Capitulo 7mo:

Ohayou minna-san.

Gracias a todos por seguir este fic, les agradezco por dejarme reviews, realmente me gusta que lean esta historia. Bueno sin mas que decir digo que espero que disfruten este capitulo.

Capitulo 7mo:

Estaba enojada, estaba decepcionada, estaba que mataba y comía del muerto, era degradante, humillante, estar al lado de él, y sin siquiera pensarlo, estar condenada a depender de él, de sus caricias y de sus besos, que lo único que traían a mi vida era mas dolor.

Al llegar a mi casa, él entró conmigo y se sentó, era tan cínico, tan descarado, que preferí no decirle nada, al menos hasta relajarme en la ducha. Me coloqué una falda y una blusa, junto a unas sandalias, realmente no quería ir a la universidad, no me sentía capaz de ir y estar pendiente de lo que dijese el profesor.

Él aún estaba sentado allí, con su ropa de mal gusto, con aquella ropa que realmente no le quedaba bien, con aquellas prendas desgastadas. Me acerqué hasta donde él estaba – llévame a la Universidad – él sonrió maliciosamente, era un completo belicoso, lo odiaba y lo peor… que seguía deseándolo como una loca, seguía deseando sus besos, seguía tan locamente apasionada por aquel prospecto, aquella lagartija de alcantarilla, me había hechizado, me había hecho olvidar mi moral, mi ética, me había hacho olvidar que estaba enamorada de Ino. – remolacha con gafas, ¿Qué vas a hacer? – me preguntó, yo lo miré secamente, oh… ahora si se venía a preocupar de lo que yo hiciese y lo que no, ahora si me quería escuchar y no como la noche anterior que sólo quería ver la cara de frustración de mi tío, ahora si quería hablar conmigo, su cara se veía tan tranquila, que me desesperaba – no sé, no te debe interesar – caminé a lo largo de él, esperando que me siguiera, esperando que se dignara a llevarme a aquel plantel, pero lo que recibí por respuesta, fueron sus brazos alrededor de mi cintura, su respiración chocando contra mi cuello – sabes… éste puede ser la ultima vez que nos veamos, remolacha – dijo, yo ni me inmuté, no dije nada, me estremecí, pero mi orgullo era mas grande, no estaba de acuerdo con lo que me hacía, no estaba de acuerdo con que se acercase a mí cuando se le diese la gana, no me agradaba que él, estuviese allí y que las palabras que dijo… fueran ciertas – claro… ya cumpliste tu cometido. Ya me mostraste… a mi tío en su trabajo… dime suigetsu ¿tu estabas conmigo simplemente para mostrarme aquello? ¿Todo lo habías planeado? – él acercó su boca a mi oído – al principio no, pero después me di cuenta… quien eras, después… yo… quise que él fuese humillado, como lo hizo conmigo – dijo, y no entendía, ¿al principio? Realmente no entendía – lo que pasa… es que tu tío me contrató para… unos negocios. Al principio me trató digamos que bien, pero por algunas razones… yo… empecé a alejarme de eso. Así que por eso me estaba buscando, por eso fue que aquella vez llegué así, por no hacerle un favor, se que suena de película, pero es verdad – me mofé de sus estupideces, si bien, él mismo lo decía, eso parecía mas bien sacado de una película de ficción que de cualquier otra cosa, me parecía ilógico – entonces… te querías acostar conmigo por eso, para "humillar" a mi tío, ja, que lastima me das – me solté de su agarre y salí de aquel lugar, esperando que se dignara a llevarme, pero… apareció otra persona, u otras personas – hola…Karin – escuché la voz de ella, de Ino, y claro junto a ella estaba su novio. Si cuando estaba con Suigetsu, se me había dañado el día, viendo a Ino junto al imbecil de Sai, me puso peor – hola – dije secamente bajando las escaleras, esperando a Suigetsu, que por fin hacía acto de presencia, ella lo miró a él, él la saludó con cortesía y lo mismo hizo con Sai – vamos – dije secamente y el atendió mis ordenes.

