Capítulo 7: El proyecto


- ¿Podrías decirme que hacía Vegeta Ouji en tu habitación? ¿¡Por qué no me lo comunicaste!?-

- Detective Roshi, yo no lo llamé. Estaba aquí cuando llegué- Gritaba Bulma por el teléfono

- ¿Cuándo volveremos a tener una oportunidad así?- Se preguntaba el anciano

- No se moleste, ya no puedo ayudarlo. Él no volverá a visitarme… jamás-


Un malhumorado magnate viajaba en la parte de atrás de un automóvil que manejaba su chofer, mirando por la ventana, sin ver nada. Con los ojos fijos y una notable expresión de rabia fruncía los labios y empuñaba sus manos alternadamente. Era bastante tarde y viajaban de regreso al hogar al millonario, conduciéndose por la carretera hasta el hermoso barrio en el que se encontraba el edificio que albergaba su piso. Pobre del que se cruzara con él esa noche…

- Su incompetente portero me hizo esperar por 6 minutos para abrir el paso hacia el estacionamiento ¿Acaso no sabe quién soy? Soy dueño de la empresa más grande del país… ¡Quiero que saquen a ese estúpido de mi vista!- Gritaba golpeando el mesón que lo separaba del mayordomo habiendo llegado al hall del edificio.

- Co… como diga, señor Vegeta- Respondió él inclinándose en señal de disculpa

Lo vieron desaparecer en el ascensor. Varios empleados se hicieron señas, ya conocían el genio del multimillonario cuando estaba de mal humor. Minutos más tarde el mayordomo recibió una llamada desde el hogar del magnate… - ¿Señor Ouji?- Saludó el mismo hombre, con la voz entrecortada

- ¡No quiero que el empleado de aseo vuelva a poner un pie en mi piso! ¡Encontré polvo en el recibidor! Encárguese usted mismo de, alguna vez, contratar a un empleado eficiente, o serás reemplazado- Gritaba Ouji.

- Mis disculpas, señor Ouji. El empleado será despedido- Respondió el hombre intentando no llorar.

- ¡Eres un incompetente! Un error más y me encargaré de que nunca en tu vida vuelvas a encontrar un trabajo decente. ¡Imbécil!-

El sonido del corte de la llamada se escuchó con violencia. Claro que conocían su genio, pero esta vez parecía mucho más alterado y violento de lo normal.

En el piso 27, el mismo hombre que había hablado a la recepción moreno paseaba de un lado a otro murmurando con odio - Maldita perra, maldita estúpida ¿¡Quién se cree que es!? La destruiré. Ella es nadie. Voy a hacerle la vida imposible. ¡Maldita, maldita!- Gritaba golpeando la mesa principal del comedor, hasta que la rompió. Realmente estaba fuera de sus cabales, pero ¿Cómo una insignificante bailarina iba a desairar 3 veces seguidas? Lo rechazó, le desobedeció y ahora se burlaba de él. "Debes desearme mucho", sus palabras resonaban una y otra vez en su mente. ¿Insinuaba que él estaba rogándole por algo de sexo? Sin duda no lo conocía, él podía tener a la mujer que quisiera en su cama. ¡Y con mayor razón esto le afectaba! Ella no tenía importancia, era nadie ¿Cómo iba a rechazarlo? Estaba harto de ir al Danubio por ella, de ir a su casa, de pensar en ella durante todo el día… Entonces lo entendió. Lo que más le dolía y molestaba, era que ella tenía razón. Esos deseos habían escapado de su dominio, realmente la quería tener y mientras más se resistía, más crecían sus ganas por poseerla. "No vas a manipularme", pensó decidido. Perfectamente podría haberla amenazado con divulgar su secreto para acostarse con ella pero, incluso habiéndolo pensado, se reprimió por encontrar que sería una actitud indigna. Se prometió jamás volver a buscarla con esos fines, pero de todas formas no dejaría pasar la oportunidad de vengarse… "Nadie juega con Vegeta Ouji", pensó recobrando el aliento.

Se veía reflejado en el impecable cristal que cubría la mesa de reuniones. Habían pasado 4 días desde esa desagradable noche junto a la Sirena, y su rabia había menguado. Miraba a su alrededor identificando a las mismas cuatro mujeres que se había llevado a la cama en los últimos días. No acostumbraba a tomar a sus empleadas, pero ¿qué más daba? Sabía que podía tener a cualquiera, y así lo había hecho. Las cuatro ejecutivas eran hermosas, y distintas entre sí, distinto color de cabello, distinta contextura, distintos atributos. Se contentaba al saber que las había tenido a todas y que ellas trabajaban juntas. No le importaba si no sabían que compartían al mismo hombre, o quizás lo sabían, pero una noche con Vegeta Ouji era un premio que no podían dejar pasar, pasaba por sobre la amistad, el compañerismo, incluso la solidaridad femenina.

