La guerra del sol y la luna. Séptima parte.

Rägnarok p. I, sobre los humanos

Han pasado los tres meses que Twilight había dado de plazo para regresar con Artemis, él había escrito las cartas tal como lo había prometido. En total escribió cinco cartas, la primera habla sobre unas criaturas llamadas humanos, la segunda narra cómo los humanos llegaron a "Equestria", la tercera sobre su enamoramiento por una humana, la cuarta sobre el fin de la primera era. Escribió una quinta carta, a la cual tituló: Sobre las pasiones. Artemis pidió que no se revelara el contenido hasta que él haya partido hacia la eternidad

Además Apolonia le dejo una carta demostrándole lo decepcionada que ella estaba de Artemis

Las festividades de la Noche de Nightmare estaban cerca, así que la princesa Luna no pudo ir la primera vez a las ruinas, pero a la semana siguiente pudo conocer al antiguo príncipe de la noche

A continuación se anuncian las cartas, en el orden en que fueron escritas.

Sobre los humanos y sus relaciones con otras criaturas.

Soy un traidor, humanos en el Norte

Una nueva relación

La furia y celos de Apolonia

El fin

Sobre las pasiones

I

Sobre los humanos y sus relaciones con otras criaturas.

Quienes esto escribimos, Artemis, ex príncipe de la noche, en esta desesperada situación decidimos escribir cartas por orden de Su Majestad Twilight Sparkle.

Desde la creación de este mundo existieron esas criaturas, llamadas humanos. Eran de cuerpo alargado, median entre 1.5 y poco mas de dos metros en los adultos, caminaban sobre dos pies, sin pelo mas que en la cabeza, en las hembras llamadas mujeres el cabello es mas largo que en los machos llamados hombres. No había muchas variaciones en los colores de la piel de esos seres, algunos eran mas morenos que otros, aquellos eran llamados barbaros, y no poseían alguna clase de modales, los mas refinados eran de piel blanca, después los de piel amarilla, y por ultimo los de piel rojiza.

Estos usaban ropa hecha con telas de algodón, excepto los barbaros, que usaban pieles de animales para cubrirse de las inclemencias del clima. Eran muy inteligentes, pero no conocían a las demás criaturas, algunas veces los dragones se perdían y llegaban accidentalmente a alguna aldea humana, estos se aterrorizaban y organizaban turbas para intentar asesinar a los dragones.

Estos seres se alimentaban casi de todo: semillas, frutos, además de que con el trigo elaboraban exquisitos pastelillos, arte que aprendimos de ellos. Cabe mencionar que humanos criaban animales para alimentarse de ellos, como los cerdos, las vacas, las gallinas de las cuales se obtienen los huevos para los dulces manjares de la repostería, además sembraban arboles de manzana.

Ademas ellos criaban ovejas para obtener su lana y crear hilos y telas mucho mas calidos para el invierno, tambien lo que me dejo sorprendido es que habia una raza de equinos, llamados caballos que hacian de bestias de carga, estos se dice que son unicornios a los que les arrancan el cuerno al nacer, o pegasos a los que les arrancan las alas, no poseen el intelecto de los unicornios o demas equinos del Norte, y suelen obedecer las ordenes de los humanos sin rechistar, ademas de que no pueden hablar.

En el punto mas al norte del territorio humano existía un lugar llamado Monte Olimpia, ellos creían que nosotros, sus dioses vivíamos en lo mas alto del monte, ellos jamas se dieron cuenta que si, en efecto vivíamos por encima de ellos, una larga cadena de nubes conectaba el monte Olimpia con Rennes le Chateau, la capital draconiana.

Una fría noche de invierno fui a la ciudad de Rennes le Chateau para tratar de llegar al monte Olimpia, es decir llegar al territorio humano. Mi objetivo era comenzar con mi labor salvadora, quería llevarlos al Norte, cerca de nuestra tierra, para salvarlos de la Bestia y el Rägnarok. Camine sin problemas por la cadena de nubes, hasta llegar a la cima del monte Olimpia, mi hija Nox dormia en el regazo de su madre, y al parecer todo iba en orden.

Comence a oir gritos, eran los gritos de la Bestia, blasfemaba contra los Ancestros, pero al parecer a los humanos poco les importaban los gritos de la Bestia. En la base del monte había un templo en honor a nosotros, esa noche había una ofrenda recién colocada, y pronto comencé a oir voces susurrando, como si fueran a atraparme -¿Sera uno de los dioses?- dijo una de las voces.

-Se ve como un unicornio alado, deberíamos atraparlo e interrogarlo- dijo otra voz, era de un anciano –vamos, esas cosas no existen viejo, dejese de tonterías y vámonos, que ya tengo sueño- dijo la voz de una joven. A pesar de que era de una raza diferente a la mia, me quede prendado de aquella joven tan hermosa. Al parecer jamas nadie había entrado al territorio humano, aparte de los dragones, quienes por cierto habían sido seriamente heridos por las turbas humanas. Los segui hasta un palacio no muy lejos del templo, descubri que el anciano era protector del templo, y que la joven era hija del rey de esa tierra. Espere a que se quedaran dormidos, para entrar a los sueños de esos sujetos y de aquella joven. No descubri mucho, entonces decidi volver al dia siguiente. Volvi por la misma ruta en la que había llegado al mundo humano, al llegar al Rennes le Chateau, me di cuenta que los dragones precisamente no hibernan, sino que viven en lo que yo llame la Subciudad, es decir Rennes le Chateau subterránea, ya que si salen a la ciudad en la superficie se congelarian y morirían de frio. Escuche como si estuvieran en un festival, pues se oian gritos y música.

