Hola espero les guste la continuación.
Los personajes de Inuyasha no me pertenecen y solo escribo esta historia por diversión sin fines de lucro.
Capítulo VI: Por fin en las montañas.
— Tengo hambre y estoy muy cansada, hemos caminado ya durante varias horas—decía Kagome mientras le reprochaba a Seiya.
— Eres una aprendiz muy floja, tan solo llevamos caminando 10 horas, además no nos hemos encontrado a ningún demonio en el camino.
— Para ti es fácil decirlo, tu no estas esforzándote tanto como yo, es cansado mantener este campo de purificación, y además ya estoy al límite de mis propias fuerzas.
—Es cierto y después de que descanses, ¿cuánto tiempo necesitas para volver a poner el campo de protección?—preguntaba Seiya ya que veía que la noche empezaba a aparecerse.
—Yo creo que mañana, ya te dije que tengo que utilizar mucha energía.
—Humm, y dime ¿cuanto falta para que ya no puedas mantener la Kekai (campo de protección)?
—Por otras dos horas, si no es que un poco más, además ya es de noche y ya estamos en los límites de las tierras del Oeste.
—Si por eso te lo pregunto, antes de que ya no puedas mantener la Kekai me avisas, yo te daré a beber una poción que nos hará indetectables, para cualquier demonio, pero está solo durará por unas 12 horas, así podrás descansar, y comer algo.
—Pero por que no mejor me los diste desde el comienzo de este viaje, así no hubiera gastado mis energías.
—Cálmate Kagome, y no me pongas esa horrible cara de enfado, si no te di esa poción es por que no tengo mucha, además todavía nos falta mucho por recorrer y la guardo para cuando estemos cerca de las montañas, acuérdate que tenemos que protegernos del endemoniado de Sesshomaru.
—Está bien Seiya, pero tú tendrás que ir por nuestra comida ya que yo quedaré muy cansada y no podré moverme por un buen rato.
—Eres muy débil Kagome, pero está bien yo iré por la comida, ahora camina más deprisa que Sesshomaru nos está alcanzando.
—Si, "espero que Sesshoumaru no nos encuentre o Seiya será el que pague los platos rotos, además yo no estoy tan a salvo, sin duda alguna él no dudará en asesinarme ya que le he desobedecido"—pensaba Kagome mientras veía por el horizonte, ya se veían mas cercanas las montañas del oeste.
Dentro del bosque en las afueras de las tierras del oeste, un Taiyoukai estaba muy enfadado por la ausencia de la esencia de Kagome.
—Sin duda alguna la miko se ha fortalecido, ya lleva varias horas con su campo de protección, pero se que ya está al límite de sus energías y cuando eso pase, asesinaré a se monje que va con ella y a ella la regresaré con Rin, así tardará por lo menos otros dos meses en llegar de nuevo a estas tierras, ya que no creo que se quiera quedar en esa aldea, esa mujer es bastante terca—se decía así mismo Sesshomaru mientras estaba muy al pendiente de la aparición de la esencia de la miko.
Mientras tanto Inuyasha se había quedado cerca de la aldea, donde se reunió con la miko, el la esperaría por una semana y si en ese tiempo no regresaba, regresaría, a la aldea de la anciana Kaede.
—Kagome, espero te encuentres bien, yo quería seguirte pero mi olor traería consigo a Sesshomaru y no deseo que el te lastime, además más le vale a ese torpe monje que cuide bien de ti, si no quiere ser asesinado por mis propias garras— se decía así mismo Inuyasha, el no estaba muy tranquilo, ya que era la primera vez en este viaje que tenía que dejar a la miko sola, y no le agradaba mucho que el apuesto Seiya la acompañara en este viaje y mucho menos que el fuera uno de los maestros que tendrían que entrenarla, claro si el maestro Taiyokan accedía a entrenar a Kagome, ya que ella no dejaría de querer a sus amigos demonios, solo por ser mas fuerte.
