Una apuesta

By: Askarsha

Capitulo siete

"Una salida inesperada"

Naruto observo la habitación en penumbras, en al ambiente persistía un olor extraño, mezcla de quizás qué cosas que no quería imaginarse. Dejo su bolso en la entrada y el ruido al caer al suelo se escucho con un golpe sordo, un quejido se escucho de alguna parte, avanzo a ciegas, iluminado solo por la luz que entraba por entre las cortinas, varias veces golpeo con sus pies objetos regados por el suelo, en varias ocasiones el ruido de vidrio chocando contra algo le acompaño en su lento avance.

-al fin- murmuro para así. Con un rápido movimiento, abrió las cortinas de par en par, dejando entrar los rayos del sol sin contemplación, y corrió la ventana, respiro aliviado cuando la primera brisa de aire fresco entro a la estancia.

-cierra la ventana- se volteo para ver a Sai con la cara hundida en la almohada del sillón- es muy temprano.

-son las 12- le corrigió- los vine a buscar para almorzar.

-almuérzate esta- hizo un gesto obsceno con su mano sin levantar la cara de la almohada.

-¿pero que bebieron anoche?- pregunto viendo los vasos y los restos de botellas por el piso- ¿y cuanta gente estaba aquí?

-no se- Sai levanto por fin la cara y trato de enfocar la mirada en el. Tenía unas ojeras y bolsas adornando sus ojos, que tenían un leve tono rojo, y su cara parecía estar mas pálida de lo normal- yo solo sé que había gente…. Bebiendo…. –su vista se quedo pegada en un lugar indefinido de la pared, sin decir nada más se desplomo nuevamente sobre la almohada.

-eso le pasa por retar a Itachi, Jum- se dio vuelta, y vio aparecer por el pasillo a Deidara, que venia un tanto despeinado y vestia solo una camiseta de manga corta holgada y unos calzoncillos. Se tapo la boca dando un gran bostezo- el muy idiota se bebió casi una botella en media hora, es sorprendente que no tenga un coma etílico.

-creo que no vine en buena hora- murmuro viendo el estado de sus amigos.

-Naruto-kun – escucho su nombre, tras del rubio venia caminando Itachi, impecablemente vestido, solo que con su cabello negro suelto- un gusto verte – le saludo.

-el gusto es mío, Itachi-san

-no me hagas sentir tan viejo, dime Itachi a secas- le sonrió de medio- somos casi familia- comento justo antes de darle un corto pero fogoso beso a Deidara, el rubio se sonrojo pero la sonrisa boba no pudo quitarla de la cara.

-sí, creo que tienes razón- se sentía un poco incomodo por las muestras de afectos tan abiertas, era hermoso verlo, en especial de sus amigos, pero no podía evitar sentir que estaba sobrando en esas situaciones.

-bueno yo me voy, adiós Naruto-kun, Sai – el moreno se incorporo levemente del sillón e hizo una reverencia extremadamente pronunciada.

-hasta luego Uchiha-sama, deidad de los juegos etílicos- Itachi se rio suavemente, y con un último beso a Deidara, salió por la puerta del departamento.

-cuanto lo amo- murmuro el rubio con los ojos convertidos en dos grandes corazones.

-yo también lo amo- dijo en un quejido Sai, Deidara bufo y se giro hacia él.

-¿te quieres duchar? Vienes del entrenamiento- asevero mirando su bolso.

-no, gracias, me duche en los camarines.

-bueno, ayúdame a meter al idiota a la tina para ir a almorzar- apunto hacia el moreno, desplomado en el sillón, este les miro con ojos suplicantes negando lentamente con la cabeza.

-por favor noo ¡hic!

º-º-º-º-º-º-º-

Sasuke revolvió su café por enésima vez a pesar de que él lo bebía solo, sin endulzantes, ya casi el vapor había dejado de emanar de la tasa y el vasito con agua gasificada ya estaba perdiendo sus últimas burbujas. Arrugó el entrecejo, cerró su libro al darse cuenta que en los últimos quince minutos no había avanzado ni una sola línea, observo nuevamente el reloj.

