Un saludo muy atento para todos ustedes: amigos, amigas quienes están siguiendo este fic. Gracias y sinceramente espero que lo disfruten.


Capítulo 7: el más grande miedo de Ranma.

Por fin Ranma había conseguido escapar del lugar donde Megumi lo tenía cautivo. Estaba muy lejos de Nerima y tuvo que sortear algunas dificultades, pero finalmente logró al fin regresar a casa de los Tendo. Justo cuando creía que su calvario terminaba, en la puerta del dojo se topó con algo que lo dejó perplejo. Había un enorme rótulo de madera que decía HIBIKI TENDO. Ranma se disponía a entrar para averiguar qué rayos estaba pasando, cuando alguien lo llamó por su nombre. Se giró y pudo ver a su adorada Akane, quien no le dio el recibimiento que él esperaba. Al contrario, le confesó que se había casado con Ryoga hace dos días.

— Tú no puedes seguir unida a él... tienes que terminar con ese matrimonio! — le exigió Ranma.

— Lo siento, pero él no se merece que yo le haga algo así, el se portó muy bien conmigo todos estos años, siempre fue un buen amigo — le replicó Akane con mucho pesar.

— No digas tonterías! Por supuesto que pued... — Ranma no pudo continuar hablando ya que Akane lo interrumpió:

— Suficiente! Entiende que ya no hay marcha atrás! El matrimonio no es ningún juego, además... yo... yo ya fui su mujer.

Esto terminó por hacer pedazos el corazón del joven Saotome. Sintió su alma romperse. La poca luz que quedaba dentro de él, se apagó por completo. De un momento a otro lo perdía todo, porque Akane era su todo, su vida misma. Nada tenía sentido, nada valía la pena si ella ya no estaría con él jamás.

— Por qué... por qué lo hiciste Akane? — preguntó Ranma con desolación, pero ella no dijo más. Solo lo miró tristemente por un momento y luego se metió a la casa. Él se quedó inmóvil viendo alejarse a su amada. Así permaneció durante unos segundos que le parecieron eternos, paralizado por el dolor tan grande que sentía.

— No...no...no... — repetía una y otra vez. Su tono era frío, lleno de dolor. La voz de Ranma estaba llena de amargura que reflejaba el terrible desengaño que había experimentado. Semejante desesperada desilusión, semejante derrumbamiento de las esperanzas, de los sueños. Durante su encierro había imaginado que volvía a casa y que finalmente le confesaba sus sentimientos a Akane, a lo cual ella correspondía. Había soñado con pasar el resto de su vida junta a su prometida, pero ahora todo eso se venía abajo.

Lentamente llevó sus manos a la cabeza, y tiró de sus cabellos como si quisiera arrancárselos de raíz.

— Maldicióóóóóón! — gritó Ranma, como si gritando con toda su fuerza pudiese negar la terrible realidad. El joven agachó la cabeza y cerró los ojos para hacer retroceder las lágrimas que estaban a punto de salir. Nunca en toda su vida había llorado, pero hoy después de lo que había escuchado, por primera vez sentía deseos de llorar. El solo hecho de estar frente al dojo le causaba un terrible dolor. Aquel rótulo de madera le decía que Akane jamás estaría con él, le decía que ella se había entregado ya a otro hombre, que había unido se vida a alguien más.

A pesar de todo esto, no deseaba rendirse, jamás se resignaría a perderla, pero por el momento no tenía las fuerzas suficientes para hacerlo y luchar por recuperarla. El peso de esta noticia era demasiado grande, sobrepasaba todos los límites de su resistencia. Ranma no soportó estar ahí un segundo más, así que corrió sin ver hacia dónde iba, sin ningún rumbo, solo quería alejarse. Corrió sin detenerse por casi una hora y habría seguido de no ser porque chocó con un vendedor de fideos.

— Fíjate por donde caminas! Imbécil! — le reclamó aquel vendedor desde el suelo.

Ranma no le respondió nada, tan solo se reincorporó y siguió, pero esta vez solo se limitó a caminar. Caminó unos metros, hasta que de pronto, algo llamó su atención. A pesar de que estaba profundamente sumido en una enorme tristeza y desolación que cada vez se hacían más fuertes, había visto de reojo la silueta de una persona que conocía muy bien. Regresó sobre sus pasos y se detuvo justo frente a la puerta de vidrio de un local de ventas.

