Capitulo 7: las palabras dichas
Solo escucha, solo escucha…
Podría ser así de fácil, cerrar mi boca y escuchar todo lo que tiene que decir, su convincente explicación del porque actuó así y creerlo. Acabar con esta absurda situación así de fácil.
¿Podría hacerlo?
No. No podría hacerlo ya que no importa lo que diga solo serán excusas.
- No, Potter, no voy a escucharte, no quiero hacerlo.
- No me importa- Responde bruscamente - tienes que escucharme.
-Tu… No escuchare nada de lo que digas y no puedes obligarme.
- Claro que puedo. De hecho no saldremos de aquí sin que me escuches.
¿Qué está diciendo?
-¿Quién te crees que eres? No puedes hacer eso, no puedes obligarme a escucharte, no puedes simplemente encerrarnos en el baño hasta que logres lo que quieres.
Eso fue muy convincente…
Sus ojos siguen serios pero en su boca se forma una sonrisa divertida.
- Ya lo estoy haciendo, Lily, solo te estoy advirtiendo que de aquí no saldremos hasta que escuches todo lo que tengo que decir
-¡No puedes hacer eso! - Grito enojada - No hay manera en que me retengas aquí ¡No tienes derecho!
Trato de moverme y es cuando me doy cuenta de la cercanía entre nuestros cuerpos, una cercanía que no habíamos notado ni roto en lo todo el tiempo que llevábamos hablando. Apoyo mis manos en su pecho y trato de empujarlo pero no logro hacerlo retroceder más de un par de centímetros.
Fuerte y cálido, así se siente su cuerpo bajo mis manos. Las dejo caer de inmediato sin embargo siento una especie de cosquilleo en ellas. Las froto disimuladamente contra mi túnica.
- Muévete - Le ordeno.
Él sonríe y se mueve a un lado murmurando algo tan bajo que no puedo comprenderlo. Yo me giro y trato de abrir la puerta a mi espalada pero esta no se mueve ni un poco.
Debe ser una broma.
- ¿Hechizaste la puerta? - La sorpresa y el enojo son palpables en mi voz.- Eres imposible… Potter creo que se te olvida algo, yo también puedo hacer magia.
El tono de mi voz hace que su sonrisa se acentué.
- Lo sé pelirroja ¿acaso me crees tan tonto? - dice burlón- por eso tome esto.
Levanta su mano para mostrarme lo que sostiene en ella: mi varita.
- ¿Qué? ¿Cuándo la…? ¡¿Cómo te atreves?! ¿Crees que por ser tú puedes quitarme mi varita? ¡Devuélvemela ahora mismo!
Su expresión es totalmente seria.
- Te la devolveré cuando me escuches.
- ¿En serio crees que será así de fácil? - pregunto retóricamente - ¿Qué diciendo lo que tienes que decir te perdonare? ¿Qué quietándome mi varita querré escuchar tus excusas? ¡No me importa lo que tengas que decir! Ya me engañaste una vez, no serán dos. No quiero saber nada de ti. Eres un egoísta, narcisista que nunca piensa antes de actuar ¡Estoy cansada de ti! Lo que paso ese día en las mazmorras…
- Te estaba siguiendo - me grita enfurecido.
¿Qué es lo que acaba de decir?
La expresión en su rostro me paraliza un momento, es como si hubiera esperando cada una de las palabras que he dicho y aun así le dolieran. Él borra la expresión de su rostro lo más rápido posible y adopta una inexpresiva.
- ¿Me estabas siguiendo?
¿Cuándo?
-El día de la broma te estaba siguiendo. Te había visto salir de la sala común y quería saber que hacías… pensé que podrías necesitar mi ayuda.
¿Me seguía?
- Espera… ¿hemos llegado a ese nivel de acaso? - Pregunto sin siquiera pensarlo.
Siento mi cara un poco caliente pero trato de disimularlo. Él levanta una ceja y retrocede un par de pasos hasta apoyarse en la bañera, yo, en cambio me recuesto en la puerta, lo más lejos posible de él.
- El punto es que la necesitabas -responde haciendo un esfuerzo por no responder a mi comentario- Por eso te lleve a la sala común y te ayude con todo pero al terminar mi parte pensé que le faltaba algo, algo para ser reconocida.