Un café se coloco en su mesa, acompañado del sonido de la silla al ser corrida. Observo con molestia a la figura sentada frente a él, que bebía su café humeante tranquilamente.

-llegas veinte minutos tarde- le sermoneó, el pelirrojo le miro fijamente.

-había trafico- respondió a secas.

-vives a cinco cuadras- le dijo molesto. El pelirrojo seguía sin inmutarse.

-vine en el auto

Se quedaron en silencio un rato, aprovecho de pedir otro café, el que estaba en la mesa ya se había enfriado por completo. Cuando llego la mesera con su pedido se dispuso a hablar.

-creo que sabes porque te cite- comenzó a hablar, Gaara se reclino sobre la mesa jugando con la pajilla de su café.

-tengo una idea- murmuro- lo que no entiendo es por qué

-te lo diré de la manera mas simple- se apoyo en la mesa, dejando el café de lado y fijando su mirada en los contrarios aguamarina- aléjate de Namikaze- murmuro en tono siniestro y frio, Gaara sonrió irónico.

-¿Por qué habría de hacerte caso? Tu nunca estuviste interesado en él, lo utilizaste- le recordó con desprecio.

-puede ser, pero tú eres un maniático psicópata- sonrió de forma cruel- ¿o es que no te acuerdas de cuando desflore al patito feo?- Los ojos de Gaara se entrecerraron, sus ojos centelleaban ira, Sasuke sonrió satisfecho- dime, si es que te atreves, que lo que pensabas en esa época no era de locos.

-ese es mi pasado- sentencio en un tono gélido- pero a diferencia de ti, yo he cambiado, he dejado mi pasado atrás y ahora soy otra persona- Sasuke frunció el ceño- en cambio tú, sigues siendo el mismo desgraciado egoísta de siempre.

-no seas ridículo…

-¿entonces por qué estamos aquí?- le cortó- eres un egoísta, no te interesa Naruto, pero no quieres que nadie lo tenga, quieres que esté solo.

-¿por qué habría yo de comportarme así con ese dobe?- le cuestiono molesto, apoyando su espalda en el respaldo de la silla y cruzando los brazos sobre su pecho.

-porque tú fuiste la razón por la que nadie se acercaba a él en la secundaria- entrelazo sus manos y apoyo su mentón en ellos- tú te aseguraste que nadie se le acercara bajo la excusa de que era demasiado feo para tener amigos, ¿tú te creías eso?- no recibió respuesta del moreno- ninguno de nosotros nos lo creímos, puede que tal vez Kiba, pero hasta él encontraba que tu obsesión por Naruto era desmedida.

-el era nuestro conejillo, nuestro saco de boxeo. Era de todos, no solo mío.

-eso es verdad, pero tu tenias una obsesión particular- Gaara cerró los ojos un momento, como recordando- ya no importa que fue eso de hace cinco años, tu tiempo ya paso, ahora es mi turno, te guste o no.

-te he dicho que te lo prohibió- dijo furioso entre dientes.

-¿y qué harás? ¿Amenazar a toda la universidad para que no se junten con él? No seas ridículo Sasuke, tu poderío del instituto quedó allí, aquí tendrás influencias, pero ya no eres el rey.

-te lo impediré- exclamo, sonando casi desesperado.

-inténtalo, a ver si Naruto deja que te acerques a él- tomo el vaso con los restos de café, se levanto de la silla y se colgó su bolso al hombro- nos vemos, amigo mío.

Sasuke se quedo ahí, sentado con su café enfriándose sobre la mesa al contrario de su cuerpo, que hervía de rabia, sentía el acido de la ira recorrer su cuerpo a la vez que sus ojos fulminaban la figura del pelirrojo alejándose por la calle. Le molestaba, odiaba a Gaara, ese imbécil estudiaba psicología solo para joderle la vida.

