Los personajes son de Masashi Kishimoto.
Banda de apertura.
En la casa de Sakura, la cual quedaba más cerca del centro de la cuidad, se oía un ajetreo de voces dentro de la habitación de dicha muchacha. Matsuri, Ino, Hinata y la dueña de la casa se encontraban de acá para allá, mirándose al espejo, retocándose el maquillaje o añadiendo algún accesorio que hacía falta.
-No caigo en que saldremos a cenar con Team 7!- sonrió Ino colocándose un pendiente en la oreja derecha.
-Pues créelo, somos su banda de apertura- dijo la Haruno echándose una mirada al espejo.
-Lo sé, pero es que siempre los veía por televisión y ahora son como unos conocidos- habló otra vez la rubia.
-Ino, son famosos y nuestros amores imposibles, créelo- acotó Matsuri calzándose una sandalia.
-¿Y? Ya, cuando los vea ahí, dentro d e la pizzería, estaré totalmente convencida- terminó de colocarse ambos pendientes y se dio una mirada al espejo.
-Creo que antes de salir del país, debería ir a visitar a mi hermana, le pedí que nos ayudara en esto- suspiró Hinata con aires de tristeza.
Hinata tenía una hermana pequeña, Hanabi, quien murió atropellada por un hombre cuando volvía de la casa de su amiga. La muerte de la pequeña fue el origen de las discusiones en la casa de la Hyuuga, hasta que finalmente se separaron. Hinata seguía viendo a su padre, pero no con tanta frecuencia.
-No vayas sola, iremos contigo- Matsuri posó una mano en el hombro de ella.
-¿De verdad?- preguntó sorprendida.
-¡Claro! ¡Hanabi apoyó nuestra pasión por la música! Ella solía decir que sería muy buena como tú o mejor cuando tenga tu edad- la castaña recordó aquel leve recuerdo que tenía sobre la Hyuuga pequeña.
-Gracias- susurró en un intento de contener las lágrimas.
-Bueno, la última mirada al espejo para irnos- dijo Ino situándose frente al espejo, igual que las demás.
Hinata llevaba puesto una camisa a botones gris, una falda negra con volados dos dedos sobre la rodilla y unas zapatillas tipo bailarina negras. Su cabello lo había dejado suelto decorado con dos orquillas blancas, su maquillaje era leve pero lo suficientemente notable.
Sakura usaba un vestido hasta arriba de la rodilla con un diseño florar, un cinturón blanco enmarcando su cintura y unos zapatos con un poco de tacón, blancos. Tenía el cabello suelto pero con una tiara de flores pequeñas, el maquillaje se basaba en tonos suaves, además de un collar con una flor blanca.
Ino utilizaba unos shorts de jeans, con una camisa estilo leñador y converses rojas. Su cabello largo estaba atado a una trenza, dejando ver sus aritos de perla y perforación extra en la oreja derecha, el maquillaje era más resaltado en los ojos con un delineador y máscara de pestañas, dejando a sus labios con un rojo pálido.
Matsuri lucía unos shorts de jeans gastados, una remera con la cara de Jake, de Hora de Aventura, y sus converses amarillas. Sus brazos estaban llenos de pulseras de hilo de distinto colores y diseños. Su cabello estaba suelto, su cara con un maquillaje suave basado en rubor y delineador para ojos, y sus orejas con unos pequeños aros de carita feliz.
-Nos vemos bien- dijo Ino. –Cada una tiene su propio estilo, eso me gusta- sonrió seductoramente a las chicas.
-Ay, vámonos ya que llegaremos tarde- Sakura tomó a su amiga rubia por el brazo alejándola de su reflejo.
En la pizzería Benito´s cuatro chicos se encontraban sentados en una mesa redonda esperando por sus invitadas. El motivo de esa reunión era para poder conocerse mejor y hablar un poco de cada uno, compartir historias, etcétera, con sus nuevas amigas y ahora compañeras de Motor Home.
Aún les costaba asimilar que ellas serían su banda de apertura, pues nunca necesitaron o dependieron de otro grupo musical, pero ahora si, y la cosa es que tenían un contrato con la disquera y ellos.
-Deberíamos irnos, tardan mucho- bufó Sasuke.
-Calma, Teme, deben estar por llegar- dijo el rubio.
