Hola a todos, lamento el retraso pero el colegio me ha traído muy ocupada, además de que este capítulo necesitaba escribirlo con calma para poder reflejar todo lo que quería.

El título es bastante claro y espero les guste y sufran tanto como yo lo hice al escribirlo. Oficialmente este es mi primer capítulo, así que espero se sientan igual de cómodos como lo hicieron con los capítulos anteriores.

Muchas gracias a todos los que han expresado sus comentarios y por su apoyo. Es bueno saber que cada vez más personas lo leen y aunque ahora no tengo tiempo de contestar a cada uno de los mensajes, he leído todo y debo decirle que me da mucho gusto que disfruten esto tanto como yo y saber que la historia está llegando a más personas. Respecto al fía de actualización no tengo uno en particular aunque intentaré hacerlo lo más seguido que pueda; aunque prometo que no tendrán que esperar meses por una actualización.

Disfruten.


Capítulo siete

Dolor

Las lagrimas recorrían su rostro lentamente como una manifestación incapaz de expresar todo el dolor que sentía. Su vista nublada no le permitía distinguir correctamente el camino y sus pasos se hacían cada vez más pesados. El aire parecía nunca llegar a su pulmones por más que él lo intentaba, el espacio a su alrededor se reducía más a cada segundo y la necesidad de escapar de su cuerpo y su mente era tan imperante que ni siquiera la inconciencia podría ser una salida. Sintió como sus pasos se detuvieron cuando las fuerzas abandonaron su cuerpo, después de tantos años de intentar mantenerse fuerte su energía por fin se había agotado y todo el dolor que había repelido al estar alejado se apoderaba de él en un solo instante. Es indescriptible lo que sucede cuando cinco años de dolor llegan en un segundo.

Los calidos labios de Harry habían sido la llave que liberó todo el dolor y sufrimiento que se había negado durante todo este tiempo. Se aroma y calidez quemaban cada parte de su cuerpo y su memoria revivía cada una de las caricias que algunas vez el moreno le dedicó. Sin embargo, todo se había perdido, su futuro, su amor y su esperanza, lo único que quedaba era su dolor, más vivo que nunca.

Unos brazos rodeándolo fue lo único que le impidió sumergirse en la obscuridad, aquel tacto tan conocido que lo había consolado en tantas ocasiones, siempre llegaba a él como un salvavidas al cual se aferraba con todas su fuerzas y la esperanza de permanecer siempre para su hijo. Ese pequeño era lo que lo había mantenido apegado a este mundo, lejos de la amargura de sus pensamientos y de la obscuridad de su corazón.

–Tranquilo, Draco.– le susurraba constantemente la voz de Jasper mientras recorría lentamente su espalda para brindarle un poco de consuelo. Nunca lo había visto así, a pesar de que en algunos momento su amigo tuvo crisis en las que el dolor se apoderaba de él, nada se comparaba con lo que ahora se dibujaba en el rostro de Draco.

Perdido en el dolor, Draco no conseguía decir nada, su voz había desapreciado y no tenia fuerza para encontrarla. Quería decirle a Jasper que lo sacara de ahí, que lo alejara lo más pronto de ese lugar y que no lo dejara caer en ese abismo negro que se postraba frente a él, pero no podía. Su mente comenzaba a ceder lentamente ante la obscuridad del dolor y no quería regresar a ese sitio, ya había estado ahí cuando vio a Harry poseyendo el cuerpo de aquel otro hombre, y estaba seguro de no querer regresar, pero el dolor era mucho mayor de lo que alguna vez pensó.

Sintió que Jasper lo tomaba por los brazos y lo levantaba lentamente, como temiendo que cualquier movimiento abrupto fuera a encerrar a Draco en estado para siempre. Lentamente sus pies respondieron torpemente y no fue conciente de nada hasta que sintió como su cuerpo se hundía en la suavidad de una cama.