Suspiro tratando de calmarse, bebió de un golpe el contenido helado de la taza y guardo su libro en su morral. No le importaba todo lo que dijera Gaara, o Sakura, o cualquiera de sus amigos, no estaba obsesionado, era solo que odiaba a Namikaze con todo su ser, y nadie, absolutamente nadie, podía estar cerca de él.

º-º-º-º-º-º-º-º

Naruto sonreía feliz, estaban en la pizzería de la plaza con Sai y Dei, cuando se toparon con su prima y Tenten, fue una grata sorpresa cuando de pronto tras ellas aparecieron Shikamaru y Chouji, esos sí que no cambiaban nada, seguían exactamente igual a como los recordaba del instituto, solo que más maduros, y en el caso de Chouji, mas macizo que redondo.

Se sentaron todos en una mesa grande en la parte de afuera de la pizzería para poder disfrutar del agradable día bajo la sombra de los quitasoles, y también por el bien de Sai, que estaba utilizando unas gafas de sol oscuras y llevaba ya su segunda botella de gatorade.

-primito, iremos a un pub hoy día ¿quieren venir?- les pregunto la rubia, meciendo su coleta alta emocionada.

-por supuesto, pero no creo que Sai…- comenzó mirando a su amigo

-también voy, en un par de horas estaré como nuevo- las chicas sonrieron felices.

-mas te vale que si Picasso, nos quedo unos tragos pendientes la otra noche- le dijo Ten Ten guiñándole un ojo.

-te adoro, podría casarme contigo- le respondió mandándole un beso con la mano al cual la chica respondió con lo mismo. Todos rieron en la mesa, en verdad era una tarde muy agradable, ni en sus sueños de hace varios años se imagino estar así, con sus amigos, riéndose un sábado por la tarde comiendo en el parque, era casi un sueño idílico.

-¿esa no es Hinata?- la voz de Dei le hizo levantar la vista de su comida y fijarla en una chica de pelo largo que venia bajando unas escaleras mas allá, con un hermoso vestido blanco meciéndose al viento.

-sí, si es- se levanto emocionado y comenzó a agitar sus brazos para llamar su atención- ¡Hinata-chaaaaan!- la chica un tanto confundida comenzó a mirar a todas partes hasta que logro verlo y se acerco rápido a donde estaban- hola, Hinata-chan

-hola Naruto-kun, hola a todos- saludo sonriéndoles y haciendo una leve reverencia- que alegría verte, no te vi en toda esta semana en la Universidad.

-sí, es que me inscribí al equipo de soccer y no he tenido tiempo

-si, así me comentaron, me alegra que estés tan bien- le dijo la chica con la sinceridad saliendo por cada poro.

-sí, pero eso no es todo, también me inscribí en el taller de taijutsu, pero aun no he tenido clases, el sensei parece que esta indispuesto- estaba tan alegre contándole lo nuevo que estaba haciendo a su amiga que no noto el pequeño cambio de gesto que hubo en su rostro.

-emm.. Naruto-kun..

-¿Por qué no te sientas Hinata?- le ofreció una silla Shikamaru, la chica negó con la cabeza.

-no puedo, debo llegar a la casa pronto- se disculpo.

-nee porque no vienes con nosotros a la noche- le pidió Naruto colocando un pucherito, la chica rio bajito y asintió.

-está bien, no me podría negar a esa cara- volvió a reír por los pucheros que hacia- ¿Dónde irán?

-al Tabaneko – le respondió Ino- estaremos como a las 11 por allá, si quieres puedes venir a mi casa, haremos una previa

-no puedo, tengo un compromiso antes.

-entonces no vemos en el pub- exclamo el rubio alegre, la chica le sonrió de vuelta. Con una reverencia se despidió de todos volviendo a prometer que la verían en la noche.

-¿a qué hora en tu casa, Ino?- le pregunto Deidara a la rubia. La conversación se dirigió a que harían en la noche, que qué comprarían y que se pondrían para salir. Sentía su cara destellar de felicidad, miro su reflejo en el vidrio del mostrador, ya no era el antiguo Naruto, cada día se convencía mas de ello, ahora era una luz de felicidad rodeado de amigos. Sonrió ampliamente, dejando relucir sus perfectos dientes blancos y parejos, quizás hasta podía besar a alguien hoy en la noche, pensó riendo.