Allí en aquel vidrio, pudo ver su reflejo. Pero era muy extraño, por eso le había llamado tanto la atención, pues a pesar de estar en su forma masculina, el reflejo que proyectaba su cuerpo era el de la mujer pelirroja en la que se convertía al mojarse con agua fría. No comprendía lo que pasaba, tal vez estaba demasiado perturbado por el dolor que sentía ahora mismo.

Sacudió la cabeza varias veces, cerró los ojos durante unos segundos esperando que al abrirlos, viera el reflejo de su cuerpo masculino, pero incluso antes de que los abriera escuchó una conocida voz femenina que le decía:

— Despierta!

Ranma abrió los ojos de golpe y vio que el reflejo de su forma femenina aún permanecía en aquella puerta de vidrio.

Qué demonios significa esto? Acaso estoy volviéndome loco?: se preguntaba Ranma enormemente desconcertado. Pues no solo que veía a la pelirroja, sino que además había escuchado su voz. Parpadeó con fuerza varias veces, pero continuaba viendo a la mujer.

— No puede ser... qué me está pasando? — murmuró Ranma retrocediendo unos pasos. Quería correr y alejarse de ahí, pero algo lo detenía.

— Despierta ya! Es solo un sueño! — volvió a insistir la pelirroja, esta vez con un tono de voz más elevado.

— Qué dices? Un... sueño — dijo Ranma aún sin poder creer lo que veía y escuchaba.

— Es solo tu mente, nada es real, debes despertar cuanto antes o de lo contrario si permaneces más tiempo aquí y te dejas abrumar por tu miedo, te convertirás en una marioneta.

— Mi miedo? — se preguntó Ranma lleno de confusión. Siempre había creído que su mayor miedo representaban los gatos. Pero, contrario a lo que pensaba, no habían aparecido gatos. Cuál era su miedo entonces? se preguntaba. Por otra parte, todo a su alrededor: calles, casas, edificios, personas, todo parecía normal.

— No lo entiendo, parece tan real... — comentó el chico.

— Si serás idiota! Te parece real esto? — le preguntó visiblemente enojada por la incredulidad de Ranma.

— De acuerdo! De acuerdo! Creo que tienes razón... si esto fuera real, mi reflejo no sería el de una mujer y no me estaría insultando! — dijo el joven fingiendo molestia. En realidad estaba algo aliviado. Eso sí, no estaba del todo convencido, bien podría ser un truco que le estaba jugando su mente a causa del impacto que le había provocado el saber que Akane era ahora la mujer de Ryoga, pero al final de cuentas no importaba si se estaba volviendo loco o no, cualquier cosa era mejor que la realidad.

— Cómo es que tú estás en mi mente? — quiso saber Ranma.

— Desde que caíste en mi estanque allá en Jusenkyo, tu y yo estamos unidos por un vínculo muy fuerte, gracias a eso pude entrar a tu mente, aunque no puedo actuar libremente... por eso me vi obligada a crear a ese vendedor para que te detuvieras y poder hablarte a través de este vidrio...la verdad es que no sé cómo te hicieron esto, lo único que sé es que si no despiertas, te convertirás en un ser sin voluntad propia...creéme, puedo sentir como lentamente tu voluntad se quiebra...

Pero Ranma no le estaba prestando mucha atención que digamos. Sus labios estaban curvados, dibujando una media sonrisa. Si este mundo era tan solo una ilusión creada por su mente, eso significaba que Akane no estaba con Ryoga, ni habían pasado tres años, nada de eso. No había perdido a su amada. Aún había esperanza.

— Y bien? Qué demonios estás esperando para despertar? — la voz de la joven del cabello de fuego lo sacaron de sus pensamientos.

— Qué? Y cómo hago eso? — le preguntó Ranma. No tenía ni idea de que hacer. Abrumado por lo de Akane, no tenía cabeza para pensar. Estaba totalmente perdido en ese mundo y así hubiera permanecido de no ser por la intervención de la pelirroja.

— Rayos! En verdad que eres muy lento! Arrójate de algún edificio alto o de una montaña!