—Mi amada Kagome te deseo mucha suerte y espero vuelvas pronto para jamás separarnos de nuevo—esto se lo dijo al viento mientras veía aparecer las primeras estrellas de la noche.
—Seiya ya no puedo mantener por más tiempo la kekai—decía la miko mientras dejaba de caminar y se hincaba sobre el verde pasto.
—Está bien, toma esto, pero en lo que hace efecto la poción ¿podrías mantener otro poco mas la Kekai?—esto último lo decía muy preocupado ya que la miko se veía muy pálida y ya le costaba trabajo respirar, Kagome tomó la poción e hizo gestos de asco, esa poción era demasiado repugnante, pero no tenía otra opción que tomarla.
—No se si pueda hacer eso, ¿cuánto tiempo se necesita para que haga efecto la poción?
—Unos 15 minutos, ¿crees que podrás mantenerla por ese tiempo?
—Si pero ya no puedo caminar.
—No importa, solo espera a que haga efecto— Seiya cargó a Kagome y la puso en la raíz de un árbol para que descansara un poco, mientras tanto Kagome, hacia un enorme esfuerzo por mantener la kekai para protegerlos.
El tiempo pasaba relativamente lento para Kagome, quien ya no aguantó más y por fin se desvaneció su kekai, de inmediato Seiya, cargó a Kagome y corrió tan rápido como pudo, ya que todavía la poción no hacia efecto, y el ya había sentido el aura demoníaca de un youkai poderoso.
Ya en la oscuridad de la noche, Sesshoumaru pudo percibir la esencia de Kagome, y no dudó en ir de inmediato para hacerle frente a esa miko testaruda.
—Por fin esa mujer, quitó su kekai, debo darme prisa, para acabar con esto cuanto antes—Sesshoumaru se transformó en una bola de luz, para llegar más rápido en donde se encontraba Kagome.
—Lo siento Seiya, no pude mantener la kekai un poco más, ahora nos encontramos en un gran peligro por mi culpa.
—No digas tonterías Kagome, además ya te esforzaste mucho para mantenernos a salvo—decía Seiya mientras corría, pero paró inmediatamente, al ver a un youkai de cabello plateado frente a ellos.
—No se esforzó tanto, ya que no pudo engañarme—esto lo dijo Sesshoumaru que estaba totalmente molesto al ver como Seiya cargaba a Kagome, un sentimiento extraño hacia hervir la sangre del Taiyoukai.
¡Sesshoumaru!, — decía Kagome demasiado sorprendida— Seiya bájame por favor—Kagome estaba demasiado nerviosa sabía que ni la poción podría salvarlos ahora, solo ella podría alejar al taiyokai la pregunta era ¿cómo?, la miko ya había utilizado mucha energía espiritual, y sus flechas no podrían hacerle daño a Sesshoumaru.
Humana tonta, creíste que te burlarías del Gran Sesshoumaru, si que haz sido demasiado insolente, al entrar a mis tierras.
No te atrevas a hacerle daño a Kagome—decía Seiya mientras amenazaba a Sesshoumaru con su naginata.
Tu inmundo humano, jamás podrías lastimar al Lord de las tierras del Oeste, eres tan débil como todos los humanos.
No me subestimes, demonio— Seiya discutía con el taiyoukai, mientras colocaba a Kagome detrás de él para protegerla.
Seiya ya no provoques a Sesshoumaru, el es demasiado fuerte y podría matarte— Kagome se colocó delante de Seiya y viéndole de frente lo tomó de sus hombros, la mirada de Kagome mostraba miedo y preocupación ya que no quería que lastimaran a ese joven guerrero.
Humana, hasta que te diste cuenta de mis habilidades, pero ya es demasiado tarde, tu pagarás tus insolencias al querer burlarte de mí — Sesshoumaru estaba dispuesto a atacar al joven guerrero pero, frente a sus ojos, los dos humanos desaparecieron y sin dejar ninguna esencia, el taiyoukai, no podía creer lo que había pasado y solo un fuerte gruñido se escucho en el bosque.
