La historia es completamente mía y no permito que se haga una copia total o parcial de la misma, el mundo donde se desarrolla al igual que la mayoría de sus personajes son obra de Tite Kubo.

Muchas gracias a quienes leen esta historia, la siguen, agregan a favoritos y dejan sus comentarios :)


Ustedes han sido muy atentos conmigo y yo no he respondido de la misma manera por falta de tiempo, así que mínimo les demostrare que estoy muy contenta de saber que les gusta, por ello responderé un poco lento pero seguro, sus comentarios ;)

Respuesta a los Comentarios:

Palomita-hime: muchas gracias por leer, es un gusto para mi que te llame la atención la historia y por supuesto que habrá más Ichiruki conforme avance todo esto.

8579: trato de actualizar lo más rápido que puedo, es una historia de capítulos largos que a veces me toma tres días para escribirlos y otros cuantos más para revisar, pero ten por seguro que esto se mantendrá a un ritmo semanal, muchas gracias por leer y demostrarme que quieres leer más :D

diana carolina: es bueno saber que te llama la atención y comprendo que por ahora no le encuentres sentido al titulo, me lo pensé mucho para ponerlo, pero conforme avanzo la historia me doy cuenta en que hice la elección correcta, dices que no hay amor y romance y yo te pregunto ¿que es para ti el amor? el amor para mi no es todo color de rosa, tampoco el romance, existen muchas formas de demostrar amor y de amar, tal vez no te importe, pero amor también representa llorar, hace unos meses perdí a alguien muy querido, no era de mi sangre ni tampoco mi novio y sin embargo no soy quien mas lo sufre, una muy buena amiga aun le escribe poemas de amor y eso también representa lo mucho que lo ama, no por obsesión, sino recordándolo con cariño. Tal vez en tu mundo todo sea perfecto, pero para mi no lo es, esta historia es una parte de mi y representare en ella la forma en que veo el mundo, como yo veo el amor son las pequeñas acciones que te hacen sentirte agradecido, las que te sacan una sonrisa o de vez en cuando una lagrima, por ello te invito a que sigas leyendo esta historia donde te mostrare que amar también es dolor y querer a alguien representan muchas más cosas de las que imaginas.

Lovetamaki1: COMENTARIO DEL PRIMER CAPITULO- muchas gracias por leer! :D, eres la primer escritora que comenta una de mis historias y aparte de eso admiro y leo las suyas, he de confesar que así como tu me encontraste por el ByaYoru, conmigo paso lo mismo, busque historias de ambos y apareciste en muchas de ellas. Te comprendo perfectamente, incluso aunque mi historia es Ichiruki tiene mucho de Byakuya y Yoruichi, podría decirse que ambas parejas tienen mucho protagonismo, sobre el UraSoi (para cuando alcances a leer hasta este punto) te habrás dado cuenta de que no estabas equivocada, ellos dos me gustan juntos por su relación amor-odio, no te culpo por no sentir pena por Tatsuki en el primer capitulo ya que esa no era mucho la idea, solo era para demostrar un poco lo que sintió. Espero saber tu opinión cuando alcances la historia :) de verdad me sentí muy contenta cuando vi que comentaste ;) !Amo tus historias! tomate tu tiempo para leer la mía, es un poco larga y aun le falta mucho por dar.


Mi momento de paz.

Tatsuki se encontraba recargada en la ventana de la habitación de Orihime, no había querido dejarla sola, no después de que salió llorando de la mansión y todos los Shinigamis se marcharon, representaba peligro y seguro uno muy grande para su amiga, durante un largo rato, en el jardín de la mansión vio dos siluetas blancas que le causaban escalofríos. Ishida había terminado con un muy buen golpe cuando se enteró de lo que le hizo a su amiga y ni que decir de la regañada que se llevó la pelinaranja.

-no lo entiendo…-susurro mientras se acercaba a la pelinaranja que ya se encontraba completamente dormida- ¿Por qué siempre quieren hacerte daño?-se sentó al lado de Orihime, acaricio la mejilla de la joven y sonrió- no tengo poderes como tu… no soy especial, nunca lo fui y fue por eso que Ichigo nunca pudo ser mi amigo como yo esperaría.

Se puso nuevamente de pie, recordó con claridad aquel momento en que dejo de sentir a su amiga, una gran preocupación se apodero de su cuerpo, no podía perder a la única luz que tenía, luego se encontró vagando en una ciudad llena de gente inconsciente y un aterrador hombre que aún le causaba pesadillas. Puso sus manos al lado de sus oídos y se acercó a la ventana, se sentó delante de ella y aprecio la caída del agua, los gritos de Keigo se escuchaban por toda la casa pero ella supo ignorarlo olímpicamente ese idiota no sabía analizar la situación.

Se llevaba muy bien con los shinigamis, no era que le importara, pero le parecían personas muy interesantes, primero estaba aquella mujer que podía transformarse en un gato, era agradable, seguro con la que mejor se llevaba, después estaba el esposo de ella, muy guapo, no podía negarlo, pero demasiado arrogante para su gusto y a Rukia aún no la podía aceptar como una amiga, pero si como una buena compañera. El capitán de cabello blanco le generaba mucha confianza, se veía tranquilo y muchas veces pudo jugar con él, después estaba ese salvaje de cabello rojo, en una que otra ocasión se unía a los juegos que ella y Hitsugaya tenían, era un tipo interesante y muy maduro en algunas ocasiones.

Definitivamente ese idiota era quien más le llamaba la atención, trataba a Ichigo como si lo odiara y sabía perfectamente que tenían una buena relación de… ¿machos? Porque para ser sinceros se gritaban, hablaban con calma y después volvían a los golpes y gritos, a Rukia la trataba con delicadeza pero como a un compañero más de batalla, al Kuchiki con mucho respeto al igual que a Yoruichi y Hitsugaya, no lo entendía, no entendía que tenían que ver los rangos en Soul Society, porque Ichigo y Rukia también son capitanes y no los respeta tanto. Una sonrisa se pintó en su rostro… por ultimo estaba el como la trataba a ella.

Aun cuando Tatsuki no es la mujer más femenina de todo el mundo, él la trata como a una mujer, muchas veces sus compañeros de clase la trataban como uno más de ellos, y aun cuando siempre le ha gustado verse incluida a ellos por el simple hecho de que hacen cosas más interesantes que las mujeres, no está de más que la traten como lo que realmente es. En una que otra ocasión se vio atacada por algún Hollow mientras estaba en la universidad y Renji siempre era el primero en protegerla… no quería ser protegida, pero tampoco sabía cómo enfrentarse a ellos así que solo se resignaba a ser cuidada por él.

Volvió a observar esas siluetas blancas, un brillo rojo fue lo que la tomó por sorpresa cuando los vio en el balcón, aquellos tipos albinos con un espejo en manos, tan peligrosamente cerca de ella, tan peligrosamente cerca de Orihime, su cuerpo tembló inconscientemente e intento retroceder pero su cuerpo no se lo permitio, esos tipos dijeron algo que no pudo escuchar y se sintió fulminada por la presión de su mirada, no miraban a su amiga y eso era un alivio, pero… no precisamente para ella.


-Karin-chan- la voz de Yuzu sonaba muy preocupada.

-¡Yuzu!- su hermano se acercó a ella y reviso que no tuviera ninguna herida- ¿Qué haces aquí?

-supe por Ishida-chan que estaban en problemas… no quise quedarme de brazos cruzados, suficiente tengo con ver que no me dejas ser una shinigami- le fulmino con la mirada y el la esquivo avergonzado.

-debemos llevarlas a casa- menciono Rukia con semblante preocupado mientras se acercaba a Yoruichi que ya se encontraba inconsciente, pero aun así se quejaba del dolor, sudaba y el agua sobre su cuerpo era preocupante para su salud.

Ichigo tomo en brazos a su hermana, mientras que Byakuya a su esposa, preparados para alejarse de ahí, por suerte no habían causado grandes daños en los alrededores, lo que los mantenía alerta es la forma tan sencilla en que se marcharon, sin matar a nadie, sin llevarse a alguna de las personas que tuvieron en su poder, al encontrase lo bastante lejos no pudieron comprender lo que había pasado con ambas, solo que de no atenderlas cuanto antes podrían morir.

Renji tuvo un mal presentimiento, Rukia lo miro preocupada y más cuando en un Shunpo se adelantó, todos lo siguieron comprendiendo, un Riatsu se encontraba muy cerca de las únicas féminas de la mansión, el mismo Riatsu que minutos antes tuvieron presente. Hitsugaya miraba preocupado a la chica en brazos de su hermano, se veía tan frágil, tan pálida y cansada, no estuvo a tiempo para evitarle dolor.

Cuando el pelirrojo llego a la habitación de Orihime, se dirigió rápidamente a aquellos albinos que seguían por fuera de la ventana, esperando en el balcón a que su presencia obligara a Tatsuki a desmayarse, el teniente lo noto inmediatamente y la rodeo con sus brazos, los fulmino y ellos a él para después desaparecer sin dejar rastro.

-¿te encuentras bien?- pregunto mientras la ayudaba a ponerse de pie.

-si… ¿no le hicieron nada a Orihime?- se alivió al ver a su amiga tranquilamente dormida, el pelirrojo se sorprendió… ellos no venían por la pelinaranja.

-Tatsuki… ¿Qué sucedió?- Ichigo la tomo de los hombros.

-nada de qué preocuparse… solo estaba cuidando a Orihime- sonrió para tranquilizarlo y después siguió su camino hacia su habitación.

-pero…

-ya déjalo Ichigo, no sucedió nada- el pelirrojo puso una de sus manos sobre el hombro del pelinaranja y también salió. Ichigo miro a Orihime para después ir a buscar a Ishida, lo encontró en su habitación pero no le gustó nada lo que encontró, el joven se encontraba delante del lavabo en el baño de su habitación, su rostro se encontraba completamente mojado por agua y un poco de sangre salía de su boca.

