Capítulo 7: Escuela.

Entró al baño, se paró frente al lavamanos, abrió el agua fría, junto un poco con las manos y se la echó en la cara para despertarse, eso lo ayudó un poco y buscó una toalla para secarse, sabía que eso no lo mantendría despierto mucho tiempo pero era mejor eso antes que nada y quedarse dormido en clase. Ayer la profesora de química ya lo había regañado por distraerse en clase, no quería que esa situación se repitiera esa misma mañana en una clase diferente.

Nunca debí haber ido a esa fiesta, no estoy con fuerzas para ir a la escuela hoy pero…estuve pensando que si no hubiera ido no tendría la oportunidad de conocer a ese chico con el que accidentalmente me choque ayer un poco mejor y además, debo admitir que la fiesta no estuvo tan mal, hice una nueva amiga. Espero poder volver a verla otra vez…

Ya en la escuela, le fue difícil concentrarse en las clases ¿y cómo no iba a ser difícil hacerlo si había pasado gran parte de la noche y la madrugada fuera de casa? Tenía los ojos entrecerrados y daba la sensación de que en cualquier momento se quedaría dormido en plena clase de historia, su mente comenzó a nublarse y ya no escuchaba al profesor, solo resonaban palabras inentendibles en el interior de su mente.

-La revolución industrial, como pueden observar, se dividió en dos etapas. La primera se dio entre los años 1760 y 1830, en ella se usaban materias primas como el carbón y el petróleo…-dijo el profesor sujetando el libro que tenía en la mano mientras tomaba notas de lo que leía en la pizarra.

Todos estaban concentrados pasando lo que el profesor escribía en la pizarra, bueno, casi todos, Finn llevaba escrita la mitad de la hoja de su cuaderno cuando sus ojos comenzaron a cerrarse por el sueño y su mano se guió por su cuenta dejando de escribir palabras en la hoja para trazar una línea horizontal con el bolígrafo azul.

-¡Finn Mertens! ¿Acaso estaba escuchando lo que dije hace unos minutos?-preguntó el profesor regañándolo y haciéndolo reaccionar.

-¿Q-Qué?-preguntó Finn medio dormido-¿Dónde estoy? ¿Qué hora es? ¿No estoy en mi casa?-

Todos en la clase lo miraron de forma extraña para después echarse a reír a carcajadas por las tonterías que estaba diciendo el adolescente estando dormido. Finn refregó sus ojos para poder mantenerse despierto, desvió la mirada de sus compañeros de clase que se estaban riendo de él y su mirada se chocó con la mirada seria de su profesor.

-No, Finn. No estás en tu casa, estas en la escuela y te agradecería que no te duermas en mi clase-le respondió el profesor, el chico no respondió, en su lugar asintió con la cabeza para darle a entender al profesor que ya no volvería a dormirse en la clase.


Más tarde, el timbre sonó indicando que comenzaba el primer receso así que la mayoría de los estudiantes salieron del salón de clases aliviados de por lo menos tener aunque sea unos breves minutos de descanso para hacer lo que se les diera la gana, algunos chicos caminaban hacia el patio de la escuela con unas cajas de cigarrillos escondidas para no ser vistas por los profesores, apenas vio las cajas de cigarrillos a Finn le llegaron recuerdos de la fiesta a la que fue anoche, recuerdos que honestamente quería borrar de su mente pero por mucho que lo intentara a veces le venían imágenes de la chica de cabellos verdes y también del chico con el que estuvo hablando en el autobús mientras iban camino a la fiesta… Fern…

Estaba tan distraído pensando en Fern que no se dio cuenta de que un grupo de chicos (los mismos que lo molestaron ayer en la cafetería) pasaron junto a él, uno de ellos se acercó por detrás y lo empujó tirándolo al suelo, su mochila se abrió y de ella salieron todas sus cosas desparramándose en el suelo.

-¡Oye, niño! Mira por donde caminas ¿quieres?

-No soy un niño, tengo dieciséis años-respondió Finn un poco molesto por la acción que había llevado a cabo su bully.

Intentó incorporarse reconociendo el rostro de uno de los chicos que estaba en el grupo y resultó ser el mismo que lo había estado molestando en la cafetería, cuando finalmente lo logró quiso alejarse para no recibir más intimidaciones de parte de esos chicos pero una mano lo tomó del brazo y lo empujo otra vez haciendo que cayera de nueva cuenta al suelo.

