Eran las 23:00 Bellatrix sirvió la cena al chico y se dirigió al despacho del lord para conversar.
Tocó 3 veces la puerta.
-Pasa-
La bruja entró en la habitación oscura y tras ellas cerró la puerta.
-Todo listo para ir mi señor.-
-Muy bien.-El lord saca de uno de los cajones 2 frasquitos, uno de color verde y el otro violeta.
-Este es el veneno que le darás a beber y este es una poción multijugos que hice hoy. Tómatela ahora, porque no queremos que te reconozcan.-
La mortífaga asintió, destapó la minúscula botellita y se la tomó de una.
Hizo unas muecas debido al espantoso sabor del brebaje, el cual en cuestión de segundos comenzó a hacer efecto.
De la cabeza de la mortífaga salían mechones dorados en cantidad, los labios de un color rosa, su mirada celeste cielo y su cuerpo adornado con un largo y escotado vestido violeta.
-Ve ahora, búscalo en su oficina en el ministerio. No te preocupes, el es el único que trabaja hasta tarde. -
La bruja asintió con la cabeza.
Guárdate el otro frasco y toma.-Dijo dándole una caja beige-Dile que tienes un paquete para entregar para el secretario Jonson. Ahora si, vete y no demores.-
La mortífaga volvió a asentir y se fue envuelta en una nube negra.
Vale aclarar que Morrison no estaba casado, pero tenía una gran debilidad por las mujeres.
En otras palabras, el hombre era todo un mujeriego.
Y esto es lo que utilizaría los dos mortífagos en su contra.
Bellatrix llegó al ministerio, buscó la oficina, se arregló el vestido, el pelo y tocó la puerta.
-¿Si?-Preguntó el político desde adentro.
-Hola, ¿Es aquí la oficina del señor Jonson?-Preguntó con voz endulzada mientras abría la puerta.
El hombre que estaba sentado en su escritorio escribiendo algunas cosas, dirigió su mirada hacia la puerta.
-No, no es esta.-
-¿Podría dejar este paquete aquí?-
-Claro linda, ven, pasa.-
Bella cierra la puerta y entra.
-Deja el paquete por aquí, siéntate un segundo. ¿Como te llamas?-
-Soy Susan Epson.-
-Mucho gusto Susan.-Lo saludó besándole la mano.
-¿Te gustaría beber con migo una copa?-
La mortífaga asintió con una gran sonrisa.
-¿Licor de cereza?-
-Si claro.-
El hombre sacó de un gabinete 2 copas y una botella roja.
Sirvió el líquido, le entregó la copa y brindaron.
-Por ti bonita.-
-Salud-Dijeron los dos a la vez.
Ambos chocaron suavemente las copas y mirándose mutuamente las vaciaron.
-¿Otra?-
-Si-
-Salud-
-Jajajaja me gustan las mujeres a las que le gusta beber.-
-¿Si?-Le pregunta seductoramente Bellatrix
El hombre incitado se acerca a la bruja, pero antes de llegar a tocarla esta agarra la botella y le dice.
-Yo quiero otro trago, ¿Tu no?-
-Claro.-
La astuta mujer abre la botella y hace caer apropósito el tapón de la misma.
-Ups, se me calló, ¿te animas a dármelo?-
Guiado hasta el suelo por la abertura de la falda de la morena, la cual dejaba ver su pierna desnuda, el engatusado político se agacha por el tapón.
Mientras, arriba, la pelinegra saca de su escote el frasco con el líquido verde que le había dado su amo y lo vierte cuidadosamente en la copa del hombre, luego lo mezcla con el licor.
-Muy bien, aquí está la escurridiza tapa, ¿en que estábamos?-
-Toma-La bruja le entrega la copa.
-Salud.-
Morrison deja su copa vacía enzima de su escritorio y se acerca hacia su rubia compañera.
La toma de la cintura y se acerca hacia ella para darle un beso, cuando de pronto un repentino ataque de tos se lo impidió.
-Cof Cof, ¿Qué pasa? Cof Cof.-
Bellatrix divertida lo miraba mientras se desplomaba en el suelo y se agarraba con ambas manos la garganta.
-¿Que me diste?-
-Yo no hice nada cariño.-
El hombre se retorció en el suelo hasta ponerse azul.
El veneno había surgido efecto.
La competencia del lord estaba muerta.
La mortífaga agarró el vaso en el que estaba tomando y limpió con un pañuelo todas las huellas de la botella.
Luego tomó el paquete falso que había traído
-Bye Bye cariño-Y se marchó hacia la mansión donde su lord la aguardaba.