— Qui... qui...quieres que muera?! — se exaltó Ranma al oírla.

— Es un sueño...acaso ya lo olvidaste, tonto? La sensación de caída te hará despertar — le explicó — si vas a hacer algo, hazlo ya, porque aunque te convenzas totalmente de que esto no es real, no bastará... el miedo ya está aferrado a ti y muy marcado en tu mente... el tiempo corre y si no despiertas pronto, ese miedo te convertirá en una persona sin voluntad.

Por un rato, Ranma se quedó mirándola en silencio. Como saber si no era esto también una trampa al igual que todo el mundo en el que ahora se encontraba? No sabía si en verdad podía confiar en las palabras de la pelirroja. Sin embargo, qué otra opción tenía?

Ranma se encogió de hombros y soltó un suspiro. No le quedaba más que obedecerla, así que alzó la cabeza y miró alrededor para tratar de ubicar al edificio más alto. Una vez que lo hizo, corrió hacia allá.

— Todo sea por salir de este maldito y falso mundo — musitó mientras se acercaba a la cornisa de uno de los edificios más altos de aquel sitio. Era una larga caída hasta el suelo. Sintió romper el aire alrededor de su cuerpo. Miró sus brazos y piernas, palpó su pecho y abdomen. Estaba bastante delgado, había perdido mucho peso y musculatura. Si ésta era la realidad, en pocos segundos se convertiría en puré al estrellarse contra el suelo.

De nuevo miró hacia abajo. La duda aún rondaba por su cabeza, pero al pensar en que solo así podría regresar con la verdadera Akane, sentía que valía la pena cualquier riesgo y sin pensarlo más, se arrojó al vacío. Estaba casi convencido de que era un sueño, pero aun así no podía dejar a un lado el hecho de que lo que estaba haciendo era suicida. Débil como estaba, ni siquiera él sobreviviría a semejante caída.

Faltaba ya poco para que se impactara con el asfalto de la calle, cuando súbitamente ésta desapareció. De hecho todo: edificios, casas, calles, personas, todo se desvanecía. Pronto, se vio cayendo por un túnel obscuro que parecía no tener fin. La sensación de caída se volvió aún más fuerte y real.

— No puede seeer! — gritó Ranma, al tiempo que cerraba los ojos con fuerza y cruzaba los brazos delante de su rostro, en un acto reflejo al no saber contra qué chocaría al llegar al final de aquel túnel, si es que tenía un final, por supuesto.

Súbitamente, aquella horrible sensación de estar cayendo desapareció. Ranma abrió los ojos de golpe y se levantó como impulsado por un resorte, respirando agitadamente, mientras un sudor frío caía por su frente. Miró a su alrededor y se vio en el interior de la celda en la que Megumi lo había encerrado.

— Vaya! En verdad todo fue un sueño, nada más...jejeje jeje — sonrió Ranma de forma nerviosa. Ahora si estaba totalmente convencido de que había estado soñando. Jamás pensó que alguna vez se alegraría tanto de verse encerrado en aquella celda.

— Imposible, cómo rayos es que pudo despertar? — se preguntó Megumi, quien veía a Ranma a través de una pantalla, pues había hecho instalar una cámara en la celda, para vigilar al muchacho desde su habitación.

— No lo sé, le aseguro que le di la dosis exacta — dijo uno de sus sirvientes.

— Se supone que dormiría durante veinte y cuatro horas, al cabo de las cuales despertaría como un ser sin voluntad... — comentó Megumi frunciendo el ceño y apretando los labios en una mueca de disgusto.

Megumi había ordenado que pusieran otra de sus drogas en el agua que le daban a Ranma. Cuando él la bebió, la droga ingresó a su cuerpo induciéndole primero un sueño profundo (que debía durar al menos 24 horas), también alteró la parte del cerebro encargada del miedo, causando que Ranma tenga pesadillas relacionadas con su mayor temor. Mientras permanecía dormido, este miedo se apoderaba de todos los sectores de su cerebro. Así, su personalidad quedaría suprimida completamente, anulando su libre albedrío. El cerebro abrumado por el miedo, ya no actuaría por si solo. De esa manera, al despertar Ranma haría cualquier cosa que otro le ordenara sin oponerse ni protestar.

