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LO MÁS PRECIADO
Dearest-chan
Capitulo 7: "Torpe Amabilidad"
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La divisó en el río, con el agua cristalina cubriendo con escasa precisión hasta el vientre bajo, y la cascada tras ella, como si de una ilusión se tratara, como si ella fuera un ser místico y etéreo… Las hebras azabaches se adherían a su rostro, brazos y hombros, con bella precisión, y las gotas del rocío de su baño, resbalaban por la piel pálida, formando infinitos surcos de caminos diferentes que se perdían en el agua imprecisa… Prácticamente se quedo sin aliento, en una especie de trance del que no deseaba ser despertado, escuchó como tarareaba una canción (a la que no le dedicó mayor atención) mientras estrujaba el cabello a un lado de sus hombros, y el agua comenzaba a escurrir por sus cabellos, destilando el líquido sobre sus senos, el hanyou se detuvo en esa acción, como una gota diminuta parecía iniciar su recorrido hasta descender en la cima de uno de sus pechos, justo sobre el pezón sonrosado… Arrugó el ceño, al sentir como la sangre comenzaba a fluir vertiginosa y pesada por sus venas, concentrándose en su zona intima que poco a poco comenzaba a erguirse, pero esta vez no quiso recriminarse, más bien se preguntó por qué ella lograba hacerlo reaccionar de esa manera, ¿por qué…? no tenía sentido, claro que había despertado ante las hembras, sabía lo que era excitarse, desear y tomar una mujer, aparearse… Pero "esto", no lo entendía , no tenía sentido, a Kagome… a ella… la deseaba de un modo diferente, que jamás había experimentado, y ese modo era el que lo asustaba, sobrepasaba al sexo y a toda lógica, la quería suya, casi de un modo anhelante y posesivo, y eso era lo que realmente lo inquietaba… unirse a una mujer, marcarla, era para amarla toda la vida y él todavía no encontraba a alguien así, incluso, dudaba de encontrarla… pero ahora, todo parecía cambiar… no sabía muy bien si lo que estaba comenzando a experimentar sería verdadero, o solo…¿deseo?... era tan difícil responderse cuando jamás había experimentado aquello…
Tenía los ojos cerrados y se notaba que estaba concentrada en lo que hacía, por eso es que no había reparado en él, así que cuando su vista castaña subió despreocupada hasta la orilla prácticamente se le detuvo el corazón… vio como la observaba a la distancia, impávido, escrutándola casi de manera descarada, sus ojos dorados parecían dos luceros llameantes, concentrados, recorriéndola… hubo unos segundos en que no supo como reaccionar, y después, sonrojada hasta más no poder se cubrió los senos en un ademán brusco, como si hubiera vuelto a la realidad…
Ya era muy tarde e InuYasha supo que había sido descubierto… -"maldición"- se dijo, sin saber como reaccionar ante la situación, ¿qué le diría a ella, cómo la enfrentaría?, buscó alguna excusa para defenderse, pero descubrió que su acto estaba lejos de tener una justificación, ni él mismo lo comprendía del todo…
La vio avanzar hasta él, cubierta precariamente con sus manos, por un momento no atinó a nada más que observarla, ella parecía molesta, no, más que eso, estaba furiosa…
Al ver que la yukata de ella estaba a bastante distancia de la orilla, tomó conciencia y se quitó el ahori, se lo lanzó al ver que ella se quedaba quieta aún dentro del río, como esperando algo, entonces se giró de espaldas a ella y escuchó el ruido de sus pies al salir del agua hasta tocar tierra y luego, el roce de la tela sobre su cuerpo…
No hubieron palabras de por medio, no por lo menos hasta que Kagome estuvo completamente vestida, con su improvisado vestuario. Sí bien, ya tenía las ideas claras con respecto a lo que le diría al hanyou, no podía evitar sentirse extraña, era una sensación difícil de explicar, sentía un cosquilleo cálido en el estómago y la idea de sentirse observada por él, en vez de hacerla sentir molesta, más bien le agradaba, no sabría explicarlo, pero tuvo la loca sensación de sentirse deseada y después de todo, al parecer, él no la detestaba tanto como decía… pero sería estúpido dejarse llevar por aquellas emociones, por lo menos no en estas circunstancias, en donde las cosas entre ellos no estaban claras, porque ellos no tenían nada ¿no?, ni siquiera podían llamarse amigos… nada, no eran nada… y eso era lo que realmente le dolía, ¿por qué ese interés casi obsesivo en saber más de él…? ¿En conocerlo?... ahora no era el momento de inquietarse con ese tipo de preguntas, no ahora, donde lo más importante era aclarar el asunto, su dignidad estaba en juego… después, tendría todo el tiempo del mundo para atormentarse con sus pensamientos…
.- ¡¿Me estabas Espiando…?!-. Masculló con algo de agresividad en el tono de su voz, algo que se podía interpretar como pregunta o exclamación…
.-Eso no es cierto…-. Puntualizó, sin mirarla a la cara.
