Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.

Advertencia: Slash en algún momento, creo. Si no gusta, no leas.

N/A: Este fanfic participa en el reto "Apocalipsis" del foro I am sherlocked. AU.

Notas al final.

oOo

Capitulo 7

La decisión estaba tomada saldría antes del alba liderando un grupo de cinco soldados, el grupo no podía ser mayor que eso puesto que apenas si había llegado personal militar al palacio. Posiblemente seguirían apostados en el improvisado campamento de las afueras de Londres.

La misión era de rescate y salvamento. Horas antes del "ataque" un convoy del ejercito británico volvía de una base militar extraoficial de Dartmoor con supuestamente armamento desarrollado contra la amenaza. Era un viaje en coche de apenas tres horas, pero llevaban más de setenta y dos horas desaparecidos. Era un viaje que andando no les habría llevado más de cuarenta y ocho horas de realizar. El cargamento que llevaban bien podría suponer una esperanza en la lucha que les esperaba, por ello John no dudó ni un momento en ofrecerse a liderar al grupo. Si existía la más mínima esperanza de plantar cara, no lo dejaría pasar.

Cuando John salió aquella fría mañana del Palacio, volteó a mirarlo por última vez aquel lugar había sido testigo de las mejores horas de su vida, siempre quedaría en su corazón. Subió el cuello de aquel traje militar que le quedaba algo grande, pero era lo suficientemente cálido para soportar el frío de la intemperie. Con paso firme se dirigió a las caballerizas donde los soldados lo esperaban para partir, les dedico una mirada superficial y…

— ¿Qué carajos te crees que estás haciendo Sherlock?— el aludido únicamente se subió el cuello de su inseparable abrigo, subió a su caballo negro y le miró con aquellos ojos imperturbables. John no podía negar que se veía increíble y una pequeña sonrisa coqueta se vio en la cara de Sherlock ante la mirada de John— ¡No!... no Sherlock no vas a venir.

—No, no voy a ir John. Voy a la universidad de Bristol ¡Simplemente vamos en la misma dirección John!— Con infinita gracia manejo a su caballo y lo sacó de la caballeriza.

— ¡Continúen soldados, en cinco minutos iniciamos la operación!— John subió rápidamente a su caballo y salió tras Sherlock— No puedes ir solo Sherlock, no lo hagas—John parecía realmente preocupado, Sherlock paro un segundo y lo observó muy serio.

—Tengo que conseguir material para continuar mi investigación. Un colega llevaba su propia línea de investigación allí y yo debo intentarlo. No puedo dejar que "eso" siga creciendo dentro de Mycroft. Debo ir John, igual que tú debes de ir a tu misión…

oOo

John corría con aquella extraña arma en sus manos, jamás pensó verse en una situación así, jamás ni en sus peores pesadillas. Torció la última esquina, ya podía ver el edificio al final, pero él ya no podía más debía descansar un poco sus piernas. Se recostó ligeramente sobre la pared de aquel derruido edificio intentando regularizar su respiración. ¡Dios aquello estaba siendo demasiado para él! Un sonido a su izquierda lo alertó, no podía dejar nada al azar, podía fácilmente ser una de esas cosas, salió corriendo lo más rápido que sus cansadas piernas se lo permitían.

El eco de sus zancadas resonaban por aquellas calles abandonadas y su memoria viajó a aquel primer día, el día en que todo cambió… el día que corría por las calles de Londres intentando llegar hasta Sherlock, exactamente igual que hoy y con exactamente el mismo miedo por perderlo.

Su cuerpo aun le temblaba recordando lo sucedido un par de horas antes, cuando alcanzaron el supuesto convoy que regresaba. La imagen de esos coches destrozados, del metal retorcido y desecho; conteniendo en su interior los cuerpos de aquellos soldados destrozados. No pudieron hacer nada por ellos, no tuvieron tiempo ni de darles sepultura, nada. En cuanto tomaron posiciones e intentaron descargar los contenedores con aquellas extrañas armas, notaron una presencia a su alrededor. No veían nada, solo notaron que algo estaba pasando cuando comenzó a moverse algo entre su pies, uniéndose en un solo punto, formando una pequeña montaña que brillaba como… ¿Metal?