º-º-º-º-º-º-º-º-º-

No sabía porque, pero sentía que el ambiente estaba muy tenso, estaba segura que podría cortarlo con un cuchillo si quisiera. Pincho un trozo de queso de la tabla y lo comió lentamente mientras observaba a sus amigos.

Estaban en la terraza de su casa, tenían vista a un jardín pequeño y a una piscina pequeña con un jacuzzi, no pedía mas, vivía sola con Neji en esa casa. Kiba estaba sentado en el pasto con Akamaru echado a su lado, Sakura con Lee estaban en la otra banca y Gaara apoyada en ella fumando mientras bebía de su copa. Disimuladamente giro su vista hasta Sasuke, el moreno igualmente estaba fumando, cosa muy rara, las únicas veces que lo veía fumar era cuando se encontraba muy ebrio, y ahora hasta parecía hacerlo con rabia.

Suspiro abatida, no sabía por qué, pero tenía la sensación de que Gaara y Sasuke habían discutido, y podía tener la idea por qué. Miro de reojo un poco entristecida a su amigo pelinegro.

-¿en serio?- la exclamación de Sakura llamo su atención.

-así es, Naruto-kun tiene un potencial increíble- le afirmaba Lee

-nunca lo hubiera pensado, por como antes era gordo y todo eso- Kiba hizo un gesto con la mano- pero es bueno, muy bueno. En solo esta semana ya se hizo un lugar en el equipo.

-Gai-sensei piensa colocarlo de puntero, tiene muy buena puntería y es preciso en cuanto meter goles al arco.

-eso sería un desperdicio, deberían dejarlo como medio campista, el chico corre arto y muy rápido- observo Kiba. Comenzó una discusión de la cual no entendía mucho, pero se alegro por su amigo rubio, al parecer era muy bien valorado en el equipo.

Las luces de la terraza se encendieron automáticamente cuando ya la luz del sol era muy opaca, siguieron conversando en una amena charla sobre los ramos, planes a futuros, como iban sus relaciones y que harían el próximo fin de semana. Sin que se diera cuenta, de pronto su reloj marco las 22:30.

-que tarde es- murmuro. Sakura la miro extrañada.

-no es tanto Hinata, aun nos queda un rato.

-si, pero, es que tengo un compromiso- le dijo, Neji ya sabía, pero fue Kiba quien pregunto- Naruto-kun me invito a salir con él, y quede de encontrarnos en media hora más- sintió, casi instantáneamente como dos pares de ojos, unos negros y otros aguamarina se incrustaban en su cuerpo.

-¿iras sola?- le pregunto Sasuke, la chica asintió.

-eso está muy mal, ¿no la acompañaras Neji-san?- pregunto Lee, mirándola preocupado.

-no puedo, tengo mucho que estudiar.

-entonces yo te acompañare- Gaara apago su cigarrillo y le extendió la mano- seria un pésimo amigo si te dejo ir sola.

-gracias- acepto la mano dudosa. No sabía por qué pero sentía que haber aceptado la oferta del pelirrojo desataría muchos problemas.

-ve a arreglarte, yo te espero aquí- mientras subía la escalera, giro levemente la cabeza, la imagen de Gaara sonriendo disimuladamente de forma triunfal, y Sasuke que parecía querer matarlo con la mirada le dio a entender que estaba a punto de desatarse el infierno.

º-º-º-º-º-º

El sonido de la música hacia retumbar las calles dos cuadras antes de que llegaran al local. Iban todos juntos conversando y riendo a carcajadas, la casa de su prima quedaba muy cerca del centro de la ciudad, y por ende, del barrio nocturno. Tabaneko era un pub que llevaba ya un tiempo en funcionamiento, recordaba que en el instituto fue furor cuando abrió, él nunca fue, pero la conocía por pasar a veces en el día por afuera del local que tenía un gran letrero con dos gatos negros con copas de Martini. Cuando llegaron se dio cuenta que seguía igual a como lo recordaba, bueno, por lo menos el letrero, por que el pequeño local que recordaba ahora era un concurrido pub de tres pisos.

