El Demonio Uchiha

CAPÍTULO 7

*O*O*

Itachi no pudo evitar sonreír cuando entró en La Aldea De La Niebla con Hinata sujetando su capa. Él debería estar enojado con Tobi por haberle dicho a Hinata que estuviera preparada para lo peor, más le gustaba el modo en que ella se apretaba contra él. Sabía que ella se aferraba para darse fuerza, pues estaba en territorio enemigo. Pero su posición bastante sumisa funcionaría para aliviar algo de la tensión que ciertamente iba a surgir cuando él le contase a los habitantes de la aldea quien era ella.

Observó a los Ninjas de Kirigakure apresurándose para ayudar a desmontar a sus hombres. En algún lugar cercano los baños ya estaban siendo preparados para lavar semanas de suciedad y polvo.

Itachi absorbió las imágenes y los sonidos de su hogar como un hombre sediento. El conocía los rostros de cada hombre, mujer, y niño que lo saludaban. Olores familiares a pescado ahumado y a cera de abeja perfumadas llenaron sus fosas nasales. Tomó una respiración profunda, dejando que esos olores tranquilizasen su espíritu inquieto. Si, era el cielo.

Su mirada fue hacia Hinata. No sería el cielo para ella. Cuando su familia se enterase que ella era una Hyuuga, y nada más que una cautiva para él, ellos la tratarían descortésmente. Algunos incluso podrían intentar causarle daño o matarla. Ante ese pensamiento, su corazón se oprimió con la necesidad de proteger y cuidar lo que era suyo. Pero ella no es tuya, su mente le recordó.

— ¿Es una Hyuuga, Líder? — Alguien gritó aterrado.

¡Mejor terminar con esto rápido! Itachi pensó, inconscientemente empujando a Hinata más cerca de su cuerpo.

—Esta es Hinata Hyuuga — él gritó de modo que todos pudieran oír. Las personas dejaron de hacer lo que estaban haciendo y giraron hacia él, algunos ya susurraban. La expresión de Itachi fue dura—. Ella no será dañada aquí ¿Entendieron?

El murmullo pronto se aquietó, pero había muchas preguntas. Itachi sintió que Hinata se deslizaba contra su brazo y se preguntó si ella estaría consciente de que todos los rostros la miraban fijamente.

— ¿La capturo en su casa, Itachi sama?

— ¿Qué planeas hacer con ella?

¡Mierda! Ella sabía lo que estaba siendo dicho, Itachi se dio cuenta cuando ella levantó la cabeza de la curva de su brazo dirigiéndole una mirada ansiosa.

—Ella parece retrasada. ¿Es muda?

—No — Itachi respondió brevemente mientras delicadamente colocaba su mano sobre la cabeza de Hinata. Él sintió la tensión de sus hombros y supo que ella estaba por mostrarle a su Clan uno de sus famosos desmayos. —. Ella es un poco tímida. —

— ¡Ella es una maldita Hyuuga, no debe estar en esta aldea! — Alguien gritó.

Una docena de hombres se abalanzaron listos para atacar a Hinata. El resto simplemente se quedó boquiabierto.

— ¡Quietos! —Kisame advirtió, parándose frente a los hombres antes que ellos alcanzasen a Hinata—. No dejare que lastimen a Hinata.

Hinata agradeció internamente a Kisame y sus ojos perla se posaron en Itachi.

—No te queremos aquí— una habitante dijo entre la multitud.

Hinata sintió sus ojos llenarse de lágrimas, nunca en su vida la habían tratado con tanto desprecio y odio, se sentía demasiado vulnerable, en esos momentos lo único que quería era desaparecer de esa aldea, buscar a su hermanita y regresar a Konoha a su hogar donde era amada y no odiada por su apellido.

— ¿Mataras a la Hyuuga, Líder?

—No, no lo haré— Itachi gritó por encima de la súbita multitud de voces insatisfechas.

—Claro que no lo hará— Tobi respondió a su vez.

Itachi realmente no le sonrió a su Clan, pues su mirada se turbó considerablemente, cuando observo como Tobi, tomaba la mano de Hinata para llevarla a su nueva habitación, esto de alguna forma le hacía hervir la sangre, no quería que nadie más la tocase. Itachi salió de sus pensamientos cuando oyó la voz de su hermanito.

— ¿Hermano?

Itachi oyó su voz de fría carente de algún sentimiento.

