"Diciendo adiós"
Capitulo 6.- No te quiero.
Ante las palabras del joven, la pelinegra se sorprende ampliamente sin saber cómo reaccionar; tras lo cual Naruto decide acercarse un poco más a ella, utilizando su chakra para adherirse a la pared y quedar a centímetros del rostro de la Hyuuga provocando un sonrojo en ella.
- Naruto…
- Te amo Hinata, de veras –susurra el rubio antes de besarla en los labios delicadamente.
La joven se mantiene impasible ante la acción del rubio al tiempo que coloca sus manos sobre el pecho de esté separándolo de sí mientras lo mira seriamente sin poder evitar el pequeño sonrojo tan característico de su persona provocando una ligera sonrisa de parte el portador del Kyuubi.
- No te creo –musita la joven – Es mejor que te vayas Naruto, lo nuestro se acabó.
- Por favor Hinata –dice el rubio mientras le acaricia el rostro – Prometo…
- Ya no creo más en tus promesas; ya no quiero más mentiras… ya bastantes huellas dejaron en mí.
- Pero…
- Tu ausencia, tú indiferencia... llenaron mi corazón de soledad. Me costó decidir que puedo vivir sin ti.
- Hinata… entiendo que estés dolida y decepcionada de mí… te he hecho llorar muchas veces.
- No voy a llorar igual que ayer Naruto, no tienes porque fingir nuevamente.
- Pero Hinata, estoy siendo sincero… en verdad quiero estar contigo.
- Creo que ya es algo tarde para volver atrás.
- Yo sé que aún sientes algo por mí –dice tercamente el rubio – No trates de negarlo, estoy seguro que aún me amas.
Dicho esto el rubio toma el rostro de la joven entre sus manos para besarla nuevamente, ante lo cual la Hyuuga se queda inmóvil, con los ojos totalmente abiertos mientras aprieta los puños; segundos después separa bruscamente al chico de ojos azules de sí al tiempo que le asesta un puñetazo en la cara, tomando por sorpresa al joven quien cae al suelo sin poder evitarlo.
Minutos después el chico se levanta tocándose el sitio golpeado mirando sorprendido a la joven quien por primera vez le dirige una mirada fría; provocándole una opresión en el corazón además de un nudo en la garganta.
- ¿Cómo te atreves a pensar que después de lo que hiciste aún mantendría un sentimiento por ti?
- Hinata… yo…
- No tienes idea de las veces que soñé en escuchar las palabras que acabas de pronunciar.
- Entonces déjame demostrarte que lo que digo es verdad.
- No quiero, poco a poco he recogido los pedazos de mi corazón.
- Déjame hacerlo contigo.
- ¿Para qué? ¿Para qué al final puedas romperlo de nuevo al darme cuenta que era yo la única que amaba en esta relación?
- No… lo que menos quiero es lastimarte de nuevo.
Los ojos de la chica comienzan a llenarse de lágrimas sin que pueda evitarlo, al tiempo que le da la espalda al rubio quien sigue al pie de la ventana firme con la esperanza de que la Hyuuga crea en sus palabras.
- ¿Por qué viniste? Ahora que por fin aprendí a estar sin ti.
- Ya te lo dije, te amo.
- Vete, olvida que existo, que me conociste, ya es tarde.
- ¿Por qué?
- Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti.
- Estas mintiendo…
- No, es la verdad…
- Siempre estuviste conmigo y no lo supe valorar, lo admito… y me arrepiento tanto de ello.
- Nuestro tiempo ya paso, no debiste haber viajado tanto. ¿Con qué objeto?
- Porque tenía que decirte que no puedo estar sin ti, me vuelvo loco cada segundo que no estás conmigo… te deje ir por estar ciego, por encapricharme con…
- Tú la quieres.
- Sí, no lo niego.