Junto a la entrada vio a Hinata apoyada en la pared, esperándolos, ella alzo una mano para saludarlos. La abrazo suavemente como saludo, haciendo reir un poco a la chica.

-Hina-chan, me alegra que estes acá- le dijo sinceramente- ¿has estado esperando mucho?

-no, acabo de llegar.

-¿viniste sola?- le pregunto, mirando preocupado alrededor, no le hubiera gustado nada que a su amiga le pasara algo por su culpa. La chica negó lentamente, pero antes de que pudiera responder otra voz lo hizo.

-hola, Naruto- el rubio se dio vuelta viendo sorprendido la figura del pelirrojo tras él- espero que no te moleste que haya venido.

-no….no, para nada- respondió torpemente. Miro a sus amigos y ellos estaban igual de sorprendidos, vio a Sai mirar al pelirrojo de una forma que le dio a entender que iba a estar al pendiente de él.

-¡lets go!- grito Tenten empujándolos hacia la entrada del edificio, miró de reojo al pelirrojo que estaba a su lado en la entrada y que parecía estar más que relajado entre tantas personas que lo miraban extrañado. Ino los guio dentro del local, los llevo al segundo piso donde había mesas y sillones para que se sentaran a beber. Él junto a Sai y Deidara se ofrecieron a traer las bebidas.

-¿estás bien?- le pregunto Dei mientras esperaban los tragos en la barra, asintió lentamente- no te preocupes nosotros estamos aquí, no hará nada, está solo.

-a mi no me gusta- declaro Sai mirando por sobre su hombro al pelirrojo que estaba sentado en la mesa- él quiere algo, por eso está aquí- Dei también giro el rostro para verlo con el ceño fruncido.

-¿crees que quiera hacerle algo a Naruto?- preguntó. Sai negó con la cabeza.

-no, yo creo que quiere tirárselo.

-¡QUEE!- su rostro adquirió un tono rojizo que aumento al doble por la mirada que le mando la chica de la barra ante el grito que soltó- ¿Qué … qué quieres decir con eso?- pregunto un tanto acelerado, Sai lo miro serio.

-eso mismo mi amigo ingenuo- lo miró son pestañear, aun tratando de procesar las palabras dichas – la mirada que tiene al observarte, su postura, su tono de voz ¡todo! Indica que quiere algo contigo- arrugo el ceño

-quizás hicieron otra apuesta- murmuro amargado, Sai negó.

-no lo creo, pero….. solo no me gusta- Sai mirada enojado al pelirrojo, con los ojos achinados y los brazos cruzados sobre el pecho.

-pareces una novia celosa- se rio Deidara, Sai hizo un morrito.

-Naru es mi Naru y de nadie más- soltó, abrazándolo por el cuello y apegándolo a él- solo mío- volvió a decir apegándolo aun mas a su cuerpo. Sintió el aliento del moreno sobre su oreja- ya sabes, haz la señal y yo salto- asintió contra el hombro de su amigo, cuando se despegaron, a lo lejos vio a Gaara mirándolos.

º-º-º-º-º-º-º-º-º

Sabía que se estaba volviendo loco, pero él era un genio así que no se estaba volviendo loco, solo actuaba como un genio comportándose como un loco pero sin ser loco solo un genio que se comporta como loco. Golpeo su frente contra el manubrio, el sueño le estaba afectando.

Después de salir de la casa de Neji, había conducido hasta el barrio nocturno, se demoro unos cinco minutos hasta localizar el auto de Gaara, y casi enseguida lo vio junto a Hinata y Namikaze entrando a Tabaneko. Aparco frente al pub y se quedo ahí, esperando.