No es posible no dejaron ninguna huella, pero no deben de estar lejos, así tenga que herir gravemente a Kagome jamás dejaré que entre a esas montañas.
Mientras tanto, Kagome no sabía que había pasado de pronto sintió que Seiya la cargó y salió corriendo de ese lugar y ahora se encontraban cerca de un claro, pero lo que más le sorprendió es que Sesshoumaru no los siguiera o intentara matarlos.
—Seiya ¿Qué es lo que pasó?, ¿por que ya no nos siguió Sesshoumaru?
—Kagome, es sencillo, la poción por fin hizo efecto, esta poción me la dio el maestro Leyasu-Tokogawa, el es maestro en pociones, además esta poción hace que ningún demonio pueda vernos, olernos ni escucharnos por un perímetro de 10 metros a nuestro alrededor—le daba la explicación a Kagome mientra él se sentaba en la raíz de un árbol.
—Entonces Sesshoumaru no podrá encontrarnos durante las 12 horas que dure el efecto de la poción.
—Así es.
—Entonces no hay nada de que preocuparnos, ahora si podemos descansar tranquilos.
—Humm, pues no, aunque la poción es poderosa solo sirve para alejar a los demonios completos, es decir que si nos pueden ver los Hanyou, el hecho de que no sirva esta poción para escondernos de ellos, es por que los sentidos de los youkais son más sensibles y más desarrollados que el de los hanyous. El veneno que despide nuestro cuerpo ahora no perjudica a los humanos, pero para youkais este veneno que despedimos, hace que todos los sentidos de los youkais se desorienten, haciendo que vean solo el paisaje pero no a nosotros, sin en cambio nosotros si podemos verlos y oírlos, hasta atacarlos si es necesario, pero hay un problema con esta poción, ya que si alguno de nosotros es herido, nuestra sangre repele el veneno de nuestro cuerpo, y entonces los youkais serán capaces de encontrarlos por el olor de nuestra sangre.
—Vaya entonces tenemos que tener cuidado de no lastimarnos, lo bueno es que mis heridas ya sanaron si no, ahora seríamos victimas de Sesshoumaru.
— ¿Estás herida?, déjame ver no podemos arriesgarnos a que ese demonio nos encuentre—decía Seiya mientras se acercaba a Kagome para que le enseñara sus heridas.
—No te preocupes, esas heridas ya sanaron esta mañana, y ya no hay marcas de ellas en mi brazo izquierdo.
—Está bien, por ahora tenemos que descansar, no deseo que mañana tengamos que pelear con ese demonio, además a mi no me corresponde eliminarlo, por lo menos no por ahora.
¿Qué, tu intentarás matar a Sesshoumaru?, eso no lo puedo creer.
Bueno dejemos esa conversación, no decías que tenías mucha hambre, ahora regreso voy a traer algo para comer.
Kagome se quedó sorprendida por el hecho de que Seiya pensara en acabar con la vida de Sesshoumaru, aunque por lo visto era algo lógico, ya que según las palabras del mismo Seiya, a el no le gustaban para nada los seres sobrenaturales y mucho menos los demonios puros.
Ya habían pasado varias horas desde el encuentro que tuvo Sesshoumaru con Kagome, y no podía encontrarlos, parecía como si se los hubiera tragado la tierra.
