Pasaron cuatro días desde que Nezumi y Sion se conocieron y todos los días sin excepción, la rata iba a casa de su amigo a dormir y, por supuesto, no se iba a olvidar de darle el que él mismo había nombrado "beso de buenas noches".

Entonces, llegó el fin de semana. Sion estaba preocupado de no ver a su apreciada rata durante todo el fin de semana, aunque tampoco quería preguntárselo directamente, pues igual se molestaba o simplemente evitaba el tema, como solía hacer.

Además, justo en ese momento sería bastante incómodo preguntar algo así en voz alta, pues Safu iba junto con los dos chicos. Nezumi y Safu se habían empeñado en ir con Sion a todas partes aunque se odiasen entre ellos. Ninguno se iba a dar por vencido ni iba a ceder a Sion al otro. Incluso ante esta situación Nezumi había cedido y había comprendido que realmente apreciaba al despistado peliblanco. Pero eso era todo, para la rata el amor solo era una ilusión.

-Esta noche tal vez tarde un poco más. -Dijo Nezumi, seguido de un bostezo. Sion bajó la cabeza avergonzado.

-¿Karan sabe que un personaje así duerme contigo todas las noches? -Preguntó con rencor Safu, mirando de reojo a Nezumi.

-No, no lo sabe, y mejor que no lo sepa, ¿no crees? -Sion intentó reír, pero tan solo le salió un suspiro.

Era imposible no ponerse nervioso cuando, día a día, Nezumi y Safu casi pelean por estar con él. Era obvio que quien más tiempo pasaba con el peliblanco era la rata, ya que iban a la misma clase. Eso sí, ahora Safu también acompañana a Sion hasta su casa todos los días. Después, cada uno se iba por un camino diferente.

-Sion, tengo que hablar contigo. -Cuando llegaron frente a la casa del albino, Safu cogió su mano mientras le miraba seriamente. Al ver que Nezumi no se iba, le miró fijamente y añadió: "A solas, por favor".

-Por favor, Nezumi. -Sion le sonrió, intentando acabar con la tensión del momento.- Esta noche nos vemos, ¿está bien?

-Sí, vale... -Nezumi se acercó y cogió el mentón de Sion, dándole un descarado beso peligrosamente cerca de los labios que hizo enfurecer a Safu.- Hasta luego, Su Majestad.

-A-adiós... -El albino estaba un poco confuso por el provocativo beso que le acababa de dar la rata hasta que Safu le bajó de su nube.

-Ahora mismo deja la mochila en tu casa y sígueme.

-¿Por qué? -Preguntó Sion, sacando de quicio a su amiga.

-¡Por favor Sion, no me hagas preguntas por esta vez, tan solo sígueme! -Casi rogó Safu, mirándole.

-Bien, bien, ahora vuelvo.

Sion se dirigió precipitadamente a la puerta de su casa, cerrando la puerta después. Safu esperó algunos segundos antes de sacar su móvil y marcar un número.

-¿Inukashi? Sí, soy Safu. Sí, sí, ya vamos para allá. N... No, no, Sion no sabe nada. -Safu miró la ventana de la habitación de Sion, preocupada por si volvía y escuchaba la conversación telefónica con su amiga.- ¿Seguro que no pasará nada? Él llama mucho la atención y esos sitios suelen estar llenos de pervertidos... Bueno, confío en ti. Sí, creo que Sion ya viene. Nos vemos en cinco minutos, adiós.

-¡Estoy listo! -Sion salió corriendo de su casa. Aún llevaba el uniforme del colegio.- Le he dicho a mi madre que llegaré tarde y que no se preocupe por mi.

-Bien. -Safu sonrió, intentando darse confianza a si misma.- Entonces vamos.

Fueron por calles principales al principio, hablando de tonterías, como solían hacer antes... Antes de que Sion conociese a Nezumi, justo hace cuatro días, el lunes que comenzaron el instituto. De repente, Safu dobló una esquina que daba a un callejón lúgubre, con altos muros que ocultaban grandes casas. Allí había alguien.

Era una persona de corta estatura y llevaba una capa que le cubría la cabeza. Sion pudo reconocer a la persona oculta bajo esa prenda de ropa gracias a su gruñido y a la poca piel morena que se le podía ver. Era Inukashi. Pero cuando la vio, no dijo ni una palabra, Safu le había pedido que no hiciese preguntas esa vez, así que le haría caso.

-¿Preparado para ver el secreto de Nezumi? -Inukashi finalmente se quitó la capucha que cubría su cabello castaño, mostrando una sonrisa casi canina. Se le podían ver los colmillos.

-El secreto de Nezumi... -Repitió Sion, arrepintiéndose de haber ido. ¿Qué le iban a enseñar esas dos chicas? Safu le cogió del brazo y asintió mientras le miraba con decisión y una pequeña sonrisa.

Casi arrastrando de él, Safu le llevó hacía lo que parecía la entrada a la gran casa de la derecha del calléjón, con esos muros tan altos que recelosamente ocultaban su interior. Entonces se asomaron, solo un poco, lo suficiente para que pudiesen ver dentro del recinto.