Cuatro chicas se adentraban en la pizzería donde acordaron verse. El lugar tenía muy buena música, además de los chicos estaban allí dentro sentados por su espera. Se encaminaron a la mesa de ellos con un poco de nerviosismo, no era para menos, estamos hablando sobre sus ídolos, sus amores imposibles, sus casi todo. Los muchachos al notar cuatro personas abrieron los ojos lo más que sus órbitas le permitieron. ¿Esas eran las muchachas que habían ganado? ¡No jodan, estaban buenísimas!
-Hola- saludó una Ino sonriente.
-Hola- dijo Sai sin dejar de ver esos ojos celestes.
-¿P-Podemos sentarnos?- preguntó Sakura nerviosa por la fija mirada que el Uchiha le enviaba.
-Cl-Claro- farfulló Naruto viendo esa pequeña cintura de cierta oji perla.
-Gracias- agradeció la pelirrosa sentándose junto a sus amigas frente a los muchachos.
Nadie hablaba, parecían unos desconocidos que por error se sentaron en la misma mesa. Lo único que hacía ruido eran las voces de las personas y la canción Want U Back de Cher Lloyd. Las chicas miraban atentamente el lugar, nunca habían estado allí. Contaba con un escenario, una barra y varias mesas y sillas. Era modesto, tranquilo, con pocos clientes, un lugar perfecto para una junta de bandas.
Ellos no tenían la menor idea en como carajo iniciar la conversación. No podían decir cualquier estupidez, ellas los catalogaban como sensaciones adolescentes, no como idiotas que tartamudeaban en situaciones nerviosas. Se miraron entre ellos, uno debía hablar, optaron porque sea Naruto, según todos él era el líder de la banda.
-Er...- captó la atención de las chicas. –Bueno, las invitamos aquí para poder hablar- dijo el rubio un poco alto debido a la música.
-¿De qué quieren hablar?- preguntó Ino.
-Cosas de la gira- respondió Gaara. –Queremos que sepan algunas cosas y si se nos hace posible poder conocernos un poco más, digo, ahora pasaremos dos meses en un mismo hotel con ruedas- bromeó rompiendo el ambiente tenso que se creó.
-Jaja, bueno, cuéntenos que hay que saber- pidió Matsuri.
Ellos se miraron seriamente dándole algo más de drama a la situación.
-Deben saber…- habló el Uchiha, interrumpiendo a Naruto. Él tenía una pequeña broma en mente. –que nosotros somos violadores- susurró lo suficientemente cerca de ellas para que escucharan a la perfección.
-Ajá, y yo soy Batman- bromeó la pelirrosa sin poder creer que le hablara así a su ídolo.
-No, habla en serio- señaló Gaara a su amigo pelinegro uniéndose a la broma. –No nos gusta follar así no más, preferimos violar a las chicas- sonrió por dentro al saber que estaba asustando a las chicas.
Okay… ¿¡Qué mierda eran sus ídolos!? ¡No les podían decir eso así como así! ¡Hello, Infinity llamando a Team 7!! ¡Nah, les hacían una joda como un rito de iniciación o algo así!... ¡Mierda era tan difícil poder negarse esas palabras que había dicho el baterista! ¡Joder, por todas las cosas buenas, eso era algo fuera de lo normal! ¡Ellas entraron de lo más bien y ahora ellos le caían con que eran violadores!... ¡¿A quién contrataba la disquera?!... ¡Mierda al cuadrado, ellas habían firmado horas atrás un contrato en el cual se comprometían con ellos y la empresa!... ¡RUN BITCH, RUN!
Naruto la cazó en vuelo la broma que les hacían sus amigos, si que eran malos.
Esta broma la hacían siempre como rito de iniciación. Siempre debía de ser la misma broma. Aún recuerdan cuando el rapero Killer Bee les dijo eso… ¡Casi tiran a la mierda la mesa por salir corriendo!... Ay, tiempos de aquellos.
-Así es- habló el Namikaze mirando seriamente. –A nosotros nos gusta como la chica implora que no hagamos nada, pero lo hacemos igual- sonrió en un intento de hacerlo pervertidamente. –Y lo mejor es que la empresa no lo sabe- oh, si que se habían pasado. Con la tentación nadie podía.
