano sobre el hombro del hombre para poder llamarle la atención.

- Gracias, Drake. No tienes idea… - comenzó J. Gander, pero Drake le interrumpió.

- Tienes que aclararme ciertas cosas, J. Gander. Esa niña no es lo que aparenta, ¿o sí?

- ¿A qué te refieres?

- ¿El mensaje del Flash Quack? ¿Prioridad 2?

- Es mi sobrina, Darkwing.

- Y yo soy el rey de los atunes – dijo el pato, con lo que recibió una mirada de incomprensión por parte del Director -. A lo que me refiero es que Steelbeak la secuestró para encontrar no sé qué algoritmo que F.O.W.L. necesita para no sé cuál arma.

- ¿Un algoritmo? Pero ella no sabe nada de algoritmos. Siempre fue mala en matemáticas.

- Eso no importa. Steelbeak usó un Brain Scanner en ella, y no encontró nada.

J. Gander guardó silencio, reflexionando sobre todo lo que el pato le había comentado.

- Pero… Hay una cosa más – comenzó Drake, captando la atención del Director -. Los superiores de F.O.W.L. comenzaron a emocionarse al escuchar su nombre… Lunizabeth Barker… - prosiguió el pato, adoptando una pose pensativa.

Los ojos de J. Gander se alargaron por unos segundos, pero en seguida recuperó la compostura. Trató de parecer tranquilo.

- Bueno, Drake. No creo que sea nada. Quizás se confundieron. Ya sabemos que los de F.O.W.L. no son tan listos cuando se enfrentan a Darkwing Duck.

J. Gander sabía que aquellas palabras inflarían el ego del héroe, y no le importó. Lo que más quería en ese momento era distraer al pato de sus pensamientos sobre el gran interés que los superiores de F.O.W.L. tenían hacia el nombre de su sobrina. Eso, y agradecerle sinceramente que la haya rescatado.

- Sabía que estaría segura contigo – dijo el Director, colocando una mano sobre el hombro del pato, mirándolo con profundo agradecimiento.

Comenzó a caminar hacia la puerta, pero fue detenido por los balbuceos del mallard.

- ¿Segura? – preguntó el pato, recibiendo una sonrisa por parte del Director,

- Esta ciudad está llena de villanos. ¿Y quién mejor que el guardián de St. Canard para mantener protegida a las personas?