—¿Cómo es posible que esa mujer logre exasperarme tanto, primero me miente sobre el tiempo que pasaría en esa aldea, segundo, me humilla hiriéndome con su campo de energía, tercero, siente lástima por mi y cura mis heridas, y cuarto se burla de mi y desaparece ignorándome totalmente, ¿esa mujer de que estará hecha?, nada la intimida, y siempre que nos vemos me reta y me insulta, cosa que ningún ser había hecho, o por lo menos ninguno que esté con vida. ¿Por qué no puedo lastimarla?, ¿Por qué me molesté cuando vi como la tocaba ese estúpido monje?, odio pensar tantas tonterías, no puedo seguir perdiendo el tiempo, con esos estúpidos pensamientos—aquel taiyoukai se recriminaba el hecho de pensar esas cosas, y eso no era todo, también en él crecían unos sentimientos nuevos, que lograban ponerlo furioso, el no se comportaría como un humano, pero desde que convivía con la joven miko esos sentimientos se hacían cada vez más frecuentes.
—Kagome te encontraré así tenga que buscar debajo de la tierra, no permitiré que entres a esas montañas, no mientras yo viva o me dejo de llamar Sesshoumaru Taisho Lord de las tierras del oeste.
—Kagome, toma esto, son algunas frutas que pude encontrar.
Gracias Seiya, yo tengo un poco de comida en mi mochila, solo tenemos que encender una fogata para calentarla.
Está bien, iré por la leña, tu sigue descansando, se que te encuentras muy débil.
Pues si, el campo de protección me quita mucha energía, además que me haz hecho caminar más de 12 horas.
Eres muy quejumbrosa, veo que entrenarte, me será muy difícil, eres una mujer demasiado mimada.
¿Qué dices?, además te recuerdo que tu no tienes poderes espirituales y por lo tanto no sabes el gran esfuerzo que hecho durante todo este día.
Ya tranquilízate Kagome, mejor descansa y ya no te enojes, además te vez muy fea cuando te enojas.
Jajaja, Seiya tu eres igual que Inuyasha, no cabe duda que son almas gemelas.
¿Pero que dices tonta?, yo jamás seré como ese tonto híbrido.
Oye eso no, no insultes a Inuyasha, además aunque sea un Hanyou te puedo decir que es mejor que muchos humanos que he conocido.
Mira mejor dejemos esta discusión, no me gusta hablar de demonios ó seres sobrenaturales.
Está bien—"realmente Seiya odia a todo ser sobrenatural, y si él es así no me puedo imaginar como es el maestro Taiyokan, será mejor que ande con cuidado, no deseo que estos monjes lastimen a mis amigos"— pensaba Kagome mientras se recargaba más en la raíz del árbol para descansar.
Seiya encendió la fogata y calentaron la comida que llevaba Kagome en su mochila, después de comer decidieron dormir ya que el día siguiente sería muy complicado y más si Sesshoumaru estaba tras de ellos.
Las horas corrían rápido, y ya pronto amanecería, Seiya ya estaba despierto y fue a donde se encontraba durmiendo Kagome, el se quedó por un momento mirando la cara de tranquilidad que tenia la miko en su rostro.
—No puedo negar que Kagome es muy hermosa, lastima que su destino ya esté trazado, yo se que sufrirá mucho y jamás podrá ser feliz, pero mientras esté yo su lado haré que el dolor y sus penas se hagan menos, descuida Kagome te protegeré como se lo prometí a ese hanyou— el rostro de Seiya se veía algo triste, pero tuvo que dejar de ver y de pensar en el futuro de Kagome ya que el efecto de la poción ya casi perdía su efecto.
—Kagome ya despierta, tenemos que seguir, falta mucho por recorrer todavía.
—Está bien— de pronto se paró bruscamente espantando a Seiya — siento cerca la esencia de Sesshoumaru, tenemos que irnos inmediatamente de aquí—esto último lo dijo con un tono de nerviosismo.
—No te preocupes todavía no se acaba el efecto de la poción pero para que no nos detecte Sesshoumaru, será mejor que pongas el campo de protección creo que ya estas descansada para poder hacer una Kekai.
—Si, ahora la pongo— y haciendo movimientos con sus manos puso una Kekai.
Sesshoumaru ya estaba hastiado de andar buscando a Kagome y a Seiya, pasó toda la noche buscándolos y todavía no tenía ni una seña del paradero de esos dos.
