Cambios – Capítulo VII: Tiempo.

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Había sido una noche muy dura pero no pudo evitar acordarse, durante solo un segundo, de las palabras del Quincy antes de caer dormido.

Se despertó lentamente, sus párpados se tomaron su tiempo para abrirse. Aún sentía su cuerpo agarrotado por la búsqueda del hollow y estaba más cansado más de lo normal, apenas había dormido unas horas, en nada tenía que seguir con la búsqueda. Pero no era solo por eso por lo que se había levantado mal…su mente tampoco estaba bien, había soñado con el día de su partida a la sociedad de almas.

Aún se acordaba de aquello, fue una decisión muy difícil y que estuvo meses pensándolo detenidamente, pero desde que su destino cambió de aquella forma cuando tenia 15 años sabía que ya no se sentía tan unido al mundo humano, era una sensación extraña como cuando sabes que no perteneces a un lugar sino a otro. Habló con su familia, con sus amigos, y con Rukia. Llegó a la conclusión que debía de estar donde más se sentía cómodo consigo mismo por describirlo de alguna manera, a veces sí, pensaba como hubiera sido su vida en la universidad pero seguramente tarde o temprano hubiera vuelto a la sociedad de almas, algo en su interior le decía que iba a ser así.

Rukia fue la única que tardó en decirle que le parecía bien su decisión, ella le repitió muchas veces que él había nacido como humano (y también como shinigami por parte de padre) que había nacido ahí y que pertenecía ahí y que debía de vivir una vida que le habían otorgado, lo más normal posible…nunca le llegó a decir nada más, pero él sabia que si ella decía eso…es por que había sido ella la causante de la alteración de su destino. Pero él estaba bien así y nunca hubiera cambiado ese momento por nada.

Soñó con el momento en donde tenía que cruzar el portal Senkaimon, sabía que si daba un paso hacia delante, su futuro sería distinto y por eso le costó no volver a pensarlo y Rukia detrás de él, con la pregunta que llevaba haciéndole desde hace días…

¿Te lo has pensado bien?

Y sí, cruzó. Y a pesar de las negativas de Rukia, fue la que más le ayudó a asentarse en el mundo shinigami.

Se levantó con un gran dolor de cabeza y con los brazos cansados. Se sentó en la cama y se pasó una mano por la cara y por sus hebras naranjas.

A pesar de que Rukia quería que él volviera al mundo humano parecía que en algún momento ella llegó a entender su decisión o que simplemente por amistad le ayudó en todo.

Aún se acordaba cuando vio su primera montaña de documentos, todos los libros que le habían pasado sobre las reglas shinigamis, todo lo nuevo que debía de aprenderse en cuestión de días, ya que nunca había asistido a la academia. Ni él mismo creía que podría hacerlo, pero ella estuvo a su lado ayudándole.

Se quedó en vela varias noches en su casa ayudándole con los papeles, a hacerle las cosas más fáciles con las normas, con el escuadrón, con todo. A pesar de ser teniente, sacaba tiempo para él, se escapaba si tenia algún problema, si él se estresaba ella estaba ahí para "tranquilizarle", que básicamente era darle una paliza, decirle un par de palabras e irse…y con solo eso le subía el ánimo. La verdad es que en ese tiempo ella…

No se separaba de ella en aquella época, le ayudaba mucho y él no podía negarle su ayuda, ya que si lo hacía, como alguna vez lo hizo, daba igual, ella de todas formas se presentaba en su casa o delante de él.

Y de repente ¡pum! Cuando su asentamiento en la sociedad de almas ya era oficial y la cosa le iba como la seda, empezaron a apreciarlo más en las misiones y pasó de ver a Rukia todos los días, a verla alguna vez por semana, luego…luego pasaron los meses.

Vale si, lo admitía…un poco.

En ese tiempo no podía evitar levantar la cabeza y pensar "Hoy no he visto a Rukia".

Apreciaba y agradecía con demasía todo lo que Rukia había dado y hecho por él en ese tiempo, a pesar de que ella nunca quiso que él se asentara allí, pero lo hizo. Él nunca le dio las gracias abiertamente, y ambos sabían que no hacia falta.

Suspiró pesadamente, una ducha era lo que más necesitaba ahora. Así que se levantó, se quitó las pocas ropas que llevaba y abrió el grifo.