- La nueva inversión de Lord Freezer será puesta en manos de un empleado que responda directamente ante mí, no quiero a ningún payaso haciéndose cargo de los dineros de un cliente a la altura de este hombre. Con su inversión construiremos una nueva sede en la Capital del Este y por fin cubriremos todas las zonas del país- Ordenó el presidente de Industrias Ouji

- Señor Ouji, ¿Quién se hará cargo de las inversiones del Banco Nacional? Me refiero a las que irán enfocadas a la nueva área de investigación- Preguntó inocentemente uno de los consejeros.

El millonario cerró los ojos frunciendo el ceño, mientras el mismo consejero que había hablado comenzó a temer por su vida. ¿Acaso ni en la oficina se libraría de recordar a la chiquilla que había burlado de él? Lamentablemente, olvidarla no era una opción, ya que como se había enterado hace semanas, la chica era la hija del Dr. Briefs, y por ende era una ficha clave para el futuro de su empresa. Trató de calmarse y recuperar el juicio – No he decidido si recibiremos esa inversión-

- ¿¡Qué!?- Preguntaron, absolutamente, todos los presentes.

- Pero, señor, ese dinero es necesario para expandir… – Insistió el consejero.

Solo bastó una gélida mirada del jefe para que, absolutamente, todos guardaran silencio…

Claro que Vegeta entendía que el apoyo de los inversionistas era una gran ventaja para la empresa. Además, el hecho de que otra empresa, otro hombre de negocios, tuviera el favor de los inversionistas, significaba competencia indeseable. Pero sabía que, sin Bulma Briefs, no habría inversión y se negaba a ofrecerle trabajo a la misma mujer que lo había humillado.


- Buenos días, jóvenes- Un hombre de cabellos blancos e intensos ojos azules hacía su entrada en el salón de clases- Vengo a comentarles que desde la próxima semana y hasta fines de mes deberán desarrollar sus ideas para el proyecto final de titulación. De más está decirles que este proyecto es realmente importante para sus carreras. Como saben, serán capaces de mostrar sus ideas a representantes de importantes empresas nacionales que ofrecerán financiar sus trabajos. Algunos recibirán más de alguna oferta y, aunque espero que no ocurra, otros no recibirán una ninguna. La cantidad de ofertas no sólo dependerá de la calidad de su proyecto, sino que dependerá también de cómo la ofrezcan. Por lo tanto, este año se comenzará una nueva forma de evaluación, y los alumnos que no tengan ofertas de inversión serán reprobados y no podrán titularse-

- ¡¿Qué?!- Gritaron muchos desde el fondo del aula

- Ya se ha aprobado esta medida. North Tech es la mejor universidad del país, no nos arriesgaremos a graduar a estudiantes que no se lo merezcan. En 4 semanas se realizará la presentación de proyectos-

Bulma se encontraba sentada en uno de los primeros asientos, tratando de controlar su respiración, sin poder evitar apretar sus puños. No estaba asustada, solo ansiosa. Pronto iniciaría la última etapa de sus estudios. Pronto todo cambiaría.

Luego de esta sentencia de muerte, para algunos, el Dr. Gero se retiró del lugar.

Todos los alumnos comenzaron a salir, incluso la Sirena del Danubio, quien fue detenida en la salida, por el mismo profesor al que había visto hace algunos minutos.

- Esperamos mucho de ti, Briefs. Debes hacerle honor a tu apellido. Sé que tu proyecto será grande, y que conseguirás muchos inversionistas… Este es el momento de hacer tu mejor invento-

- ¿Para qué lanzar lo mejor ahora? ¿Es porque North Tech se quedaría con un porcentaje de mis patentes?- Desafió la chica. No se sentía la misma de siempre, quizás hace algunas semanas habría agachado la cabeza y continuado su camino. Pero, por todo lo que había ocurrido en su vida, se había hecho un poco más dura, más desafiante. Estaba harta de los aprovechadores.

- Deberías estar agradecida, hemos tenido mucha paciencia con tus problemas. Te dimos una segunda oportunidad al quedarte aquí-

- Usted y yo sabemos que yo me gané esa oportunidad. Y no se preocupe, no es necesario que me amenace. De todas formas los haré muy ricos. Hasta luego, profesor- Finalizó con falsa educación, sintiendo que por fin había soltado esas palabras que tenía guardadas en su mente y pecho durante tanto tiempo. Sonrió con maldad caminando hacia la puerta de la facultad…


- Una nave espacial gigante- Proponía Milk, mientras hablaban por teléfono.

- Gran idea pero no creo que los inversionistas quisieran apoyar algo así - Respondía la peliturquesa

- ¡Esto es difícil! Lo siento, amiga mía, realmente no puedo pensar con claridad, no he dormido bien en días. Están construyendo un edificio a un costado de donde vivo ¿Puedes creer que han demorado casi un año y aún no está listo? Me gustaría teletransportar mi casa a otro lugar-

- Las construcciones siempre demoran mucho y… ¡Milk! ¡eso es! ¡Eres un genio! Es una gran idea…es… maravilloso-

- ¿Qué? ¿Qué dije?- Insistía ella - ¿Bulma? ¿Estás ahí?- Preguntaba al no recibir respuesta

