VII
Pánico…
Total, absoluto y rotundo pánico fue lo que sintió cuando al abrir los ojos se encontró no solo en la habitación de Loki, sino en su cama, completamente desnudo.
Respiró profundamente varias veces, tratando de que la sensación desapareciera de su pecho, levantó las sábanas y suspiró aliviado al ver que en el lado sur de su cuerpo todo parecía en calma, sin residuos…extraños por así decirlo.
Miró hacia su izquierda, aún era muy temprano ya que a través de una pequeña rendija en la cortina apenas podía verse algo de luz, luego a la derecha, donde Loki dormía profundamente abrazado a la almohada.
Decidió levantarse, cuidando de no mover demasiado la cama para no despertar al moreno, se enredó en las caderas lo primero que encontró a la mano y tras coger un poco de ropa que estaba dispuesta sobre un cesto salió de la habitación.
- Estúpido, estúpido, estúpido….. – repitió en voz baja una y otra vez, de entre todas las malas ideas, dormir desnudo con un gay seguro era de las peores.
- ¿Dónde está el incendio?
La voz a su derecha lo hizo saltar hasta el techo, volviéndose con rapidez vio a Fandral recargado contra el marco de la puerta que supuso era de su habitación.
Thor fingió que no le había escuchado, levantó la barbilla con aire de suficiencia y comenzó a caminar hacia las escaleras.
- Tengo que regresar a mi edificio, Tony y Steve…
- Ambos saben que estás aquí así que será mejor que busques un pretexto mejor, además, por si no lo has notado, estás prácticamente desnudo – Fandral lo abarcó con un gesto de la mano de pies a cabeza – el baño está por ahí.
Cuando Thor salió del baño, apenas unos minutos después, encontró a Fandral sentado en la mesa del pequeño desayunador, tenía una taza de café en la mano y en un platito una tostada con una cantidad gigantesca de mermelada de fresas.
- Repetiré la pregunta, ¿Dónde está el incendio? O aquello que parece tan urgente.
- No sé a qué te refieres.
Fandral se relamió los labios, recogiendo una pequeña mota de mermelada, cuando su lengua pasó por la herida aún abierta no pudo reprimir un gesto de dolor.
- Me refiero a que ayer cuando regresaron tú estabas al borde del colapso – le dio un sorbo a su taza de café – corrijo, tú colapsaste en la regadera, y Loki estaba cerca de un ataque de nervios, así que, como mejor amigo de Loki, exijo saber qué diablos fue lo que pasó y porqué sales huyendo.
- No es de tu incumbencia.
- Es de mi incumbencia cuando te marchas a primeras horas de la mañana, sin siquiera decirle "gracias" a quien te estuvo cuidando toda la noche – se levantó hasta quedar a un palmo de Thor – ¿sabes cómo se sentirá si despierta y no te encuentra?
- Eso es problema de Loki, no mío, y ni remotamente…tuyo, además no creo que le importe al lado de quién amanece, seguro hay muchos reemplazos.
Thor apenas terminó la frase, en apenas un instante el puño de Fandral estaba clavado en el muro al lado de su cabeza, el rubio respirando entrecortadamente, con los ojos chispeando por la rabia contenida.
- No tienes ni idea de lo que estás diciendo Odinson, puede que conocieras a Loki cuando niños, puede que él te adorara, pero ahora…no son más que extraños, no lo conoces, y queda más que claro que no quieres hacerlo – se acercó a él lo suficiente para hablarle al oído – hablas de Loki como si fuese la puta de Asgard, y por tu bien….te recomiendo que no vuelvas a siquiera insinuarlo.
- ¿Es una amenaza? – preguntó Thor cuadrando los hombros.
- Un juramento, a decir verdad – Fandral se apartó para dejarlo pasar – y por cierto, no es necesario que me devuelvas la ropa.
Thor bajó la mirada a las prendas que traía puestas, al menos una o dos tallas más grandes de lo que Loki podría utilizar, pero ¿por qué estaba esa ropa en su habitación? ¿acaso ellos…vivían juntos? Subió la mirada para toparse con la sonrisa irónica de Fandral.
Thor no dijo nada más, simplemente desapareció por el hueco de la escalera, cuando Fandral entró a la habitación sintió que su corazón se encogía.
- Rayos… ¿qué tanto escuchaste?
Loki estaba sentado en la orilla de la cama, con la mirada fija en el suelo.
- Todo, estaba despierto desde el momento en que se levantó.
- Loki – se hincó frente a él – es un imbécil y lo sabes, yo…ni siquiera sé que decirte.
- No hay nada que decir Fandral – Loki recargó la frente sobre su hombro – lo que pasó ayer fue mi culpa, es difícil de explicar, pero casi se ahoga, entiendo que este molesto.
Fandral se apartó obligándolo a mirarle a los ojos.
- ¿Loki escuchas lo que estás diciendo? ¡No tienes que justificarlo! ¡Es el idiota más grande que he conocido! Supongo que Banner ya perdió el primer puesto.
- Escucha Fan – la voz de Loki se tornó súbitamente seria – no hay porque darle vueltas a este asunto, ya sabía que cualquier relación con Thor, más allá de la amistad, jamás iba a suceder, me di cuenta de eso y lo acepté, no hay nada más que decir.