—Esa humana si que se ha vuelto una molestia para mí, ahora yo tendría que estar entrenando con los guerreros de la luna del oeste, pero por ahora no tengo otro remedio que buscar a esa chiquilla impertinente, además tengo la impresión que ya está cerca del campo que rodea a las montañas Yanchinsen y Yinchinsen, será mejor que vaya de inmediato a ese lugar así los podré interceptar más rápido—Sesshoumaru se convirtió en una bola de luz y fue directamente hacia el campo que protegía a las montañas del oeste.
—Lo siento Kagome no podremos detenernos para desayunar ni comer así que en lo que estamos caminando tendrás que comer las frutas que traje ayer en la noche, tenemos que llegar a las cercanías del campo que rodea a las montañas antes de que anochezca.
—Es que acaso ¿ya no tienes más de esa poción para poder protegernos de Sesshoumaru?
—NO es eso, lo que pasa es que hay un portal el cual nos llevará al templo que está dentro de las montañas Yanchinsen y Yinchinsen, y solo permanecerá hasta el día de hoy antes de que anochezca, y si no llegamos a tiempo, tu no podrás protegerte con tu campo ya que estarás muy cansada y pues solamente tengo poción para protegernos otras 12 horas, y si no llegamos a tiempo nos atacarían los guerreros youkais de la luna del Oeste, y pues ya te imaginarás que Sesshoumaru estará ahí.
Pues ya que, además ya no quiero pelear con ese youkai testarudo, Seiya ¿ me podrías decir quienes son esos guerreros que mencionaste?
Si claro, mira esos guerreros son los sirvientes de Sesshoumaru, siempre pelean con el y ellos son los que ayudan a proteger las tierras del Oeste, sin embargo casi siempre se encuentran en la orilla del campo que protege las montañas Yanchinsen y Yinchinsen, y eso es por que hace 110 años los monjes Yamabushi y esos guerreros pelearon, claro que esos guerreros no derrotaron a los 5 maestros Yamabushi y por eso Sesshoumaru tiene muy bien vigilado ese lugar para que si alguno de los maestros se atreve a salir de ese campo sea exterminado inmediatamente.
Pues se ve que todos se odian demasiado.
De hecho Kagome no es tanto el hecho de odiar a los demonios lo que causó que se llevara a cabo esa batalla, sino que desde el principio de los tiempos solo los humanos vivían en la tierra, y pues al escaparse los demonios del infierno, los seres humanos corren un gran peligro.
Entonces los demonios escaparon del infierno, yo pensaba que ellos fueron los primeros en vivir en la tierra.
No Kagome es por eso que tenemos que mandarlos de nuevo al infierno ahí es donde todos los demonios pertenecen.
No eso no puede ser cierto, además como podrían mandar a demonios de un corazón noble al infierno, yo tengo entendido que los demonios de corazón noble van al paraíso o sea al otro mundo.
Eso es cierto, pero será mejor que cambiemos el tema, además yo no soy el indicado para decirte más sobre este asunto, el maestro Taiyokan te resolverá todas tus dudas, ahora camina más aprisa.
Si, por cierto Seiya dime como llegaste a ser un guerrero Yamabushi.
Hummm, no me gusta hablar mucho de eso, solamente te puedo decir que desde niño vivo en esas montañas y he sido entrenado por el maestro Hisamiche-Hiroo, él es como un padre para mi.
Seiya, dime los maestros deben ser personas ya de muy avanzada edad por lo que me dices, crees que puedan entrenarme ya que si no mal recuerdo dices que ya era mayor el maestro Taiyokan cuando pelearon con Sesshoumaru hace 110 años.
Jajajaj, creo que te dejaré con la duda será mejor que los veas por ti misma.
Pues ya que, tú nunca me das muchos detalles, siempre evades preguntas—sin embargo esa curiosidad por conocer a los monjes Yamabushi crecía en Kagome mientras más se acercaban a donde se encontraba el dichoso portal.