Por supuesto Megumi conocía muchas otras drogas y sustancias que podían quitar la voluntad, incluso más rápido, pero sus efectos eran temporales. Por el contrario, la droga que Ranma había ingerido inhibía la voluntad de forma permanente.

— Qué rayos pasó? — dijo Megumi mirando furiosa a su sirviente, quien sabía lo que le esperaba como castigo por haber fallado.

— Se lo suplico — le pidió postrándose a sus pies — no me mate, por favor! Déme otra oportunidad! Déjeme darle una dosis más concen...

La voz del sirviente se apagó, cuando su garganta fue atrapada por la mano de Megumi, quien la apretó con enorme fuerza hasta destrozarla. El sujeto cayó inerte al suelo, como un saco de harina.

— Tú — dijo Megumi dirigiéndose a otro de sus lacayos — prepara el suero inhibidor...de inmediato...ah! y saca esta basura de mi cuarto antes de que empiece a apestar.

— Entendido — contestó aquel hombre. Tomó el cadáver de su compañero y salió del cuarto de Megumi.

— Acaso dijiste suero inhibidor? — dijo alguien que acababa de entrar a la habitación de la chica. Era una mujer, bastante madura, Su pelo tenía ya algunas canas. Vestía un kimono color café claro y sujetado con un lazo blanco.

— Cállate Kanori! Y vete! Este no es tu asunto.

— Está bien, pero antes de irme, al menos podrías decirme por qué haces todo esto? Ese muchacho lleva ya dos semanas sin aceptar tus propuestas. Por qué no simplemente lo matas y ya? No se por qué te has obsesionado tanto con él y has olvidado tu venganza, algo que siempre decías que era tu máxima prioridad — comentó Kanori, esto último con un tono bastante irónico.

— No es una obsesión!

—Entonces, por qué sigues insistiendo hasta llegar a los extremos de pedir ese endemoniado suero?

—Escucha bien, yo siempre obtengo lo que quiero, y no voy a descansar hasta que Ranma sea mío...ningún hombre me ha rechazado antes, y él no será la excepción.

— Es cierto que es un chico muy atractivo, pero allá afuera hay más, por qué te has encaprichado tanto? — dijo Kanori mirándola inquisitivamente.

— Suficiente! Aquí termina tu estúpido interrogatorio! — contestó Megumi señalando la puerta con su mano. Estaba fastidiada por tantas preguntas. Kanori no dijo nada más y se marchó.

En verdad le gustaba tanto Ranma? O quizá tal vez, solo tal vez, lo que sentía era algo más que simple deseo o atracción...

Megumi cortó el hilo de sus pensamientos de golpe, sacudiendo la cabeza una y otra vez. Eso era imposible. Los hombres solo eran objetos de los que disponía cada vez que quería satisfacer sus deseos carnales. Nada más que eso. Es verdad que sentía por Ranma algo que nunca antes había sentido, pero seguramente debía ser porque él era diferente a los hombres que había conocido, porque no había caído ante sus encantos y la había rechazado.

Mientras, a kilómetros de distancia de allí, en Nerima, seguían sin noticias de Ranma. Habían pasado dos semanas desde que fue raptado y ninguno tenía ni la más remota idea de dónde podría estar. Ya todos se habían enterado del secuestro del joven: sus otras prometidas, sus rivales, sus amigos y compañeros de la escuela.

Dos días después de que Ranma fuera raptado, Nodoka había colocado una denuncia ante las autoridades de Nerima, diciendo que una chica llamada Megumi había secuestrado a su hijo, y que además ella había ordenado la quema del dojo. Cuando la policía fue a los alrededores de la casa de los Tendo para investigar, los vecinos aseguraron que no vieron a nadie desconocido el día que supuestamente secuestraron al joven. Además dijeron que jamás en su vida habían visto al tal "Ranma". Y por último mencionaron que cuando el dojo se quemó, los Tendo y los Saotome habían tenido un pleito muy fuerte, por lo cual los oficiales pensaron que seguramente los ánimos se calentaron y alguien de la casa mismo le prendió fuego al lugar.

Todos los vecinos decían lo mismo, así que las autoridades desestimaron la denuncia y les advirtieron a los Tendo y a los Saotome que si volvían a "jugar" con la autoridad, pasarían un buen tiempo tras las rejas.

