No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.
Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.
Un alma.
Acercándose.
Por: Luna "El Sol Nocturno"
El olor a incienso se mezclaba con los cánticos, atardecía y las volutas ardían en la ilusión de un fénix fantasmagórico; las antorchas apenas iluminaban los desiertos pasillos del templo, la gente rezaba en la capilla principal, los nobles se apretujaban con los viandantes normales, los guardias sujetaban las guadañas de camino a los Pabellones de Curación, nadie tenia permitida la entrada. Las vidas de dos hombres estaban en manos de La Guardiana.
Herida causada por ambición.
Ciérrate.
-
Nada puedes contra mi voluntad.
Nada puedes contra mi poder.
Nada puedes contra la vida.
-
Ellos eligieron no servirte,
no son tus esclavos.
Ciérrate.
Todos los integrantes del clero permanecían a su alrededor, la daban las fuerzas necesarias para continuar pero aun así, solo Zelgadiss estaba autorizado a estar con ella en el circulo que ocupaba con los heridos. Las manos suspendidas sobre las profanadoras heridas, arrodillada en el suelo, entre sus muslos y gesto de concentración... jamás había sido tan inalcanzable y poderosa a sus ojos.
Herida causada por ambición.
Ciérrate.
-
Nada puedes contra mi voluntad.
Nada puedes contra mi poder.
Nada puedes contra la vida.
-
Ellos eligieron no servirte,
no son tus esclavos.
Ciérrate.
La Guardiana usaba todo sus recursos, su voluntad, su poder, la fuerza con la que los dos hombres se agarraban a la vida... incluso la ardiente rabia de todos los presentes, para generar un contra hechizo tan potente que destruyese todo rastro de maldad. La agotaba, sí, como una carrera a campo traviesa y sin la ropa adecuada, pero las manos en la cintura la trasmitían tal apoyo tras todo lo ocurrido...
Herida causada por ambición.
Ciérrate.
-
Nada puedes contra mi voluntad.
Nada puedes contra mi poder.
Nada puedes contra la vida.
-
Ellos eligieron no servirte,
no son tus esclavos.
Ciérrate.
La quimera sumo sus manos a las tiernas en una muda y tímida proposición, toma la fuerza necesaria, Amelia igualo su espalda al tórax pétreo al apoyarse contra él.
-Recita conmigo-susurro al tomar aire.
Herida causada por ambición.
Ciérrate.
-
Nada puedes contra nuestra voluntad.
Nada puedes contra nuestro poder.
Nada puedes contra la vida.
-
Ellos eligieron no servir,
no son esclavos.
Ciérrate.
A pesar de no saber nada de Aghen lo hizo, no se sorprendió por escuchar las poderosas silabas-runa surgir en perfecta pronunciación de su garganta, ya había asimilado que era Portador; ese titulo no era por el brazalete, era por su amor a la joven, lo portaba y eso le hacia ser poderoso, aprender sin darse cuenta de la persona que ahora estaba apoyada contra él.
Ser una parte de un todo.
Herida causada por ambición.
Ciérrate.
-
Nada puedes contra nuestra voluntad.
Nada puedes contra nuestro poder.
Nada puedes contra la vida.
-
Ellos eligieron no servir,
no son esclavos.
Ciérrate.
Respiraron al unísono, los latidos se emparejaron como uno solo, la magia fluyo de él a ella enroscándose, transmitiéndoles mas que cualquier palabra o gesto... solo eran ellos y la energía que generaban con el monótono pero poderoso cántico rúnico.
Herida causada por ambición.
Ciérrate.
-
Nada puedes contra nuestra voluntad.
Nada puedes contra nuestro poder.
Nada puedes contra la vida.
-
Ellos eligieron no servir,
no son esclavos.
Ciérrate.
Entonces los jadeos se fueron convirtiendo en respiraciones pausadas, tranquilas, estaban dormidos; pero no fuera de peligro.
Había más por hacer.
-U-N-A-L-M-A-
Laila corrió por delante del agotado mago astral, abrió puertas y corrió pesados cortinajes, despejo las mantas de la cama... Lina subió una bandeja con fruta y agua mientras Gaudy avisaba a Eldran y Christopher.
Dhamon y Stephan montaron guardia en la puerta del aposento, nadie entraría.
-
La quimera apoyo a la joven contra su tórax, todos estaban fuera menos Laila que ahora si preparaba un merecido baño caliente. Estaban igual de fatigados tras todas las horas recitando, el sol había saludados dos veces antes de que Graders y Philionell estuviesen fuera de toda maldición, y eso era aliciente mas que suficiente para dormir varias horas, aunque fuese casi medio día; Amelia chupo el zumo de naranja de los dedos y observo hipnotizada que Zelgadiss mordisqueaba una fresa.
¡Para besarla después!
El jugo resbalo al interior de su boca y le rodeo el cuello con una mano, jadearon acoplándose con rapidez, como el beso fantasmal que vivieron sus almas, la princesa gimió cuando el trozo de fruta, aplastado entre sus lenguas, derramo el resto del zumo; se abrazo a él hasta que la maltrecha pulpa desapareció.
