Hola :D
No sé qué decir. Solo que he terminado el capitulo y que espero que les guste.
Además de que quiero mandar un saludo especial a los lectores que han comentado el historia, también a los que no. Me basta con saber que esta historia les esta gustando.
Bueno, sin más preámbulo…
Kung fu panda es propiedad exclusiva de Dreamworks, yo solo hago esto con motivos de entretenimiento.
Séptimo Acto:
Amanecía, apenas se notaban los rayos del sol acariciando las carpas y toldos. Grulla llevaba horas trabajando, gruñendo con desdén y murmurando palabras mal sonantes. Apretaba con fuerza su pico, pues estaba molesto, Po no había llegado.
-Estúpido panda- dijo para sí mismo el ave. Mientras blandía la escoba con maestría, elevo el vuelo, pensó que al menos así tardaría menos tiempo en terminar con su labor. Se sacudió un poco el polvo de sus pantalones negros y se dirigió al vestidor.
Era su turno de limpiar los espejos y organizar los vestuarios, pues el oso blanco y negro se había ausentado. Grulla estaba harto de las desapariciones del panda, parecía que cada mañana se quedaba dormido ¡Que holgazán!, pensó el conserje. No tiene consideración por su trabajo, regañó Grulla en su mente.
-¡Lo siento!-se volvió al escuchar esa voz, esperanzado de que fuera su compañero.
-¿Por qué tardaste tanto?-se quejo, pero cuando se volteo a encarar al holgazán se encontró con un joven caballo. Grulla alzo la ceja, interrogante, hasta que noto que el caballo había tirado al suelo polvoriento una sección del closet, con vestidos y otros atuendos nuevos.
El joven ave se golpeo la frente.
-No importa solo sal de aquí-respondió él.
El equino no se hizo del rogar, en cuanto se le dio la oportunidad salió corriendo. Grulla se quedo un momento pensativo antes de levantar los vestuarios y sacudirles el polvo.
-Trabajas demasiado, Grulla- dijo una voz suave, aparentemente de una persona mayor.
-No, Miwa-sonrió el joven emplumado, recibiendo a su amiga canina en la carpa- Yo trabajo lo necesario para poder vivir.
La vieja perrita de pelaje blanco y rizado suspiro.
-Esto no es vida-dijo ella- no sabes de todo lo que te pierdes desperdiciando tu vida en este lugar.
-No, la verdad no tengo idea-admitió Grulla- pero si soy sincero, yo no conozco otra cosa- agrego con un dejo de tristeza en la voz.
La perrita sacudió la cabeza, se acerco a su joven amigo y dijo:
-Sabes que no fue culpa tuya-ella coloco su patita en el ala del joven, pues el ave era muy alto y ella muy bajita- lo que paso esa noche fue solo mala suerte, no tiene nada que ver contigo.
Grulla se perdió en sus recuerdos. Su mente volaba por sus memorias como una revolotearte mariposa, inquieta y curiosa, entrando y saliendo de los lugares oscuros de su mente, lugares que ni siquiera él mismo quería dejar abiertos.
-¿Mama?-pregunto con lágrimas corriendo por su rostro joven.
-¡Mama!-grito esta vez desesperado por el dolor de ver como la luz se extinguía de sus ojos ambarinos. El dorado cálido de aquella mujer se perdía conforme la vida se le escapaba, sin que el niño pudiera evitarlo.
Un ala fría le sujeto la cara, alzando un poco su decaído rostro. El fijo sus ojos en los de ella, con temor.
-Nunca olvides…-una tos salió entre sus palabras- que yo siempre te acompañaré.
-Mami, no digas eso. Estarás bien- aseguro el joven, pero con ello no la engañaría. Su madre sabia que Grulla solo decía eso para consolarse a sí mismo, para tener algo de esperanza…
Sintió un par de lagrimas recorrer su rostro, no quería llorar, pero el mero recuerdo le despertaba sentimientos que él mismo creía ya extintos. Aun recordaba con aterradora vividez como los días siguientes vivió en la calle, comiendo de las limosnas que la gente le daba por lastima. Pasaron semanas antes de que el circo llegara a la cuidad, el joven Grulla sabía que no tenia opción.
Desde los cuatro años había vivido en el circo. Era cierto que no conocía nada mejor, pues la noche en su madre comenzaría con una nueva etapa, una época de felicidad, sucedió el accidente.
-Sentir temor no tiene nada de malo- escucho la distante voz de Miwa, la ignoro. Se limpio la cara y actuó como si jamás hubiera pasado nada.
-No es temor-dijo Grulla retomando su faceta indiferente y fría se costumbre.
