CAPÍTULO 6: "Algunas tías tampoco son muy listas"
-Así que… tu ex… no es… no es… -balbuceé con cara de circunstancias, pero no podía, tío, no pude. Y Lore suspiró y terminó la frase por mí.
-No es un chico.
-…un chico. No es un chico.
-No.
-No lo es. No.
-Ajá.
Creo que puse mil caras alucinadas antes de dar con la respuesta que estaba buscando…
-Me parece…. muy bien. Sí.
-Ya.
Vale, no, no era la respuesta que buscaba. ¡Joder, es que… tú fíjate lo que me estaba diciendo! Me acababa de enterar de que mi nueva amiga era lesbiana. Y lo había descubierto sentadas en un banco la una al lado de la otra. Cerca. Muy cerca… Bueno, a ver, no es que me fuera a violar allí mismo (o al menos en eso confié yo), pero a cualquiera le daría algo de palo.
Y cómo no, yo, la reina de las preguntas y las respuestas estúpidas, voy y le pregunto, así, a la bobada:
-Entonces… ¿si yo fuera también lesbiana, saldrías conmigo?
Que pensaréis: bueno, esta chica es retrasada total. Afortunadamente, Loretta no era tan seriota y tan borde como le parecía al resto del mundo (vete tú a saber por qué a mí no), y se rió de la situación. Menos mal, me habría muerto de la vergüenza… si es que, hay veces que las palabras se me van solas, debe de ser que llegan antes a la boca que al cerebro, y la cosa no procesa. Claro, así digo las paridas que digo… Creo que es por eso que Shawn se ríe tanto de mí.
-Supongo, eres muy mona. Y simpática, que es lo contrario a mí… -añadió, pensativa.
-¿Yo, mona? ¿Y tú, borde? ¡Anda ya!
-Lo decía en serio, Celia… -me dijo mirándome a los ojos. Ahí, como no sabía qué contestar, decidí que era el momento de levantarse, que como dice mi abuela, cada uno en su casa, y Dios en la de todos. Uff, si mi abuela conociera a Lore…- ¿Quieres que vayamos a comer?
-Bueno, no he avisado a mis padres, pero podría chantajear a Jude con decirles que fueron él y sus amiguitos, quienes quemaron las cortinas el mes pasado si no se inventa una buena excusa para que yo quede bien. ¡Vamos, conozco un restaurante muy económico por aquí cerca!
La cogí de la mano (sí, sin darme cuenta) y llegamos al restaurante de mi amigo, el señor Seymour Hillman. Su especialidad es el ramen, y la gente de mi clase va mucho ahí a comerlo, pero os diré un secreto: el ramen sabe a diablos. Así que entré como una señora y me senté en la mesa de siempre, con toda confianza, porque vivo en ese barrio de toda la vida y ese señor me conoce como si fuera su hija. De hecho, me parece que le debo dinero y todo… ¡ejem! ¿Por dónde iba?
Total, que como no me gusta nada el ramen y él lo sabe, me trajo enseguida un plato de macarrones, ¡que es lo más rico de este mundo! Además hechos por su mujer, que es española, y le pone jamón y chorizo a todo. Riquísimos. Pedí otro plato para Lore y mientras esperábamos a que lo trajeran nos pusimos a charlar.
-¿Sabes? –Dijo ella- Me alegra mucho que ahora que sabes mi secreto, no te alejes de mí. En el fondo sabía que me ibas a aceptar.
-Pues claro que sí, ¡sería muy tonta si no te quisiera como eres! Eres una chica genial. Yo creo que esas cosas no importan para nada –y eso que dije era verdad, pero hasta cierto punto. A ver… es que mis padres son bastante antiguos, y vale, estamos en el siglo 21, pero lo que realmente tenía en el fondo era un miedo de que en cualquier momento intentara algo conmigo, que no podía ni yo con él. Eso, y unas ganas de mear que lo flipas, así que me disculpé y fui al baño.
Tras ese día, yo pensé que me distanciaría de Lore. De hecho, lo intenté, pero su insistencia por seguir siendo amiga mía me jodió mi plan y menos mal, porque habría sido de muy mala persona rehuirla por una tontería así.
