CAPITULO VII. INTIMIDAD
La siguiente semana fue movida pero muy incómoda para algunos habitantes de la Madriguera. Ron seguía molesto con Hermione, Harry y Ginny. Sus padres lo habían castigado por un mes sin poder salir de la casa y tenía que realizar diversas tareas para ayudar a su madre sin usar magia. Los dos primeros días se había negado a comer con los demás, pero al tercero su madre le dijo que tendría que comer con todos quisiera o no sin chistar, no seguirían aceptando sus malcriadeces, era hora de madurar, tenía que aceptar las consecuencias de sus actos y punto. Por ello lo veían en las comidas y cuando llegaban a la casa en la noche, sin embargo en ningún momento accedió a conversar con el trio, y ellos después de varios intentos se cansaron y lo dejaron en paz. Ron los veía felices y cada día acumulaba más resentimiento e imaginaba más planes para vengarse de cada uno.
No ayudaba mucho las continuas bromas de sus hermanos gemelos; las conversaciones que tuvo que soportar con cada uno de sus hermanos mayores reprochándole sus acciones y dándole consejos de cómo actuar con una mujer y como controlar sus impulsos hormonales, que seguro pronto pasarían y le dejarían pensar con claridad. Debía ser un caballero siempre, le habían dicho todos, y al menos pensaba no había sido tan humillante hablar con ellos que con su padre. Sus hermanos entendieron su molestia y le dijeron que la actitud de Hermione no fue la más acertada, pero eso era muy normal y comprensible, siendo ella tan inocente e inexperta, se metió en algo que no entendía y no supo cómo reaccionar; él tenía más experiencia y debió ser más inteligente y no dejarse llevar por sus impulsos. Sí ellos entendían, pero se pusieron de parte de ella también.
Y lo peor fue enterarse que su ex se pasaba casi todos los días en el cuartel de la orden atendiendo a Snape, como si fuera su enfermera particular; recordaba sus reacciones en el hospital y como lo defendió con vehemencia, y pensaba que quizás a la chica le gustaba el murciélago grasiento; esa idea no lo hizo muy feliz, que ella lo dejara quizás pensando en otro hombre era peor que creer que simplemente la había asustado o que lo hacía tratando de seguir aparentando que era una niña buena. Niña buena como no, era una zorra disfrazada y la descubriría delante de todos.
Era cierto que Hermione pasaba mucho tiempo en Grimmauld Place y era evidente para todos. Pocas veces iba sola, todos querían visitar al profesor y por eso a nadie le extrañaba las continuas idas al lugar. Siempre regresaba de noche y a veces se notaba un poco incomoda con la situación con su ex. La tensión entre ambas era palpable y todos pensaban que eso impulsaba a la joven a querer pasar más tiempo fuera, antes que tener que soportar la irritabilidad de Ron.
Fueron pocas las conversaciones a solas que pudieron tener Severus y Hermione, pero ella siempre encontraba una forma para hacerlo aunque solo fueran cinco minutos y siempre se despedía de el con un beso en la mejilla. Querían más intimidad y estaban locos por conseguirla, lo que parecía imposible en esos momentos, pero afortunadamente, todos los que un principio iban constantemente, pronto tuvieron que retornar a sus labores, y ellos ahora podían disfrutar a solas. Eso sucedió a la tercera semana.
Una tarde antes de ir, los Sres. Weasley le informaron a Hermione que no podían seguir acompañándola. Arthur se reincorporaba al trabajo, Molly debía atender la casa y visitar más seguido a su nuera que estaba embarazada, Bill y Charlie también debían volver a sus rutinas y Remus que era un escolta casi permanente, estaba muy ocupado ayudando a Dumbledore en el castillo. Tendrían que ir el trio solos, pero les preocupaba que cuando Harry y Ginny no quisieran, lo hiciera ella sola, no por nada malo, sino por el peligro que había con los mortifagos que seguían sueltos. Ella entendió su preocupación pero les dijo que los días que no estuviera con sus amigos y decidiera ir allá, se aparecería en el cuartel sin hacer ninguna parada, y que además era eso o irse definitivamente a su casa, porque no estaba dispuesta a soportar la ira de Ron en su contra.