Ante la última frase la chica de cabello oscuro comienza a llorar profundamente mientras se abraza así misma tratando de no derrumbarse nuevamente frente al rubio, el cual la mira fijamente mientras sonríe levemente al tiempo que vuelve a acercarse a ella.
- La quiero como la hermana que nunca tuve, pero a ti Hina-chan…
El chico zorro logra introducirse al cuarto de la joven al tiempo que la abraza fuertemente sin que esta pueda reaccionar. Para después secar cada lágrima con la yema de sus dedos.
- A ti te amo, el dejarte ir fue el peor error que he cometido en mi vida. Por eso vine a buscarte…
- Yo… ya no puedo confiar en ti… aunque quisiera.
- Me lo merezco, pero lucharé por ti… es mi turno de demostrarte cuanto te necesito.
- Naruto-kun…
- Dame otra oportunidad, te pido que pruebes una vez más… sé que te puedo volver a enamorar.
- Que ironía… yo te di todo y tú solo te dedicaste a mentirme. Solo tenías que ser honesto y con eso nos hubiéramos evitado tanto dolor.
La joven se separa del rubio alejándose unos cuantos pasos de él, mientras se sienta sobre la cama, al tiempo que recuerda la escena donde vio al que llamaba el amor de su vida besándose con la aprendiz de la Hokage.
- Hoy vienes a pedir perdón y otra oportunidad… para qué… ya no creo en tus palabras ni en tú mirada.
Mientras habla mira fijamente al chico quien no tiene argumentos para replicar, limitándose a permanecer en silencio escuchando cada uno de los reclamos de la joven sabiendo ser merecedor de cada uno de ellos.
- Por más que buscó no queda nada, destrozaste lo que yo sentí por ti.
- Hinata… sé que no puedo esperar que me aceptes así como así, pero te pido que lo tomes con calma.
- Antes de venir a tratar de convencerme debiste preguntar si yo quería verte.
- Lo sé… pero me imaginaba que te negarías.
- Y pese a que lo sabías decidiste venir.
Al ver que el chico asiente, la joven ríe sarcásticamente.
- No me interesa tú tristeza, tú te encargaste de que fuera así.
Con esas palabras la chica se levanta acercándose a la ventana al tiempo que le indica al rubio que salga por el mismo sito que entró; a lo cual el chico no tiene más remedio que acceder no sin antes reiterarle sus sentimientos a la Hyuuga y advirtiéndole que no se rendirá hasta que lo perdone.
Una vez que el rubio se ha ido, la chica se deja caer al suelo de la habitación llorando en silencio, con el corazón en carne viva, sintiendo un sinfín de emociones sin saber exactamente qué debe hacer respecto al rubio.
A la mañana siguiente, Hinata baja al comedor para reunirse con sus amigos quienes notan inmediatamente las ojeras y rastros de llanto en los ojos de la joven; quien les sonríe levemente tratando de transmitirles que se encuentra bien. Sin embargo, la mayor de los hermano se acerca rápidamente a la chica abrazándola fuertemente, gesto que la Hyuuga corresponde agradecida.
- Algo me dice que el Kyuubi va a morir –murmura el castaño al notar la mirada de sus hermanos sobre la Hyuuga.
- Deja de hacer bromas estúpidas Kankuro – replica molesto el pelirrojo.
- No es una broma, es la verdad… Ni siquiera lo ha visto y ya la hizo llorar.
- Silencio los dos –ordena la rubia, sentándose junto a la Hyuuga- Vamos linda, no te puedes poner así solo porque Uzumaki está aquí.
- No es eso –musita la chica de cabello oscuro.
- ¿Entonces? Si no estás lista para verlo, Gaara no se lo permitirá –asegura la rubia mirando fieramente a su hermano menor, quien solo asiente.
- ….
- En eso quedamos Naruto y yo.
- Te ignoro –dice la Hyuuga – Él estuvo aquí anoche.
- ¿Qué?
