Más tarde, ya casi de noche, fue sumamente extraño encontrar a esas chicas afuera, hablando, como si realmente debieran estar allí.

- Disculpen, ¿las puedo ayudar en algo?-pregunto.

Una de ellas, de cabello más oscuro, lo niega.

- ¿Se perdieron?

- Para nada.- dice la otra chica, - ¿por qué lo dices?

- Porque no se supone que estén aquí.

- Ah, sí, es una regla estúpida. Queremos ver a Cass.- exige.

- ¡Modales, Mia, modales! Queríamos ver a Cass. Si pudiera ir a buscarla nos haría un gran favor.- dice la del cabello oscuro, imitando el acento del Capitolio.

- ¡Pareces Caesar hablando así!- dice Mia.

Las miro con confusión, alternando de una a la otra, mientras imitan a Caesar Flickerman (y lo hacen bastante bien, de hecho).

- Voy a buscar a Cass, está en su cuarto.

- ¿Duerme?

- No.

- ¡Entonces vamos nosotras!- dice Mia, y antes de que pueda detenerlas están cruzando el comedor e irrumpiendo en su cuarto al grito de "¡Cass!".

Cass se ve atónita de encontrarlas allí, y ellas parecen sorprendidas de encontrarla desnuda.

- Mia, Shine, ¿qué hacen aquí?

- Fue mi idea, queríamos sorprenderte y hablar contigo, así que fui a buscar a Shine...- dice Mia.

- Pero no sabíamos que estarías...ocupada.- dice la otra chica, Shine, aparentemente. Parece haber relacionado el hecho de que yo esté solo en pantalones y Cass desnuda.

- Creo que debería irme.- digo, fingiendo incomodidad, a pesar de que no puedo evitar recorrer con la mirada ese hermoso cuerpo que me pertenece desde hace ya más de un año.

- Sería una buena idea, Chaff.- dice ella, simulando estar ofendida. Me guiña un ojo y yo salgo.

Voy a mi habitación y me pongo unas zapatillas y una camiseta. Luego voy a ver a Haymitch, al primer subsuelo, el bar.

Que las chicas irrumpieran así fue...inesperado. Yo estaba toda excitada, esperando que Chaff volviera y me hiciera suya nuevamente, así que verlas entrar a ellas, con él detrás... Bueno, en un primer momento pensé que haríamos un cuarteto. Lo absurdo de esa idea me sedujo, aunque también me dio repulsión el compartir a Chaff con alguien más.

Cuando Chaff sale, lo primero que hago es ponerme la bata, y luego encaro a las profesionales.

- Bueno, ¿qué ocurre?

-Primero lo primero- interviene Shine, -¿qué ocurre entre tú y Chaff?

- ¿Qué te hace pensar que hay algo?-pregunto.

- No soy tonta, se unir las cosas. ¿Desde cuándo están juntos?

- Está bien- suspiro-. Estamos en algo desde que cumplí 14 años. Físicamente, sólo desde que cumplí los 16, un poco antes.

- ¿Se quieren realmente? ¿O es algo meramente... físico?

- ¡Lo amo! La verdad, no estaba segura de que él me amara, pero, ahora sí lo estoy. Es una de las pocas cosas buenas que tengo, y no estoy dispuesta a perderlo. Debo ganar los juegos.

Mia, que no había intervenido aún en el tema, y en realidad su rostro no expresaba emoción alguna, dice:

- Lo sé. Y por eso nos necesitas. Eres quien más posibilidades tiene de ganar, lo sé desde la Cosecha, e incluso sería feliz de morir si de esa forma tú ganas. Nada me queda en mi Distrito, nada más que dolor y sufrimiento. Mi familia está muerta, y mis amigos en realidad me odian. Ustedes son las únicas a las que llamo amigas, no simplemente aliadas.

- Francamente, Mia, no entiendo cómo alguien podría odiarte, eres una de las personas más agradables que conozco.- dice Shine luego de una pausa. Luego, agrega: -Y a Light le gustas.

- ¡En serio?- dice Mia con los ojos como platos.

- En serio, vive hablando de ti.