Todas miraron con estupefacción a sus supuestos ídolos. ¿Esto era lo que escondían detrás de esas maravillosas canciones? Ahora se arrepentían de esto, no dudaban en salir corriendo y dejar que todo se fuera al WC con un solo tirón de cadena. Pero Hinata no estaba de acuerdo, ella no creía lo que su amor imposible decía, así que, decidida, dejó su fino vocabulario atrás para hablar.
-Nos están jodiendo de una manera muy puta, ¿lo saben?- enarcó ambas cejas, sorprendiendo a sus amigas al escucharla hablar así.
Los muchachos no aguantaron la risa y comenzaron a reír fuertemente, si que la habían hecho buena. Las caras de asombro y horror no se ven todos los días, y más en unas lindas chicas. Se descuartizaron de la risa para luego articular.
-¡S-Si! ¡Jajaja, fue una joda!- reía descontroladamente Gaara reteniendo sus lágrimas.
Al cabo de unos tres minutos, las risas cesaron y las chicas llegaron a la conclusión de que deberían dejar de calificarlos como "Chicos lindos e inteligentes" para luego volverlos a calificar en "chicos idiotas con un C.I de 0,2". Si, nunca creyeron que sus ídolos tenían esos lados.
-Ay, ya- paró de reír el rubio. –Lo sentimos, pero es una tradición decir eso a los nuevos integrantes de la disquera- se disculpó aclarando la situación. –Perdonen si se la creyeron, pero no fue tan malo, a nosotros hace dos años y medio atrás nos lo dijo el rapero Killer Bee y casi nos da un infarto- recordó aquel momento en el cual el cantante se puso serio, juntó sus manos y lo dijo así nada más.
Infinity respiró tranquilamente al saber que todo era una broma, por un momento se la creyeron. En ese instante llegó una mesera entregándoles el menú. Ordenaron una familiar de queso con aceitunas junto a dos gaseosas y una botella de agua, alcohol no pidieron debido a que estaba prohibido que tomasen en días de semana.
-Cuéntenos sobre ustedes- pidió Gaara mientras esperaban la pizza.
-No tenemos nada interesante de qué hablar, nuestra vida es aburrida, no es como la suya- habló Sakura haciendo un ademán con su mano para quitarle importancia.
-Probablemente, pero ustedes tuvieron una vida sin cámaras, o personas a cada hora pidiendo algún autógrafo o algo por el estilo- dijo Naruto. –Nosotros debemos hacer las cosas con cuidado ya que la prensa nos anda siguiendo huella por huella- exclamó un poco molesto.
-B-Bueno, ¿pero de qué les contamos?- preguntó la de ojos opalinos intentando controlar sus tartamudeos.
-No sé, su historia, sus datos personales, como la edad, su signo del zodíaco, fecha de cumpleaños, algo de su infancia, por qué quisieron tocar esos instrumentos, cosas así, un poco personales, pero a su vez no tanto, no queremos invadir privacidad.- explicó Sai con ansias de saber un poco sobre sus nuevas compañeras.
-Mmm, a ver...- Ino se llevó un dedo a su mentón buscando como iniciar su historia. - Okay, me llamó Yamanaka Ino, nací el veintitrés de septiembre hace diecisiete años, mi signo es Libra. Me gusta ir de compras, salir con mis amigas y el pudding. Detesto los exámenes finales y el Sashimi. Amo pasar horas en la playa y conocer gente nueva, como ustedes, aunque ya los conocía… Ay, no importa, mejor sigo. Me involucré en la música a los seis años cuando mis padres me obligaron a estudiar música clásica, por eso toco el piano y el violín. –Oh, eso los chicos no lo sabían. –Mi canto no lo califico como voz principal, por eso soy corista- finalizó el resumen de su vida.
-Wow, es muy buena tu historia- murmuró Sai haciendo sonrojar a Ino.
-Bueno, cuéntame tú, Masturi- la castaña se asombró al escuchar su nombre salir de aquella boca que siempre quiso besar, pero nunca pudo.
