Capitulo 7 – Espionaje.
Después de decidir de ir a espiar a Inuyasha con Kikyo, iban con cuidado de que no les detectaran. Inuyasha era un Hanyuo y podría sentir la presencia y el olor de ellos; y Kikyo una sacerdotisa que podría sentir la presencia de ellos.
En una casi los pillaban, pero se escondieron en un callejón.
Suspiraron de alivio de que no les vieran.
__ Esto esta siendo difícil chicos, deberíamos rendirnos – decía Sango suspirando del alivio.
Kouga la miro.
__ ¡De eso nada! No vamos a rendirnos ¿verdad Kagome? – Decía Kouga, mirando a Kagome sonriendo.
Kagome distraída asintió mientras estaba un poco asomada mirando hacia donde caminaban nuevamente Kikyo e Inuyasha.
Sesshomaru se quedo pensativo.
__ Creo que Sango tiene razón en rendirnos, porque Inuyasha y Kikyo pueden detectarnos fácilmente – Decía Sesshomaru, con su voz seria y fría de siempre.
Kouga suspiro.
__ En eso es verdad… ¿Entonces que hacemos? Debe de haber algo para que no nos detecten – Decía Kouga medio pensativo.
Miroku entonces se le encendió la bombilla de que tenía una idea.
__ ¡Tengo una idea! – Decía sonriendo.
Todos le miraron.
__ Habla Miroku – Decían todos, curiosos de saber esa idea.
Miroku asintió.
__ Tengo esto ¡las pulseras! – Sacando unas pulseras de perlas.
Todos le miraron con una gotita en la cabeza.
__ ¿Las pulseras? ¿Y que tiene que ver esas pulseras normales, Miroku? – Respondieron todos, suspirando.
Miroku sonrío de oreja a oreja.
__ No son unas pulseras normarles, si nos ponemos estas pulseras no detectaran nuestra presencia y ni nuestro olor ¡Son súper efectivas! – Decía sonriendo.
__ ¿Y porque no lo dijiste hace rato? – Le miraron todos asesinadamente.
Miroku hizo una sonrisa nerviosa.
__ Jijiji se me olvido – Con una gotita en la cabeza.
Todos cayeron al estilo anime, con una gota en la cabeza entre un suspiro de que no tenia remedio.
__ ¿Qué estabas pensando monje para olvidarte? – Pregunto Sesshomaru, suspirando.
__ ¿En que estaba pensando? Bueno estaba pensando en chicas en bañador, en como hacer mis pedidos de citas y… ¡Ah si! Y comprar una revista – Sonriendo de oreja a oreja.
Todos volvieron a caer al estilo anime, pensaron que Miroku era Miroku, que esa había sido una pregunta tonta de que estaría pensando el pervertido de Miroku.
__ Monje pervertido – Susurro Sango con una marca de enfado en la cabeza.
__ Bueno danos ya esas pulseras Miroku o los perderemos – Decía Kagome suspirando.
__ Oh claro aquí tenéis – Sacaba más pulseras de perlas y se lo daba a cada uno.
Ya luego de un momento todos tenían en sus manos derechas las pulseras y se decidieron a retomar otra vez el camino para seguir a Inuyasha y Kikyo, esta vez no se daban cuenta de la presencia de los "espías"
Caminaban hasta que vieron que se habían parado en el cine y miraban que película elegir. Los "espías" estaban escondidos entre la gente mirando.
__ Conociendo a Inuyasha, dirá que no a una película de romance – Decía Sesshomaru, seguro de si mismo.
Todos asintieron mientras que miraban. Sesshomaru y Kouga pusieron atentos los oídos para ver que decía Inuyasha o Kikyo
Kikyo miro a Inuyasha
__ ¿Podemos ver esa película? – Mientras señalaba a una de romance - ¿Podemos… Inu? – Decía ella sensualmente.
Inuyasha se sonrojo que lo llamara por "Inu".
__ Claro Kikyo, vayamos a ver esa – Mientras le sonreía sonrojado.
Kikyo saco una sonrisa de victoria.
__ Pues vamos Inu, o empezara sin nosotros – Guiñándole el ojo pero diciéndolo de forma sensual y agarrándole el brazo para que entraran ya, cosa que provoco otro sonrojo en Inuyasha.
Todos a escondidas vieron eso, sorprendidos y más los que podían oírlos desde lejos. Pensaban que Inuyasha se había dejado caer fácilmente en el coqueteo de Kikyo.
__ Mi hermano a caído en sus redes ¡Será posible! – Decía Sesshomaru, sorprendido.
Kouga asintió.
__ Es que Sesshomaru, ese perro rabioso siempre ha sido un tonto – Decía Kouga sarcásticamente, pero también sorprendido.