Muy a mi pesar aquello llamo mi atención.
- ¿Reconocida?
¿Por qué una broma tendría que ser reconocida?
- Sí, y entonces te vi arreglando tu parte de la broma, con tu cabello rojo brillando a pesar de la luz verdosa - algo en su tono me hace sentir un poco avergonzada, aparto mi mirada de él - Y entonces se me ocurrió como podría mejorarla, te ayudaría a llevarla a otro nivel y una broma elaborada haría que Elanor se retorciera de la rabia, justo como querías.
Su mirada es penetrante y sincera, sus ojos chocolate no pierden detalle de mis reacciones.
Lo que dice de alguna manera tiene sentido aunque aquello de "otro nivel" y "ser reconocido" no termine de comprenderlo. El problema es que el hecho de alterar la broma no fue su único error.
- Y decidiste hacer las cosas por tu propia cuenta- Le digo mordaz.
Él asiente con la cabeza luciendo arrepentido.
- ¿Y se puede sabe por qué no me lo dijiste?
El suspira.
- Porque supuse que no querrías escucharme, me gusta esa parte de ti también pero a veces desearía que no fueras tan terca… -se interrumpe bruscamente dándose cuenta de sus palabras y mirando mi ceja alzada- Pensé que si te decía algo empezaríamos a pelear y no llegaríamos a ninguna parte.
Yo apretó mis puños. Si, puede que tenga razón y yo no hubiera querido escucharlo, pero ese día ya habían pasado bastantes cosas extrañas, pudo haberlo intentado ¿no? Eso no le da el derecho a actuar sin decírmelo.
- Entonces ¿por qué no me lo contaste cuando estuvimos en las cocinas?
Él baja la mirada y se pasa la mano por el cabello, un gesto que conozco lo suficiente para clasificarlo como nervioso. Aunque esta vez luzca más apenado que nervioso.
Espera, ¿acaso esta sonrojado?
¿En que estará pensando?
- Yo tenía planeado decírtelo ahí pero… llegamos, estabas tan emocionada, luego los elfos con todas sus atenciones y tú estabas tan feliz y hablábamos casi casualmente… se me olvido por completo. Cuando lo recorde ya estaba en mi habitación, ya era mi tarde.
¿Se le olvido? ¿Esa es su brillante excusa?
¿Que está mal con él? Me sigue durante una semana entera sin descanso, me secuestra en el baño de prefectos y roba mi varita ¿para decirme que se le olvido?
¿Por qué lo hizo en primer lugar? ¡No debió haberlo hecho! Y aún si lo hizo pudo habérmelo dicho, debería tener una razón mucho mejor que esa.
- Quise decírtelo al día siguiente pero no estabas en ninguna parte. Ni en la sala común, ni en el gran comedor, si siquiera esperando en la entrada de la clase.
- ¿Crees que eso importaba ya?- Pregunto enfurecida- ¡Ya habías alterado la broma! ¿Cuántas veces te había dicho que no hicieras nada? y luego tuviste todas esas oportunidades para decírmelo ¿y la razón por la que dices que no lo hiciste es que se te olvido?
- ¡Es la verdad! - Exclama.
- Y en serio creías que afectaría algo si me lo dijeras tú antes de enterarme por alguien más en la mañana siguiente. Ya era demasiado tarde y no podía hacer nada…
Y eso solo me hace enojar aún más.
Potter me mira con los ojos bien abiertos, sorprendido por mi arrebato, parece haberse quedado sin palabras y luego su expresión cambia, una expresión tan consternada que hace que sus ojos se enciendan como faros.
Se levanta y camina dos pasos hacia mí, acercándose pero manteniendo las distancias.
-Lily -su tono ha cambiado, un todo arrepentido y suplicante en vez del apremiante que usaba antes- en serio lo siento. Yo no quería enojarte, solo quería ayudarte. No se me ocurrió que te enojarías tanto. Si lo hubiese pensado nunca habría alterado nada.
Su voz está llena de emoción, una emoción que ruega por ser escuchada, su rostro está lleno de arrepentimiento y sus ojos parecen suplicarme.