Ya habían pasado tres horas desde que entraron, tres horas que llevaba aparcado en la calle, tres horas preguntándose qué mierda estaba haciendo ahí. Había llegado a un sinfín de conclusiones, la primera es que estaba ahí asegurándose de que su amigo le fuera leal, la segunda es que Hinata después quizás no tendría como volverse a casa, otra es que odiaba con toda su alma a Namikaze y quería ver como terminaba mal su salida.

Suspiro hastiado, en verdad estaba mal. Primero que nada Gaara le había dejado en claro cuáles eran sus intenciones, Hinata se volvería con Gaara y en el caso de que no fuera así la chica podía contratar un taxi. Suspiro enojado, esto era porque odiaba a Namikaze, nada más, nada más que eso, solo eso, porque lo odiaba, o si….

-me estoy volviendo loco- murmuro contra el manubrio. Tal vez Itachi tenía razón y debía tener una pareja estable- no puedo seguir acá – hizo contacto con las llaves y el motor rugió, coloco marcha, el auto apenas avanzo unos centímetro cuando apago el motor y se volvió a reclinar con tra el asiento.

Su celular comenzó a sonar, lo tomo desganado y se sorprendió al ver el numero de Hinata. Contesto y trato de responder con una voz de recién despertado.

-sé que estas afuera Sasuke-kun – fue lo primero que le dijo la chica- te veo desde la ventana- Se asomo por la ventana y claro, en una de las ventanas del segundo piso estaba la figura de la chica mirándolo con el celular en su oreja- ¿Qué haces aquí?

-no tengo idea- respondió malhumorado, volviendo a reclinarse contra el asiento- creo que mejor me voy ¿no?

- o puedes entrar- le dijo la chica guardaron silencio, podía escuchar la música provenir del celular, se frotó la cara con su mano.

-no lo se…

-les digo que yo te invite- insistió.

-no creo que sea buena idea- respondió, ya imaginándose las miradas que recibiría- mejor no Hinata, solo te quiero pedir algo.

-¿Qué cosa?

-no dejes que Gaara haga nada con Namikaze- la chica guardó silencio unos momento antes de oírla suspirar.

-no puedo hacer eso, Sasuke-kun- antes de que pudiera reclamar Hinata siguió hablando- si Gaara quiere estar con Naruto-kun no los puedo detener, y tu tampoco.

-¿por qué no?- pregunto irritado, dispuesto a soltar algunos improperios, no le gustaba cuando cuestionaban su autoridad ni de lo que puede o no puede hacer.

-porque a Gaara le gusta Naruto-Kun, y tu también sabes eso, si él quiere conquistar a Naru yo no se lo puedo impedir, a menos que Naruto-kun lo rechace. Si es que es el caso- frunció el ceño, no le gusto nada, absolutamente nada la última frase que utilizo Hinata.

-¿me contaras si pasa algo?

-solo si me preguntas- respondió Hinata con un tono de voz más relajado. Sasuke suspiro, rendido.

-hablaremos mañana, me iré a mi casa.

-Maneja con cuidado Sasuke-kun – se despidió Hinata. Arranco el auto y pudo sentir como la figura de la chica no se movió de la ventana, y su mirada lo siguió hasta que doblo en la esquina. Se sentía molesto, muy molesto, y se sentía aun más molesto de lo que ya estaba porque no entendía el porqué estaba molesto, y eso lo hacía molestarse más…

-aagghh!- gruño enojado. Definitivamente necesitaba dormir para dejar de pensar como si tuviera problemas de cognición.

º-º-º-º-º-º-º-º

Salió del local, con su chaqueta colgando de su mano y el sudor corriendo por su frente. Sonrió algo soso a Sai, ni siquiera lo notó, estaba mas interesado en un moreno que lo miraba coqueto desde la calle de enfrente. Miro a su lado, Hinata salió con los ojos cansados, ayudando a llevar a su prima que había caído rendida.

-creo que llevare a tu prima a la casa- le dijo sonriendo- me necesitan- murmuro apuntando con la mirada a Ino y Ten Ten. Rio un poco las ayudaron a detener un taxi y subirse a él.