Su amiga buscaba un cuaderno para hacer algunos garabatos. Bulma estaba sumida en dibujos y cálculos, rascándose la cabeza, caminando de un lado a otro, queriendo buscar soluciones - ¡Milk! Lo siento… es que… ¡Eso es! El sueño de mi padre, antes de enfermar, era mejorar las cápsulas. Sé que las que existen hoy solo pueden almacenar cosas de tamaño limitado, quizás hasta un refrigerador o una motocicleta, pero… Imagina poder guardar cosas mucho más grandes, como… casas- Proponía Bulma con ojos brillantes

- Eso suena increíble. Sería muy útil, podrías encapsular tu hogar y mudarte cuando quieras, o incluso tu automóvil. ¡Adiós estacionamientos!- Celebraba Milk a través del teléfono

- ¡Exacto! Podrías guardar todo tipo de cosas… ¡Adiós bodegas!-

- Pero Bulma, ¿mejorar las cápsulas es válido como un proyecto nuevo?-

- Tendría que crear unas nuevas...- Dijo concentrada

- Con algo así podrías revolucionar el mundo, Bulma. Es una gran idea, ¿podrás lograrlo?-

- Eso espero…- Dijo volviendo a sus dibujos.

Luego de esa iluminada conversación por teléfono Bulma se encerró en su habitación dedicada a hacer cálculos y diseños que le permitieran lograr el objetivo de su padre. Pasó días sin hacer nada más que investigar cómo podría lograr a su objetivo, y constantemente se encontraba con que era casi imposible mejorar la capacidad de las cápsulas, pues el exceso de almacenamiento podría inestabilizarlas. Leía, pensaba, lloraba, calculaba, pensaba y volvía a leer tratando de solucionar este problema.

- ¡Sal de ahí!- Se escuchó una voz femenina tras la puerta

La peliturquesa se levantó de la cama para abrirle paso a la visitante.

- ¡Hola, bienvenida!- Saludaba Bulma abriendo la habitación. Milk había llegado.

La pelinegra observó que su amiga se veía descuidada, vestida con su pijama, enormes ojeras y rostro cansado – Apuesto a que no has comido como es debido. Vamos, saldrás de aquí y te llevaré a comer nuestras pastas favoritas… Y no quiero un "no" por respuesta-

Sin fuerza en la tierra que pudiera lidiar con una decisión de su mejor amiga, Bulma avanzó hasta la ducha y se alistó para acceder a la invitación. Mientras en el exterior, la pelinegra ordenaba algo del desastre que había quedado en la habitación luego de tanto trabajo. Abrió las cortinas, armó la cama, botó las colillas de cigarro acumuladas, barrió el piso y ordenó los papeles. Mientras lo hacía notó que la misma fotografía de Bulma y su padre, que había visto en Corporación Cápsula, se encontraba en el velador de la chica. "De seguro le da fuerzas para seguir", pensó sonriendo con ternura.

Luego de que Bulma se alistara ambas emprendieron rumbo…

- ¡Come!- Ordenaba Milk

- No puedo más- Respondió Bulma

Ambas se encontraban en el pequeño restaurante al que habían asistido la primera vez que salieron juntas. Se había transformado en su favorito. Había poco que contarse, porque diariamente hablaban por teléfono, y luego del encierro de Bulma, ella solo podía contarle de su trabajo para el proyecto. Pasaron horas de buen rato que eran totalmente necesarias para la científica, y como siempre agradeció al cielo por tener a una amiga tan amable y preocupada.

- ¿Milk?- Preguntó Bulma notando que su amiga estaba sumisa en su teléfono, preocupada.

- Es que… Gokú viene hacia acá- Dijo sin quitarle los ojos de encima a la pantalla.

- ¡Oh! Entonces me voy a casa, no me molesta dejarlos solos- Murmuró su amiga, con picardía

- No es eso, es solo que… viene con Raditz- Sentenció con miedo

Antes de que Bulma pudiera articular palabra, a través del vidrio exterior observaron cómo un lujoso automóvil deportivo color rojo se estacionaba a las afueras del lugar. De él bajaron los imponentes hermanos Son, vestidos con ropa formal. Al parecer estaban apresurado, no pasaron ni 5 minutos y ambos ya estaban abriendo las puertas del pequeño restaurante en que Bulma y Milk comían. Mientras un par de camareras se lanzaban hacia los guapos recién llegados, queriendo atenderlos o siquiera tener contacto con ellos, la peliturquesa se despedía de su amiga. Bulma no se encontraba cómoda interfiriendo en asuntos de la pelinegra. Sin embargo al cruzarse con los hombres, y luego de un frío saludo, sintió un firme, pero a la vez suave, agarrón en su brazo que la detenía.

- Sirena, no es necesario que te vayas- Dijo el mayor, con un tono más serio de lo normal.

Bulma accedió con algo de inseguridad. De pronto presintió que su amiga estaría en problemas, así que se acercó a ella a toda velocidad y se sentó a su lado con el ceño fruncido, a la defensiva.