Los soldados comenzaron a gritar y disparar sus armas cuando aquel aparente montón de metal comenzó a adoptar ante sus ojos apariencia humana. Pero sus proyectiles únicamente lo atravesaban sin causar ningún daño y pese a que John dio repetidas ordenes de que dejaran de malgastar la munición, el miedo hacía que aquellos hombres no hicieran caso.

A John se le heló la sangre cuando aquel ser terminó de reconstruirse, había tenido pesadillas con su cara durante años, pero verla en aquel ser antinatural, con su sonrisa torcida y sus enormes ojos negros, prácticamente lo paralizó. Como si hubiera sido capaz de adivinar cual era el mayor miedo de John, para que lo aterrorizada. John se había quedado totalmente paralizado entre aquel "Moriarty" y los soldados que intentaban desesperadamente sacar el cargamento del interior de los vehículos lo más rápidamente posible, notando como disparos eran realizados a sus espaldas pero incapaz de reaccionar.

Aquel ser se movió rápidamente y golpeo lo suficientemente fuerte el cuerpo de John para lanzarlo contra el amasijo de hierros, el golpe del impacto fue brutal y por un momento John no pudo ni respirar. Escuchaba los gritos de sus soldados que intentaban inútilmente luchar cuerpo a cuerpo con aquella cosa.

Como pudo John se deslizo al interior del vehículo, abrió uno de los contenedores y cogió una de esas armas con ambas manos, apenas si pesaban y al tacto parecían de plástico ¡Plástico por Dios, que funcionen!

Apuntó desde el interior, no podía perder el tiempo en intentarlo, la vida de sus hombres corría peligro, apretó el gatillo del arma y nada. ¡Mierda! Comenzó a mirar el arma desesperado nunca había visto nada así, en el centro parecía tener una pequeña botella de liquido transparente, pero tenía otro depósito en el que no había nada. Miró desesperado el interior del contenedor y había una pequeña caja que abrió con manos temblorosas… más botellas, pero rojas… ¡Por dios, por dios…que funcione! Rezaba porque encajara y dios si, al ensamblarse se produjo un extraño sonido y los líquidos se mezclaron tomando un extraño color verde fluorescente, apunto y disparó… De aquel arma no salió proyectil alguno, ni liquido, ni rayos laser como en las películas… para John no salió absolutamente nada, pero ante sus ojos aquel ser se desmoronó pieza a pieza formando una pequeña montaña de polvo metálico... John cubrió su cara con el antebrazo e intentó tranquilizarse y pensar ¿Qué carajos había sido eso?

No tardaron ni quince minutos en colocar todo el cargamento en sus espaldas y sobre sus caballos. Las órdenes eran regresar inmediatamente; fuera lo que fuera esa cosa, estas armas funcionaban y serían un punto a su favor en una lucha de la que John ya no podía dudar.

Cuando llegaron a la altura de Bristol, John bajo de su caballo, no se había separado en ningún momento de aquella extraña arma esperando en cualquier momento volver a ser atacados —Soldado Brown ¡Queda al mando!

— ¡Si, señor! —El soldado Brown lo miró preocupado, pero aquella era una orden directa — ¡Señor! Tenga cuidado… no sabe lo que se va a encontrar ahí— John le dedicó un leve saludo militar antes de comenzar a correr hacia la ciudad.

En cuando entró en la ciudad el temor le recorrió, los coches estaban amontonados y el material del que estaban construidos parecía deshacerse poco a poco, a John le dio la impresión de estar observando nidos pero… ¿Nidos de qué? Aquella idea lo aterrorizó y comenzó a correr hacia el impresionante edifico que era la universidad, pensando en por dónde empezar a buscar a Sherlock.