Mi pulso se acelera. De alguna manera toda esa combinación lo hace lucir frágil, hace que desee recorrer los dos pasos que nos separan y abrazarlo, consolarlo y perdonarlo para devolverle aquella sonrisa deslumbrante que tanto odio. Verlo así hace que lo único que quiera sea apartar la mirada de sus ojos pero que sea incapaz de hacerlo.
Cuanto desearía que a veces no fueras tan ciega…
Las palabras de Jason resuenan en mi cabeza y toda nuestra conversación cruza por ella en menos de un segundo. Todas aquellas emociones que había olvidado regresan en un instante.
Enojo, desconfianza y decepción.
- Deja de mentir. Aun si lo hubieses sabido, lo hubieras hecho. Nunca piensas antes de actuar pero esta vez hasta tú sabrías que pasaría. Lo hubieses hecho porque creías que era lo correcto, tener la razón y nunca te das cuenta lo equivocado que puedes estar -su boca esta ligeramente abierta, algo parece estar cambiando en él pero continuo hablando- te crees la gran cosa por ser merodeador y crees que eso te da el derecho a hacer lo que te venga en gana, a manejar las personas a tu antojo…
-Eso no es cierto -me interrumpe con voz ronca.
- Sí que lo es -replico.
Enojo, dolor, decepción todo ello se ve reflejado en su cara.
Se forma un nudo en mi estomago, algo no está bien, de hecho, todo va mal. Lo que he dicho no es cierto, lo sé, pero ya no hay vuelta atrás.
Aun así…
No. Yo no tengo nada que admitir. Jason se equivoca, esta es la realidad.
Sus ojos oscuros muestran desolación.
¿Acaso lo lastime de verdad?
- Yo… - murmuro
Quiero decir algo, cualquier cosa para retractarme, para aclararle que me deje llevar por el enojo y mi orgullo, que no pienso esto en realidad.
Él aparta su mirada de mis ojos y baja su rostro para buscar algo entre sus bolsillos, cuando lo encuentra lo saca y me lo ofrece.
- Toma -me dice con voz ronca, vacía.
Es mi varita.
La tomo con manos firmes aunque sienta como el nudo en mi estomago se estrecha.
Debo decir algo ya.
Él camina en mi dirección, en dirección a la puerta y sin darme cuenta me aparto de su camino.
Él murmura el hechizo de apertura.
¡Lily has algo ya!
Mi impotencia se convierte en enojo.
¿Eso es todo lo que hará? ¿Acaso no estaba dispuesto a todo para que lo perdonara? ¿No hizo todo esto para eso? ¿Se rendirá así? Ya debería estar acostumbrado a todo aquello y no debería importarle, al fin y al cabo nunca lo hace. ¿Por qué ahora?
Él fue el que se equivoco en primer lugar, el que me engaño y actuó sin importarle nada, el que yo diga un par de palabras sin pensarlas no es tan grave, su error fue peor.
La puerta se cierra tras Potter que sale sin mirarme una vez más.
Es él el que debería disculparse.
Miro al baño a mí alrededor. El enorme espacio con la bañera enorme rodeada por cientos de grifos, esto era lo que buscaba al venir aquí, un sitio donde poder relajarme y olvidarme de todo pero ahora lo único que quiero hacer es salir corriendo de aquí.
Aunque ¿por qué debería hacerlo? No es que lo que paso hace un momento sea tan importante como para arruinar un buen baño.
No, definitivamente no lo fue. Si quiero un baño, eso tendré.
Entonces me acerco a la bañera y empiezo a abrir los grifos.
Cuando entro a la habitación con lo primero que me encuentro es con la mirada de alarma de Sophia y aquello me alarma inmediatamente. Hay pocas cosas capaces de sacarla de su estado de relajación. Una de ellas es el quidditch, en la final del año pasado la vi saltar, gritar y comerse las uñas y al ganar la copa, llevada por la emoción, le planto un beso en los labios a Frank Longbottom que aún la avergüenza al recordarlo, Alice la odio durante semanas. Otra de las cosas que la alteran es Thalia, no estoy muy segura si es porque no puede comprenderla o por sus reacciones inesperadas o es una mezcla de ambas, pero cada vez que Thalia está trastornada emocionalmente, Sophia no tiene idea de que esperar y aquello la intimida. Se podría decir que las reacciones de Thalia son un poco intensas.
