Disclaimer: KHR no me pertenece, solo juego con el con mi loca imaginación.
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Reborn observaba la escena pasándosela en grande, dame-Tsuna y dame-(T/N) no salían de su asombro con la noticia de que serían jefe y subordinada, aunque después de reír un rato pensó que era mejor explicar.
- ¿Por qué no entramos y tomamos café? – preguntó con voz inocente, demasiado inocente quizás.
Todos estuvieron de acuerdo con la idea e ingresaron en la vivienda (que no era tan pequeña como se veía a simple vista), la joven de pelo violeta se ofreció a preparar el café y (T/N) por impulso dijo que la ayudaría siguiéndola a la cocina, se presentaron mientras ordenaban bandejas con tazas sacadas de uno de los armarios, por lo que la recién llegada supo que la otra se llamaba Chrome, prepararon el café en silencio y volvieron a la sala donde les esperaban del mismo modo, una vez que cada uno recibió su taza Tsuna tomó la palabra.
- Reborn explícanos por favor – dijo aún confuso.
- Es simple dame-Tsuna, Lancia y (T/N) están aquí porque lo considero lo mejor para la famiglia – contestó bebiendo su café – ambos son miembros calificados de CEDEF, ya has visto a Lancia luchar y (T/N) fue entrenado por la mismísima Lal Mirch – todos observaron a la muchacha con asombro.
- ¿Te entrenó esa monstruosa mujer? – preguntó Gokudera como si no pudiera creerlo.
- Pues si… – contestó la chica asintiendo.
- ¡Eso es extremo! – gritó un chico peli blanco.
- Entonces no eres una herbívora común – dijo el chico que hasta ahora había demostrado nulo interés en la reunión, el chico de la banda roja en el brazo – quiero una pelea para comprobarlo.
- Ma, ma – dijo Yamamoto intentando apaciguar las cosas – no deberíamos agobiarlos en su primer día aquí.
- Él tiene razón – Reborn se mostró de acuerdo y retomó el mando de la conversación – primero debo presentarlos, él es Hibari Kyoya el Guardián de la Nube, ella es Chrome Dokuro Guardiana de la Niebla, él es Yamamoto Takeshi el Guardián de la Lluvia, él es Gokudera Hayato Guardián de la Tormenta, él es Sasagawa Ryohei Guardián del Sol, él es Lambo Bovino Guardián del Rayo y él es Sawada Tsunayoshi el Décimo Vongola, esta es la Décima Generación – a medida que señalaba a los chicos uno por uno mientras los presentaba el chico en traje de vaca se acercó a (T/N) como evaluándola.
- Lambo-san pensará en si te aprueba porque Lambo-san es el mejor Hitman del mundo y serán Dame-Tsuna y Reborn los que sean mis subordinados – dijo con voz jactanciosa mientras hacía poses raras.
- ¡Vaca estúpida! – gritó Hayato lanzándose sobre el menor - ¡ya cállate y deja que Reborn-san continúe! – el niño se debatía y pronto la habitación estuvo llena de gritos y peleas, unos animándolas, otros intentando calmarlas y otro diciendo que los mordería hasta la muerte a todos.
- Ya basta – dijo Tsuna apenas alzando la voz, que estaba tranquila, pero que impuso el orden y el silencio, volviendo todos a sus posiciones originales, Reborn siguió con sus explicaciones.
- Como sea, ya están aquí y aquí se quedaran – el Hitman #1 hablaba con voz que no admitía contradicciones – por ahora todos excepto Chrome nos retiraremos, ella les enseñará la casa y te acompañará a comprar lo que necesites – esto último lo dijo dirigiéndose a (T/N), cuando se puso de pie los otros le imitaron – Nos veremos más tarde – encabezando él mismo la marcha se retiraron.
Lancia Chrome y (T/N) vieron como abandonaron la vivienda y luego de unos minutos una sonrojada guardiana de la niebla les invitó a hacer el recorrido por la casa, esta constaba de un pequeño recibidor, una espaciosa cocina, un comedor con vista al patio trasero, una biblioteca con sofás en la parte delantera (donde habían estado en la reunión) y un baño en la planta baja, la planta alta constaba de tres habitaciones y un cuarto de baño, los muebles de toda la casa eran oscuros contrastando con las paredes que eran todas de tono blanco, el jardín trasero estaba bien cuidado y tenía ciertas similitudes al jardín privado que la joven tenía en Italia. Su habitación según le dijo Chrome había sido decorada y amoblada por ella misma y por Haru (una amiga de todos que pasaría por ellas para ir a las compras según le explicó), tenía un escritorio con su respectiva silla, una cama mullida con un cobertor de color violeta, un pequeño sofá negro, los armarios estaban tras puertas correderas en la pared, la ventana era tamaño gigante con un pequeño balcón que daba al jardín trasero y que tenía unas lindas cortinas anaranjadas que se quedó observando.