Sasuke Uchiha era pequeño, de piel clara, ojos y pelo negro ónix. Su fuerza muscular era comparada con la de un niño cualquiera. Bestia una camisa azul y pantalones blancos.

—Hola, Ototo — Itachi se curvó ligeramente hacia Sasuke. Cuando él se enderezó un momento después, el Uchiha mayor golpeo la frente de su hermano.— Veo que estas de muy mal genio.

El no devolvió su sonrisa, pero Itachi sabía que él estaba contento, pero no soportaba la idea de un Hyuuga en su aldea.

— ¿Lo encontraste?

—No— Itachi le dijo, sabiendo a quien se refería el—. Él huyó.

Sasuke sacudió la cabeza y apretó sus puños.

— ¿Por qué mierda la trajiste aquí?

—Ella es su sobrina.

Su hermano miró hacia las escaleras, ponderando sus palabras. Después de un segundo el clavó sus enormes ojos onix en él, sabiendo la razón.

—Entonces él maldito vendrá aquí.

Itachi asintió con la cabeza y desvió la mirada. Pues el vería quien era verdaderamente él. Sasuke había visto en lo que se él había convertido cuando había entregado su alma para sacarlo de aquel infierno. El odiaba la idea de que su hermano trajese a un Hyuuga a su hogar.

—Esto terminará con él, Sasuke.

—Eso espero. — Él dijo, mostrando en sus fríos ojos un odio igual de grande al de su hermano.

Itachi no se tomó el trabajo de explicarle lo que había querido decir. Que cuando Hizashi estuviese muerto, él dejaría de luchar contra los Hyuugas. Le explicaría eso más tarde.

—Deseo que esa maldita Hyuuga, se largue de aquí ahora mismo, no sé cómo la soportaste todo el camino.

Sasuke curvó sus labios en una mueca de desprecio

—Se ira cuando hayamos logrado nuestro objetivo.

Sasuke bufó.

—. Ven, vamos a comer algo.

El sacudió la cabeza.

—No tengo hambre. Ve, yo iré más tarde.

Ahora tengo algo mejor que hacer— Pensó Sasuke, viendo a su hermano mayor alejarse.

o*o*o*o* o*o*O*O*O*O*O*O*o*o*o*o*o*o

Hinata se sentó tímidamente en el borde de la cama y observó en silencio mientras Rin se movía apresuradamente en el cuarto, sacudiendo los almohadones y abriendo las ventanas para airear el cuarto. El hecho que la mujer no pronunciase una palabra mientras trabajaba era bastante incómodo. Pero era peor, que cada vez que Rin la miraba, sus ojos hervían de rabia.

Hinata sabía por qué. Ella era una invitada tan indeseable en La Aldea De La Niebla como cualquier Hyuuga, estaba cansada de que las personas la menospreciasen debido a su apellido.

Su corazón estaba comenzando a latir dolorosamente. Hinata recordó el modo en que Itachi la había besado antes de que entrasen a la aldea. Su rostro se tiño de un rojo intenso y pasó sus dedos por sus labios. Había sido mucho mejor que antes, si eso era posible. Su boca había acariciado la suya, su mirada tan suave, tan llena de significados. Casi era como si él...Oh, deja esas tonterías, Hinata. ¡Eres tan solo una chiquilla, tonta!

Golpeó su palma sobre el colchón, y Rin levantó la vista mientras llenaba una fuente con agua fría y le frunció el ceño.

Hinata le ofreció una sonrisa tímida.

—Perdón, N-no quise asustarla.

—No me asustan los Hyuuga — Rin replicó.

—C-claro que no. No quise d-decir eso...— Hinata odiaba los conflictos.

— ¿A u-usted le gusta Tobi Sempai, v-verdad?— ella cambió el tema, deseando llevar a la joven en dirección a una conversación más agradable, ya que ella finalmente le estaba hablando—. Él s-sempai es muy…

Rin dejó caer la fuente al piso. En verdad, ella deliberadamente estrelló la fuente contra el piso.

—Mantén tus manos fuera de él. Él nunca tocaría a alguien como tu.

La boca de Hinata cayó abierta, más antes que pudiese formar una respuesta apropiada, otra persona habló detrás de ella.

—Rin, ve a buscar algunos trapos para limpiar esta porquería. Apresúrate.

Hinata giró hacia la fría voz mientras Rin salía del cuarto. Lo que vio casi la hizo retroceder.

—Así que tú eres la rehén de mi hermano—. El chico giró para observar a Rin partir. Y cerró la puerta con llave—. Quiero saber qué es lo que mi hermano vio en ti.