Toda la mañana se la pasaron caminando, ya Kagome se encontraba algo cansada, y la verdad es que tenía que decirle a Seiya que ya no podía seguir manteniendo el campo de protección.
Seiya, será posible que podamos tomar de una vez esa poción, no quiero que nos pase lo mismo que ayer, además no creo que Sesshoumaru cometa el mismo error, estoy segura que ni siquiera nos daremos cuenta cuando nos mate.
Tienes razón será mejor que tomemos la poción además en unas 6 horas estaremos llegando a ese portal—diciendo esto sacó Seiya la poción y se la dio a Kagome para que la bebiera.
Sabe horrible, lo bueno es que no se de que está hecha, por que me imagino que es de algo repugnante.
Jajaja, pues si es mejor que no sepas de que está hecha la poción, ya que si te enteraras que contiene te aseguro ya la habrías escupido.
Eso no me hace gracia Seiya, lo bueno es que en poco tiempo llegaremos y por fin estaremos a salvo de Sesshoumaru.
Eso es cierto solo mantén la Kekai un poco mas y después podrás quitarla así ya no gastarás mas energías.
En las orillas de las montañas se encontraban los guerreros Youkai de la luna del Oeste, ellos se encontraban entrenando, ya que Sesshoumaru se los había ordenado hace unos meses atrás.
—Veo que han seguido mis indicaciones—esto lo decía el Lord del Oeste, mientras se acercaba a los 5 comandantes de ese ejército.
Todos le hacían reverencias a Sesshoumaru, mientras pasaba junto de los soldados que se encontraban entrenando.
—Pero será posible que alguno de ustedes sea capaz de lastimarme, yo creo que les falta más entrenamiento, además se que ha salido un monje Yamabushi, y ninguno se dio cuenta de ese suceso, todos son unos incompetentes—El Lord de las tierras del Oeste les echaba una mirada totalmente llena de ira a los 6 comandantes.
—Eso es imposible mi señor —decían al mismo tiempo los hermanos, Raiyin y Fujin comandantes del batallón del rayo.
—Nosotros no logramos percibir ninguna esencia humana y mucho menos una esencia pura.
—Entonces me dicen ¿que yo soy el que se equivoca, y que aquel monje que vi ayer en la noche era solo un espejismo?—Sesshoumaru estaba muy molesto, el hecho de que no creyeran lo que el decía realmente lo ponía furioso.
—Mi señor, no decimos que usted esté mintiendo, solo es que ninguno de nosotros, hemos percibido tales esencias—decía una hermosa youkai de piel blanca llamada Yukionna, comandante del batallón de la nieve perpetua.
—Si nuestro señor vio a ese monje, eso quiere decir que esos Yamabushi se han vuelto más fuertes ya que en estos 110 años ninguno ha salido de este campo.—decía Kodama, líder del batallón del inframundo.
—Si Kodama tienes razón, pero como es posible que salgan sin dejar tan siquiera una esencia—decía muy pensativo Tengoshun lider del batallón de los bosques del oeste.
—Entonces también nos deberíamos hacer otra pregunta ¿Para que salió ese monje, además para que se arriesgaría tanto como para poner su vida en peligro?—decía el líder del batallón de la noche Hitotsume.
—Eso es sencillo salió para encontrarse con una nueva miko, ellos desean entrenar a esa mujer, y por lo visto no es para nada bueno—decía Sesshoumaru ya harto de que los comandantes dijeran puras tonterías.
Al unísono todos gritaron
—¿Qué?
NO es posible que la profecía esté por cumplirse, eso quiere decir que la batalla iniciará en poco tiempo—decía Hitotsume.
Escúchenme todos, necesito que ahora mismo resguarden todo el campo no quiero que esa humana entre a esas montañas, y si la capturan necesito que la traigan con vida, ¿me entendieron?—Sesshoumaru estaba totalmente convencido de que capturarían a la miko, así los planes de esos monjes se vendrían abajo.