Dejó que las gotas frías le llenaran la cara de pleno y se pasó las manos mojadas por su pelo. Si no fuera por el maldito de Ishida y el maldito Hirako no tendría que estar pensando en esas tonterías y se centraría más en el tema del Hollow. Aunque la verdad y sin mentir, desde que había vuelto a ver a Rukia por el tiempo de descanso que le habían dado, se había decepcionado un poco de que no pasaran tanto tiempo como antes o que ella no estuviera tanto por él…vale eso último NUNCA lo diría en voz alta. Pero era a eso a lo que había estado acostumbrado.

Y ahora ella salía con hombres.

Ese último pensamiento hizo que abriera los ojos de sopetón.

No sabia que hacia pensando en eso último, la verdad es que aún no se lo creía.

¿Tanto había cambiado ella en esos meses que ahora le gustaban las citas? ¿Ahora quería casarse?

Técnicamente nada estaba afirmado, todo se sabía por las malditas revistas del corazón de la Asociación de las locas shinigamis…como había decidido llamarlas ahora. Tampoco era plan de ir a preguntárselo, no quería meterse en su vida… ¿privada? Nunca habían estado antes en esa situación.

A decir verdad él nunca había querido encontrarse en esa situación, no vivió una vida de adolescente normal…bueno sí, en esos dos años que no tuvo poderes, y aun así tampoco tuvo una "cita".

Era levantarse cada día pensando en que era un chico normal… "normal" "normal" "normal" "normal"…

Y tiempo después cuando los recuperó fue cuando empezó a pensar seriamente en su futuro como humano y como shinigami. Pero claro, en ese mundo el tiempo pasaba, la prisa que tenían en el mundo humano por vivir no era la misma en el Sereitei. Existía más tiempo. Incluso Yoruichi y Urahara habían sido amigos por cientos de años y seguían siéndolo. Ahora el tiempo para él no era mucho de que preocuparse.

Inconscientemente se llevó los dedos a sus labios. Tenia que ser consciente de que había tenido su primer beso con Kuchiki Rukia. Aunque le daba vergüenza admitirlo, había sido un buen beso. No lo decía solo por la forma de besar, era el primero y no podía compararlos con otros. Era por la forma que le había hecho sentir. Le había hecho sentir algo raro dentro de él.

Pero había estado borracha y encima no se acordaba.

Aumentó la fuerza del grifo de la ducha. No sabia por qué se había levantado esa mañana tan filosófico…solo sabía que no quería pensar en Rukia y en sus citas.

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Definitivamente esa mañana no quería pensar ni en sus citas, ni la asociación de las mujeres shinigamis, ni en nada. Bueno eso no lo podía hacer, solo no debía pensar en nada que no fuera en su trabajo.

Había estado un día ausente y gracias a que Ichigo había hecho la mitad de su papeleo, había llegado a tiempo a la reunión de ayer sin que nadie lo notara. Así que en menos que grita un Hollow, se levantó, duchó, vistió, desayunó y se fue a su escuadrón. Dispuesta a olvidar todo lo que no tuviera que ver con su trabajo.

—¿Dónde está Kurosaki? —no había podido evitarlo. Ella había llegado hace dos horas y aún no le había visto, y aún no era su obligación estar ahí, no podía evitar pensar en que debía de darle las gracias de alguna manera por haberle ayudado el otro día…claro que por otra parte le daba algo de vergüenza que la hubiera visto tan débil por su "borrachera".

—Ayer envió un informe a Ukitake-taichou. Encontraron un Hollow de extrañas características en su ciudad y Kurosaki-san se está encargando de encontrarlo—. Explicó uno de los hombres a su cargo mientras le entregaba el informe del hollow extraño.

—¿Extrañas características? —se preguntó mientras leía atentamente cada palabra del informe.

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Hirako se rascó la barbilla mirando al cielo sin mucho interés.

—¿Alguna noticia? —preguntó Ichigo llegando al lugar.

—Pues…no exactamente.

—¿Cómo que "no exactamente"?

—No ha habido ni un solo ataque desde el cadáver que encontramos.

—¿Y? Eso es bueno.