Ya la primera semana ella había dicho que se iba, porque estar ahí era una situación insostenible, y esa era la casa de Ron no suya, y era ilógico molestarlo más con su presencia. Sin embargo no la dejaron marchar; ella no podía estar sola en su casa y estaba fuera de discusión que Ginny y Harry se quedaran con ella, sin ningún tipo de supervisión adulta. La madriguera era su casa también y pensaban que el enfado de su hijo pronto terminaría, era cuestión de tiempo. Al recordarles su deseo de marchar, porque la situación no había mejorado, dejaron de poner resistencia a sus salidas solas, siempre que prometiera ir solo al cuartel, y solo iría a otro sitio acompañada. La joven se los prometió, y así el asunto de su tan necesitado tiempo a solas con Severus se resolvió.
Esa tarde llego sola y al no encontrarlo ni en la sala, ni la cocina, ni la biblioteca, fue a su cuarto.
- Profesor Snape está ahí, es Granger, puedo pasar
- Adelante Granger
- Buenas tardes profesor
- Esta sola
- Sí -entro y cerró-
- Y entonces a que tanto formalismo
- Solo precaución, ¿nunca esta demás o sí?
- Muy inteligente. No, no está demás. Y como ocurrió el milagro que estés sola
- Los demás no podían venir, se reincorporaron a sus labores, y Harry y Ginny tenían otros planes a solas
- Ya veo. Cuanto tiempo te puedes quedar
- El que quiera, solo tengo que llegar a dormir, y tener cuidado al macharme sin desviarme en el camino.
- Un trato muy adulto y razonable con el peligro que aún existe
- Ya soy una adulta Severus, lo olvidaste, ya no soy una niña -y lo dijo de forma un poco seductora-
- Es cierto ya no eres una niña -y lo dijo con una ceja alzada-
- Y bien, como te sientes, ya comiste
- Me siento mucho mejor, Poppy vino hoy a verme, mi convalecencia está a punto de terminar; y si ya comí
- ¿Entonces qué quieres hacer?
- Quiero que conversemos, no lo hemos podido hacer mucho. Te parece
- Claro que sí. Cuéntame que hiciste ayer
- No mucho, leer, por suerte los Black tenían buen gusto en libros, alguno un poco oscuros, pero buenos en general. Del resto fue un poco tedioso
- ¿Severus tu… tú me has… extrañado, digo te… agrada mi compañía?
- Claro que si te he extrañado, ¿lo dudas, dudas que me guste pasar tiempo contigo?
- Quería confirmar, por las dudas
- Todavía tienes dudas. ¿Cómo podre despejártelas?
- Ah, con el tiempo creo, sino cambias y no vuelves a ser un sarcástico atemorizante
- El sarcasmo es parte de mí y dudo que te atemorice, o no estarías a solas conmigo
- Es verdad. En realidad me siento muy segura a tu lado
- Eso es bueno. Y tu cómo te sientes en casa de tu ex. Ha ocurrido algo relevante
- Todo igual. Esta insoportable y no habla con ninguno. Estoy pensando seriamente irme a mi casa
- No me parece que estés sola allá, no es seguro. Que opinan los demás
- No me dejan ir, piensan igual que tú. Pero mejor hablemos de otra cosa si
- Como quieras. ¿Podrías contarme que quisiste decir con que tus otros amigos tenían planes a solas?
- Eres un cotilla Severus Snape, no es de tu incumbencia
- Solo era curiosidad, solo quería saber si eran actividades que supieran los padres de la chica. Podría preguntarles la próxima vez que vengan
- !Ni se te ocurra! Se supone que están conmigo
- Aja con que de alcahueta no. Que divertido. ¿Pero no dijiste que sabían que estabas aquí sola y no había problema?
- Sí y no.
- Estoy esperando algo más extenso
- Si serás, está bien, pero no puedes repetir una sola palabra de lo que te diga, prometido
- No te voy a delatar, puedes confiar en mí, creí que lo sabias
- Lo sé. Bueno, se supone que salimos los tres a dar un paseo y luego ellos volverían a la casa y yo vendría aquí. En realidad ellos se fueron a estar solos y yo llegue antes
- ¿Y a donde fueron?
- Al Londres muggle a… pasear
- A pasear dentro de la habitación de algún hotel ¿cierto?