Apenas llegamos me encontré con Juugo, le conté todo, le dije cada cosa que había visto, lo que había sentido, pero él no me dijo nada, su rostro parecía tan calmado, que me dio rabia, se suponía que me debía entender, que me debía comprender, que debía estar igual o peor que yo, pero… no, estaba tan concentrado viendo el suelo que parecía como si no me escuchase. Me levanté de ese lugar, estaba tan indignada, realmente a nadie le importaba….

Mi tío fue a verme, pero… no quise hablarle, lo ignoré, ignoré a todos, me concentré en mi aparente pesadilla.

Al llegar de nuevo a mi apartamento, me encontré con la grata sorpresa de que allí se encontraba Ino, esperándome – Karin… ¿Por qué sigues con ese chico? – preguntó, y realmente no tenía ganas de hablar, no tenía ganas de hacer nada – anoche te estuve esperando y me encuentro que llegas con otro, dime, Karin… ¿él es tu novio? – preguntó, yo la miré, realmente no quería pelear – ino, déjame en paz, no quiero hablar con nadie – dije, ella hizo una mueca de desagrado – karin… así de cansada estas, así de cansada te dejó ese tipo, que ya no quieres hablarme – no creo que eso fuese una pregunta, eso era una afirmación, me estaba condenando sin saber los motivos – Ino lárgate – dije secamente, mostrándole amablemente, con mi mano la salida – ¿quieres que me vaya para estar con él? – Ya estaba cruzando la línea – me dices que termine con Sai, pero tú consigues a otro… o dime ¿ya lo tenías? – realmente se estaba pasando, ella no sabía nada, no tenía derecho a opinar, ella no era absolutamente nadie (en aquel momento) para venir y decirme que estaba bien o que estaba mal – Ino… vete de mi apartamento…onegai – insistí, pero ella negó con su cabeza, realmente me dio rabia, estaba que explotaba, que reventaba – dime karin… - realmente no aguantaba sus palabras, no la aguantaba a ella – ¡Dije que te fueras! – si, no aguanté e hice que se fuera de mi casa, mi vida se estaba pudriendo, lentamente, por culpa de él. Bueno… realmente era culpa mía, realmente era yo… la culpable, realmente era yo la egoísta, era igual a él, los dos éramos unos completos egoístas.

Esos días, no supe nada de él, nada de Ino, nada de nada, mi egocentrismo fue creciendo, mi manía de ser el centro del mundo empeoró. Me sentía la victima de todos…, y como me equivocaba, porque el mundo no iba a parar y retroceder porque yo lo pidiese… eso no se puede, pero mi infantil forma de ser, no me dejaba ver las cosas claras.

Trataba mucho peor a las personas que inocentemente se me acercaban, no le hablaba a Juugo sinceramente, mi lado malvado había salido a flote. Observaba con desprecio a todos, en especial a las parejas felices de novios, en especial a Haruno y a Uchiha, – "si tan sólo yo estuviese con él y no esa niñita… de seguro sería feliz" – pensaba, pero, me equivocaba, como podía ser feliz con alguien que aunque me hiciese babear… jamás llegaría a amar.

Una semana, dos semanas completas estuve en ese estado, inmersa en mis pensamientos, en mí.

Hasta que una noche, no me importó, ya no me importaba nada, iba a disfrutar todo… cada cosa del mundo, cada trivialidad, si Ino no venía y estaba enojada me encontraría a otro o a otra a quien demostrarle mis encantos, si Juugo no me escuchaba como yo quería que me escuchase buscaría a otro, si mi tío era un completo baboso, buscaría uno peor, buscaría en quien refugiarme al menos por una noche, al menos ahogaría mi angustia y mi dolor… al menos dejaría de pensar en Suigetsu.