Miwa se despidió y salió de la carpa.
-¡Hola!-saludo con un grito otro canino joven. Miwa le respondió el saludo, fijándose en la mirada huidiza del lobo gris. "Ese chico tiene problemas", pensó negando con la cabeza al ver a Rocky recargado en un árbol, mirando a todos con una enrome sonrisa lobuna, algo sospechoso en aquel adolescente risueño.
-Aquí estoy- Cole se notaba cansado y fastidiado. Rocky ignoro el estado de su hermano.
-¿Qué quieres?-pregunto gruñendo su gemelo.
-No creerás lo que vi esta mañana.
-¿Qué?-pregunto sin ganas el lobo.
-Entre a la carpa, Po estaba ahí alimentando… A eso-dijo en un susurro el joven.- entonces, cuando iba a acercarme para hablar con el vi que... Ella estaba fuera de la jaula.
-¡¿Qué dices?!-exclamo el sorprendido lobo, ahora con interés autentico.
-Eso mismo-se emociono Rocky al hablar- la vi fuera de la jaula, pero no es todo.
Cole miro a su hermano con la interrogación escrita en la frente.
-Ella, bueno, la escuche-confeso Rocky.
-¿Rugía muy fuerte?-pregunto el lobo.
-No, no solo eso- llegamos a la parte del relato cuando Rocky se sentía extraño. Como si lo que fuera a decir no hubiera sido más que un sueño infantil, igual a la vez que pensó que durante la luna llena se volvería loco y todos en el circo terminaron burlándose de ello por casi un año.
-Ya cuenta-le apremio Cole haciendo gestos con las manos.
-Bueno…- el canino se rasco la nuca, avergonzado.
-¿Si?
-La vi afuera, caminando... En dos pies….- Rocky se fijo en la expresión de su hermano. Sus ojos abiertos de par en par y su mandíbula desencajada- Y… Bueno, en realidad estaba conversando con Po.
-¡¿Quééééééééééééééé?!-Cole no pudo evitar gritar como un maniaco al escuchar aquello.
-¡Cállate!- El gemelo coloco su mano sobre la boca de su hermano.
Con su mirada le indico que ese no era el lugar, mucho menos el momento. Incluso cabía la posibilidad de que alguien hubiera escuchado….
-Muchachos- ambos se sobresaltaron.
-Lamento haberlos asustado- se disculpo una voz profunda y oscura.
Cole y Rocky se volvieron, a sus espaldas acababa de aparecer un gigantesco murciélago de pelaje negro, con ojos brillantes y una larga capa negra como aquellas que la gente solía usar para ir al teatro. De no haber sido por su rostro totalmente oscuro, los jóvenes lo hubieran confundido con el mismísimo Fantasma de la Opera.
Una vez superado el susto inicial, los hermanos se dieron cuenta de que inconscientemente se habían abrazado. Al percatarse de la vergonzosa pose en que se encontraban se separaron aclarándose la garganta.
Riko dejo salir una leve risilla que le puso a los gemelos los pelos de punta.
-Ho… hola, Riko, señor- dijo Cole nervioso a la quinta potencia.
-Tranquilo, chico, no voy a chupar tu sangre ni nada parecido- se mofo el murciélago, pero a los jóvenes no les hizo gracia.
-Era solo una broma- aseguro el mago- Ahora, díganme ¿De qué estaban hablando, jóvenes?
-De nada, señor- respondió Rocky como un niño pequeño al que han descubierto haciendo algo malo.
Riko se encogió de hombros.
-Yo solo decía, escuche un grito, supongo que nadie grita como una niña por nada- dijo el mamífero alado- ¿Seguros no contaban historias de terror? Porque si era así, yo conozco unas muy buenas, algunas que en realidad harían que ustedes mojaran sus pantalones.
-No-se apresuro a responder el temeroso canino de ojos claros- nosotros no somos fanáticos de las historias de terror.
-¿Entonces por qué gritaban?- cuestiono una vez más aquel misterioso ser oscuro. Los hermanos sabían que ese murciélago los había oído, no tenían de otra.
-Yo… solo le conté algo a mi hermano-comenzó Rocky- le dije que… Por favor señor, no crea que estoy loco, pero le dije que vi al "monstruo" caminando y conversando con Po….
Riko apenas escucho esas palabras se abalanzo sobre los jóvenes. Les cerró la boca, en su rostro misterioso se notaba el temor escondido.
El murciélago no lo pensó. Sujeto las camisas de los gemelos y así los tres se elevaron en el aire. Los lobos estaban muy aterrados para gritar, Cole y Rocky se quedaron paralizados al ver el suelo alejarse de sus patas.