- SEVERUS, porque piensas eso
- Me vez cara de tonto, se comen con la mirada cada vez que están aquí, aunque no es lo único que devora la señorita Weasley. Y pudieron pasear contigo
- Sé que no eres tonto, es solo que es algo muy privado, supongo tiene lógica que lo pensaras. Y aclárame eso de que Ginny devora otra cosa
- Quien es la cotilla ahora, Jajaja. ¿Es que no te ha dicho o no te has dado cuenta? Cada vez que esta Lupin lo ve como si quisiera desvestirlo y tirársele encima. De verdad me extraña que Potter no lo haya notado
- Creo que estas delirando, ella está muy enamorado de Harry
- Tu amiga es una pequeña… como decirlo… sus pensamientos son altamente sexuales, no tiene nada que ver con el amor, es solo deseo de experimentar, es un poco insaciable
- ¿SEVERUS SNAPE, ENTRASTE EN SU MENTE?
- Sí, no pude evitarlo la tercera vez que vio así a Lupin, me dejo bastante sorprendido
- No debiste hacerlo estuvo mal, es algo muy privado, quizás ella sea algo liberal en ese sentido, pero no ha hecho nada reprobable, son solo pensamientos, de tenerlos a hacerlo hay una gran diferencia
- Y quien te dijo que el buen sexo es reprobable. Si estas segura de lo que haces y lo deseas, no es malo. Y no estés tan segura que no ha hecho nada, ella y su novio se divierten de lo lindo, él es muy complaciente con las fantasías de ella
- Oh por merlín, eso es algo que no quería saber
- ¿Segura?, tú sabes que también estas en sus fantasías. ¿No te dio curiosidad saber quién más y que hace?
- Y COMO SABES ESO. Voy a matar a Ginny por esos pensamientos -estaba roja como un tomate-
- Relájate Hermione -el no paraba de reírse- es algo normal, ya te lo dije. Ahora siento curiosidad. Nunca han llegado a realizar esos deseos
- Claro que no, como se te ocurre
- Eres su mejor amiga, no sería raro que experimentaran juntas, después que te lo pidió
- En serio, no debiste entrar en su mente. No deberías saber eso, es muy vergonzoso
- No te tienes que avergonzarte, son sus deseos y no los tuyos. Pero mejor porque no dejamos la conversación hasta aquí antes que te de un ataque. ¿Vamos a leer algo, te parece?
- Sí es mejor. Como compensación tú lees en voz alta
- Como quieras, busca el libro que desees
Sin decir otra palabra le dio un libro de poesía que le había llevado y así transcurrió el resto de la tarde antes de la cena.
La comida estuvo deliciosa y Kreacher fue muy amable, como siempre, les hizo comer dos raciones de postre. Antes de que Hermione se fuera Severus envió un patronus parlante avisando que la chica ya partía a la madriguera. Se despidieron con un beso en la mejilla y además por primera vez con un gran abrazo. Por un minuto sus cuerpos se encontraron unidos, ella se aferraba y hundía su cara en el pecho de su amigo; él la rodeaba fuertemente con sus brazos mientras olía el perfume de sus cabellos, los cuales beso antes de separarse. Con este último gesto ella se marchó.
El resto de la semana fue casi igual. Salían los tres amigos supuestamente a casa de Harry, pero solo una llegaba. Los otros dos estaban en el mismo hotel disfrutando de la intimidad que no podían tener en ningún otro lado. Unas veces ellos llegaban solos a la madriguera y Hermione después; otras se reunían cerca del prado a una hora concertada y llegaban todos juntos.
Mientras la pareja se olvidaba del mundo, la hechicera pasaba las tardes en compañía de Snape, conversando y leyendo; solían cenar juntos y después se marchaba. Aunque si había pequeños cambios conforme los días avanzaban. A veces no salían de la recamara más que para comer, otros la pasaban en la sala; pero habían adquirido la costumbre que al desplazarse de un lugar al otro lo hacían tomados de la mano. También ocurrió que ahora se sentaban los dos en la cama uno al lado del otro, apoyados en la cabecera, y así conversaban o leían, y en muchas ocasiones sus cabezas se juntaban y sus manos se entrelazaban. Siempre se abrazaban al saludarse o despedirse, y cuando lo hacían el acariciaba su espalda y besaba sus cabellos antes de separarse.
El acercamiento más significativo llego justo un mes después de que Severus arribara a la casa. Una tarde después de almorzar y conversar en la cocina, decidieron ir al cuarto a que el descansara. El plan era que ella leería en voz alta un libro nuevo que había llevado, eso a veces ayudaba a que el durmiera en las tardes, algo que era necesario para su completa recuperación. Ya estaba instalada en el sillón, cuando él le hizo señas de que se sentara en la cama como siempre, iba a protestar y a decirle que así el no dormiría, pero era demasiado tentador sentir su cercanía, así que se rindió y se sentó su lado.