Me coloqué una minifalda, una blusa ceñida a mi perfecto cuerpo, tacones, dejé mi cabello suelto, mi cara bien maquillada, escondiendo todo el dolor, me puse los lentes de contacto, despejé cada pensamiento que me provocaba llorar, y simplemente salí de mi casa, a uno de los bares cercanos… si, era mejor que cualquier otra cosa, era viernes, 10:30 de la noche…

Entré a aquel bar, hablé con un par de chicos, me enfermaba su hedor a tabaco, pero… de alguna u otra forma, me estaba divirtiendo.

No bebí mucho, pero si lo suficiente como para empezar a hablar concientemente de mi vida, ante extraños, claro, omitiendo mi amor por ella y mi reciente pasión por él. Estaba bailando con uno de ellos, luego con el otro y así hasta que me aburrí.

Eran las 2:00 a.m. jamás me había quedado hasta aquella hora en un bar, completamente sola junto a unos completos desconocidos. Me despedí de ellos y salí de aquel lugar, estaba bien… pero al tiempo, me sentía mareada. No había llevado mi carro, debía conseguir un taxi a esa hora.

Escuché atrás de mí una voz, era uno de los chicos con quien había compartido una copa, él se acercó mí, se notaba que estaba bien borracho, me tomó de la cintura y me atrajo ha su cuerpo, intentó besarme, pero lastimosamente no lo dejé acercarse, sentía repulsión, asco, sentía todo menos comodidad. Lo empujé lejos de mí, haciendo que se lastimara con la pared, su mirada se fijó en mí, creo que no estaba muy contento que digamos, quería correr de allí, pero estaba tan mareada, que preferí gritar, era tan patética. Él me miró y sonrió socarronamente, se volvió a levantar y me miró, ¿Qué pecado había cometido, para que Dios me tratase así? – Aléjate… onegai – intenté caminar lo mas rápido posible, pero sus manos no me dejaron, él me tomó del codo y me atrajo hacía él – ven… vamos a disfrutar un ratito – ese hombre estaba completamente ebrio, y yo, completamente asustada, ¿era mi impresión o todos querían violarme? Lo intenté alejar varias veces, luché por que me dejase, pero no, no lo hacía. Mis lagrimas se acumularon en mis ojos, quería correr, quería huir… pero no podía, realmente el castillo que alguna vez había formado, donde mi príncipe encantado venía a rescatarme, se estaba pudriendo… lenta y cruelmente – oye… te dijo que la dejaras – escuché la voz de Suigetsu, por un momento volví a pensar que él era mi ángel guardián o algo por el estilo – ve y métete en tus asuntos – dijo el joven, acercándose cada vez mas a mí, pero Suigetsu no lo dejó, le pegó con toda la intención de hacerle daño. Me tomó suavemente, mientras me dirigía con cuidado a algún lugar. Intenté soltarme de su agarre, pero era imposible, estaba muy mareada – cálmate – me dijo y suavemente me montó en su moto – ven… te llevaré a casa – no supe que hacer… si hacerle caso o simplemente alejarme lo mas posible de él… realmente no supe que hacer en aquel momento – déjame… en paz – el posó una de sus manos en mis cabellos, lo acarició como si yo fuese lo mas importante en su vida – ven… vamos – él se montó en la moto yo me recosté en su espalda, para intentar pasar por unos instantes aquel mareo, que me quedé dormida en su calida y varonil espalda.