Y dicho eso se levantó, se puso un par de jeans deslavados y un suéter negro de cuello alto.
Fandral lo siguió fuera de la habitación, conocía a Loki lo suficiente para saber que una cosa era lo dicho y otra como se sentía realmente, aunque parecía fuerte y centrado, él podía leer la verdad que sus ojos gritaban.
- ¡Thor!
Cuando el rubio puso un pie en el edificio aesir unos enormes brazos lo rodearon estrujándolo hasta casi sacarle el aire.
- Tony…que gusto…. – dijo tratando de recuperar el aliento, la garganta aun le ardía pero al menos ya se le escuchaba.
- Déjame verte – se apartó un paso para mirarlo de pies a cabeza – ¿Cómo te sientes?
- Mejor, gracias por preguntar.
- Laufeyson es una excelente enfermera, parece que ya estas completamente recuperado – Tony lo miraba con una sonrisa - ¿y qué pasó anoche? parece que no dormiste demasiado.
- Prefiero no hablar de eso.
Iba a seguir su camino pero Tony lo aferró del brazo.
- Wowowow….espera un poco, ¿Cómo que prefieres no hablar de ello? ¿Qué pasó?
Uniéndose al juzgado apareció Steve por el quicio de la puerta contraria.
- Thor, no pensé que fueses a regresar hoy ¿dónde está Loki?
- ¡No sé dónde está! ¡¿De acuerdo?! – se abrió paso a empujones – ¡no sé qué está haciendo y no me interesa tampoco!
Subió corriendo el resto de la escalera y cerró la puerta de su habitación con un sonoro portazo, cogió del refrigerador un par de Coronas y las llevó hasta el buró junto a su cama, colocándose los auriculares decidió que era momento de alejarse del resto del mundo, subió el volumen de "Cowboys of Hell" hasta un nivel muy poco recomendable y se recostó usando las almohadas de respaldo.
"Puede que conocieras a Loki cuando niños, puede que él te adorara…"
Subió otras dos líneas al volumen y se bebió de golpe la primera cerveza.
Había cometido un error al tratar de arreglar las cosas con Loki, debió dejarlo que hiciera su berrinche y simplemente esperar a que él se dignara hablarle, el nunca, jamás, había pedido disculpas, muchísimo menos poner en riesgo su vida con tal de conseguir el perdón de otra persona.
"¿Sabes cómo se sentirá si despierta y no te encuentra?"
Destapó la segunda cerveza, dando un largo trago, disfrutando como le abrasaba la garganta lastimada.
"No son más que extraños, no lo conoces…"
A la segunda cerveza le siguieron al menos seis más y por más que subiera el volumen del iPod, la voz de Fandral seguía rebotando en su cabeza, convirtiendo en murmullos las notas de heavy metal.
Dio otro trago y cerró los ojos, ya había tenido bastante de ese insípido rubio. Decidió pensar en cosas más agradables, Jane fue lo primero que vino a su mente, preciosa, curvas perfectas, dejó caer la botella y colocó la mano sobre su estómago, deslizándola lentamente, imaginando que era ella quien lo acariciaba.
El calor comenzó a trepar por su cuerpo, dejó que su mano resbalara más abajo, piel blanca, cabello negro y sedoso, ojos de un verde imposible.
- Si… - susurró a la penumbra mientras aferraba su pene desde la base, dedicándole caricias largas y lentas.
Recordó cuando sus manos habían tocado la firme y tersa piel de su abdomen, sin un solo rastro de vello, ese pensamiento hizo que el calor se tornara insoportable, una delgada capa de sudor cubrió su frente mientras comenzaba a aumentar la velocidad en sus caricias, arriba y abajo, cada vez más fuerte, más desesperado.
Un gemido de agonía abandonó sus labios cuando sintió que se acercaba al clímax, podía sentir la humedad brotando de la punta de su pene, amenazando con estallar en cualquier instante, sus pensamientos se hicieron más vívidos, podía oler su colonia, notar como ladeaba ligeramente la cabeza cuando le prestaba atención, la forma en que le sonreía.
"Thor…."
Lo escuchó tan claramente como si hubiese estado a su lado, y seguido a su nombre llegó el orgasmo más brutal que había sentido en su vida, su cuerpo entero se tensó como la cuerda de un arco mientras chorros de blanco esperma brotaban con violencia, se encogió mientras trataba de contener el temblor de su cuerpo, respirando entre jadeos y suaves gemidos, esperando a que su cuerpo se vaciara.
Pasaron varios minutos antes de que pudiese reunir las fuerzas suficientes para alcanzar la caja de pañuelos desechables, con manos aun temblorosas limpió el desastre y sonrió a la oscuridad, disfrutando de aquella languidez sensual que queda tras una buena paja.
Sin embargo, poco duró ese estado, en algún momento el hilo de sus pensamientos se había desviado, torcido hasta la perversión, miró sus manos aún pringadas de semen y no pudo evitar una sensación de malestar y suciedad.
Sí…había sido la mejor paja de su vida.
Sí…había sido el orgasmo más brutal y fantástico.
Sí…había sido pensando en un hombre.
Y SÍ…había sido con Loki Laufeyson.
