Capitulo 7
Espacio aéreo de Tokio, Once de la mañana.
Dentro de avión de pasajeros, una chica de doce años temblaba de emoción, debido a que ya faltaba poco para llegar a su destino, el cual se observaba a lo lejos por la ventana del aeroplano.
— "Señores pasajeros, les informamos que el vuelo Atenas-Tokio ya casi esta aterrizando, por favor abróchense los cinturones antes de aterrizar" —comentó una voz por los altavoces del avión.
Elene estaba sumamente emocionada mientras el avión comenzaba a aterrizar en el aeropuerto, y en más de una ocasión durante el vuelo, Ikki le tuvo que pedir que bajara la voz, pues los pasajeros lo miraban algo raro ante sus gestos hiperactivos.
¡Pero es que ella no lo podía evitar!, nunca había salido de su casa (A excepción de algunas ocasiones), y ahora que volaba en un avión por primera vez, no quería perderse ningún momento de la experiencia.
— Elene, ya casi aterrizamos en el aeropuerto, colócate el cinturón por favor —pidió Ikki con una sonrisa paternal y tratando de no mirar a la gente que los observaba con extrañeza.
— Claro —respondió ella muy ansiosa, mientras hacia lo que le mandaban—. Señor caballero ¿Por qué cuando me visitó a la isla, llegó en barco, en vez de montarse en este avión? —preguntó ella con curiosidad después de abrocharse el cinturón.
Buena pregunta, menos mal que el fénix estaba en sus buenas, porque de lo contrario hubiera dicho algo de manera sarcástica como: "No quiero hablar de eso".
— Siempre me ha gustado más el mar, siento que tiene ese encanto mágico que me atrae todo el tiempo, por eso siempre tomo el barco que me lleva al puerto de la isla, pero como estabas taaan "emocionada" de ir a la reunión de Navidad lo más rápido posible, decidí que el avión seria lo indicado, aunque si hubiera sabido que te comportarías así durante todo el vuelo, hubiera escogido ir caminando —dijo con ironía y haciendo reír a Elene.
— Hmm… entiendo ¿Comeremos cuando lleguemos, verdad? —preguntó ella con algo de hambre, mientras el avión aterrizaba el aeropuerto de Tokio.
— Claro Elene —contestó Ikki con tranquilidad, mientras miraba por la ventana como el avión aterrizaba y pensaba en la cara que tendrían sus amigos al verlo llegar.
Ikki cerró los ojos y pensó que de seguro sus amigos (O medios hermanos siendo técnicos), estarían concentrados en las decoraciones de la mansión, o lo más probable disfrutando de las fechas con la gente invitada.
Cualquiera de esas cosas, él se las hubiera perdido, de no ser por la inocente intervención de la pequeña a su lado.
El caballero de fénix agarro la mano de la que consideraba casi su hija, la cual le sonrió dulcemente a él cuando lo hizo. Mientras bajaban por la escalera del avión, Ikki comenzó a pensar que ya estaba iniciando con buen pie las fiestas de este año y que de seguro sus compañeros estaban muy felices entre ellos, sea lo que sea que estuvieran haciendo.
Mientras tanto, en esos momentos en la Mansión Kido…
— Pero June, ¿No sabes hacer un envoltorio de regalo? Dame ese papel, yo te enseño como se hace —contestó Seika sonriendo con picardía y arrebatándole después de decir esto, el envoltorio que tenia la rubia.
— ¡No, yo lo hago! —respondió ella molesta y quitándole el papel ante la vista de un incrédulo Seiya.
— ¡Limítate a observar pequeña! —Exclamó Seika cortante y haciendo uso de su edad para quitarle el papel, para después terminar de hacer un lindo envoltorio—. ¿Qué opinan chicos? —preguntó Seika con una sonrisa mientras mostraba su obra a los espectadores.
— Te quedo bien hermana —dijo Seiya algo asustado al notar la mirada de su hermana, que decía básicamente que: "Si no te gusta te mato".
— Muy bien decorado —contesto el ruso con una gota de sudor al notar la tensión existente entre las chicas.
— ¿Qué opinas Shun? —preguntó la pelirrojo al peli verde con una sonrisa cálida y sin notar la mirada asesina de June detrás de ella.
— Quedo muy bien, eres muy buena con las manualidades —contestó Shun con una dulce sonrisa y haciendo que Seika sonriera aun más ante el comentario.