Thalia tiene los ojos hinchados y la nariz roja pero su rostro esta inexpresivo, en blanco, sin una pizca de dignidad o soberbia.
Sophia tiene razones para estar inquieta.
Me acerco a la cama de Thalia donde ambas están sentadas y me arrodillo enfrente de ella.
- Lia…
- ¿Dónde te habías metido? -me pregunta Sophia bruscamente.
- Me estaba dando un baño.
Algo en su expresión se contrae pero ella habla antes de que pueda identificarlo.
- ¡Te necesitaba aquí! ¿Por qué tomabas un baño? ya habías tomado uno esta mañana. -Ella parece fijarse en sus palabras y hace un esfuerzo por relajarse- Lo siento. Es solo que no sé qué hacer, estaba viendo el fuego de la sala común cuando entre y apenas subimos se tiro en su cama a llorar… trato de contarme pero no entendí nada de lo que dijo.
Thalia parece no prestarle atención.
¿Qué hago? ¿Salir y buscar a Chris?
Podrían pasar horas antes de que lo encuentre, ni siquiera es gryffindor, no puedo hacer eso. Es mejor que trate de ayudarla ahora.
- Estuvo llorando durante horas - dice Thalia de repente- Lily, no sabía qué hacer, ella estaba muy mal y era obvio que la última persona que quería ver era yo... pero era la única que estaba ahí con ella y no pude dejarla sola. De alguna manera sentía que era mi culpa.
- ¿Estás hablando de Green? -pregunto confundida.
Ella asiente con la cabeza y Sophia me mira sin comprender nada.
- Entonces la alcanzaste… ¿hablaste con ella?
- La alcance pero cuando me vio empezó a actuar muy raro, se rio con una risa irónica y forzada, trato de gritar algo y luego se detuvo y me pregunto qué era lo que quería ni siquiera espero mi respuesta si no que empezó a caminar en la dirección contraria. Cuando la alcance entraba a los baños y entre con ella, estaban vacíos así que le grite mis disculpas y ella se hecho a llorar -el tono de ella muestra impacto- cayó al piso y lloro.
Sophia y yo nos quedamos en silencio y Thalia continua.
- Empezó a hacer preguntas. Muchas preguntas. Porque, cuantas veces, si sentí algo, que si se repitió después de su rompimiento y luego lloro con fuerza y me pregunto si había algo mal en ella. Yo... no sabía que responder, que decir, que hacer y termine preguntándole que había pasado -Thalia se detiene un segundo recuperando el aire, arece que a medida que la historia avanza ella se repone- Nunca pensé que me respondería, pero lo hizo. Él la engaño. Encontró a Cross y a Jones dándose el lote a plena luz del día.
Silencio.
¿Daniel la engaño?
No es que sea tan difícil de creer. Él tiene ese tipo de fama, y ni hablar de Jones, pero estaba con Green, una de las chicas más deseadas del colegio, lo lógico sería que esperara un poco antes de arruinarlo y engañarla ¿no?
Y por otro lado esta Green, ella no me agrada pero es una persona y en el fondo no debe ser tan mala, que la engañen dos veces seguidas debe ser desgarrador. Nadie se lo merece.
-¿Pueden verlo? - pregunta Thalia alterada- Acaba de descubrir que la han vuelto a engañar y llego yo, la persona con la que la engañaron primero, pidiendo disculpas que para ella salieron de la nada ¡como si necesitara otro recordatorio!
Thalia suspira.
- Nunca había visto a alguien llorar tanto, nunca. Cuando por fin paro no fue como si recuperara su actitud normal, en cambio se quedo sentada ahí, quieta, callada. Fue cuando me di cuenta que la estaba abrazando pero en vez de soltara, la abrase más fuerte, como a una muñeca y ella me lo agradeció.
- ¿Qué hiciste?
-Asentí con la cabeza y la ayude a lavarse la cara.
Aquello me sorprende.
¿Desde cuándo Thalia es tan tierna?
