Séptima parte.

Ya han pasado dos semanas desde que Mei viajo fuera de Japón; Haru aun espera noticias de la diseñadora, sin embargo no ha recibido ni una sola llamada.

El día de hoy acompaña a Kyouya a la casa Ootori sin embargo es mas que obvio su mal animo.

—Deja de poner esa cara—le dice el pelinegro al percatarse de la esencia de su prometida—

—¿Quién tiene mal animo?

—Yo no dije eso…

—Entonces yo lo pensé…

La castaña se recarga en el cristal del auto en el cual viajan y evita todo contacto visual con el pelinegro.

—Mi madre te preguntara el por que del retraso de la recepción…

—Ya les dije que tengo mucho trabajo…

—Mentirosa…

—Piensa lo que quieras, después de todo tendrás que esperarme si es que te quieres casar…

La frialdad de la chica es más que agresiva lo cual comienza a malhumorar a Kyouya quien por primera vez en su vida sentía que no podía manejar la situación.

—Deja de comportarte así…

—…—

—Escúchame cuando te hablo…

—Ok. Más tienes que responder algo…

—¿Qué sabes de Tamaki?

La pregunta llego sin esperarse, ¿Qué sabia ella?, pensó un momento la respuesta mas adecuada y cuando la tubo continuo.

—Lo mismo de siempre… no se por que lo preguntas si sabes muy bien que su recuerdo me pone mal…

Disimulo muy bien su mentira y a la vez las palabras que Tamaki le había dicho tiempo atrás comenzaron a resonar en su cabeza.

—¡Mentira!

Estalla la castaña sin esperarlo ella misma.

—¡Eres un mentiroso! ¿¡Por que no dices la verdad!... ¿Dónde esta Tamaki?

¿Alguna vez la vio así?... no el jamás la había visto llorar ni aferrarse a algo, bueno si pero la situación no había cambiado, ya que la persona que la hacia reaccionar así seguía siendo la misma… Tamaki.

—No se quien te dijo que he visto a Tamaki…—Responde tranquilo— mas no es así.

—No… el mentiroso eres tú.

Kyouya no pelea mas, simplemente no quiere regresar a ese tema. La castaña aun espera que el pelinegro continúe más no lo sabe muy bien.

—Llegaremos en pocos minutos, límpiate esas lagrimas y quita esa cara de odio—Le dice al percatarse de la mirada expectante de la chica.

Haruji hace lo dicho, no por que se lo allá dicho sino por el simple hecho de que como una abogada con tanto renombre no debe lucir así.

Al cabo de unos minutos ambos llegan a la casa Ootori, son recibidos por algunos de los empleados y llevados al salón principal donde todos los integrantes de la familia esperan por ellos.

—Bienvenida Srta. Fujioca—Le recibe el líder de familia.

—Oye Fujioca…—habla el segundo hijo— ¿No crees que ya es ora de tratarnos como familia?

—Eso se escucha bien—Bromea la hermana— Me gustaría llamarte hermana…

A pesar de la aura de aceptación que hay en el lugar Haru no puede decir nada, esta desanimada y ni siquiera se molesta en responder.

—Es extraño—Comenta la hermana— hoy bienes peor que siempre ¿Sucedió algo en el trabajo?

Kyouya mira fijamente a su hermana lo cual termina poniéndola nerviosa.

—Lo siento Kyo… es solo que cuando la conocí parecía ser una chica con mas animo, aun que tal vez era Tamaki quien te brindaba ese entusiasmo—Continua sin mala intención— ese chico en verdad podía hacer felices a las personas, a mi me encantaba hablar con el, además provoco un buen cambio en Kyo…

El comentario saca a Haru de su estado inactivo y es entonces cuando por fin habla.

—Eso es verdad, Tamaki siempre fue único —Sonríe a la otra dejándola sin habla.

—Jamás te vi sonreír de esa forma—Comenta la mujer aun asombrada ya que la sonrisa de Haru descadilla a cualquiera, claro que puede ser por que desde hace algunos años es casi impensable que ella sonría naturalmente.