- Kakarotto es un imbécil- Comenzó a decir Raditz, rompiendo el hielo- Firmó un cheque a nombre de "Son Gokú" para el pago de un tratamiento médico, y algo me dice que esto es responsabilidad tuya- Finalizó el mayor dirigiéndose a Milk

- Ya basta, Raditz. Es mi dinero, ya te lo dije- Decía Gokú, sin poder imponerse ante su hermano

- Mi hermano tiene razón, pero estamos en una situación delicada. Mi tío está pendiente de todos nuestros movimientos financieros, sobre todo los tuyos, hermano. Quiero saber qué está ocurriendo y que devuelvas ese dinero ahora-

- Esto no es culpa de Milk- Interrumpió Bulma- Y, aunque así fuese, no debería dirigirse a ella de esa forma. Me parecía que era un poco más amable, Sr. Raditz-

- En realidad soy muy benévolo, Sirena. Tanto así que manipulé los documentos y le pedí al contador que hiciera desaparecer todo rastro de ese cheque. El dinero fue sacado de mi cuenta personal por compras de acciones. Pero mi tío Turles es muy hábil, y ahora que…- Dijo interrumpiéndose de inmediato para evitar el tema de Lord Freezer- Ahora que… mi hermano y esta mujer están juntos…-

- Se llama Milk- Corrigió la peliturquesa, fuera de sus cabales

- Bueno… y Milk, están juntos, estamos siendo vigilados constantemente-

- Estoy harto de todo esto. Solo hace falta un poco más para que pueda liberarme de todos ustedes, y pueda vivir con libertad con mi novia- Desafió Gokú tomando la mano de la pelinegra

- No te preocupes, Gokú- Dijo Milk con su suave voz- Pagaré ese dinero muy pronto-

- ¡Milk!- Gritaron Bulma y Gokú a la vez. Parecían bastante enojados

- ¿Qué está sucediendo aquí?- Preguntó Raditz, entrecerrando sus ojos, sospechando de la situación

Bulma estaba harta de tener que darle explicaciones a todos, sin embargo sabía que en esos momentos debía ayudar a su amiga, ella no se merecía estar en tela de juicio por su culpa - ¿Acaso no averiguaste quién era la beneficiaria de ese dinero?- Dijo decidida a defender a Milk

- Bunny Briefs…- Murmuró Raditz. De pronto alzó la vista hacia la Sirena, recordando su investigación. Sin saber quién era esa mujer y qué vínculo tenía con su hermano, comenzó a buscar fotografías de la aludida en internet, y entre ellas observó una que le pareció peculiar, pues la acompañaba el Dr. Briefs y una pequeña de cabello turquesa- Es imposible… - Murmuró sin jamás haberse imaginado la relación que habría entre esas dos mujeres - ¿Si eres una Briefs por qué te rebajas a bailar en un club para caballeros?- Al finalizar recibió miradas de odio de todos los presentes.

- Sr. Raditz, han pasado cosas en mi vida en los últimos años, no quiero ahondar en eso. El cheque era para el tratamiento de rehabilitación de mi madre, y por ahora no puedo pagar la deuda. Le pido disculpas en nombre de todos en esta mesa, no quería causar problemas. Sin embargo, quizás le interese saber que pronto haré un proyecto para terminar mi carrera en la universidad-

- ¿Universidad?- Preguntó el mayor. "Claro, esta es la chica de la que todos hablan" entendió el mayor.

- Así es- Retomó Bulma, tratando de obviar el asombro de Raditz- No tengo dinero que ofrecerle, sin embargo, tengo talento y creo que eso le sería de ayuda. El proyecto en el que trabajo vale muchos millones, Sr. Raditz – Dijo tratando de convencerlo

- ¿De qué se trata?-

- Voy a construir nuevas cápsulas Hoi-Poi, con una capacidad de almacenamiento enormemente mayor. Según entiendo las empresas Son se dedican al transporte. Imagine poder disminuir sus cargas al mínimo, incluso… almacenar los mismos camiones-

- ¿¡Qué!?-

- Si ustedes quisieran invertir en mi idea yo trabajaría para ustedes sin recibir pago, a cambio del favor que le hicieron a mi madre- Dijo la científica

- Eso sería increíble- Murmuró Gokú

Raditz masajeaba su mentón pensando en las posibilidades- Mi tío no relaciona a la Sirena con Bulma Briefs… Perfectamente podríamos invertir en tu proyecto sin que levante sus sospechas. Sin embargo no podría ser capaz de hacer un trato contigo sin garantías. Trabajarías para nosotros para construirlas, ¿y si no lo logras?-

- ¿Acaso no lo dijo usted, anteriormente? Soy una Briefs… ¡Soy la gran Bulma Briefs! Puedo hacer lo que sea, y no se preocupe por tomar un decisión ahora, solo debe presentarse en North Tech en 4 semanas para la exposición, les enviaré los detalles. Si queda conforme con mi propuesta y ofrece financiarme, lo aceptaré sin dudas-

- ¿Y si no te financio?-

- Conseguiré el dinero, con lo que otro inversionista quiera darme. De cualquier forma pagaré mi deuda con usted-

