CAPITULO VII

Por fortuna, Tooru no tuvo que pasar muchos días en el hospital, así que pudo volver a la escuela con Yuujirou y los demás, ya totalmente recuperado. Todos lo recibieron con gran alegría, sobre todo sus fans, que seguían llamándolo 'Tooru-hime'.

Al pasar de los días, la vida escolar volvió a la normalidad. Las tres princesas volvieron a su trabajo y todo regresaba a la rutina habitual. Las ya mencionadas se encontraban tomando un descanso cuando Mikoto decidió hacer la pregunta obligada.

- Así que...cough...ustedes...sí están juntos ¿verdad?...

Yuujirou y Tooru intercambiaron una pícara sonrisa de complicidad.

- ¿Que no es obvio? Después de todo nosotros también tenemos derecho a estar con alguien ¿no?- dijo el rubio tomando a Mikoto por el cuello.

- Tu como tienes a tu novia pues no te preocupas por nada Mikoto...pero nosotros también necesitábamos querer a alguien - decía el peliazul haciéndole segunda a Yuujirou para molestar a Mikoto como era su costumbre.

Al final, los tres chicos terminaron tan cansados como siempre y se dirigieron hacia sus dormitorios.

Ahí, Tooru se recostó en su cama, pero al no querer pasar la noche solo, llamó a Yuujirou para que lo acompañara. Después de todo ahora eran pareja y ya no se le hacia raro ese tipo de contacto con él fuera de horas de trabajo, así que lentamente el rubio subió a la cama del peliazul, y lo abrazó. Mientras depositaba fugaces besos en su cuello, recorrió su espalda con las manos, le gustaba sentir a su Too-chan.

Tooru rodeo el cuello de Yuujirou con sus brazos para poder sentirlo más cerca al mismo tiempo que le daba un apasionado beso en los labios. El rubio respondió acariciando el costado de su novio con suavidad, levantando un poco su camiseta.

- Ne...Yuujirou... ¿No crees que deberíamos cambiar de cama? ...si continuamos así podríamos caer - dijo el peliazul tímidamente, lo cual solo arrancó una sonrisa de su ahora novio.

- Creo que tienes razón...vamos...

Así, entre besos y caricias por todos lados, se cambiaron a la litera inferior. Yuujirou se puso arriba de Tooru, con las piernas a los costados de su amante y sus manos entretenidas con su playera. Mientras depositaba invisibles besos en el expuesto cuello del joven, siguió así, hasta que poco a poco logro exponer su piel a la luz de la luna sin que el peliazul lo notara por estar perdido en los besos llenos de pasión que parecían marcar su piel como un hierro incandescente.

Yuujirou se deshizo de su playera sin ayuda y se quedó contemplando por un momento el torso desnudo de Tooru. Con delicadeza, acarició los hombros de su amado mientras volvía a besar su cuello. El peliazul lo rodeó con sus brazos otra vez y comenzó a acariciar suavemente su espalda bajando poco a poco hacia su cadera, incitándolo a deshacerse del resto de sus prendas.

En cuestión de minutos, o tal vez menos, ambos chicos dejaron todas sus ropas a un lado. Yuujirou recorría el cuerpo desnudo de Tooru de arriba a bajo con ayuda de sus besos y su lengua, causando sensaciones nuevas en el cuerpo de su pareja.

Las manos del rubio parecían recorrer una obra de arte delicada y sus labios no dejaban ningún rincón sin recorrer, al tiempo que leves gemidos escapaban de la boca de Tooru sintiendo las caricias y besos de su novio. Por su parte, él también besaba y recorría a su amante con las manos hasta que en un descuido, Yuujirou tomó su miembro con ambas manos y comenzó a masajearlo suavemente de arriba a abajo, cosa que le resultó casi una tortura por tanto placer al mismo tiempo.

De su boca solo salía en forma de gemidos el nombre de Yuujirou, quien al escucharlo solo se excitaba más de lo que ya estaba por tener en sus brazos a la persona que mas quería, a Tooru. Poco a poco su boca recorría los pezones del chico, bajando cada vez mas, tentándolo.

Cuando llegó a donde estaba su miembro, retiró su mano y empezó a depositar leves besos en la necesitada erección del joven de cabellos azules y poco a poco la fue introduciendo en su boca hasta que el peliazul alcanzó el orgasmo, dejándole un sabor muy excitante.

El rubio también tenía el miembro igual de necesitado que el del joven que lo acompañaba así que poco a poco, fue dándole la vuelta a Tooru, mientras lo marcaba con besos en su vientre, costado y espalda, dejándolo boca abajo y percatándose de que el sudor se iba haciendo visible en su piel tras un poco de actividad.

Al ver su oportunidad, le pidió a Tooru que lamiera sus dedos, que los humedeciera con su lengua, cosa que el joven aceptó gustoso.