-¿Quién te ha dicho que debías levantarte? Estas mucho mejor en el suelo como los animales, tú eres uno ¿lo sabías?-comentó el chico, hizo un movimiento de cabeza a sus compañeros y entre todos comenzaron a repartir golpes y patadas por todo su cuerpo, Finn obviamente se protegía como podía pero sus modos de defensa y de ataque no eran muy útiles, menos estando tirado en el suelo.

En eso una chica de cabellos rojos como el fuego que pasaba cerca de allí, vio lo que estaba pasando y rápidamente se acercó corriendo a ayudar al adolescente que estaba siendo golpeado injustamente por aquellos bullies.

-¡Hey! ¿Qué diablos les pasa? ¡Déjenlo en paz!-les gritó la chica apartándolos, el líder del grupo iba a darle un puñetazo para alejarla de su camino pero ella lo impidió sujetando su puño con su mano-¿cuál es tu jodido problema? ¿acaso te hace feliz lastimar a los demás?-

-No, pero si vamos al caso, disfruto mucho lastimar a los demás, hermosa-respondió el chico con una sonrisa cínica en el rostro, cosa que molestó a la joven quien soltó el puño de aquel bully para darle una patada en el estómago haciendo que cayera al suelo-auch ¿por qué hiciste eso?-

-Ya vete de aquí si no quieres que llame al director-le ordenó la chica, el chico y sus compañeros se retiraron corriendo del lugar, sonrió victoriosa y enseguida se acercó a ayudar a Finn-dios, como lo siento. Son unos idiotas-se arrodillo ayudando al chico rubio a incorporarse, este busco por el lugar su gorra blanca con orejas de oso, la encontró y se la colocó de nuevo en la cabeza-oye, Finn, sabes que si te vuelven a molestar puedes venir a pedirme ayuda-

-Eso es muy amable de tu parte pero puedo defenderme solo, Phoebe-respondió Finn riéndose nerviosamente pero luego sintió una punzada en sus costillas ¡cielos! Hasta reír le dolía.

-¿Estás bien? Será mejor que llame a tu mamá para que venga a buscarte-dijo Phoebe, abrió su mochila buscando su teléfono celular para llamar a Minerva, a pesar de que la pelirroja ya no estaba saliendo con Finn, aún conservaba el teléfono de su madre en caso de que el chico tuviera un problema, Finn consideraba que no era necesario, su madre estaba siendo muy sobreprotectora con él últimamente-¡Glob! Olvide mi teléfono en casa, préstame el tuyo-

-No creo que sea necesario, estoy bien, no tienes que llamar a mi mamá-respondió Finn queriendo convencer a la chica de evitar llamar a su madre por una situación tan incómoda y vergonzosa como esa.

-Nada de eso, tienes que ir a casa, Finn. Dame tu teléfono ahora-le dijo la pelirroja, Finn tomó su mochila, buscó su teléfono y cuando lo encontró se lo dio a su amiga, Phoebe busco el número de Minerva en la lista de contactos y marcó esperando a que la mujer la atendiera.


Minerva llegó a la escuela quince minutos después de que Phoebe la llamara, bajo del auto, camino buscando a su hijo y lo encontró con la joven pelirroja esperándola en la entrada de la escuela, la mujer rubia al ver a su hijo herido, golpeado y cabizbajo se preocupo, corrió hacia él dándole un reconfortante abrazo que el menor enseguida correspondió.

-Finn, estaba tan preocupada ¡suerte que Phoebe me llamó! ¿Estás bien? ¿Quién te hizo esto?-preguntó Minerva viendo los golpes que había recibido el menor, Finn no respondió, solo desvió la mirada cabizbajo-Finn, soy tu madre y ya te dije que si alguien te estaba molestando en la escuela que me lo contaras ¿no confías en mi?-

-Um, lamento que Finn no quiera hablarle, pero si quiere puedo decirle quien le causo estos golpes a Finn-dijo Phoebe.