Nodoka y los demás estaban casi convencidos de que Megumi había pagado a los vecinos para que mintieran de esa manera, o tal vez los había amenazado. La situación era complicada, pues no había nada, ni una minúscula pista del paradero actual del muchacho, y ahora estaban peor, pues ni siquiera contaban con el apoyo de las autoridades. Solo les quedaba buscar por su propia cuenta. En vista de ello, los padres de Ranma decidieron salir todos los días, a las calles de Nerima y de Tokio con la foto de Ranma para ver si conseguían información, tenían la esperanza de que alguien lo haya visto, pero nada. En las tardes, Akane los ayudaba.

Al cabo de la primera semana, comprendieron que era inútil continuar y más si Megumi lo había llevado más allá de Tokio. La menor de las Tendo se rehusó a dejar de buscarlo, pero al final la convencieron, diciéndole que debía confiar en Ranma, en su fuerza. Seguramente pronto conseguiría escapar y regresar a casa. Aunque la chica no se resignó del todo, comprendió que por ahora ya no había nada más que hacer.
Acordaron esperar hasta reunir el dinero suficiente para transmitir por la televisión local un anuncio en el cual se mencione una recompensa a quien de indicios del paradero del joven Saotome. Estaban convencidos de que tan pronto como pasaran ese anuncio, tendrían alguna información.
En algún lugar tenía que estar, alguien tiene que haberlo visto: pensaban todos.

Sus otras prometidas también lo buscaban por su propia cuenta, pero de igual forma no tenían éxito alguno y también, muy a su pesar se dieron cuenta de que su búsqueda era infructuosa y dejaron de buscarlo. Sin embargo, todas las mañanas, Ukyo, Kodachi, Shampoo iban a casa de los Tendo para ver si había noticias de Ranma, o si ya había regresado. Cada vez que se encontraban ahí, terminaban armando un pleito de proporciones que solo ellas eran capaces de alcanzar. Así pasó la segunda semana. Todos esperando ansiosos a que Ranma volviera.

Como todos los días que había escuela, muy temprano en la mañana, Nabiki y Akane ya estaban de pie dispuestas a iniciar otra jornada de estudios. Bajaron y junto a Nodoka y Kasumi se sentaron a la mesa, pues el desayuno estaba listo. Soun, Genma y Happosai continuaban todavía en el hospital.

— Te encuentras bien? — preguntó Kasumi al ver la expresión tan sombría que tenía el rostro de Akane. Durante un par de días después de que Megumi se llevó a Ranma, a Akane se la vio muy triste y abatida. Pero luego pareció recobrar su humor de siempre. Sin embargo, había momentos como éste, en los que lucía bastante apagada.

—Si —dijo Akane, aunque parecía preocupada. Bueno, preocupada era una de las cosas que parecía. Además de abrumada, desmoralizada y… sola. Tenía de nuevo aquella postura de perdida, con los hombros encorvados y la cabeza gacha.

— Ya me voy! No quiero estar aquí cuando vengan a montar escándalo — señaló Akane en referencia a que pronto llegarían Ukyo, Kodachi y Shampoo. Se despidió y salió rumbo a la escuela aunque todavía era bastante temprano y no había terminado de desayunar.

— Aún queda mucho tiempo... se dijo la joven forzando una sonrisa. Estas últimas dos semanas no había llegado tarde ni un solo día. Caminaba a paso lento, pero de pronto se detuvo, como si acabara de recordar algo. La tristeza se apoderó de su semblante. Lentamente giró la cabeza hacia donde se encontraba una de las bardas por las que Ranma solía caminar al dirigirse a la escuela. Cuan lejanos parecían esos días en los que veía a a su prometido caminar sobre ellas o sobre los muros. Ahora, se veían tan vacíos, al igual que su afligido corazón.

— Dónde estás... Ranma? — dijo la joven en voz alta, como si esperara que el viento llevara sus palabras a oídos de su prometido donde quiera que estuviera. Las lágrimas empezaron a agolparse en sus ojos. La joven parpadeó varias veces y respiró profundo, tratando de disipar su aflicción.