-así que no vas a resistir más- aseguro.

-no creo que sea posible… ¿Qué sucedió con Yuzu-san? No pude retenerla al… bueno ya sabes.

-ella nos salvó- sonrió orgulloso, pero su semblante regreso a uno preocupado- pero Karin y Yoruichi-san no se encuentran muy bien.


Una senkaimon se abrió fuera de la mansión, de ella venían unos cuantos shinigamis que ingresaron sin pedir permiso, Keigo los miro desconcertado cuando los vio entrar, Mizuiro los ignoro olímpicamente y Chad se mantuvo al margen… no quería intervenir por ahora, algo malo le estaba sucediendo a su Fullbring, no estaba respondiendo, es por ello que no había ido con ellos para ayudar a la pelinaranja, ni mucho menos tuvo la energía necesaria para darse cuenta de que Tatsuki estaba en peligro.

-¿Capitana Kotetsu?- Rukia la recibió desconcertada, pero comprendió que no iban a una visita de cortesía al ver a otras personas tras ella.

-necesitamos curar a Karin-san- le sonrió levemente.

Rukia la guio hasta la habitación de la pelinegra donde ya se encontraban Yuzu, Hitsugaya e Ichigo a su lado, se les veía muy preocupados, a unos más que a otros, lo sorprendente de todo esto es que la que más tranquila estaba era la castaña, le sonreía tranquilamente a su hermana inconsciente mientras la acomodaba perfectamente en la cama y de vez en cuando miraba al peliblanco tratando de calmarlo, el solo trataba de sonreírle pero le era imposible no preocuparse, una vez ya había sufrido mucho por no haber podido proteger a Momo.

-Capitana Isane-san- saludo con una sonrisa la chica de cabello castaño- me alegra verla después de tanto tiempo… ¿Qué necesitara?

-a mí también me alegra mucho verte Yuzu-chan- le sonrió mientras se acercaba para ver el estado de la pelinegra- no se preocupen, todo saldrá bien, por ahora necesito que me dejen a solas con ella- ninguno protesto, sabían que la experta ahí era ella.

-Hanataro- llamo la Kuchiki cuando lo vio entrar- necesito que tu vengas conmigo.

-claro Rukia-san- ambos pelinegros se dirigieron hacia la habitación de Orihime, mientras el resto desalojaba la habitación para que la capitana pudiera comenzar a trabajar.

-Urahara-san- Ichigo se acercó al rubio- Ishida… bueno, él y Karin no han estado muy bien.

-¿Dónde está Ishida-san?- en esta ocasión fue el turno de Ichigo de guiarlo.

-capitán Kurosaki- llamo la capitana de la segunda división- ¿Dónde está Yoruichi-sama?

-ella… está en su habitación…

-yo la llevare con ella, no se preocupe, sígame- Yuzu la escolto.

Cuando la capitana de la segunda división llego a la habitación de Yoruichi, unos cuantos del cuarto escuadrón se acercaron para curarla, Byakuya estaba a su lado con semblante tranquilo pero la pelinegra noto perfectamente que estaba preocupado, tantos años de conocerlo le permitieron descifrarlo un poco y más cuando su estado de ánimo se controlaba por la misma persona. Yoruichi se veía demasiado cansada, respiraba con dificultad y no dejaba de sudar, su vida se veía opacada y aun así Soi Fong trato de mantenerse tranquila, porque si para ella era difícil verla en ese estado, suponía que para el Kuchiki tampoco era tan fácil.

Los humanos se mantuvieron encerrados en sus habitaciones por órdenes de los tenientes que habían venido a Tokio, fuera de la habitación de Karin se encontraba Hitsugaya acompañado de su teniente y la teniente de la quinta división, con Ishida solo estaban Ichigo, Nemu y Urahara, el pelinegro había insistido en que ya se encontraba bien, pero Urahara simplemente le dejo inconsciente para que pudiera darle el tratamiento. Por su parte Hanataro y Rukia comenzaron un tratamiento para Orihime, nadie lo había notado hasta que la pelinegra había ido a buscarla para que ayudara a curar a los heridos, cuando la pelinaranja no despertó, supo que algo malo había pasado con ella.

Los pelinegros notaron una marca negra en los dedos de la joven, no les fue tan fácil eliminarla y cada vez que casi lo lograban, la joven gritaba llena de dolor, soportando el dolor de su amiga, Rukia no se rindió y finalmente desapareció la marca, la pelinaranja despertó exaltada y cuando le comentaron la situación se puso rápidamente de pie para ir a ayudar. Un rato más tarde todos estaban estables y decidieron que lo mejor sería descansar.

Toshiro y Yuzu durmieron al lado de Karin, ambos exhaustos de alguna manera ya que en el tratamiento para la pelinegra, Isane termino necesitando de ambos al ser los más cercanos a ella en este tiempo, tomo un poco del Riatsu de Hitsugaya para ayudar a restaurar más rápido el de ella y Yuzu dono un poco de sangre para que estuviera estable. Los shinigamis del cuarto escuadrón regresaron a Soul Society, sus órdenes habían sido ayudar a los heridos y eso había sido completado, por su parte las tres tenientes y ambos capitanes se quedarían en Tokio.

La situación estaba siendo complicada para Soul Society al tener una total baja de cinco capitanes y cinco tenientes que permanecerían en el mundo humano hasta nuevo aviso, lo importante y por obvias razones era tener toda la ayuda posible ahí, ya que esta vez el problema se estaba concentrando en el mundo humano. En la casa se acondiciono una habitación para cada uno y finalmente todo fue paz a partir de las tres de la madrugada, definitivamente este día sería muy cansado para ciertos estudiantes de Universidad.


La alarma de Orihime sonó fuertemente, se le veía un tanto ojerosa pero pues que se le iba a hacer, a su lado se encontraba dormida Rukia, sonrió levemente al verla ahí, bastante luz entraba por la ventana y en ese momento se dio cuenta de que la pelinegra aun no regresaba a su Gigai y ella ni siquiera se había cambiado de ropa, suspiro derrotada, no sería un muy buen día si todos se estarían muriendo de sueño.

-Kuchiki-san- la movió levemente recibiendo un bufido- es hora de alistarnos… recuerda que debemos empezar a atender el festival desde las nueve.

-¿Qué hora es?- susurro derrotada, la chica miro el reloj ya que no sabía ni a qué hora había programado la alarma.

-las ocho de la mañana…- soltó con una sonrisa nerviosa y ambas se miraron durante unos instantes para después pararse a toda prisa para despertar al resto de los habitantes de esta casa, seguramente nadie más aparte de la pelinaranja se había tomado la molestia de poner una alarma después de todo lo que había sucedido.

-yo despertare a los del lado derecho, tu a los del lado izquierdo- ordeno la shinigami cuando regreso dentro de su gigai.

-entendido- hizo un saludo militar y ambas corrieron en dirección contraria a la de la otra.

Rukia se dirigió primero a la habitación de Keigo, que era la más alejada de todos por el simple motivo de que era muy ruidoso, entro sin tomarse la molestia de tocar la puerta, lo vio completamente desparramado en la cama… pero eran sus pies los que se encontraban sobre la almohada, lo miro mientras negaba con la cabeza y después con otra almohada que estaba en el suelo lo golpeo, el chico se despertó sobresaltado y vio a Rukia sonriéndole con tranquilidad.

-Asano-san, es tarde, así que por favor ayúdeme a despertar al resto… tenemos media hora para irnos- sin más salió de la habitación y él se sintió decepcionado, justo cuando había pensado que finalmente la Kuchiki se había dado cuenta de que él era mejor opción que Ichigo… bueno, se dio cuenta de que no era así, no le quedo de otra que ir a despertar a Mizuiro y Chad.

-Ishida-llamo la pelinegra al entrar, pero el chico ya estaba despierto- es tarde… tenemos media hora- el asintió y ella se dirigió a la habitación de Ichigo.

El pelinaranja se veía completamente tranquilo, seguramente era un sueño reparador por lo que no sintió como alguien se escurrió por su habitación, lo miro con malicia y después se vio bañado por agua helada, hasta hielos tenia, por el impacto termino en el suelo y pudo fulminar a su atacante, Rukia sonreía con suficiencia.

-apura tu trasero inútil, no podemos llegar tarde- dio media vuelta y no noto como el pelinaranja tomo un vaso con agua que se encontraba en el buro y le lanzo el contenido sobre la cabeza, ella dio media vuelta y él aún tenía el ceño fruncido.

-¿acaso no puedes despertarme de una forma civilizada?- exclamo mientras se ponía de pie.

-¿acaso eres idiota? ¿Por qué habría yo de ser considerada contigo?- le señalo su cabello completamente mojado.

-tal vez porque se supone somos amigos- recalco mientras se ponía de pie.

-tks… nuevamente eres una niñita llorona- sonrió arrogantemente mientras se dirigía a la salida, pero no se percató de que su pie se atoro con una sábana y termino de bruces al suelo, Ichigo soltó la carcajada y ella le lanzo una almohada en el rostro- solo apresúrate…

La casa comenzó a ponerse en movimiento, todos corrían de un lado para él otro intentando que nada de lo que fueran a necesitar se los olvidara, Keigo, Mizuiro, Tatsuki y Chad estaban vestidos como anfitriones, por primera vez en su vida se les hizo ver a Tatsuki con un vestido, pero no uno cualquiera, era de color negro que enmarcaba su perfecta figura demasiado bien, por su parte los otros tres usaban trajes de igualmente color negro… tal vez lo que arruinaba un poco el estilo, o quien sabe, tal vez le daba mejor toque, es que todos tenían auriculares en la oreja derecha y usaban lentes negros.