__ Bueno ¿Qué hacemos? ¿Entramos? O ¿Nos quedamos aquí? – Decía Miroku, también sorprendido.
__ Entramos – Dijo Kagome de repente, le estaba doliendo el pecho, pero se estaba aguantando.
Sango miro a Kagome preocupada.
__ ¿Estás segura Kagome? – Decía Sango preocupada por su amiga.
Kagome asintió.
__ Pues entremos entonces – Decía Kouga.
Los demás asintieron, pagaron por la película que era "El diario de Noah". A los chicos hicieron una mueca de desagradable porque era una película de puro romance y Sango y Kagome no dijeron nada, a ellas les gustaba esas películas.
Entraron en la sala donde se pondría la película y se sentaron a los últimos para que Kikyo e Inuyasha que estaban en el medio de la sala no los vieran.
Empezaron a salir la publicidad, Kagome no hacia caso de nada de la publicidad, tenía sus ojos en donde estaba Inuyasha y no los desviaba.
Miraba como hablaban Kikyo e Inuyasha y no le gustaba como estaba Kikyo pegada a el, como una lapa y lo peor es que Inuyasha no se negaba a eso, cuando en verdad el siempre se negaba a que se le acercasen mucho.
__ Será que… ¿te has enamorado de ella Inuyasha? ¿Por eso no te niegas ni nada? ¿Por eso aceptas? Kikyo… ¡Te odio! – Dijo pensando, pero de repente se sorprendió de lo último que había dicho en sus pensamientos - ¿He dicho que la odio? ¿Acaso estoy celosa? Eso es imposible… Inuyasha tan solo es un amigo para mi… ¿Verdad?... Si… lo es… ¿Verdad? – Estaba confundida en sus pensamientos, no sabiendo realmente porque estaba celosa si no "sentía nada" por Inuyasha.
La película comenzó ahora, salía una persona en una barca y comenzaba a contar su historia, de la mujer que tenía en ese cuarto que no le reconocía y que siempre cada día le leía ese diario que la haría volver a el. Kouga, Sesshomaru y Miroku miraban hacia otro lado, como mirando a Kikyo e Inuyasha, no tenían ganas de ver películas de romance. Sango miraba la película prestándole atención, hasta le salía alguna lágrima al ver que Allie no recordaba a Noah, Sango era un poco sensible con las películas de romance. Y Kagome no prestaba atención a la película, siempre había deseado ir a verla pero ahora no se sentía con ganas de verla al estar mirando a aquellos dos.
Se fijaba como Kikyo se apoyaba en el hombro de Inuyasha mirando a la película, pero de vez en cuando se miraban y se sonrían, Kagome sentía las ganas de salir de ahí.
Después de un rato la película termino en esa parte que decía el libro de que Allie decía "Oh Noah, te he echado de menos" y los dos se miraban con puro amor y se besaban; Noah dijo en sus pensamientos "Está enfermedad me la llevara siempre a otro lugar, pero mientras nuestro amor siga siendo firme, nunca vencerán nuestras barreras y volveremos a encontrarnos para amarnos".
Todas las chicas con ese pensamiento, derramaron esa lágrima como de "que bonito". Kikyo lo hizo también pero para que Inuyasha la mirara y se la quitara; y así lo hizo Inuyasha. Sango estaba con un pañuelo que había dado Miroku y Kagome tan solo con la miraba desviada.
Ya después todos comenzaron a salir, los cinco esperaron a que Inuyasha y Kikyo salieran primero para que no les vieran y luego salieron ellos, siguiéndoles nuevamente. La película había tardado mucho en terminar y ya era como las ocho de la noche.
Inuyasha y Kikyo volvían para la academia al igual que los demás detrás un poco lejos. Iban cogidos de la mano, aunque Kikyo más bien iba cogida del brazo de Inuyasha.
Llegaron hasta un parque primero y se asomaron en un sitio alto para ver el resto de la ciudad, las estrellas y la luna que empezaban a verse en el cielo.
Hablaban entre los dos, Inuyasha con un poco de vergüenza y Kikyo como si nada.
Los demás miraban escondidos tras unos árboles, ya comenzaban aburrirse un poco de espiar ya que además habían notado que Kagome estaba algo rara, como más despistada de lo que era y eso preocupaba mucho a Sango.
En una parte de donde Kikyo e Inuyasha estaban hablando, Kikyo cogió por sorpresa a Inuyasha y lo besaba, con los ojos cerrados.
Todos se sorprendieron de lo lanzada que había sido Kikyo, pero de lo que más se sorprendieron fue que Inuyasha después de la sorpresa, cerraba los ojos y le correspondía, mientras la cogía por la cintura.