Él volverá pronto... estoy segura, no hay de qué preocuparse: pensó Akane. Pero por más que pensara así, había veces en los que la tristeza y la incertidumbre se apoderaban de ella, causando que se deprimiera. No comprendía bien porqué lo extrañaba tanto, porqué su ausencia la agobiaba tanto. Acaso ella estaba...

La joven negó con la cabeza aquel pensamiento. Seguro su tristeza y pesar eran tan grandes debido a que todo lo que le había pasado a Ranma era por su culpa. Por protegerla lo habían herido y raptado, y ella no podía hacer nada para ayudarlo, pues no tenía ni la más mínima idea de dónde podría estar. Se sentía tan impotente. Tan solo le quedaba confiar en la fortaleza que caracterizaba a su prometido. Seguro él encontraría una forma de regresar a su lado.

Lejos de Nerima, Ranma permanecía encerrado en aquella celda. Estaba sentado, apoyando la espalda contra la pared. Habían pasado ya varias horas y aún no podía dejar de pensar en aquel sueño o más bien pesadilla en la que estuvo atrapado. Todo le había parecido tan real. Todavía tenía muy presente el dolor tan terrible que había sentido cuando se enteró de que Akane se había casado con Ryoga. Su cuerpo aún tenía un ligero temblor. Aunque ya sabía que todo había sido solo un sueño, la sensación de vacío aún perduraba en su corazón. Por ningún motivo deseaba volver a sentir ese dolor y esa desesperación.

Aquella pesadilla y el estar separado de Akane todo este tiempo, habían hecho que Ranma se diera cuenta de cuán importante era ella en su vida. Muchas veces pensaba y se preguntaba si podría pasar su vida al lado de Akane, pero ahora sabía que no podría vivir sin que ella estuviera junto a él. No soportaría perderla...perderla era su más grande miedo.

Si bien estaba casi convencido de que Akane no lo amaba, esa no era razón para detenerse. Estaba consciente de que su felicidad era junto a ella y por eso estaba decidido a ganarse el corazón de su amada. No sabía cómo iba a hacer para salir de aquella prisión, pero en cuanto lo consiguiera, regresaría directo a casa y las cosas definitivamente cambiarían. Ya no sería el mismo tonto de antes. Dedicaría todos sus esfuerzos en conquistarla, aunque por el momento no tenía idea de cómo hacerlo...

El ruido de unos pasos lo sacó de sus cavilaciones. Alguien se aproximaba. Ranma se puso de pie inmediatamente.

— Ay Ranma, eres más terco que una mula... — dijo Megumi quien aún no terminaba de comprender como él había despertado de aquel sueño que supuestamente debía atrapar su mente consciente y convertirlo en un su "marioneta".

— Y ahora qué? Me vas a dormir nuevamente con eso? — preguntó el joven Saotome, al ver que la chica sostenía una jeringa en su mano derecha. Parecía que ya se le había hecho costumbre a Megumi inyectarle algún somnífero que lo ponía a dormir al instante.

— No exactamente, esta vez solo voy a dormir una parte de tu cerebro.

— Qué? — inquirió Ranma incapaz de entender lo que la chica decía.

— Escucha, nuestro cerebro está dividido en tres sectores principales, uno de éstos sectores es el paleoencéfalo, también conocido como cerebro básico o instintivo... esta parte del cerebro humano no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar cuando el cuerpo así lo demanda...controla la conducta animal e instintiva: comer, beber, sexo, territorialidad, en fin, es un cerebro funcional, responsable de conservar la vida y el que es capaz de cometer las mayores atrocidades — comentó Megumi con voz algo siniestra.

— Y qué con eso? — dijo Ranma fingiendo no mostrar interés por las palabras de la joven.

— El suero que te voy a inyectar dormirá todo tu cerebro excepto la parte que corresponde al cerebro instintivo, el paleoencéfalo...con ello finalmente me harás tuya, y créeme, no podrás hacer nada para negarte... te lo garantizo.

Ranma apretó los dientes y los puños con fuerza. Estaba furioso con la actitud de aquella chica que pensaba que podía hacer con él lo que ella quisiera. Pero al mismo tiempo, también estaba muy enfadado consigo mismo, pues se sentía tan inútil, tan débil, ya que no había sido capaz ni de huir de aquel lugar, mucho menos de enfrentar a Megumi y sus ninjas. Sabía que su cuerpo no estaba al cien por ciento, pero aun así no podía evitar sentirse tan impotente. Nunca antes había sentido tal furia e impotencia.