Él estaba completamente acostado y la observaba sentada contra el cabecero, leyendo con una entonación suave y melodiosa. Poco a poco lo venció el sueño, y no supo en que momento se quedó dormido, solo que al despertarse sintió un cuerpo casi sobre el suyo y unos brazos que lo rodeaban, al girar el rostro vio a Hermione totalmente dormida, que reposaba su cabeza en su pecho. Era indescriptible el verla así y la sensación de su cuerpo tan íntimamente cerca. La atrajo hacia el más si cabía y la envolvió en sus brazos mientras se deleitaba con su aroma. Cuando tiempo estuvo contemplándola reposar con esa expresión tan relajada y de paz no sabía, pudieron ser minutos u horas, el tiempo se detuvo y solo noto su reinicio, cuando ella comenzó a moverse y a abrir lentamente sus ojos.
Al principio Hermione se sintió desorientada. Estaba tan a gusto y sentía unos brazos que la rodeaban, podía escuchar el latido de un corazón y el respirar de otra persona muy cerca, levanto el rostro y se encontró con los ojos de Severus que la observaban tiernamente y con gesto divertido a la vez.
- Hola Hermione ¿dormiste bien?
- Severus, yo… lo siento -trato de incorporarse pero él se lo impidió apretándola contra si-
- Porque lo lamentas, te incomoda mi cercanía
- No pero, supongo que me excedí sin darme cuenta y estas incomodo en esta posición
- No te he reclamado nada y si me sintiera incomodo ya te habría alejado -mientras lo decía acariciaba su rostro- pero seguro deseas apartarte y yo lo estoy impidiendo -soltó el amarre de sus brazos esperando que ella se levantara, pero no ocurrió-
- Te molestaría si te dijera que no quiero hacerlo -y comenzó a acariciar su pecho-
- No. Por mi puedes seguir así tanto como quieras, es muy agradable
- Espero no asustarte con mi aspecto, debo verme horrible
- Para nada, yo espero no haberte asustado quedándome aquí. Debí ser más caballeroso y levantarme cuando desperté. En realidad soy yo el que debió disculparse, no tu
- Fui yo quien se durmió y se puso encima de ti, y me alegra que no lo hayas hecho. Sé que está mal pero…
- ¿Porque piensas que está mal?
- Es que, cuando paso lo de Ron, tú sabes… él me dijo cuándo se enfadó que yo era una… una… provocadora, y no quiero que pienses que estoy jugando contigo
- Vamos a aclarar algunas cosas. Primero, ¿te acostaste sobre mí a propósito o simplemente te quedaste dormida y el resto fue natural?
- No, no lo hice a propósito por favor créeme, solo me quede dormida, no sé cómo ni cuándo me coloque así
- Te creo no te angusties, y ya sabía la respuesta, solo quería que tu entendieras que no hubo malicia, decirlo en voz alta y pensándolo ayuda -acariciaba su espalda para confortarla-
- Me angustia pensar que él pudo tener razón, ¿y si soy una mala persona en ese aspecto, o no pero si demasiado torpe y no sé cómo conducirme con decencia?
- No eres indecente ni mala persona, eso paso por tu inexperiencia, creo habértelo aclarado antes. Ahora respóndeme esto, quieres quedarte recostada conmigo para aclarar tus dudas o solo porque te hace sentir bien
- Ya no tengo dudas Severus y tú me haces sentir muy bien
- ¿Crees que esto me puede parecer una provocación de tu parte? Y si lo creyera ¿cómo crees que estuviera actuando?
- No creo que lo pienses y supongo que, no estarías conversando conmigo de ser así, me equivoco
- No, escúchame bien Hermione, si fuera otro hombre que no te conociera bien, quizás pensaría en esto como una señal de tu parte para algo más, y ahora estaría besándote o por lo menos intentándolo, trataría de aprovecharme de la situación. Pero yo nunca me voy a aprovechar de ti. Y quiero que te graves esto, cualquier tipo de intimidad entre un hombre y una mujer es algo que debe ser meditado para que no ocurran arrepentimientos. Si alguna vez siente deseo de estar con alguien así o ir más allá promete que antes lo habrás pensado muy bien, y si no estás segura mantente alejada de las situaciones que se puedan salir de tu control.