.-¡¡¡Si lo hacías…!!!-. Rebatió Kagome, ya sin poder contenerse, ahora más la enfurecía el hecho de que él negara impávido s su acusación, no sería más honesto admitirlo.
.-No mientas…-.
.- ¡Jah! Y qué si lo hacía… créeme, no tienes nada interesante… he visto mejores…-Murmuró con arrogancia mientras se giraba enfrentándola, y es que a estas alturas poco le quedaba por decir, mejor rebatirle hasta el final y que importaba si todo terminaba mal, ¿no quería que ella se fuera de una buena vez?, ahí estaba la solución, dudaba que ella permaneciera al lado de un "hanyou pervertido"…
Kagome lo miró con odio al instante en que escuchó aquellas palabras que le resultaron hirientes y sintió la sangre hervir en sus venas con tanta furia, que por un momento se descontroló y su mente pareció perder el sentido de la realidad…
.-¡¡¡OSUWARI!!!-. Gritó con tanta fuerza como si con aquellas palabras intentará efectuar el poder de un conjuro e InuYasha al instante sintió como le recorría un escalofrío por la columna y se le erizó la piel a la espera de lo que se venía, y que igualmente desconocía… pero nada sucedió, permanecieron en silencio por unos segundos, InuYasha seguía aturdido en su lugar, sin reacción aparente y Kagome se cubrió la boca con una de las palmas de sus manos, aún sin comprender aquellas palabras que habían salido de su boca de manera involuntaria. ¿Qué había sido eso?, era la pregunta que se repetía en las mentes de ambos…
Un estruendo los alertó y la muda pregunta quedó relegada a segundo plano. Kagome se giró asustada en el lugar y vio con horror como algunos árboles caían al suelo, derrumbándose de manera devastadora, provocando un ligero temblor que se vio acrecentado por unas fuertes pisadas que provenían desde el interior del bosque. Al olfato del hanyou llegó el aroma detestable de un yôukai y al instante se puso en alerta defensiva, olvidando por un momento a Kagome, y es que estaba tan acostumbrado a pelear y cuidarse sólo, que no reparó en ella.
De entre la espesura de los matorrales que los rodeaban apareció un demonio con la apariencia de un jabalí a gran escala. Al parecer, había perdido el control y arremetió hacia ningún lugar en especial, o eso fue lo que creyó InuYasha hasta cuando, con pavor, vio que se dirigía hacia Kagome. Por un instante el alma abandonó su cuerpo que palideció hasta parecer un cadáver. Los segundos fueron eternos en ese momento en que su corazón estuvo detenido y su cuerpo parecía no reaccionar… Vio como Kagome se movía para esquivarlo a duras penas y luego caía de bruces al suelo… escuchó al yôkai bufar en un bramido de furia y lanzarse contra ella y entonces despertó de su ensoñación y logró interponerse…
.-¡¡¡Sankontessou!!!-. Exclamó a todo pulmón mientras realizaba el ataque, sus garras resplandecieron platinadas unos segundos antes de ser cubiertas por la sangre del demonio que yacía inerte en el suelo.
Todo quedó en silencio, una brisa suave meció el verde follaje e InuYasha intentó calmar su respiración agitada. Su corazón parecía galopar desesperado, por lo que había estado apunto de ocurrir… por unos instantes el temor pareció dominarlo de una forma avasallante, la adrenalina de los hechos aún le pesaba en el cuerpo y la angustia de lo que "pudo ser" lo tenía shokeado, era tan difícil de interpretar sus emosiones en este momento, y tampoco es que se diera el trabajo para hacerlo, los juicios internos no iban con él y por el momento habían cosas más importantes por las que preocuparse y una de ellas… era Kagome, aunque le costara admitirlo. Se giró para verla…
Ahí estaba ella, sentada sobre sus rodillas, aturdida y nerviosa con la mirada perdida en los restos del demonio que instantes atrás había estado a punto de matarla, si no hubiera sido por él… es cierto, él, alzó la vista y se encontró con los orbes dorados que ya la esperaban, y lo que vio reflejadas en aquellas pupilas le sorprendió… a caso era… ¿preocupación…?