-¡no Tatsuki-chan!- grito Inoe cuando la vio entrar a la cocina muy dispuesta a desayunar- eso arruina todo el conjunto- la pelinegra la miro extrañada- te dije que usaras el otro conjunto… ¿y el maquillaje?

-Orihime- Tatsuki se quitó los lentes- te dije que no hare esa tontería, una cosa es que me vista así y otra es que me maquille- pero su amiga no la escucho y la subió a su habitación para arreglarla.

-¿Qué es todo esto?- Matsumoto entro en la cocina mientras bostezaba- ¿Por qué tanto movimiento?

-es que es el festival que organiza la universidad de Tokio cada año para atraer aspirantes y siempre elijen grandes eventos, en esta ocasión la mayoría de estudiantes de cierta facultad pondrán puestos de comida, otras de juegos, obras de teatro…. Muchas cosas y los alumnos que fueron elegidos por alguna característica serán anfitriones- respondió Yuzu con una sonrisa mientras terminaba de preparar el desayuno con una mujer del clan Shiba que había sido enviada para ayudarlos con las labores de la enorme casa.

-suena divertido… ¿todos son anfitriones?- dirigió su mirada al resto.

-solo ellos- señalo Ichigo- el resto participaremos en dos obras distintas.

-¿obras?- esta vez entro Momo.

-son representaciones muy hermosas… me gustaría que fueran, todos están invitados- la sonrisa de Rukia era deslumbrante, esta era la primera obra oficial en la que participaba y sobre todo era una protagonista.

-¿Por qué no?- la teniente sonrió.

-chicos- llamo Inoe, su ropa, al igual que la de los participantes de la obra era deportiva ya que llegarían para hacer un último ensayo y terminar de ver los detalles de la escenografía en el gran auditorio de la escuela, después de eso y hasta las seis de la tarde estarían paseándose con los vestuarios para invitar a las personas a presenciar las obras- les presento a la anfitriona Arisawa- sonrió emocionada, la pelinegra no se dignó a aparecer hasta que Orihime le sonrió dulcemente con un aire oscuro, tal como hacia Unohana.

Todos los masculinos presentes, ósea los de la universidad, la miraron sorprendidos, definitivamente esa no era la muy masculina Arisawa Tatsuki, Rukia la miro impresionada brevemente, no podía negar que se veía muy bien pero no le gusto que captara la atención de sus dos mejores amigos, hasta Ichigo estaba sin palabras. La pelinegra tenía el cabello acomodado del lado derecho, tenía un poco de maquillaje que la hacía lucir muy natural, usaba un vestido entubado de color rojo que le quedaba un poco por sobre la rodilla y una tela un tanto más transparente caía hasta sus tobillos por la parte de atrás, finalmente también traía puestos unos zapatos bajos de tacón.

-Tat-Tat…suki…- trato de decir algo el pelinaranja, haciendo que la sonrisa de Inoe se agrandara aún más.

-¿a qué es bella?- aseguro mientras se sentaba al lado de Rukia.

-ya cierra la boca Ichigo, no quiero un pelinaranja babeando la comida solo por verme-menciono Tatsuki con burla- y se agradecido de que te permití apreciarme.

-no…no seas arrogante Tatsuki- el pelinaranja regreso a su desayuno con un pequeño sonrojo que no hizo más que molestar a dos mejores amigos.

-¿Cómo se encuentra Karin-san?- pregunto Momo evitando que sus queridos amigos se lanzaran sobre un pelinaranja.

-se encuentra mejor… pero no sabemos si despierte- respondió decepcionada la castaña- Yoruichi-san no se encuentra mejor…

-comprendo.

Los universitarios, junto con yuzu y ambas Shinigamis desayunaron rápidamente entre bromas, dirigidas a los apuestos chicos de traje, halagos a Tatsuki y Orihime por tan grandiosa creación, burlas a Ichigo que solo le hacían hundirse en su lugar, pero ¡vamos! No todos los días vez a tu amiga de la infancia que siempre fue muy masculina convertida en unos minutos en una hermosa señorita, celos de parte de Rukia y extrañamente para algunos que lo notaron, celos de parte de Renji.


En la habitación de la pelinegra Kurosaki, se encontraba ella en la cama, su mano era sostenida por un muy apuesto capitán de cabello blanco, la joven se despertó sin recordar muy bien lo que había sucedido antes de colapsar, pero se hacía a la idea de que había resultado muy mal para ella. Sintió el agarre en su mano y sonrió contenta al observar a Hitsugaya a su lado, acaricio su mejilla y él se movió un poco al sentir su calor.

-tan inocente cuando duermes…- susurro mientras se sentaba y se inclinaba para besar la cabellera blanca.

Durante unos minutos no pudo evitar apreciarlo, era definitivamente la persona con la que quería compartir lo más que pudiera de su estadía en Soul Society, si para él era difícil imaginarse una vida sin ella, para ella era aún peor, porque él fue quien con solo miradas la conquisto, para ninguno de los dos fue sencillo decir sus sentimientos al otro por el simple hecho de que según ellos no estaban hechos para el amor. El peliblanco se movió unos segundos hasta que abrió los ojos, lo primero que vio fue a ella sonriéndole.

-buenos días- soltó ella.

-buenos días-respondió con una sonrisa pequeña- ¿Cómo te sientes?

-bien… te siento a ti- menciono cerrando los ojos- tu Riatsu abraza al mío… con eso es suficiente para que me recupere- el peliblanco se sonrojo por la facilidad con la que ella hablaba.

-disculpen que interrumpa tan hermosa escena- Urahara se asomó por la puerta y eso no hizo más que sonrojar aún más a Hitsugaya, Karin le sonrió tranquilamente al rubio.

-Urahara-san… no sabía que estaba aquí.

-necesitaba darles una revisión para controlar aquello- Hitsugaya supo que en esos momentos no requerían su presencia por lo que salió de la habitación hasta encontrarse en la salida de la mansión con el resto de los integrantes de esta casa.

-¡shiro-chan!- Momo se le acerco- ¿Cómo se encuentra Karin-san?

-está mejor- respondió mirándola con seriedad.

-¿entonces vendrán?- se acercó Orihime, todos estaban con una mochila colgada en sus hombros.

-supongo que si…

-entonces ahí los esperaremos- los chicos salieron de la mansión sin esperar encontrarse con nadie más, como era un vecindario muy tranquilo no les molesto a los anfitriones ir de manera tan elegante además de que la escuela no estaba muy lejos.


Yoruichi despertó, se sentía del asco pero igualmente se sentó en la cama donde estaba, no había nadie a su alrededor y la casa se escuchaba muy silenciosa, seguramente todos se habían ido ya al festival. Se descobijo un poco y pudo ver su tobillo, parte de su pierna y pie vendados, recordó lo que había sucedido la noche pasada… no debió de haber retado a aquel idiota, ahora ella solo era la prueba de que el plan de aquellos shinimashitas estaba en marcha.

Se puso de pie con algo de dificultad y lo mejor que se le ocurrió fue tomar un baño, se encerró por completo en sus pensamientos, tenía que hablar sobre ello… todos tenían que saber lo que esos tipos querían. Hace bastantes años encontró sobre "él" un ser completamente poderoso que comandaba los cinco mundos, la leyenda más que ser solo eso, era real, en algún momento de su vida le contaron sobre ello y en aquel entonces descubrió lo que sucedió para quedar de esta forma.

Resulta que en un poblado de Japón, uno muy alejado de la civilización tenia las viejas escrituras de lo sucedido, su nombre se desconoce, aquel hombre que todo lo había creado, o mejor dicho… aquel que todo lo había dividido eran tan de temer que ni siquiera se atrevían a escribir su nombre. En Soul Society se le conoce como "Shuryo" (fin) porque por él se acabó el equilibrio, por él se crearon tareas para cada mundo y él mismo era quien se encargaba de alimentarse de ellos.

Aquellos que alguna vez fueron parte de un mismo lugar comenzaron a desconocerse unos de otros, los más sabios… los Shinigamis, ellos tomaron la tarea de cuidar el origen de todo, los humanos, los más ignorantes debían de ser protegidos, tanto en vida como en muerte, los desterrados al infierno solo estaban condenados a ahogarse en el fuego por toda la eternidad, mientras que los Hollow eran seres que no habían podido llegar a ninguna de las puertas, todo comandado en el palacio del rey espiritual, en aquel entonces Shuryo se alimentaba de todo lo que encontrara a su paso.

En algún punto de la historia eso debía ser detenido, cinco Shinigamis lo sellaron para que nunca más pudiera romper su equilibrio, los cinco que en su momento crearon las casas nobles, hicieron un pentágono en el interior del infierno, sellando la mitad de su poder y su existencia en el interior y entregando la otra mitad de su poder al difunto Capitán Comandante Yamamoto, ahora esa mitad había regresado a su dueño original revelando la ubicación, pero no tenían lo necesario para romper aquel sello… necesitaban a cinco shinigamis extremadamente poderosos, de sangre noble y si se podía, por lo menos uno de los cinco debía ser descendiente de los originales.

La suerte no estaba de su lado porque ella y Byakuya estaban completamente relacionados de sangre con los originales, y por si fuera poco… ella ya estaba marcada, la zanpakuto de Kazuma solo podía marcar a cinco personas, ahora solo cuatro, es por ello que aseguraba que no se atrevía a marcarlos, si alguno muere se acaba su juego. La morena termino su baño y se envolvió en una toalla.

Se vistió con ropa muy humana para ir a ese festival, no quería perderse de ver a Byakuya enojarse porque su hermana y el pelinaranja serían esposos en una obra, donde si no se equivocaba, aunque sea por una vez se besarían. Realmente no habría nada extraño si ya está más que claro que ellos dos se quedaran juntos, el caso es que aun cuando el pelinegro no lo demuestra, realmente le molesta ese hecho… no está listo para entregarle su querida hermana a nadie más. La morena sonrió por sus pensamientos, entonces regresaron las imágenes de la noche anterior… la conversación que lo arruino todo.