Hinata trago fuerte, ese niño la asustaba más que el propio Itachi cuando lo vio por primera vez, el hermano de Itachi era sorprendentemente guapo. Hinata no estaba segura si sus ojos negros la miraban con odio o este ya estaba allí desde hacía mucho tiempo.

—Tu nombre. —Exigió el Uchiha.

Hinata empezó a jugar con sus dedos, ese chico en verdad la intimidaba.

—H-hinata, H-Hyuuga Hinata— Hinata se reprendió mentalmente por tartamudear delante del chico.

Su estómago se apretó con dolor y luego con vergüenza cuando miro con más detenimiento a Sasuke. Por Dios, ese era el hermano de Itachi. Su hermoso rostro tenía una enorme cicatriz en forma de X en una de sus mejillas. ¿Su abuelo había sido responsable de esa cicatriz? Hinata apenas podía contener el disgusto en su corazón. Desafortunadamente, Sasuke se dio cuenta.

Sus ojos brillantes se estrecharon en Hinata, y luego, con el ceño fruncido tan feroz como el de su hermano, Sasuke se acercó a ella y la tomo bruscamente del brazo.

—¿Estás viendo lo que el malnacido de tu abuelo me hizo?

Azorada y entristecida por la apariencia de Sasuke, y temerosa de lo que él, le pudiera hacer la muchacha cerro fuertemente sus ojos esperando lo peor.

Sasuke acerco su rostro al de Hinata rosando con su aliento la mejilla de la pequeña.

— ¡Abre los ojos! Ahora...

Hinata tembló tras la orden del Uchiha menor y abrió lentamente sus ojos perla.

Sasuke miro con detenimiento a Hinata, quería saber que le había visto su hermano para atreverse a traerla a la aldea, Itachi jamás había traído a una mujer a Kirigakure por eso no le había creído cuando le dijo que era un plan, no era tan tonto para creer eso.

Sasuke toco el rostro de Hinata con su mano derecha, su piel era suave tan suave que Sasuke quiso tocar más, algo que no le agrado en lo absoluto, el Uchiha la sintió tensarse y sonrió de medio lado.

Por un momento, Hinata no supo qué hacer. Estaba asustada y quería salir corriendo de esa habitación.

—P-por favor— ella hablo con un murmullo de voz—. N-no tenía i-intención de insultarlo.

—Tienes algo con mi hermano.

Hinata abrió sus ojos y se sonrojo.

—Yo... N-no...

El rostro de Sasuke mostró frialdad, algo que no sorprendió a Hinata.

— ¿Andas detrás de Itachi?

Sasuke hizo una mueca.

—E-etto... y-yo no...

Sasuke la estudió por un momento, no entendía que veía su hermano en ella, ante sus ojos se encontraba una mocosa de su misma edad, cabello corto negro azulado, tenía los mismos horribles y repugnantes ojos de todos los miembros de aquel clan maldito y su vestuario muy poco provocativo, su ropa era demasiado holgaba, pero luego llegó a una conclusión que suavizó su expresión, Sasuke se dio cuenta que era lo que su hermano mayor había visto en la chica, Inocencia y Pureza. El levantó sus dedos para limpiar una mancha de suciedad en la frente de Hinata.

Hinata se estremeció ante el contacto de Sasuke.

—Hmn—

—Itachi nunca dejara que te lastimen Hyuuga.

—Eh— Hinata se sorprendió ante la afirmación del chico.

Increíblemente, Sasuke pudo ver la ternura y la inocencia en los ojos de Hinata que él había perdido hacia tanto tiempo y un extraño sentimiento de protección se apodero de su cuerpo, pero lo suprimió al instante, le demostraría a su hermano que todos los Hyuuga eran iguales y que esa enana era igual a todas las demás.

—Dijiste que ya sabías quien era yo ¿Entonces sabes que soy un Uchiha?— Sasuke agregó vacilantemente. Cuando Hinata asintió con la cabeza, Sasuke avanzó— ¿Y no me odias?

Sasuke palmeó levemente su mejilla.

—N-no

—Hmn, eres bastante rara— Sasuke la miro con su rostro impasible de siempre y tomo la mano de Hinata entre la suya.

—Ven—

El cambio de tema fue tan abrupto que Hinata no le dio tiempo de preguntar a donde iban inmediatamente. Luego, preguntó.

— ¿A d-donde?

Sasuke no respondió a su pregunta, en cambio afianzo más el agarre de su mano.

