Eran las 9 de la mañana del domingo en Godric's Hollow, había bastante quietud por lo mismo además del calor por la estación de verano. En la mansión Potter la mayoría de los residentes se habían levantado excepto la pequeña Layla que aprovechaba al máximo sus veranos para poder levantarse lo más tarde posible.

En la cocina, Lily y James Potter preparaban el desayuno entre juegos y besos, mientras arriba su hijo Harry se duchaba.

– ¿Tu sabes qué trae Harry? – le preguntó Lily a James mientras este la abrazaba por la cintura.

– Novia, eso trae. – le dijo James con una sonrisa. Lily rio pero volvió a hablar.

– Pero ¿quién es? Además ¿por qué no me lo ha dicho? ¡Soy su madre! – dijo indignada Lily.

– No lo sé, pregúntaselo a él. – Le dijo James mientras servía jugo de calabaza en unos vasos. Lily lo siguió e insistió.

– Ay vamos, claro que sabes, ¿es Ginny? – Le preguntó en voz baja, Lily. James le hizo una seña para que se acercara. Lily se acercó y James la jaló para besarla.

– Ya te lo dirá, tenga paciencia, señora Potter – le dijo James cuando se separó de ella. Lily iba a decir algo pero en eso entró Harry con una gran sonrisa.

– ¡Buenos días, familia! – Gritó con ánimo y luego le dio un beso en la mejilla a su madre, detrás de él iba Layla con su pequeña Terrier de Norwich, en brazos, ambos traían cara de sueño y enojo.

– Buenos días – respondieron al unísono James y Lily. Layla se sentó y bajó a su pequeña perra, ella se recargó en la mesa con cara de sueño. Harry, James y Lily acercaron el desayuno.

– ¿Por qué tan feliz, cariño? – le preguntó Lily a Harry.

– Pues porque… Bueno, tengo que darles una noticia. – les dijo con aire de superioridad. James rio por lo bajo. Lily se le quedó viendo con curiosidad y Layla simplemente lo ignoró y se sirvió el desayuno. – Ya tengo novia.

– No me digas – dijeron James y Layla por lo bajo, luego rieron. Lily se quedó esperando que siguiera hablando pero Harry se dispuso a desayunar.

– ¿Qué? ¿Es todo lo que vas a decir? – preguntó Lily.

– Bueno, la verdad es que me gustaría traerla para presentarla formalmente. – dijo Harry, Lily se le quedó viendo con alegría y sorpresa.

– Entonces, ¿tu noviazgo es algo serio? – Harry sólo asintió ya que estaba dando un trago a su jugo. Layla y James volvieron a reír por lo bajo, Harry los ignoró. – Me alegro por ti hijo, pero dime quién es. – Insistió Lily acariciando la mano de su hijo.

– Es Ginny, Ginny Weasley – le dijo Harry con mirada soñadora y un poco sonrojado, Layla y James volvieron a reír.

– ¡Me alegro por ti, cariño! – le dijo Lily a Harry mientras le daba un abrazo, Harry rio levemente. Luego se separó y le dijo seria – Ginny es una gran chica, así que cuídala mucho, no encontrarás a nadie mejor que ella.

Siguieron desayunando mientras Harry le contaba a su madre como habían pasado algunas cosas en su misión en Wolverhampton; Layla y James escuchaban algunas partes, pero la verdad era que ellos ya se habían enterado de su relación. James aun no sabía si debía estar enojado con Harry debido a que, el día que había renunciado Ginny, Harry se había ido del trabajo antes de la hora de comida y no había llegado a dormir a la casa. James no supo que pensar, tal vez su hijo se encontraba en un bar ahogándose en alcohol o "ahogándose" con los besos de una mujer… No fue hasta el día siguiente que Harry y Ginny llegaron tomados de la mano y muy felices. Para todos en el cuartel fue una sorpresa verlos como novios, sobre todo habiendo visto muchas veces sus peleas. Sirius parecía más feliz incluso que James y Harry, no paraba de dar brincos y cantar canciones inventadas de amor. Ron se encontraba un poco sorprendido pero feliz que su hermana y su mejor amigo pudieran estar juntos. Hermione también sonrió cuando se enteró de que sus mejores amigos hubieran podido arreglar sus diferencias. Así que esa noche los cuatro y Layla habían salido a cenar para festejar, aunque no tardó en pegarse Sirius a pesar de que James le había dicho que tenían una junta en el Ministerio.