-Escúchenme ustedes dos- dijo Riko con una voz que no solo detonaba advertencia, sino también amenaza si su petición era desobedecida.
Los lobos asintieron.
-Nunca dirán nada de esto, ¿entendido?-dijo Riko- ahora que ya lo saben tengo que debatirlo con alguien.
Los jóvenes temblaron con aquella declaración.
Riko diviso la carpa mayor y comenzó a descender en picada, solo para torturan un poco a los indiscretos adolescentes. Ellos gritaron, y Riko soltó una carcajada cruel, pero sumamente divertida.
Los lobos habían cerrado los ojos desde que sintieron el viento frio golpear su pelaje. No les gustaba nada la sensación de volar con un murciélago sujetando sus ropas. Parecía que con cada pequeña turbulencia fueran a resbalarse y a morir.
No dejaron de gemir como cachorros hasta que sintieron la tierra, cálida, entre sus dedos. Abrieron los ojos cuando la presión de las fuertes garras de Riko abandono sus ropas ya rasgadas.
-¿A dónde nos trajo?-pregunto Cole.
-Creo que es la carpa principal- dedujo su hermano.
Tenía razón, en efecto era la carpa de presentaciones.
-¿Para qué nos habrá traído aquí?-se cuestiono Rocky.
-Tenemos que hablar- los gemelos se congelaron como glaciares al escuchar esa voz. Una voz femenina, algo más grave de lo normal, pero aun así hermosa y… por su tono, sumamente peligrosa.
Cole fue el primero en voltear. Frente a él se encontró con lo que creía imposible. Una felina delgada, de pelaje anaranjado estaba de pie, sus brazos cruzados y en su mirada una fría determinación.
El lobo le dio un codazo a Rocky. Segundos después del temor vino la calma. Ahora ambos estaban ahí parados, babeando como bulldogs por aquella felina.
Tigresa rodo los ojos, fastidiada de aquella actitud. Los lobos se veían como un par de idiotas. Así que la felina chasqueo los dedos frente a ellos.
-¿Eh?-exclamaron al unísono.
-Ustedes, niños- dijo Tigresa con seriedad- están en un problema enorme.
-No hicimos nada- mintió Cole.
Tigresa saco las garras y comenzó a mirárselas de manera casual, pero los lobos notaron que sus uñas eran peligrosamente filosas. Entendieron el mensaje de inmediato.
-Está bien-suplico Rocky- Lamento la vez que vomite en el plato de comida de Cole, fue un accidente.
-Yo lamento haber usado la camisa favorita de Rocky para limpiar el lodo de mis patas, pero estaban muy sucias.
Ambos lobos lloraban peor que bebes.
-No, no me refiero a eso- dijo asqueada Tigresa.
-¿Ah, no?-dijeron al mismo tiempo, recuperando la compostura.
Tigresa y Riko negaron con la cabeza. Los lobos suspiraron aliviados…
-Espera-dijo Cole con la ceja arqueada….
-¿Qué dijiste sobre mi plato de comida, Rocky?
-NADA, ¿No iban a decir algo importante?-se apresuro el mencionado. Los dos adultos solo sonrieron, burlones, ante la situación.
Continuara…
Jajaja, espero que les haya gustado el capitulo. Ya sé que a lo mejor fue algo corto, aun así espero que fuera de su agrado.
Y bueno, ahora sí. Damas y caballeros, ha llegado el tan esperado momento de responder a los reviews :D
AlienHeart1915: Podría decirte que sí, pero sería arruinar la sorpresa XD
Leonard Kenway: Gracias :D Espero que te gustara el capitulo
Nalaks: Hola, bueno muchos aquí le tienen odio a Song, no entiendo porque :( Y bueno, no creo que debas desconfiar de ella, en mi opinión en buena persona, felina, lo que sea XD Y lo del látigo es porque Su es muy exigente como madre. Luego pondré eso completo, si?
The Warrior Z: Hola :D Sip, esa Su es tan despreciable que hasta con su propia hija utiliza el látigo, pero ya después daré detalles de eso.
TiPofanforever: Wow, gracias :3 En serio me alegra que te guste la trama. Y todavía estoy pensando en lo de las corinas, en realidad suena como una excelente sugerencia :D
De momento eso es todo. Un saludo a los fantasmitas :D
Bueno, ya saben que pueden dejar review, dudas, sugerencias, comentarios, lo que se es bienvenido aquí.
Nos vemos en el siguiente capitulo
Hasta luego :D