-Eh... Y-Yo…- Bien, cálmate y respira, palabras claras y no digas la verdad. Habló internamente consigo misma para luego tomar aire y soltarlo con calma. –Mi nombre es Yamamoto Matsuri, nací el veinte de junio, mi signo es Géminis. Me gusta estar en la granja de mi tío, a las afueras de la cuidad, y montar en mi yegua Rin. Toco la batería gracias a que mi difunta tía me enseñó- hizo una pausa. –Me gusta casi todo tipo de comidas, excepto los tomates, no me gustan- Sasuke frunció el ceño. ¿Quién no podría amar los tomates? –Otra cosa que odio son que me mientan cuando sé la verdad y que a veces me sienta un poco sola- finalizó con sus facciones contraídas. Sus amigas le miraron preocupadas pero ella sonrió y aliviaron un poco sus preocupaciones, esa sonrisa era falsa, pero bien ocultada. Gaara la miró de reojo intentando saber si el dolor que ella supuestamente llevaba se podía asemejar al de él.
-Masturi- se decidió a hablar el pelirrojo. –En el mundo te encontrarás miles de personas, algunas buenas otras no tanto, pero entiende que las personas buenas que conociste te pueden brindar un cariño y una sensación de calidez inimaginable, eso es la amistad. Tienes a tus amigas y se podría decir que ahora a nosotros- Sus amigos miraron sorprendidos a Gaara, pero luego sonrieron, él tenía razón.
-Gracias- sonrió ella parándole por un segundo el corazón al Sabaku No.
-Y ahora cuéntanos tú- se dirigió el rubio a la peli azul.
-B-Bien- asintió, nerviosa y sonrojada. –S-Soy Hyuuga Hinata, nací el veintisiete de diciembre, mi signo es capricornio. Paso horas en el lago que está a unos kilómetros de la entrada de la cuidad componiendo junto a mi guitarra y cantando, lo hago desde los once y por eso mi pasión a la música, me relaja. Me gustan los rollos de canela, pero me disgustan los mariscos. Mis padres se divorciaron luego de la muerte de mi hermana menor, pero ella está conmigo apoyándome y cuidándome- finalizó con una sonrisa en un logro por contener algunas lágrimas.
Los presentes quedaron en silencio: no sabían como actuar o qué decir. Los chicos miraban a la peliazul y se dieron cuenta que llevaba una mochila muy pesada en su espalda. Las chicas estuvieron allí cuando Hinata les contó sobre el accidente de su hermana y el divorcio de sus padres… Les dolía a todas, Hanabi siempre fue una hermana pequeña, no tan solo para Hinata, son para todas.
Naruto llevó una mano hasta donde estaba la de Hinata y la tomó notando las diferencias de tamaño. La suave piel de ella le provocó una ligera corriente eléctrica y se sonrojó un poco.
-Ey- dijo para que la Hyuuga levantara la cara. –No llores, es como tú dices, tu hermana está aquí, con nosotros y cuidándote. A ella no le gustaría verte llorar- dijo con voz suave acariciando con su pulgar el dorso de su mano.
-G-Gracias- tartamudeó en respuesta sonriendo delicadamente.
-¿Y tú? ¿Tienes algo para contar?- habló Sasuke dirigiéndose a la pelirrosa para cambiar de tema.
-Eh, si- respondió ella sonrojada al sentir la penetrante mirada de su platónico. –M-Me llamo Haruno Sakura, nací el veintiocho de marzo, soy de Aries. Me gusta leer libros y tocar el bajo, el sonido grave de sus cuerdas es maravilloso, por eso toco ese instrumento. Me gusta mucho la jalea, la miel en panqueques, cosas dulces, pero detesto la comida picante- arrugó la nariz. –No suelo andar de fiesta mucho, pero si salir con mis amigas o ir al parque- finalizó con una sonrisa.
Siguieron hablando de cosas triviales hasta que llegó la pizza. Cuando terminaron pidieron postre y finalmente, a eso de las doce y cuarenta decidieron marcharse.
Salieron a la verdea y el clima estaba un poco más frío, ellas al no traer algún abrigo empezaron a sentir el aire frío haciéndoles tener la piel de gallina. Los muchachos notaron esto y entonces, como todo caballero se quitaron sus chaquetas para entregárselas.
-Úsenlas y devuélvanoslas cuando quieran- dijo Naruto situándose al lado de la peliazul.
-P-Pero son de ustedes- replicó Hinata al sentir la chaqueta caliente de Naruto. –N-No podemos- susurró.
-No importa. Podemos tener todas las chaquetas que queramos- se encogió de hombros el rubio ayudándola a colocarse la chaqueta. –No queremos que alguna de ustedes se resfríe y debamos cancelar la gira- sonrió. Debía admitir que verla usando su chaqueta le provocaba un cosquilleo en su estómago. Se veía realmente hermosa.