–Draco, toma esto.– dijo Jasper pegando un pequeño frasco a los labios de su amigo, aunque el temblor y los sollozos de Draco le hacían casi imposible que la poción fuera tomada. –Por favor,– dijo en tono suplicante. –toma un poco de la poción para que estés mejor, no te permitas caer después de tanto tiempo.

Draco escuchaba la voz quebrada de Jasper como un susurro lejano que era su única referencia al mundo que intentaba aferrarse por Scorpius. Encontrando fuerzas en algún lugar remoto de su conciencia, logró controlar el temblor de sus labios por suficiente tiempo para poder tomar la poción, obteniendo como resultado un suspiro de alivio por parte de su amigo.

–Lo siento, Draco. Lo siento tanto. No sabía que era él, nunca te hubiera traído aquí… ¡Todo es mi culpa! En verdad lo siento…

Fue lo último que Draco escuchó antes de que la inconciencia libre de dolor se apoderara de él, y una pequeña sonrisa de consuelo dirigida a Jasper se dibujara en su rostro.

Por su parte Harry seguí en aquella biblioteca sumido en la magnificación del remordimiento que lo había perseguido por años. Ver a Draco y ser testigo de todo el sufrimiento que le había causado era un golpe directo que le oprimía el pecho y no le dejaba respirar.

Ver aquel sufrimiento tan enorme en los ojos platas que algunas vez sólo reflejaban amor para él, fue la estocada que le hizo darse cuenta de la basura que era. Por su culpa había quebrado toda la felicidad de Draco, lo había convertido a un mago que no podía disfrutar nada, muy lejos de la persona llena de vida que él amaba. Se maldijo, porque le había arrancado a Draco la oportunidad de ser feliz en el momento que besó los labios de aquel hombre.

Si alguna vez pensó que era imposible odiar a alguien con tanta fuerza, incluso mayor que el que llegó a sentir por Voldemort, estaba muy equivocado. Ahora se odiaba con todas sus fuerzas, él fue el causante de todo el sufrimiento que siempre intentó alejar de Draco. ¿De que había servido arriesgarlo todo durante la guerra para salvarlo y evitar que la muerte lo apartara de su lado, cuando él era el culpable de que su amor estuviera muriendo lentamente?

Su llanto retumbaba en las paredes y su impotencia se apoderaba de cada parte de su ser. Las cosas a su alrededor comenzaron a vibrar y supo que su magia se estaba descontrolando, pero no le importaba, incluso si eso lograba hacerle daño no sería suficiente castigo por lo que le había hecho a Draco.

–No quiero que también destruyas mi casa.– Dijo la fría voz de Jasper desde la puerta.

–Yo…

–Vete. No te quiero ver cerca de Draco.

–No, necesito verlo.– Decía entre sollozos mientras se acercaba a Jasper.

–¡Aléjate de mi!– esquivando a Harry y caminando hacia la chimenea. –No te atrevas a volver a estar cerca de mi hijo, de mi o de Draco.– amenazaba el rubio mientras Harry se acercaba con pasos titubeantes a él.

–Por…

–¡No! ¿Qué no te bastó con destrozarlo? ¿Ahora también quieres seguir atormentándolo?

–Yo no…

–Si te vuelvo a ver cerca de algunos de nosotros te prometo que no vivirás por mucho tiempo más, Potter.– Tomando un poco de polvos flu y arrojándolos a la chimenea. –Oficina del ministro, Ministerio de Magia.

Harry se sintió atrabajo por la sensación del traslado hasta caer estrepitosamente contra el frío y duro suelo de su oficina, pero ningún dolor físico sobrepasaba al de su alma, por lo que nuevamente dejó que el llanto fluyera y mojara el piso con la esperanza de que la inconciencia llegara pronto.


Gracias por leer y espero sus comentarios para saber que tal les pareció mi primer capítulo y leí tan esperado material inédito para todos los que ya leíamos esta historia.

Saludos.