Hinata apretó la mano de Sasuke y se dejó guiar por este.

Sasuke Uchiha corrió escaleras abajo, todavía sujetando la mano de Hinata. El aroma delicioso de comida que flotaba en el aire hizo doler el estómago de Hinata. El pánico la invadió de repente cuando se dio cuenta que Sasuke la estaba llevando al gran salón. Itachi y todo su clan probablemente estarían allá y ella ni siquiera se había lavado la cara. No importó que todos ellos la hubiesen visto sucia una hora atrás. Seguramente esperaban que ella se lavase después de haber viajado por tanto tiempo. ¡Oh, ella lucia terrible! Pasó su mano libre por su corto cabello y tironeó algunos de los nudos, pero no ganó nada. Parecía un espantapájaros. Y también se dio cuenta que esta era la primera vez en su vida que estaba preocupada por su apariencia. La idea la alegró y perturbó al mismo tiempo. Era maravilloso querer tener una imagen agradable, y aún más maravilloso tener a alguien a quien parecerle agradable. Desgraciadamente, el hombre a quien ella quería complacer ni siquiera la quería. Pero ciertamente él no la había besado como un hombre que la despreciaba... a menos que él sólo se hubiese sentido muy feliz por volver a su casa. ¡Su casa! Dios Santo ¿qué pensaría su tío si supiese que estaba en la Aldea de los Uchiha?

El rostro de Hinata empalideció cuando vio docenas de damas, todas con el cabello limpio y bien peinado y sus Kimonos sin arrugas sentadas a la mesa junto con los hombres de Itachi. La luz que provenía de la chimenea central no la ayudó, todos los ojos parecieron clavarse curiosamente en ella siendo Consciente de las miradas, Hinata pasó una mano por su chaqueta para alisarla y luego se preguntó si soltar la mano de Sasuke y correr hacia las puertas la harían parecer aún más tonta.

Ella vio el objeto de su aflicción y se olvidó del resto. Itachi Uchiha era una cabeza más alto que los otros hombres, excepto por Kisame y Hidan. Itachi vestía su habitual ropa Ninja pero sin la capa de Akatsuki, él y Deidara estaban con una mujer de grandes pechos e increíbles ojos verdes.

Hinata apretó su asimiento en la mano de Sasuke, no deseando avanzar un paso más.

Cuando él dejó de mirar a la mujer y levantó la vista, Hinata supo que era demasiado tarde para huir, aunque ya no estaba tan segura de que eso era lo que quería. Itachi parecía contento de verla. Es decir, él no estaba frunciendo el ceño. Sus ojos la recorrieron como una caricia tierna. Pero de un momento a otro el rostro de Itachi se endureció y su miraba demostraba ira pura, Sasuke estaba delante suyo, y Hinata se preguntó si él estaría mirándola a ella o a su hermano.

— ¡Hola, Onīsan! Sasuke hablo con burla y sonrió de medio lado al ver el rostro desfigurado de su hermano por la rabia.

Itachi, le devolvió el saludo a su hermano de mala gana, no sabía que mierda estaba haciendo Sasuke con Hinata ¿Por qué estaba con ella? y aún más importante ¿Por qué sujetaba su delicada y pequeña mano?

— ¿Qué haces con la Hyuuga?

La sonrisa de Hinata desapareció. Si Sasuke no hubiese estado sujetando su mano muy firmemente hubiera huido de allí, no entendía por qué Itachi la llamaba por su apellido ¿acaso estaba enojado con ella?

—Creo que no es asunto tuyo Onīsan— su hermano lo retó—. Ella necesita amigos, entonces yo me ofrezco hacer uno.

Itachi examinó a Hinata.

—Tal vez a la Hyuuga le gustaría comer algo primero. Itachi tomo la mano libre de Hinata y jalo de esta con fuerza.

Hinata se sintió tironeada, los dos chicos jalaban de ella al mismo tiempo ¿Acaso se estaban peleando por ella? no, claro que no.

—Ella comerá más tarde, ahora viene conmigo — Sasuke tiró de su mano, alejándola de Itachi—. Estoy seguro que ella no querrá comer la cena, después de lo que vamos hacer.

Sasuke sintió los ojos de Itachi cargados de rabia fijos en él, pero no se dio vuelta cuando sintió que su hermano activara inconscientemente el Sharingan.

Salieron por una puerta pequeña en el extremo del salón. Sasuke sonrió con amargura ante lo que había comprobado, su hermano era un maldito degenerado estaba interesado en una mocosa que era mucho menor que él.