—Depende de cómo quieras verlo —dijo Hirako juntando los hombros —No hemos encontrado ni una pista de donde puede estar ya que no lo hemos sentido en ningún momento.

—Eso no puede ser, Karakura no es tan grande.

—Los hombres que enviaste tampoco han encontrado nada…aunque tengo entendido que uno de ellos no ha vuelto.

—Malas noticias —sentenció Ishida cuando llegó donde ellos.

—Bueno eso ya es algo.

—Creemos que el Hollow ha escapado a la sociedad de almas.

—¿¡Qué! —esa información no le hacia ninguna gracia al shinigami de pelo naranja, el hollow mareaba más que una perdiz —¡Yendo allí, firma su sentencia de muerte!

—No te creas —dijo Hirako moviendo la cabeza —Sabes de sobra que hay muchos Hollow en los bosques del Sereitei y del Rukongai, pueden estar por ahí metidos…cuando hay un alma humana, empiezan a sentirlas. Van poco por las de los shinigamis, que les llenan más que las humanas. Has visto que no es un Hollow normal.

—Hemos encontrado al shinigami de tu escuadrón desaparecido, Chado e Inoue lo han encontrado hace poco casi muerto, fue él el que lo vio escapándose, ahora Inoue se está encargando de sus heridas.

—Será mejor que nos encarguemos de volver y avisar a los escuadrones de esto para que estén alerta—. Dijo Hirako un poco serio volviéndose a Ichigo. Este asintió.

Cuando llegaron a la sociedad de almas Ichigo no lo dudó un instante ir a buscar él mismo el Hollow así que le pidió a Hirako que se encargara él mismo de avisar a los escuadrones. Antes de que el rubio pudiera decir nada, el shinigami ya se había ido en un shumpo. "Este chico es puro nervio" Pensó el capitán, desde que el Kurosaki formaba parte de ellos, se tomaba las misiones más en serio que nunca.

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—¡ICHIGO!

El joven detuvo enseguida su marcha y giró la cabeza rápidamente al identificar la dueña de la voz.

—¿¡Rukia! —dijo sorprendidísimo.

La teniente llegó corriendo a él con cara de pocos amigos.

—¡Tawake! ¿¡Qué haces tú solo por este bosque yendo a buscar al hollow! ¡Si es un Hollow de características anormales debes de ir por lo menos con un grupo o un superior!

—¡Lo sé! ¡Pero nada más llegar le sentí y encontré su rastro y no quería que se me perdiera!

Rukia dio un pequeño suspiro y se puso a su lado.

—¡Es igual sigamos adelante hasta que lleguen los demás de nuestro escuadrón! —dijo claramente antes de que los dos desaparecieran en Shumpo.

El bosque era cada vez más frondoso y el rastro cada vez más claro, pero no lo suficiente.

—¿Sabes lo que hace ese hollow?

—Sí. Marca a sus victimas y luego provoca que se estrangulen…no será fácil vencerlo desde cerca.

—Lo principal será vencerlo.

Estuvieron un tiempo siguiendo el rastro a gran velocidad, pero no encontraban nada, cosa que les frustraba bastante. Ichigo observó que Rukia empezaba a bajar la velocidad dándole a entender que también lo hiciera.

—¿Qué pasa?

—El rastro termina aquí, lo único que hacemos es ir en círculos, lo que significa que el hollow anda cerca.

—Seguramente nos habrá notado.

—Seguramente y tendrá…hambre, es mejor que nos quedemos por aquí hasta encontrarle —Concluyó la fukutaicho empezando a caminar tranquila pero cautelosa. Ichigo quería encontrarlo rápido pero sabía que tenía razón, el hollow no se dejaría ver tan fácilmente si ya los había notado.

El atardecer ya estaba por llegar y aun no lo habían encontrado, ni ellos ni los demás shinigamis, para colmo de males empezaba a hacer frío. Así que Rukia no se lo pensó dos veces y con un Kido creó una pequeña hoguera y se apoyaron en un árbol de manera que uno podía descansar mientras el otro estaba más alerta.

—¿Crees que deberíamos volver? —preguntó el pelinaranja.

—No, esta noche seguro que lo cogemos. Aunque no sea seguro.

Cuando le tocó el turno a Rukia de vigilar, Ichigo se desplomó en el árbol. Maldito hollow de mierda. Pensaba una y otra vez. Sin embargo creyó en las palabras de Rukia con que esa noche lo cazarían y asunto arreglado.