-¿te vas?- la pelimorada se giró hacia la puerta tratando de no parecer sorprendida al no sentir su llegada.

-algo hay de eso- respondió con una sonrisa- no sabía que estabas aquí.

-pues… han pasado las cosas necesarias para que este aquí.

-Soi Fong… Kisuke también vino y te obligaron a venir ¿no es verdad?

-¡no Yoruichi-sama!- exclamo enérgica y después se aclaró la garganta para regresar a su semblante tranquilo- no es como dice… solo que los shinimashitas están rondando el mundo humano, es por ello que mi investigación continuara aquí- Yoruichi se acercó a ella y coloco su mano sobre la cabeza de la capitana mientras le sonreía, la pelinegra se sonrojo levemente.

-no te esfuerces mucho pequeña Soi Fong.

-solo lo necesario- respondió con una leve sonrisa.

-¡oh! Aquí están- Urahara ingreso a la habitación mientras ocultaba la mitad de su rostro tras su abanico y Yoruichi quitaba su mano de la cabeza de la capitana.

-¿otra vez traes esa asquerosa ropa?- pregunto la pelinegra mirándolo con asco ya que el rubio lucia su conjunto verde- ¿el sombrero era necesario?

-¿Qué?... no seas grosera Soi Fong- le regaño y ella frunció el ceño- esto me hace ver sexy- aclaro vanagloriándose como si de un dios se tratara- y el sombrero me da un toque misterioso.

-muéstranos Kisuke- menciono la pelimorada muy animada apoyando a su amigo y él se dio una vuelta completa en cámara lenta mientras la Shihoin soltaba halagos y la pelinegra fruncía aún más el ceño.

-me voy…- la pelinegra paso junto a Urahara sin mirarlo y siguió su camino con un aura muy molesta.

-¿se enojó?- definitivamente no se lo creían… bueno si pero… no de esa forma, lo normal habría sido que tratara de golpear a Urahara y luego se llevara a la Kuchiki.

-solo se puso celosa- respondió la morena.

-¿de ti o de mí?- ella lo miro como "¿eres idiota o qué?"- vamos… no me digas que esa obsesión que tiene contigo no te hace pensar otra cosa… a veces hasta a mí me molesta.

-obviamente se puso celosa por ti… de haber sido diferente habría tratado de llamar mi atención- rodo los ojos- y no… yo también la quiero lo suficiente como para saber que lo hace por admiración, no tienes nada de qué preocuparte… nunca intentaría quitártela…a menos que…- puso su mano sobre su barbilla dándole un aire pensativo.

-¿a menos que…?- pregunto asustado… apenas había logrado avanzar un poco con ella y ahora resulta que su amiga se la quiere quitar.

- que mi divorcio sea más rápido- exclamo con una sonrisa que hizo que el rubio la mirara con pena- no me veas de esa forma Kisuke… solo faltan dos meses…- suspiro con semblante caído.

-no entiendo porque permites que acabe de esta forma- se acercó a ella- hace cien años tu hiciste todo por ayudarme, siempre estaré agradecido por eso, dejaste a Soi Fong.

-tu igual- le espeto.

-a tu familia… y a Byakuya-ella desvió un poco la mirada, pero no era una cobarde, regreso a ver los ojos de su amigo que le decían que él siempre estaría ahí para apoyarla.

-hable con él… le dije algo que nunca debí haber dicho pero que realmente pensaba, no se lo tomo bien y supongo que si no puede aceptar que una parte de mí también desea el mal, supongo que no soy lo que esperaba…

-nadie jamás será lo que otros esperen… pero eres Shihoin Yoruichi… alguien que dejo todo lo que amaba por ayudarme a mí, a un simple hombre, ahora solo puedo decirte que no puedes dejar las cosas así.

-¿Qué me recomiendas que haga?- un sonrisa juguetona se pintó en su rostro.

-no lo sé…. Ni yo sé que hacer con Soi Fong- puso semblante angustiado- pero creo que es momento de que le demuestres que solo les queda poco tiempo juntos de la mejor manera, trata de llevar la fiesta en paz, sea lo que sea que le hayas dicho discúlpate por haberlo molestado, más no porque es algo que has pensado, arregla las cosas como mejor te parezca, tu eres quien mejor lo conoce.

-entonces en tu caso…- lo tomo de los hombros y sonrió decidida- es momento de tomar el completo control de la situación- el rubio oculto su expresión bajo el sombrero al verla sonreír con malicia.

- no esperaras que…- ella asintió- oh oh…

-¡Vamos al festival!- lo soltó y comenzó a cepillar su cabello.

-¿Qué?

-ven conmigo, será divertido, obviamente llevaremos a Soi Fong con nosotros y cuando menos se lo espere los dejare solos- el rubio asintió contento por el buen plan- por cierto…

-¿Qué sucede?

-¿Dónde está Byakuya?

-sobre eso- sonrió burlón.

-¿Qué le hiciste?

-¿yo?-exclamo como señora ofendida- simplemente le enjarete a las tenientes y niños.

-eres terrible…

-¿vamos?- le ofreció su brazo.

-vamos.


En la universidad de Tokio el ambiente está muy movido, mucho ruido se escucha por todo el terreno, que va desde las voces de presentadores e invitados, hasta la música de las bandas que se presentaran y las canciones de fondo en cada zona de juegos, hay demasiados colores y ni que decir de los montones de actividades en cada esquina, todo tan dinámico atrajo a demasiada gente y es por ello que un muy apuesto pelinegro luciendo ropa de lo más humana, una molestia para su gusto, se encuentra con el ceño fruncido y se le ve algo fastidiado.

-¿Qué es eso?- señalo enérgica la teniente del quinto escuadrón, por lo general ella casi no va al mundo humano y es por ello que está muy contenta, digamos que su primera experiencia no fue la mejor aun cuando se hizo de buenos amigos como Kira y Renji- ¿y eso?- señalo a otro lado sacudiendo la ropa de alguien.

La teniente usa ropa de Karin, le queda a la perfección ya que son casi de la misma talla, mientras que Matsumoto, bueno a ella tuvieron que confeccionarle algo demasiado rápido, Ishida solo tuvo unos minutos para hacerlo, pero eso no quita que se vea de lo más llamativa, si no uso la ropa de Orihime fue porque según ella le apretaba demasiado la delantera. La escultural mujer está igual que la otra teniente y abraza por la espalda a su muy fastidiado capitán.

-Eso es lindo ¿Qué es?- la castaña siguió señalando cosas mientras jalaba la ropa de alguien, no se dio cuenta hasta que esa persona hablo.

-solo son mascaras que usan los mortales en las cuales representan demonios- la teniente se paralizo por completo y soltó la ropa de Byakuya.

-lo siento mucho capitán Kuchiki- hizo una exagerada reverencia- no medí mis acciones- se le veía completamente roja, estaba de lo más avergonzada… y no precisamente por haber actuado como una niña… sino que ¡tuvo la oportunidad de tocar la perfección con sus simples manos mortales! Aunque claro que eso era solo menospreciándose porque ella de mortal nada.

-sigamos caminando- suspiro mientras aceptaba las disculpas, Hinamori retrocedió unos pasos hasta caminar a la misma altura que Matsumoto, la de cabello color caramelo la miro con envidia, es que ¡Vamos! Para ninguna fémina le seria indiferente aquel hombre… si no conocían la perfección ahí lo tenían a él. Ambas mujeres chillaron emocionadas.

Karin las miraba con una sonrisa divertida, definitivamente le sorprendía lo que el cuñado de su hermano lograba en todas las personas, cuando lo conoció ella también quedo admirada pero es tan pequeña que ve en él a otro hermano mayor, su relación con él se basa en sus lecciones de modales y alguno que otro entrenamiento. Hitsugaya no podía quitarse de encima a su teniente y una venita ya palpitaba molesta sobre su frente, para peor de los males resultaba que Hinamori también se moría por el Capitán pelinegro e iban gritando en su oído.

-que guapo…

-¿Quién será?

-¿vendrá solo?

-¿y si le hablamos?

-qué vergüenza.

-es perfecto.

-yo si me lo…

Eso y más se escuchaba por donde fuera que pasaran, el pelinegro lucia indiferente pero eso le molestaba, aun cuando a cualquier hombre eso le subiera el ego con él no lo hacía… bueno al menos que le gustara escucharlo de esa persona. Se sentía como en una guardería, primero teniendo que soportar el ruido de la gente y segundo teniendo que cuidar de las tenientes como si fueran unas niñas pequeñas.

Había tratado con un niño… Hitsugaya… que nunca debería enterarse que lo considera de esa forma aunque ya no lo era del todo, y le había parecido divertido verlo actuar como tal en su batalla junto con Kenpachi contra ese Quincy, pero definitivamente no estaba preparado para eso, su trato con todos es de respeto… bueno… si omitimos a Kenpachi hablando de capitanes, hasta al peliblanco lo trata como a un igual y es el más joven de todos, pero ahora resulta que él no es el infantil para nada. Suspiro cuando vio como tres mujerzuelas se le acercaban peligrosamente.

Yuzu y Karin iban muy metidas en su plática, de vez en cuando veían sufrir a Hitsugaya que les suplicaba por ayuda pero Karin solo le sonreía y después lo ignoraba, ya que Byakuya encabezaba el recorrido y Hitsugaya y sus niñas… digo, tenientes iban hasta atrás por la demora que las últimas dos generaban, ellas iban en medio, salieron de su conversación cuando vieron a esas mujerzuelas acercarse al pelinegro, ambas se dieron una mirada cómplice y corrieron para evitar que siquiera lo tocaran.

-hola ¿vienes solo?- pregunto una de forma inocente haciéndole detener su paso.

-Nii-chan- exclamaron las mellizas tomándolo del brazo, él se sorprendió levemente por cómo se refirieron a él, las mujeres miraron disgustadas a las niñas que sonreían con superioridad.