La joven le relata a los hermanos, la incursión del rubio, contando el momento de su declaración, el atrevimiento de besarla, el golpe que le dio y cuando le corrió de la habitación.
El pelirrojo mira sorprendido a su huésped entendiendo inmediatamente el porqué de su estado actual siendo que el día anterior se encontraba algo intranquila, pero estable; sin embargo, ahora la chica no era ni la sombra de la persona que llego a la aldea hace un mes atrás. Se parecía a Matsuri el día que discutió con ella destituyéndola de su cargo como asistente y alumna; triste, vacía y terriblemente frágil.
El joven se limita a sacudir la cabeza, tratando de sacar a la castaña de sus pensamientos ya que no tenía nada que ver con la chica frente suyo; pues los casos eran totalmente distintos. Hinata tenía miedo de Naruto; Mientras que Matsuri le tenía miedo a él, pero, si eso era cierto… ¿por qué sufrió tanto cuando la alejo?
- Gaara… Tierra llamando a Gaara –dice burlonamente su hermano mientras agita la mano frente al rostro del pelirrojo.
- ¿Qué quieres Kankuro?
- Yo nada –responde el castaño – Pero Temari te preguntaba sobre qué piensas hacer al respecto con Naruto.
- Me haré cargo de él… hicimos un trato y lo desobedeció.
- No me sorprende de Naruto – replica la rubia.
- Tú querido novio también está en problemas –agrega el menor.
- ¿Y Shikamaru que tiene que ver? Eh… quiero decir… él no es mi novio.
- Temari, tu capacidad para mentir es tan buena como tu capacidad para cocinar –comenta el castaño quien es sorpresivamente apoyado por el pelirrojo.
- Cierra la boca –replica la joven al tiempo que le da un golpe en la cabeza al marionetista.
Ante tal escena la Hyuuga no puede evitar comenzar a reír, tomando por sorpresa a los hermanos quienes también sonríen al ver a su amiga un poco mejor; terminando el desayuno, cada uno se dispone a realizar sus actividades.
- Me voy a la oficina, cualquier cosa me llaman –dice el pelirrojo – Sobre Naruto, dudo que se le ocurra venir nuevamente.
- Pues eso espero, necesito pensar muchas cosas aún –comenta la Hyuuga recordando la noche anterior.
- Igual si necesitas que saquemos a Naruto a la fuerza llámame – bromea el castaño obteniendo una sonrisa por parte de la chica – Iré a ver a Matsu, esa niña y yo tenemos una conversación pendiente.
El pelirrojo mira fríamente a su hermano quien le ignora y se dirige a la salida; ante la mirada divertida de la joven Hyuuga, al contrario de la rubia quien los observa con cierto recelo y preocupación pues conoce los sentimientos de ambos hermanos hacia la castaña.
- Solo espero no le ocasiones otra lesión –murmura el Kazekage a su hermano cuando ambos salen de la casa.
- Hablas cómo si realmente te importara.
- Me importa, por eso no la quiero cerca de ti.
- Claro… es tan importante para ti que la sacaste de tu vida sin razón.
El castaño se aleja dejando a su hermano molesto por las palabras que le dijo sabiendo que eran verdad hasta cierto punto; decidiendo continuar su camino, el pelirrojo llega a su oficina encontrándose con la persona que menos deseaba en ese momento.
- Naruto… ¿no tienes otra cosa que hacer que estar dándome problemas?
- Pues sabes que no conozco a nadie más aquí y solo vine por Hinata a quien no puedo ver hasta que me dejes.
- Si claro… y supongo que el moretón que tienes en el ojo derecho es por obra y gracia del espíritu santo ¿verdad?
- Eh… pues no sé quien sea ese, pero esto me lo hice por caminar dormido.
- Si claro.
- ¡De veras! Me golpee con la puerta del baño.
- Naruto, sabes que odio que me mientan.
- Pero…
- Hinata nos contó todo –dice serenamente el pelirrojo sin dejar de mirar severamente a su amigo.