Volvi al palacio de Asgard justo antes del amanecer. En cuanto llegue a mi habitación, Nox estaba acostada en mi cama, pues su madre ya se había despertado, sabia que ella despertaría al amanecer, pues era hora de que su madre la cuidara, yo tenia que reponer fuerzas, pues esa noche iria a buscar un grimorio en la biblioteca de Asgard. Supuse que en el grimorio habría un hechizo para humanizarme, y en efecto halle el hechizo indicado. Pero volviendo a la historia, ese dia tuve un extraño sueño. Soñé que esa joven se dirigía hacia mi, yo me había transformado en un humano, y nos besábamos, después apareció Apolonia completamente furiosa, su melena ardia como el sol, usando la voz real de Asgard me grito: ¿¡como te atreves a traicionarnos con una humana!?. Y desperté asustado por la vision

-que bien que solo fue un sueño, como una pesadilla- dije después de calmarme.

Ya era de noche y me dirigi a la biblioteca, buscando entre los libros de magia negra halle el grimorio. Buscando cuidadosamente encontré el hechizo "Equinae Antropomorfus", un poderoso hechizo que permite al usuario convertirse en humano, pero hay un pequeño precio, el cuerpo del usuario se transformaría tal como el de un changeling, pero no sorpresivamente, sino con cada uso, llegando a diez usos del hechizo el cuerpo seria semejante al de un changeling.

en el grimorio tambien estaba la cura para dejar de ser changeling, pero esta solo se obtenia bebiendo sangre de un changeling real, es decir que haya nacido siendo changeling

Es un precio que estaba dispuesto a pagar

Llegue esa noche a Rennes le Chateau, pero antes baje a la subciudad. Llegue al sitio donde en la superficie se hallaba el castillo Nivix, hogar de los reyes de Ikaruga. Entonces me halle ante el poderoso rey Izanagi. Estaba vivo, según la profecía los ancestros morirán el dia del Rägnarok. yo creía que habia muerto antes de que regresara del exilio

-¿A dónde vas Artemis?- pregunto el rey Izanagi

-me dirijo a tierras humanas, su majestad- respondi

-¿y para que vas hacia alla?, sabes que esas cosas nos odian, he oído reportes de dragones que llegan heridos y moribundos a la costa, y que decir de los pegasos- dijo Izanagi ante mi respuesta

-Tengo que salvar a esas criaturas antes del Fin, los convenceré de ir al norte, ahí estarán seguros-

-Sabía que regresarias algun día, no se puede romper la profecia simplemente con uno desearlo. Haz lo que tengas que hacer Artemis, no creo que sea lo correcto pero te aseguro que si la Bestia no acaba con ellos, algo o alguien mas lo hará. Yo estoy aquí, esperando a que la Bestia baje a arrancarme la cabeza, faltan 45 años Artemis, te vere alla arriba, en la eternidad-Dijo el rey dragon a manera de despedida

-vendre a verlo pronto su majestad-

Avance por las nubes y llegue al monte, en la cima recite el hechizo, había funcionado, por unas horas era un humano, para mi buena suerte mi color de piel era idéntico al de los humanos de esa región. Ademas, conservaba mis poderes, pero ya no podía volar.

Baje de ahí, y llegue al palacio, me presente ante la corte que se había reunido de emergencia. El rey Isaiah y su hija, la princesa Aurelia presidian la reunión, entonces yo me presente con mi nombre real y mostrando mis verdaderas intenciones.

La joven Aurelia no podía quitar su mirada de mi, aun no sabia que sentía al verme. Supieron que el fin estaba cerca, la raza negra había desaparecido del mapa por culpa de la Bestia, pues se estaba alimentando en las islas del sur. Faltaban un par de horas para el amanecer, así que me tuve que ir.

Aurelia me sujeto del brazo, y me abrazo muy fuerte, me sentí extraño en ese momento, pero podía sentir su calor, uno muy semejante al de Apolonia. Entonces me solto y me pregunto -¿Cuándo piensas volver?-

-Volvere en una semana- le respondi con una sonrisa en el rostro

Volvi a subir el monte y me des transformé. Cruce el mar lo mas rápido posible, y vole sin escalas hasta Asgard.

Al llegar a casa, todo estaba en orden, solo que mi cuerno se había doblado un poco, y al verme en un espejo mi ojo izquierdo se había vuelto tal y como cuando me había convertido en Nightray Dark

Por fortuna Apolonia ni nadie jamas volvería a verme, hasta que llegue el dia final. pero se me olvido que yo presidia el festival de invierno y el festival de la cosecha a principio del otoño

Hasta entonces nos despedimos quienes esto escribimos

Nos Artemis, Antiquos Rex Nocturnis

Bueno, hasta aqui va la septima parte de mi historia, planeo al menos otros siete capitulos mas, en otro momento les explicare que ocurre con la bestia

otra cosa que debi explicar es como es que los ponies conocen la reposteria, los humanos dejaban ofrendas en el templo, y los dioses descubrieron las recetas por ellos mismos, aunque preferian los pasteles elaborados por los humanos.

De nuevo agradezco a aquellos y aquellas que siguen mi historia, espero seguir sorprendiendolos, aun faltan cosas por aclarar y misterios que resolver...

hasta un proximo capitulo. Atte: Nightdark