— ¡¿Por qué tienes que ser tan amable con ella?! Es la última vez que te ayudo a envolver regalos, Shun —exclamó June cruzándose de brazos molesta y mirando a otro lado celosa.
— ¡¿Qué?! June ¡June! ¿Pero qué pasa? —exclamaba un lloroso Shun al notar la molestia de la mujer que amaba y haciendo con esto, que Seiya y Hyoga tuvieran que aguantarse la risa.
Pues como podrán ver, la cosa no era precisamente paz y amor en la mansión. Seika y Natasha habían llegado juntas en la mañana, traídas por Seiya y Hyoga respectivamente de sus casas, y lo primero que hicieron al llegar fue disfrutar del delicioso desayuno preparado por todos los chicos.
Ni que decir que las chicas y Kiki se llevaron muy bien con June en cuanto la conocieron en la mañana, pero como sucede de vez en cuando, entre toda buena amistad hay tropiezos, y eso se aplicó para nuestras amigas Seika y June, quienes desarrollaron una rivalidad entre ambas con solo mirarse, pues luego de terminar de desayunar, la chicas propusieron al mismo tiempo cocinar algunos bocadillos, la primera (Seika), para celebrar un poco y la segunda (June), con tal de impresionar un poco a Shun. Al final ambas terminaron de cocinar al mismo tiempo (acrecentando la rivalidad), por lo que ahora se podía ver dos bandejas casi vacías de bocadillos en la mesa de envoltorio de regalos, una de dulces japoneses y otra de pasteles fresa.
— Hola chicos ¿Cuál es el alboroto? —preguntó Kiki llegando con tranquilidad hacia donde estaban los chicos, luego de terminar de ayudar a preparar los adornos que faltaban por colocar en la mansión.
— Nada Kiki, cosas de chicas —susurró Hyoga al pelirrojo mientras Shun seguía tratando de averiguar que le pasaba June.
— Ah… oye un minuto… —comentó Kiki de repente y notando las bandejas casi vacías de bocadillos, al igual que una jarra de ponche navideño—. ¿Ustedes se comieron todos… los bocadillos… mientras estaba con las demás decorando?… ¡ESO DUELE! —. Gritó molesto y con los ojos llameantes de furia el niño, luego de un minuto de silencio por parte de los demás.
— Lo que pasa es que nosotros "Si trabajamos duro para decorar la mansión" —le fastidió Hyoga mientras carcajeaba para sí mismo.
Mala idea, este comentario hizo que Kiki se cabreara aun más por no haberlo tomado en cuenta para comer los bocadillos, mientras estaba ocupado ayudando a Shunrei, Shiryu, Natasha y Saori o al menos eso pensaba él, pues debido al desastre que hizo en la cocina, fue expulsado de esto por los cuatro anteriores.
— Tarado —dijo Kiki mosqueado y sacándose un moco de la nariz, para después echárselo al vaso de ponche, del rubio.
Al ver esto, los chicos no pudieron más que aguantar las ganas de reír, por lo que con lágrimas en los ojos, esperaron en silencio a que Hyoga se tomara su ponche, mientras todavía veían el "amigo" en el ponche de este.
— Bueno esos bocadillos estuvieron muy ricos, supongo que lo siento por ti —comentó Hyoga con tranquilidad y levantando su vaso hacia su boca lentamente y logrando que a los chicos casi les diera un infarto por las ganas de reír que tenían… hasta que…
— TOMATELO TÚ, IDIOTA —gritó Hyoga muy molesto y con una vena en la sien, a un desprevenido Kiki, el cual agarro por el cuello de la camisa y haciendo que este se tomara todo el ponche de manera violenta y muy cómica, desatando así la risa de los chicos.
— ¿POR QUE HICISTE ESO? —Decía Kiki mientras se revolcaba dando vueltas, como pez fuera del agua luego de que Hyoga lo soltara en el suelo.
— ¡¿Qué planeabas hacer tu de todas formas?! —preguntó Hyoga molesto en respuesta, mientras los chicos continuaban desternillándose de la risa ante la escena.
— ¡Ay, mi estomago! —se quejaba Kiki mientras se seguía revolcando.
La cosa hubiera seguido así, si no hubiera sido porque Saori entró a la habitación a ver qué sucedía, pues le pareció extraño desde un principio todo ese alboroto, pero aun más, el hecho de notar que las risas todavía no paraban.