Estuvo llorando por horas…
Ni siquiera Thalia podría resistirlo sin desear ayudarla. Nadie podría.
Thalia es el tipo de persona que te ve llorar y te da palmaditas en la espalda, que no suele dar abrazos y al recibirlos se tensa de pies a cabeza, que lo más dulce que sabe decir es chocolate y cuando algo tierno o emotivo sale de su boca o no se dio cuenta que lo dijo o quiere enterrarse bajo tierra.
-¿Cómo es que una persona a la que odias pasa a ser alguien que te importa? - murmura Thalia para sí.
Potter.
-¿Y luego? - pregunta Sophia.
- La acompañe hasta su cuarto.
La voz de Thalia está más tranquila y relajada, sus ojos empiezan a brillar. Luego de un poco de silencio pregunta:
- Lily ¿Sabes si a Jason le llego mercancía nueva?
Oh, oh.
Miro su rostro que enmarca aquella sonrisa que solo puedo clasificar como peligrosa. Su tono también lo indica.
Venganza.
- No estoy segura, no me dijo.
- Ahora que me acuerdo- exclama Thalia - ¿De qué quería hablar hace un rato?
Yo trago saliva.
¿Debería decirles? Hacerlo solo traería el tema a colación, lo que me llevaría a contarles lo de esta tarde y a escuchar todo aquello que no quiero escuchar… porque puede que esta vez tengan razón.
Sophia suspira.
-Creo que es obvio, de Potter. Lily para de pensar por un instante y mírame -me ordena.
Yo levanto mi mirada y miro su cabello castaño que parece flotar alrededor de su cara, miro su nariz ligeramente aguileña, sus labios delgados, el lunar en su mejilla.
- Mírame a los ojos -me dice irritada.
Si Sophia está a punto de perder el control lo único que puedo hacer es obedecerla.
La miro a sus ojos, unos ojos de color miel que a medida que ella se enoja estos de aclaran.
-Hoy vi a Potter salir del baño de prefectos, parecía estar a punto de saltar de la torre de astronomía, paso por mi lado sin verme y lo supe, llámalo corazonada o mi poder espiritual, pero supe que venía de hablar contigo. -mis ojos se abren por la sorpresa y quiero apartar la mirada e interrumpirla pero eso sería un grave error- Luego espere por un momento pero tu no saliste del año y por eso supe que tu orgullo había ganado.
Thalia profiere un gruñido y se tira en su cama. Inconscientemente volteo a mirarla.
- ¡Mírame!
La miro de inmediato. Lo último que quiero volver a encontrarme es a Sophia enojada conmigo, lo último que quiero hacer es pelear con ella.
- Estoy cansada de repetirte lo que debes hacer y tratar de hacerte entrar en razón. Si te quieres mentir a ti misma, hazlo. Si quieres cerrar los ojos y hacer como si no pasa nada, hazlo. - Sus ojos empiezan a lucir amarillos- Solo tienes que recordar algo: ya tomaste una decisión, Lily Evans, y debes estar preparada para sus consecuencias.
Un escalofrío recorre mi espalda, mis manos se sienten heladas. El clima en general parece haberse enfriado.
Sophia deja de mirarme y se dirige al baño sin agregar nada más. Yo me quedo en el mismo sitio donde me dejo y luego camino a mi cama y me dejo caer en ella.
Me siento casada, muy cansada. Demasiados eventos inesperados y conversaciones complicadas, todo parece haber ocurrido en un espacio más tiempo muy grande pero no es así, sigo en el mismo día.
La mirada de Sophia esta clavada en mi mente. Lentamente sus ojos se van oscureciendo, cada vez más hasta ser oscuros, tan oscuros como el chocolate.
¿De qué está hablando?
No he tomado ninguna decisión por lo que no hay consecuencias que afrontar, así que ¿A qué se refiere?
¿Y por qué tengo este mal presentimiento?
¡TaTan! ¡El nuevo capitulo esta listo por fin! Se que me demore horrores pero he estado ocupada con un millar de cosas y no habia podido terminar de escribirlo. pero aqui esta, recien terminado. Espero que lo disfruten, me manden tomatasos o flores... o digan cualquier cosa.
Abrazos!
Andrea.