Sólo faltaba hacerlo oficial en ambas familias. Harry ya había ido a la casa de los Weasley, obligado principalmente por Ron; la señora y el señor Weasley se encontraban muy sorprendidos de que su hija tuviera una relación tan repentinamente y sobre todo con Harry, a quien consideraban como hijo, pero que tenían entendido que su hija no lo quería. La señora Weasley había planeado una cena para ellos y la familia Potter, pero Harry le comentó que sus padres aun no se enteraban de que Ginny era su novia.

– ¿Por qué? – preguntó la señora Weasley mientras servía más té. Dejó la tetera y volteó a ver Harry con una mirada fría – ¿Qué acaso no quieres que se enteren?

– No es eso, señora Weasley…

– Entonces, ¿te da vergüenza que sepan quién es tu novia?

– ¡Por supuesto que no, señora Weasley! yo…

Los señores Weasley rieron y Ginny puso los ojos en blanco. La señora Weasley le acarició la mejilla a Harry y le sonrió con gran dulzura.

– Estoy bromeando cariño, es que simplemente no puedo creer que seas el novio de mi hija.

Harry respiró tranquilo y luego rio mientras Ginny le daba un leve abrazo.

– Yo tampoco me lo creo, señora Weasley, su hija me hizo desvelarme muchas noches al pensar que nunca me querría. – Ginny se sonrojó levemente y bajó la mirada mientras sonreía, los señores Weasley también sonrieron.

– En ese caso, tienes nuestra aprobación para ser su novio, me alegra mucho que seas tú el novio de mi hija. – dijo el señor Weasley con una sonrisa.

Así que Harry terminó de desayunar y partió al apartamento de Ginny, mientras sus padres pensaban que podían servir para la cena, Layla se fue a su cuarto a dormir un rato más.

– Ay James, me alegra mucho que la novia de Harry sea Ginny, es una niña maravillosa, es casi como otra hija.

– Lo sé, siempre ha formado parte de la familia y más aun cuando Layla la conoció, fue como otro modelo a seguir. – Lily sonrió. Iba a decir algo más pero en eso entró Sirius por la puerta del patio, junto a él entraron Remus con el pequeño Teddy.

– Buenos días – dijo Sirius y se dejó caer en un silla del comedor, la pequeña Terrier de Layla se acercó a saludarlo dando pequeños brinquitos, Sirius lo acarició distraídamente.

Remus entró y saludó a sus amigos, Lily tomó al pequeño Teddy en sus brazos.

– Buenos días, Remus, ¿Cómo te encuentras? – le preguntó James dándole un abrazo leve, Lily le hacía cosquillas a Teddy haciendo que su cabello cambiara de color.

– Muy bien, ya sabes, disfrutando las vacaciones.

– ¿Y Dora?, ¿Por qué no vino? – preguntó Lily sentándose en el comedor, cerca de Sirius.

– Salió con su madre de compras y aproveché para secuestrar a Remus y Teddy – contestó Sirius con una sonrisa. James y Remus rieron.

– Quería pasar a saludarlos, – dijo Remus – ¿Dónde están Layla y Harry?

– Layla subió a dormir y Harry salió con su novia. – Sirius se irguió como si lo hubieran picado con un alfiler.

– ¿Segura, Lily?, es decir ¿hoy si llegó a dormir?, ¿no se quedó de nuevo en casa de Gi…? ¡Auch! – exclamó cuando James le golpeó en la cabeza, Remus rio nervioso, Lily se quedó un momento seria, la verdad es que ella no sabía que Harry se había quedado en casa de Ginny la noche que no había llegado a dormir a Godric's Hollow, James le había dicho que se había ido a la casa de Sirius. Hasta ahora podía atar unos cuantos cabos sueltos. Entrecerró sus ojos esmeraldas volteando a ver a su esposo y a Sirius.

– Claro que llegó a dormir, ¿Qué insinúas, Sirius? – le preguntó con ligera frialdad, Sirius paseó los ojos nervioso por la habitación.