- Tienes demasiada confianza en tu idea

- Por supuesto… Ahora, en caso de que quiera apoyarme, quiero exclusividad de mis patentes, no quiero que nadie tenga participación en la autoría de mis proyectos. Y no quiero que North Tech tenga ganancias por mis ideas. A cambio, todas las cápsulas que construya durante mi trabajo con usted, serán suyas, no cobraré por mi trabajo, y en el transcurso del tiempo podrá disponer de mí para otros proyectos. Es una gran oferta, ¿no le parece?- Dijo ella alzando sus cejas

- ¿Qué dices, Raditz?- Preguntó animosamente su hermano menor

- Me parece bien- Respondió embobado al saber que la chica no solo era hermosa y sensual, sino que tenía una mente inigualable

Bulma tragó en seco, totalmente emocionada. Si todo resultaba, salvaría a Gokú y Milk de futuras complicaciones, y, comenzaría a reconstruir Corporación Cápsula con este primer proyecto. Sin embargo volvió a la lógica y prosiguió - Demás está decir que no debe hablar sobre mi identidad con nadie. Si lo hace perderán esta inversión, y no es una amenaza pero si alguien se llegara a enterar de esto de seguro mi carrera se arruinaría- Rogó la peliturquesa

- Confía en nosotros- Animó Gokú

Y llegaron a un acuerdo.

Raditz solo le sonrió. Jamás vinculó a la Sirena con Bulma Briefs, así que no podía dejar de sentirse sorprendido. Sin embargo, si los rumores eran ciertos, tenerla en sus filas no solo le aseguraría una época de buena economía a las empresas Son, sino que llamaría la atención de los inversionistas bancarios que sólo estarían dispuestos a apostar su dinero a quien tuviera a la científica. Era un negocio redondo.


Esa noche en el Danubio, en el vestidor de bailarinas…

- ¡Todo resultó perfectamente!- Celebraba Milk

- Si… aunque Raditz me da algo de miedo- Confesó Bulma

- No te preocupes, él no dirá algo sobre ti. Al parecer te aprecia bastante- Dijo guiñándole un ojo- No vas a creer las incontables veces que le dijo a Gokú que tuviésemos una cita doble-

Bulma suspiró cansada de solo el hecho de involucrarse sentimentalmente con alguien. Aunque reconocía que Raditz era un hombre guapo, jamás pensaría en involucrarse con él si hacían negocios. Sabía que la peor combinación era trabajo y relaciones sentimentales.

Mientras se maquillaban y murmuraban, se escuchó el abrupto abrir de la puerta de la habitación. Una hermosa rubia entraba a toda velocidad, pareciendo agitada y enfadada.

- ¡Bulma! No volveré a repetirlo, ¡Aléjate de Vegeta Ouji!- Gritó la recién llegada

- ¿Qué?- Inquirió Bulma, incrédula.

- ¿Onsekiz qué te sucede?- Preguntó Milk, sin entender nada.

La chica no puedo responder, algo la frenaba, se veía notablemente perturbada y confundida.

- No te preocupes, no tengo nada que ver con él. Puedes seguir siendo su favorita- Dijo Bulma, sin evitar el tono de molestia.

La rubia cerró sus ojos con molestia ¿Cómo era posible que pudiera malentender sus palabras de esa forma?, y sin importar lo que su compañera pensara, quiso proseguir- Escucha, si él vuelve a contactarte…-

- ¿Cómo supiste que me contactó?- Interrumpió su compañera

- ¡No cambies el tema! Si vuelve a hacerlo, debes rechazarlo-

- Pareces una loca- Respondió Bulma con el ceño fruncido, queriendo hacerle frente

Onsekiz decidió dejar esa conversación hasta ahí y se retiró de la habitación…

Hacía solo minutos antes, había recibido un mensaje del magnate. "Onsekiz, tengo un trabajo para ti. Se trata de la Sirena. Hay mucho dinero de por medio, si aceptas llámame" decía la grabación. Onsekiz escuchaba el mensaje de voz sin comprender qué intenciones tenía su antiguo amante. Pero no puedo evitar sentir una extraña corriente recorriéndole la espalda, porque aunque conocía poco a Vegeta Ouji, podía identificar cuando sus intenciones no eran buenas. Antes de que pudiera sacar sus conclusiones, fue interrumpida por la extraña presencia de un desconocido en la entrada del club. Aún era temprano, aún no llegaban los clientes. Ese hombre calvo y sus sencillas ropas le hicieron entender que se trataba de un intruso. Se acercó a él. El desconocido la observó enmudecido. Sin duda nunca había visto a una chica tan hermosa como ella, y sin querer perder detalles no paraba de observarla - Busco a… a… Bulma- Murmuró él

La rubia avanzó hacia él y lo tomó por el brazo sacándolo de inmediato del área de clientes. Lo llevó hasta las afueras del lugar en donde se encontró con el guardia y la anfitriona - ¿¡Quién lo dejó entrar!?- Interrogó la chica con violencia.

- Onsekiz… no vimos cuando entró- Se excusó el guardia, sorprendido.