-¿Señora?
Una risa alegre hizo sonrojar, aun más, a la jovencita.
-Ya vamos.
-U-N-A-L-M-A-
Islandri en persona llevo la comida de los dos conjuradores, Lou Graum y Darent se habían adelantado y el mensaje era favorable, estaban despiertos, y hambrientos...
Si se encontraban lo suficientemente repuestos Lina y Gaudy les preguntarían por Kaos.
-
-Si seguimos la línea que tenemos... entonces... Graders fue el primero, mataron a Yliana para conseguir algo de él y fue cuando se unió a Aneletos para su venganza, cuando la misión le fue adjudicada aviso a tu padre...
-...pero siguiendo las ordenes de Aneletos-medito.
-¡Exacto! Hizo todo lo que ese tipo le mando, ambos conscientes de las represalias trazaron el plan ¡Para qué TÚ inconscientemente lo acataras!
-Lo que quiere decir es, que han sido marionetas-calmo Eldran.
El hechicero la miro desde su posición junto al ventanal de la, generalmente vacía, biblioteca ¿Por qué la costaba tanto darse cuenta? era lo mismo y exacto que le había ocurrido a él hacia nueve años, una mentira, y el horror de una vida de luchas y desprecio había caído sobre un chiquillo de catorce años, más ocupado en entrenar que en leer las dobles intenciones de la gente a su alrededor, Amelia le sonrió y se puso de pie.
-Iré a verles.
Volvía a llevar uno de los vestidos oficiales, muy simple y del color del mar en el atardecer, corpiño ajustado hasta el principio de las caderas y falda larga con un vuelo parecido a la niebla al arremolinarse cuando se anda a través de ella, mangas amplias y cálidas para la invernal temporada que atravesaban, le daba la impresión de haberlo visto antes.
-¿Pero...?-la Dra-Mata se extraño, estaba muy claro.
-¿Quieres saberlo por ellos?-no parecía conforme y era algo normal, ellos también podían haber inventado todo-están despiertos.
El gesto no pareció desapercibido para nadie, hasta los pocos nobles que habían ido allí para informarse sobre la repentina reunión contuvieron el aliento, la quimera había ofrecido su brazo con seguridad, casi como si fuese algo normal, la princesa había reculado nerviosa, insegura de seguir, como si fuese algo que no se debería hacer, aun.
Finalmente alargo el brazo y lo enrosco en el pétreo, titubeante pero lo hizo, incluso una débil sonrisa asomo junto al rubor.
-
Todos los presentes suspiraron aliviados, los cisnes nadaban juntos.
-U-N-A-L-M-A-
Justo antes de llegar a las habitaciones que ocupaban los conspiradores Amelia se detuvo, durante todo el trayecto, unos veinte minutos, ninguno había dicho nada, Zelgadiss había acariciado con un roce continuo su mano pero poco más, ni una palabra, ni gesto cariñoso, había estado entre sus brazos unas mal contadas cinco veces, dos de ellas con beso incluido, y nada.
Alzo la vista y busco su rostro, él la rehuyo tapándose con el largo flequillo.
-Adorable-al ver el pronunciado sonrojo la palabra salió sin pensar.
-Tsk-parecía molesto-¿Tenias que decirlo?-la reprocho.
-Sí.
Atino de casualidad a apoyarse contra una de las columnas, tener la guardia baja frente a ella empezaba a ser agradable, la rodeo la cintura dudoso y se perdió en los roces y húmedas caricias que le regalaba genuinamente ¿Qué pedía de él salvo la seguridad que se daban mutuamente?
-
-Padre
-Amelia, Zelgadiss-la quimera asintió en contestación al saludo-gracias por lo que hicisteis, pero no era necesario.
-¿Por qué?.¿Por qué teníamos que dejaros morir?
Mientras la joven se sentó en uno de los sillones su acompañante se coloco junto a la ventana, fuera había guardias y gente que visitaba a los demás enfermos, un día normal, un día más.
-
-Mentimos Alteza-la débil voz del lord llego desde el otro lado de la cortina, una vez despejada se descubrió la dimensión real del pabellón-era algo que os concernía a vos y no dijimos nada. Motivo mas que suficiente-sentencio.
-No lo era. Entiendo que fueseis marionetas, pero pedir ayuda no es deshonroso.
-Hija, tu no debías saber nada, debías despertar el poder de Las Guardianas, es lo que has sido desde el momento de nacer.
Amelia los miro alternativamente, la expresión tan seria que los dos temieron represalias, solo el quimérico guerrero sonrió, casi pudo adivinar su pensamiento.
-No quiero mas sacrificios, por parte de ninguno, si ese hombre viene dispuesto a apoderarse el trono de Seilloon descubrirá que no es tan fácil de conseguir, yo soy la heredera, y después lo serán mis hijos-Zelgadiss volvió a sonrojarse-no un desconocido con ínfulas mal alimentadas.