— ¿Qué pasa aquí chicos? —dijo Saori extrañada ante tanto escándalo por parte de los presentes, quien todavía no dejaban de reír.
— Es que… es… que… Kiki… Hyoga… Jajaja —farfullaba June hipando con fuerza mientras se sostenía el estomago ante el esfuerzo de reír, mientras que por su parte Shun y Seika apenas podía contener las lagrimas de risa que salía de sus labios.
— ¿Qué? —comentó Saori con un signo de interrogación en la cabeza ante la explicación tan "detallada" de la rubia.
—…lo que pasa… es que Kiki… le quiso jugar una broma a Hyoga, pero al final le salió el tiro por la culata —resumió Seiya con dificultad y respirando agitadamente.
— Oh, era por eso —respondió Saori con una sonrisa divertida e impresionada con la facilidad de divertirse de sus amigos ante ese tipo de situaciones—. Veo que les fue muy bien con la envoltura de regalos, menos mal que ya van terminando—agregó la diosa al ver los regalos apilados en una esquina y observando los bellos colores que su papel de envoltorio resplandecía.
— Gracias —dijo Seika por el elogio y envolviendo uno de los últimos regalos que tenían en la mesa.
— ¿Ya terminaron de cocinar Shiryu y los demás? —Preguntó Hyoga luego de que Kiki dejara de revolcarse en el suelo.
— Si, de hecho creo que fue más que suficiente lo que hicimos —admitió Saori sentándose en la mesa y guiñándole un ojo a Seiya con una sonrisa en sus labios, sin que nadie se percatara, logrando que este se sonrojara ante el gesto.
— Entonces yo voy a descansar, ya tuve suficiente por hoy —argumentó Kiki un poco mosqueado por lo ocurrido anteriormente y bostezando con fuerza.
— ¡Tu no vas a ninguna parte jovencito! ¡Vas a ayudarme a recoger el desastre que tú dejaste en la cocina antes de marcharte! ¿Entendiste? —comentó una molesta Shunrei salida de la nada y jalando a Kiki de la oreja hacia fuera de la habitación.
— ¡Ay, ay, ay! ¡Está bien! ¡Eso duele! ¡Ay! —exclamaba el pequeño muy adolorido mientras era jalado.
Luego de que saliera aquel par, la habitación se quedo un minuto en silencio, el cual fue interrumpido por una curiosa June.
— ¿Siempre se comportan así cuando están juntos? —preguntó June a Shun con una gota en la cabeza y olvidando completamente el episodio anterior.
— Deberías ver cuando Saori se molesta con Seiya o Ikki, entonces sabrías que esto es nada —susurró él al oído de ella y logrando que esta soltara una pequeña risita ante el comentario.
— Creo que no me gustaría ver eso —contestó June sonriendo dulcemente al peli verde—. Debo admitir que a pesar de todo, me alegra que nos estemos divirtiendo tanto —agregó la rubia con picardía al recordar el suceso de hace poco con el pelirrojo.
— Si —afirmó Shun sorprendido ante la paz que invadía su cuerpo en ese momento y contento de que June le hablara de nuevo.
Para los chicos era difícil creer que ahora había una hermosa calma entre ellos, y que gracias a sus esfuerzos, ahora poseían una paz en sus corazones muy especial para todos en la tierra.
Lamentablemente, la imagen de su hermano hizo que se entristeciera un poco. Shun sabía que Ikki había cambiado mucho durante los últimos años, pero a pesar de todo, le dolía aceptar que aun faltaba mucho antes de que el fénix pudiera compartir esos momentos hermosos como una persona normal, pues su orgullo aun estaba presente en él y lo dominaba en gran medida, por lo que suspiró lentamente con tal de relajarse y librarse un poco de aquellas preocupaciones, pero aun así esto no fue ignorado por June.
— ¿Estás bien? Tienes una mirada preocupada —preguntó June al notar algo raro en los ojos Shun.
— Si, descuida —respondió él con una dulce sonrisa y relajándose un poco para tratar de alivianar el ambiente.
Mientras en la cocina de la mansión…
Cualquiera que hubiera entrado a la cocina, hubiera notado un delicioso aroma que lograría abrirle el apetito a cualquiera. Aparte de eso, también habría notado a un pequeño chico pelirrojo limpiando un montón de platos sucios, mientras era vigilado por una chica de aspecto oriental y mirada severa, a la vez que una chica rubia y un chico de cabello conversaban sentados en la mesa.