- Dale una oportunidad, todos sabemos que te gusta.- me burlo.

- Estamos en los Juegos, no en unas vacaciones paradisíacas. Y somos de Distritos distintos.- se lamenta.

- Eso no importa, aún les quedan unos días para estar juntos, lo sabes.

- Yo creo que tu problema es que no te animas.- observa Shine.

- No...

- ¡Ya sé que haremos! Ahora te vas a venir conmigo al primer piso, y sin que él se de cuents los dejaré solos. ¡Soy brillante!- dice, parándose de golpe y levantando a Mia del brazo.

La arrastra hacia la puerta, y de saludo, lo único que Mia dice es "Aliada" y sale, no sin antes dedicarme un significativo guiño.

No veo nuevamente a Chaff hasta la mañana siguiente. Cuando me siento a desayunar, sólo encuentro a Treban, Chaff y Sylvia. Ah, y también está Porsena. Me limito a saludarlos con la cabeza.

- Bien, Cassandra, ¿qué harás hoy frente a los Vigilantes?- pregunta Treban.

- Asesinar unos cuantos muñecos, supongo, sacarles la cabeza con un movimiento de manos, arrancarles los brazos con mis meñiques, cosas por el estilo.- le resto importancia.

- ¿Es eso posible?- pregunta Sylvia horrorizada.

- No lo sé,nunca he intentado, podría serlo.

- No lo creo.- dice Chaff.

- No, yo tampoco. Planeaba improvisar, en realidad.

- Cass...- me advierte Chaff.

Termino de desayunar y voy hacia él. Pongo mis manos sobre sus hombros y acerco mis labios a su oído, aunque digo a voz normal:

- Haré lo mejor que pueda, no me pondrán menos de 8.- aseguro. Beso la comisura del labio de Chaff, me separo, y antes de salir agrego, - Por algo soy una profesional.

Todos me miran, esperando que diga algo, que aclare la situación, pero no lo hago. Repentinamente, Treban se empieza a reír.

- No entiendo qué es lo gracioso aquí.- dice Sylvia con tono ácido.

- Oh, Syl, es muy gracioso, porque siempre supe que Chaff no se había interesado en la chica porque es una buena persona. Y no lo culpo, es muy bonita y osada.- dice, aún riendo.

- ¿Hace cuanto, Chaff?- pregunta Porsena.

- Yo...- comienzo, pero me detengo, no puedo decirlo.

- ¡¿HACE CUANTO?!- grita.

- Tres años, dos meses, ocho días.

Ante me confesión, Sylvia se horroriza, Treban se ríe como si no me creyera, y Porsena abre y cierra las manos, luchando por recuperar la cordura.

- ¿Estás diciendo, no sólo que estás con una chica veinte años menor, sino también que estás con ella desde que ella tenía 14 años?- dice entrecortadamente.

- ¿Por qué te importa tanto? No es que la gente del Capitolio tenga un gran sentido de la moralidad.

Porsena se levanta y sale, y cinco minutos después lo imito, sólo que me dirijo al piso del bar. No quiero emborracharme ni olvidar, sólo alejarme de ellos y sus miradas acusadoras por un rato.

Vuelvo más tarde, no hay nadie a la vista, así que voy a mi cuarto, donde me pongo a elaborar una lista de posibles patrocinadores; no son muchos, sólo tres que no están aún del todo convencidos, y uno que está interesado en ella y por eso quiere que gane.

Espero no tener que recurrir nunca a él.

Voy a buscar a Treban, tenemos que discutir algunos detalles.

Lo encuentro, ahora sí, en el living.

Le paso la lista y le explico algunas cosas. No menciona el altercado de la mañana, sabía que no lo haría, sabe cuando callarse.

En eso, siento al ascensor detenerse en nuestro piso. Pienso que es muy temprano para que Cass esté de vuelta, así que voy a ver qué ocurre.

Es Porsena, pero no está sólo. Lo acompaña un hombre pelirrojo de ojos verdes, con la piel de un asqueroso violeta. A pesar de eso, lo reconozco de inmediato.

Es el padre de Cass.