Una brisa fresca y salada azotó el cabello de Hinata cuando salieron. Pero salvo el rugido distante de las olas, el único sonido en la quietud absoluta de la niebla circundante era la propia respiración agitada de Hinata.

—E-es muy b-bonito este lugar—, ella dijo, mirando el crepúsculo que descendía a su alrededor—. ¿No d-deberíamos v-volver adentro? E-es muy d-difícil de ver con esta niebla. Hinata quería estar lejos del Uchiha menor, no entendía su cambio de actitud, primero la trataba mal y ahora no la quería soltar.

Sasuke tiró de su mano.

—Cállate y sígueme.

Algunos pasos más adelante Sasuke la metió por otra puerta cerca del lado este de la mansión. Hinata lo siguió dentro de lo que ella asumió era su habitación. Finalmente Sasuke soltó su mano y se recostó en la enorme cama, Hinata lanzó un jadeo de sorpresa. Él la había llevado a su habitación ¿Por qué? su rostro se encendió y su cuerpo tembló.

— ¿Vas a sentarte o te quedaras allí como una tonta?

—Hai— Hinata respondió educadamente, sintiéndose tonta. Ella sintió un tirón en su chaqueta—Ven y siéntate aquí.

Hinata mordió las uñas de sus dedos y echó un vistazo a su alrededor era un cuarto muy grande y con muchas comodidades. Era realmente lujoso.

— ¿Es su cuarto?

—Hmn. Ahora siéntate.

Hinata obedeció.

—Te quedaras aquí esta noche—. Sasuke afirmo—

— ¿Qué... Yo no p-puedo q-quedarme aquí...—

—Claro que lo harás— Sasuke la interrumpido y sonrió de medio lado, al ver lo nerviosa que se encontraba la Hyuuga, de verdad que era inocente, otra chica ya estaría tirándosele encima... Pero Hinata era diferente.

La puerta de la habitación de Sasuke se abrió

Hinata estaba por darse la vuelta para ver quién era cuando ella oyó la voz gruesa de Itachi detrás de ella.

— ¿Por qué la trajiste a tu habitación? — su tono era frió, Itachi camino hasta la cama y se sentó al lado de Hinata.

—Hmn, creo que eso no te importa—, su hermano respondió secamente.

Hinata le lanzó una mirada incrédula ¿Como ellos podían tratarse así? Hinata sintió su mirada en ella y giró para asegurarse que era así. Sus ojos brillaban como brasas. Cuando él habló, la cadencia ronca de su voz estremeció a Hinata.

— ¿Te gusta la compañía de mi hermano menor?

—P-pues...— ella bajó su mirada y jugo con sus dedos, que podría decirle a Itachi, la verdad no le agradaba nada la compañía del Uchiha menor, pero no podía decir nada delante de él.

Itachi observó a Hinata y después su vista se centró en su hermano.

—Nos vamos Hyuuga— Itachi tomo la mano de Hinata y jalo de ella, sabía que se estaba comportando como un verdadero estúpido, pero que más podía hacer, al ver a su hermano con Hinata sintió algo que jamás en su vida había sentido y que creyó jamás sentiría, pero estaba equivocado... Estaba por primera vez en su vida molesto con su amado hermanito.

— ¿Itachi te contó sobre nuestro encarcelamiento?

La pregunta fue hecha con desprecio y rabia, Hinata se tomó un momento para responder. Miro a Itachi y luego contestó.

—N-no.

—Él nunca lo hace—. Sasuke miró hacia su hermano—. Tú familia es una mierda, nos quitaron todo... yo no recuerdo casi nada del tiempo antes de que fuéramos tomados cautivos. Ellos pusieron una espada en la garganta de mi padre y lo mataron, y luego violaron a mi madre antes de matarla. Itachi intentó luchar contra ellos, pero me tomaron a mi como su rehén. — Sasuke hizo una pausa. Su mente viajó al pasado por un momento, y luego su rostro se endureció, sus ojos tomaron un rojo intenso, Hinata se tensó y sintió que Sasuke en cualquier instante la atacaría.

—Cálmate Sasuke— Itachi se puso al frente de su hermano protegiendo a Hinata, su hermano menor se estaba saliendo de control y sabía que en cualquier instante podría atacar a Hinata y eso nunca lo permitiría.

Sasuke ignoro a su hermano mayor y siguió hablando.