Al siguiente día, me desperté en una cama diferente a la mía, pero de todas formas, conocida, era la cama de él, de suigetsu, me levanté suavemente, intentando calmar cualquier mareo y/o ganas de caerme. Salí de su habitación y lo vi, acostado en un incomodo sofá, caminé hasta donde él, me agaché a su altura y contemplé por unos instantes su belleza, sus cabellos ocultaban su rostro, los acomodé con parsimonia, contemplé por unos instantes su boca, tan provocativa, luego su rostro, se veía tan bien cuando dormía… era un completo espectáculo para mi corazón. Él empezó a abrir lentamente los ojos, yo me alejé lo mas posible y me volví a parar, pero sin quitarle la mirada de encima, como si estuviese escudriñando su cuerpo, su rostro – ¡ahhhhhhh! Ohayou – dijo mientras se sentaba en el sofá – llévame a mi casa – dije secamente, él sonrió y se levantó – si, pero mas tarde… ¿Qué quieres desayunar? – No sé qué me hizo ese hombre, pero no protesté ante su propuesta, quizás era con el cinismo con que me trataba o su forma tan despectiva de decir las cosas – haz lo que sea – dije y me incorporé en el sofá. No lo podía negar, mi corazón estaba palpitando a mil por hora. Él se acercó de nuevo a mí, se agachó a mi altura y acercó sus labios a los míos, causando un simple roce – karin… ¿Quién era ese tío de anoche? – yo negué con mi cabeza, cerré mis ojos, tratando de despejar un poco la mente – no…no sé – él acarició mi rostro y luego intentó besarme, pero yo lo alejé de mí, aún seguía indignada por aquello, por usarme – tu misión ya acabó, ya humillaste a mi tío… no sé por qué tienes que seguir intentando llevarme a la cama – él se rió, y se volvió a acercar a mí, acarició mis cabellos, luego mi rostro – simplemente quería probar de nuevo tus labios – lo miré fijamente… sus ojos se mezclaban perfectamente con los míos, tomé su rostro con mis dos manos, ¿a quién iba a engañar?... yo también lo deseaba besar. – No sabes cuanto te detesto – dije, él me miró fijamente y se rió mientras sus labios se acercaban a los míos. Él se apoderó de ellos, dejé que su lengua explorase mi boca y jugué un rato con sus cabellos.

Unos segundos después el se separó de mí y me miró fijamente…. No supe que decir, aquella mirada era diferente a las que alguna vez él me daba – karin… te amo – mi corazón pareció parar por algunos instantes, un color carmín invadió mi rostro. Me alejé lo mas que pude… ¿Cómo creerle? Sonreí simplemente para mí, era una sonrisa amarga – eres un mentiroso… por eso te odio – dije, él se acercó a mí y me abrazó por la espalda – no te miento… te digo que te amo – dijo… yo sonreí levemente, lo encaré de nuevo y me acerqué – entonces… ¿Por qué me haces sufrir? – él se acercó de nuevo, me plantó un tierno y suave beso, bajó suavemente una tira de mi blusa, besó mi piel, mi hombro, yo intenté alejarme… pero no pude, era tan placentero sentir sus besos allí que preferí quedarme – hoy… quédate – dijo, volvió sus labios a los míos, cerré los ojos, pensando que esa mentira podía llegar a ser cierta. Suavemente me separé de él – no – dije, él no dijo nada y simplemente se despegó y caminó hasta la cocina – creo que… ya está el desayuno – si, quizás él me pudiese prometer el cielo, pero… prometer es muy diferente de cumplir, las palabras, como dije anteriormente… son simples palabras.

Al llegar a mi casa, él se auto invitó, cosa que no me agradó para nada. Se acomodó en un asiento – vete… no tienes nada que hacer aquí – dije, él sonrió y se acercó de nuevo a mí – quiero estar junto a ti… me agrada tu compañía – dijo, yo bufé ante aquella estupidez – largo de mi casa – dije secamente mientras le mostraba la salida. Él salió de allí y por fin me tranquilicé. Me bañé, cambié de ropa y me puse a pensar… aún seguía resentida con él, pero… no lo podía sacar de mi mente, ni de mi corazón… ¿Qué debía hacer? Me quería vengar, pero… quería estar a su lado, lo odiaba y de tanto odiarlo, de tanto pasar ratos junto a él, después de escucharlo decir 'Karin te amo', mi corazón no resistía mas, era tan fuerte la supuesta pasión que yo le tenía que cualquier otra cosa… era tan sublime aquel sentimiento, que poco a poco había puesto el amor que sentía por Ino en un segundo plano.

