Saludos a todos aquellos que se toman un tiempecillo para seguir con esta historia que no se ustedes, pero a mí me brinda unos muy buenos ratos.
7-Por cierto, pague la cuenta
¡Nuevamente es lunes! Me siento descansada y con energía, ¡lista para enfrentarme a los retos que la vida me ponga en frente! Salgo de mi departamento con una gran sonrisa y me topo en el ascensor con Kiba.
-Hinata, hola, ayer ya no tuve oportunidad de verte,…sigo apenado por lo sucedido el sábado.-su mirada indica que en verdad esta avergonzado por lo sucedido, aunque la verdad, no es para tanto.
-Descuida, todo está bien, entiendo que tenías que retirarte, hay veces que esas cosas no las podemos controlar-trato de ser comprensiva, pudo ser al revés y lo último que quisiera escuchar de su parte serian reproches (la verdad seria lo último que escucharía de él, si empezará a reprocharme por esos aspectos de mi vida, algo más que una relación cordial de vecinos no podría ser esto).
-Bueno, ojala que podamos algún día intentarlo de nuevo-me dice mientras se rasca la nuca.
-Sí, espero se pueda-le respondo y me retiro.
Ya en Konoha ocupo mi lugar de trabajo. Sakura no ha llegado y es raro, normalmente es más puntual que yo, después de todo, ella y Shizune parecen ser quienes más cercanas son a la jefa de entre todo el personal que aquí labora. Y hablando de ella, la veo llegar siempre con su porte elegante y su andar altivo y algo intimidante. Me mira y mira el lugar vacío de Sakura. Me levanto de mi asiento para mostrar respeto y la jefa se detiene frente a mí.
-Necesito hablar contigo-me dice y se adentra en su oficina. Siento algo de nervios, ¿para qué me necesita tan de repente? Sacudo un poco la cabeza para alejar las ideas raras que se comienzan a gestar en mi mente y la sigo hacia el interior de su oficina.
Ella toma asiento frente a su escritorio y yo no sé si tomar el asiento frente a ella o mantener la distancia que nos separa. Al mismo tiempo noto que al parecer a la jefa le da igual y sigue revisando su computadora. Finalmente aparta los ojos de ella y me mira con una sonrisa en los labios.
-Me agrada tu trabajo niña-dice y yo…am…no sé qué decir al respecto. ¿Gracias? La forma en que me mira parece indicar que dirá algo más y la verdad eso me estremece-no eres solo una cara bonita, eres inteligente, me impresionas. Los balances, estados de cuenta, estudios de mercadotecnia. Todo lo que te he dado a resolver y revisar…creo que ni yo misma lo habría hecho mejor, eres buena en esto.
-Gracias jefa-digo y hago una pequeña reverencia.
-Además de eso, eres muy educada, creo que eres la única empleada que de hecho parece eso-si…es algo que igual yo he notado desde que llegue aquí y vi el trato tan informal que tienen…todos con todos. Pero regresando al punto, ¿solo eso quería decirme?-Te noto contrariada, ¿estás bien?
-Ah…si, es solo que… ¿solo eso quería decirme?-Ella sonríe y se levanta de su asiento.
-No, la verdad no, veras, estos días estaré sumamente ocupada con un par de asuntos personales que debo resolver, y que por obra del maldito destino resulta que llegan en el momento menos indicado. Konoha estará muy atareada este mes. Se acercan varios proyectos, ferias de libros, congresos, exposiciones, hay que rendirles cuentas a los inversionistas también y sin mencionar que cada mes trato de reunirme con todos los escritores afiliados a nosotros por su grata fidelidad. En fin, Hinata, te necesito para algo muy importante.
-¿Si señora?-un trabajo importante…me sudan las manos, ¡Ay dios!
-Veras, a final de mes estaremos ante un evento importante, el aniversario de la fundación de Konoha, y por ese mismo motivo, cada año llevamos a cabo una celebración aquí, lo que quiero es que tu organices ese festejo.
-¿Yo?-… ¿Yo?...
-Claro, es una fiesta importante, invitamos a mucha gente, que trabaja con nosotros y que nos interesaría que trabajara con nosotros. Además es una forma de que nos conozca más gente.
-Pero… ¿exactamente qué debo hacer?
-Pues, ordenar el banquete, adornar el piso 15 que utilizamos siempre para eso, la lista de invitados, música, meseros, y lo que creas conveniente traer, si piensas que un payaso es una buena idea, bueno, solo espero que lo demuestre ese día. Claro, esto tiene que ver con el hecho de que cotejaras costos y buscaras el modo de tener a la mayoría de la gente contenta.