Si mi señor—contestaron todos los comandantes e hicieron una reverencia e inmediato fueron por sus tropas para proteger ese campo, no dejarían que esa miko llegara a esas montañas, ya que si no la capturaban era seguro que su amo los mataría por su falta de eficiencia.
Ya había pasado parte de la tarde y tanto Sesshomaru como los guerreros yokais de la luna del Oeste estaban alrededor del campo que protegía a las montañas Yanchinsen y Yinchinsen.
No es posible que esa miko mantenga tanto tiempo su kekai, por lo visto eso de retarme se lo toma muy a pecho — pensaba el Lord de las tierras del Oeste.
Amo Sesshomaru, ¿esa miko que todos están buscando es la mujer del tonto de Inuyasha?— preguntaba un pequeño demonio de color verde.
Jaken, te he dicho miles de veces que no menciones el nombre de ese híbrido— decía Sesshomaru, mientras le acomodaba una buena patada a Jaken.
Lo siento amo bonito, pero esa miko es tan débil que no debería gastar sus energías en encontrar a alguien tan insignificante—Jaken recibió otra buena patada por parte de Sesshomaru.
Será mejor que ya no hables si no quieres que te mate de una buena vez—El Lord estaba totalmente furioso, Jaken había nombrado a su molesto hermano y no solo eso sino que había dicho que Kagome era la" mujer" de Inuyasha, eso hacía que la sangre de Sesshomaru hirviera de coraje.
Kagome ya estamos cerca, llegaremos en una hora aproximadamente—decía con alegría Seiya
Qué bueno porque la verdad eres muy callado y ya me estoy aburriendo y cansando de caminar tanto sin tener un momento de descanso—decía una cansada miko con un tono de voz de molestia.
Ya te dije que eres muy chocosa, camina si no quieres que tu amado Sesshomaru nos mate.
¿Qué dijiste? ¿mi amado?, ¿estás loco o que te pasa?, yo nunca podré amar a ese demonio, además es demasiado frío para mi gusto— le gritaba a Seiya pero ella era engañada por sus propios pensamientos —"aunque no deja de ser muy guapo, pero que tonterías estas pensando Kagome, si tu estas enamorada de Inuyasha, además prometiste pensar sobre hacer una familia con él".
Ya no te enojes, además ya no veras a ese demonio por un muy largo tiempo— le decía muy sonriente Seiya, le había dicho eso para molestarla y así se le olvidara un poco el cansancio que tenía y por lo visto había dado resultado.
Seiya eres insoportable.
Fue lo último que dijo Kagome mientras tanto no dejaba de pensar en que pasaría de ahora en adelante, no confiaba plenamente en el juicio de esos monjes y mucho menos Kagome le haría daño a sus amigos no importando que fueran humanos o seres sobrenaturales.
—Kagome ya llegamos ese es el portal que nos llevará con el Maestro Taiyokan—decía Seiya mientras le daba un pequeño frasco a la miko.
¿Qué es eso Seiya?
Es el antídoto de la poción que tomamos, no podemos entrar al campo con ese veneno dentro de nuestros cuerpos, tómalo y de inmediato se acabará el efecto de esa poción.
Está bien—Kagome tomó el antídoto, para suerte de la miko este no tenía un desagradable sabor al contrario, su sabor era dulce y muy agradable.
Seiya procedió a tomar también el antídoto, de inmediato entraron al portal, este era de color rosa y lo traspasaron fácilmente.
Al salir del portal Kagome pudo ver a lo lejos un enorme templo en la cima de las montañas y otro en las faldas de las montañas, el cual estaba bien protegido por grandes murallas y una enorme puerta la cual tenía un grabado muy curioso, en esta se veía unos guerreros de larga cabellera contra unos demonios. Al ver ese grabado Kagome sintió miedo.
Continuara...
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