Tras humedecerlos, el rubio fue metiéndolos en la entrada del chico, uno a uno, causándole un poco de incomodidad, pero aun así continúo. Para distraerlo mientras lo hacia, lo besaba y le susurraba cuanto lo amaba y cuanto lo necesitaba, hasta que creyó que debía de estar listo, puesto que había insertado todos los dedos que Tooru había lamido.

Poco a poco fue retirando sus dedos y los sustituyo por su de por si ya necesitado miembro. Entro lento y despacio, no quería incomodar o lastimar a su Too-chan, hasta que finalmente logro entrar por completo en la estrecha cavidad de su amante. Era el paraíso, eran uno solo, lentamente empezó a moverse dentro de él, mientras que con sus ahora libres manos volvía a brindar placer al miembro del chico peliazul

Tooru se dejaba querer, puesto que todas esas sensaciones eran sumamente agradables para él. Si bien es cierto que al principio sintió algo de dolor, nada se comparó con lo que le hizo sentir después Yuujirou, quien lo estaba llevando de la tierra al cielo y de regreso

Ambos estaban cubiertos en sudor, con las manos en lugares donde nunca se habrían imaginado, y con besos en cada rincón de sus cuerpos, brazos, piernas, en todo lugar.

De alguna manera, Yuujirou seguía dentro de Tooru mientras lo besaba, así que siguiendo con sus rítmicos movimientos, puso las manos de Tooru a sus espaldas, dejando al chico apoyado solo en sus rodillas, mientras encontraba el punto que le daba mayor placer.

Al poco rato de que por segunda vez Tooru alcanzaba su clímax, Yuujirou terminó dentro de él y sin quererse separar, durmieron toda la noche, o lo que restaba de ella, abrazados el uno al otro completamente desnudos.

A la mañana siguiente, Yuujirou despertó primero que Tooru. Era domingo, así que no tendrían que preocuparse por las clases. Lentamente comenzó a vestirse sin hacer ruido para no despertarlo mientras una coqueta sonrisa se dibujaba en su rostro. Estaba feliz de saber que ahora él y el peliazul eran pareja, su tan anhelado sueño se había vuelto realidad.

Con mucha agilidad y destreza logró salir del cuarto, y se dirigió hacia la pequeña cocina que había en el edificio de los dormitorios. No era muy hábil en esta área, pero aun así se esforzó en preparar un desayuno decente para Tooru y para él. El menú era sencillo, huevos con pan tostado y jugo de naranja. En una charola grande puso ambos desayunos y regreso al cuarto con cuidado de no tirar nada.

Lentamente separó los desayunos, dejando el suyo en el escritorio que del cuarto, y el de Tooru en la charola. El chico aún estaba dormido así que lentamente se acerco con todo y charola y lo despertó para sorprenderlo con un desayuno caliente en la cama.

Tooru no esperaba ese detalle por parte de Yuujirou por lo que un ligero sonrojo cruzaba sus mejillas mientras una tímida sonrisa salía de sus labios y sus ojos irradiaban felicidad. Se acomodó en la cama para quedar sentado y con la charola del desayuno en su regazo, mientras Yuujirou tomaba un tenedor para darle de comer en la boca. Si bien es cierto que el sabor delataba a Yuujirou como principiante en los menesteres de la cocina, fue el detalle lo que movió aún más el corazón del chico de ojos azules.

Al terminar, salieron de la habitación, tomados de la mano, y con rostros que irradiaban su enorme felicidad. Los chicos que los veían pasar sonreían y estaban felices por ellos. Después de todo, la noticia de su 'accidente' había ya recorrido la escuela, por lo que todos sabían que se merecían esa felicidad. Sakamoto hablaba con Mikoto sobre como se la había pasado en el festival y de lo contento que estaba de no haber tenido que besar a otro delante de su novia cuando vieron llegar a los dos enamorados.

- Ahí viene la feliz pareja - sonreía el pelirosa.

- Me alegro por ellos…- agregó Sakamoto - después de ese desastroso evento y lo heridos que resultaron, es bueno saber que al menos ellos pudieron encontrar la felicidad a pesar todo.

- Lo se, y nadie mejor que Yuujirou para cuidar a Tooru ¿cierto Sakamoto-san?

Al llegar, la pareja vio a sus amigos, los saludaron sin soltarse de las manos, y empezaron a platicar. Yuujirou abrazó por detras a Tooru a la vista de sus amigos y uno que otro curioso que pasaba por ahí, mientras le susurraba al oído la misma frase una y otra vez

- Tooru…te amo...De verdad te amo - mientras que el rostro de dicho chico se cubría por un brillante sonrojo y una gran sonrisa se dibujaba en sus labios.

::::: FIN:::::