— ¡Vaya Natasha! No sabía que te gustaba el diseño —comentó Shiryu sorprendido al ver el libro que había traído consigo la rubia junto con todas sus pertenencias y que ahora leía tranquilamente.
— Pues en realidad me gusta mucho, yo soy la encargada de ayudar a diseñar la mayoría de los diseños, cuando se hace una obra en el orfanato, por lo que tengo que entender mucho de eso, aparte de que también me gustaría mucho estudiar algún día de manera profesional el diseño de modas—explicó ella contenta ante el interés del pelinegro.
— Estoy segura de que serás muy buena —aseguró Shunrei con una sonrisa, mientras seguía observando a Kiki con su trabajo—. ¿Ya terminaste de limpiar Kiki? —preguntó ella mirando el trabajo del pelirrojo.
— Si, ya termine —dijo un cansado Kiki luego de secarse las manos—. ¿Puedo ir a leer un rato Shunrei? Quiero probar y leer el nuevo libro que me regalo la señorita Saori —preguntó el pelirrojo como un hijo a su madre.
— Claro, pero con cuidado ¿Eh? No quiero más travesuras —le advirtió ella con mirada expectante y recibiendo un "si" de un contento Kiki.
— Pareciera que Kiki fuera su hijo ¿No chicos? —Afirmó Natasha luego de que el pequeño se retirara a hacer de las suyas.
— Es como si lo fuera —afirmó el dragón con una paternal mirada en sus ojos y sonriendo muy contento.
— Pero descuida… tu y Hyoga tendrán sus propios hijos pronto —comentó Shunrei con picardía y logrando que Shiryu se riera ante la mirada apenada y de sorpresa por parte de Natasha.
— ¡Shunrei! —exclamó la rubia apenada y con todos los colores en el rostro.
— Jajaja, solo era una broma —dijo la pelinegra guiñándole un ojo y sentándose al lado de su amado.
— No es gracioso —aseguró Natasha con una mirada asesina a Shiryu para que dejara de reírse.
— Perdona, pero a decir verdad… estoy muy feliz de que estés con mi amigo, creo que desde que está contigo es más feliz que nunca y ha encontrado una razón para sonreír —aseveró Shiryu muy contento.
— A decir verdad yo también pienso lo mismo —reafirmó Natasha muy contenta y algo sonrojada—. Pero debo admitir que aun me da pena sus demostraciones de afecto, desearía que solamente se reservara un poco —admitió ella muy apenada y bajando un poco la vista.
— Hyoga es así —aseguró Shiryu con una sonrisa de complacencia y tranquilidad.
— Para mi será igual de loco que siempre, así que ni te molestes en cambiarlo —argumentó Shunrei con algo de ironía pero con una sonrisa de felicidad en el rostro.
— ¡Oye, es mi novio del que estás hablando! ¡No hables mal de él! —advirtió Natasha con mirada molesta y sorprendiendo a Shunrei y Shiryu—. Solo yo puede hablar así de él ¿Eh? —terminó de decir Natasha sacando la lengua y haciendo reír a los aludidos.
En ese momento en la sala de la Mansión…
— ¡ACHU! —estornudó Hyoga con fuerza mientras colocaba los regalos en árbol de navidad.
— ¿Y a ti que te pasa? —preguntó Seika extrañada por el rubio, mientras platicaba con Saori.
— Nada, de seguro me entro polvo en la nariz mientras estaba decorando —dijo el rubio siguiendo con lo suyo y sacudiéndose la nariz.
— Dicen que si estornudas, es porque alguien está diciendo tu nombre en algún sitio o está hablando de ti —comentó Kiki de paso mientras jugaba con Seiya.
— ¿No creerás en esas tontas supersticiones? ¿Verdad Kiki? —preguntó Hyoga mientras levantaba una ceja incrédulo.
— Solo decía —dijo Kiki luego de ganarle de nuevo a Seiya en su juego de piedra papel o tijera—. De seguro son cosas mías, no me hagas caso —admitió el lemuriano comenzando de nuevo con el juego con el castaño.
— Seguro —confirmo el cisne mientras volvía a su trabajo y se rascaba la nariz.
Mientras tanto a unas calles cerca de la Mansión…
— ¡Que rica estuvo la comida! ¿Verdad señor caballero? —afirmaba una Elene muy contenta mientras se frotaba la panza.