— Lo siento, pero tú me obligaste a llegar a estos extremos... cuando estés bajo los efectos de esta droga, no pensarás, ni razonarás, tan solo obedecerás a tus instintos, y ten por seguro que me tomarás una y otra vez... Aaaaaaah! No sabes cuanto lo voy a disfrutar!

— Estas loca, completamente loca! Y no creas que voy a dejar que me inyectes eso! — le advirtió Ranma cada vez alzando más el tono de su voz. La actitud de Megumi siempre terminaba sacándolo de sus casillas.

— No podrás hacer nada, ya que primero voy a sedarte y luego te inyectaré la droga...cuando despiertes, tendré al Ranma que cumplirá todo lo que yo deseo — rio Megumi complacida al ver como pronto obtendría lo que tanto ansiaba — bien, demasiada charla, empecemos ya.

Dicho eso, la joven se colocó una especie de mascarilla e hizo una señal con su mano. De repente, de una pequeña rendija en el techo, empezó a salir un denso humo blanco que rápidamente se esparció cubriendo toda la celda. Ranma se tapó la boca y nariz con sus manos y se arrojó al suelo, para tratar de no respirar aquel humo.

La joven veía divertida aquella escena. Por más que el chico evitaba respirar aquel gas, solo era cuestión de tiempo para que inhalara lo suficiente. Y así sucedió. Un par de minutos después, el joven yacía inconsciente, tendido sobre el suelo. A continuación, Megumi ordenó que abrieran la reja. Una vez dentro, tomó el brazo de Ranma y acercó la jeringa, dispuesta a inyectarle aquel suero.


Eso ha sido todo en cuanto a este capítulo. Espero que les haya gustado y se hayan entretenido un poco y distraído por unos minutos de la cotidianidad.

A pesar de que Ranma consiguió escapar de aquella pesadilla, Megumi aún no está vencida. Todavía tiene algunos ases bajo la manga. Conseguirá con este suero lo que pretende? Finalmente hará que Ranma traicione a su prometida, quien espera ansiosa su regreso?

Les agradezco enormemente por seguir capítulo a capítulo este fic. De verdad mil gracias por sus comentarios. Siempre leo detenidamente cada uno de sus reviews. Gracias por dejar sus valiosas opiniones y darme a conocer que impresiones les ha dejado cada nuevo capítulo. Me da gusto ver que siguen pendientes de este fic.

Agradecimientos a los reviews:

Znta: Hola! Tu pensamiento fue correcto. Pudiste ver a través de lo que escribí y presumiste bien que podría tratarse de un sueño, aunque lo que hizo que Ranma tuviese esa pesadilla fue una droga de Megumi y no magia. Si bien no acertaste en lo que causó que él tuviera ese sueño, sí te diste cuenta de que era tan solo una pesadilla y esto era lo más importante :)
Megumi no contaba con que él tenía una mente independiente (la de la chica pelirroja) y gracias a eso no se convirtió en un títere y pudo despertar a tiempo. Sin embargo, los problemas aún no terminan para Ranma. Como habrás leído ahora le va a inyectar otra droga. Podrá nuevamente burlar a Megumi? ... Gracias por leer y comentar. Nos leemos en el próximo capítulo. Cuídate!

Elena 79: Un saludo muy afectuoso para tí! Muchas gracias por dedicar tu tiempo a leer este fic y comentar. Tal como habrás descubierto en este capítulo, la posibilidad que planteaste de que Ranma estaba alucinando, fue la más apegada a lo que sucedió. Él estaba teniendo una pesadilla.
Lamento si alteró tu presión, pero al menos por ahora ya podrás estar algo aliviada pues afortunadamente nada de eso era real: ni Akane se casó con Ryoga, ni han pasado tres años (lleva dos semanas en cautiverio). Sin embargo, los problemas aún siguen para el pobre de Ranma y me temo que aún quedan mucho más momentos de tensión. Gracias nuevamente por tu review. Cuídate mucho!