- Las hicimos nosotras – dijo la peli violeta en voz baja, (T/N) se había dado cuenta que era una buena chica pero muy tímida.
- Son hermosas, muchas gracias – dijo con una sonrisa sincera pero extrañando el hablar en italiano, luego volvieron a las habitaciones de abajo en amigable silencio, charlaron de cosas triviales hasta que a eso de las 11 sonó el timbre y ambas chicas fueron a abrir dejando a Lancia.
- ¡Chrome-chan! Haru lamenta llegar tarde desu – dijo una chica de cabello castaño, ojos color chocolate y piel pálida que a juzgar por su apariencia debía tener su edad - ¿Are? Tú debes ser la chica nueva – dijo reparando en (T/N) y haciendo una ligera reverencia – mucho gusto, mi nombre es Miura Haru desu.
- Mucho gusto, mi nombre es (T/N), espero que nos llevemos bien – respondió la chica sonrojándose pues Haru sonreía amigablemente.
- No llegas tarde Haru-san – dijo Chrome con voz calmada – después de todo tenemos todo el día para comprar.
- Tienes razón, desu – contestó la chica aun sonriendo, vio aparecer a Lancia - ¡Lancia-san! ¡Que gusto verle nuevamente, desu! – exclamó.
- Buen día jovencita – dijo Lancia educado pero triste, la pena por Orégano era mucha.
- ¡Bien! Debemos irnos para que volvamos temprano desu, Reborn-san me dijo que necesita hablar con usted (T/N)-san asi que debe estar de vuelta a las 6 desu – explicó Haru.
- Llámenme solo (T/N) – dijo la joven con una sonrisa, las chicas le agradaban – pero creo que tenemos un problema – una duda se había instalado en su cabeza – yo no tengo dinero, ¿Cómo se supone que voy a comprar?
- No se preocupe por eso – para su sorpresa era la tímida Chrome quien respondía – Reborn-san dejó una de las tarjetas de crédito Vongola y dijo que gastáramos todo lo que fuera necesario.
- ¿Es en serio? – exclamó la muchacha, pues nunca en su vida había ido a unas compras tan prometedoras, al ver que asentían saltó de la felicidad.
- Ya váyanse, si deben volver temprano es mejor que se apresuren – dijo Lancia dando la vuelta para ir a su habitación – vayan con cuidado.
- Nos vemos aniki – la felicidad estaba pintada en el rostro de (T/N).
- ¡Adiós Lancia-san! – corearon Haru y Chrome.
Se dirigieron a las tiendas caminando y las chicas le hablaron de la ciudad, le nombraron las calles y pasaron frente a Nami-chuu (donde asistiría a clases al día siguiente), además de un par de combinis, panaderías, pastelerías, el hospital, parques y otros lugares hasta llegar a su destino: el centro comercial de Namimori, ingresaron al gran edificio y las chicas empezaron su obra, la hicieron probar montañas de vestidos, pantalones, faldas, camisetas, camisas y otras cosas, eligiendo los que le gustaban a la chica pero los que según ellas se le veían mejor, pasaron por muchas zapaterías, fueron a la tienda de uniformes donde adquirieron el uniforme del colegio y el equipo de deportes, en la librería compraron el material escolar y una mochila y finalmente se dirigieron al restaurant, sentándose en la terraza para almorzar (cosa que la muchacha agradeció pues no había tomado nada aparte del café en la mañana).
- Al fin terminamos desu – suspiró Haru luego de pedir para las tres.
- Pero fue divertido – musitó Chrome en voz baja pero sonriendo.
- Fue realmente divertido chicas ¡gracias! – dijo (T/N) con una gran sonrisa – Es la primera vez que hago este tipo de cosas.
- ¿En serio? – exclamó Haru sorprendida.
- Si, como me crie en un orfanato nunca he tenido mucho dinero – explicó, las chicas se mostraron interesadas así que les contó la mayor parte de su vida – y así fue como conocí a Lancia-aniki – terminó de explicar luego de un largo rato en el cual habían estado comiendo.
- Entonces usted es como el resto de nosotros – dijo Chrome mirándola fijamente con cariño.
- Trátame de tu por favor – contestó (T/N) con una sonrisa – tenemos la misma edad, ¿no? – Chrome y Haru se miraron y sonrieron, la nueva chica parecía sincera, mucho más de lo que Kyoko lo había sido.
- Me alegra mucho que seas tan agradable desu – dijo Haru con una sonrisa – Hace poco perdimos a una amiga importante porque ella no era quien creíamos – la tristeza de su voz hablaba por si sola.
- ¿Qué pasó? – (T/N) no quería ser curiosa pero las chicas lucían tristes ahora.