—Ellos vinieron por mí primero. Pero Itachi había logrado librarse—. La voz de Sasuke era sólo un susurro, pero los ojos de Itachi se abrieron como si estuviese oyendo sus palabras en sueños.

—Cállate, Sasuke—

—No quieres que esta maldita Hyuuga sepa que mataste a la mitad de su Clan verdad— ¡Donde está el odio que decías sentir por ese maldito Clan? ¿Dónde están tus promesas de venganza?

La expresión cerrada a toda emoción de Itachi le resultó tan dolorosa a Hinata que dudó que alguna vez pudiese recuperarse de esa imagen.

—Nos vamos— Itachi se encamino a la puerta con Hinata de la mano, sabia del sufrimiento que pasaba su hermano, pero no permitiría que se ensañara con Hinata como él lo había hecho cuando la conoció... Ella era diferente y su hermano ya lo sabía por eso quería herirla.

—Estas traicionando a tu Clan Itachi—

—Que descanses Otōto— Itachi se despidió de su hermano menor y salió de la habitación, llevándose a Hinata con él.

Cuando se metió en la cama esa noche, los pensamientos de Sasuke estaban plagados con imágenes que él deseaba olvidar. Pero también en la persona que su hermano mayor había llevado a la aldea.

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La luz entraba por las ventanas abiertas del cuarto de Hinata. La luz dorada se reflejó en su cabello mientras Rin la peinaba hasta que el cuero cabelludo de Hinata comenzó a dolerle. Itachi le había encargado a la joven que la arreglara. La piel suave de Hinata ardía después de haber sido fregada por las manos fuertes de Rin, pero era maravilloso finalmente oler a limpio después de todos esos días de suciedad.

Ella habría querido cepillar el cabello de Rin, pero la muchacha se rehusó.

A pedido de Itachi, Rin había llevado una pila de ropa al cuarto de Hinata. Ella se probó todas las prendas hasta que finalmente eligió un kimono azul con flores lila. Hinata se vistió y bajo con Rin al comedor.

— ¿Hyuuga San?

— ¿Si?

— ¿Por qué estás esperando?

—No c-creo que sea un buen m-momento— Hinata susurró mientras ella y Rin se dirigían escaleras abajo.

— ¿Por qué no? Te ves muy... Linda.

—M-mira—. Hinata señaló los rostros que la miraban fijamente desde el piso inferior. Había sólo una o dos al principio pero pronto más habitantes de Kirigakure se juntaron al pie de los escalones. Hinata y Rin enfrentaban una pequeña multitud de gente murmurando. Hinata empalideció notando que cada rostro tenía la misma expresión de desprecio profundo por ella.

— ¿Dónde está Itachi Sama? — Rin exigió.

Un hombre avanzó entre el grupo. Vestía una túnica de lana pesada. Sus piernas estaban desnudas, sus sandalias Ninja empolvadas y muy usadas.

— ¿Por qué estás con una miserable Hyuuga como si ella fuese tu amiga, Rin? Mándala de vuelta de donde vino.

Rin se puso delante de una paralizada Hinata y sacudió su dedo al hombre.

—Lain, no hablarás de ese modo. ¡Ella es la rehén de Itachi Sama!

—Nuestro líder jamás traería a Kirigakure un Hyuuga— alguien lloró.

—Sí, él tuvo que secuestrarla para forzar a que su tío enfrentase su destino.

— ¡Hay que echarla a patadas en el culo de acá!

Hinata dio en un paso atrás cuando el grupo se hizo más grande, no quería activar su Byakugan, no quería pelear contra esas personas que Itachi consideraba su familia. Muchos de ellos estaban gritando ahora, exigiendo que Hinata dejase Kirigakure e ignorando el pequeño puño que Rin agitaba en el aire. Alguien dio un paso adelante, y Hinata retrocedió un paso hasta que sus talones chocaron con el borde del escalón. Entonces oyó el grito de una voz resonante, y todas las cabezas en el corredor giraron hacia esa voz.

Sasuke estaba de pie en la entrada que llevaba al gran salón, los brazos colgando a los lados, listos para extraer sus Kunais. A su lado, Kisame parecía más amenazante que nunca. Hidan estaba allí también y sacó su Guadaña de Triple Hoja. Tobi estaba parado a su lado, su habitual expresión inocente se había convertido en una mucho más amenazadora y Deidara mostraba una gran incomodidad poco común en él.