- ¿Qué clase de seguridad es esta? Si la señora Baba se entera…- Amenazó la rubia

- ¡No le digas nada, por favor!- Rogó la chica de cabello azul oscuro

La rubia puso los ojos en blanco. Onsekiz era casi una cofundadora del Danubio, y protegía sus intereses al igual que la mismísima dueña. Estaba enfadada, y sin querer ocultarlo llevó al desconocido a la puerta lateral de servicio - Escúchame, intruso ¿Qué crees que dirían si encontraran a un tipo como tú en el Danubio? - Dijo observándolo de pies a cabeza- Este lugar tiene un prestigio que proteger, no podemos permitir que hombres de tu nivel se mezclen con nuestros clientes- Explicó enfurecida - Si quieres ver a Bulma puedes buscarla por esta entrada de servicio-

El joven retomó la lógica y la compostura y trató de obviar sus insultos - Mi nombre es Krillin, soy el casero de tu compañera, y además… un detective retirado. Necesito que me digas si Vegeta Ouji está en el interior del Danubio – Krillin no había alcanzado a buscarlo - ¿Acaso ha vuelto a molestar a la chica?-

- ¿Ouji? ¿A qué te refieres?- Onsekiz no comprendía.

- No puedo revelarte más información- Respondió Krillin, cruzándose de brazos

La rubia lo miró, incrédula- Vienes aquí, alborotando el ambiente del lugar en que trabajo, preguntando estupideces, y ¿ahora vienes a decirme que no puedes revelar información? Si no me dices lo que está ocurriendo juro que llamaré a la policía para que te saquen de este lugar-

- Ya te lo dije, soy un ex detective, eso no servirá de nada… Lo único que puedo decirte es que el tipo ha estado visitándola en su habitación, incluso me ofreció dinero por informarle cosas sobre ella- Murmuró mordiéndose la lengua por saber que ya había hablado demasiado - Necesito que me digas si él se encuentra con ella, ahí dentro- Insistió el calvo

Onsekiz abrió sus ojos impactada ¿Ex detective? ¿El señor Vegeta visitando a Bulma? – No ha vuelto a venir aquí, pero… acaba de enviarme un mensaje por teléfono – Dijo automáticamente. En general era una chica muy reservada pero sospechaba que extrañas cosas estaban sucediendo ¿Acaso ese intruso podría ayudarle a entender? - ¿Bulma está en peligro?- Preguntó titubeante.

- Sí- Respondió él, sin rodeos- Necesito tu ayuda. Al parecer Ouji planea algo en su contra, contrató a 4 vigilantes que la siguen día y noche-

- ¿¡Qué!? Pero…-

- Ella no lo sabe- Interrumpió Krillin, explicándole la situación.

- Deben detenerlo- Exigió la rubia. Onsekiz era una mujer ruda pero durante el tiempo que había estado trabajando con la peliturquesa, le había tomado cariño y no quería que la hirieran.

- No es tan simple…- Confesó el pequeño

- ¿Y si llega a raptarla o algo por el estilo? ¡Bulma debe saberlo!-

- Créeme, si se entera las cosas se pondrán peores. Por ahora debemos encargarnos de que ella no vuelva a acercarse a Vegeta Ouji, pero no debe actuar de forma sospechosa… No debería decirte esto pero, él no es quien más me preocupa. Sus socios son mucho más peligrosos. Si alguien se entera de que Bulma puede ser un problema para Vegeta, de seguro la matarán. Debes ayudarme-

Onsekiz lo miraba sin poder pronunciar palabra. Recordaba que durante su época con él, había visto algunas actitudes sospechosas, sobre todo en relación a… - Lord Freezer-

Krillin asintió, entendiendo que ambos hablaban el mismo idioma.


Pasó poco menos de un mes en la Capital del Norte.

El Danubio no había vuelto a recibir visitas de Vegeta Ouji, y a pesar de eso los clientes aumentaban cada vez más por las grandiosas funciones que sus bailarinas daban. Luego del incidente en el vestidor todo prosiguió como siempre, mientras Onsekiz parecía mucho más interesada en pasar tiempo con sus compañeras, incluso dispuesta a enseñarle a Bulma algunos movimientos nuevos que podía utilizar en sus shows.

La hija del Dr. Briefs, tuvo bastante tiempo para realizar viajes cortos a la Capital del Oeste a ver a su madre, y notar con alegría cómo mejoraba cada día más. Incluso estuvo presente el día en que la llevaron a su casa, para proseguir la terapia en ese lugar. La peliturquesa aprovechaba los días para volver a trabajar en el laboratorio de su padre, tratando de desarrollar su proyecto. Fueron días extenuantes de trabajo, viajes, prácticas de baile, y una que otra reunión junto con Milk y los hermanos Son. Al parecer, gracias a su nuevo proyecto, Raditz había comenzado a acercarse a la que ahora reconocía como "novia" de su hermano menor. Todo marchaba a la perfección.

Esa mañana vistió un traje formal color blanco, de pantalón y chaqueta con zapatos azules. Se miraba al espejo una y otra vez.