– Nada, amor, nada, de seguro viene con resaca – intentó aligerar la situación James, volteó a ver a Remus pidiendo ayuda y luego a Sirius como regañándolo. – Sakura, ve despierta a Layla – le dijo James a la pequeña Terrier que salió corriendo de la cocina rumbo a la habitación de Layla.

La cocina se quedó un poco silenciosa, Lily volteó a ver a Sirius con perspicacia y éste le devolvió una mirada que pretendía ser inocente. Le pasó al pequeño Teddy a James y se dirigió a servir té.

– Por cierto, Remus, ¿cómo van con la compra de su casa en Hogsmeade? – preguntó James mientras acomodaba a Teddy en sus brazos.

– Pues bien, supongo, la próxima semana firmamos el contrato.

– Oh, eso es maravilloso Remus, me alegro mucho por ustedes – dijo Lily mientras Layla entraba a la cocina seguida de su cachorra. Iba todavía en pijama pero un poco más arreglada al oir que había visitas. Sonrió a sus tíos.

– Buenos días – dijo y se dirigió a Teddy para cargarlo. Éste extendió sus pequeñas manitas y sonrió cuando la vio. Luego besó en la mejilla a Remus y a Sirius.

– Cada día te pareces más a tu madre, Layla. – Dijo Remus con una sonrisa cálida. Layla le devolvió la sonrisa y salió al patio junto con Teddy y Sakura para sentarse a la sombra del gran roble que había afuera.

– Eso me recuerda… – dijo Sirius con una mirada soñadora hacia sus amigos. – Es tan parecida la historia de Ginny y Harry a la de ustedes, ¿no creen? – les dijo a James y Lily quienes sonrieron, luego los cuatro soltaron una carcajada.

– Si precisamente, eso estaba pensando Sirius…


FLASHBACK

Hogwarts, más de veinte años atrás.

James caminaba nervioso en el vestíbulo, mientras se arreglaba lo mejor posible su vestimenta, peinado, todo. Sirius y Remus se encontraban cerca de él, viéndolo pasear frente a ellos, Peter se encontraba cumpliendo un castigo con McGonagall. Se encontraban en su último año escolar y finalmente James había invitado a salir a Lily Evans, después de un par de meses de llevarse mejor. Iban a Hogsmeade, después de seis años de no soportarlo, Lily había aceptado salir con él, ni ella podía creérselo.

– ¡Ya relájate, James! Me estas poniendo nervioso a mi también – le espetó Sirius mientras se alisaba el cabello. Remus rio por lo bajo. Los tres iban a salir con unas Gryffindor. Sirius con una hermosa rubia menor que él, llamada Anne, en plan de conquista, y Remus con una castaña de su mismo curso, Becca, simplemente como amigos, bueno, quizá no tanto. Aunque los tres eran unos conquistadores y tenían gran experiencia seduciendo, James se encontraba sudando.

– ¿Y si no viene? O peor, ¿si lo arruino? – dijo observando a sus amigos, que rieron al ver su cara que estaba ligeramente verde – ¡No se rían, estoy hablando en serio!

– No te reconozco amigo – le dijo Sirius acercándose y tomándolo de los hombros, James lo volteó a ver – ¿Quién anotó un tanto asombroso aun con cinco jugadores de Slytherin en el camino en el último partido de Quidditch?

– Yo – dijo James sin ponerle mucha atención.

– ¿Quién logró que una chica dos años mayor saliera con él hace dos años?

– Yo – dijo James más en tono de pregunta que de respuesta.

– ¿Quién presentó sus TIMO'S con resaca y los aprobó?

– Yo… Y ustedes – dijo James con una ligera sonrisa al recordar. Remus también sonrió y luego habló en voz baja.

– ¿Quién se convirtió en un animago ilegal para ayudarme con mi "pequeño problema peludo"? – Sirius sonrió con agradecimiento.

– Nosotros – dijo James señalándose a él y Sirius, con más seguridad que antes.

– Así es amigo, ¿quién hizo un maravilloso trío con las hermanas Vandersteen la semana pasada? – James y Remus lo voltearon a ver con los ojos muy abiertos – no, espera, ese fui yo. – Dijo Sirius con una mirada soñadora. Remus y James se sonrojaron y voltearon hacia las escaleras esperando a sus citas, mientras negaban con la cabeza. – Como sea, espero hayas captado mi punto, Prongs.