- Yo… está bien, lo admito.
- Acordamos algo ¿por qué faltaste?
- Verás… yo solo quería verla… no pensaba acercarme hasta que la escuche pronunciar mi nombre…
-No tienes remedio.
- Lo siento, en verdad… no volverá a pasar… de veras.
- Más te vale Naruto, por ahora ni se te ocurra acercarte a ella.
- Entiendo… Solo dime algo Gaara, y se completamente honesto… ¿Me odia?
- No
El rubio suspira aliviado tras esas palabras dibujando su sonrisa nuevamente, recuperando el brillo en sus ojos manteniendo la mente fija en el objetivo de recuperar a su luna.
Por otro lado el castaño se encuentra frente a la casa de Matsuri, minutos después de llamar a la puerta decide entrar, encontrando al halcón que había enviado el día anterior sobre uno de los muebles mientras este bebía de un recipiente.
- Se suponía que me llevarías la respuesta Horus –dice molesto el castaño mirando al halcón.
- Yo no puedo llevar una respuesta que ella no escribió además… me trata mejor que tú –replica burlonamente el ave.
- Serás… ¿Dónde está Matsuri?
- En su cuarto… aunque yo esperaría porque ella…
- Tonterías… sabes que no puede caminar tanto.
Contradice el castaño, al tiempo que entra a la habitación de la chica encontrándola en ropa interior puesto que acaba de darse un baño y se estaba vistiendo. Ambos jóvenes se quedan en silencio mientras que la chica comienza a sonrojarse fuertemente.
- Kankuro… -murmura la joven mientras trata de cubrirse – Yo… por favor sal de aquí.
El castaño no puede dejar de mirarla, incrementando el sonrojo de su amiga. Sin embargo, el halcón se posa sobre el hombro del joven enterrando sus garras con fuerza haciéndolo reaccionar, dándole inmediatamente la espalda a la chica pidiendo disculpas y decirle que esperara en la otra habitación mientras sale de ahí velozmente dejando al ave encargada de llamarle en cuanto la chica este lista ya que no piensa dejar que camine más de lo necesario.
- Lo siento Matsuri –se disculpa el ave – Trate de decírselo, pero ya sabes como es.
- N-n-no te preocupes Horus… -murmura la joven mientras termina de vestirse e intenta ponerse de pie – Creo que debo hablar con él.
- ¡Ni se te ocurra levantarte! – grita el castaño desde el otro cuarto.
- Te conoce demasiado –dice el halcón – Yo iré por él.
Minutos después entra el castaño seguido del ave, la joven al verlo no puede evitar apartar su mirada del chico quien también se encuentra ligeramente sonrojado. Ambos guardan silencio, siendo la joven la primera en romperlo.
- Kankuro… yo… lamento haberme ido así.
- Te entiendo –responde tranquilamente – No me agrada, pero lo comprendo.
- Supongo que Temari-san está molesta conmigo.
- No, está preocupada que es diferente y no solo ella.
La chica se limita a bajar el rostro avergonzada, mientras su acompañante se sienta cerca de ella provocando un sobresalto en la joven. El silencio se hace presente nuevamente, incomodando un poco al joven, sobre todo por la situación de hace unos minutos.
- En verdad Matsu, no quise incomodarte… solo que tú no debes caminar… no quería verte semidesnuda.
- Esta bien Kankuro, no fue tú culpa… además dudo que alguien quisiera hacerlo.
- Matsu… déjame aclararte algo - acercándose más a ella – yo no debí verte así, no porque no lo deseara pero no es correcto.
- … yo…
- Matsu, eres hermosa que eso no te quepa la menor duda –dice el castaño mirando fijamente a la joven – Tienes un cuerpo envidiable y ten por seguro que muy deseable.
- Kankuro… no…
- Mira que he tenido que golpear a más de uno en la oficina por estar fantaseando contigo.