- La importancia de contar con… la importancia… las cápsulas- Murmuraba mientras se ponía lápiz labial-

Ensayaba una y otra vez sus palabras, sin querer memorizarlas, solo practicando la fuerza y el tono con que las diría sobre el escenario. Se veía hermosa y feliz, porque se sentía segura de su trabajo y su esfuerzo, por fin su proyecto de la base de construcción estaba terminado. Su madre había viajado hasta la ciudad, y acompañada por Milk y Gokú, la visitarían en la exposición. Ese día sería perfecto. Sintió un "bip" en su teléfono y decidió que ya era hora de partir a la universidad.

Caminaba bañada por los tenues rayos de sol de la mañana, sabiendo que aunque la exposición partiese más tarde, los expositores debían presentarse mucho antes para afinar los detalles de sus presentaciones.

Llegó sin demora a la universidad, en donde se encontró con algunos compañeros, conversaron sobre la inseguridad que provocaba ese día tan importante. De cierta forma la tranquilidad de Bulma, los asustaba. Tuvo tiempo de hablar con el encargado de la música y las luces para poder indicar, cómo haría su presentación y cómo quería que él procediera. Sin duda, tantas semanas trabajando en sus shows, le habían dado un amplio sentido del espectáculo y estaba decidida a darle un toque impresionante a la presentación de su proyecto.

Mientras alistaba los últimos detalles vio llegar a sus amigos y a su querida madre. Casi se ahoga en llanto cuando la vio movilizarse con muletas, sobre todo luego de haberla visto postrada en la camilla del Centro Médico. Se acercó corriendo a abrazarlos.

- ¡Mamá!- Gritó la chica saludando a su progenitora

- ¡Hijita estás preciosa!-

- Chicos, muchas gracias por haberla ido a buscar al aeropuerto- Agradeció la peliturquesa a Gokú y Milk

- No es problema, tu madre es una mujer encantadora- Comentó Gokú

- ¡Amiga, te estaremos apoyando desde aquí!-

- ¡Es cierto! Y con los chicos tenemos un día planeado para celebrar luego de tu presentación-

Bulma les sonrió, los abrazó y luego tuvo que abandonarlos cuando sus profesores lo indicaron.

No pasó mucho tiempo hasta que los profesores encargados dieran el itinerario y el orden de las apariciones de los alumnos. Algunos de los inversionistas comenzaban a llegar, entre ellos el señor Raditz. A todos los ubicarían en el centro de la sala, para tener la mejor vista del alumno en el escenario, y les entregarían una pauta para que pudieran escribir sus respuestas y, al final, los montos que ofrecían para financiar al ideas.

Poco a poco el gran auditorio se llenó de personas. Familias, amigos, algunos profesores invitados se ubicaron en sectores limítrofes del salón y, por supuesto, los inversionistas llenaron el lugar en el medio. Todos estaban expectantes.

Uno a uno los estudiantes de North Tech comenzaron a pasar al escenario para presentar sus ideas. Luego de 7 compañeros fue el turno de Bulma y, a pesar de que la jornada era larga, los asistentes estaban ansiosos por escuchar la esperada presentación de la hija del Dr. Briefs.

"Y ahora, les presentamos el proyecto de Bulma Briefs", anunció el presentador. La peliturquesa, tras bambalinas recordó las innumerables veces que Zarbón la había anunciado en el Danubio, y recordándose a sí misma que esto también representaba un show, avanzó con seguridad hacia el escenario para saludar a su profesor frente al estrado. Se ubicó frente al micrófono y alzó la vista para dirigirse a los presentes… Respiró hondo y sonriendo abrió su boca para comenzar su discurso. Sin embargo algo ocurrió. No pudo articular palabra. Su respiración se aceleró y la habitación comenzó a dar vueltas… Justo frente a ella, en el área de inversionistas, se encontraba Vegeta Ouji sonriéndole con desfachatez. Bulma tragó en seco, sus piernas comenzaron a temblar, y su corazón se agitó. De todas las desgracias del mundo, esa era la peor. ¿Qué hacía Vegeta Ouji en el auditorio? Los Ouji jamás habían participado de financiamientos estudiantiles, y no tenían ningún tipo de relación con North Tech… ¿entonces? Ella lo sabía. Ese hombre podría arruinarle el futuro con un par de palabras. Él conocía su secreto y, además, se había convertido en un enemigo… A lo lejos observó cómo su profesor le hacía señas para continuar, pero había olvidado todo su discurso. Sintió ganas de llorar. El solo hecho de verlo le había destruido los planes porque volvía a recordar la noche en su habitación, cómo la había humillado, sus duras palabras, el dinero, la prostitución. ¿De qué servirían sus esfuerzos? Él podría arruinar sus planes, su vida y su futuro, al revelar su secreto. En ese momento temió como nunca. Y ya no podía aguantar llevar esa doble vida con tanta presión. Tomó un vaso de agua cercano y bebió un poco. Por un minuto se arrepintió de haber llegado a bailar al Danubio. "Esto es lo que él quiere, Bulma. No le des en el gusto" se dijo y suspiró tratando de olvidarlo. Frunció el ceño tratando de calmarse. No podía defraudar sus ideales, ni a su madre, ni a sus amigos, y menos a su padre. Así que decidió hacerle frente, como nunca.