– Si… Gracias amigos. – les dijo James con una sonrisa a sus compañeros de curso. Una rubia despampanante pasó rápidamente cerca de ellos y besó muy apasionadamente a Sirius quien la abrazó y luego de separarse se despidió de sus amigos y se encaminaron a Hogsmeade, poco después se apareció Becca, la cita de Remus, quien también se despidió con un "suerte". James se quedó esperando a Lily, un tanto nervioso. A los pocos minutos llegó ella, estaba hermosa. James se le quedó viendo mientras bajaba las escaleras hasta el vestíbulo. Como eran los últimos días de calor, estaban a finales de Septiembre, Lily iba con un precioso vestido blanco con pequeños detalles en rojo, su cabello suelto y una ligera sonrisa y un sonrojo al ver a James, también muy guapo. James se apresuró a alcanzarla al final de las escaleras, le sonrió. Luego se aclaró la garganta.

– Estás hermosa – le dijo con una sonrisa. El sonrojo de ella se pronunció aun más.

– Gracias. – Pasaron gran parte del día platicando mientras paseaban por las calles de Hogsmeade, no les importó que las señalaran ni se sorprendieran de verlos juntos. Poco después comieron juntos en las Tres Escobas donde intentaron ignorar los susurros y miradas que les dedicaban.

Después de esa primera cita, muchas más prosiguieron y en Abril, James decidió finalmente declarársele a Lily, la cual aceptó gustosa ser su novia, fueron la comidilla del colegio durante ese último año. Concluyeron sus estudios y ellos siguieron saliendo mientras entraban a diferentes academias, James a la de Aurores y Lily a la de enseñanza.

Caminaban por un parque en Londres casi un año después de su primera cita. James vivía cerca de ahí, había decidido comprar un departamento para poder llegar más rápido a la Academia de Aurores. James iba con camisa verde y jeans, mientras que Lily vestía un hermoso vestido azul.

– ¿Cómo está Sirius? Hace bastante que no lo veo. – preguntó Lily, mientras caminaba del brazo de James, éste volteó a ver el cielo nublado.

– Bien, aunque últimamente tiene más problemas con su "familia". Ya sabes, la herencia – dijo James, mientras un trueno se escuchaba a lo lejos. Lily suspiró.

– Pobre, él siempre dijo que no le importaba si no le dejaban nada y su madre va y le deja todo.

– Lo sé, por eso sus otros familiares están sobre él, como si hubiera falsificado el testamento de su madre, es increíble lo que hace el dinero. Wow, está empezando a llover. – dijo James y abrazó a Lily, cuando la lluvia arreció James guió a Lily a su departamento. Antes de entrar al edificio de departamentos cerca del callejón Diagon, James besó a Lily bajó la lluvia y ella le devolvió el beso con pasión. Subieron al departamento de James en el cuarto piso y entre juegos y besos decidieron hacer la cena. A ambos les encantaba la cocina, al final de la cena terminaron bebiendo vino tinto y se sentaron en el sofá a conversar.

– Me alegra mucho que hayas venido Lily, últimamente no te podía ver tanto tiempo seguido – le dijo James, mientras se acercaba y acariciaba su mejilla, Lily se sonrojó.

– Lo sé, me acostumbré a verte diario en el colegio que ahora me es muy difícil no tenerte de compañero de clases.

– Ya sé, antes Sirius se burlaba que no ponía atención por estar viéndote pero ahora me molesta diciendo que pienso mucho en ti – Lily rio – y tiene razón, pero es que – le dijo mientras se acercaba más y le apartaba un mechón de cabello – te quiero tanto Lily… – le dijo y la besó con ternura. Lily lo abrazó y acarició su cabello mientras el recorría su espalda. Se separaron después de un rato y siguieron conversando, o al menos Lily intentó que siguieran conversando ya que James le hacía cosquillas o le robaba besos; después de un rato Lily decidió irse, el vino la había mareado un poco y sus mejillas estaban muy coloradas. James la acompañó a la puerta pero no la abrió.

– No te vayas…– le dijo mientras ella se recargaba en la puerta y bajaba la mirada, sonreía pero se encontraba nerviosa estando solos en el apartamento de James. James se acercó a Lily y la besó, ella al principio intentó que el beso fuera dulce pero poco a poco James se pegó más a ella contagiándola de su deseo. Respiró con dificultad cuando James empezó a acariciar sus muslos por encima del vestido, ella se separó e intentó decir algo pero no pudo. Siempre había intentado mantener su pasión a raya pero al parecer esta noche no se iba a escapar.