— ¿Qué diablos sucede aquí? — Sasuke exigió— ¿Oí correctamente? ¿Esta enana no es bienvenida en nuestra casa? La multitud se enmudeció por un momento, y luego alguien murmuró el nombre Hyuuga y el resto comenzó a sacudir la cabeza.

—No nos importa cuál es su apellido— Tobi advirtió con un gruñido bajo—. Las órdenes de Itachi fueron que ella no sería dañada ni perjudicada. Ahora caminen, cada uno vuelva a sus tareas.

Rin tiró de la manga de Hinata.

— ¡Qué valiente es Tobi! — Ella soltó un suspiro y luego se volvió hacia el grupo.

—Es una locura que Itachi sama haya traído una Hyuuga aquí—, otra voz gritó, y los otros concordaron hasta que sus voces crecieron nuevamente. Sasuke y Deidara se apresuraron a ir al lado de Hinata mientras Kisame desenvainaba Samehada, y se preparaba para luchar.

Pero no tuvo que hacerlo. Un silencio total recayó en la mansión Uchiha después que las puertas detrás del grupo se cerraron con un golpe. Lentamente, las cabezas giraron en dirección a la entrada. El único sonido que podía ser oído fue un insulto murmurado por Hidan ante la aparición de Itachi.

Itachi hizo una pausa en las puertas por sólo un segundo, observando la escena que se desarrollaba delante de él. Era claro por las expresiones en los rostros de Deidara y de Tobi, y la espada desenvainada de Kisame, lo que estaba ocurriendo, además de ver a su hermano con cara de pocos amigos. Cuando él dio un paso, el grupo se movió hacia atrás como si fuesen amenazados por una ola. Sus ojos penetrantes y letales fueron hacia Hinata.

— ¿Estás bien?

Ella sacudió la cabeza, incapaz de hacer nada más. Itachi se movió lentamente, con las manos a los costados. Dio la vuelta alrededor del grupo hasta que se paró delante de Hinata. Cuando él tomó su mano entre las suyas, su ceño fruncido aumentó el temblor de ella.

—Una locura — él lanzó una mirada letal a cada rostro hasta encontrar a quien había dicho eso—. Mi vida ha sido una locura hace mucho tiempo, Shiro. Y aunque soy más propenso a matar Hyuugas, no me opongo completamente a matar Uchihas si es necesario—. Su voz era ronca por la furia reprimida, y si Hinata no estuviese tan asustada habría suspirado ante el sonido sensual de esa voz— Los he mantenido protegidos a todos ustedes aquí. Pero les advierto que si alguno no la trata correctamente, abandonará Kirigakure. De una forma o de otra. — Él giró para enfrentarla. Dios, ellos deberían ser enemigos, y después de haber conocido a Sasuke y haber escuchado la historia de su vida en el calabozo de su abuelo, Hinata entendía por qué Itachi nunca le daría su corazón. Pero aquí estaba él, protegiéndola de su propio Clan. ¿Él había hecho eso porque ella era más valiosa para él viva, o por otra razón completamente diferente?

El grupo se dispersó, Tobi se alejó clavando su Kunai en una pera a medida que se retiraba. Sasuke y Kisame dejaron la mansión para practicar. Sasuke no se metería más con la nueva mascota de su hermano o por lo menos, no por ahora.

—Te ves muy bella esta mañana— Itachi oyó que Deidara le decía a Hinata mientras esta enrojecía. Itachi ante esto sintió todos los músculos de su cuerpo tensarse.

Cuando ellos estuvieron a solas, la mirada de Itachi recorrió a Hinata desde los pies hasta la cabeza, el maldito de Deidara tenía razón.

—Te ves muy bien—. Él levantó sus dedos hacia los mechones azulados que enmarcaban su rostro—. Y tu cabello luce muy bien— él hizo una pausa para fruncir el ceño y bajar su mirada al piso como si luchase contra alguna emoción profunda. Hinata se sonrojo y se regocijó de ver que él había perdido esa batalla y volvió su mirada hacia su melena—. Su cabello también se ve muy bien.

Hinata hizo una breve reverencia y se esforzó por esconder su diversión por su pérdida de compostura.

—Arigatou, Itachi San...

Hinata estudió su perfil mientras caminaban juntos hacia el gran salón. Él era tan alto, tan ancho comparado con ella. Cuando él volvió sus ojos hacia ella vio su temor obvio, y Hinata se ruborizó.

—Estoy enojado contigo— dijo él.

— ¿P-por qué? — Él le lanzó una mirada divertida—. Parecías muy contenta ayer con mi tonto hermanito. Hinata se sorprendió y encogió los hombros.