Lunes. El peor día en el que una persona humana se puede despertar… pero bueno, había pasado un fin de semana de relax con Silvia durmiendo en casa, (y por consecuencia, mi hermano y sus estúpidos acompañantes, porque no se les puede llamar amigos, diciéndonos piropos horribles y obscenos que evitaré mencionar aquí) además, el domingo hubo una reunión en el club de periodismo y nos han dado una noticia más que maravillosa: ¡uno de nosotros entrevistará a alguien famoso! Me quedé petrificada cuando me lo dijeron. Tan atontada, que me tiraron una goma de borrar en la frente y ni me di la vuelta para gritarles insultos a sus madres.
En el recreo, cuando Shawn, la gelatina y yo salimos al patio (últimamente Froste venía mucho con nosotras, así que yo estaba bastante preocupada, al final a Silvia le daría un jamacuco de tanto temblar), cierta figura sentada en el suelo, con la espalda apoyada en el muro y abrazándose las piernas, nos llamó la atención. Mis amigos me miraron. Era Lore, y yo la conocía, así que me tocaba ir, aunque no quisiera… sí, estaba intentando evitarla, pero aquella solo fue una prueba más de que el destino, o quien quiera que lo haya escrito, estaba empeñado en hacernos amigas.
-Hey, ¿qué pasa, te han dado una mala noticia? Lo siento… -sin levantar la cabeza, ella negó y noté que estaba llorando. Miré a mi alrededor, pero aparte de los cotillas de Silvia y Shawn, nadie más nos miraba. Me senté a su lado y le puse una mano en el brazo- Oye, ¿estás bien?
Esa vez sí se quitó las manos de la cara, aunque no me miró a los ojos. Había acertado, estaba llorando. Los ojos rojos como langostinos, y las lágrimas cayendo por las mejillas.
-Sí, sí, estoy muy bien –dijo con una sonrisa horrorosa, más falsa que la Travis. Joder, ¿qué le habría pasado?
-¿Ah, sí? Pues no lo parece, porque como estás llorando…
-Ya –y de repente, me abrazó y se puso a llorar a moco limpio otra vez. Vale. Me quedé algo estática, porque imaginaréis lo genial que es pasar de evitar a una persona a que te llore en el hombro. Pero como soy una buena tía no dije nada. Me callé. Como las putas. Pues eso- Es que, Celia, –me dijo entre sollozos- no le importo a nadie… Kii ya está con otra, y me ha dicho que me odia… -recobró un poco la compostura- Kii es mi ex. Es una cerda –dirigió la vista al suelo-. Me besó y luego me dijo que ya no quería seguir conmigo.
-Vaya… -y yo ahí, con cara de no saber dónde me estaba metiendo… ay, qué tonta soy.
-Y mira que los tíos son idiotas, pero es que algunas tías son unas…
-¡Malas personas, sí! –fuera palabrotas. No soy una malhablada, y tengo la mala costumbre de inculcarle eso a todo dios. Silvia ya no suelta ni un taquito, fíjate.
-Eso. No son muy listas. Zorra… -chasqueó la lengua y se levantó. Traía la mochila consigo, y me dio la mano para ayudarme a levantarme a mí también, mientras se la colgaba al hombro- ¿Vienes?
-¿Que si voy adónde?
-¿Pues a dónde va a ser? Por ahí, a un bar, a mi casa… a cualquier sitio menos a clase –eché un vistazo a mis dos amiguetes, que aún seguían la conversación como intentando adivinar lo que decíamos- ¿Y bien?
-Bueno –suspiré y acepté la mano. Y eso, queridos míos, fue sellar mi sentencia de muerte social.
O_o
¡Ey! En el último capítulo se me olvidó mi símbolo oficial xD (O_o)
No importa, ya estoy aquí de nuevo, con otro capítulo más! Realmente, no sé muy bien por dónde llevar la historia en estos momentos, así que os juro que esta noche lo consultaré con la almohada u.u parecerá una tontería, pero funciona ¬¬
Y como ya tengo el siguiente capi a la mitad, no me podéis tirar piedras :) Solo tomateees! Jajajajj, nooo! No, por favor T-T
¡Kiseeeeeeeeeeeees!
