Asgard:
Thor, Frigga y Helena observaron cómo los guardias cerraban las puertas del cuarto real donde Loki se sentaba en trance en el trono, nada podía romper su concentración por lo que habían cubierto todas las entradas desde afuera, no que fuera muy necesario, no parece que algo fuera a pasar en algún momento. Helena y Frigga se retiraron al segundo lugar seguro junto con los guardias, Thor se quedaría aquí, protegiendo a Loki.
-Ve y confirma con Heimdall que todo está seguro, antes tomar las posiciones finales-le dijo Thor al capitán de la guardia, este se inclinó y salió. Thor soltó un suspiro y cogió a Mjolnir, su mirada se centró un momento en las puertas doradas. Ya no era a su esposo a quién tenía que proteger (porque Loki seguía siendo su esposo, en Asgard no existen los divorcios), ya no era a su hermano por tanto tiempo al que tenía proteger. La persona que tenía que proteger ahora era al padre de Helena, al rey de Asgard... a la pareja de su amigo. Y Thor haría ese trabajo lo mejor que pudiera.
Heimdall paseó su mirada por todos los reinos, vigilando alguna amenaza contra Asgard pero sin encontrar alguna. Cuando el capitán llegó, le informó de esa manera y este partió rápidamente para que se pudieran hacer los últimos arreglos. Heimdall fijó su vista en Jotunheim, cuidando a su rey y a los guerreros, fue entonces cuando vio la maldad centrándose en un punto no muy lejano a ellos, podía sentir su presencia, su esencia pero no podía verlos, estaban cubiertos a sus ojos. Heimdall fijó la mirada más insistentemente, intentando averiguar quiénes eran. Una de las presencias se reveló como Helbindi, atacando a los gigantes. Heimdall se movió, a punto de avisarle a los guerreros cuando notó una fuerza invisible pasar por sus lados.
La otra presencia estaba en Asgard.
Helena anotaba con eficiencia todo lo que iba aprendiendo del libro de magia que estaba estudiando, Frigga tejía con hilos de magia dorada un bonito vestido, le gustaba trabajar con magia, era más rápido, fácil y quedaba con un mejor acabado. Las dos mujeres se tensaron cuando sintieron el repentino flujo de poder, Frigga soltó la delicada tela y se movió con rapidez hacia la ventana, Helena justo a su lado. Heimdall estaba levantando la burbuja de protección.
Estaba atacando Asgard.
Thor golpeaba de diestra a siniestra. El ataque les había tomado por sorpresa, eran Dark Elf, de aquellos del que su padre les habló hace muchos años, puras leyendas. Pues mucho leyendas no parecían ahora mismo. Estaba intentando entrar al cuarto del trono, donde Loki seguía en su trance pero él no los iba a dejar pasar, movía a Mjolnir golpeando con salvajismo, lanzándolos hacia el otro lado del salón. Fue cuando llegó el gigante de fuego que tuvo problemas, la pelea estaba pareja, tenía que tener cuidado con él. Thor estaba tan concentrado en su pelea que no notó a Malekith acercándose a la puerta del trono, cuando lo vio intentó ir por él pero el gigante aprovechó para cogerlo de una pierna y lanzarlo, haciéndolo aterrizar dolorosamente sobre el balcón, un poco sangre empezó a salir de su boca.
Malekith avanzó con una sonrisa, observando al rey que estaba sentado en su trono, sus ojos cerrados se movían ligeramente y un aura de magia verde lo envolvía, demostrando el poder de su hechizo y cuánto le estaba costando para que se viera real en el lado que estaba él. Malekith sacó con cuidado su espada y caminó hasta ponerse justo en la espalda de la silla. Luego tomó el cabello de Loki con fuerza y jaló, exponiendo su cuello blanco. El aura mágica desapareció de golpe y los ojos verdes de Loki se abrieron, mirando con sorpresa a Malekith sobre él.
-Saludos, rey-Malekith alzó la espada e iba a lanzar el golpe final cuando una lanza golpeó con fuerza un lado de su cabeza, haciéndolo caer unos metros más allá. Loki se levantó con rapidez y giró. Jane sostenía la lanza temblorosamente.
-Me salvaste...-murmuró Loki, mirándola con los ojos ensanchados.
-Yo... yo...-tartamudeó Jane, soltando la lanza de golpe, sorprendida por lo que ella misma había hecho.
-Tienes mi gratitud, Jane Foster-dijo Loki con seriedad y ella parpadeó, sin saber qué decir. Un gruñido llamó su atención y ambos giraron hacia donde Malekith se estaba levantando, mirándolos con una sonrisa sacarrona.
-Vaya, vaya... que interesante humana eres tú...-Jane retrocedió, asustada, mientras Loki tomaba una posición defensiva frente a ella.
-Malekith-dijo Loki con frialdad, alzándose toda su estatura-¿Qué te hace pensar que puedes entrar en mi reino, destruírlo y no enfrentar las consecuencias de mi ira?-preguntó con tono falsamente suave.
-He venido por lo que me pertenece, Laufeyson, algo que el padre de Odín selló hace tiempo y que necesito de vuelta-Loki alzó la ceja.
-Bor ya no es el rey de Asgard, Malekith y lo que haya sellado, buena decisión tomó en el momento, porque estoy seguro que lo que quieres es el Aether-Malekith se tensó.
-Guerra habrá en nuestros mundos si no me devuelves lo que pido, Laufeyson.
-Guerra ya has generado, Malekith al invadir mi reino-los ojos de Loki empezaron a volverse completamente verdes, eliminando cada parte blanca, toda su forma se cubrió con el aura verde-y yo no tomo a los invasores gentilmente-dijo lanzando un fogonazo de magia verde contra él haciéndolo desaparecer en el acto. La magia de Loki fue llenando todo Asgard, haciendo que todos los Dark Elf desaparecieran a su toque. Cuando todos los enemigos se hubieron ido, Loki cayó hacia adelante en el piso, desmayado.
-¡Loki!-exclamó Thor, cojeando hacia la entrada, se estaba cubriendo un lado de su abdomen donde había sido herido.
-Creo... creo que excedió su poder-murmuró Jane, agachándose a lado del moreno. Helena y Frigga entraron corriendo en ese momento, Frigga se agachó a lado de Loki instantáneamente, pasando su magia sobre él, Helena se había quedado petrificada en la puerta.
-Necesito llevarlo a la zona médica-dijo Frigga, Thor tomó a Loki en sus brazos, ignorando la sangre que bajaba por su costado y caminó con rapidez detrás de Frigga, la mujer hizo que lo dejara en la cama y luego los sacó a todos-necesitó privacidad-dijo y cerró las puertas. Jane hizo que Thor se sentara para mirar su herida, Helena retorcía las manos nerviosamente y se acercó a Thor con timidez.
-Yo puedo hacerlo-dijo en voz baja, soltó una ligera brisa azul de sus manos y la herida se cerró por sí misma, Thor le sonrió.
-Gracias-ella asintió y volvió a mirar a la puerta-Él va a estar bien, es fuerte-la morena asintió sin dejar de mirar a la puerta.
-Es fuerte, sé que es fuerte-dijo para sí misma.