- Estoy muy emocionada por verlos aquí, esperando escuchar mi idea- Dijo simulando lágrimas. "Si vas a destruirme, al menos daré la última pelea", se dijo- Cuando mi padre murió todos los sueños de Corporación Cápsula, para mejorar este mundo, se fueron con él. Para mí, esta presentación es realmente especial, porque la ciencia es el vínculo más grande que tengo con el Dr. Briefs- Dijo tomando el micrófono inalámbrico. Su mente comenzó a trabajar a toda velocidad, tratando de hilar las ideas, ya que había olvidado lo que tenía preparado- Como saben mi padre es el creador de las cápsulas Hoi-Poi, y con su invento él cambió el mundo como lo conocíamos. Mis aspiraciones son poder continuar con su legado, y…- Dijo tomando el micrófono para caminar por el escenario con soltura y seguridad- Debo admitir que tuve toda clase de ideas para presentar en este proyecto… Aún resuenan en mi mente las posibilidades para construir naves espaciales… teletransportadores… etc. Sin embargo, decidí que no me importará vivir bajo la sombra de mi padre, porque con su invento no solo ayudó a las grandes empresas, sino que creó soluciones para todas las personas comunes y corrientes. Y quiero continuar con su legado… Es por eso que hoy les presento las nuevas "Cápsulas Briefs"… ¿Y qué tienen de nuevo? He desarrollado un nuevo diseño que permitirá tener una capacidad de almacenamiento 30 veces mayor que las ya conocidas-

Luego de esta revelación, encendió la sala entre murmullos y comentarios de asistentes impactados. Fue tanto el revuelo, que un par de profesores tuvieron que interrumpir la presentación para calmar los ánimos de los asistentes.

Y la chica continuó – Un nuevo modelo de encapsulación fractal permitirá estabilizar los componentes de la cápsula para permitir almacenamiento de objetos electrónicos sin afectar sus propiedades. Además, para su deleite, serán construídas con materiales más ligeros y metales basados en aleaciones que no revelaré, pero que permitirán reducir el costo de producción hasta en un 30%- Dijo la chica con envidiable seguridad

Y la multitud enloqueció. Era claro que las preguntas iban al final de la presentación, sin embargo lo que se estaba anunciando era tan increíble que los presentes pasaron por alto las instrucciones de los organizadores y comenzaron a levantar sus manos y a preguntar con volumen elevado sus dudas, queriendo entender cómo lograría tanta maravilla.

- Les propongo una nueva forma de almacenar objetos, artefactos, incluso vehículos de gran tamaño. Incluso… casas- Siguió ella, como si disfrutara del desorden que estaba generando.

- Caballeros, les ruego guardar silencio y poner orden en la sala- Dijo uno de los profesores.

El profesor Gero tuvo que subir al escenario para sacar a la peliturquesa del lugar. El show debía continuar. Bulma bajó las escaleras del escenario, sonriente y triunfante, pasando frente a la zona de inversionistas para darle un disimulado saludo a Raditz, quien parecía muy satisfecho con la presentación. Lamentablemente, el gesto no pasó desparecibido para Ouji.

Luego los demás compañeros de clase hacían sus presentaciones a vista de los presentes.

Lo que seguía luego, eran las ofertas de los inversionistas. La jornada sería bastante larga porque en ese mismo momento, al finalizar las exposiciones, los inversionistas deberían entregar sus carpetas con las propuestas para cada alumno. Y luego de ello, lo estudiantes deberían escoger a sus benefactores.

Como era de esperarse no todos recibieron ofertas, así que solo 6 alumnos recibieron carpetas de propuestas.

- Bulma, aquí están tur carpetas- El Dr. Gero hacía entrega de los documentos tras bambalinas. La chica los recibió con algo de pena al ver que ella había recibido 23 carpetas, y sus compañeros no más de 2. Se alejó a una sala contigua para leer lo que los inversionistas habían escrito en las pautas. A pesar de querer leerlo todos, ya sabía que Raditz se llevaría el honor se asociarse con ella, sin embargo, comenzó a dudar cuando muchos otros le ofrecieron bastantes millones y algunas regalías extra para poder hacer tratos con ellas. Estaba feliz, pero todo se esfumó cuando observó una última carpeta con el nombre de "Industrias Ouji". ¿Acaso era un juego?... Peor fue su sorpresa cuando la abrió.

- No puede ser- Murmuró llevándose una mano a la boca, queriendo ahogar un grito

Dentro de la carpeta, la pauta no estaba llenada, no había monto de oferta, no había absolutamente nada más que fotos… Sí, eran fotos suyas bailando en uno de las barras del escenario del Danubio, semidesnuda, recibiendo billetes de algunos clientes. Ella no podía creerlo y casi por casualidad observó el reverso de una de las fotografías más reveladoras y decía "Debiste pensarlo antes de desafiarme. Eres mía, Bulma Briefs".


¿Qué tal? Pido mil disculpas por la demora, espero sus opiniones, comentarios, deseos, etc. Muchas gracias por su apoyo y por leer.

Besos y abrazos!