-U-N-A-L-M-A-
Esa misma noche mientras se cambiaba llamaron a la puerta, asistió según se terminaba de abotonar el pijama, a esas horas era raro que alguno de sus amigos le necesitase, quizá fuese Laila u otra criada de confianza preguntando por el estado de Lord Graders o Philionell, ambos estaban bien y dentro de poco volverían a sus quehaceres habituales.
Pensó en los demás y empezó a plantearse el poner un sistema anti-interrupciones en la puerta de su cuarto.
Encontrase a La Guardiana tras la puerta le hizo nombrarla mala idea, en el acto.
-¿Puedo pasar?
La cedió el paso intrigado, había sido una de las primeras en irse a descansar, no sin cierta insistencia por parte de su padre, y la daba por dormida hasta la mañana siguiente. ¿Qué pasaba?
-Iba a acostarme-dijo abriendo los brazos para mostrar su vestimenta.
-Yo también tenia esa intención, pero... ¿Te importa que duerma contigo?
-¡.¿QUÉ!.?... Perdón no te he escuchado lo ultimo has... hablado muy bajo.
-No debí venir, lo siento, esto sí a sido una indiscreción.
-
Al pasar a su lado la cogió del brazo, la había escuchado perfectamente, la mirada baja le confundía, no sabia el por que ella le hacia esa proposición y era algo que necesitaba... sobre todo si no quería cometer una posible locura.
-Corrígeme si me equivoco-clavo los ojos en los suyos- eres La Guardiana, estas por encima del trono y sus responsabilidades aun teniendo en cuenta la extraña coincidencia de ahora, y además, en teoría ahora somos pareja-el temblor que dio al oír la expresión también derramo calidez por su cuerpo-¿Por qué es una indiscreción?
-No lo sé.
Se inclino y la rozo los labios.
-Para mí no lo es.
-
La llevo hasta la cama con los dedos enlazados nuevamente, arreglo las pesadas mantas que se necesitaban durante el invierno y espero a que hiciese el siguiente paso; ella se despojo de la cálida bata mostrando un camisón con apenas manga y largo hasta los tobillos, los bordados adornaban los bajos y el discreto escote, en este caso, creando la falsa sensación de corpiño. Se metieron a la vez en la cama, sin apartar la vista el uno del otro.
-
Entre ellos quedo un espacio parecido a la "Tierra de nadie" en una batalla, ninguno se atrevía a adelantarse en los apenas treinta centímetros que los separaban.
-
Amelia alargo un brazo rozando el estomago de la quimera, apoyo la mano y se acerco un poco, Zelgadiss hizo lo mismo y sus vientres se encontraron.
Que no podían notar que no se hubiesen imaginado ya; él era duro, frió, como roca salvaje, ella blanda, cálida, suave a pesar del tejido del camisón.
-Sabes, vine por que me sentía sola... me pareció muy fría y solitaria, la habitación-puntualizó-si no estabas tú.
-
La quimera se tomo su tiempo, algo se había estrangulado en su interior y no le permitía hablar, y lo que le venia a la mente no era apropiado, era austero, demasiado para un instante tan decisivo; miro hacia abajo esperando encontrar los ojos fijos en él pero descubrió que ahora sí estaba dormida.
-Yo también...
Entonces las palabras de Graders acudieron.
...-Sabed Señor Greywords, que estoy celoso de usted.
-¿Por qué?
-Por ella-señalo a la princesa que en ese momento hablaba con su padre, papá había vuelto a sus labios-es tan parecida a Yliana, la propuesta de matrimonio no iba exenta de cierto grado de egoísmo. Aunque ella ya hubiese elegido...
Fue entonces cuando tomo la precaución de mantener al lord vigilado, los celos eran algo con lo que no se debía jugar.
-
Y más tratándose de un amante añoroso de amor ¿Qué podía interpretar de una simple muestra de confianza?.¿Amor a pesar de tener compañero? Confiaba en Amelia pero no del todo en Graders, su desconfianza era algo que le había salvado la vida en muchas ocasiones ¿Y si era un plan dentro de otro plan?
Amelia se movió en sueños y la envolvió con un brazo. Por lo menos había perdido el miedo a un desprecio imaginado.
DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERDO
Tengo cinco versiones de este cap, todas medio terminadas ¿Por que me decidi por esta? por ser la que mas trata a Amelia y uno de los miedos de Zelgadiss (tambien donde sale mas mono, que conste que en una version Amelia le llama OSITO)
Shadir: Un pañelo? Tranquila les llevara tiempo conseguirlo pero lo haran, mientras tanto don´t worry tendremos diversión y lectura por un tubo.
Ades: Gracias, Gracias, me amenazaron con ajo si la metia de nuevo en una depre de campeonato, por lo que bueno, creo que se lo ha tomado un tanto esceptica. El miedo a algo que no deba hacer desaparecera.
Se que dije que para el sexto o septimo cap (lo siento Samara-Lestrange) llegaria el primer lemon pero... VALE estaba desgana ¬¬ el lemon esta, me queda buscar el momento idoneo (pondre un aviso al principio, viciosos)
De nuevo vuelvo a ir a trancas y barrancas ¿Es tan díficil dejar un review? solo hay que dar a la tecla, son tres, na mas.
Sore wa himitsu desu.