Shikamaru con Chouji hicieron los mismo, Deidara se fue con ellos ya que vivían hacia la misma dirección. Sai hizo un gesto con la mano, dando a entender que se iba con el moreno con el que había estado coqueteando toda la noche.

Miró a su lado y vio que se quedaba solo con Gaara, no se sintió incomodo, durante la noche se había dado cuenta de lo simpático que podía ser el pelirrojo, a pesar de la callado que era, inclusive habían bailado un poco juntos durante la noche.

-bueno, creo que me voy- le dijo levantando la mano.

-¿quieres que te lleve?- le preguntó el pelirrojo levanto las llaves.

-eehh… claro, ¿puedes?- pregunto un tanto cohibido.

-claro que sí, no bebo mucho y me sentiría mal el dejarte ir solo- lo tomo del brazo y lo guio hacia un auto rojo aparcado a unos pasos de la entrada del Tabaneko. Se subió y se coloco el cinturón, Gaara hizo lo mismo y pronto ambos iban en dirección a su casa.

-supe que estas en el equipo de soccer- se volvió a mirar al pelirrojo- y que eres muy bueno.

-¿eeh? No es para tanto- respondió ruborizado.

-no seas tan humilde, cuando uno es bueno en algo hay que reconocerlo- giraron en una esquina llegando a la avenida principal- ¿te gusta jugar?

-sí, me siento como libre cuando juego- volvió a ruborizarse por la frase tan cursi que había dicho- quiero decir… que me encanta…. Que…

-te apasiona- Gaara sonrió amable- te entiendo perfectamente. A mí me apasiona el arte- comenzó contando- siempre me ha gustado, mi madre era una excelente pintora, nuestra casa está decorada solo con cuadros que ella pinto- sonrió de forma triste por unos momentos, más bien algo melancólica. Entendió perfectamente la sonrisa con el "era" con el que se había referido Gaara a su madre- lamentablemente ni yo ni ninguno de mis hermanos salimos tan artísticos como ella, yo pinto horrible- ambos rieron un poco- pero no me canso de intentarlo, algún día espero pintar algo decente.

-¿no has tomado clases de pintura?

-si lo he hecho, pero de nada sirvió- respondió con una sonrisa burlona de sí mismo- pero bueno, aunque no tenga ese don siempre puedo ver los cuadros de mi madre o ir a exposiciones- el silencio cayó en el auto, Naruto un tanto sorprendido por la revelación que le había hecho Gaara, nunca pensó que fuera tan….. tan humano, tan parecido a él. Quizás los años de acoso los hizo ver menos humanos a sus ojos, o que no actuaban igual a él.- ¿doblo por aquí?

-si- respondió mirando como ya estaban llegando a su casa- en la siguiente esquina dobla a la izquierda- le guio- aquí, en la casa amarilla.

-no sé porque me imagine que tu casa seria naranja- ambos rieron, Naruto un poco avergonzado ¿tanto se notaba que le gustaba el naranjo? Se despidió de Gaara y le dio las gracias por traerlo a casa. El pelirrojo no arranco hasta que el ya había abierto la puerta y tenía un pie dentro de la casa.

Ingreso a la casa y cerro con cuidado la puerta. Subió las escaleras en silencio y se metió en su habitación. Mientras se colocaba el pijama pensaba en la noche que había tenido, en verdad que lo había pasado bien, y aunque en un principio se sorprendió con la llegada de Gaara, termino siendo una inesperada buena compañía. Se tapo con la sabanas y se abrazo la almohada, al cerrar los ojos unos ojos aguamarina se le vinieron a la mente y la última cara que se le vino a la mente antes de caer en el sueño fue una cara pálida enmarcada por cabellos rojos.


Y se cumplio mi profecio, lamento mucho la tardanza pero es que estaba en los examenes en mi Universidad, ya me queda una semana y quedo libre, asi que espero actualizar pronto.

Como siempre espero que hayan disfruto del capitulo y nos vemos en el proximos capitulo =)