Own son: Justamente esos detalles que citaste respecto a la reacción de Akane se deben a que tan solo era la imaginación de Ranma actuando bajo su más grande miedo. No se trataba de la Akane "real". Es por ello que habían esas incoherencias, solo era un sueño tal como tu presumías claro que no era debido a su falta de nutrición, sino a una droga que Megumi le dio mezclada con el agua que le daban a beber. Saludos cordiales para ti, amigo! Nos leemos!

Ranma k: Saludos cordiales mi estimado! Afortunadamente solo fue una pesadilla y nuestro ídolo de las artes marciales no tendrá que vestir la camiseta de la venganza y unirse a Megumi en contra de Akane, aunque creo que si hubiese sido real lo que soñó, al final él no hubiera sido capaz de actuar en contra de su amada prometida. Muchas gracias por seguir todos los capítulos y dejar tu valiosa opinión. Hasta el próximo capítulo.

Lacriza: Hola! Mcuhas gracias por tu review. Me alegra saber que te parece aceptable la forma en que está escrito este fic. Espero que la trama te mantenga atrapada hasta el final. Y bueno, con respecto a Ranma, por fortuna no resultó ser más que una pesadilla, claro, causada por la droga que Megumi le dio en el agua. Pero ahora de nuevo piensa inyectarle una sustancia con la cual está convencida de que obtendrá lo que tanto ha deseado de Ranma. Será que al fin lo logra? Bueno, te dejo con la intriga. Cuídate! Nos leemos en la próxima actualización!

Sia: Saludos cordiales! Acertaste al pensar que esto no era más que un plan de Megumi. De cierta forma eso fue lo que pasó, Megumi le dio una droga que le provocó esa pesadilla.
Además, coincido totalmente con lo que dices de Akane. Ella no se va a dar por vencida tan fácilmente. Es dueña de una gran fortaleza y determinación, y como lo ha demostrado en ocasiones anteriores, (por ejemplo en el monte Fénix, cuando lo salvó de Saffron) ella haría lo que fuera para salvar a su prometido. De ninguna manera renunciaría tan fácil. Sin embargo, ahora mismo, ni ella ni nadie tienen alguna pista del paradero del muchacho. Por eso, se ha visto obligada a hacer una pausa en su búsqueda, al menos hasta que consigan algún indicio de su paradero.
Gracias continuar leyendo este fic y gracias también por tu comentario. Cuídate mucho!

Nancyricoleon: Un saludo muy atento para tí! Sí, a mí también me encanta la pareja que hacen Ranma y Akane. Habría sido una pena que ella se hubiese casado con Ryoga, pero como habrás descubierto con la lectura de este capítulo, todo fue un sueño, nada más que una pesadilla que le pareció muy real al joven Saotome y que si bien por un lado le causó un gran dolor, por otro lado le ayudó a darse cuenta de lo terrible que sería si en el algún momento llegara a perder a Akane. Ahora está resuelto a cambiar de actitud y ser más sincero con su prometida. Claro que primero tendrá que salir de allí y Megumi no se lo va a dejar tan fácil. Ya veremos si logra escapar de las garras de esta chica o será que esta vez ella consigue lo que desea?. Gracias por continuar leyendo este fic. Pásala bien con tu familia. Nos leemos en el siguiente capítulo. Cuídate!

Azucenas 45: Qué bueno que te siga gustando esta historia. Sinceramente espero que te haya entretenido y hayas pasado unos minutos agradables.
Seguramente te estabas preguntando como es que pasaro tres años? Y encima Akane lo cambia por otro, por su más grande rival, Ryoga.. pero bueno, después de leer este capítulo, ya sabes que solo fue un sueño, o más bien una pesadilla de Ranma. Pero al final queda el suspenso nuevamente. Megumi está convencida está convencida de que ahora si Ranma hará lo que ella quiere. Dicen que la tercera es la vencida. Será que Megumi logra doblegar a Ranma con esta nueva droga? Gracias por dejar tu comentario. Ojalá este capítulo también haya sido de tu agrado. Pásala bien! Nos leemos en el siguiente capítulo.

Gracias también a quienes no comentan, pero continúan enganchados con la trama de este fic.

Me despido, no sin antes desearles éxitos en todas las tareas que deben realizar diariamente.

Pásenla bien! Nos vemos en el siguiente capítulo.