- Te lo prometo Severus, pero quiero que sepas que nunca he sentido deseos de estar con alguien más así, esto paso naturalmente y no me arrepiento. El único hombre con quien podría haber sucedido es contigo. Yo confió plenamente en ti y los únicos deseos que he sentido los inspiras tu -lo último lo dijo bajando la mirada en apenas un murmullo y totalmente sonrojada, era el momento de decir la verdad-
- Pequeña, ¿estas segura de lo que me acabas de decir, puedes estar confundida?
- Estoy segura y ya te dije que no tengo dudas. Antes estaba muy confundida porque todo pasaba muy aprisa y no entendía muchas cosas. Pero he tenido tiempo para meditar y poner mi cabeza en orden. Soy consciente de que lo que te acabo de decir puede cambiar nuestra amistad, aunque espero que no suceda. Tampoco estas obligado a nada, puedes alejarte de mí si lo deseas
- No quiero alejarme Hermione, tú me haces mucho bien y estas dentro de mi corazón
A medida que ocurría la conversación sus cuerpos cambiaron lentamente de posición, subiendo la chica su cuerpo, hasta estar apoyada más en su hombro, y él ligeramente ladeado, de manera que en esos momentos, sus rostros estaban muy cerca, sus labios a escasos centímetros y sus piernas enroscadas. Las manos de ellas jugaban en su pecho, y las de el en su cintura y su rostro. Cuando ella pronuncio esas últimas palabras, él le recorrió su boca con sus dedos, haciendo que la joven cerrara los ojos, cuando los abrió, vio en Severus el mismo deseo que ahora la recorría, ambos querían salvar el pequeño espacio entre ambos y unir sus labios; y estuvieron a punto de hacerlo, si no hubiese tocado la puerta el elfo para anunciarles que la cena estaba lista. Muy a su pesar, se levantaron y bajaron a la cocina.
Durante toda la comida no dejaron de verse y sonreírse. Al terminar se tomaron las manos y salieron al salón.
- Te importa si voy al baño un momento, no me tardo
- Para nada, tomate tú tiempo. Yo subiré un momento al cuarto y nos vemos aquí
Ambos estaban haciendo exactamente lo mismo. Se sentían muy acalorados y trataban de refrescarse. Se echaron agua en la cara, se cepillaron, se peinaron y se prepararon para lo que suponían venía a continuación. Eso esperaban. El llego primero y se sentó a esperarla. Cuando ella entro al salón se ubicó a su lado.
- Ya te tienes que ir
- No, es temprano, pero si quieres irte a dormir
- No, quiero estar contigo -al decir esto se acercó más y tomo una de sus manos-
- Esto es muy agradable, ya sabes, tu cercanía -ella recostó la cabeza de su hombro-
- Es verdad, casi tan bueno como cuando estábamos en la habitación -comenzó a acariciar su rostro-
- Aunque allá estábamos más cerca, había más intimidad -al decirlo giro un poco el cuerpo-
- Hermione quisieras sentarte en mis piernas, para estar más cerca y poderte abrazar
- Claro -sin titubear lo hizo, colocándose de lado sobre ellas mientras él la agarraba por la cintura
- Antes dijiste que yo te inspiraba ciertas sensaciones
- Y cuando preguntaste respondí que estaba segura.
- ¿No tienes dudas de que no es otro sentimiento, de verdad?
- Es real Severus. Y tú me dijiste que estoy en tu corazón, ¿es así?
- Nunca te mentiría con eso
- ¿Cómo estoy en tu corazón? Los amigos también están allí
- Eres más que una amiga, a mi edad no me confundo, pero tú eres tan inexperta, eso es lo que me preocupa
- ¿Recuerdas la primera vez que hablamos como amigos y preguntaste si mis dudas eran por alguien más?
- Sí, lo recuerdo
- Pregúntame otra vez Severus -al decirlo acaricio su rostro acercándose peligrosamente-
- Hermione hay otro hombre que te interese
- Sí, tu Severus Snape, tú eras quien me hacía dudar, porque darme cuenta de mis sentimientos fue repentino y me asusto, pero ya los acepte, lo pensé muy bien y estoy completamente segura de ellos, más segura de lo que nunca estuve. El punto es, ¿y tú?
