7.

La esquizofrenia paranoide es un subtipo de esquizofrenia. Esta a comparación de otros tipos, no conlleva alteraciones anatómicas observables, y cuya característica principal es que afecta a la personalidad del individuo, así como a áreas de su psicología. Aunque el estado consciente del enfermo es normal, es común que se presente una pérdida de contacto con la realidad, se manifiesten ideas delirantes y trastornos de la percepción. La edad más frecuente de aparición se sitúa entre los 15 y 35 años y afecta por igual a ambos sexos.
La personalidad se altera de forma gradual o repentina; el contacto con el enfermo resulta cada día más difícil y este se retrae cada vez más en su propio mundo.
Esta misma se divide en tres etapas, la segunda de ellas denominada "etapa psicótica florida" es en donde suelen presentarse delirios y alucinaciones.


Guardaba silencio intentando mantener la calma. La noche anterior apenas había consumido la primera dosis y el médico dijo que necesitaba un poco más de tiempo para notar el efecto de los medicamentos. El silencio no se fue. Esperaba todo menos aquella mención inesperada.

Lentamente habló. —¿Qué cosas dices? No vas a morir— e internamente rogaba que fuera así.

Ranma no contestó, y en cambio comenzó a mover una de sus manos de manera a extraña, como si acariciara algo —Nana ya se ha quedado dormida— dijo y miró hacia abajo, admirando algo que Akane no podía ver, después se levantó con los brazos sobre el pecho, como si cargara a un bebé —Akane, vamos a desayunar— dijo saltando desde el techo al balcón de su recámara para después entrar por la ventana.

Akane se quedó en el mismo lugar, reflexionando, tratando de mentalizarse con el hecho de que lo que Ranma decía no eran más que "tonterías", y esperaba que al menos, el tratamiento funcionará para que así todo estuviera un poco mejor. Después de un par de minutos bajo e ingresó a la casa. En la cocina encontró a Ranma vaciando jamón en un plato que había colocado en el suelo.

Primero miró extrañada, luego, simplemente ignoró la escena imaginando que Ranma pretendía dar de comer a alguna de sus "mascotas" o lo que fueran.
Posteriormente fue a sentarse en el sillón. Se sentía mucho más relajada, pero en el fondo, algo dentro de ella seguía inquieto por las palabras que Ranma dijo en la azotea. Sabía que él alucinaba, sin embargo, le parecía sumamente extraño que el ojiazul mencionara todo aquello, sobre todo porque él nunca se interesó en la historia, en la escuela nunca llevaron materias con temática de historia griega, y además, nunca lo había visto leyendo algún libro de mitología griega, o novelas griegas antiguas donde se hace mención del infierno.

Desde su posición lo observó. El hombre estaba sentado al lado del plato y lo miraba fijamente. Una vez más recordó la imagen de Ranma a sus 19 años. Físicamente no había un gran cambio, pero psicológicamente, Ranma era otro. Y comenzaba a creer que ella también estaba loca al pensar que el Ranma rudo, guerrero, posesivo, obstinado e impulsivo era mucho mejor que el Ranma de ahora, temeroso y mentalmente inestable.

Cuando vio que su marido se levantó de su lugar, ella hizo lo mismo, encaminándose a la cocina dispuesta a comenzar a preparar el desayuno, intercambiando lugar con Ranma, quien fue directo al sofá.

Después de varios minutos, la pareja tomó asiento en el pequeño comedor estilo occidental. Durante el transcurso de la comida, Akane habló.

—Oye Ranma— comenzó —¿Qué es lo que hacías hace un rato en la cocina?— preguntó.

—¿No era obvio? Estaba sirviendo comida para Nana— dijo volteando hacia donde había dejado el plato y luego sonrió. Akane imitó la acción del hombre, pero a diferencia de él, ella solo pudo ver un plato con comida.

—Y, ¿quién es Nana?—

Ranma rió —Es la misma que quebró el florero que estaba en la mesa de la salón—

La mujer atinó a decir "Oh". En aquella mesa nunca hubo algún florero.
—Bueno, entonces platícame más de tu pequeña mascota— insistió. Recordó que había escuchado la mención de aquel nombre junto con algunos otros el día en que fue la primera consulta con el psiquiatra.