Conforme se acercaba aquel edificio parecía todavía más grande, solo esperaba que Sherlock de verdad hubiera ido a aquel lugar y no le mintiera.

La gran puerta principal tenía un acceso lateral que estaba abierto y John no dudo en entrar a aquel impresionante lugar. Donde un gran hall con dos inmensas escaleras laterales le daban la bienvenida. Aquellas columnas y aquellos techos eran aun más impresionantes que los del propio palacio de Blenheim, aunque con su escaso interés por la arquitectura, bien podrían ser horribles y él ni notarlo.

Subió ya muy cansado por la escalera de la derecha, su respiración entrecortada hacía eco en las paredes de aquel enorme lugar y aquello le dio la idea un poco primitiva de gritar tan fuerte como pudo ¡SHERLOCK! intentando que el sonido de su voz invadiera el inmenso silencio que allí había. Lo hizo una y otra vez hasta que obtuvo un resultado aunque no era el esperado, escuchó el relinchar de un caballo. Comenzó a correr inmediatamente por el pasillo que le había devuelto aquel sonido, porque… ¿Quien más podría haber allí dentro con un caballo?

Cuando llegó hasta el animal, era el magnífico ejemplar de Sherlock sin duda. Algo no estaba bien este parecía terriblemente asustado, buscaba una salida por aquellos enormes pasillos y no había rastro de Sherlock. John lo sujeto como pudo por las riendas y lo acarició susurrándole cosas, hasta que el animal se tranquilizo resoplando pesadamente.

Avanzaron juntos por los pasillos, John no pensaba soltarlo pues era la única vía de escape que tenían si conseguía encontrar a Sherlock. Aquello pasillos eran enormes ¿Cuánto habría recorrido aquel animal buscando la salida? A la derecha, a la izquierda, a la derecha… el caballo comenzó a relinchar de pronto asustando a John que lo miró inmediatamente tranquilizándolo. Cuando John regresó su mirada al pasillo, allí donde hace un momento no había nada, estaba una de esas cosas mirándolo con aquellos enormes ojos negros y una enorme sonrisa en la cara, totalmente estático… John comenzó a decirse una y otra vez mentalmente ¡No es Moriarty, no es Moriarty es una de esas cosas! ¡Una de esas malditas cosas! Lo apuntó inmediatamente con su arma y lo observó deshacerse en polvo.

John respiraba pesadamente, esas cosas lo asustaban y mucho, pero no tuvo mucho tiempo para pensar en ello un ruido a su izquierda le hizo abrir una puerta y allí tirado en el suelo se encontraba Sherlock intentando levantarse. John se acercó rápidamente.

— ¡Sherlock! Sherlock, mírame ¿Quién soy?— John revisaba la brecha que Sherlock tenía en un lateral de su cabeza, no parecía muy profunda pero…

— ¡Deja de preguntar tonterías John!— aquello provocó una sonora risa en John que se dejó propagar por la amplitud de los pasillos — ¡Shsss! Conseguirás llenar esto de esas cosas… ayúdame a levantarme y coge esa mochila de allí, es importante.

No tardaron en salir al exterior más de lo necesario en coger todo lo que Sherlock consideraba necesario. La universidad se abría a una gran plaza que la separaba de la ciudad y Sherlock vio como John se aterrorizó al instante con la mirada perdida en la lejanía. El ya había presenciado como una de esa cosas tomaba forma y ahora podía fácilmente identificar al menos veinte montículos de esas cosas tomando forma…

— ¡Venga John! ¡Vamos!— Sherlock se había subido al enorme caballo y le tendía la mano a John para que subiera, pero John estaba algo paralizado ante la imagen que se formaba ante él… veinte de esos "Moriartys" dirigiéndose hacia él con sonrisas diabólicas que le helaban desde dentro—¡JOHN! John por favor toma mi mano ahora mismo… — John reaccionó ¿Sherlock le estaba pidiendo algo por favor? Solo les tomo un par de segundos que subiera a aquel caballo ayudado por Sherlock antes de que el animal comenzara a correr despavorido.