— Eres muy comilona Elene, todavía no me creo que un cuerpo como el tuyo pueda tener tanta comida —comentó el fénix con una sonrisa luego de haber terminado de almorzar en un restaurante de comida rápida cercano.
Elene miró con malos ojos al peli azul ante el comentario.
— Usted comió más que yo señor caballero ¿Me está llamando gorda? —se quejo Elene molesta y dándole un codazo a Ikki, haciendo que este comenzara a reírse.
— Jajaja claro pequeña, solo bromeo, tranquila —aseguró el peli azul revolviéndole sus castaños cabellos con cariño.
— Eso espero —dijo con falsa molestia y sonriendo un poco.
Luego de estar caminando por unos minutos, Elene comenzó a notar algo no muy lejos de ellos que llamo su atención pues parecía una especie de criatura enredada en papel periódico muy sucio.
— ¿Qué es eso señor caballero? —preguntó Elene extrañada y acercándose al notar el pequeño bulto cerca de un bote de basura.
— ¿Qué cosa Elene? —comentó el fénix acercándose hacia donde estaba la pequeña ahora.
— Mire señor caballero, un perrito, ¿Cree que está bien? —dijo con curiosidad la pequeña y haciendo señas para que se acercara más al animal.
— Hmm, pareciera que estuviera muerto, aunque puedo ver que esta respirando —replicó el fénix examinando con detalle la piel del animal y viendo con cuidado si tenía algún síntoma de enfermedad o algún collar que lo identificara.
— No está muerto ¿Verdad? —exclamó preocupada y algo triste la pequeña ante el comentario de Ikki.
Ante el comentario de la pequeña, el perro se abalanzó sobre Ikki y comenzó a lamerlo ante la mirada de una divertida y sorprendida Elene, quien comenzó a reírse ante la cara de asco del fénix.
— ¡Parece que si está vivo! ¡Quítate chucho! —decía el peli azul tratando de quitarse el animal de encima.
— ¡Qué lindo! Creo que quiere venir con nosotros ¿Lo dejamos señor caballero? —preguntó la niña inocentemente al ver al fiero Ikki ser domado por un simple perro callejero.
— ¡Estás loca Elene, no vamos a cargar con un perro! —inquirió Ikki molesto y levantándose.
Pero aparentemente nuestro amigo tenía otros planes, pues este se agarro fuertemente de la pierna derecha de Ikki, el cual comenzó a arrastrar los pies con dificultad, mientras el perro seguía sujeto a sus pies como una lapa.
— ¡Suéltame animal del demonio!
— Veo que le agrada mucho señor caballero, parece que quiere quedarse con nosotros de cualquier manera y ser nuestro amigo, es una buena idea ¿No creo? —comentó Elene siguiéndole el paso a los dos, mientras Ikki trataba de quitarse al perro del pie.
— ¡Elene! ¡El no es mi amigo, ni tuyo! ¿Entendiste? —le advirtió el fénix molesto, logrando así hacer reír a la niña por su expresión de hastió—. ¡Y tu perro! —Exclamó el fénix dirigiéndose al animal que seguía firmemente sujeto a Ikki y sin ánimos de soltarse—. ¡De ninguna manera vendrás con nosotros! ¿Entiendes? ¡Y es mi última palabra! —le espetó Ikki muy cabreado y con mirada amenazante al animal quien solo atinó a devolverle una mirada de cachorro triste.
N/a: Primero que nada ¡Feliz año nuevo!, al igual que un saludo a todos los lectores de este fic, a los cuales les agradezco sus palabras de apoyo y consejos para hacerlo más participativo. Quiero dedicar este capi a Kisame Hoshigaki, pues su comentario me ayudo mucho a seguir investigando y no cometer errores en la trama, ojala sigas ayudándome y gran un saludo, como parte final quiero que me ayuden a decidir un buen nombre y raza para el perro, pues como se imaginan, la cosa no quedar tan fácil para Ikki jeje, saludos y cuídense.
Darkacuario: Pues dentro de poco veras que nuestros amigos se involucraran por "accidente", en todo el rollo de que las hermanas de June están envueltas, pero no puedo decir más por ahora.
Lunática misa y Kate Godness: Muchas gracia por sus comentarios, por cierto lunática, no creo que Elene y Ikki se enamoren (ella tiene casi la misma edad de Kiki O_O), por lo otro tengo que trabajar en mis otros fics un poco más, pero les aseguro que en menos de dos semanas está listo el otro capi, nos vemos.