-Ah…pero yo…
-No te preocupes, Sakura te ayudara en todo lo que necesites, será tu asesora mientras preparas todo, ¿de acuerdo?
-Jefa, la verdad es que…
-Hinata-su voz es más severa esta ves-Cuando llegaste aquí te dije que quería saber si valía la pena el tenerte entre mi equipo de trabajo, entre mi gente de confianza, seré honesta contigo, esto, aunque parezca algo tonto o simple, es parte de mi manera de evaluarte, de medirte. Velo como la oportunidad para demostrar tu habilidad para organizar. No espero que sea algo perfecto, pero espero que sea algo bien hecho.
-Si señora-¿Qué decía en la mañana? Que estaba lista para los retos ¿verdad? Si claro… tonta…
-Excelente, entonces te dejare a cargo de eso, cuento contigo-hágame sentir más peso por favor, porque no tengo el suficiente.
Me despido y salgo de la oficina. No hago nada solo me encuentro con los codos sobre el escritorio y una mano sobre cada mejilla. Sakura llega y me saluda.
-Hola Sakura, ¿Qué tal tu fin de semana?
-Aburrido, vivo una vida simple, creo que si no fuera por este empleo no tendría ningún contacto con otro ser humano-sonríe mientras me dice eso y le devuelvo la sonrisa-¿y tú? ¿Cómo te fue?, por cierto, supe que saliste con Naruto el sábado, ¿Por qué no nos dijiste que tu galán secreto era precisamente el?-¿pero qué…? ¿Co…como…como supo? ¿Le habrá dicho Naruto?-aunque debo decirte, y no me lo tomes a mal, Naruto es un buen chico y es un gran amigo, pero es un idiota-Habla con un tono serio, ¿Qué estará pensando? Él y yo no… ¡solo fue un café!… ¡en lugar de pensar esto porque no lo digo! ¡Maldito cerebro acata mis órdenes!-Pero no lo tomes a mal, solo te quiero decir que él es…un poco lento, algo despistado, bastante burro, punto, pero igual es un buen chico, y…debo admitirlo, esa sonrisa infantil puede derretir a quien sea.-Bueno, en eso debo concederle la razón.
-Ah…bueno…él y yo solo nos topamos.-ella parecía algo sorprendida y después algo apenada.
-¿Enserio? ¡Ah!-se sonroja mientras ríe más apenada-mira nada más, y yo aquí pensando que ustedes dos… disculpa, eso me pasa por metiche.
-No hay problema.
-Pero entonces, ¿no era Naruto el chico con el que habías planeado algo?
-No…lo que paso fue que…
-Hinata, necesito que le pidas a Shikamaru los registros de cuentas de los dos meses pasados y me los traigas por favor, hay un par de cosas que quisiera revisar.
-Si…si señora.-me levante de mi asiento y le dirigí una disculpa a Sakura con la mirada.
-Tenemos una charla pendiente amiga-me dice antes de que me marche.
En el ascensor sus palabras resuenan nuevamente en mi cabeza. ¿Naruto le conto a ella lo que paso? Y de ser así… ¿le habrá contado a alguien más? Bueno…tampoco es como que sea algo malo que salga con un chico, después de todo fue solo un café porque nos topamos por mera casualidad en el mismo lugar a la misma hora. Somos compañeros de trabajo, es razonable pasar un rato un día cualquiera si te topas con ese alguien y ninguno de los dos tiene cosas pendientes… ¿verdad? ¡Dios! ¿Por qué me complico tanto la vida? Al fin y al cabo, ¿a quién le importa que salga con ese rubio guapetón?...espera… ¿Qué acabo de pensar?
El ascensor se detiene y yo bajo de él. Camino por el pasillo que ya se me hace bastante conocido y saludo a un par de personas mientras me acerco a la oficina donde normalmente se encuentra Shikamaru. Paso al lado de otra oficina cuya puerta se encuentra abierta y siento que algo me jala.
Con brusquedad me meten a la oficina y cierran la puerta de golpe, la única persona además de mí dentro de ese lugar recorre las persianas para cubrir el cristal que da al pasillo y el lugar se oscurece un poco pues la luz está apagada.
El hombre se voltea y… ¡ay! ¡Lo que me faltaba!
El Uchiha menor me mira. Camina hasta quedar en medio de la puerta y yo. Retrocedo algo intimidada por la mirada de ese chico. Sus ojos no solo expresan la frialdad de siempre, si no que parece que ésta se mezcla con algo más…creo que está enojado.