Rukia…hacía tiempo que no tenía una misión de esas con ella. No se perdía ni una misión con él, como era la teniente no era difícil para ella, él decía que no hacia falta pero ella se excusaba diciendo que era el "nuevo" por aquel entonces y que tenía que estar pendiente de él. Luego fue Ukitake quien le empezó a dar misiones de más alto rango y ella quería que él se luciera.

Soltó una gran bocanada de aire. ¿Qué hacia pensando otras vez en esas tonterías en plena misión? Maldito Ishida. Maldito Hirako.

En ese mismo momento el mismo pensamiento se le cruzó a Rukia ¿Qué hacia pensando en tonterías ahora?

Se acababa de dar cuenta de lo mismo que él, que esta era la primera misión desde hacia tiempo con el Kurosaki…y no sabía cuándo sería la próxima. Kami…maldita Matsumoto. Debido a ella y al resto de la asociación ahora pensaba más frecuentemente en las citas de su hermano. Cada vez se hacia más y más preguntas…como que, ¿qué pasaría si en serio se casara…si lo hacia, que pasaría con ella? Es cierto que en la sociedad de almas aunque te cases puedes seguir trabajando como shinigami pero… ¿y en el clan Kuchiki? ¿Conocía ella alguna mujer que lo hiciera? Por ahora ninguna.

¿Le tocaba a ella el mismo destino?

¡No! ¡Ahora tenía que concentrarse en el Hollow! ¡¿Y si por pensar esas tonterías les pillaba infraganti? La voz del shinigami la quitó de su mar de pensamientos.

—¿Necesitas descansar?

—Eh…no, no hace falta. Sigue descansando.

—Estás distraída—. Tanto pensar en ella se le había quedado mirándola y observándola detenidamente…más de lo que el admitiría.

—¿¡Qué! ¡Claro que no! —gritó de mal humor, era cierto, pero no podía estar distraído un teniente en plena misión.

Ichigo no quería pelear, estaba cansado y necesitaba fuerzas así que solo se levantó y se puso a su lado, pero igual un poco de diversión le alejaba de esos pensamientos sobre ella.

—¿En qué pensabas?

—¡En nada!

—¡Lo estabas haciendo! ¡Me he dado cuenta! ¿Qué haces distrayéndote cuando el hollow podía atacar?

— ¡Ya te he dicho que en NADA!

—Si alguien viera a Rukia-fukutaicho así…— dijo con retintineo cruzándose de brazos. Pero eso le colmó la paciencia a la morena.

—¡TAWAKE! ¡Urusai! ¡No voy a estar distraída en lo que podría ser mi última misión!

La shinigami se calló cuando al cabo de dos segundos se dio cuenta de lo que acababa de soltar. Sin pensar.

Él parpadeó.

Ella parpadeó.

El rostro de ella pasó de la furia a la sorpresa, abriendo los ojos y la boca y esquivando los ojos de Ichigo los cuales se habían ensanchado y la miraban atónitos.

Evitando todo contacto visual con él, se giró y se pasó una mano por la mejilla. ¿Qué acababa de decir? No podía ser que una simple…una estúpida situación le hiciera comerse tanto la cabeza. O sí.

Ichigo estuvo varios segundos sorprendido hasta que se hizo la pregunta, ¿Qué significaba lo que acababa de decir? ¿Acaso iba a dejar de ser teniente?

Justo cuando quiso abrir la boca para formular una pregunta, una palabra, algo… vio como detrás de la morena se asomaba un tentáculo de color rojo.


Hola gente! Siento haber tardado un poquillo en subir este capitulo pero intentare que el 8 esté lo antes posible. Bueno como veis Ichigo se ha comido un poco más la cabeza y se ha dado cuenta más de las cosas y...en el siguiente capitulo habra más ichiruki! Tened paciencia que ya queda poco!

Por cierto! Os recomiendo la saga de libros "Los juegos del hambre" *0* llevo estas semanas hiper enganchada a esa trilogia, con deciros que el ultimo libro me lo lei en dia y medio xD jajaja mi record por ahora!

Espero que os haya gustado este capitulo y si es asi un review porfi!

JA NE!