- ¿Con-con-conmigo?
- Bola de pervertidos… y eso que Gaara no se entero, porque de lo contrario conocerían su Sabaku Kyuu personalmente.
- Gaara-sensei no haría eso.
- No lo conoces enojado… en fin, no viene al caso.
- Gracias por estar aquí Kankuro, necesitaba hablar contigo.
- Ya somos dos, mira que salirte de la casa en tu estado... –mirándola seriamente – Pudiste lastimarte más.
- Dime por favor que no viniste a tratar de convencerme que regrese. Te dije claramente que…
- Si ya lo sé, no vine a eso… en todo caso Temari no tardará en venir a hacerlo y en reclamarme a mí por no llevarte aunque fuera la fuerza.
- Pero ya te explique porque lo hice.
- Si, pero hazla entender a ella… y Gaara está en un plan que ni él se aguanta.
- ¿Qué sucede con él?
- Que no quiere que regreses….
Las palabras del castaño provocan que los ojos de su amiga se llenen de lágrimas, a lo que el joven se golpea mentalmente por ser tan brusco; mientras la abraza y deja que la chica se desahogue sobre su pecho para luego limpiar todo rastro de llanto en el rostro de su amiga.
- Gaara cree que le tienes miedo.
- ¿Qué? ¿Cómo puede pensar eso?
- Mi hermanito tomo tu timidez como temor… él cree que si te fuiste es porque te incomoda su presencia.
- Tú sabes que eso no es cierto…
- Eso lo sé yo y también tú… pero para Gaara el que tartamudees frente suyo o te sobresaltes cada que se te acerca…
- No puedo evitarlo, me pone nerviosa.
- Para Gaara esas actitudes le indican que le tienes miedo; por eso piensa que si te fuiste por tú voluntad no somos nadie para obligarte a regresar donde no quieres estar.
La castaña se aferra al cuerpo de su amigo, quien le acaricia el cabello tiernamente y le da un beso en la cabeza tratando de animarla; la joven se separa de su amigo mirándolo fijamente, admirando las facciones del marionetista quien le devuelve la mirada intrigado por el comportamiento de la chica.
- ¿Tengo algo en la cara? – pregunta divertido el joven.
- Eh… no claro que no
- ¿Entonces?
- Sólo me preguntaba… ¿por qué siendo tan guapo no tienes novia?
- ¿Uh? Acaso jovencita ¿estás insinuando que me gustan los hombres?
El castaño mira seriamente a la joven, fingiendo estar molesto a lo cual, la chica se sonroja furiosamente y comienza a tartamudear tratando de negar lo dicho por el marionetista además de disculparse por haberlo incomodado, provocando que su amigo comience a reír a carcajadas por la actitud de la castaña.
- Ay Matsu, Matsu, Matsu… ¿cuándo entenderás que estoy bromeando?
- No es gracioso… además yo solo quería saber ¿por qué prefieres estar conmigo si tienes a la mitad de las chicas de Suna detrás tuyo?
- La otra mitad esta tras mi hermano – bromea el joven.
- Sí… si no es Gaara, eres tú… ¿Por qué me prefieres a mí?
- Es simple Matsu… tú me quieres por ser yo… no por ser el hermano del Kazekage o por mi cargo.
Mientras tanto en la oficina del Kazekage, esté sigue conversando con Naruto sobre sus acciones para con la Hyuuga hasta que son interrumpidos por el otro visitante de Konoha quien se encuentra en compañía de Temari, cosa que no sorprende a ninguno de los presentes.
En cuanto ambos entran al recinto, la rubia se lanza sobre el chico de ojos azules, dándole un fuerte golpe en el abdomen haciéndolo caer de rodillas por la falta de aire. Ante tal acción, el resto de los deciden guardar su distancia; mientras la joven comienza a reclamarle al rubio su actitud de la noche anterior. Una vez más calmada se dirige hacia su hermano y le entrega más documentos que requieren su autorización mientras le recuerda que tiene trabajo pendiente como para perder el tiempo con el rubio, mientras que el Chunnin se acerca a auxiliar a su amigo.