-¿qu…qu…que pretendes?-Al fin mi boca logra pronunciar algo. Él sonríe y se aleja para recostarse en un largo sofá pegado a la pared frente al escritorio que se encuentra en esta oficina.
-Tranquila, no me gusta hacerlo aquí…no es cómodo-¡¿Hacer…que…?!... Ahora tengo miedo.
-¿Para qué me encerraste…y apagaste la luz y…las persianas?
-Me gusta la soledad, y la oscuridad.-Responde sin darle mucha importancia mientras sigue recostado en el sofá.
-A mí no-respondo con más seguridad en mi voz.
-A mi si, y como es mi lugar de trabajo, yo pongo las reglas-este hombre sabe cómo molestarme con facilidad.
-Así que es tu oficina…pues…la próxima vez que quieras que entre, espero que al menos me pidas hacerlo.
-Pues hasta donde sé, a Naruto no le pediste que te pidiera con mucha anticipación una cita, ¿verdad?-¿Qué?... ¿él también sabe? Sakura tiene razón, ¡Naruto es un idiota indiscreto!...no debo pensar esas cosas de la gente…
-¿Él te contó…?
-Rock Lee los vio, hace ejercicio en un parque cerca de la cafetería. En la mañana nos contó que le pareció ver a Naruto, acompañado por una mujer que parecía ser; "la chica nueva". Al principio lo dude así que le pregunte al imbécil y me dijo que se encontraron solo así en la cafetería-bueno…si así fueron las cosas creo que Naruto no tiene culpa alguna, me preocupaba que me presumiera en el trabajo como un trofeo de feria, pero si bien lo pienso, no hacíamos nada malo ni comprometedor así que… No debería de estar escuchando esto de este chico frio y arrogante-Interesante debo decir-vuelve a hablar mientras se levanta-yo te doy un beso y te molestas, pero ese imbécil de la nada aparece y tu muy contenta tienes una cita con él.
-Él sabe…ser respetuoso-se acerca a mi lentamente, y me pone nerviosa.
-¿Eso crees? ¿Eso te dijo?-su mirada se clava en mí, mientras ya solo está a dos pasos de distancia
-Eso…pude notar en él.-me escabullo por un lado del chico y escapo hasta una esquina de la oficina mientras lo encaro, aunque a una buena distancia-además…lo que haga o deje de hacer con mi vida, no le interesa señor-parece molestarse con eso.
-Supongo que tienes razón. A mí que me importa que quieras salir con ese idiota, que me importa que entablen una relación, ¿sabes qué? A mí no me importa con que hombres te relaciones-camina por la oficina mientras hace grandes ademanes con las manos al hablar. ¿Pero qué pasa con este sujeto?
-Pues sí, no debe de interesarte.
-Pues no me interesa-sentencia el mientras me mira a los ojos. Esto se parece a un berrinche o a una escena de ce…un momento…
-¿Estas celoso de Naruto?-le pregunto y el…por primera vez deja de tener esa mirada fría y arrogante y tiene una expresión de sorpresa, a la cual se une un pequeño rubor que logro distinguir gracias a que el chico se encuentra muy cerca de mí. Se voltea dándome la espalda mientras camina hacia su escritorio.
-Claro que no, ¿Por qué habría de estarlo?-sigue de espaldas a mí y su voz... su voz es menos segura que de costumbre.
-¿Entonces por qué tanto interés en lo que haga con Naruto?
-No me interesa, me tiene sin cuidado, quizá sean tal para cual, una niñita infantil para un niño infantil.- ¿Ahora soy yo la infantil? Me acerco más a él y con la tenue luz que logra entrar a la oficina logro ver su rostro, aun con una expresión entre sorprendida y avergonzada y con un poco de rubor en las mejillas. Él se aleja apenas nota que me acerco. Ahora los papeles se invierten y el huye de mí.
-Si ya nada tienes que hacer aquí, sería mejor que te marches-dice mientras vuelve a su mirada seria y señala la puerta
-Ah…t… tú fuiste quien me hiso entrar en primer lugar…-el parece nuevamente avergonzado mientras su mirada fría cambia por unos ojos muy abiertos y un puchero se forma en su boca.
-Bu…b…bueno yo…-trata de articular palabras. Su rostro se vuelve serio una vez más y avanza con decisión a donde estoy. Siento pánico. Estira su brazo, que pasa al lado de mí y de su escritorio toma una carpeta la cual me entrega.
-¿Y esto es…?