El ojiazul la miró feliz y comenzó su relato.
—Nana es una gatita ¿No la viste? Estuvo con nosotros en el techo, bueno. Es muy chiquita y su pelaje es de color blanco y tienes unos bonitos ojos verdes. Ella dice que conoce a Ko-chan, ya sabes la pelirroja, y dice que está aquí para protegerme de ella, aunque no lo entiendo, Ko-chan nunca me haría daño— Akane hizo una mueca —Y bueno, Nana tiene un hermano, que es un ratón, se llama Yon y pelea mucho con él, fue por eso que rompió tu florero, cuando andaba tras él por haberse comido un chocolate que le regale a Nana. Por cierto, Nana te quiere mucho, dice que eres la mujer perfecta para mí— dijo y después bebió un poco del jugo de naranja que Akane había preparado. —¿Conoces a Kyuu?— preguntó y ella negó —¿De verdad? Me parece raro que no conozcas a los pequeños, sobre todo a Kyuu, que cada mañana está cantando en la ventana de nuestro cuarto—

—¿Es un ave?— preguntó

—Así es. Kyuu es un canario, y su cuerpo es raro, tiene forma de un nueve— luego Ranma frunció el ceño —Kyuu dice que está enamorado de ti, y yo siempre le digo que lo olvide, tú ya estas casada conmigo, eso, y que él es un animal— terminó.

Akane escupió algo de jugo al escuchar esto último, y luego soltó una carcajada. La enfermedad de Ranma no era para tomarse a la ligera, sin embargo, las cosas que le contó le parecieron graciosas, era como si un niño hablara de sus amigos imaginarios.


Al terminar el desayuno Akane fue directo a la alacena, donde había almacenado los medicamentos de Ranma, tomo un frasco y después regresó a donde el hombre.

—Toma, es hora de tus vitaminas— dijo ella, extendiendo la mano en donde se encontraba la tableta.

—¿Otra vez con eso?— preguntó —Akane, ya te he dicho que no necesito vitaminas—

—El doctor las recomendó, dijo que las necesitabas, y como sabía que no las aceptarías, soy yo quien se encargará de recordarte cada toma— dijo sintiéndose inmensamente mal por mentir de manera tan descarada, aun mas sabiendo que, si el tratamiento daba resultados, tendría que hablar con él sobre su enfermedad.

Ranma la miró una vez más, después de mala gana agarró la tableta y la tomó. Luego de ver como se llevaba el medicamento a la boca para posteriormente beber del vaso con agua, Akane se dio la vuelta satisfecha y regresó a la cocina para comenzar con el aseo de la casa.

De lo que Akane no se enteró es que, en cuanto ella se alejó, Ranma escupió la tableta y la colocó dentro del vaso que contenía el agua restante. El comprimido se disolvió, ocultando el rastro de lo que el hombre había hecho.


La mañana pasó, y llegada la tarde y después de la comida, Ranma se fue al Dojo. Akane se sintió de cierta manera aliviada. Luego del primer incidente (aquel donde Ranma realizó un corte en uno de sus brazos) no había practicado ahí de nuevo, a excepción del día anterior, cuando peleo por algún rato con Ryoga. Antes de eso, solo había puesto un pie dentro para dar mantenimiento al material que ahí se encontraba.

"Si quiero practicar, debo pedirle permiso primero a Ko-chan" era la frase que repetía Ranma cada que Akane le preguntaba el porqué de su falta de entrenamiento, cuando 14 meses antes solía hacerlo diario, por lo que aquella simple acción le hizo creer que la pelirroja no se había aparecido en todo el día, significando que el medicamento comenzaba a surtir efecto.

Sin embargo, más tarde Akane se daría cuenta de que nada es como parece...


Disorder capítulo 7: Calma.


He tardado en actualizar nuevamente, pero al fin he podido organizar mis actividades y mis horarios. Nuevamente, mil disculpas por la tardanza.
También quería decir que a partir de hoy, actualizaré todos los domingos.

Gracias por leer.
-TROUBLE.