- Sé bien cuál es mi trabajo Temari – dice tranquilamente el menor.
- Solo digo que estas atrasado, lo que no es propio de ti –replica la rubia mirando suspicazmente a su hermano – Estos informes te los entrego Kankuro antes del campamento.
- He tenido cosas en que pensar –murmura el pelirrojo evitando el contacto visual con la rubia.
- Ya… imagino que con la carga de trabajo que tienes ahora reconsiderarás la idea de que Matsu sea tu asistente nuevamente.
- Quizá… O tal vez busque a alguien más.
El pelirrojo deja los documentos sobre el escritorio antes de salir de la habitación dejando atrás a un semiinconsciente rubio, a un pelinegro quejándose sobre lo problemático que era la situación y a su hermana inconforme por la respuesta dada.
Una vez fuera, comienza a meditar si visitar o no a la castaña… ya que no quiere imponerle su presencia; sin embargo, todos han insistido en que tiene que hacerlo cuando menos por deber, ya que al ser el Kazekage y dado que la joven se lesiono en su presencia tenía la obligación de preguntar sobre su estado… aunado a esas razones, la chica en cuestión fue su alumna, asistente y porque no decirlo… también su amiga.
Sin darse cuenta por estar sumido en sus cavilaciones, había comenzado a caminar encontrándose ya frente la casa de Matsuri notando la puerta entreabierta. Preocupado e intrigado se introduce en la casa sin hacer el menor ruido posible buscando algún signo de daño o que le indique el paradero de la castaña. Continúa inspeccionando el lugar cuando escucha susurros provenientes de la habitación, al irse acercando reconoce las voces de su alumna y hermano.
¿Qué rayos hace Kankuro aquí? Ya debería estar en su oficina… y más aún… ¿Qué demonios hace él en la habitación de Matsuri? ¿Acaso ellos están…?
El pelirrojo comienza a ponerse más pálido de lo que ya es, al tiempo que las voces cesan lo que pone la imaginación del chico a volar aún más alto de lo que le gustaría. Pues por su mente pasan imágenes desde un simple beso hasta el rostro en éxtasis de la castaña envuelta en los brazos de su hermano.
- Aunque para que ese último pensamiento fuera cierto….debería haber más ruido –musita mientras agita la cabeza tratando de alejar dichas ideas.
No debí venir, ni siquiera sé porque estoy aquí realmente… Matsuri solo es… ¿mi alumna? ¿Una amiga?... no… es algo más importante, pero ¿qué?
Nunca me había preocupado por relacionarme con otras personas salvo mis hermanos… cuando me volví Kage decidí velar por cada habitante de la aldea y no por eso me pongo histérico si mi hermano se les acerca a cualquier chica siempre y cuando no sea Matsu ¿desde cuándo le digo Matsu?… solo sé que no tolero a Kankuro cerca de ella.
Minutos después se escucha movimiento en la habitación sacando al pelirrojo de sus pensamientos y decidido a hacer notar su presencia y reprender a su hermano por no encontrarse trabajando como debería y encima estar e la alcoba de una señorita como su Matsuri, dado que podrían empezar a correr rumores y dañar la imagen de la chica y eso era algo que él no podía permitir, nadie dañaría la reputación de su niña, porque eso era Matsuri para él, una niña a la que tenía que proteger, sin embargo se detiene cuando vuelven a escucharse las voces de la pareja.
- Kankuro, quiero preguntar algo… y quiero que seas totalmente honesto conmigo ¿de acuerdo?
- Siempre lo he sido preciosa… dispara.
- ¿Es cierto lo que le dijiste a Temari-san?
- He dicho muchas cosas a la loca de mi hermana ¿a qué te refieres exactamente?