- Yo también me sorprendí, y he luchado contra ellos por miedo a ser rechazado, a herirte y perderte, y a sentir que me aprovecho de una dulce niña como tu
- No te rechazo, sé que no me herirías a propósito y ya no soy una niña
- No Hermione ya no eres una niña, eres una mujer y sientes como tal, y ahora lo sé - sin decir más nada simplemente tomo su rostro y la beso-
Se besaban dulce y delicadamente y no por eso, dejaban de apreciar la ansiedad que se desprendía de sus cuerpos. Sus manos acariciaban cada parte que podían, sin que se sintiera lascivo, sin que fuera una invasión desmedida. El no sentía ninguna prisa, disfrutaba enormemente del primer beso, como antes disfruto del primer contacto de intimidad sin necesitar llegar a más. Solo quiso a medida que transcurrían los segundos, profundizar en su boca, y lo hizo mordiendo gentilmente su labio, haciendo que ella le diera permiso al adivinar sus intenciones, introduciendo su lengua para jugar con la de ella, y mostrarle por primera vez, un beso de adultos, el beso de un verdadero hombre, que la hizo literalmente perder la cordura sumergiéndola en olas de placer, abandonándose a las sensaciones sin que importara nada más.
Si él lo hubiese deseado, podría haberla hecho suya en ese mismo instante. Ella no tenía control, lo sentía. Lo supo cuando comenzó a recorrer su pierna y ella se estremeció y lo confirmo cuando paso sus dedos entre los senos y gimió. Ella estaba excitada y bastante, aun no tocaba ninguna zona privada de su cuerpo y estaba ya más que dispuesta. Pero él sabía que la introducción al placer debía ser sin prisas y no todo en un día; era la primera vez que un hombre la hacía sentir, y quería mostrarle todo poco a poco, que disfrutara con cada toque, con cada sensación que descubría, para cuando ya la conociera suficientemente, seguir con otra nueva. Por eso se limitó a recorrer toda su espalda, sus piernas, sus caderas, el rededor de su busto, y a besar sus labios, cuello y clavícula; esa era el primer avance y sería más que suficiente.
Lo deleitaba con cada gemido que arrancaba de sus labios. Verla cerrar los ojos y morder su boca, era sumamente excitante. Parecían imanes incapaces de separarse, y hubieran continuado así hasta el siguiente día de no ser por un mensaje que les interrumpió. El patronus del señor Weasley apareció preguntado por Hermione, estaban preocupados por no saber de ella y pensaban ir a buscarla. Rápidamente Severus envió el suyo diciéndoles que ella se dirigía a la casa y estaba bien.
- Debí percatarme de la hora, son las once, no deberías irte sola tan tarde
- No te preocupes, me desapareceré y llegare en unos segundos a la madriguera
- Van a querer saber porque tardaste. Si se hubiesen presentado directamente, ahora estaríamos dando muchas explicaciones
- No tengo interés en que sepan de nosotros por ahora, no es asunto de nadie
- Yo no quiero esconderte, pero antes debemos hablar de algunas cosas
- Ya lo sé y pienso igual. Mañana vas a tener que aparentar estar un poco decaído
- ¿Porque?
- Porque les voy a decir que te sentías mal y no quise dejarte hasta estar segura que no era grave
- Muy inteligente. Pero por favor mándame algún aviso de que llegaste bien
- Seguro, no te preocupes y ve a descansar. Nos vemos mañana
- Hasta mañana cariño
- Eso son muy lindo. Hasta mañana amor. -le dio un último beso y partió rumbo a la madriguera-
Al llegar no tuvo problemas. Se disculpó por no avisar de su retraso y explico el malestar del profesor. Los Weasley se preocuparon, y decidieron que mañana sábado irían todos y Molly le llevaría una comida receta suya muy buena para personas enfermas. Antes de ir a acostarse, le pidió a Arthur le enviara un patronus al profesor de que había llegado bien, pues se quedó preocupado por la hora. Este lo hizo y minutos después llego la contestación agradeciendo el aviso y deseándoles buenas noches a todos. Sin más se retiró a su habitación, y estuvo mucho rato despierta acariciando sus labios, recordando los dulces besos que su amor Severus le dio.
Estaba en una nube, por fin después de tanto tiempo se sentía completa y feliz. Pobre Hermione, no podía imaginar que algo ocurriera y empañara su dicha. Pero eso era exactamente lo que iba a suceder. En una habitación cercana, su ex novio refinaba los detalles de su plan, y se reía contento de cómo los destruiría a todos, especialmente a ella. Y eso pasaría muy pronto.