— ¿Acaso te gusto? Itachi la miro de reojo.

Hinata ignoro su pregunta, sabía que en realidad el solo quería molestarla. — Hay un a-asunto importante de cual deseo h-hablar.

—Tienes mis oídos dispuestos— dijo él, manteniendo su mirada hacia adelante.

—E-es sobre mi tío— ella le lanzó una breve mirada de reojo, esperando que él frunciese la frente o tal vez que se alejara enojado. Pero Itachi no hizo nada de eso—. Estoy preocupada por usted.

—Me insultas.

—N-no q-quiero que m-muera—

La boca de Itachi se curvó en una arrogante media sonrisa que hizo que ella se derritiese.

—Si el ejército de tu tío me encuentra y vienen aquí, ellos morirán a manos de los Uchiha, los Ninjas de la aldea, y los Anbu. Planeo matar a Hizashi, Hinata. Nada ni nadie me detendrá. Ni siquiera tú.

Itachi se quedó callado por un momento, aunque sacudió la cabeza. Cuando habló nuevamente, la dureza de su voz le dijo que esa conversación estaba terminando.

—Mi hermano quiere venganza y yo se la daré.

¿Qué quería decir eso?

—P-por lo menos c-considera...

—No.

—Yo le quiero, Itachi... —Hinata enrojeció y evito mirar el rostro del Uchiha, no sabía porque había dicho eso, pero sentía la necesidad de darlo a conocer.

—Me quieres bastante, Hyuuga.

Ella oyó la sonrisa en su voz y tomo valor para mirar, giró la cabeza y lo miro. Sus pasos vacilaron ante el calor de su mirada. Su máscara de frialdad se había ido, y por un momento vio la verdad desnuda de sus emociones. Su expresión se oscureció de deseo y Hinata quiso lanzarse en sus brazos.

—Es una pesadilla convivir con una Hyuuga— dijo él— pero estoy dispuesto a sufrir eso.

Las cejas de Hinata se arquearon, y sus labios se curvaron formando una tímida sonrisa. Si él insistiese mostrar su apariencia de indiferencia, mientras que sus ojos le decía que eso sólo era una fachada. Con su corazón acelerado, ella lo agarró de la mano. Ella escondió su satisfacción cuando él pareció perder la compostura nuevamente, y ella se inclinó más cerca de él.

En vez de soltar su mano, él enlazó sus dedos con los suyos, acercándola más íntimamente.

— ¿Lucharía conmigo Itachi San? —ÉL rió.

— ¿P-por qué se ríe, Itachi San? ¿No c-cree que yo luche bien? Hablo Hinata con un rubor en sus mejillas.

— Si, debo admitir que luchas bien, para ser una niña. Yo te vi luchar contra los Ninjas Renegados.

— ¿Para ser una niña? — ella capturó su mano y activo su Byakugan—. Y-yo podría vencerlo, Itachi Uchiha.

Había diversión en su rostro angelical.

—Déjeme q-quitarme este Kimono y lucharemos.

—¡Oh, no! Si te lastimase, nunca me podría perdonar.

Él realmente era un machista dominante. Pero su gentileza con ella fue lo que la hizo moverse hacia él.

Itachi extrañaba sentir sus brazos alrededor de su cuerpo. Él Uchiha la maldijo por no extrañar eso. El dio un paso hasta que sus pies se tocaron, luego ladeó su cabeza para encontrar su mirada.

Hinata retrocedió, cuando vio que Itachi se aproximaba.

— ¿Tienes miedo de mí, Hinata? — Él se inclinó y susurró contra su mentón y cautelosamente colocó sus manos en sus hombros.

El sintió su cuerpo respondiendo casi inmediatamente. Sus músculos se apretaron. Su corazón se aceleró. El ego de Itachi aumento. ¡El la afectaba! Era suficiente hacerla querer besarlo.

Lo que no sabía Itachi era que ella no había pensado en otra cosa desde la primera vez que él había posado su boca sobre la suya. Itachi levantó sus brazos, listos para envolverla. Su respiración salió como en un gemido bajo.

Hinata retrocedió, usando toda su fuerza de voluntad para hacerlo.

—En el jardín, e-entonces. Y asegúrese de e-estar listo.

Itachi la observó desaparecer escaleras arriba y apretó sus dientes por la agonía maravillosa que le producía el endureciendo en su ingle.

—Oh, pequeña, yo estoy listo, siempre lo estoy, pero... Ese no es el problema.