-no sean groseras pequeñas- menciono otra inclinándose delante de ambas chicas enseñando "sutilmente" el escote de su blusa- estábamos por comenzar una conversación con…

-nuestro Nii-chan no está interesado en esta plática- contraataco la pelinegra con el ceño levemente fruncido.

-¿Quién lo asegura mocosa?

-por cierto Nii-chan- llamo dulcemente la castaña haciendo que el pelinegro le prestara atención- ¿no te ibas a ver con Yoruichi-nee?

-¿Yoruichi?- susurro la última de las tres mujeres.

-no pensaras seguir perdiendo el tiempo con estas…- Karin las miro como si fueran basura- y dejar a Yoruichi-nee sola ¿verdad?- le escruto mientras el pelinegro la miraba- ¿Qué tal si alguien intenta hacerle daño?- exclamo dramática, el pelinegro se mantenía expectante pero de no ser él una gota de sudor resbalaría por su nuca ¿Quién le haría daño a esa loca?

-no lo harías Nii-chan- continuo dramática la castaña, las tres mujeres y los tres Shinigamis veían la escena, las primeras con molestia al sospechar que la tal Yoruichi sería su novia… aunque por como las niñas se referían de ella podría ser su hermana, los últimos con una sonrisa divertida al ver que las Kurosaki son celosas.

-estoy segura de que no lo harías- la pelinegra dejo de mirarlo para darle más drama a la situación- no te lo perdonaría- fingió un llanto mientras Yuzu tocaba su pecho con expresión de dolor.

-¿primero la haces tu esposa y ahora que pronto tendrán un bebé la dejaras plantada?- la castaña jaloneaba levemente su brazo y los tres del fondo cayeron al suelo por semejante ocurrencia de esas gemelas, las mujeres bufaron con molestia y el pelinegro no sabía que pensar de la situación, tal vez reír por cómo se comportaban estas chicas, no era su hermano y no quería imaginarse que escenas le harían al Kurosaki.

-¿es cierto Byakuya-boy?- Yoruichi apareció de la nada rodeando con sus brazos el cuello del pelinegro sorprendiendo a los presentes mientras lo abrazaba por la espalda, se puso de puntitas y beso su mejilla- ¿pensabas dejarme plantada por ellas?- miro a las chicas- ¿por tan poca cosa?- Matsumoto saco una cámara de quien sabe dónde y comenzó a tomar fotos.

-¿y tu quien se supone que eres?- pregunto una de forma muy altanera.

-hasta la pregunta es tan ignorante como la persona que la enuncia- comento la morena con una forma de hablar tan elegante que les hizo sentirse inferiores, Byakuya se mantenía quieto esperando ver como se les uniría esa loca a las mellizas en su juego- váyanse de aquí… solo pierden el tiempo- aspiro el aroma de su esposo y las chicas se molestaron.

-el muy fácilmente podría dejarte…- menciono una con superioridad mientras señalaba su cuerpo, Yoruichi abrió los ojos con sorpresa, estos humanos de ahora… todo piensan que lo pueden obtener, soltó su agarre del cuello de Byakuya y se posiciono al lado de Karin.

-no… eso no lo hará- aseguro.

-¿Cómo estas tan segura de eso?-preguntaron molestas, el pelinegro la miro esperando su respuesta… al igual que el resto.

-porque- tomo la mano del Kuchiki y luego las miro con una breve sonrisa- ¿Cómo dejaría él a la futura madre de su hijo?- soltó angustiada, nuevamente los shinigami cayeron al suelo, no se esperaban que hasta ella usara esa artimaña, Byakuya formo una sonrisa muy pequeña en su rostro que solo la pelimorada pudo ver, motivo por el cual también sonrió.

-tks- las tres se dieron media vuelta y se perdieron entre la multitud, la sonrisa de Yoruichi se volvió una divertida, soltó la mano del pelinegro y se giró hacia las mellizas Kurosaki.

-bien hecho- choco sus manos con las de ellas que sonreían triunfales.

-solo hicimos lo que nos pareció correcto- soltaron un tanto apenadas.

-ni siquiera de mí se pone tan celosa- bufo por lo bajo el capitán mientras desviaba el rostro molesto, Matsumoto sonrió y Karin se acercó a él.

-no seas celoso…- trato de encontrar su mirada pero él la esquivaba- yo solo tengo ojos para ti- le dio un corto beso en la mejilla y después se acercó a su hermana con una sonrisa, el peliblanco se sonrojo levemente.

-¿Cómo se siente Yoruichi-san?- pregunto preocupada la castaña y en ese momento los pelinegros recordaron que seguro no estaría muy bien.

-¿Qué cómo me siento? ¿Por qué lo preguntas?- se le veía confundida hasta que la mirada de la castaña le dijo todo- ¡ah eso!- agito una mano de manera despreocupada- estoy de maravilla- sonrió con grandeza- no me crean débil.

-pues Karin no…

-yo también me encuentro perfectamente- corto la pelinegra, pero sintió la mirada de Hitsugaya sobre ella, él había insistido en que descansara, tuvieron una discusión donde obviamente el peliblanco perdió pero no se le olvidaba.

-¿vienes sola?- el pelinegro la miro por el rabillo del ojo.

-vine con Soi Fong y Kisuke pero esos dos necesitan su espacio… así que iré a dar un paseo- antes de dar media vuelta recordó- ¿a qué hora es la obra?

-la de Ishida-san y Orihime-san es a las 7, la de Ichi-nii es a las 8.

-bien… los veré ahí- dio media vuelta, por unos segundos se mostró indecisa, pero no podía dejar las cosas así, regreso hacia ellos tomo la mano de Byakuya y lo jalo hacia ella- los veremos después, se los regresare en un rato- les guiño el ojo y comenzó a caminar, no le fue difícil ya que el Kuchiki le siguió el paso, sabía que tenían algo pendiente, algo que arreglar.


En la entrada al billar que se instaló en la facultad de lengua se encontraba Tatsuki recibiendo a la gente, todos la miraban embobados y uno que otro trataba de sacarle conversación pero ella los alejaba de manera sutil demasiado rápido, hubo uno que se atrevió a rodearla con su brazo por sobre los hombros, intento golpearlo pero Keigo llego para salvar el día y le recomendó que no hiciera locuras si no quería pagar la multa que le impusieron después de golpear a tres chicos al inicio de la jornada.

-veo que la tienes difícil- la pelinegra giro hacia la persona que la llamaba.

Se sorprendió un poco y su estómago se revolvió de manera agradable, delante de ella se encontraba Renji usando el atuendo de un emperador de color dorado con detalles en plateado, blanco y negro, icluso usaba ese gorrito negro, el joven estaba cruzado de brazos y estos eran cubiertos perfectamente por las largas mangas. El pelirrojo no podía verse mejor… o tal vez… bueno el punto es que la tomó por sorpresa por lo cual no pudo reaccionar.

-¿me escuchas?

-si… ¿Por qué vistes así?

-la directora pidió que promocionáramos la obra usando los atuendos- aclaro encogiéndose de hombros- ¿no lo sabias?

-no.

-creí haberlo mencionado- suspiro- ¿Cómo te va a ti?

-¿Cómo crees?- respondió irritada- le dije a Orihime que no me arreglara de esta forma, ahora todo se piensan que…- levanto el puño pero no termino su frase cuando escucho algo que no pensaba escuchar, su corazón se aceleró y un pequeño sonrojo se notó en sus mejillas por lo que se giró discretamente para que no se notara.

-pues yo considero que te ves muy linda- se sinceró- bueno… debo seguir dando recorridos- comenzó a andar.

-pienso que te sienta ese traje- alago por lo bajo, él la miro con una sonrisa y después siguió su camino.


Cerca de la facultad de arte se encontraban paseando Ichigo y Rukia, el pelinaranja usaba un traje muy parecido al que usa como shinigami, solo que este era de color rojo con detalles en dorado, blanco y negro, mientras que Rukia usaba un hermoso Kimono de color blanco con detalles en dorado, negro y rojo haciendo juego con la vestimenta de su acompañante, también usaba un obi rosa y su cabello había sido peinado perfectamente con una horquilla de piedras preciosas, definitivamente se veían más deslumbrantes que nunca.

Captaban muchas miradas mientras recorrían los jardines del campus, imponían respeto y por si fuera poco siempre lucían bien juntos, algunas chicas se sonrojaban de solo verlos pasar, en parte por el chico y en parte por la hermosa pareja que eran. Los chicos caminaban con un porte tan despreocupado que hacían creer al resto que estaban viendo una película de mucho tiempo atrás, por si fuera poco tenían a dos chicas y tres chicos vestidos también de la misma época que ellos, siguiéndoles como si los cuidaran.

-promocionen- susurro una de las chicas, ambas ocultaban su rostro tras un abanico, ambos suspiraron.

-¿Cómo?- continúo entre susurros el pelinaranja sin perder la clase.

-hagan una de las escenas- susurro la otra mientras los chicos pensaban en cual.

-¿Qué tal de cuando pasean después de la boda?- comento uno y la pareja asintió, si bien es cierto que en la obra original no hablaban de ninguna boda, al ser modificada por la facultad de Ichigo habían agregado aspectos de más impacto.

-aquí vamos…-aviso el pelinaranja mientras tomaba la mano de la pelinegra y la dirigió a hacia sí para depositar un beso en la mano de la joven, ella sonrió brevemente y eso capto la atención de los que los observaban-Como siempre se ve hermosa mi señora- comento de forma galante que hizo a las chicas suspirar.

-y usted es tan apuesto como siempre mi señor- respondió ella con elegancia mientras acariciaba dulcemente el rostro del chico.