Todos estaban muy sorprendidos, pero de repente Sesshomaru y Kouga notaron un olor a sal, se viraron y vieron a Kagome que tenía lágrimas en sus ojos que intentaba retenerlas, preocupándose los dos y los demás al darse cuenta.
__ Per… Perdon… eme… y…o… tengo… que ¡irme! – Decía Kagome que al decir eso, salio corriendo a toda prisa, mientras su flequillo tapaba sus ojos.
Todos se preocuparon.
__ ¡¡Kagome_Chan!! – dijeron todos preocupados.
Kikyo besaba a Inuyasha, pero abrió un poco los ojos y vio a lo lejos como Kagome desaparecía entre los árboles y sus amigos la llamaban. Entonces entre el beso, le salio una sonrisa de victoria, desde el principio había sabido que los seguían y quería darle una lección a Kagome.
__ Je, esto ha sido fácil… Inuyasha has caído rápidamente en mis brazos… y eso será lo más peor para ti y tu Kagome… verás lo que es sufrir… tan solo espera – Decía Kikyo pensando y sonriendo con una sonrisa maligna, volviendo a cerrar los ojos, para seguir besándose con Inuyasha.
Todos pensaron que necesitarían la ayuda de Inuyasha para buscar a Kagome, así que se decidieron a salir.
__ ¡Inuyasha! ¡Inuyasha! – Decían todos corriendo hacía el.
Inuyasha los oyó y se separo de Kikyo sonrojado y mirando a sus amigos.
__ ¿Qué ocurre? ¿Qué hacéis aquí y porqué tenéis esa cara? – Mirándolos medio enfadado que lo molestasen.
Sango fue la que se acerco más a Inuyasha al llegar, con una cara de preocupada.
__ ¡Inuyasha ayúdanos a buscar a Kagome por favor! – Decía preocupada.
Inuyasha se confundió con eso.
__ ¿Ah Kagome? ¿Ir a buscarla? ¿Por qué? – Decía sorprendido por la cara de preocupación de Sango.
__ Verás Inuyasha… te hemos estado siguiendo todo el rato, para haber como te iría con la señorita Kikyo, entonces se besaron y la señorita Kagome se puso mal y salió corriendo de aquí – Decía Miroku, también preocupado.
Sesshomaru hablo ahora.
__ Tienes que ayudarnos a buscarla, somos pocos y deberemos separarnos para buscarla – Decía Sesshomaru serio.
Kouga hablo ahora preocupado.
__ Cierto perro, Kagome puede estar en peligro si la atacan o algo, ya sabes por si se mete por una calle desierta o algo… ¡ayúdanos! – Decía Kouga, preocupado.
__ Pero Kagome es una sacerdotisa, que se las arregle sola ¿no creéis? – Decía Kikyo sarcásticamente.
__ ¡Imposible Kikyo! ¡Kagome no es como tú! ¡Ella es principiante con sus poderes y además no tiene flechas a manos! – Decía enfadada Sango, no se fiaba de Kikyo.
__ Pero… - Inuyasha no la dejo ya hablar.
__ Lo siento Kikyo, pero debo irme, ya hablaremos vale – El estaba preocupado por Kagome y sin pensárselo salió corriendo.
Kikyo se sorprendió que Inuyasha no pasase de ellos y que fuera además a buscar a Kagome, se fue echando humos, cosa que a todos les pareció perfecto que Inuyasha se le negara esta vez.
Sesshomaru recordó algo.
__ Monje – Llamando la atención de Miroku – usted dijo que estás pulseras impedían que sintiesen nuestras energías y el olor… ¿verdad?
Miroku asintió.
__ Si… ¿Por qué? – Curioso.
__ Porque entonces Inuyasha ni nosotros podremos encontrarla a caso que ella se quite la pulsera – Lo había recordado ahora de repente.
Miroku se quedo un momento pensativo y luego puso una cara de más de preocupación
__ ¡Tienes razón Sesshomaru! Dios… espero que la señorita Kagome se quite la pulsera – Decía preocupado y más de que Inuyasha no lo supiera porque ya se había ido.
__ Kagome – Susurro Sango muy preocupada – ¡Bueno busquemos nosotros también, lleven el móvil a mano, para avisar si alguien la a encontrado! – Deseaba que Kagome lo tuviera, pero recordó que lo había dejado en la habitación de ellas.
Todos asintieron y se separaron cada uno por un sitio.
Más adelante Inuyasha corría y pensaba.
__ Oh Kagome donde te has metido… no puedo sentir tu olor ni nada… ¡maldita sea! – Decía pensando y ahora dijo en voz alta - ¡¡Kagome donde estás!! ¡¡Kagome!!
Continuara…