-N-No te hagas molestia- pidió Matsuri al ver que el pelirrojo se quitaba la chaqueta.
-Si, es necesario- habló con voz suave pasándole por los hombros su chaqueta de cuero negra. –Además, con esos shorts dudo de que no tengas frío- Okay, no había podido evitar mirar esas piernas cortitas y pero bien torneadas lucirse con ese short.
-G-gracias- tartamudeó la castaña sonrojándose por el último comentario.
-Es abrigada- sonrió Sai entregándole la chaqueta a Ino.
-G-Gracias- sonrió la rubia sin poner objeción. Se la pasó por los hombros y sintió lo suave y abrigad que era.
-¿Qué?- preguntó indiferente el Uchiha. Él era el único que aún traía su chaqueta puesta.
-Sasuke, sé caballero- regañó Sai y sus amigos no pudieron evitar reír.
Sasuke se quitó su chaqueta a regañadientes debido a las idioteces de caballeros que hacían sus amigos. Se acercó a la pelirrosa, la cual le miraba sorprendida, y le entregó la chaqueta en la mano, no dijo nada o hizo algo.
-Gracias- sonrió ella sonrojada tomando su chaqueta de mezclilla.
-Bueno, ¿quieren que las…?- iba a decir Naruto pero la mano del Uchiha le tapó la boca.
-Nada, mejor váyanse que es tarde- habló Sasuke haciendo presión en la boca del rubio el cual le lamía la mano con la lengua.
-Si, es mejor irnos- dijo Sakura. –Nos vemos, adiós- alzó su mano en forma de despedida. Caminaron un par de cuadras hasta llegar a la parada del bus. No había casi nadie en el centro y mucho menos en las otras calles. Cuando llegaron a la parada, notaron que estaban completamente solas y que la farola de calle era una tremenda mierda que no alumbraba.
Cuatro chicas solas en la noche y casi en la oscuridad no daba resultado.
-Debimos pedir un taxi- bufó Ino aferrándose a la chaqueta que el chico antes le había dado.
-Si, pero no vimos ninguno- acotó Matsuri.
A un par de cuadras, cuatro chicos seguían en la puerta de la pizzería.
-¡Ah, pero teme, debimos llevarlas!- gritó Naruto llevándose ambas manos a la cabeza. –¡Si les llega a pasar algo es nuestra culpa!- volvió a gritar queriéndose arrancar los cabellos.
-Cálmate, dobe, no tenemos por qué llevarlas. Ellas están bastante grandecitas para andar por las calles- se encogió de hombros. –Así que deja de hacer tanta tragedia y vayamos a la limusina. Ya bastante tuve con tener que prestarle mi chaqueta a esa rosada.
-No- frenó en seco Naruto a sus amigos. -¿No entiendes? Ellas tienen un contrato con nosotros y la disquera, si algo llegase a pasarles estaríamos envueltos todos en le problema- explicó. Tenía razón, si algo les llegaba pasar a las chicas ellos serían los primeros en ser acusados, luego iría la disquera y a la mierda todo.
-Sasuke, tiene razón Naruto- reaccionó Sai.
-Si, viejo, si algo les llegase a pasar…- dijo Gaara intentando hacer entrar en razón a sus amigos.
El Uchiha se quedó quieto mirando las baldosas. ¿Qué tanto debía preocuparles esas niñas? Si algo les pasaba, bueno, en parte la culpa sería de ellos pero también con la disquera, pero si iba la disquera, adió a su carrera, se iba por el caño. Aunque tampoco quería llevarlas. Esa debía ser su primera vez en una limusina y no dudaba en que el viaje se la pasarían tocando todo… ¿Su carrera o un viaje con chicas pesadas?... ¡A la mierda, valía más su carrera!
Se giró para quedar frente a frente con su amigo. Esto sería un rasguño a su orgullo, no lo negaba, pero tampoco es que ese rasguño significara tanto.
-Recuerda decirle a tu abuela que les de una limusina a ellas, luego de este viaje, no creo poder compartirla otra vez- mostró una sonrisa torcida para dirigirse a la limusina y así poder buscar a esas fastidiosas niñas.