Lily respiró con dificultad mientras James empezó a besar su cuello, ella lo abrazó y acarició su espalda, poco a poco, con manos temblorosas abrió la camisa de él. James soltó un pequeño gruñido y luego atacó los labios de Lily. Ella se sorprendió pero luego respondió con gran intensidad. No supo cómo, pero de pronto se encontraban en la alcoba del moreno. Lily observó la gran cama de éste que se encontraba impecable y se sonrojó, James besaba su cuello bajando un tirante con una mano y con la otra acariciaba su muslo lentamente subiendo su vestido. Lily gimió, intentó hablar de nuevo pero James la volvió a besar. Se encontraba indecisa y no sabía cómo decírselo. Quería continuar, ¡Claro que quería!, pero… Pero al mismo tiempo, no quería que su primera vez fuera así, antes de casarse, sabía que era un poco tonto pero su madre la había criado de esa manera. Además nunca había hablado de esto con James. Con todo el dolor de su… su pasión, alejó a James quien la volteó a ver un poco confundido.

– James, yo… – se detuvo no sabía cómo continuar. Se acomodó el tirante de su vestido – yo… yo nunca lo he hecho…– le dijo en voz queda. James se le quedó viendo y luego sonrió.

– Lo sé, hermosa y te prometo ser cuidadoso. – Le dijo James con la voz cargada de deseo. Lily se quedó quieta, observándolo confusa.

– Es que no se si quiero hacerlo ahora, James. – Éste volvió a sonreír y la beso. Lily lo apartó con brusquedad de ella. James frunció el seño.

– Por supuesto que quieres, Lily, estás temblando de deseo, igual que yo. – Le dijo James con cierto enojo, Lily se le quedó viendo entre enfadada y avergonzada. – Vamos Lily, te deseo y tu a mí, por favor. – le dijo y se inclinó a besar su cuello. Ella se alejó de él con lágrimas en los ojos.

– Entonces, ¿esto es lo único que querías? – le preguntó Lily con enojo, no pensaba bien, el alcohol que corría por sus venas la estaba confundiendo. – ¿Sólo por esto has sido mi novio?

James se le quedó viendo un poco frustrado, el también se encontraba un poco borracho.

– Si claro, Lily, sólo por esto te he aguantado todo este tiempo – le dijo con gran ironía en la voz, Lily se quedó tan sorprendida que no se movió. – ¡Por supuesto que…!

Pero Lily no lo dejó terminar, le dio una gran bofetada y salió corriendo del apartamento de James, llorando a mares. James intentó seguirla pero no la pudo alcanzar, la buscó pero no pudo encontrarla, decidió volver a su apartamento esperando que volviera, pero ella no apareció. Se quedó pensando toda la noche intentando entenderla, también iba a ser su primera vez, no entendía porque se había puesto tan dramática, él se lo había dicho, ¿o no?

James se quedó viendo el techo de su apartamento mientras comprendía su error, había sido muy brusco con ella, sólo se había dejado llevar por la lujuria, ella le había dicho que no sabía si quería hacerlo… No ahora… Se dio un golpe en la cabeza y se levantó para volver a buscarla. Aunque no tenía ni idea de donde se podía encontrar.

Lily se encontraba en un motel cerca de la casa de sus padres, su primera opción había sido ir con ellos pero no había querido asustarlos con ese problema, se habría ido al apartamento que compartía con su compañera Evelyn de la Academia de Enseñanza pero había preferido estar sola. Para llorar… Maldito Potter, así que lo único que quería era acostarse con ella… Pero… Pero ¡es que no podía ser verdad!, el último año que habían pasado había sido maravilloso, James la trataba como una reina, siempre tan caballeroso, tan tierno, tan… tan respetuoso. Tal vez era que se había cansado de andar con alguien tan remilgada, tan mojigata… Soltó un sollozo… Ni siquiera sabía si esa era su primera vez para él… ¡Maldito Potter!