- ¿Me amas?
El corazón de ambos hombres se detiene ante la simple pregunta de la chica, pues ninguno se esperaba tal cuestionamiento. Siendo el pelirrojo el más ansioso por saber la respuesta… ya que de ser cierto y si la castaña preguntaba seguramente sentía lo mismo quitándole el título que él mismo se acaba de adjudicar al querer cuidar de la joven.
- Matsu… ¿por qué quieres saberlo?
- Kankuro, sabes que te quiero mucho, eres una persona sumamente importante para mí
- El sentimiento es mutuo.
- Sí y no… eres algo más que un amigo para mí.
- Pero…
- Sabes que estoy enamorada de otra persona, no quiero lastimarte…
- Siempre he tenido conocimiento de tus sentimientos Matsu.
- Por eso mismo Kankuro, no quiero hacerte daño… tú sabes que yo no te quiero...
Las palabras de la castaña comienzan a girar en la mente del pelirrojo, pues por un momento la creyó enamorada de su hermano, quien siempre había estado con ella brindándole cariño, apoyo, protección…todo lo que él también quiso darle y no supo cómo hacerlo. Y pese a ello, la chica amaba a otra persona... qué oportunidad podría tener él de conquistar a la joven si su carácter era opuesto al de su hermano y dado que a pesar de las atenciones que esté había tenido para con la chica le estaba rechazando.
Porque finalmente lo había admitido… toda aquella revolución de emociones se debían a la kunoichi, por ella conoció por primera vez los celos, el miedo y el amor… Sabaku no Gaara se había dado cuenta de estar enamorado de Matsuri solo para enterarse que ella ya tenía a quien amar.
Notas del autor:
Estoy de regreso y de nueva cuenta me he concentrado en el Gaara/Matsuri Jejeje, no me culpen es que Gaara me encanta solo que la historia la visualice de inicio sobre Hinata/Naruto. Además solo estoy intercalando los capítulos prometo que el próximo será un 90% sobre los protagonista aunque me tarde más.
Hinata está empezando a reaccionar, tratando de mantenerse firme en no volver con el rubio pues como bien le dijo ya no confía en él. Pues sus palabras le endulzan el oído, pero le tiene miedo a sus acciones… Pues la chica recordara cada escena de su relación con el rubio y el momento en el que le rompió el corazón.
Qué maña de los hombres de decir una cosa y hacer otra, ya alguien trato de explicarme que es su naturaleza… supongo que está en sus genes. Y conste que no es nada en su contra pero es uno de los tantos misterios del universo; ¿por qué si dicen derecha, se van por la izquierda?…
Ya vimos quien escucho la discusión entre Kankuro y Temari, confrontando dicho hecho provocando en Gaara un dolor indescriptible, pues al igual que su amigo es medio lento para entender la actitud de la castaña a pesar de las indirectas más directas de su hermana y cree ciegamente que la joven no podrá amarlo.
¿Qué hará Kankuro? ¿La amistad entre él y Matsuri seguirá siendo la misma? ¿Gaara se dará por vencido o seguirá el ejemplo del rubio y luchará por la mujer que ama? No hay peor lucha que la que no se hace, ¿no creen?
Es tan difícil decir te quiero y más aún… decir te amo. Nadie nos enseña cómo actuar ante esas "insignificantes" palabritas. Alguien me dijo una vez… el amor es también el sentimiento más cruel que puede haber, gran parte del tiempo te ocasiona más sufrimiento que alegría no sé si sea del todo cierto, pero si de algo estoy segura es que nadie cambiaria miles de lágrimas derramadas si con eso obtienen aunque sea 5 minutos con una persona especial.
Este fan fic es una producción de Elite 4 Entertainment "e4e"
Naruto es propiedad de Masahi Kishimoto, este Fan Fic fue hecho sin fines de lucro, solo como entretenimiento y/o cultura.