.- ¿Estás bien…?-. Preguntó, con la voz roída, intentado fallidamente que no sonara angustiada… Kagome, por su parte solo asintió asustada y aliviada… esta era la segunda vez en la que él, le salvaba la vida…
Intentó ponerse en pie pero cuando lo intentó un dolor agudo que provenía de su tobillo le hizo pegar un chillido y caer de nuevo sobre su trasero. Apretó los parpados para contener el dolor y, de forma espontánea, llevó una de sus manos hacia el lugar aquejado… Un poco de sangre escurría de aquella herida, que al parecer, no era demasiado profunda…
Kagome abrió los ojos y observó la sangre que brotaba de su piel lastimada, miró después la roca filosa que estaba a su lado, había un poco de sangre en la punta de esta y ella concluyó, que al caer, la piedra se había incrustado en su piel, cerca del tobillo, provocando una herida de la cual no se percató ya que el temor había postergado el dolor y no fue consciente de él hasta que estuvo de pie… Alzó la vista y se encontró de nuevo con aquella mirada dorada que la observaba de una forma difícil de comprender, no quería hacerse ilusiones, pero quería creer que aquello era el reflejo de la preocupación…
Cualquier pensamiento quedo postergado cuando una de las manos engarradas del medio demonio se acercó hasta la herida de ella, pero segundos antes de hacer contacto, se detuvo titubeante…
.- Hay que curarla, antes de que se infecte…-. Murmuró sumamente concentrado en la herida y con el ceño algo contraído, sin ser conciente de que Kagome se había sorprendido tremendamente por aquellas palabras "amables"… el primer atisbo de amabilidad por parte de él… Lo observó aturdida y emocionada, mientras él se alejaba a unos cuantos pasos de ella y rasgaba un gran trozo de tela… de su yukata… de su yukata… de… ¡¡¡SU YUKATA!!!, por Kami… ¿qué usaría ahora?, y ese tonto, por qué no era más conciente…
.- ¡¡¡ ¿Qué haces, Baka?!!!-. Masculló Kagome a todo pulmón, en tanto se colocaba en pie conteniendo el dolor punzante de su herida, pero ya era demasiado tarde y cuando llegó hasta él, la yukata ya estaba hecha añicos… ¡¡¡HHHUUUUYYY!!!...-. Gruñó mientras tomaba los vestigios de su ropa, o le que quedaba de ella, ante la mirada impasible del medio demonio…
.- ¡¡¡Mira lo que hiciste…!!!-. Lo miró a los ojos enfurecida, pero como siempre, él parecía impávido y arrogante…
.-Jah... no seas exagerada, es solo tela, mujer…-. Exclamó, sin prestarle mucha atención a Kagome quien lo miraba con furia.-Además…-. Olfateo un trozo de tela… -olía horrible…-.
Esto era el colmo, en qué momento se le pasó por la mente el que él iba a cambiar, por Kami, si era un maldito petulante y ella, una estúpida por creerse semejante payasada… la muy baka, que se había "ilusionado" con sus palabras, ahora, hasta dudaba de haberlas escuchado y pensaba que sus oídos le habían jugado una muy mala pasada… Lo vio ponerse en pie sin tomarla en cuenta para nada y luego hundió la tela en el agua de la orilla, la estrujó un poco y se acercó hasta Kagome nuevamente, todo en un silencio hermético que Kagome ya no estaba dispuesta a romper, de que servían su reclamos y remilgos, si al final, él hacia lo que se le viniera en gana… Cuando la tela humedecida hizo contacto con su piel lastimada, la joven pareció despertar de su ensoñación y miró al semi demonio, prácticamente, pasmada… observó como él, en un silencio sepulcral, rotaba la tela sobre el tobillo lastimado, aquellas garras vendaban la herida con especial dedicación y más de alguna vez percibió el roce electrizante de estas al rozarse con su piel tersa, pero no sintió temor, al contrario, más bien, era un excitante cosquilleo… cuando terminó, la joven lo observó maravillada sin rastros de la rabieta que segundos atrás la dominaba…
.-Listo…-. Puntualizó ronco mientras ajustaba el nudo de la tela que al final había servido como una especie de venda. Kagome lo miró agradecida, aún sin comprender esta actitud tan "desconcertante" por parte de él, se había acostumbrado tanto a su arrogancia que ahora le incomodaba la humanidad con que la trataba, su amabilidad, la ponía en extremo nerviosa…
.-Gracias…-. Musitó con la cabeza gacha y un manojo de nervios. Se mordió el labio intentando calmar un corazón que en segundos se había vuelto desbocado… pero luego sonrió, tranquilizando su alma con la calidez de sus pensamientos… es cierto, de nuevo le debía la vida… a él… y era necesario hacérselo saber, pero esta vez no pensaba utilizar las palabras.