Aquellas cosas se movían muy rápido, cada vez estaban más cerca y John comenzó a dispararles con aquel arma que las desmontaba ante la sorprendida mirada de Sherlock.

—Impresionante, elimina la cohesión de las células biónica y las deja sin la capacidad de constituir cosas, reduciéndolas a la simple unidad…

—Sí, si lo que tu digas Sherlock, pero haz que este caballo corra más rápido…—John continuaba disparando a los Moriartys evitando que se acercaran…

— ¡Sherly!

— ¿Cómo?

— ¡Que se llama Sherly!— John comenzó a reírse sin poder evitarlo, el gran Sherlock Holmes poniendo nombre a un caballo —No es cualquier caballo John ¡Es mi caballo!

oOo

El palacio de Blenheim volvía a darles la bienvenida, el caballo había llegado realmente exhausto y John sonrió al ver como Sherlock se abrazaba a su cuello mientras se lo dejaba a un mozo para que cuidara de él, el tan aparentemente insensible Sherlock.

Inmediatamente como la primera vez que llegaron allí, Sherlock se dirigió a la habitación de Mycroft. Al entrar la primera reacción de John fue volver la cara avergonzado por ingresar así en una habitación ya que Mycroft se encontraba tumbado en el sofá, en los brazos de Lestrade. Pero al fijarse en que Lestrade mantenía un paño húmedo en su frente se acercó inmediatamente a examinarlo, mientras Sherlock se quedaba parado simplemente mirándolo ¿Por qué no era capaz de exteriorizar lo que sentía por su hermano? ¡Era algo tan obvio como le destrozaba verlo así!

— ¿Qué ha pasado Greg?— John examinaba a Mycroft, pero no era posible determinar que le ocurría, tal vez esas cosas se propagaban más rápidamente por su organismo.

—Contéstame una cosa primero John, ¿Os ha estado atacando algo?—John asintió con cara de pánico al recordar aquellos seres diabólicos—El lleva horas gritando, dice que veía como os atacaban, como si fuera él mismo el que lo hacía e incapaz de hacer nada al respecto… lo ha pasado realmente mal. Y dice que no es la primera vez, que cuando cierra los ojos solo ve gente gritando— Greg miró cariñosamente a Mycroft y le acarició el pelo ante la mirada comprensiva de John— Creo que le duele la cabeza.

Sherlock se acercó a la ventana con la mirada perdida en el cielo, John se acercó y se abrazó a él para mirar hacia el cielo el también. La primera reacción de Sherlock fue tensarse ante el contacto, pero lo rodeó inmediatamente y besó su frente. Eso era lo más parecido que tenían ahora mismo a un hogar y tanto Mycroft como Greg su única familia. Un hogar por el que valía la pena luchar, una familia por la que no dudarían plantar cara a millones de Moriartys. Tenían armas, tenían una persona capaz de saber lo que hacía el enemigo… esto no había hecho más que comenzar...

oOo

N/A: ¡Oooooh Por Todos Los Dioses Eternos! Si, ya lo terminé… xDDD

¡Y va a entrar en el reto, porque al final si nos dieron más tiempo! ¡Estoy superfeliz por eso! :D

Si la historia os ha gustado y os habéis quedado con ganas de más… o si consideráis necesario que continúe esta historia… ¿Qué tal un review solicitándolo?

De verdad me hará muy feliz leerlos e intentare contestaros.

Gracias a todos los que han dado a favorito, a follow o dejado comentarios.

Lord.

Notas finales: La idea inicial para este fic era adaptar un ataque replicante en nuestra tierra. Este término aparece por primera vez en la novela de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y posteriormente en su adaptación al cine por Ridle Scott en la película Blade Runner. Aunque más bien utilice la idea como se entiende dentro del universo de la serie Stargate; forma de ¿vida? mecánica compuesta de bloques de nanotecnología. Espero que os haya gustado.