Tras eso continuaron con su plática y los chicos tras ellos comenzaron a promocionar la obra, las personas simplemente se convencían de ir a verla por esos dos. Cuando se hallaron lo suficientemente lejos de la gente suspiraron con pesar, era la primera vez que hacían escenas en público y aun cuando les salió muy natural, les causaba un poco de vergüenza al no estar acostumbrados a eso, simplemente en Japón no es bien visto tomarse de las manos, ahora bien se nota que al público le gustan las cosas prohibidas.

-este día se me está haciendo eterno- confeso la pelinegra.

-¿quieres tomar asiento?- comento con tono preocupado, ella asintió y se sentaron en una banca, algunas personas que pasaban por ahí al ver su vestimenta les observaban entretenidos.

-no creo soportar todo el día- continuo mientras recargaba su cabeza en el hombro del chico y el recargaba su cabeza sobre la de ella.

-yo tampoco… no puedo evitar preocuparme por lo que sucedió… mi hermana, Rukia tú lo sabias- ella se alejó pero el pelinaranja tomo su mano- ¿Por qué no me lo dijiste?- no se oía molesto, pero ella no se atrevía a mirarlo a la cara.

-no quería que te preocuparas de más- apretó en agarre en su mano-me pidieron que lo mejor era mantenerte lejos de esto.

-no fue lo mejor- regaño el joven mientras suspiraba- no sé qué esperar de todo esto.

-Yoruichi-san sabe algo que no nos ha dicho, cuando peleaba con Kazuma note que hablaban muy fluidamente y siento que es por ello que termino tan mal herida, podríamos consultarlo con ella o Urahara-san- escucharon un flash tras ellos y voltearon para ver como un grupo de personas les tomaban fotos… y pensar que así seria todo el día.


Caminando por la exposición de tecnología y ciencia se encontraban Urahara y una molesta Soi Fong, el rubio consideraba que el haberse separado de Yoruichi era la señal de esta para que él pusiera en práctica su consejo, pero… el rubio miro a la pelinegra, que estaba cien por ciento seguro solo lo acompañaba en lo que se encontraban con el resto. Definitivamente se había ganado confianza con el pasar de ese siglo y podía mantenerse sin debilidades o sumiso delante de ella, lo admitía, había sido un mustio.

-quiero irme… no quiero que me vean contigo- sentencio la capitana, iba vestida con un conjunto de Rukia, una blusa holgada y larga de tirantes de color dorado que le llegaba por encima del muslo, un short negro que era cubierto por la blusa, unas zapatillas del mismo color que el short y su peinado de siempre.

-pero si hasta me cambie de ropa- se señaló a sí mismo, ahora vestía como una persona normal, bueno… lo más normal que Urahara Kisuke puede ser ya que su sombrero no lo dejaba por nada del mundo.

-eso no afecta el que no quiera que me vean contigo.

-¿sigues molesta?

-¿de qué?- exclamo ella.

-tienes razón… la pregunta correcta seria…- se acercó peligrosamente a su rostro haciéndola retroceder y chocar con una pared- ¿aun estas celosa?- ella enrojeció un poco, Urahara sonreía contento, ante sus ojos era hermosa con ese sonrojo y ese ceño fruncido.

-¿celosa?- escruto- ¿por quién?

-por mi…- aclaro con voz cantarina.

-ya quisieras- un aura oscura la rodeo pero se contuvo de golpe cuando sus labios se vieron aprisionados por los del rubio.

Se tensó completamente, ya era algo normal que el muy atrevido lo lograra, pero no por eso dejaba de sorprenderla y que su corazón se acelerara, al mismo tiempo que su cara enrojecía con fuerza y su estómago se revolvía de una forma que la hacía sentirse bien. Pero no podía dejar las cosas así, no podía permitir que el siguiera con este juego porque de una forma u otra el muy maldito lo estaba logrando, la estaba haciendo estremecerse con su simple contacto y no era una buena señal.

La pelinegra se resistió a responderle el beso como siempre, por lo general era uno que otro beso robado de cuestión de segundos y no sabía si era su perspectiva o no, pero estaba durando demasiado… casi…casi se veía en la necesidad de respondérselo, pero no podía, trato de empujarlo lejos de ella pero fue como tratar de mover una pared y definitivamente no estaba empujando hacia el lado contrario… ¿o sí?... si, estaba tratando de fundirse con la pared para que él ya no se acercara mientras ponía sus manos sobre su pecho para poner distancia.

Urahara no podía estar más satisfecho al verla indefensa, la técnica que le propuso Yoruichi era peligrosa, muy peligrosa… pero ¿Quién dijo que a Urahara no le gustaban los peligros? Por algo la había elegido a ella como su compañera desde hace más de cien años. Le causo gracia verla tan descontrolada, sin saber qué hacer, definitivamente él se sacrificaría para hacerle ver lo que debía hacer.

El rubio se aseguró de que nadie los viera, por suerte estaban en una zona muy retirada, seguramente en el pasillo que se abría paso hacia la cámara donde guardaban algunos prototipos más de la exposición. La aprisiono bien contra la pared y movió suavemente sus labios sobre los de ella esperando por una reacción pero eso no hizo más que dejarla en blanco, en cierta forma eso le alegraba, era lógico que era el primero en lograr algo así con ella.

Espasmos recorrían su cuerpo, definitivamente esto no podía estarle pasado ¡por favor! Se había enfrentado a Barragan, a Aizen, a los Quincy, a la mismísima Yoruichi y no podía contra el beso del rubio, eso tenía que ser una mala jugarreta del destino y lamentablemente le estaba gustando, lentamente y con algo de torpeza intento corresponderle, los ojos de ambos se cerraron y disfrutaron el momento… ¿Qué más da? Ya estaban en eso.

Le gustaba, realmente le gustaba sentirse de esta forma, no era algo que pudiera sentir por cualquiera lo que le desagradaba era que se tratara de él, de la persona que le arrebato la compañía de la mujer que más ha admirado en toda su existencia y de la persona que jamás admitiría había captado su intención como Yoruichi siempre le insinuó.

Cuando la abofeteo la realidad, lo tomo desprevenido, finalmente se lo saco de encima y se alejó los pasos necesarios para poder escapar tan solo terminada su amenaza contra la vida de ese vendedor. Coloco su brazo sobre sus labios tratando se tapar su sonrojo, lo fulmino y él sonreía con ambas manos en alto tratando de pedir clemencia.

-escúchame bien Urahara Kisuke… no se te ocurra volver a tocarme- sentencio mientras lo señalaba acusadoramente, pero el hombre mostro una sonrisa que le dio mala espina, se alejó unos cuantos pasos más pero ya era tarde.

-lo siento pequeña Soi Fong… no me rendiré ahora que has respondido- su sonrisa fue tan burlona como aquella ocasión en que había convertido a Yoruichi en "esa" forma para derrotar al Quincy de la dosis letal. La pelinegra no noto tan rápidos movimientos y de la nada se encontró siendo cargada como costal de papas en el hombro del rubio.

-¡bájame imbécil!- grito avergonzada pero simplemente desaparecieron en un shupo… sería un largo día para la capitana.


-Ishida-kun- llamo la dulce voz de una pelinaranja- ¿promocionaremos?- la joven vestía un kimono de color naranja con tonalidades en rosa y amarillo, un obi color blanco y tenía su cabello sujetado en un moño la parte de arriba y suelto el resto, el moño sujeto por una peineta dorada.

-¿Cómo lo haremos?- el Quincy vestía ropa del mismo estilo que la de Ichigo, solo que la suya era de tonos de azules, se veía muy apuesto, una Katana estaba colocada a su costado y un arco de madera se sujetaba en su espalda, su un tanto largo cabello era sujetado en una pequeña coleta baja de caballo con unos cuantos mechones fuera de lugar… por si fuera poco se podían apreciar sus hermosos ojos de color azul oscuro y brillante al no traer sus gafas.

-pues… haciendo una parte de la obra- respondió con una sonrisa, no habían tocado el tema que habían cerrado ayer, pero mínimo el Quincy se comportaba más amable y Orihime aceptaba su forma de actuar al verse correspondida, pero ¡diablos! Sabía que es celosa, más no se imaginó que tanto, muchas chicas miran embobadas al joven y por si fuera poco… Nemu está con ellos.

-¿Qué escena le gustaría Inoe-san?- la miro curioso.

-¿puedo pedirla yo?- pregunto de manera muy robótica la teniente.

-cla-claro que si Nemu-san- respondió Orihime no muy convencida.

-la escena del reencuentro- menciono mientras leía el programa de la obra- con todo y beso.

-¡¿Qué?!- exclamaron ambos, pero el pelinegro regreso a su actitud seria mientras se aclaraba la garganta.

-¿no te parece más interesante otra?- cuestiono el Quincy.

-no… yo quiero verla, la sola idea me emociona- continuo con una voz y expresión muy provista de sentimientos haciendo que ambos chicos la miraran con una gotita de sudor.

-¡no seas una nena Ishida!- grito Renji acercándose a ambos, ya tenía rato paseándose y había terminado de promocionar la obra en su zona- es momento de practicarla- le codeo las costillas recibiendo una silenciosa exclamación de dolor- ¡Damas y caballeros!- llamo el joven de roja cabellera- ¡espero disfruten este fragmento de la obra que se presentara en una hora en el auditorio del campus!- los protagonistas se pusieron nerviosos pero después de mirarse fijamente y darse seguridad entre ellos, comenzaron la escena final.

-ha sido difícil todo este tiempo sin poder verde- Orihime camino hacia él con lágrimas en los ojos, hasta Renji se sorprendió de lo rápido que había sacado las lágrimas, el público rápidamente se vio envuelto en el ambiente.

-lo mismo puedo decirle princesa- susurro con melancolía el pelinegro, todas las miradas recayeron sobre él, extendió sus manos hacia la pelinaranja y ella las tomo con seguridad.

-¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que pudimos estar juntos? - pregunto con los ojos completamente iluminados, Nemu se preguntó cómo lo hacía- ¿Cuánto tiempo de poder sentir tus manos tocando las mías? ¿Cuánto tiempo de poder sentir tu calor en mi mejilla?- dirigió una mano hacia su mejilla y una lagrima se escurrió por sobre esta.

-el mismo tiempo en que no he podido verte sonreír- limpio sus lágrimas- el tiempo que hemos sufrido por la distancia… el tiempo que he sufrido por no poder estar ahí para limpiar tus lágrimas y hacerte feliz.

-no sabes cuánto extrañe poder ver tus ojos tan azules como el cielo, fueron muchos meses los que pase en soledad- esas palabras eran tan reales- y muchos los meses en que me pregunte si mi existencia podría continuar sin la tuya a mi lado- el público estaba fascinado.

-no llores más mi princesa- la rodeo con sus brazos y algunas chicas chillaron emocionadas- solo será hoy, solo una vez al año, pero definitivamente podremos superar esta distancia… la misma que nos separara el resto de los 364 días del año…

-…y la misma distancia que separara mi deseosa felicidad de tus labios- termino la chica mientras se ponía de puntitas, el pelinegro se inclinó hacia la joven mientras ambos cerraban los ojos, la gente que se arremolino a su alrededor era demasiada y algunos no podían esperar para ver la obra completa, Renji sonrió orgulloso.

A tan escasos centímetros de los labios del otro ya se escuchaban los grititos de las fanáticas y eso nos lo puso nerviosos, continuaron con lo suyo, una corriente eléctrica los recorrió por completo y les hizo sonreír, tanto tiempo habían esperado para este momento. Fue un beso muy delicado, por parte de él, la joven rodeo el cuello del pelinegro con sus brazos y eso les permitió profundizar el beso sacándole un suspiro a ambos, era algo torpe pero por la vestimenta tan holgada de Orihime que tapaba un poco al estar rodeando al chico, no se notó y el público aplaudió, aun cuando no quisieran se separaron y se sonrieron levemente para después decir.

-¡los esperamos en una hora!- hicieron una inclinación y solo pudieron esperar para poder revivir la escena final.


Byakuya y Yoruichi paseaban entre los puestos de comida, la morena tenía en su mano dangos, takoyakis, dulces… todo lo que pudiera cargar… el resto la traía Byakuya, le gustaba verla feliz, se sentía bien con eso, pero las palabras de ella le hacían volver a la realidad, además de que le causaba conflicto todo lo que comía ¿Cómo podía comer tanto? Ni siquiera un ejército podría comer tanto… y solo es la "cena", el sol ya está dando lo último que tiene que dar en este día que aun cuando debía de haber sido cansado y estresante no lo fue, es un momento de paz que están disfrutando.

-Yoruichi…- llamo con voz calmada.

-ya se… lo siento- le miro con seriedad- realmente no quería decirte eso… son pensamientos que me atacan por momentos… no quiero ser así- se giró por completo para encararle ya que él se había detenido unos cuantos pasos más atrás- ella no se lo merece… y yo tampoco.

-no comprendo.

-yo tampoco te merezco- aclaro con una sonrisa- por eso es que ella pudo compartir aunque sea un parpadeo a tu lado y yo no…

-detesto…- comenzó- todo lo que causas en mi- continuo caminando y ella le siguió posicionándose a su lado mientras se alejaban de la multitud hambrienta para dirigirse al auditorio- nunca he podido comprenderlo.

-pues a mí me agrada- la fulmino- ahora hablas más- golpeo levemente el brazo del pelinegro.

-¿Qué acaso no lo hacía?- pregunto con un muy pequeño toque de broma.

-¿en serio lo preguntas?

-solo hablo en serio- se encogió de hombros.

-pues no… no lo hiciste en el tiempo en que estuve fuera.

-es cierto- acepto- pero eso no tiene nada que ver con que te agrade lo que provocas.

-me hace sentir que si puedo tener una oportunidad.

-¿acaso no habíamos tenido esta platica antes?

-es cierto- respondió en el mismo tono que él- pero quiero saber una última cosa antes de que el tiempo no me lo permita- movió un poco su tobillo marcado y al hacerlo una expresión de dolor se dibujó en su rostro-¿podrás aceptarme tanto como yo acepto lo arrogante que eres?- aun cuando sonrió burlona y él se molestó un poco por el comentario, sabía que hablaba en serio y solo lo hacía para quitarle peso a la "confesión"

-el pasado ha quedado atrás…- pasaron por un jardín que ya estaba siendo iluminado por las farolas, muy poca gente pasaba por ahí, así que decidió detenerse un momento-… mi tiempo al lado de Hisana termino hace muchos años- acepto con dolor- fue mi momento de paz… quiero que comprendas que jamás podre quererte de la misma forma que a ella.

-gracias- bufo irónica mientras desviaba la mirada hacia el cielo.

-…nunca ocuparas el lugar de Hisana- Yoruichi no lo miraba, ¿acaso eso era aceptarla? Porque más bien sonaba a que la estaba rechazando- y nunca borraras el que haya existido, tal vez para ti este bien que ella este muerta- agrego con molestia- tal vez fuiste una simple traidora- ella miro el cielo como diciendo ¿es en serio? Ella sabía que es directo pero jamás creyó que ese dulce niñito se volvería en él.

-Byakuya- le miro con una sonrisa de derrota- creo que es mejor que termines con tu discurso…

-querías que hablara.

-pero no tanto… con saber que no, es más que suficiente.

-escúchame- llamo de nuevo su atención- no eres ella….

-ya había quedado claro- susurro con molestia.

-y eres todo lo que ya he dicho…

-¿te refieres a cuando me tratas de hacer sentir como la peor basura del mundo?- su voz y sonrisa burlona no ocultaban que estaba decepcionada.

-Shihoin Yoruichi- llamo exasperado, ella le miro con aburrimiento- tú no eres Hisana- ella rodo los ojos diciendo ¿otra vez?- eres Shihoin Yoruichi- gracias señor de lo obvio- la mujer que más he despreciado y al mismo tiempo la mujer que más he amado- ella le miro, esos ojos de color gris azulado la miraban con honestidad, no había rastros de burla, no había rastros de ego… simplemente estaba hablando desde el interior.

-…- trato de hablar pero se quedó sin habla.

-esta vez hare las cosas bien- tomo la mano de la morena y la sintió temblar levemente- Shihoin Yoruichi… sin que nadie te obligue ¿aceptas ser realmente mi esposa?- estaba demasiado sorprendida pero no lo demostró, un pequeña sonrisa se curvo en sus labios y sus ojos brillaron en alegría.

-acepto Kuchiki Byakuya- entrelazo sus dedos con los del pelinegro y comenzó a caminar- andando.

-vamos Kuchiki Yoruichi- por primera vez desde hace dos años la pelimorada sonrió al escuchar su nombre de esa forma, porque esta vez no fue por cortesía, no fue por ser la esposa de Byakuya, fue el mismo Kuchiki quien lo decía y era en muestra de que ella era la única a la que le permitiría permanecer a su lado.

Comenzaron a caminar hasta llegar al auditorio, ellos siempre fueron juguetones, personas con nervios e inseguridades, con sonrisas sinceras por mostrar y con sentimientos que nadie más podría tener, la cuestión es que no cualquiera les hacía sacar ese lado, Kuchiki Byakuya no es el hombre libre de sentimientos que todos creen y Yoruichi Shihoin no es la mujer libertina que da a entender… no es necesario que el mundo lo conozca, no mientras ellos lo sepan, de esa forma es más que suficiente.

Las obras fueron un completo éxito, cada una con un mensaje distinto y al mismo tiempo de igual significado, no todo fue amor ni tristeza, sino también los actores tuvieron la oportunidad de agregar su toque, Ishida e Inoe lograron generar ese ambiente de protección y armonía que una pareja sin las posibilidades de estar siempre juntos podría generar. Ichigo, Rukia y Kaoru representaron una familia bien fundada, llena de amor entre los padres y hacia su hija, en alguna que otra ocasión mostraron una típica pelea entre ellos que muy posiblemente sería una normal en un matrimonio.

Para desgracia de Yoruichi no hubo ningún beso por parte de los capitanes, la decepciono completamente ya que si hubo escenas que captaron la atención de su esposo de una forma que lo hizo parecer celoso, por lo menos ella lo noto, el problema fue que no pasaron a más, simples tomadas de mano o caricias y miradas ocasionales llenas de cariño. No pudo estar más tranquila este día, lo único que le pareció extraño fue no encontrar nuevamente a Urahara y Soi Fong… seguro la pobre pelinegra estaría en una situación demasiado difícil para ella.


-es mi turno.

En una habitación de la mansión se encontraban los dos capitanes de la segunda división, uno delante del otro, la capitana lucia su clásico desprecio en los ojos pero no solo eso, su ceño estaba fruncido… que raro ¿no?... por la persona que tenía delante y por si fuera poco estaba levemente sonrojada, no tenía puestos sus zapatos ni la blusa dorada que horas antes usaba, motivo por el cual solo lucía un fino top de color negro y tenía los brazos cruzados delante de su pecho… como si lo estuviera cubriendo.

Por su parte, Urahara tenía una sonrisa de lo más satisfecha, no tenía la menor idea de cómo lo había logrado pero la había convencido de jugar con él, de otra manera no la dejaría salir de aquella habitación… tal vez había sido esa amenaza o también el hecho de que no le permitiría ver a Yoruichi hasta que jugaran. Este juego es más para su conveniencia que para la de ella.

Es un simple juego de ajedrez a simple vista, pero el truco esta en lo que pasa si pierdes, no es ridiculizarte ante nadie, no es ver tu orgullo herido por eso, sino… la prenda de ropa que el otro decida adueñarse, por ahora van dos-dos de cuatro, las prendas que ha perdido el rubio son su sombrero… que se salvó de ser quemado cuando la capitana lo tuvo en su poder y sus zapatos.