La dulce mirada de ella, cargada de sentimientos y emosiones tan inexplicables como las de él, se alzó hasta la suya y logró aturdirlo. Por unos segundos su mirada quedó perdida en las pupilas castañas y profundas… pero pareció recobrarse rápidamente de su embeleso, interponiendo ante su alma su tópico… la arrogancia…
.- ¡Feh! Ten en cuenta que esto solo lo hago porque tienes la piel extremadamente delicada… por nada más. Ni creas que…-.
Cualquier cosa que hubiera querido decir murió en los labios del hanyou, las palabras quedaron atragantadas en su garganta por la sorpresa de sentir los brazos de Kagome rodearlo como una dulce prisión de la que no quería escapar. Los latidos de su corazón desbocado parecían incontrolables y es que ella, siempre con esas actitudes de sorpresa, que con un simple abrazó lograba desarmarlo y hacerlo tan vulnerable… y ponía su mundo de cabeza sin siquiera proponérselo, porque ella era así… sincera, dulce y única… Intentó recobrar la calma sin responder el abrazo del que era presa, no tenía el valor suficiente para aquello, porque temía que si lo hacia estaría perdido…
A pesar de la gruesa camisa de tonos marfilados que cubría el torso varonil, pudo percibir con claridad el palpitar acelerado de aquel órgano vital, más él no correspondió a su brazo… siempre pasaba lo mismo, cualquier actitud que rayara en lo "cercano" era desechada por él quien parecía volverse un frío témpano de hielo, imposible de penetrar… Kagome lo sabía, la barrera infructuosa que el hanyou anteponía como una cáscara impenetrable, tan difícil de atravesar… eso era lo que irremediablemente los separaba, y ella ansiaba tanto descubrir su interior, conocer su dolor, apoyarlo y contra todo… amarlo… Abrió los ojos como platos por el abrupto pensamiento… ¿lo amaba…? ¿lo amaba…? Nooo, eso no podía ser posible, sabía que algo de mágico había en su encuentro, pero eso no significaba que ya lo amaba, por que a penas se conocían, era imposible, indudable… ¿no?... la sinceridad aplastante de su mente la hizo asimilar algo que contra toda lógica era improbable… sí… llegaba parecer hasta cómico… una sacerdotisa enamorada de un hanyou…
La calidez que lo envolvió por algunos segundos desapareció con la misma rapidez con la que llegó, sin embargo, el vacío que dejó fue dolorosamente notable… la observó a ella que parecía perdida en algún punto fijo del lugar, con sus facciones algo alteradas, producto de un sobresalto, quizás, ¿quién sabe?, bahhhh… él no estaba para pensar, porque a penas podía con sus propios pensamientos, esos que lo llevaban a un mundo en donde las ideas más descabelladas eran posibles, un mundo en donde sus sentimientos parecían cobrar voluntad propia y dominar su corazón corroído por el sufrimiento, que parecía sanarse cuando la presencia perturbadora de Kagome se hacia presente… Lo sabía, estaba entrando en un terreno peligroso que claramente desconocía, porque, sinceramente, no sabía como explicar los calorcitos y todo aquello que su alma comenzaba a albergar por aquella chiquilla que había llegado sin más a su vida para revolucionarlo todo y colocarlo patas arriba… tampoco es que quisiera averiguarlo, mejor dejarlo todo como estaba. Sí, eso sería lo mejor… lo mejor…
Continuará…
Olis!!!!!!! Sip!!!!!!!! He vuelto yuhhhhjuuuu!!! Aquí un nuevo episodio recién horneado jujuju. Espero que les haya gustado mucho… Estoy segura que a estas alturas cualquiera pensará que tengo una obsesión pervertida con los lagos y escenas de nudismos jajaja… ah, en fin, sé que tienen que tener paciencia por las demostraciones de afecto de Inu y es que es muy difícil crear esas situaciones, más si es el inu del pasado, eso quiere decir que tiene un carácter al cuadrado: el doble de arrogancia, el doble de antipatía… ahhh, en fin, mucha paciencia chicas que de a poquito todo se va aclarando…
A sip, antes de despedirme quería agradecerles a todas por seguir leyendo hasta este punto, muchas me han preguntando cuantos capis tiene, pues les digo al instante que ni yo misma lo sé en verdad…
Agradecimientos especiales a:
Galaxy Nordica, La Avia, Lis-sama y
Muchas gracias por leer.
Matta nee…