- Boss se le declaró… pero ella dijo que a ella no le gustaba, que ella amaba a Yamamoto-san y luego fue algo desagradable con todos cuando él la rechazó diciéndole que ya tenía una relación con alguien… incluso Sasagawa-san se enojó con ella (y eso que es su hermano), pero ella dijo que no quería volver a vernos y que todos éramos unos idiotas… ya ni en la escuela nos saluda – explicó Chrome con voz apesadumbrada.
- ¡Ella es una tonta! – dijo (T/N) muy enojada sin entenderse - ¿Cómo puede hacerles esto? – las chicas se miraron y comenzaron a reír, pues (T/N) estaba furiosa por lo que les ocurría y eso que apenas las conocía, incluso estaba con un mini berrinche… sin duda era una chica especial.
Finalizada la comida se dirigieron nuevamente a la nueva casa de la chica y Haru le entregó un último presente en la entrada de la casa: un pequeño celular negro que compraron sin que ella las viera, intercambiaron información de contacto riendo y pensando en llamarse y hablar por textos, minutos después sus dos nuevas amigas (porque así ya las consideraba) se despidieron y se alejaron sonriendo. La joven golpeó la puerta y Lancia abrió en un instante ayudándole con los paquetes.
- Sí que compraron mucho – observó.
- Tendrías que haber visto todo lo que querían que trajera – rió la muchacha – pero también compramos para ti – le entregó tres bolsas grandes de tienda y se dirigió a su cuarto con el resto. Organizó las camisas, camisetas, pantalones, faldas, vestidos, ropa interior y calcetines en el armario y dejó para el final lo que más le interesaba.
El uniforme de Nami-chuu era sencillo, pero le había encantado por eso mismo… volvió a probárselo mirándose en el espejo e intentando imaginar el día siguiente, se lo quitó luego de un rato y lo dobló pulcramente sobre su silla, luego metió el material escolar en la mochila con una gran sonrisa, bajó las escaleras pensando en qué debía preparar para la cena cuando sonó el timbre, se dirigió a abrir y se sorprendió por quien se encontraba en la entrada.
- ¡Yo! – saludó sonriente Yamamoto Takeshi.
- Eh… ¡Hola! – atinó a decir (T/N).
- Pensé que quizás no querrías cocinar en tu primer día aquí, así que te traje esto de la tienda de mi padre – dijo extendiéndole una caja negra con tranquilidad, al abrirla resultó ser sushi, algo que nunca había probado pero que por su aspecto prometía.
- ¡Gracias! – contestó la muchacha con alegría - ¿Quieres pasar?
- No, tengo que entrenar pero gracias – parecía que quería decir algo mas pero no se decidía, más luego de unos segundos habló – Sé que es duro ser nuevo en un lugar, así que quiero que sepas que te aceptamos y que eres bienvenida aquí, tú y Lancia por supuesto… pensé que era importante que lo supieran – sonrió.
- Muchísimas gracias Yamamoto-kun – (T/N) se sentía conmovida por las palabras del chico.
- Bueno, ya me voy – acto seguido el pelinegro se fue, la muchacha le miró agradecida por unos segundos… primero Haru y Chrome la habían hecho sentir aceptada y ahora Yamamoto se lo decía… se sentía lindo, pensó. Cerró la puerta pero no había dado ni dos pasos cuando el timbre sonó nuevamente, Reborn saludó en cuanto abrió la puerta.
- Ciaossu – dijo con voz relajada.
- Hola Reborn – saludó la joven.
- Mañana comenzarás las clases – dijo mirándola - ¿Te sientes lista?
- Claro que estoy lista – el entusiasmo y la chispa anaranjada hablaban por si solos – ¿Quieres pasar?
- No, solo venía a decirte dos cosas importantes, la primera es que no debes hablar con nadie acerca de tus llamas; serán nuestra arma secreta y mientras menos personas lo sepan por ahora mejor, lo segundo es que será Chrome quien te recoja mañana para ir a la escuela, todos los arreglos ya fueron hechos así que lo demás depende de ti.
- Entendido – dijo decidida, aún con el brillo anaranjado en los ojos, cosa que complació al de patillas rizadas.
- Entonces me voy, ya nos encontraremos – y como si fuera un mago de Las Vegas se esfumó.
(T/N) entró en la casa y cenó con Lancia el sushi de Yamamoto (toda una delicia), su hermano se mostraba hosco y melancólico pero la chica había decidido esperar a que él le hablara del tema. Se retiró temprano y muy pronto se durmió pues Chrome la recogería a las 7,30, solo podía estar expectante por su primer día de clases, estaba emocionada por ver que le deparaba el destino.
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Sus reviews en serio me hacen el día y me animan a seguir escribiendo, el ver que les gusta mi historia y la pongan en sus favoritos es un gran honor para mi, muchas gracias por eso... me esforzaré por hacer interesante mi historia para ustedes.
Espero y me dejen sus reviews como siempre.
Muchas gracias por leer.
G.