-No, no es necesario, me caí, mamá-respondió Finn en su lugar pero su madre no le creía ¿cómo pudo hacerse esos golpes con una simple caida? Algo no estaba bien…

-¿Cómo que te caiste? Finn, tú ya sabes lo que paso esta maña…

-Shhh… ¡Cállate, por favor! No empeores la situación-rogó el adolescente a su amiga pelirroja y volvió a ver a su mamá-si, mamá, es cierto lo que digo, me caí-

No era verdad lo que él decía, no se había caído, esa misma mañana después del incidente y de que Phoebe lo acompañara al baño para aunque sea lavarse las heridas, Finn había entrado al baño siendo interceptado otra vez por los chicos que acababan de empujarlo al suelo y golpearlo sin consideración alguna.


*Flashback*

Finn estaba en el baño con la llave del lavamanos abierta, junto agua y comenzó a mojarse la cara para lavarse las heridas y aliviar un poco los golpes que acababa de recibir, en eso escuchó la puerta de una de las cabinas abrirse quedándose estático, vio a través del espejo del lavamanos que uno de los bullies había salido de la cabina, sus orbes azules y los del chico detrás de él se cruzaron en el vidrio del espejo.

-¿Qué quieres?-preguntó Finn con indiferencia mientras seguía tratando sus golpes-si vienes a buscarme para seguir con tu trabajo, olvídalo, ya tuve suficiente con lo que sucedió ahí en el pasillo-

Estaba por irse pero el chico lo tomó fuertemente del cuello de su playera celeste atrayéndolo hacía él.

-Escúchame bien, niño. Si llegas a decirle a alguien que nosotros te golpeamos, te haremos sufrir el doble ¿entendiste? Cuando vayas con tu amiguita a ver a tu mami, dile que te caíste ¿de acuerdo?

El chico soltó bruscamente al menor haciendo que cayera con otro golpe seco, más doloroso que los anteriores, al suelo, salió de ahí abriendo la puerta del baño de una patada dejando a Finn solo en el baño con un ligero estado de shock en su rostro.

*Fin flashback*


-Está bien, Finn, si es verdad que te caíste no voy a insistir más en saber que paso-dijo Minerva sacando al adolescente de sus pensamientos-vamos a casa, tengo que curarte esos golpes-ve a Phoebe-muchas gracias por haberlo ayudado-

-No se preocupe, señora Mertens, sabe que siempre puede contar conmigo para ayudar a Finn con sus problemas, después de todo, somos amigos y debemos estar ahí para ayudarlo también, no solamente él debe ayudarnos a nosotros ¿no lo cree?-dijo la chica sonriendo.

-Tienes toda la razón-la mujer rubia se alejo del edificio junto a su hijo, ambos se subieron al auto y emprendieron su camino a casa.

En el camino de regreso a casa, Finn se puso a pensar en todo lo que le había pasado, mejor dicho, lo que le estaba pasando, desde que había terminado la escuela primaria e iniciado la secundaria la mayoría de los chicos y chicas lo molestaban, él hacía lo que podía por ignorarlo, otras veces se defendía golpeándolos o con empujones pero esta vez más lo que ocurrió en la cafetería no pudo defenderse apropiadamente, se sentía un idiota ¿por qué estas cosas le pasaban a él? No entendía que había hecho para recibir ese sufrimiento, si tan solo su papá estuviera con ellos, probablemente le diría que hacer. Sintió sus ojos llenarse de lágrimas, quería llorar pero no podía hacerlo, no tenía voluntad siquiera para llorar en silencio, su madre notó su tristeza mientras conducía y cuando el semáforo cambio a rojo detuvo el auto para hablar con el adolescente.

-Finn ¿sucede algo? ¿por qué lloras?-preguntó Minerva preocupada mirando a su hijo.

-No es nada, mamá. Estoy bien, solo…estoy llorando porque echo de menos a papá, me gustaría que estuviera aquí con nosotros.

Esta vez, el menor no le estaba mintiendo con eso, era cierto que extrañaba a su padre y deseaba que pudiera protegerlo de todos aquellos chicos que lo molestaban a diario, Minerva sintió que su corazón se encogía al escuchar a su hijo hablar de esa manera y al recordar a su difunto esposo, se inclinó un poco para abrazarlo de forma reconfortante.

-Sí, lo sé, sé que a veces niego esto pero… yo también lo extraño, yo también quisiera que esté con nosotros-le dijo la mujer.