James no acudió a la academia de Aurores para esperar a que Lily llegara a la Academia de Enseñanza esa mañana, tenía que hablar con ella, explicarle que la… ¡Sí! La amaba sin ella no iba a poder vivir, demonios, ¿Por qué había sido tan idiota? Anoche se había comportado como un completo y absurdo ¡Sirius!, es decir, ¡imbécil!... Evelyn le comentó que Lily no había llegado al departamento, James le comentó que habían discutido, ella rio y le dio ánimos, le prestó la llave de su apartamento para que la fuera a esperar. Después de desayunar de manera apresurada en un restaurante muggle se dirigió al departamento de las chicas. Subió hasta el sexto piso del edificio de manera desganada y abrió la puerta del departamento. Se quedó un momento viéndolo, era un lindo apartamento, las chicas lo habían decorado de manera muy femenina, se dirigió a la nevera y buscó que podía comer. De pronto escuchó una puerta. Se asomó y por poco se atraganta con la manzana que acababa de morder por lo que vio. Lily estaba saliendo del baño sólo con una toalla anudada alrededor de su cuerpo empapado, las gotas de agua recorrían su cuerpo, sus piernas su pecho, su cabello, lo hipnotizaban al verla de esa manera tan sensual. James se quedó tan perplejo que la manzana cayó y rodó llamando la atención de Lily.

Ella volteó hacia la nevera y lo vio con esa mirada de perplejidad y deseo, se sonrojó. Se quedaron viendo unos momentos luego Lily habló.

– ¿Qué haces aquí? – le dijo y se acomodó la toalla, James carraspeó y se obligó a verla a la cara. Cerró la nevera y caminó hasta estar cerca de Lily.

– Quiero hablar contigo.

– Bien, si lo que vienes es a pedirme que sea tu put…

– ¡No, Lily! – Le dijo James un poco desesperado – Lily, ayer tu y yo estábamos borrachos, – Lily alzó las cejas como diciendo que era obvio – me exalté, quería… – James se sonrojó – hacerlo contigo, Lily, quiero compartir m primera vez, contigo. Sólo contigo.

Lily lo miro un poco confundida… ¿James estaba diciendo que… que era virgen? ¿Igual que ella?

– Te amo, Lily…

Lily se quedó hecha una pieza, por primera vez le había dicho que la amaba. James continuó con su monólogo.

– Te amo, como nunca pensé amar a alguien, quiero compartir muchos años contigo, la vida si me aceptas; si me pides que no lo hagamos hasta que tú estés lista, lo aceptaré. Yo sólo quiero estar contigo para amarte y hacerte feliz.

Lily se le quedó viendo y esbozó una ligera sonrisa, James también sonrió y se acercó a ella y la abrazó tímidamente.

– Yo también te amo, James – le dijo mientras se separaba un poco de él. Él le separó un mechón mojado de la cara y se acercó a besarla con ternura. Se separaron lentamente – No puedo creer esto…

– Eres todo para mí, pelirroja… – le dijo James, y luego se alejó de ella y le sonrió un poco sonrojado – ahora vístete por favor, que se me va a parar…– tragó saliva – el corazón.

Lily soltó una risa nerviosa y se encaminó a su cuarto.

Todo estaba bien entre ellos, ahora lo entendía, tenían que hablar un poco más acerca de lo que querían en la vida antes de dar ese paso tan importante y otros más. Aunque se contuvieron todo lo posible había veces que los besos y las caricias iban más allá de lo imaginado, sin embargo siempre sabían cuando parar.

Al cumplir un año de relación de novios, James le dio a Lily un gran regalo: le pidió su mano. Se encontraban sumamente emocionados por poder llevar su relación a otro nivel. Se amaban y con el paso de los años ese amor no hizo más que incrementarse.


– La relación de mi hijo con Ginny Weasley me recuerda sobre todo nuestro error por el alcohol. – Dijo James y Lily asintió aunque un poco confusa. No sabía que tenía que ver su hijo + Ginny + Alcohol, pero prefirió no preguntar.

– Así es – dijo Sirius recargado en la mesa y sonriendo, volteó a ver a sus amigos y luego a la pequeña Layla y Teddy afuera. – Pero estamos aquí y eso es lo que importa.


¡Lo prometido es deuda! Espero les guste este epílogo planeaba meter más a los merodeadores pero lo que quería era subirlo =)

FreyaF