Iba a salir, pero… él se encontraba allí, sentado al pie de la puerta – ¡Suigetsu! – me sentía rara… él se había quedado allí, sentado, esperando a que yo saliese. Él se levantó y me miró fijamente – Karin… ¿podemos hablar? – le iba a cerrar la puerta en la cara, pero no fui capaz, era exasperante estar viéndolo allí, esperándome, era… un sentimiento completamente raro. No se parecía a la necesidad de estar con Ino, de contarle mi vida o de tener sus labios junto a los míos…, era diferente… era la necesidad de abrazarlo, de besarlo, de sentirme amada por otra persona, por un hombre – creo… que no tengo nada de que hablar contigo – dije, pero su cuerpo se posó en frente mío, sus manos tomaron mis muñecas con fuerza, pero sin llegar a lastimarme – ¿eres demasiado boba como para entender que sigues siendo un ser humano? – No entendí sus palabras, no entendí absolutamente nada – ¿eres tan egoísta como para no darte cuenta de lo que siento? – sus manos comenzaron a hacerme daño, le sostuve la mirada… sostuve mi orgullo – Suigetsu… por favor… déjame en paz – dije, pero no hizo nada, me seguía teniendo de la misma manera, con el mismo ímpetu – dime – chasqueé mi lengua… él era tan persistente como yo, era tan único y eso me encantaba… realmente él me hipnotizaba – ya te lo dije, déjame en paz, lagartija – él sonrió y acercó su boca a la mía, en ese instante no me importaba nada, ni que Ino viviese al lado o si mi tío me viese. Me aferré a su cuerpo y le besé, dejé que su boca explorase la mía, dejé que me volviese a besar, con una intensidad mayor a lo que pedía. De nuevo dejé que su boca explorase junto a la mía el 7mo cielo, sus manos se posaron en mi cintura, su boca comenzó a bajar lentamente a lo largo de mi garganta, yo acariciaba tranquilamente sus cabellos. Lentamente él se fue despegando de mí – Suigetsu… te odio, pero te debo un favor… ¿Qué quieres? – Pregunté divertidamente, olvidándome por completo de que era su culpa que me sintiese tan mal – quiero besarte – dijo, suavemente me empezó a entrar de nuevo a mi apartamento. Cerró la puerta y seguimos besándonos.

Dejé que su cuerpo aplastara al mió, que se juntase tanto que no se pudiese separar – te odio…te odio – dije, pero no pareció afectarle aquellas palabras, él me seguía besando, seguía tan ocupado recorriendo mi cuerpo con sus labios, que no le importaba lo que yo dijese. Besó primero mi garganta, mi cuello, lo marcó con sus dientes, delineando cada parte de éste – Suigetsu – él me miró y me sonrió – dime, remolacha – yo sonreí amargamente, aún no podía creer en sus palabras, aún no podía creer que me amase, un día sólo me usa y al siguiente profesa amor, que gran mentira… que gran y degradante mentira – yo… no te amo, yo amo a Ino, lo siento – me despegué de él. Le mentí, claro que le mentí, yo no estaba pensando en Ino en aquel momento, yo estaba pensando en mí – entonces…. – pensé que se iba a rendir o que me iba a obligar a hacer algo que yo no quería, pero… prefería que fuese la primera – entonces dime que no me amas, dímelo – me dijo sosteniéndome, mirándome fijamente – no. Te odio… te odio, eres de lo peor… simplemente déjame – él se separó de mí. Y luego se fue…, simplemente se fue…, cuanto dolor, cuanta tristeza… se estaba acumulando en mi corazón.

Necesitaba a Ino, necesitaba alguien que me acompañara en mi triste desesperación.

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Ojala que les haya gustado mucho, estaré esperando sus reviews con ansias… gracias por leer y que tengan un lindo día.

Atte: Midori