Llegaron a la limusina que estaba dos cuadras atrás de la pizzería, si ellos estacionaban en la puerta del lugar no cabe duda de que algún paparazzi andaría por ahí. Cuando entraron, su chofer estaba dentro esperando para poder llevarlos a cada uno a sus casas.
-Asuma- llamó Naruto al chofer.
-¿Sucede algo?- preguntó Sarutobi Asuma, es chofer, mirando por el retrovisor.
-Necesitamos ir primero a un lado- respondió Gaara.
-¿A cuál?, si se puede saber.
-Emm...- Naruto recordó el lugar por donde había desaparecido las chicas. –Más o menos tres cuadras por el centro y luego a la derecha- explicó.
-Disculpe, pero, ¿podría ser más claro?- preguntó el chofer. La explicación que dio Naruto no era muy clara.
-Recorre con la limusina las próximas tres cuadras, luego, dobla a la derecha y sigue derecho- explicó Sasuke. –Tal vez estén ahí.
-Entendido- respondió el chofer para arrancar el auto.
Hicieron las tres cuadras del centro y se sorprendieron bastante al ver que no había casi nadie paseando. Después, doblaron a la calle de la derecha para poder seguir recto, dándose cuenta que las calles que cortaban la calle principal eran muy oscuras. Siguieron un poco más hasta divisar unas figuras bajo la parada del bus.
-¿Son ellas?- preguntó Sai.
-Deben ser ellas o algunas prostitutas- argumentó Gaara.
-No, son ellas- dijo Naruto. –Estacione en la parada del bus- pidió al chofer.
-Bien.
El auto llegó hasta la parada y se estacionó donde había indicado el rubio. Bajaron una ventanilla y respiraron aliviados al comprobar que si eran ellas.
-¿U-U-Ustedes?- preguntó entre asombrada y confundida Sakura. -¿Qué hacen aquí?- se asombró al ver la enorme limusina negra.
-Nada, solo nos preocupamos porque se habían ido solas- explicó el Namikaze.
Las chicas se miraron entre sí, asombradas. Nunca, en su alocada vida, encontraron a chicos tan maravilloso que se preocuparan por ellas. Normalmente salían con cretinos que les pedían sexo por toda la noche y luego las dejaban. Pero ellos eran diferentes. No eran las Celebrity creídas: no eran creídos, ni discriminadores, ni ricos presumidos. Ellos eran maravillosamente únicos.
Únicos… únicos para ellas… Al igual que imposibles.
Vieron como Naruto se bajaba y les daba paso para que entraran. Ellas le miraron confundidas, pero luego entraron ante el asentimiento del rubio.
Simplemente se asombraron. La limusina era un sueño. El asiento tenía forma de L, y era de cuero. Luces flúor y normales. Una mini heladera, un televisor pequeño y parlantes enormes. ¡Era toda una maravilla! Esto era genial, hasta se sentían famosas.
-Wow- dijeron al subir.
-Novatas- murmuró Sasuke, con sus ojos cerrados.
Se sentaron cómodamente. Toquetearon de todo y se sorprendieron por todo. Pusieron música a todo volumen y no paraban de hablar de lo fantástico que era estar arriba de una limusina. Sakura, Ino y Matsuri fueron las que más lío hicieron. Hinata, que estaba más calmada, indicó al chofer cómo llegar a la casa de Sakura.
Llegaron al instante. Las tres chicas que no paraban de parlotear se desanimaron al tener que bajarse de su "sueño-móvil" -cómo ellas le habían llamado a la limusina-, pero Hinata les dijo que debían de entrar a la casa de la pelirrosa o los padres de ésta le darían el sermón de sus vidas a todas.
Entraron al porche de la casa y observaron el auto irse.
Abrieron la puerta de la casa, saludaron a los padres de Sakura, quiénes estaban sentados en el sofá de la sala viendo televisión, y luego se dirigieron al cuarto para poder dormir.
Esperaban ansiosamente el gran día. El día en el que su sueño de brillar se cumpla.
Poco…. Faltaba poco.
Continuará…
.
¡Hola! ¡Mucho tiempo!
¡Finalmente, finalmente están bien cerca de lograrlo!
¿Qué les pareció la broma? No sé en qué pensaba, pero me gustó bastante la idea.
Déjenme un review colorido (?) y ayúdenme a salvar a un bebé dinosaurio.
Gracias por sus revirews anteriores.
¡Me despido!
¡Byee!