-ya no quiero jugar esto- menciono con angustia cuando volvió a perder.

-¿Por qué?- pregunto inocentemente- esto es muy divertido.

-lo dices porque el único que se beneficia aquí eres tu- respondió con molestia.

-no entiendo porque lo dices…- la señalo acusador- note perfectamente tu sonrisa cuando me ganaste.

-eso no es cierto…-negó rápidamente- ¿Cuánto más me harás jugar?

-mmm- la observo detenidamente- veamos… aun tienes la blusa… el short- la capitana lo miro indignada, ¡ese idiota planeaba dejarla desnuda!- y considerando como te cubres- el rubio puso su mano en su barbilla- jugaremos otras… cuatro veces para no tentar a la suerte- la capitana se puso de pie de lo más molesta y camino hacia la salida, como se lo imagino la puerta estaba sellada y lamentablemente ese idiota sabia más de bakudo que ella.

-abre de una maldita vez… no te pienso dar el gusto infeliz- escucho la risita del vendedor justo tras ella, rápidamente lo encaro.

-bien… entonces juguemos.

-¿Qué no me escuchaste?

-solo te hare unas preguntas- respondió con sutileza tranquilizándola.

-¿y me dejaras salir?

-si

-preguntas… ¿de qué tipo?

-si regresas a tu silla lo sabrás- no quería hacerlo pero no le quedo de otra.

-¿Qué piensas obtener de todo esto?- exclamo harta cuando regreso a su asiento.

-algo sin importancia- se sentó delante de ella.

-bien… habla y que sea rápido- no entienda como pero se había acostumbrado a tenerlo pegado a ella tanto tiempo que muchas veces pensaba que sus enojos eran actuados.

-bien… responde con un sí o no.

-cosa fácil… pero antes regrésame mi ropa…

-no se te olvida que es de Kuchiki-san…

-como sea, dámela.

-bien… dame mi sombrero- a regañadientes se lo regreso y él le dio la blusa de la Kuchiki, no se lo pensaron dos veces antes de ponerse lo que les pertenecía, el rubio suspiro con alivio cuando sintió su sombrero sobre su cabeza y la pelinegra se sintió más segura al traer la blusa puesta.

-¿Qué esperas Urahara Kisuke? Ya te dije que no tengo todo el día.

-¿y que se supone que harás como para estarme apresurando?- ella se quedó callada, ya que si lo pensaba no tenía nada que hacer.

-no tengo todo el día para perder el tiempo con personas como tú- señalo con arrogancia.

-aquí voy, ¿admiras mucho a Yoruichi?

-si

-¿te volviste capitana para sentirte más cerca de ella?- Soi Fong le miro sorprendida, pero ¿de qué se extrañaba? No había nadie más aparte de Urahara y Yoruichi que la conocieran tan bien, más de 120 años de conocerse les hizo saber demasiado del otro, pero como siempre en un grupo de tres hay alguien que sobra y esa es ella, no conocía lo suficiente a Yoruichi y es por ello que no pudo sospechar que se marcharía, tampoco conocía lo suficiente a Urahara como para saber lo fuerte e inteligente que es.

Es por ello que lo odiaba tanto, él pudo rápidamente llegar al corazón de Yoruichi sin ningún problema en cambio ella nunca pudo saber siquiera como se sentía, era tan ridículo, al principio le pareció alguien muy interesante pero fueron sus celos que la cegaron lo suficiente como para que tratara de alejarlo, durante mucho tiempo lo hizo sentir menos cuando ella era la inferior, trato de demostrarle quien era la verdadera amiga de Yoruichi y resultaba que ella era la que sobraba porque de no ser así Yoruichi se habría quedado con ella.

Urahara no hizo nada para sacarla de sus pensamientos al verla decaída, sabía que él era el culpable de todos los males de ella y siempre sintió que su presencia la lastimaba, conocía perfectamente que ella se sentía como aquella persona que ocasionalmente Yoruichi iba a necesitar.

-si- respondió finalmente.

-¿piensas que entre nosotros tres tu no tendrías que hacer nada?- la vio apretar los puños con molestia.

-si- el rubio la miro con lastima- no necesito que te compadezcas de mí, se perfectamente que yo nunca podrá sobrepasar la importancia que Yoruichi-sama te da y mucho menos la que le da a Kuchiki- la pelinegra inclino su cabeza para que no la viera, pero dolía… porque a pesar de todo ella si confiaba en ambos, aun cuando le costara admitirlo también confiaba en él y ninguno de los dos hizo nada para agregarla.

-¿me odias?

-si- respondió rápidamente aun sin mirarlo.

-¿Por qué?

-dijiste que solo serían de si o no, así que te recomiendo que cambies la pregunta.

-¿me odias por ser amigo de Yoruichi?

-…no…- eso lo tomo por sorpresa.

-¿me odias por ser quién soy?

-no.

-¿me dirás porque me odias?

-no- respondió con una sonrisa de superioridad al verlo un poco frustrado, era la primera vez que lo veía de esa forma y le agradaba saber que era por ella.

-¿es en serio?- rogo.

-si… no pienso decirte porque.

-¿algún día me lo dirás?- la pelinegra se lo pensó.

-tal vez…

-dije que eran preguntas de si o no, y tal vez no es ninguna de las dos, así que te recomiendo que cambies tu respuesta- contraataco y la escucho chasquear la lengua.

-si- el del sombrero sonrió complacido- ¿Cuántas preguntas faltan?

-diez.

-hazlas rápido- se cruzó de brazos y observo el techo entretenida, entonces Urahara hizo las preguntas de forma rápida.

-¿tu color favorito es el amarillo?

-si

-¿odias a Omaeda?

-si

-¿odias a Hirako Shinji?

-si

-¿aun piensas entregarte a los shinimashitas?

-si- esa respuesta no lo complació.

-¿te gustan los gatos?

-si

-¿te consideras una de las mujeres más rápidas de Soul Society?

-si- respondió con arrogancia y un poco harta, todas sus preguntas rápidas tenían como respuesta un "si"

-¿te gusta el cabello de Yoruichi?

-si

-¿te gusta ver feliz a Yoruichi?

-si- estas preguntas sobre ella le hacían feliz de responder.

-¿te gustaría ver una mini Yoruichi algún día?-

-¡sí!- respondió yéndose a sus fantasías.

-¿estas enamorada de mí?

-si…-

-…-

-…- la capitana parpadeo un par de veces analizando lo que había dicho

-…- el rubio sonrió con suficiencia, la había hecho caer en su juego, ella abrió los ojos con sorpresa.

-¡no! ¡Eso nunca!- exclamo rápidamente.

-eso no fue lo que dijiste hace un momento- se puso de pie y camino hasta quedar delante de ella- ¿sabes? Para saber si me mentías use esto- de entre sus ropas saco una pequeña caja- revisa tu blusa- así lo hizo y encontró un pequeño circulito pegado a la altura del pecho.

-¿Qué… que es eso?- ya lo sospechaba, en su división usaron algo parecido un tiempo… no le gustaría la respuesta.

-un detector de mentiras… y ¿sabes?

-¿Qué?- sintió sus mejillas arder levemente.

-la única cosa que detecto como mentira fue tu última respuesta.

-¡pues claro!- aseguro- yo jamás me enamoraría de ti… solo respondí rápidamente por la costumbre- trato de aclarar.

-eso no fue lo último que dijiste, pero solo para asegurarnos… ¿estas enamorada de mí?- ella no dijo nada, el rojo en su cara era cada vez más evidente – vamos, si yo soy el que está equivocado es tan fácil como que digas no… ¿estas enamorada de mí?- la capitana cerro los ojos analizando su entorno y en ese momento respondió.

-si…- sin darle tiempo de nada salió del gigai y escapo en un Shunpo lo más rápido que pudo, el rubio estaba que no se la creía ¿había escuchado bien? Y por si fuera poco, ella había huido.

Esta noche comenzaron dos historias de amor, una muy inocente comparada a la otra y finalmente la historia de amor entre Kuchiki y Shihoin continuo su curso, el problema era como se atoraba una… es decir la más importante, se cerraban a la idea de la amistad, a un "matrimonio" que no afectaría nada entre ellos, como si ese hecho no fuera importante, ni aun después de tantas declaraciones de parte de ambos y eso solo traería problemas… porque perderla nuevamente lo descontrolaría por completo y porque tener que ser salvada nuevamente por él sería más tormentoso de lo que fue antes en Soul Society.


¿que les pareció? a mi me encanto poner a Yuzu y Karin celando a Byakuya, realmente me las imagine haciendo esa escena, ni siquiera a Ichigo lo han celado de esa forma pero si algo se me ocurre, sera peor que con el pelinegro jajaja.

-.-" Como cuando el mango (si escribi mango) de la semana te arruina el fic porque sale un sensual Hitsugaya más madurito... nah! mentira, la verdad ya se me ocurrió algo para ese guapísimo capitán 7u7 es como si Ichigo y Toshiro hubieran tenido un hijo O.o jajaja... pero de todas formas se ve muy bien, algo que me esta molestando de todo esto es que incluso Urahara cayo en pelea dejandole todo a Ichigo y Byakuya y por su parte este tontito pelinaranja no ha salido y Byakuya que si sale no hace nada! ¿que diablos pasa con Tite? acabo rápido con Kenpachi, ahora Toshiro crece y ¿que hace Byakuya? !NADA! yo solo espero que pase algo más interesante la siguiente semana de manga (aun cuando Byakuya no haga nada se sigue viendo muy bien *¬*)

Muchas gracias por leer, ¿les gusto Hitsugaya más grandecito?

Espero les haya gustado el capitulo de esta semana, como siempre lo hice con mucho cariño y me gustaría saber que les pareció. Nos leemos en la siguiente actualización.

Besos. Carrie ;)