-Necesito que se lo des a Tsunade, es el manuscrito que me dio a revisar, dile que ya están señaladas las correcciones que se necesita hacer-bueno, eso me da una idea de que es lo que él hace en este lugar…pero sigo más intrigada por su actitud repentina en estos momentos. Parece aun estar nervioso y apenado-Bueno, ¿qué esperas? Ve a entregarlo.-me dice mientras me clava una mirada aterradora.
-N…no me…me des ordenes-bravo, la forma más convincente de decirlo es casi temblando. ¡Bravo! El parece recuperar su arrogancia mientras me aprisiona contra la pared. Siento su mano en mi cintura.
-¿A no? ¿Y qué otra cosa no puedo darte?-su rostro se acerca con lentitud al mío y aunque intento alejarme mi cabeza choca con el cristal detrás de mí.-por cierto, pague tu cuenta el viernes- el…. ¿el qué? El viernes… ¡dios! La historia se repite…aunque más…más tranquila… Él está a punto de besarme otra vez… pero se detiene a punto de hacerlo. Mira hacia su pecho donde tengo apoyado el primer objeto que encontré sobre el escritorio-¿Qué es esto?-pregunta con una risa burlona.
-U…una engrapadora…y no dudare en usarla-ok yo…ah… Dios mío me odia.
El ríe mientras se aparta. Me mira nuevamente con ese aire arrogante y parece que está por decir algo más…
-Sasuke, ¿tienes el número de…? Ah…una disculpa, ¿interrumpo?-Itachi nos mira algo perplejo mientras aun sostiene el pomo de la puerta y solo asoma la mitad de su cuerpo.
-Si-Sasuke habla.
-No-yo me retiro. Pasó rápido cerca del Uchiha mayor pero sin prestarle atención y me dirijo a la oficina del fondo. Entro y veo a Shikamaru con Temari y ellos me voltean a ver.
-La jefa Tsunade necesita los registros de cuentas de los dos meses pasados.-Shikamaru me mira algo sorprendido por mis atropelladas palabras mientras del escritorio frente a él toma un folder.
-Claro…aquí están, sabía que los pediri…-no lo dejo terminar y salgo disparada del lugar esperando no tener que toparme otra vez con el chico de mirada…ya no se ni que mirada es…
Estoy casi en el ascensor cuando siento una mano posarse sobre mi hombro.
-Espera, por favor…-
-¡Deja en paz…! Itachi-digo al verlo frente a mí, algo contrariado-lo siento yo…
-¿Pensaste que era Sasuke?-no le respondo, pero creo que mi silencio dice más de lo que quisiera.
-Comprendo, a veces puede ser bastante molesto-dice y acerca su mano al panel del ascensor.- ¿Si no me equivoco vas al piso 30 verdad?-yo solo asiento con la cabeza. Las puertas del ascensor se abren y ambos subimos.
-Itachi, no sé qué estés pensando que pudo haber pasado en la oficina de Sasuke pero nosotros…
-No tienes que explicarme nada-dice el con voz comprensiva-si algo hicieron es su asunto, si nada hicieron…debo admitirlo, me siento aliviado.- ¿aliviado?
-¿A qué te…?-El me mira. Comienza a hurgar la mochila que lleva con él y de esta saca una flor blanca de papel.
-Mi hermano siempre resulta ser un necio, terco y orgulloso…pero creo que yo soy más…honesto y directo.- ¿y me dice eso porque…?-Señorita Hyuga…me gusta, y espero lograr conquistarla-me extiende la flor, y yo la tomo algo nerviosa-También se lo de Naruto, así que supongo que no soy el único, solo espero poder ser el mejor-sonríe, es su sonrisa melancólica, tranquila, honesta… me genera aún más conmoción.
-Ah…Itachi yo…-el ascensor se detiene. Un par de personas parecen a punto de subir pero se detienen a mirar la escena que el Uchiha mayor y yo protagonizamos.
-No necesito una respuesta, ya que no hice ninguna pregunta, solo una declaración, y una promesa…quiero conquistarla señorita.-dice mientras se aleja y baja del ascensor. Las dos personas que estaban por subir miran a Itachi y se olvidan de entrar al ascensor que en ese momento cierra sus puertas.
Gracias por seguir en esta nave de locos, les prometo más aventuras con el tiempo, yo me despido y les deseo un excelente día.
Ciielo Rin muchas gracias por tu comentario, por tu tiempo en esto, por tu permiso con respecto a los nuevos apodos de los Uchiha, y bueno, muchas gracias simplemente.