En lo primero que se fijó el albino al asomarse por esa puerta, fue en que la gran casa de dentro era de un estilo japonés muy tradicional, pero en la puerta, a la izquierda, había una especie de cartel senzillo donde ponía:

Pub Cabaret Jonetsu

Las mejores chicas, al mejor precio~

Por lo que pudo observar el albino, los alrededores de la casa tenían una gran flora, incluso podría pasar por un pequeño bosque. Pero no pudo pensar más en eso, cuando miró hacía el centro de la puerta, justo en la entrada del recibidor, vio a alguien.

Estaba de espaldas y su pelo estaba recogido en un desordenado moño que dejaba hebras de pelo fuera, la textura suave de su nuca se podía notar incluso con la mirada y su espalda era recta, encajando perfectamente con el kimono de mujer que llevaba. Sion creyó que nunca vería algo igual, era demasiado hermoso.

Entonces, esa persona, caminó hacia delante y bajó de la tarima de madera de la casa agarrándose delicadamente los bajos del kimono para que no le dificultase el movimiento y se dirigió hacía la izquierda, mirando un gran árbol que parecía haber estado allí desde siempre.

Sion pudo comprobar al fin que esa criatura que parecía perfecta era realmente Nezumi. Aunque cuando vio su pelo rebelde ya lo supo. Llevaba maquillaje que aclaraba más aún si era posible su ya de por si pálido rostro, aunque sus mejillas tenían un tinte rosado que carecía de inocencia; incluso sus finos labios estaban adornados con un toque carmín. Si no fuese por la ausencia de pecho, esa rata pasaría perfectamente por una chica.

-¿E- esa persona es realmente... Nezumi? -Aunque Sion no podía apartar los ojos de esa bella figura, sabía que Safu estaba igual de impresionada que él. Era imposible no sorprenderse ante tal cambio.

-Así es, pero esto no acaba aquí. -Inukashi estiró de Sion y Safu, haciéndoles salir del hechizo en el que habían caído.- Sé cómo podemos entrar sin que nos detecten.

-Perfecto. -Dijo Safu al instante. Tomó la mano de Sion y estiró de él.- Vamos, Sion.

Dejándose llevar, Sion no opuso ningún tipo de resistencia al tironeo de su amiga de pelo corto. Aún estaba perdido en esa extraña escena que acababa de presenciar, le había parecido totalmente irreal y bello. No solo Nezumi, sino con la delicadeza con la que había actuado al coger su kimono, cómo se movía llevándolo puesto. Movimientos de mujer, comportamiento de mujer... en un hombre. Tal vez eso debería repugnarle. Tal vez, pero no era eso lo que sentía, sino completamente lo contrario.

Cuando Safu paró en seco, hizo que Sion chocase contra su espalda, pero solo fue un golpe leve. A pesar de estar en un callejón alejado de las carreteras más transitadas, se podía oír el barullo de la gente caminando y algún que otro pitido. Pero nada de pasos.

Inukashi había parado en seco en el callejón y estaba medio agazapada, como preparada para atacar. Delante de los chicos había un hombre, pero su rostro no era lo suficientemente visible para que Sion y Safu lo reconociese. Aunque tampoco podrían reconocerlo porque no le conocían de nada. Solo Inukashi conocía a aquél hombre.

-Te he dicho mil veces que no vengas a este sitio. -La voz grave de ese hombre anónimo sonó grave y tal vez un poco enfadada.- Y ahora encima traes a gente. Sabes que es peligroso, Inukashi.

-¡Cállate! -Gritó Inukashi, lanzándose contra ese hombre. El desconocido logró cogerla por la capucha de la capa y la alzó hasta ponerla a la altura de su propio rostro.- ¡U-ugh!

-¡Inukashi...! -Safu estaba asustada, le temblaban las piernas y se sujetó a Sion, apoyándose en él al mismo tiempo para evitar perder el equilibrio.


Notas:

Hola, queridos lectores(?) :3

¿Os ha gustado el capítulo de hoy? (´w`) Demasiado corto, lo sé. Pero ¡entendedme! De lunes a viernes me levanto a las 7 de la mañana para entrar a las 8 en el colegio y no salgo hasta las 14:30 del mediodia TwT~ Después tengo la tarde libre, pero tengo que hacer montones de deberes (que a veces no hago, todo sea dicho (?) y solo pienso en descansar. ¿Por qué? Porque me quedo hasta muy tarde escribiendo capítulos de este fanfic (o intentándolo).

Sé que no es una excusa realmente buena, pero hace poco que he comenzado este nuevo horario, nunca lo había tenido así. Encima ya estoy en bachillerato y todo es mucho más difícil que en el instituto. Quiero estudiar periodismo, queridos lectores. (?

Por supuesto, también quiero escribir un libro que se haga famoso en todo el mundo (?) y ser famosa yo también :D ¿Seré capaz de ello? xDDD

Como sea. Siempre me siento en la obligación de daros las gracias por todos vuestros genialosos reviews *_* En verdad amo que me dejéis comentarios y los leo todos todos! Aunque a veces no contesto ya que estoy ocupada y esas cosas, ya me entendéis ;w;

En fin, a partir de este cap, tal vez la trama oculta del fic se vaya desarrollando más. Los pasados de Sion y Nezumi son muy muy importantes en este fic, ya veréis porqué :3

¡Tal vez hoy mismo suba el capítulo 8 ya que tengo toda la tarde para escribir, yay~! Aunque me muero de sueño... Pero todo sea por vosotros ;w;)/

Hasta el próximo cap~! ·w·)/